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Efectos de la personalidad, técnicas de interrogación y plausibilidad en un paradigma experimental de confesión falsa. Club de las Ciencias Forenses.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Effects of personality, interrogation techniques and plausibility in an experimental false confession paradigm”, de los autores Jessica R. Klaver, Zina Lee y V. Gordon Rose, de las universidades de Alabama (USA) y Simon Fraser (Canadá), que trata de abordar los factores individuales y situacionales que pueden contribuir a la obtención de confesiones falsas.

Por lo general, una confesión es la prueba más influyente en un juicio. Incluso en casos de juicios simulados, cuando se ha pedido expresamente que no se tengan en cuenta las confesiones, éstas aumentan la tasa de veredictos de culpabilidad. Y es que es una prueba que ha demostrado un impacto más fuerte que incluso el testimonio de testigos.

Ciertamente, la mayoría de sospechosos que confiesan un crimen son culpables y en gran parte de las confesiones hay corroboración. Sin embargo, existen numerosos casos de condenas erróneas resultado de confesiones falsas. Por tanto, debido a gran influencia que tienen las confesiones en el veredicto es importante examinar qué factores pueden estar implicados en la producción de confesiones falsas.

Para este estudio los participantes fueron 219 estudiantes universitarios, en su mayoría mujeres, de unos dieciocho años, y de diverso origen étnico. Se les aplicaron test de sugestionabilidad, obediencia, autoestima y locus de control. También completaron un cuestionario de datos demográficos para indagar sobre la edad, el género, el origen étnico, la fluidez del idioma y el nivel educativo.

Posteriormente se pedía a los participantes que llevaran a cabo una prueba de mecanografía, haciéndoles creer que se estaba midiendo su velocidad. Se diseñaron dos versiones del experimento: alta y baja verosimilitud. En la de alta verosimilitud, a los participantes se les advirtió que no debían tocar la tecla ALT, ya que hacerlo bloquearía el programa y se perderían los datos. El diseño estaba preparado para que cuando pulsaran la tecla Z (muy cercana a ALT) se bloqueara el ordenador. En el diseño de baja verosimilitud, lo que no debían pulsar era la tecla ESC, que está distante de la Z, lo que haría poco plausible que la tocaran por accidente durante el ejercicio. En esta situación también se bloqueaba el ordenador al pulsar la Z en determinado momento.

Luego se dividía a los participantes en dos estrategias diferentes de interrogatorio con la finalidad de hacerles firmar una confesión escrita de que habían pulsado la tecla prohibida. Una de las estrategias consistía en minimizar el acto para normalizarlo, culpando al ordenador en lugar de al participante para darle una sensación de falsa seguridad: “No se preocupe, no fue su culpa. Varias personas lo han pulsado por accidente. La tecla es demasiado sensible y con apenas rozarla se activa. ¿Es eso lo que pasó?”

En la condición de maximizar el acto, el experimentador inducía intimidación y exageraba la gravedad de la presunta transgresión: “Hemos llevado a cabo más de cincuenta ensayos en las últimas tres semanas y es la única vez que se ha bloqueado el ordenador. Ahora no hay manera de recuperar los datos. Usted lo ha pulsado, ¿verdad?”

En todas las condiciones se pedía al participante que firmara una confesión escrita que indicaba: “He pulsado la tecla ALT/ESC y he causado que el equipo se bloquee. Todos los datos se perdieron”. Independientemente de si firmaba, el experimentador explicaba que el ordenador tendría que ser reprogramado para que se pudiera terminar el ensayo y se le pudiera dar el crédito al estudiante y alegaba tener que salir de la habitación para hablar con el supervisor del proyecto. Una vez salía de la habitación entraba otro experimentador que se hacía pasar por otro estudiante y preguntaba al participante qué había ocurrido porque había oído voces fuera. La respuesta del participante se registraba literalmente.

Las dos medidas que se buscaban en el experimento eran la confesión falsa y la internalización de la culpa. La confesión se medía en cuanto a la firma del papel con la confesión, y la internalización en función de la respuesta dada al otro experimentador. Para evitar sesgos sólo se consideraba internalizada la culpa si el participante aceptaba haber pulsado la tecla. Si daba respuestas vagas como “creo que sí”, “no estoy seguro”, “tal vez” o “él dice que he pulsado la tecla” se consideraba que no la había internalizado.

Los resultados muestran que un 43% de los participantes confesaron haberlo hecho aun siendo inocentes y un 10% llegó a internalizar la culpa, es decir, a creerlo de verdad. Además, si se minimizaban los hechos era mucho más probable una confesión y una internalización, y también influyó altamente si los hechos eran plausibles (tecla cercana o alejada). De hecho, ningún participante internalizó la culpa en el caso de la baja plausibilidad, ni siquiera minimizando los hechos. Esto concuerda con otros experimentos que afirman que los eventos pueden ser implantados en la memoria en la medida en la que son plausibles para la persona.

En cuanto a las otras variables, se encontró que había una tendencia mayor a las confesiones en las mujeres pero los datos no llegaron a ser significativos. Tampoco hubo diferencias significativas en cuanto a la etnia ni las variables de personalidad estudiadas. Sin embargo, sí se encontró que las personas más sugestionables eran más propensas a firmar la confesión falsa, aunque curiosamente esta evidencia se cumplía únicamente en los participantes caucásicos.

Es posible que se requieran otros paradigmas para estudiar la influencia del comportamiento en las confesiones falsas, o quizás sean otros rasgos de la personalidad los que han de someterse a estudios. Lo que es seguro es que aún nos queda mucho por averiguar y que, dados estos resultados, debemos tener cautela a la hora de minimizar los hechos en un interrogatorio.

Notas de suicidio reales y falsas: un análisis de contenido. Club de las Ciencias Forenses.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Genuine and simulated suicide notes: An analysis of content”, de los autores Maria Ioannou y Agata Debowska, de la International Research Centre for Investigative Psychology, donde se analizan las diferencias en el contenido entre notas de suicidios reales y simuladas.

“Lo siento. Ya no puedo más.
Lo he intentado, de verdad que sí, pero ya no puedo más.
Adiós”

¿Verdadera o falsa? Detrás de cada nota de suicidio hay una pregunta, la diferencia entre una despedida y un asesino que queda en impune. Y no sólo eso, las cartas siempre están dirigidas a alguien, reflejan la necesidad de ser comprendidos: son un acto social. El estudio de las notas de suicidio nos permite ahondar en la mente perturbada y ayudarnos a comprenderla.

Con este objetivo se analizaron sesenta y seis notas: treinta y tres notas pertenecientes a personas que cometieron suicidio y treinta y tres notas falsas. Para homegeneizar la muestra, las cartas se agruparon por parejas de una real y una falsa haciéndolas corresponder en edad, sexo y nivel ocupacional de sus autores. Las cartas falsas se obtuvieron de voluntarios a los que se les pidió que escribieran la nota que dejarían en caso de cometer suicidio.

Se encontró que se podían clasificar los temas que figuraban en las notas de suicidio en: reales, falsos y neutros (los que se encuentran por igual en ambos tipos de nota).

  • Las notas auténticas son muy emocionales y plantean problemas interpersonales complejos. Por otro lado, podemos encontrar tanto emociones positivas como negativas, a veces incluso entremezcladas a lo largo de la carta. Los temas más comunes son identificar a los familiares, dejar instrucciones, morir por un ideal, relacionar eventos con el suicidio, relación amorosa compleja, autodesprecio, sarcasmo, ira y despedirse. Así mismo, también se señalan algunos temas menos comunes pero que raramente se encuentran en notas falsas: Fecha y firma del escritor, decisión difícil, no escriben en tiempo futuro, adicción, soledad, cuidar de los seres queridos desde el más allá, lamentar el pasado, dar las gracias, despreciar a otros y falta de resentimiento.
  • Las notas falsas se caracterizan por un enfoque más cognitivo que emocional y un habla más metafórica, no abordan directamente las razones para cometer suicidio y hablan de nobles ideas a veces no relacionadas. Los temas falsos más significativos fueron la autonomía, ser una carga y la injusticia.
  • Los elementos que se pueden encontrar en ambos tipos de notas, es decir, los catalogados como neutros, son los asuntos médicos o psiquiátricos, el esfuerzo, la duración de los problemas y ser un mártir.

Además se encontró que algunos elementos se utilizaron en más del 40% de todas las notas y, por lo tanto, no se pueden utilizar para diferenciar entre notas genuinas y simuladas. Éstos son: disculpas (45,5%), razones inespecíficas de suicidio (43,9%), construcción positiva de la pareja (42,4%) y expresiones de amor (40,9%).

La escritura refleja el estado psicológico del escritor y eso nos adentra en la mente suicida. De modo que podemos utilizar los temas del contenido de las notas de suicidio para diferenciar las notas genuinas de las falsas con bastante fiabilidad.

Bajo presión: Mujeres que asumen la culpa de crímenes que no han cometido. Club de las Ciencias Forenses.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Under pressure: Women who plead guilty to crimes they have not committed”, de la autora Stephen Jones, de la Universidad de Bristol, en el cuál se analiza la posibilidad de que haya factores de género que empujen a las mujeres a confesar crímenes que no han cometido.

Hace trescientos años, las mujeres ardían en la hoguera acusadas por brujería. A día de hoy, no dudamos de que todas ellas eran inocentes inculpadas por la paranoia y el miedo. Pero, ¿sabía que en la mayoría de los casos ellas mismas se declaraban culpables? Y lo hacían a sabiendas de cuál sería su condena por ello alentadas por la presión de sus seres queridos y por consecuencias que traería sobre ellas seguir manteniendo su inocencia. La falsa confesión era la salida fácil a un infierno físico y psicológico.

Aunque esto pueda parecernos algo del pasado, el estudio de Stephen Jones echa un vistazo a las cárceles inglesas para sacar a la luz el testimonio de decenas de mujeres que se declararon a sí mismas culpables de crímenes que no habían cometido. Basándose en estudios anteriores que compartían su hipótesis, llevó a cabo 50 entrevistas semiestructuradas a mujeres condenadas sobre su relación con sus co-acusados para indagar en las causas de su falsa declaración.

Las razones por las que las personas confiesan falsamente son complejas y variadas, pero lo que tienden a tener en común es la creencia de que mentir diciendo que cometieron el crimen en cuestión será más beneficioso que continuar manteniendo su inocencia. Según un estudio de Gudjonsson y Sigurdsson, las tres razones más comunes dadas por todos los prisioneros para hacer falsas confesiones fueron la presión policial, la protección de otra persona y la prevención de la detención policial. Dentro de esas tres razones, las mujeres eran mucho más propensas que los hombres a hacer una falsa confesión para proteger a otra persona. Un estudio posterior de estos mismos autores demostró que la baja autoestima de las mujeres las llevaba a ser más complacientes en las solicitudes hechas por otras personas, especialmente en figuras de autoridad (y sobre todo si son hombres), para evitar conflictos. Esta reacción se vería acentuada en situaciones en las que se sienten impotentes como es el caso de una detención policial.

Al parecer, hay algunas formas de presión para admitir la culpa a las que las mujeres son especialmente sensibles respecto a los hombres:

  • Responsabilidades familiares: Como cuidadora primaria, las mujeres sufren un estrés considerable cuando están separadas de sus familias. La presión de “hacer lo correcto” las podría llevar a confesar si creen que eso sería beneficioso para sus seres queridos, como por ejemplo, consiguiendo una pena menor y así pudiendo salir antes de la cárcel para volver con ellos.
  • Coacción: Algunas mujeres habían sido obligadas a confesar crímenes cometidos por sus parejas bajo amenazas e intimidación por parte de éstas.
  • Deseo de proteger a sus parejas: Aunque no es raro que un hombre confiese un crimen para proteger a su mujer, es significativamente mayor el número de veces que ocurre a la inversa. La idea de brindar protección y permanecer leal a la pareja masculina es un tema recurrente de por qué algunas mujeres confiesan los delitos. Algunos autores defienden que este comportamiento es fruto de una relación codependiente y de la necesidad de anteponer las necesidades de los demás por encima de la suyas.

En vista de estos resultados, el debate se ha centrado en si debía tratarse a las mujeres igual que a los hombres ante la ley o si se debían hacer concesiones para las diferentes necesidades de los dos sexos. La opinión del Ministerio de Justicia para la cuestión es: “La igualdad en este contexto no significa necesariamente que todos deban ser tratados de la misma manera, sino que la política debe promover la igualdad de resultados”.

Se propone como posibles soluciones que las mujeres sean interrogadas por policía femenina, que se advierta al jurado de que el testimonio puede ser poco fiable o que se requieran evidencias adicionales para corroborar la confesión. Sin embargo, se considera que el “trato especial” podría estar infantilizando a las mujeres en el sistema judicial, pero parece la única manera de lograr un trato justo a nivel penal.

Las reglas de la mafia: normas de conducta en organizaciones mafiosas. Club de las ciencias forenses.

Las reglas de la mafia - normas organizacionales en grupos criminales - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Mafia rules. The role of criminal codes in mafia organizations.”, del autor Maurizio Catino, de la University of Milan, donde se analiza cómo los grupos mafiosos aplican normas de comportamiento organizacionales para solventar sus posibles problemas internos.

Las normas son una parte esencial de la vida de las organizaciones. Como un conjunto de acciones, regulaciones, prohibiciones y políticas, determinan cómo los miembros de las mismas deben llevar a cabo sus actividades. Así, una organización creará unas reglas a las que recurrir en el caso de decisiones rutinarias, que en la mayor parte de ocasiones se refieren a todos los miembros del grupo (o varían jerárquicamente). Adaptándose constantemente al ambiente, las normas deben ser constantemente adaptadas para afrontar los problemas de cada organización, siendo creadas ante una situación novedosa o eliminadas ante una situación obsoleta. Es a través de estas reglas, por tanto, como las conductas y las acciones de los individuos son reguladas en el seno de cualquier organización.

Sin embargo, ¿Cómo puede una organización criminal, carente de mecanismos legales de resolución de disputas, funcionar de manera eficiente? A través del establecimiento de estas reglas organizacionales. En realidad, el control de la conducta de los individuos es utilizado tanto en el mundo legal como en el mundo ilegal. ¿Por qué? En primer lugar, porque en el mundo criminal no se puede confiar en una corte judicial que medie en cualquier tipo de problema. En segundo lugar, porque la cooperación en las organizaciones criminales es necesaria para alcanzar los intereses (normalmente económicos). En este caso, el autor de esta investigación analizó las reglas creadas para sostener un tipo de organización criminal fuertemente organizada: la mafia.

Las organizaciones mafiosas tienen que hacer frente a gran cantidad de problemas organizacionales críticos. Esto es debido a que las mismas existen en ambientes relativamente hostiles, en los cuáles un error puede resultar en el descubrimiento y derrumbe de la organización. Resulta especialmente complejo, además, mantener un orden en este tipo de organizaciones, debido a problemas como el encontrar gente de confianza, no mantener registros, etc. Deben, en general, mantener un control exhaustivo sobre los miembros de su organización, así como defenderse de cualquier amenaza externa. Es por ello por lo que deben recurrir a estrictas normas y reglas creadas para mantener la organización en funcionamiento.

A pesar de la dificultad de encontrar individuos que hablen sobre la mafia, y que casi toda la información de la misma es transmitida de manera oral, las investigaciones señalan que existen diversos códigos de conducta establecidos en el seno de las organizaciones mafiosas. Esta investigación, por su parte, se centró en analizar dos grupos mafiosos en concreto: la “Cosa Nostra” siciliana y la “Cosa Nostra” americana (siendo mafias muy similares, pese al mayor tamaño de la americana respecto a la siciliana). A continuación, se plantearán los tres tipos de normas esenciales existentes en estos grupos, así como las normas existentes en los mismos.

Reglas como métodos de organización.

Este tipo de normas coordina las jerarquías horizontales y verticales, así como los roles y las distinciones territoriales dentro de cada familia. Hay que recordar, sin embargo, que por parte de los miembros de la organización, el grupo mafioso siempre tiene mayor peso que cualquier individuo aislado. Aquí podemos conocer parte de sus normas esenciales.

Cosa Nostra siciliana (CNS)

  • Estar siempre disponible para la Cosa Nostra es un deber, incluso si tu mujer está dando a luz.
  • Los compañeros y las órdenes deben ser absolutamente respetados.
  • Cuando se pregunte sobre cualquier información, la respuesta siempre debe ser la verdad.

Cosa Nostra americana (CNA)

  • Siempre mostrar respeto por aquellos que mandan.
  • Se debe reportar cualquier fallo como muestra de respeto hacia el patrón inmediatamente.

Reglas como método de contención del conflicto y la violencia.

Las normas sirven para controlar la agresión, proveyendo a la organización de métodos legítimos para la expresión de la misma, así como para aplicar castigos. Para las organizaciones mafiosas, la violencia es un instrumento, no un fin en si mismo. Dada la imposibilidad de acudir a la justicia, las mafias han designado un conjunto de normas para controlar las tensiones que puedan provocarse en las actividades ilegales. Algunas de sus normas esenciales son:

CNS

  • Nunca mirar a la mujer de compañeros.
  • Uno no puede apropiarse del dinro si pertenece a otros o a otras familias.
  • No se debe tocar a las mujeres de otros hombres de honor.
  • No se debe robar a otro hombre de honor ni, en general, a nadie.
  • No se debe matar a otro hombre de honor si no es estrictamente necesario.
  • No se debe pelear con otro hombre de honor.

CNA

  • La violencia debe ser utilizada, aunque sea limitadamente, para infundir respeto
  • Nunca debe usarse la violencia en una disputa con otro miembro o asociado de otra familia.
  • Nunca usar la violencia con un miembro de la propia familia.
  • Si el patrón solicita que dos partes trabajen juntas, él debe actuar como árbitro entre las mismas.
  • El jefe puede recurrir a la violencia, e incluso al asesinato, contra otro miembro de la familia. Sin embargo, no puede recibir ningún provecho de la agresión.
  • El jefe no puede utilizar violencia contra un miembro cercano a otra familia sin la consulta previa a la misma.

Reglas como medio para mantener el secreto.

Saber que uno no debe hablar es una habilidad requerida en organizaciones como la mafia. La premisa esencial de estas organizaciones consiste en llevar a cabo sus actividades ilegales en condiciones de total secretismo. Para poder llevarla a cabo, se establecen normas que aseguran un estado de silencio absoluto en la organización. De hecho, el término mafioso “Omertà” es un término derivado de una conducta esquiva o silenciosa con la información. Algunas de sus reglas esenciales son las siguientes:

CNS

  • Nadie puede presentarse a sí mismo a otro amigo. Siempre debe haber una tercera persona que lo haga.
  • Nunca se debe ser visto con policías.
  • No se debe ir a pubs o clubs.
  • Las mujeres deben ser  tratadas con respeto.
  • No puede ser parte de la Cosa Nostra: cualquiera relacionado con la policía, cualquiera con una doble vida, cualquiera que se comporte mal, aquel que no acate las normas morales y aquel que hable sobre la Cosa Nostra.

CNA

  • Nunca preguntar un apellido.
  • No utilizar teléfonos salvo para acordar sitios de encuentro, preferiblemente en código, desde el cuál viajaréis a un sitio seguro para hacer negocios.
  • Evitar nombrar a personas, lugares o fechas concretas al hacer negocios.
  • Mantén la boca cerrada: lo que veas y oigas debe mantenerse en secreto en tu cabeza.
  • No hagas preguntas innecesarias. La cantidad de información dada es la que necesitas para llevar a cabo tus instrucciones.
  • El principal medio de seguridad en la mafia es que alguien responda por otro individuo. Si ese otro individuo resulta ser un policía encubierto o un informante, se aplicará la pena de muerte.

En conclusión, y como podemos ver en esta investigación (recomendamos leerla completa, dada la longitud de la misma), hay una gran relevancia de las normas en cualquier tipo de organización; entre ellas, las criminales. De este modo, las familias mafiosas utilizan las normas organizacionales como método de control interno, ante la ausencia de normales legales que puedan dirigir la conducta de los individuos. La similitud entre las reglas incluso a través de distintas mafias muestra que, aunque se encuentren diferencias históricas y culturales, existen problemas organizacionales comunes, y la aplicación de un código de conducta determinado sirve a las mismas como medio de contención de problemas.

 

 

¿Pueden los selfies ser útiles para la identificación de cadáveres? Club de de las Ciencias Forenses

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “A review of sex estimation techniques during examination of skeletal remains in forensic anthropology casework”, de los autores Geraldo Elias Miranda, Sílvia Guzella de Freitas y Luiza Valéria de Abreu Maia, del Institute of Legal Medicine de Minas Gerais (Brasil), y Rodolfo Francisco Haltenhoff Melani, del Laboratory of Anthropology and Forensic Dentistry de la University of Sao Paulo, en el cuál se analiza la utilidad que los selfies pueden aportar a la odontología forense en el reconocimiento de individuos.

Tal y como ocurre con otros métodos de identificación, en la odontología forense se comparan datos antemortem con los indicios postmortem. En el caso de esta ciencia, la dentadura de un individuo forma una pieza única, ya sea debido a la forma, al tamaño o a la posición de los dientes en la misma. Sin embargo, puede existir la dificultad añadida de que no exista información previa a la muerte de un individuo, debido a múltiples motivos (inmigrantes sin historia clínica, pacientes que nunca han accedido a dentistas, o en el caso de que el dentista no sea conocido por la familia).

En ausencia de documentación dental, las fotografías de la cara (y más concretamente, de la sonrisa) pueden jugar un rol muy importante en el proceso de identificación. Aunque muy pocos autores se han involucrado en el desarrollo de esta metodología, si los dientes de los individuos salen claramente definidos en una imagen, entonces sus atributos pueden ser comparados y contrastados con fotografías postmortem. Para ello, multitud de técnicas han sido utilizadas: comparación morfológica directa de los  dientes, superposición, o análisis de la línea de incisivos de los dientes anteriores. ¿Podrían, por tanto, los avances en la tecnología suponer un empuje para nuevas técnicas de identificación en los casos que implican el uso de odontología forense?

Con esta pregunta en mente, los autores de este estudio realizaron el mismo con un objetivo: mostrar un caso en el cual una fotografía selfie fue utilizada para identificar un cuerpo carbonizado, utilizando la línea de la sonrisa y la superposición de imágenes.

El caso tuvo lugar en Diciembre de 2014, cuando se encontró un cuerpo carbonizado de un hombre en el Instituto de Medicina Legal de Belo Horizonte. Durante esta investigación, todos los dientes fueron encontrados sanos. Sin embargo, no se encontró un historial dental de la presunta víctima para poder identificarla, por lo cual la familia presentó seis fotografías tipo selfie que habían sido tomadas con el móvil de la víctima, y que mostraban los dientes del individuo en varios ángulos.

Con esta información, los científicos forenses tomaron diversas imágenes postmortem del cadáver, tratando de utilizar la misma orientación espacial utilizada en las fotografías del teléfono, con el fin de poder realizar una comparativa. A su vez, se utilizaron técnicas de superposición para comparar los dientes en ambos casos, y se estableció la línea de la “sonrisa”, o la línea que dibujaban las puntas de las piezas dentales, que a su vez se superpuso tanto en el caso de los selfies como del cadáver. En ambos casos se encontró una coincidencia significativa (una tercera prueba demostró una correspondencia de 81.25 sobre 100).

Este caso, utilizado como ejemplo por los autores, demostró que la creciente tendencia a realizarse fotografías tipo selfie, en las cuáles la imagen de la cara del individuo sale centrada, puede ser un foco de recursos para resolver múltiples casos de identificación en seres humanos. Resultaría, por tanto, una interesante aportación de la evolución tecnológica a la odontología forense en particular, y a las ciencias forenses en general.

Métodos de identificación del sexo en antropología forense. Club de las Ciencias Forenses.

Metodos de identificacion del sexo en antropologia forense - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “A review of sex estimation techniques during examination of skeletal remains in forensic anthropology casework”, de los autores Kewal Krishan, Preetika M. Chatterjee, Sandeep Kaur y Neha Baryah, de la Panjab University, Tanuj Panchan, del Kasturba Medical College, y RK Singh, del J.N.M. Medical College, sobre los distintos métodos de análisis del sexo de un cuerpo utilizados en antropología forense.

La antropología forense afronta la identificación de restos humanos en contextos legales, siendo la aplicación de esta ciencia al contexto legal. La necesidad de identificación encuentra su origen en la presencia de desastres naturales o artificiales, donde los cuerpos de las víctimas son altamente descompuestos, desmembrados o mutilados más allá de todo reconocimiento posible.

La identificación en la antropología forense se divide a su vez en un procedimiento de dos pasos, que incluye el análisis global y el análisis de los rasgos puntuales. Es en el análisis global donde se identifican rasgos como la edad, el sexo, la estatura y otras muchas variables que servirán como clave importante para la identificación forense.

La estimación de sexo es quizá el paso integral más importante para establecer un perfil biológico durante el escrutinio de los restos oseos del individuo. Una estimación precisa del sexo es vital para la estimación de la edad, genealogía o estatura del individuo, debido a que un distinto sexo modifica los patrones de edad y crecimiento bajo los cuáles se realiza el estudio morfológico. Existen, sin embargo, multitud de métodos que han sido originados en los últimos años para poder determinar el sexo del individuo, que a su vez pueden dividirse (de forma general) en dos grandes grupos (morfológicos y métricos) y en otros grupos menores. También existe un tercer gran grupo, la metodología molecular, pero esta práctica (aunque con un mayor grado de confiabilidad) suelen ser complicados, invasivos y muy caros (tanto en tiempo como en recursos).

En esta investigación, los autores clasificaron los distintos métodos de estimación del sexo en antropología forense, para posteriormente analizarlos y determinar cuáles de ellos resultan más útiles.

  • Métodos morfológicos: esta metodología se apoya en el análisis visual de los rasgos sexuales dismórficos, dando resultados rápidos y válidos. Ciertos rasgos determinantes del sexo, por ejemplo, solo pueden ser analizados morfológicamente. Sin embargo, estos rasgos se encuentran altamente influidos por el nivel de subjetividad, siendo más fiables cuanto más intactos se encuentran los huesos.
  • Métodos métricos: se basan en las diferencias de la dimensión de los cuerpos de hombres y mujeres, utilizando diferentes métodos estadísticos que pueden ser utilizados para determinar el sexo de los individuos. Los resultados numéricos obtenidos son fáciles de analizar e interpretar, pero su fiabilidad depende de la precisión del método estadístico utilizado.
  • Métodos que utilizan radiografías digitales: los investigadores han observado que la osteología forense produce resultados tan precisos como otros estudios osteométricos, llegando incluso a tener una precisión todavía mayor al utilizar métodos virtuales o radiografías digitales. Pueden ser especialmente útiles en casos de semi-descomposición.
  • Métodos que utilizan tomografía computerizada o resonancia magnética: se trata de métodos no invasivos que proporcionan resultados muy precisos. Pese a que se trata de métodos más caros de utilizar, aportan resultados altamente concluyentes en la determinación del sexo de los individuos.
  • Métodos geométricos-morfométricos: es un método relativamente nuevo consistente en la cuantificación morfológica de las estructuras rígidas con relieves que suelen ser ignorados por métodos tradicionales. Permiten un análisis morfológico más detallado, evitando la pérdida de datos. Su mayor problema, sin embargo, es que implica una gran cantidad de tiempo para su utilización, así como un número de marcadores limitado.
  • Método de diagnosis probabilística sexual: es un método métrico basado en bases de datos de distintas poblaciones de referencia, que analiza las diferencias en los huesos de la cadera.
  • Métodos moleculares: una preservación pobre o la pérdida de elementos esqueléticos provocan que en ocasiones los métodos de diagnóstico morfológicos o morfométricos no sean aplicables. En estas situaciones, los investigadores acuden a los métodos moleculares, analizando así el ADN de los individuos en los casos en los que el esqueleto se encuentra muy degradado.

Por último, ¿qué opinan los autores sobre las distintas metodologías de análisis del sexo de los restos? En realidad, todos coinciden en que la precisión de los métodos depende de la preservación y estado del cuerpo analizado. Los métodos morfológicos son más simples se hacer pero más complejos de juzgar, dado que hay que tener en cuenta elementos como la nutrición, ocupación, genealogía u orígenes geográficos. Por su parte, aunque los métodos métricos tradicionales aportan datos más objetivos, provocan discrepancias entre los observadores si los marcadores no están bien definidos.

En la actualidad, para defender los resultados hallados en un análisis, un antropólogo forense hará uso preferentemente de una combinación de ambos métodos: morfológicos y métricos. El resto de métodos tienden a ser más caros de realizar, no tienen en cuenta la varianza entre poblaciones, etc. Especialmente interesante, sin embargo, es el método de análisis de los huesos de la cadera de los individuos. Finalmente, los métodos moleculares, aunque altamente sofisticados, suelen ser caros, muy invasivos y complejos de realizar, aunque pueden son utilizados en casos en los cuáles los otros métodos son imposibles de utilizar.

Trastornos de personalidad en el sistema judicial español.

Trastornos mentales en sistema judicial español - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Trastornos de la personalidad en la jurisprudencia española”, de los autores Florencia Lorenzo García, José R. Agustina, Esperanza L. Gómez-Durán y Carles Martin-Fumadó, de la Universitat Internacional de Catalunya, sobre el trato que reciben los trastornos de personalidad a efectos de responsabilidad y culpabilidad penal.

Diversos estudios a lo largo de la historia han desmitificado la idea del enfermo mental como máximo culpable de las conductas criminales, representando este grupo un porcentaje ínfimo dentro de los autores de actos criminales. Dejando de lado, sin embargo, las enfermedades mentales más graves (que suelen actuar como eximentes parciales o totales si se demuestra la influencia de la misma en la voluntad del individuo en el momento de la comisión del acto), la jurisprudencia no ha mantenido un criterio único sobre la influencia y consecuencia de la aparición de trastornos de personalidad en los individuos.

Los trastornos de personalidad, como las enfermedades mentales (aunque en menor medida), pueden suponer una afectación a las capacidades cognoscitivas y volitivas de los individuos que llevan a cabo hechos criminales, representando por tanto una modificación en la responsabilidad penal de los mismos. Sin embargo, debido al debate mantenido en torno a la influencia real que los trastornos de personalidad puedan provocar en los individuos, suelen ser tratados de diversas maneras (en ocasiones, incluso contradictorias) a la hora de su consideración jurídica.

Esta investigación, dirigida por autores interesados en analizar el papel de los trastornos mentales en las diversas sentencias emitidas, consistió en un estudio descriptivo retrospectivo alrededor de las mismas, analizando un total de 77 sentencias entre 1998 y 2010.

La primera conclusión a la que llegaron los autores fue la confusa terminología que se utilizaba en torno a diversos trastornos (por ejemplo, la psicopatía era llamada de formas muy distintas entre sentencias), lo cual pondría ya de relevancia la confusión en el uso de estos trastornos en el ámbito judicial. En segundo lugar, y en lo que a frecuencia se refiere, los trastornos que más aparecieron fueron el límite, el antisocial, el no específico y el mixto, muchos de ellos asociados al consumo de sustancias (los cuales tuvieron mayor incidencia en la imputabilidad del individuo). Sin embargo, la mayoría de trastornos tuvieron una influencia atenuante en la responsabilidad del individuo (75% de los casos), a excepción del obsesivo-compulsivo.

¿En qué modo afectó, por tanto, la presencia de trastornos en las distintas sentencias? En los casos estudiados, la presencia de trastornos se tradujo en medidas como la reducción de un grado en la pena, o la aplicación de la misma en su mitad inferior. En otros tantos casos (25%), no fue considerado como elemento atenuatorio la presencia de trastornos.

Por último, ¿qué ocurrió cuando se encontraron trastornos de personalidad asociados con cociente intelectual límite o con trastornos mentales severos? Tal y como plantean los autores, es doctrina general que solo en los casos más graves se valoren como eximentes incompletas. En el caso de las sentencias revisadas, tan solo en 4 de ellas fueron utilizados los trastornos como eximente incompleto, y siempre tratándolo como “disminuciones leves de las capacidades volitivas y cognitivas”.

En conclusión, y como defienden los autores, más allá de la psicopatía hay una gran complejidad y dificultad para establecer una doctrina general sobre la incidencia de los trastornos de la personalidad sobre la culpabilidad, considerando que deben ser estudiados caso por caso. Un trastorno de personalidad, por sí mismo, no serviría para aplicar una eximente incompleta, quedando tan solo como atenuantes; tan solo con la presencia de casos graves relacionados con los mismos (toxicomanías, trastornos más severos, etc.) se plantearía la eximente.

Psicopatía, sadismo y maltrato animal – Club de las Ciencias Forenses

Psicopatía, sadismo y maltrato animal - Behavior and law

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Among a German Sample of Forensic Patients, Previous Animal Abuse Mediates Between Psychopathy and Sadistic Actions”, de los autores Alexandra Stupperich, de la Police Academy of Lower Saxony, y Micha Strack, del Georg-Elias-Mueller-Institute of Psychology, que busca relacionar un historial previo de abusos a animales con la presencia de actitudes sádicas posteriores.

Hace mucho tiempo que se presta atención a las motivaciones personales de aquellos que cometen agresiones interpersonales severas. Sin embargo, no se ha prestado tanta atención a los contribuidores observables a estas formas de agresión. En este sentido, recientes estudios han puesto de relevancia un elevado número de vías ambientales a través de las cuales un individuo puede desarrollar una tendencia a realizar conductas sádicas durante sus crímenes. Aunque hay un gran número de factores de riesgo (por ejemplo, falta de culpabilidad, de empatías, etc.), hay uno que ha llamado particularmente la atención, y que aparece a edades jóvenes: el abuso y maltrato de animales.

Pero, ¿Qué son las conductas sádicas? se trata de conductas caracterizadas por la presencia de un patrón de crueldad, agresividad, manipulación y conducta despreciativa hacia otros. Pero además, si observamos más en profundidad las investigaciones y analizamos las posibles relaciones entre comportamientos, encontramos que ambas conductas (el maltrato animal y las conductas sádicas) pueden encontrarse relacionadas con otro desorden de la personalidad: la psicopatía. Con esta tríada de conceptos, las autoras de esta investigación realizan dos preguntas:

1. ¿Pueden los abusadores de animales ser identificados como un perfil concreto dentro de la psicopatía?

2. ¿Media la conducta de agresión a los animales entre la psicopatía y la violencia sádica interpersonal?

Si la respuesta a ambas cuestiones es sí, los psicópatas que abusen de animales deberán ser distintos de aquellos que no lo son en las escalas de la “Psychopathy Checklist”, y las mismas escalas deberán permitir predecir las conductas sádicas. Pues bien: para poner a prueba estas hipótesis, se recurrió a una muestra de 60 hombres alemanes durante su estancia en hospitales forenses de alta seguridad en Alemania. Los crímenes de los mismos variaron entre el asesinato (11), violación (7), abuso a menores (5), crímenes de lesiones (26) robos (6) y otros (5). Para evaluar la psicopatía se utilizó el PCL-SV, una escala de 12 ítems basada en la PCL-R. La existencia de conductas de maltrato hacia animales y de otras conductas sádicas se analizó a través del estudio de archivos y de entrevistas con los presos.

Entre los 60 pacientes, se encontró que 10 habían abusado de animales. De entre los mismos, seis confesaron haber llevado a cabo acciones sádicas en sus crímenes. Aunque esta muestra era pequeña, se encontró que la asociación entre abuso animal y actuaciones sádicas era significativa. A su vez, se encontró (poniendo a prueba la primera hipótesis) que los abusadores puntuaban significativamente más alto en conducta antisocial en la adolescencia, superficialidad, falta de remordimientos, falta de empatía y grandiosidad. Es decir, se encontraron diferencias significativas en los factores afectivos e interpersonales, aunque no en los de estilo de vida.

Con el fin de demostrar la segunda hipótesis, se estudió la relación entre las tres variables. Así, se encontró que el abuso animal aparece como necesario para realizar acciones sádicas (recordemos la particularidad de la muestra). Por otro lado, se comprobó que si el abuso animal permite predecir las conductas sádicas en los crímenes, y que la puntuación en la escala de psicopatía permitía predecir la realización de conductas sádicas y la presencia de abuso animal. Por tanto, y en base a los cálculos estadísticos realizados, se encontró que en la muestra estudiada, la mediación entre la psicopatía y la conducta sádica a través del abuso animal era completo, demostrándose así una posible conexión entre crueldad con los animales y desarrollo psicopático, y la relación existente entre la crueldad con los animales y el uso de conductas sádicas a nivel criminal.

Identificación de teléfonos móviles a través del videoanálisis forense. Club Ciencias Forenses.

Identificación de teléfonos móviles a través del videoanálisis forense. Club Ciencias Forenses.

Identificación de teléfonos móviles a través del videoanálisis forense. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Identificación de la marca y modelo de un smartphone a través del vídeo análisis forense”, de los autores Luis Javier García Villalba, Ana Lucila Sandoval Orozco y Raquel Ramos López de la Universidad Complutense (España), y Julio Hernández Castro de la Universidad de Kent (Reino Unido), sobre el uso de los teléfonos móviles como evidencia en los procedimientos judiciales y su posible análisis.

Las imágenes captadas por dispositivos electrónicos (smartphones) son a menudo consideradas como evidencias en un juicio, y en pocos minutos, un vídeo puede transmitir una enorme cantidad de información. El vídeo es comúnmente utilizado en la vida cotidiana debido a la disponibilidad de una amplia gama de dispositivos móviles que pueden reproducir y/o grabar, como teléfonos móviles, tabletas, videoconsolas portátiles y cámaras digitales o videocámaras. Debido a la frecuente utilización de dispositivos móviles, en algunos casos existen restricciones legales o limitaciones a su uso en diversos lugares, como escuelas, universidades, oficinas gubernamentales, empresas, etc. Pero al mismo tiempo, se utilizan cada vez más vídeos, ya sea directa o indirectamente, en los procesos judiciales como prueba. Pese al hecho de que la manipulación del vídeo digital es cada vez más fácil debido a la aparición de nuevas y potentes herramientas de procesamiento multimedia. Por lo tanto, dada la creciente importancia de los vídeos, los forenses de vídeos digitales son particularmente relevantes. Su objetivo principal es la búsqueda y análisis de vídeos digitales con el fin de hallar evidencias válidas a efectos legales, por lo general durante la investigación de un crimen. Dentro de esta disciplina, La Integridad del Vídeo Digital tiene como objetivo establecer si un vídeo digital ha sido manipulado, La Esteganografía del Vídeo Digital estudia si un vídeo contiene datos ocultos y La Identificación de la Cámara Origen del Vídeo tiene como objetivo identificar qué cámara específica se ha utilizado para grabar un vídeo. La investigación en este campo estudia técnicas para identificar tanto el fabricante como el modelo de los dispositivos que se utilizan para producir vídeos digitales. En este trabajo se presenta una combinación de técnicas de análisis forense para la identificación del dispositivo de donde proviene el vídeo, pero centrándose en los vídeos generados por los dispositivos móviles, en su mayor parte teléfonos inteligentes (smartphones) .

Es importante entender los conceptos básicos del procedimiento empleado por las cámaras digitales para generar una imagen. En primer lugar, el sistema de lentes captura la luz de la imagen mediante el control de la exposición, el enfoque y la estabilización de la imagen. A continuación, la luz pasa a través de un conjunto de filtros que mejoran la calidad visual de la imagen, y entonces la luz llega al sensor de imagen llamado Matriz de Filtros de Color; una matriz de elementos sensibles a la luz llamados píxeles. Sólo en el caso de la generación de vídeo, hay un paso final adicional que codifica las tramas resultantes para crear un único archivo final de vídeo. Las principales técnicas para la identificación de búsqueda de fuentes se dividen en cinco criterios, en particular las basadas en metadatos, características de la imagen, matriz CFA y defectos de interpolación del color, imperfecciones del sensor y transformadas de ondícula. El área de investigación en torno al estudio de metadatos depende en gran medida de los datos insertados por el fabricante cuando se genera la imagen. En cuanto a la fuente de identificación a través de un conjunto de características, se examinan tres tipos de funciones: funciones de color, características de calidad y características de la imagen en el campo de la frecuencia. Se puede emplear asimismo una técnica basada en algoritmos de interpolación de color exclusivos. Estos algoritmos dejan huellas a través de la correlación de planos de bits adyacentes de una imagen. Entre los métodos existentes que se basan en las imperfecciones del sensor, existen dos ramas principales para el estudio del pixel o el nivel de ruido del sensor. Por último, en el área de las transformadas de ondícula, hay varios enfoques, por ejemplo, existe una nueva técnica de identificación que se basa en las características de probabilidad condicional. En el caso del desarrollo de técnicas para la identificación de búsqueda de fuentes de vídeo, existen muy pocos trabajos académicos en este campo. Algunos se basan directamente en la secuencia de codificación y otros en la extracción de fotogramas para la posterior aplicación de algún método de clasificación de imágenes fijas. Existe un método de identificación de fuentes de videocámaras digitales para verificar si dos clips de vídeo proceden de la misma videocámara. Algunos autores proponen un algoritmo basado en la información del vector de movimiento en el flujo codificado. Otros proponen un método de identificación usando fotogramas de vídeos. Las características de probabilidad condicional se utilizan y se toman directamente de los fotogramas de vídeo. Es necesario destacar que las técnicas forenses desarrolladas para cámaras digitales no son válidas en la mayoría de los casos para dispositivos móviles. Esto es porque hay características intrínsecas importantes que diferencian los dos tipos de cámaras. Además, la calidad de los elementos que los ajustan es diferente, siendo generalmente mejor en las cámaras digitales. Este estudio trata sobre el diseño de una técnica de identificación de búsqueda de fuentes de vídeos digitales generados con dispositivos móviles. Tras la generación de un vídeo, es posible que en cada uno de los fotogramas los defectos se manifiesten como ruido, comúnmente llamado “huella digital”. Estas “huellas dactilares” se pueden utilizar para identificar el dispositivo. En un vídeo, los fotogramas consecutivos son generalmente muy similares. Los fotogramas que contienen la información más importante se llaman fotogramas clave. Uno de los posibles métodos para detectar fotogramas clave es un algoritmo basado en la medición de diferencias de fotogramas aumentados, teniendo en cuenta los diferentes pesos, la información de posición de los píxeles, etc. Por otro lado, se ha presentado un método de extracción de fotogramas clave basado en técnicas del área de las ondículas. Los fotogramas clave han jugado un papel importante en numerosos campos de aplicación debido a su capacidad de representación distintiva.

Para concluir, puede afirmarse que esta técnica es válida y obtiene buenos resultados. El algoritmo de extracción de fotogramas presentado tiene en cuenta la naturaleza de un vídeo y sus fotogramas en la optimización de la extracción de fotogramas clave, es decir, extrae los fotogramas teniendo en cuenta que si los fotogramas que se obtienen tienen una mayor alteración de imagen entre ellos (en busca de cambios en la imagen), el futuro proceso de clasificación será mejor. Cabe señalar que el vídeo como entidad unitaria no se clasifica en un tipo de fuente. Es decir, lo que identifica su fuente son los fotogramas seleccionados por el algoritmo propuesto. En este sentido, los resultados de la clasificación promedio varían dependiendo de los parámetros empleados. Teniendo en cuenta un tamaño de recorte centrado, la conclusión general es que cuanto mayor sea el tamaño del recorte, mejores serán los resultados. Una vez que los fotogramas clave seleccionados han sido clasificados, es necesario saber qué fuente de búsqueda de vídeo es una entidad unitaria. Parece ser que el vídeo es la fuente con el mayor número de fotogramas clasificados en esta categoría. Sin embargo, la aplicación de la técnica propuesta en situaciones reales solo se considera realista y viable si los vídeos digitales bajo investigación están integrados en un conjunto de dispositivos móviles cerrado y reconocido. En futuras investigaciones, el propósito es mejorar las tasas de éxito en la identificación de búsqueda de fuentes de vídeo. Asimismo, se deberían utilizar y analizar grandes conjuntos de datos de vídeo para cubrir una amplia gama de texturas e imágenes para cada dispositivo móvil, con el fin de evaluar la adaptabilidad de la técnica.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno

El papel del Antropólogo Forense en la investigación criminal. Club Ciencias Forenses.

El papel del Antropólogo Forense en la investigación criminal. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “El papel del antropólogo forense en la investigación de una muerte”, de la autora Vanessa Stanojevich de la Universidad de Ontario (Canadá), sobre la función del antropólogo forense en la investigación criminal.

El papel que juega un antropólogo forense en la investigación de una muerte es crucial en el campo de la ciencia forense. Los antropólogos forenses entienden las formas y variaciones de las distintas propiedades del esqueleto y aplican su conocimiento con el fin de obtener conclusiones lógicas. El objetivo principal de un antropólogo forense es procesar la escena del crimen, examinar y procesar restos, realizar un perfil biológico, compilar la información adecuada y testificar en los juicios.

Los antropólogos forenses contribuyen al procesamiento de la escena y ubicación de los restos enterrados proporcionando a las fuerzas del orden su asesoramiento durante una investigación. Cuando un antropólogo forense acude a la escena debe desempeñar varias funciones. En primer lugar, debe llevar a cabo “la identificación in situ de los restos desperdigados tal y como se hallan para determinar si son humanos”. Tras lo cual, debe crear una zona de seguridad donde “los materiales provenientes de la tumba y sus alrededores son sistemáticamente examinados para revelar restos humanos, artefactos, fibras e insectos relacionados. Por último, el antropólogo establecerá una zona de excavación; incluyendo el examen de diversas plantas, materiales de la tierra, metales y sedimentos. Los antropólogos forenses deben ser capaces de diferenciar entre restos humanos y no humanos, y son asimismo capaces de realizar un análisis tafonómico (estudio de los procesos de fosilización) y un examen de los tejidos blandos para poder procesar y examinar los restos eficazmente. Una vez que el experto ha determinado si los huesos son de un cuerpo humano, es entonces cuando realiza el análisis tafonómico. Los antropólogos forenses examinan igualmente “los cambios en los tejidos blandos, incluyendo las tasas y patrones de descomposición, amputaciones, desmembramientos de partes del cuerpo y modificaciones de tejidos blandos y huesos” para realizar un análisis adecuado de los restos. Así pues, tanto la distinción de los restos como el análisis tafonómico y el examen de los tejidos blandos sirven para determinar si los indicios hallados son importantes para la investigación. Por otro lado, los antropólogos forenses facilitan la identificación de los cuerpos no identificados gracias al perfil biológico que proporciona sus rasgos físicos. Existen varios factores coadyuvantes que ayudan a éstos profesionales a determinar la edad, sexo y estatura de un individuo. Cuando el antropólogo forense debe determinar la edad, primero debe poner en práctica sus conocimientos acerca del desarrollo esquelético y dental para establecer sus conclusiones. Con el fin de determinar el sexo, “los huesos de la cadera presentan los elementos más sexualmente dismórficos del esqueleto”, por tanto son un elemento crucial en la determinación del género. Los antropólogos pueden indicar la diferencia entre la pelvis de un hombre y la de una mujer, principalmente debido a “las diferencias específicas entre los sexos en el tamaño y la forma”. A la hora de determinar la estatura, existen muchas técnicas que se pueden utilizar. No obstante, los “resultados más fiables se basan en el tamaño de los huesos largos y en particular de los huesos de las extremidades inferiores”, es decir el uso de la alometría. Los diferentes conocimientos que los antropólogos aplican en su trabajo ayudan a la determinación de la edad, el sexo biológico y la estatura del sujeto; generando de este modo un perfil biológico de un hasta ahora individuo desconocido. Por otra parte, las evidencias que un antropólogo forense presenta a un médico forense son fundamentales para la comprensión y determinación de la causa de la muerte en una investigación. Los antropólogos forenses “clasifican comúnmente los sucesos traumáticos como producidos por incisiones, traumatismos o armas de fuego”. Estas lesiones en última instancia, ayudan al antropólogo forense a proporcionar al médico forense la información necesaria para determinar la causa de la muerte, en base a los daños que presentan los huesos. Se puede considerar a un antropólogo forense un experto en su campo de estudio. Se espera que estos especialistas forenses, y otros científicos forenses, documenten todos los procedimientos con la mayor precisión. Los antropólogos deben incluir un “registro completo de mediciones y determinaciones antropológicas”, así como análisis tafonómicos, perfiles biológicos, personalización de las características y pruebas de traumatismos perimortem. En consecuencia, es necesaria la información y el testimonio de los científicos forenses, puesto que es de gran ayuda para la resolución de la investigación de una muerte, proporcionando al sistema judicial una explicación científica de las evidencias.

Los antropólogos forenses juegan un papel importante en la determinación de la causa de la muerte en una investigación. Estos profesionales trabajan juntos con el fin de sacar conclusiones de las pruebas, sobre todo aplicando su conocimiento del esqueleto humano a un caso o sujeto en cuestión. El objetivo principal de un antropólogo forense es procesar la escena del delito, examinar y procesar los restos biológicos, crear un perfil biológico, proporcionar la información adecuada acerca de sus conclusiones, y testificar en los juicios. Su conocimiento del cuerpo humano contribuye a la resolución de investigaciones, proporcionando a las fuerzas del orden las respuestas y conclusiones de un experto, lo cual en definitiva ayuda al esclarecimiento de cualquier caso.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno

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