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Mes: mayo 2014

Lucilia Silvarum: una nueva especie de interés para la entomología forense en Europa. Club de las Ciencias Forenses.

Lucilia Silvarum. Club de las Ciencias Forenses

Lucilia Silvarum. Club de las Ciencias Forenses

Apreciados amigos del Club de las Ciencias Forenses, el artículo que hoy les ofrecemos nos presenta a una nueva especie para la entomología forense, la Lucilia Silvarum. Este interesantísimo artículo lo debemos a Heike Fremdt, Richard Zehner, Jens Amendt, todos ellos pertenecientes a la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Frankfurt (Alemania), a Krzysztof Szpila de la Universidad Nicolaus Copernicus en Torun (Polonia), a Johannes Huijbregts del Centro de Biodiversidad Naturalis (Holanda) y a Anders Lindström perteneciente al Instituto Nacional de Veterinaria de Uppsala (Suecia).

Como sabemos, la entomología forense es el estudio de insectos y otros artrópodos asociados con cadáveres, que se utiliza, entre otros propósitos, para estimar el tiempo transcurrido desde la muerte o intervalo postmorten y la identificación de los posibles traslados del cuerpo, así como las características de las zonas de procedencia.

Existen dos métodos para determinar el tiempo transcurrido desde la muerte usando la evidencia de los artrópodos, el primero utiliza la edad y tasa de desarrollo de larvas; el segundo método utiliza la sucesión de artrópodos en la descomposición del cuerpo. Ambos métodos se pueden utilizar por separado o conjuntamente siempre dependiendo del tipo de restos que se están estudiando. Por lo general, en las primeras fases de la descomposición las estimaciones se basan en el estudio del crecimiento de una o dos especies de insectos, particularmente dípteros, habiéndose convertido la Lucilia Silvarum en una de las especies de mayor importancia para la entomología forense. Así, la Lucilia Silvarum es una mosca de la familia Calliphoridae (moscas carroñeras, moscardones, greenbottles o moscas de grupo) del orden díptera. Esta mosca fue descubierta por primera vez por Johann Wilhelm Meigen en 1826 y se encuentra sobre todo en Europa. Hasta cuatro especies, L. ampullacea, L. caesar, L. illustris y L. sericata, se encuentran regularmente en cadáveres humanos en Europa. A pesar de la importancia de la entomología dentro de la disciplina forense, todavía, a día de hoy, no tenemos un conocimiento completo de la biología y el desarrollo de la mayoría de estas especies. Esto es debido a que la cría artificial de las moscas en el laboratorio no es fácil y, además, la identificación de determinados marcadores moleculares en las etapas inmaduras es complicada y costosa.

Con todo, para el desarrollo del estudio entomológico, y cuando el objetivo es realizar estimaciones de intervalo post-mortem utilizando la L. Silvarum, se necesitan datos de generación de calor .El primer paso es la identificación precisa por medios morfológicos y moleculares. De esta manera, es esencial disponer de la máxima información posible relacionada con la biología y el desarrollo de las moscas azules necrófagas, así como identificar correctamente los individuos de la muestra. Como hemos apuntado, hasta el momento actual la L. Silvarum no tenía una especial importancia en la entomología, pero se ha convertido en la actualidad en un elemento entomológico de investigación clave, sobre todo en la tercera etapa larval. Para su identificación, incluso en los casos más difíciles, se está utilizando el marcador mitocondrial Citocromo Oxidasa I (COI).

Los autores del presente artículo recogen tres casos forenses de diferentes países europeos que han informado, por primera vez, de L. Silvarum en cadáveres humanos que fueron encontrados cerca de lagos, pantanos o riberas. El primero de los casos se produjo el 13 de julio de 2008, cuando un hombre fue encontrado muerto en una playa, en una zona industrial a las afueras de una ciudad de Suecia. Al día siguiente, y durante la autopsia, se recogieron larvas. Nourteva, a lo largo de sus estudios entomológicos, señaló que se necesitan 26 días para el desarrollo desde el huevo hasta el adulto de la L. Silvarum, a una temperatura media de 16,6ºC. Suponiendo que el tiempo para alcanzar el tercer estadio es de aproximadamente el 20% del total de tiempo de su desarrollo (como la mayor parte de las moscas azules), tardaría, en el caso forense que nos ocupa, un mínimo alrededor de 5 días. Así pareció confirmarse según los testigos que vieron por última vez a este hombre con vida. Había fallecido por causas naturales.

El segundo de los casos se produjo en agosto de 2008, cuando un hombre fue encontrado muerto cerca de Amsterdam, en las aproximaciones de una zona con abundante agua dulce. Se trataba de un fallecimiento por sobredosis. Su cabeza estaba repleta de larvas en el segundo y tercer estado, de L. Silvarum, L. Illustris y L. Ampullacea. No se podía llevar a cabo una estimación muy estable al no disponer de información sobre su desarrollo larvario a diferentes temperaturas. Con todo, se estimó en, aproximadamente unos 5 días, desde el estado de larva hasta llegar a la longitud del gusano más grande encontrado (12mm), a una temperatura media de 20ºC.

En el tercer caso, mayo de 2009, se trató del cuerpo de una mujer de 67 años, localizada en un campo de grano cerca de Gütersloh (Alemania). Había sido vista con vida 3 días antes, en una granja cercana a la escena del crimen. La autopsia determinó que fue el estrangulamiento la causa de su muerte y el médico forense determinó que había fallecido entre 8 y 24 horas antes del descubrimiento del cadáver. Se encontraron dos larvas de L. Silvarum en su boca. El estudio realizado llevó a la determinación de que fue asesinada en su camino de vuelta a casa, tras una fiesta en la granja vecina. Este caso sigue abierto.

Con todo, las moscas de estudio se obtuvieron de cadáveres humanos, utilizando cebo mixto de carne de hígado de vacuno y dimetil trisulfuro. Las muestras se almacenaron al 95% de EtOH. Dos patas fueron analizadas de cada muestra, y se llevó a cabo la extracción de ADN.

Por otra parte, los autores del presente estudio nos muestran la clave de identificación para la L. Silvarum, dotándonos de un excelente material entomológico para la identificación morfológica de larvas de tercer estadio en moscardones europeos.

Club de las Ciencias Forenses

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La esquizofrenia y sus implicaciones para la criminología. Club de las Ciencias Forenses.

Esquizofrenia

La esquizofrenia como patología forense. Club de las Ciencias Forenses.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club de las Ciencias Forenses, nos complace presentarles el artículo elaborado por Anthony Walsh de la Universidad Estatal de Boise (EE.UU.) y por Ilhong Yun de la Universidad Chosun (Corea del Sur) que se ocupa del controvertido trastorno de la esquizofrenia.

Recientemente William Johnson (2011) destacó el carácter preocupante de las enfermedades mentales en general, y de la esquizofrenia en particular, por la relativa falta de atención que estos enfermos tenían en su interacción con los sistemas de justicia. Así, advirtió que las cárceles en Estados Unidos, hoy en día, se han convertido en hospitales psiquiátricos de sustitución. Este hecho pone de manifiesto la importancia de conocer y comprender el comportamiento de los esquizofrénicos y su interacción con la justicia. Fisher (2006) consideró además fundamental la comprensión de esta enfermedad debido a que es la que más a menudo está en asociación con el comportamiento criminal.

Así, la esquizofrenia es uno de los trastornos psiquiátricos más extendido, siendo de carácter progresivo y pasando, por lo tanto, inadvertido hasta que los síntomas se manifiestan de forma evidente. Algunos pacientes pueden mejorar con la edad, y sus síntomas aparecer de manera episódica. Afecta a hombres y mujeres por igual, teniendo una edad de inicio más temprana en los hombres (adolescencia) que en las mujeres (20 a 30 años). Cuanto antes aparezca la enfermedad, más graves pueden llegar a ser las deficiencias generadas. La esquizofrenia se manifiesta en una gran cantidad de subtipos, según los síntomas, siendo el paranoide (hostil y desconfiado), el más propenso a la agresión física. Así las cosas, hay que dejar constancia de que aunque no existe una cura para esta enfermedad, los síntomas son manejables, pudiendo llevarse una vida productiva bajo un tratamiento adecuado.

Los síntomas de la esquizofrenia son tanto positivos como negativos. Los positivos incluyen delirios (creencias sin base en la realidad), trastornos del pensamiento (usar palabras sin sentido), alucinaciones (oír, ver y oler cosas que no están allí) y trastornos del movimiento (movimientos lentos y gestos repetitivos). Los síntomas negativos incluyen la anhedonia (incapacidad para experimentar emociones placenteras), alogia (pobreza del lenguaje) abulia y apatía (falta de energía e interés), aislamiento social y problemas cognitivos de atención. La severidad de estos síntomas varía ampliamente entre los individuos, razón por la que la esquizofrenia se considera un trastorno del espectro, en lugar de una enfermedad concreta que uno o bien tiene o no tiene (Garrett, 2009).

La genética juega un papel muy importante en el desarrollo de la esquizofrenia, mostrándose, según múltiples estudios, una heredabilidad promedio del 80% (Keshaven y colaboradores, 2011). Existen tasas de concordancia para la esquizofrenia en gemelos monocigóticos con independencia de que se hayan criado juntos o separados, lo que sugiere que las influencias ambientales ocurren antes del nacimiento o durante el periodo perinatal.

Se han estudiado modelos de neurodesarrollo relacionados con la esquizofrenia a través de la genética, la epigenética, la inmunología y los dos periodos especialmente críticos para el desarrollo cerebral, el prenatal/perinatal y la adolescencia. Además, una amplia variedad de agentes infecciosos se han relacionado con la esquizofrenia, centrándose, por lo tanto, una gran cantidad de investigación en torno a la respuesta inmune (Meyer y Feldon, 2009). Cuando el sistema inmunitario detecta una sustancia extraña en el cuerpo del anfitrión, éste moviliza una gran cantidad de células especializadas para lanzar un ataque contra ella. Estas células liberan una clase de proteínas llamadas citoquinas, que llevan señales de célula a célula sobre la ubicación del antígeno (el cuerpo extraño), y alteran el funcionamiento de la célula para iniciar la respuesta inmune. Así, las citoquinas liberadas por el sistema inmune de la madre embarazada (y/o la placenta o el sistema inmunitario fetal) en respuesta a una infección, pueden ser las responsables de la interacción entre la infección de la madre durante el embarazo, la alteración del desarrollo neuronal y las enfermedades mentales (Depino, 2006).

Por lo que respecta a la relación entre la esquizofrenia y el comportamiento criminal, según Elbogen y Johnson ( 2009 ), después de décadas de negar la existencia de una relación entre la enfermedad mental y la delincuencia , la comunidad psiquiátrica ha revertido su posición, a pesar de que todavía hay cierta reticencia a afirmar el vínculo entre el crimen y la esquizofrenia, por miedo a estigmatizar aún más a un grupo ya muy estigmatizado , pero la evidencia (incremento de las tasas de detención de esquizofrénicos) no puede ser desestimada o ignorada. Un estudio sueco concluyó que las personas con psicosis tienen hasta cuatro veces más probabilidades de tener antecedentes penales que los miembros de una población general (Tuninger y colaboradores, 2001). No obstante, hay que dejar claro que la violencia impulsada por la psicosis sigue siendo una parte muy pequeña del problema de la violencia en la sociedad (Taylor, 2008).

En otro orden, el abuso de sustancias en personas con esquizofrenia, se estima en un 50% frente al 15% de la población general (Musser y colaboradores, 2013), derivado de un intento de automedicación, erróneo, que a su vez pone a las personas con esquizofrenia en riesgo de realizar mayor número de comportamientos violentos. Taylor (2008) afirma que las personas con esquizofrenia también son las de mayor riesgo de ser victimizadas.

Con todo, es de gran importancia que tanto los criminólogos miembros del Equipo de Intervención en Crisis (CIT) en Estados unidos, como el Equipo Móvil de Crisis (MCT) de Canadá, así como todos los profesionales que realicen intervención de urgencia con enfermos mentales, tengan conocimiento y entrenamiento en relación a la psicopatología del comportamiento delictivo. Igualmente es fundamental que conozcan esta área de estudio los agentes de la libertad condicional.

La medicación es fundamental para la estabilización del enfermo de esquizofrenia. Actúa estabilizando las funciones biológicas mediante la reducción o eliminación de los pensamientos engañosos y la reducción de la ansiedad. Las terapias cognitivo conductuales, las terapias de intervención familiar y de habilidades sociales, son las consideradas de mayor utilidad para la normalización de estos pacientes.

Club de las Ciencias Forenses.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar