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Mes: febrero 2015

Terrorismo, Perdón y Justicia Restaurativa. Club Ciencias Forenses.

 

Terrorismo, perdón y justicia restaurativa. Club Ciencias Forenses.

Terrorismo, Perdón y Justicia Restaurativa. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Terrorismo, perdón y justicia restaurativa” del autor Antony Pemberton de la Universidad de Tilburg (Países Bajos), que trata sobre terrorismo y victimología.

Uno de los progresos más destacables en la prevención del delito de las últimas décadas es el ascenso de la justicia restaurativa. La justicia restaurativa puede definirse como los procesos mediante los cuales las partes con intereses en un determinado delito resuelven colectivamente cómo lidiar con las consecuencias de la infracción y sus consecuencias para el futuro. Un área especialmente conflictiva para la justicia restaurativa es la relacionada con su uso en casos de terrorismo. Tras las secuelas de un ataque terrorista incluso los actos de las víctimas evidencian actitudes no tan negativas hacia los agresores, por ejemplo expresiones de comprensión (parcial) o rechazo a ser asociado con actos de represalia, y mucho menos participar en un proceso restaurativo, son a menudo recibidas con preocupación e incluso hostilidad. Las preocupaciones de la sociedad, por ejemplo, el deseo de llegar a un acuerdo de paz con un grupo terrorista, podrían llevar a presionar a las víctimas a adoptar una postura más apaciguadora, una especie de “compasión obligada”. Tal y como demuestra Alonso (2013), la historia reciente del acercamiento del gobierno español a la organización terrorista ETA se ha topado con la oposición de las víctimas: precisamente porque adoptó una postura más conciliadora con la organización unido a la presión ejercida sobre las organizaciones de víctimas para que hicieran lo mismo.

La naturaleza del delito como un mal público significa que la ciudadanía tiene un interés legítimo en la resolución del delito, a pesar de no estar directamente afectada. Esto ha dado lugar al malentendido de que el delito es más un mal contra la ciudadanía que contra la víctima. Según los sociólogos y criminólogos es el miedo al delito, o incluso el “pánico moral” lo que atrae a la ciudadanía a participar. Este reconocimiento público es asimismo relevante para la victimología. El apoyo social y el reconocimiento de la victimización son un “factor de protección” clave en las secuelas de la victimización. Es muy complejo definir el terrorismo, sin embargo se puede decir que el elemento central que comparte cada definición es que el terrorismo radica en el hecho de que la violencia se utiliza contra objetivos directos para amenazar, asustar e influir de alguna manera un grupo más amplio de víctimas indirectas o vicarias. La intención de hacer daño en ataques terroristas se extiende más allá de su objetivo físico directo. Esto significa que el terrorismo como un mal público es significativamente diferente del delito en general. El terrorismo, en intención y percepción, reaviva esa sensación de peligro y destrucción, de una manera que el delito común no lo hace. El interés público en un acto terrorista es de naturaleza cualitativamente diferente que en el delito. La diferencia radica en que el terrorismo afecta a la sociedad en general, como si fuera la propia víctima, mientras que el delito afecta a la ciudadanía como si fuera un tercero interesado.

Para comprender por completo la relevancia de la distinción entre victimazación y contemplar la victimización en calidad de tercero, es necesario elaborar brevemente dos perspectivas sobre las diferencias en la manera en que las víctimas y los observadores ven la victimización. Las víctimas ven el suceso como una injusticia, exageran el impacto, minimizan el contexto y prolongan la secuencia de tiempo del suceso, mientras que los autores tienden a buscar justificaciones de lo ocurrido, atribuyen el suceso a causas externas, minimizan el impacto en la víctima y los demás y ven el suceso como un momento preciso. Mientras que los autores contemplan el relato de los hechos como una historia con un principio y un final, la experiencia de victimización a menudo deja un final abierto. El principal enfoque teórico capaz de describir los puntos de vista de los terceros observadores en la victimización es la teoría del mundo justo. El propósito de la justicia puede conducir a reacciones más o menos útiles hacia la injusticia y la desgracia, desde la indemnización y reparación hasta el castigo altruista y la retribución, pero asimismo a reacciones negativas hacia los que sufren las consecuencias, como distanciamiento, cambios en el carácter, apariencia y comportamiento; distanciamiento psicológico y reproche. Un tema recurrente es la medida en que el veredicto final en un caso puede o debería conducir a la experiencia de “cierre”. La auto-relevancia de la victimización vicaria es diferente a la experiencia de los observadores; mientras que estos últimos están acostumbrados a toparse con el delito y la victimización a angustiarse debido a las consecuencias de su “mundo justo”, los primeros son más propensos a verse a sí mismos como siendo victimizados.

El perdón puede ser visto como una decisión necesariamente consciente: perdonar o no perdonar, un acto de voluntad, y/o el producto de un proceso gradual en el que el apego emocional de la víctima hacía la injusticia causada por el sujeto activo disminuye. Es necesario destacar tres puntos clave. En primer lugar; el perdón, tal vez incluso más que la recuperación, sirve como contrapunto a la experiencia de victimización causada por la injusticia. En segundo lugar, el perdón no es contrario a la venganza y retribución. La justicia retributiva puede contribuir al perdón privado, y a su vez el perdón de las víctimas tras el delito puede ser un elemento atenuante en los procesos judiciales. En tercer lugar, aunque el perdón puede tener beneficios para las víctimas, depende de que estén realmente perdonando, y no persuadidas o presionadas para perdonar. El perdón público está sujeto a limitaciones que no se aplican a las formas privadas de perdón: a diferencia del perdón público el privado requiere motivos, e incluso procedimientos, abiertos al escrutinio. En el perdón público los representantes del colectivo expresan o extienden el perdón al ofensor u ofensores, o al grupo delictivo, a pesar de que su conducta constituye un delito. Los ejemplos más claros de este tipo de perdón público pueden ser las amnistías e indultos. En muchos casos, el perdón privado se da junto con la falta de perdón público y/o vicario y viceversa. Cuando el delincuente ha recibido el perdón público, “ha pagado su deuda con la sociedad”, obtenido la amnistía o indulto, el resentimiento y la rabia de la víctima hacia el delincuente permanecen o, particularmente en los casos de amnistías e indultos, pueden aumentar a causa del perdón público. Esta divergencia entre el perdón o la falta de perdón público y privado puede ser motivo de discordia para las víctimas: podrían tratar de evitar la liberación o libertad condicional del delincuente, o solicitar a las autoridades penitenciarias que atenúen o anulen la sentencia. En los casos de conflicto entre perdón privado y vicario es más complejo llegar a una coexistencia semejante: la capacidad de perdonar en ambos tipos de perdón se encuentra en la experiencia de ser personalmente agraviado. En consecuencia, cuando la postura de la víctima directa no concuerda con la de las víctimas vicarias, es probable que las víctimas directas estén bajo una presión considerable. En el caso del perdón privado y la falta de perdón vicario, los problemas para la víctima directa son dobles. En primer lugar, se asocia con un relato de los hechos que no coincide con su punto de vista. En segundo lugar, las víctimas vicarias pueden reaccionar de forma crítica e incluso con hostilidad cuando las víctimas directas expresan una postura más indulgente. El perdón vicario y el privado pueden ser asimismo una experiencia desgarradora, más aún si el perdón vicario coincide con el perdón público, y cuando la conexión entre este perdón vicario y el perdón privado se realiza de manera explícita. El desafío implícito o explícito al derecho de las víctimas a perdonar primero pone en duda la propiedad del relato de la experiencia de victimización y la socava.

El carácter público del terrorismo está doblemente articulado: en primer lugar, no es solo un ataque simbólico a la sociedad, si no también uno real. En segundo lugar, la ciudadanía experimenta el terrorismo como un ataque contra sí misma: en lugar de tercero observador, se convierte en víctima vicaria. En los casos de delitos graves pueden existir prácticas restaurativas junto con procedimientos de justicia penal. Estas ofrecen un espacio independiente en el que la experiencia privada de perdón de la víctima puede coexistir con la falta de perdón público. La falta de perdón vicario (más que el público) hace que esto sea mucho más difícil. El hecho de que el relato de las víctimas acerca del suceso esté bajo presión a causa de este interés vicario en el ataque terrorista aumenta la necesidad de espacio privado proporcionado por los procesos restaurativos. Cuando el estado de ánimo vicario predominante cambia a una postura más indulgente, los recelos de las víctimas hacia este cambio pueden transformar rápidamente su postura hacia los representantes e incluso hacia los héroes del colectivo, en un obstáculo al proceso de paz. La justicia restaurativa puede entonces convertirse en un elemento de perdón obligado. El perdón privado y falta de perdón vicario convertirán la justicia restaurativa en objeto de crítica y hostilidad, pese a que puede ofrecer una solución (parcial) a los problemas a los que se enfrentan las víctimas. La justicia restaurativa es más una propuesta para la falta de perdón privado y vicario, pero será experimentada como parte del problema al que se enfrentan las víctimas directas, en lugar de una solución.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Toxicología Forense. Club Ciencias Forenses.

Toxicología Forense. Club Ciencias Forenses.

Toxicología Forense. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Informes e interpretación de la Toxicología Forense” de los autores Tabin Millo, A. K. Jaiswal, Akhilesh R. Jhamad y O. P. Murty del Instituto de Ciencias Médicas de la India, que nos aproxima al tema de la toxicología.

El veneno puede clasificarse de varias maneras. Se suele tener en cuenta siete grandes grupos: 1. Gases: Monóxido de carbono, fosfina, cianuro, etc. 2. Sustancias volátiles: etanol, metanol, dibromuro de etileno, hidrato de cloral, etilenglicol etc. 3. Drogas: barbitúricos, benzodiazepinas, salicilatos fenotiazina, amitriptilina, opiáceos y narcóticos, anfetaminas etc. 4. Metales: Talio, selenio, plomo, mercurio, arsénico, antimonio etc. 5. Pesticidas: órganoclorados y órgano fósforos, carbonatos, allenthrine, piretroides etc. 6. Aniones: bromuros, cloratos, fluoruros, nitratos, etc. 7. Varios: Kaner, Dhatura, fertilizantes, insulina, digitales, etc. En los casos de muerte por envenenamiento el médico forense puede aconsejar el análisis de algún veneno sospechoso después de haber obtenido información relevante de los familiares, del agente a cargo de la investigación y de los hallazgos post mórtem. Sin embargo, en muchos casos, el médico y el agente investigador no tienen ningún indicio o pista concretos para buscar un veneno. En estos casos, el toxicólogo forense tiene que detectar todos los venenos comunes. Tras el análisis de la muestra, debe responder a las siguientes preguntas: 1. Si se ha detectado algún veneno. 2. Si se ha detectado, ¿cuál es su nivel? Incluso cuando la causa de la muerte está clara, es recomendable hacer una prueba de drogas general en caso de sospecha de envenenamiento. Los informes de toxicología forense suelen expresarse de diferentes formas: 1. “Las muestras no contienen ningún veneno común” 2. “El veneno común no ha sido detectado en la muestra” 3. La muestra no es apta para su análisis. Se ha propuesto que las denominaciones de los venenos comunes analizados deben reflejarse en el informe ya que la lista de estos venenos puede variar de un laboratorio a otro.

El informe firmado por cualquier investigador químico o asistente investigador químico del Gobierno sobre cualquier asunto debidamente presentado para su examen o análisis, puede ser admitido como prueba sin que el funcionario en cuestión deba ser interrogado durante el juicio para ratificarlo. El informe toxicológico es entregado al agente investigador del caso y es presentado entonces al médico forense que realizó la autopsia para dictaminar la causa de la muerte. El médico forense tiene que interpretar el informe en relación a los efectos fisiológicos de los analitos (componentes de interés analítico de una muestra) en cuanto a su concentración y los hallazgos post mórtem. El agente a cargo de la investigación tiene derecho a determinar el tipo de muerte, si fue envenenamiento por suicidio, accidental u homicida, pero el médico puede ayudar a llegar a una conclusión en base al informe toxicológico y a los hallazgos post mórtem y otras evidencias circunstanciales. El médico debe tener en cuenta muchos factores al interpretar el informe toxicológico: 1. Vía de administración. Los métodos más comunes son por vía oral, intravenosa y por inhalación. 2. Efecto sinérgico de las drogas. Es importante saber que los fármacos que se toman en combinación con otros pueden ser más tóxicos que si se examinan por separado. 3. La edad, el sexo, el peso, los factores genéticos, la tolerancia, la exposición ambiental y el estado de salud general del individuo. Todos estos factores pueden influir en la reacción de una determinada concentración de un analito o combinación de analitos. 4. Si la droga/veneno es terapéutico, nivel crónico elevado o sobredosis aguda. 5. Cuando se establece la presencia de trazas de una sustancia altamente tóxica, se puede confirmar la causa de la muerte por envenenamiento. 6. En caso de intoxicación por ingestión, la cantidad restante en el estómago en el momento de la muerte es lo que queda después de los vómitos y de la absorción. 7. En caso de intoxicación por monóxido de carbono, también hay que tener en cuenta la hemoglobina total. 8. Se ha observado que los valores varían entre las muestras de sangre tomadas de diferentes partes de un mismo cuerpo. 9. La redistribución de drogas post mórtem. La concentración de drogas en sangre varia significativamente a medida que transcurre el periodo post mórtem; tiende a incrementarse.

En algunos casos, la historia, las circunstancias y los hallazgos post mórtem pueden sugerir claramente que el envenenamiento es la causa más probable de la muerte, pero el informe toxicológico puede ser negativo. Las posibles explicaciones de falsos negativos son: 1. En los casos en que la víctima/fallecido ha ingresado en el hospital con una gran demora, la posibilidad de detectar veneno en las vísceras disminuye. 2. Material biológico Insuficiente (tejido, sangre, orina, etc.) para su análisis. 3. En la descomposición post mórtem, muchos venenos presentes en el tejido sufren cambios químicos que no pueden ser detectados. 4. Todo el veneno puede desaparecer de los pulmones, en el caso de veneno volátil por evaporación u oxidación. 5. El veneno puede haber sido vomitado, excretado, neutralizado, metabolizado, desintoxicado hasta tal punto que no puede ser detectado. 6. Algunos alcaloides vegetales no pueden ser detectados por análisis químico. 7. Es bien sabido que los procedimientos habituales de cribado toxicológico no detectan la hemoglobina como la carboxihemoglobina, la sulphamethemoglobina y la metahemoglobina, los diuréticos, disolventes, los compuestos radiactivos, los antibióticos, los anti-inflamatorios no esteroideos, excepto la aspirina y el paracetamol, los bloqueadores de canales de calcio y los bloqueadores beta. 8. Algunos fármacos se metabolizan rápidamente y puede existir una completa asimilación del veneno por el cuerpo. 9. Las toxinas biológicas y el veneno de serpiente son proteínas y no pueden ser separados de los tejidos del cuerpo. 10. Algunos venenos orgánicos se descomponen debido a la inadecuada conservación. 11. Algunos medicamentos presentan dosis muy bajas y necesitan una considerable cantidad de vísceras y un análisis delicado. 12. La diamorfina (heroína) rara vez se detecta ya que rápidamente se hidroliza en monoacetyl morfina que no suele ser detectada. 13. Algunos compuestos inorgánicos son demasiado antagónicos (Hg, fósforo etc.). 14. Los anestésicos están principalmente compuestos de éster y se hidrolizan a temperatura ambiente. 15. Algunas sustancias pueden tener diferencias en la estructura en relación a su tipología de fármaco. 16. La manipulación de las vísceras durante la preservación por intereses particulares o motivos equivocados. 17. El uso de técnicas analíticas inadecuadas. 18. Algunos laboratorios no hacen pruebas de drogas, enzimas y toxinas. 19. Escaso control de calidad del laboratorio, análisis defectuosos puesto que muchos laboratorios no están acreditados y las mejoras y actualización de las instalaciones son insuficientes. 20. La localización de una sustancia que no puede ser reseñada al ser natural o constituyente del cuerpo como los fosfatos. 21. La falta de instrumental sofisticado. 22. La carencia de científicos con conocimientos técnicos, cualificados y con experiencia. No obstante, una exploración negativa no significa necesariamente que una toxina no este presente. Únicamente quiere decir que no se ha hallado ninguno de los que se encontraba en la lista.

Por otra parte, las causas de falsos positivos se deben a: 1. La descomposición. Cuando la muestra no está bien conservada y se envía para su análisis después de un determinado tiempo, existe la posibilidad de producción post mórtem de alcohol etílico, cianuro, monóxido de carbono, cetonas, sulfuros, etc., que puede proporcionar un falso positivo. Se ha observado que la producción autógena de alcohol en los tejidos de un cuerpo en descomposición puede ocurrir debido la acción de ciertos microorganismos. Asimismo se sabe que existe una producción esporádica de pequeñas cantidades de monóxido de carbono (10%) en la sangre almacenada. Las aminas también se producen durante la descomposición, lo que puede interferir con el análisis de drogas. En los tejidos en descomposición puede existir una producción de fosfina proveniente de la reducción bacteriana de fosfato. Por lo tanto es importante absorber el gas H2S de la muestra descompuesta antes del examen de fosfuro para evitar falsos positivos. 2. El uso de un conservante inapropiado. Si las vísceras se conservan en formol o alcohol desnaturalizado puede dar falsos positivos ya que pueden contaminarse con el metanol, el butanol y el sulfato de cobre. 3. Los falsos positivos en los inmunoensayos se deben principalmente a un cruce de reactividad y semejanza estructural. 4. El instrumental inadecuado y la falta de estandarización pueden conducir a falsos positivos o falsos negativos. 5. Los errores en las cantidades de la sustancias debidos a un fallo humano durante el examen de las vísceras. 6. La manipulación de las vísceras durante la preservación por intereses particulares o motivos equivocados.

Orfila, considerado el padre de la toxicología, estableció muchos de los principios rectores de la toxicología que siguen siendo validos hoy en día. Estos son: 1. La experiencia es fundamental para la credibilidad y la fiabilidad. 2. Todos los hechos que rodean el caso deben presentarse a los analistas. 3. Todas las pruebas deben entregarse debidamente identificadas, etiquetadas y cerradas. 4. Todas las pruebas deben realizarse y registrarse debidamente. 5. Los reactivos deben ser muestras puras y el control de muestras debe estar libre de los analitos de interés para el análisis. 6. Todas las pruebas deben repetirse y compararse con las muestras cuyas cantidades conocidas de analitos de interés han sido añadidas. La realización de una prueba positiva empleando preferentemente una metodología debe ser confirmada con otra técnica siempre que las decisiones se basen en los resultados. La combinación de los hallazgos de la exploración clínica del paciente, del tratamiento de los registros, de los aspectos de la autopsia, y de las pruebas puntuales presentadas por laboratorios toxicológicos, juega un papel fundamental en la conclusión del dictamen definitivo.

Es importante para el patólogo y toxicólogo forenses descubrir el modo más apropiado para analizar la muestra biológica, realizar e interpretar los informes según el caso y ayudar al agente a cargo de la investigación a llegar a una conclusión lógica. En la práctica de laboratorio, la disponibilidad de información, la cadena adecuada, los reactivos puros con una doble confirmación, y la repetición de las pruebas siguen siendo la clave del éxito para un buen informe de laboratorio. El patólogo forense tiene que interpretar el informe toxicológico en vista de sus conocimientos acerca de la historia, de las características clínicas, de los registros de tratamiento y de los aspectos de la autopsia.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Mujeres delincuentes sexuales y feminidades paria. Club Ciencias Forenses.

Mujeres delincuentes sexuales y feminidades paria

Mujeres delincuentes sexuales y feminidades paria. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Mujeres delincuentes sexuales y feminidades paria: Reescribiendo los guiones sexuales ” de los autores Sharon Hayes y Bethney Baker de la Universidad de Tecnología de Queensland (Australia) en el que se aborda el tema del género en la delincuencia.

Este artículo explora cómo los medios informan acerca de los delincuentes sexuales, en particular, de las mujeres delincuentes sexuales. La investigación hasta la fecha indica que es difícil determinar la frecuencia del abuso sexual infantil debido a la falta de datos, y esto necesariamente tiene un impacto en lo que se sabe sobre el género de los delincuentes sexuales. Sin embargo, sí existen “estadísticas oficiales” y generalmente indican que la mayoría de los agresores son hombres y la mayoría de las víctimas son mujeres. Así pues, la mayor parte de la investigación sobre delincuencia sexual tiende a centrarse en los hombres como agresores y en las mujeres como víctimas. La investigación reciente, sin embargo, muestra un aumento tanto de mujeres delincuentes sexuales condenadas como de víctimas de género masculino menores de 16 años. La investigación actual propone un perfil de agresora sexual: edad comprendida entre los veinte y los treinta y tantos años, poca formación, mayor nivel de subempleo y bajo nivel socioeconómico. La literatura psicológica indica que las delincuentes sexuales son más propensas a los problemas de salud mental, incluyendo trastornos de personalidad, abuso de sustancias, depresión, “escasas habilidades de enfrentamiento”, así como a las experiencias de victimización graves. Sin embargo, mientras que las estadísticas oficiales indican que las mujeres cometen menos delitos sexuales, lo que se especula en los medios de comunicación y entre los profesionales del campo sugiere que el número de mujeres delincuentes está aumentando. Estas mismas estadísticas inspiran la teoría y la práctica actuales, y por lo tanto se sigue desconociendo el impacto de las agresiones sexuales a niños cometidas por mujeres. Este artículo examina qué piensa la gente acerca de las mujeres agresoras sexuales y si se percibe su culpabilidad de la misma manera que la de los delincuentes de género masculino. Explora asimismo las diferencias en las percepciones entre los que agreden a niños y los que abusan de adolescentes. En términos de percepción de peligrosidad, las mujeres que agreden a niños menores de 11 años son tratadas de forma semejante a los delincuentes de género masculino tanto por los medios de comunicación como por los tribunales pero no parecen ser consideradas tan peligrosas como los hombres. Las mujeres que abusan de niños mayores suelen lograr condenas más leves que sus homólogos masculinos y pueden o no ser requeridas para firmar un registro de delincuentes sexuales.

El marco teórico de este estudio se extrae de las teorías del género y de los patrones sexuales. En particular, se analiza el concepto de “feminidades paria” de Schippers como herramienta explicativa para desentrañar la construcción social de las mujeres agresoras. Calificar a las mujeres como pasivas, inocentes, y sexualmente sumisas ha “ayudado tanto en la falta de reconocimiento como en la denuncia de la agresión sexual por parte de la mujer”. Tal negación, junto con el refuerzo de los patrones sexuales tradicionales, se extiende asimismo a las instituciones tales como la ley penal y el sistema judicial, los medios de comunicación y las propias víctimas. Los patrones sexuales institucionalizados a menudo retratan a las mujeres como víctimas y a los hombres como agresores. Este artículo tiene como objetivo explorar los discursos anteriores analizando las noticias acerca de delincuentes sexuales de género femenino. El análisis se llevó a cabo con informes de medios recogidos de los principales medios de información, tanto en Australia como en el Reino Unido. El proyecto pretende examinar los discursos públicos acerca de las mujeres agresoras para identificar posibles temáticas, así como cualquier similitud y/o diferencia entre los dos países. Los artículos se recabaron de medios de información digitales. La codificación inicial divide los informes en dos grupos: víctimas prepúberes (11 años o menos) y víctimas adolescentes (12-16 años). Los artículos se analizan como discursos con el fin de identificar patrones de referencia al perjuicio explícitos e implícitos, subjetividad, y género; conceptos teóricos fundamentales que conforman la investigación. En este trabajo, se retoma el análisis desde la perspectiva de las feminidades paria.

El análisis de los informes de medios revela que, especialmente en el caso de las víctimas prepúberes, la mayoría de las mujeres delincuentes actuaron con o estaban compinchadas con un hombre delincuente y fueron identificadas como”cómplices”. Las insinuaciones sobre la vulnerabilidad y la manipulación por el “cabecilla” sugieren que estos comportamientos de las mujeres pueden ser justificados de alguna forma o al menos ser más coherentes. Sin embargo, al mismo tiempo, son tachadas de “horribles” y “malvadas” y sus actos como de “máxima traición femenina”, y los comentarios del público son del tipo: “una madre no haría eso”. Estas delincuentes son despreciadas y calumniadas incluso más que sus compinches hombres. En total, treinta de los artículos eran representativos del constructo de “paria” de mujeres agresoras, mostrando un lenguaje explícito sobre la temática. Se identificaron seis subtemáticas: (1) demonización (creación de una “paria tóxica”); (2) sensacionalismo y excitación (artículos de prensa sobre delitos sexuales se apoyan con frecuencia en la sexualidad y las relaciones de género.); (3) reducción al mínimo y mitigación (mujeres “cómplices” de delincuentes sexuales de género masculino, designadas como parias, son asimismo identificadas a menudo como víctimas y por lo tanto no plenamente responsables de sus actos.); (4) medicalización y psicologización (justificación del comportamiento por enfermedades o trastornos mentales.); (5) idealización de las mujeres agresoras (recurrir al apego romántico sirve para mitigar el comportamiento de la presunta agresora); y (6) mujeres como cuidadoras (estos roles tradicionales refuerzan el patrón sexual de la “mujer” como un ser pasivo, sumiso, inocente, cuidador, y proporcionan un contrapunto a sus horribles actos). Mientras que la primera trata claramente a las mujeres agresoras como parias, en las siguientes temáticas, se ve cómo los medios las representan de una manera que trata de retirarlas de la hegemonía del género, declarándolas dañadas y vulnerables, lo que proporciona una explicación o incluso una excusa para su condición de paria.

A pesar de que este estudio posee una serie de limitaciones, hace una contribución única a la comprensión de la percepción de los medios de comunicación acerca de los delincuentes sexuales. Por otra parte, ha sido muy útil para poner de relieve en que medida se trata a las mujeres agresoras en los medios de comunicación, en particular la forma en que refuerzan los patrones sexuales tradicionales y emplean las feminidades paria. El análisis de las temáticas emergentes de los treinta artículos de la muestra revela que, en general, los medios de comunicación refuerzan la hegemonía de género y emplean y favorecen las feminidades paria, aunque en diferentes grados. El tema de la “paria tóxica” demuestra claramente cómo mujeres que se apartan de la conducta tradicional de género y de los patrones sexuales reflejan y pueden ser calificadas en términos de Schippers como ‘”feminidades paria”. Mientras que los roles de “esposa”, “madre”, “cuidadora”, “ama de casa”, “hermana”, y “maestra” evocan el rol tradicional y normativo de la mujer, los términos “lesbiana pervertida”, “depredadora”, y “pedófila” sugieren una paria tóxica. Ambos conjuntos de descriptores, producen un grado de tensión que mantiene al lector enganchado y vivo el polémico debate sobre las agresiones sexuales cometidas por mujeres.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Inconsciente y Criminalidad. Club Ciencias Forenses.

Inconsciente y criminalidad. Club Ciencias Forenses.

Inconsciente y criminalidad. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “El inconsciente y la actividad criminal” del autor Aleksandre Giorgidze de la Universidad Internacional del Mar Negro (Georgia) que trata del fascinante tema del comportamiento criminal.

El inconsciente comprende los procesos que se originan en lo más hondo de la psique humana e influye en la conducta, la guía pero no se refleja en la conciencia humana y aunque no se trata del contenido de la conciencia su entendimiento no puede ser del todo excluido. Los procesos psicológicos inconscientes no solo influyen en las actividades ilegales y sus motivaciones, sino que también desempeña un papel importante en la rehabilitación del delincuente y en la evitación de nuevos delitos.

En función del papel de los procesos psíquicos inconscientes en la determinación de la conducta humana existen 3 tipos de comportamiento: intencional, impulsivo y habitual. En el comportamiento intencional existe un análisis de la situación, selección de los medios para lograr el objetivo, formación de la decisión y realización. El comportamiento impulsivo se produce bruscamente, no tiene en cuenta ningún resultado de la conducta. El comportamiento habitual se genera como una conducta estereotipada. Según parece, solo los comportamientos impulsivos y habituales revelan el inconsciente. El análisis del comportamiento impulsivo muestra que las especificaciones del factor subjetivo determinan totalmente la especificación de los factores objetivos del estado de ánimo. Aunque el comportamiento impulsivo obre bajo la influencia controlada del inconsciente no significa que la conciencia no intervenga en él. Los procesos psíquicos inconscientes también son explícitos en el comportamiento habitual. A diferencia de las necesidades impulsivas en la motivación de ciertos comportamientos habituales se puede distinguir la etapa de toma de decisiones, pero entonces los modelos de comportamiento no son evaluados y la decisión estándar se toma de forma mecánica, sin el adecuado análisis de la situación. El delincuente habitual es aquel que comete el mismo delito varias veces. De ahí que la influencia de la costumbre en la comisión de delitos sea de gran importancia para la criminología. Los procesos psíquicos inconscientes tienen una gran influencia en la comisión de crímenes en serie así como en la formación de delincuentes en serie. Una de las principales características de lo “serial” es su inclinación a la repetición, es decir, la comisión de un crimen es necesariamente seguida por la comisión de nuevos delitos. Es muy importante tenerlo en cuenta para la definición criminológica del delito.

El inconsciente tiene un serio impacto en la motivación de la conducta humana incluyendo la conducta criminal. Bajo la influencia del inconsciente el ser humano escoge el modelo de comportamiento más adecuado a su estado de ánimo según el momento. Es por ello que con frecuencia al cometer el acto ilegal la persona no se da cuenta del motivo real que lo provoca. El inconsciente proporciona las consecuencias necesarias para el ser humano y el consciente proporciona la relación emocional de la persona con su comportamiento. De este modo, los motivos conscientes son una especie de escudo, una protección mediante la cual la persona trata de explicar su comportamiento aunque el motivo real de la conducta sea totalmente diferente. Se pueden distinguir dos partes en los motivos: esencial y dinámica. La parte esencial es la prueba consciente del comportamiento, que es la representación consciente de las razones de la conducta, y la parte dinámica son los sentimientos expresados en deseos, tendencias y preferencias.

Los científicos consideran que existen dos modelos principales que explican la relación entre el genotipo y los factores ambientales. El primer modelo sugiere que las condiciones ambientales tienen diferentes influencias sobre los seres humanos en función de sus genotipos y el otro modelo plantea que existe una correlación entre el genotipo y los factores ambientales. El problema de la relación entre el medio ambiente y el genotipo sobreviene cuando en las mismas condiciones ambientales los resultados de la influencia del ambiente son distintos debido a las diferencias en la genética humana. Según los psicólogos la conducta antisocial se forma en la infancia. Así pues, el carácter previamente conformado puede estar latente durante algún tiempo hasta que su inactividad sea provocada por la situación adecuada. Por otro lado, la conciencia mantiene el comportamiento asocial a un nivel incontrolado de automatismo lo que determina el estado de ánimo.

Según el tipo de comportamiento agresivo las medidas preventivas pueden ser diferentes. Se puede recurrir al psicoanálisis para destapar los traumas psíquicos y trasladarlos del inconsciente al consciente, lo que permitirá liberar esos traumas y evitar las actividades ilegales. Al influir en el inconsciente es posible erradicar las características personales de la persona que conduce a esos conflictos con la ley y que genera el peligro de cometer un nuevo delito. No se pueden conseguir grandes progresos en la actividad anti-criminal sin tener en cuenta los procesos psíquicos inconscientes. Desde este punto de vista, es importante continuar con las investigaciones y trabajos para el estudio de la experiencia ya existente y trabajar más a fondo. Del mismo modo es necesario trabajar sobre las nuevas sugerencias y medidas que permitirán ser más eficaces desvelando las intenciones humanas secretas y los estados de ánimo de los que a menudo no se es consciente y luchar contra ellos. En estos casos la hipnosis puede ser útil. Mediante su uso es posible codificar el comportamiento humano, bloquear la memoria, estimular, invalidar, etc. En cuanto a las medidas preventivas, la prevención debería centrarse en la infancia cuando se forma la conducta antisocial ya que en esta etapa es más fácil lograr resultados positivos y es posible hacerlo en más casos. No cabe duda de que la criminalidad es un acto social por lo que los datos sociales son importantes pero la actividad psíquica del delincuente como persona influye en la motivación de la conducta criminal. El propósito de este artículo es prestar atención a los procesos psíquicos inconscientes y estudiar a fondo la psíquica de las personas que han cometido delitos especialmente cuando la motivación del delito no está clara y es inusual y oscura. Utilizar los datos disponibles en la psicología basada en ellos puede ser un avance importante en este caso, a saber, los factores inconscientes previstos deberían confirmarse. Esto reducirá la probabilidad de cometer delitos. Por tanto, es necesario explicar la conducta criminal con el fin de establecer y prever los reguladores de la conducta inconsciente al tiempo que se determina la motivación.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno