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Mes: Marzo 2015

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

La huella de la oreja como método de identificación. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “Identificación a través de la oreja: un estudio piloto” de los autores Roberto Cameriere de la Universidad de Macerata (Italia), Danilo DeAngelis de la Universidad de Milan (Italia) y Luigi Ferrante de la Universidad Politécnica de Las Marcas (Italia), acerca de los métodos de identificación de personas en las ciencias forenses.

A pesar de que la identificación a través de la huella de la oreja e incluso de imágenes de vídeo de orejas ha sido empleada en los tribunales, normalmente es rechazada porque, tal y como declaró el Tribunal de Apelación holandés: “De acuerdo a la corte el resultado de la investigación (identificación por medio de la huella de la oreja) no encuentra base suficiente en los principios probatorios aceptados”. Bertillon (1896) determinó que cada parte de la anatomía humana, incluyendo la oreja, era tan única que cualquier persona podría ser identificada midiendo y comparando debidamente esa parte del cuerpo. Algunos estudios se han dedicado a establecer la validez de la identificación mediante la oreja, en particular, las impresiones de la oreja. La mayoría de ellos hacen referencia a la fiabilidad de la identificación por la huella de la oreja en base a un proceso de comparación del contorno de la estructura de la oreja y comparaciones de anotaciones anatómicas mediante programas de sofisticados equipos. Los estudios más importantes que utilizan fotografías de orejas para la identificación, se desarrollaron a partir del trabajo de Iannarelli. Creó una escala de 12 puntos de medición llamada el “Sistema Iannarelli”, en el que el oído derecho de los individuos está especialmente alineado y normalizado con las fotografías. Las imágenes se normalizan por ampliación hasta que se ajustan a la plantilla predefinida. La distancia entre cada uno de los puntos numerados se mide y se le asigna un valor numérico entero. El objetivo del presente estudio es analizar las características anatómicas de la oreja más simples, mínimas, y más fácilmente reproducibles que sean de utilidad para la identificación de personas a través de imágenes grabadas por cámaras de vigilancia.

Para el análisis se utilizaron fotografías de la oreja de sujetos italianos (105 mujeres, 118 hombres) de una edad comprendida entre 18 y 60 años. Los sujetos con malformaciones de la oreja o con pendientes, y las fotografías borrosas o poco claras han sido excluidos. Las imágenes se registraron y procesaron con un programa de delineación asistido por ordenador (Adobe Photoshop 7). La orientación de la oreja y la determinación del helix, el antihelix, la concha, y los bordes de los lóbulos se obtuvieron mediante la técnica descrita a continuación. Las imágenes de la oreja se examinaron en alta ampliación, para seguir los bordes de la zona de interés con la herramienta poligonal, que se mueve de un punto a otro sobre el perfil, de modo que el borde seleccionado corresponde a una línea recta trazada por la herramienta poligonal entre dos clics. La imagen de partida es una imagen de la oreja izquierda o derecha desde la vista lateral del perfil de un sujeto. Las mediciones se llevaron a cabo por dos observadores diferentes. La evaluación de la reproducibilidad intra e inter-jueces se comprobó en una muestra independiente de 40 fotografías elegidas al azar (20 sujetos masculinos y 20 femeninos). Se analizó la variabilidad de la muestra mediante la comparación de los números de código obtenidos por el mismo codificador con dos fotografías diferentes de la misma oreja en una muestra al azar de 21 orejas.

En los últimos años, se ha estudiado la identificación de individuos por sus orejas con especial atención a los métodos de análisis de impresiones de la oreja. La mayoría de los métodos aplicados han resultado fiables, excepto las técnicas de procesamiento de imágenes muy complejas, que son difíciles de manejar sin programas de ordenador adecuados. En su trascendental trabajo, Iannarelli propuso un nuevo método basado en la medición de la distancia entre algunos puntos anatómicos. Sin embargo, la ubicación de estos puntos, sobre todo del primero, es difícil de determinar, con el consiguiente aumento de la variabilidad inter-jueces. Como en la mayoría de los métodos de identificación biométrica (por ejemplo, huellas/impresiones de la oreja, huellas dactilares, reconocimiento facial, y pruebas de ADN), las conclusiones categóricas sobre la unicidad son igualmente difíciles de sostener desde un punto de vista científico en el campo de la identificación mediante fotografías de la oreja, incluso cuando se lleva a cabo la superposición directa de las dos imágenes. Aunque la técnica basada en la superposición de dos imágenes de la oreja se considera el método más sencillo y concluyente para identificar una oreja, puede sufrir una ligera variabilidad intra-sujeto. Además, siempre se ha de tener en cuenta la característica de la “distancia” entre el auténtico órgano tridimensional y su imagen en dos dimensiones, al igual que la pérdida de información de la imagen. Asimismo, un fallo en la superposición puede producir un número significativo de falsos negativos. Los autores concluyen afirmando que la singularidad de la oreja sólo puede inferirse tras desarrollar un modelo de patrones del oído externo y estimar la probabilidad de ocurrencia de la singularidad en la población. En la misma línea, se ha expuesto la distribución del helix, la concha, el lóbulo, y el antihelix, expresada en partes de la oreja. En este estudio, se propone una técnica para la identificación de personas basado en características anatómicas sencillas y reproducibles de la oreja. Con respecto a los falsos positivos, el método muestra una alta especificidad, aunque sólo se ha examinado un pequeño número de características anatómicas. En futuras investigaciones se podría tratar de estudiar la diferencia entre un conjunto cerrado o abierto. Los resultados alcanzados y la facilidad con la que se puede analizar el limitado número de características anatómicas fomentan el uso de este método para identificar imágenes de la oreja obtenidas de las cámaras de vigilancia. Por ejemplo, el método aquí propuesto podría aplicarse con otras características cualitativas, como tubérculos de Darwin, lunares, piercings, y otros detalles minuciosos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

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Predicción de la personalidad a través de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Predicción de la personalidad a tavés de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Predicción de la personalidad a través de Redes Neuronales Artificiales y análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Redes neuronales artificiales para la predicción del comportamiento humano a través del análisis de la escritura manuscrita” de los autores Champa H.N. de la Universidad Tecnológica de Visveswaraya (India) y K.R. Anandakumar del Instituto de Tecnología SBJ (India), que trata del interesante tema del análisis de la escritura.

El análisis de la Escritura o Grafología es un método científico de identificación, evaluación y conocimiento de la personalidad a través de los trazos y patrones revelados por la escritura a mano. La escritura a mano revela la verdadera personalidad incluyendo el coste emocional, los miedos, la honestidad, las defensas y muchos otros rasgos individuales de personalidad. El análisis de la escritura no es un examen de documentos, que implica el análisis de un cuerpo de escritura manuscrita para determinar el autor. La escritura manuscrita a menudo suele referirse como escritura del cerebro. Cada rasgo de la personalidad está representado por un patrón neurológico cerebral. Cada patrón neurológico cerebral produce un único movimiento neuromuscular que es el mismo para cada persona que tiene ese rasgo de personalidad particular. Al escribir, estos pequeños movimientos ocurren inconscientemente. Cada movimiento escrito o trazo revela un rasgo de personalidad específico. La Grafología es la ciencia que sirve para identificar esos trazos que aparecen en la escritura manuscrita y describen el correspondiente rasgo de personalidad. En este trabajo se ha propuesto un método para predecir la personalidad a partir de las características extraídas de su escritura usando Redes Neuronales Artificiales (RNA). Las RNA son modelos matemáticos inspirados en sistemas biológicos, adaptados y simulados en ordenadores convencionales. En este artículo se exploran los rasgos de personalidad revelados por la línea base, la presión del bolígrafo y la letra “t” tal y como se observan en la escritura manuscrita de un individuo. Los registros de las RNA que se traducen en rasgos de personalidad del autor se basan en tres parámetros: la línea base, la presión del útil de escritura y la altura de la barra de la “t”. La línea base, la presión del útil de escritura y la letra “t” en la escritura manuscrita revelan una gran cantidad de información precisa sobre el autor. Entre los muchos aspectos de la escritura manuscrita que pueden servir como esquema para predecir los rasgos de personalidad están la línea base, el tamaño de las letras, la presión, los trazos conectivos, el espacio entre letras, las palabras y las líneas, los trazos de inicio, los trazos finales, la inclinación de las palabras, la velocidad de escritura, el ancho de los márgenes, y otros. La individualidad del escritor se basa en la hipótesis de que cada individuo tiene una escritura constante, que es diferente a la escritura manuscrita de otro individuo. Sin embargo, esta hipótesis no ha sido sometida a un riguroso análisis con la correspondiente validación empírica, pruebas y revisiones.

La exactitud en el análisis de la escritura dependerá de las habilidades del analista. De ahí que la metodología propuesta se centre en el desarrollo de una herramienta para el análisis del comportamiento que pueda predecir los rasgos de personalidad de forma automática con la ayuda de un ordenador sin intervención humana alguna. La línea base en la escritura manuscrita es la línea a lo largo de la cual fluye la escritura. Las tres líneas base más comunes que se encuentran en cualquier escritura manuscrita son: ascendente, descendente y recta. La otra característica más importante en la escritura manuscrita es la presión. El grado de presión ejercido sobre el papel mientras se escribe es la profundidad del sentimiento, también denominado intensidad emocional. Según la presión del útil de escritura el escritor puede ser clasificado como escritor suave, escritor medio y escritor profundo. La “t” minúscula es una de las letras en la escritura manuscrita que revela una gran cantidad de información precisa sobre el autor. Se puede escribir la letra “t” de muchas maneras diferentes. Hay varias maneras de hacer el tallo, la cruz en la barra de la “t” e incluso el trazo de inicio y final de esa letra, cada uno de los cuales se refiere a un rasgo específico de personalidad. Uno de los rasgos de personalidad que revela la letra “t” es la autoestima del escritor. La metodología en la identificación de ciertos rasgos del escritor a través del análisis de la letra “t” implica la comparación de patrones con ciertos patrones predeterminados. Cada uno de los patrones predeterminados es creado para representar una personalidad en particular. Para decidir el patrón que coincide con los parámetros se aplica la distancia de Hamming. La distancia de Hamming es el número de posiciones en que difieren dos secuencias de palabras de misma longitud.

Se toman como registro para las RNA los valores calculados para la altura de la barra de la letra “t” (5 posiciones diferentes), la presión del útil de escritura (2 valores para escritura suave y profunda), la inclinación de línea base (3 valores para las tres inclinaciones diferentes). Las 30 respuestas diferentes de las RNA son los 30 diferentes rasgos de personalidad del escritor dependiendo de la forma en que hace la cruz de la “t”, la presión con la que escribe y la línea base de su escritura. La enorme cantidad de datos obtenida de las 30 combinaciones diferentes de rasgos se analiza para predecir los rasgos de personalidad. El aporte de tal cantidad de datos requiere el uso de una red neuronal artificial para una predicción automatizada.

De este modo, este artículo propone un sistema automático de análisis de la escritura manuscrita independiente del autor. Aunque el reconocimiento automático de la escritura manuscrita carece de la naturaleza interactiva del reconocimiento por medio de un dispositivo especial como un bolígrafo inteligente, en este trabajo esto se soluciona permitiendo al usuario seleccionar el carácter requerido de la imagen de entrada para la extracción de los rasgos. En futuros trabajos se podrían incluir más características de la escritura manuscrita como el tamaño de las letras, los márgenes, etc., como registros para determinar rasgos de personalidad.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Direccionalidad Delictiva y Urbanismo. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Direccionalidad delictiva y diseño urbano” de los autores Richard Frank, Martin A. Andresen y Patricia L. Brantingham de la Universidad Simon Fraser (Canadá), acerca del urbanismo y su relación con la delincuencia.

Dentro del análisis espacial de la delincuencia, el proceso de toma de decisiones de los individuos implica tres elementos interconectados y fundamentales: lugar, distancia y dirección. La bilbiografía sostiene que la delincuencia en los micro espacios tales como los tramos o las esquinas de las calles son la clave para entender la actividad criminal. Suponiendo que el proceso de decisión de la comisión de un delito se inicia en el lugar del domicilio, el “camino al delito” puede ser relativamente corto. Esta suposición puede ser problemática ya que el camino al delito puede comenzar en un lugar distinto al domicilio. El camino corto al delito se apoya en varios estudios de ubicaciones, tanto en Estados Unidos como en Europa. El camino (distancia de la casa) varía de un tipo de delito a otro, según la edad del delincuente, según la ubicación de los potenciales objetivos, según el medio de desplazamiento, pero tiende a ser corto. Debido a las limitaciones de nuestro  entorno (urbanizado), normalmente desarrollamos rutinas entre los lugares que visitamos con frecuencia. Los trayectos entre el domicilio y el trabajo o el trabajo y los lugares de ocio tienen una orientación direccional; circulamos regularmente por los itinerarios que nos conducen a nuestros destinos.

El fundamento teórico de la presencia de direccionalidad en la actividad delictiva se basa en la teoría geométrica de la delincuencia y en la teoría de la limitación temporal. Los principales conceptos de este trabajo para la comprensión de la direccionalidad en la conducta criminal son los nodos y las rutas. Básicamente, los nodos son esos lugares de nuestro entorno desde y hacia los que nos desplazamos: domicilio, trabajo, escuela, zonas de ocio, entretenimiento y comerciales; las rutas son los vectores por los que nos movemos para ir de un nodo a otro: estas rutas son a menudo carreteras y calles peatonales. Juntos, los nodos y las rutas comprenden las zonas de nuestro entorno que constituyen nuestras actividades y espacios conocidos, puesto que es donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Estos espacios pueden ser representados como mapas que luego pueden ser utilizados para ilustrar por que cabe esperar direccionalidad en la conducta criminal. Una consecuencia de considerar estas dos formas de actividad espacial es que la fuerza de la direccionalidad, en general, va a depender de la frecuencia relativa de los espacios de actividad direccional fuerte y débil en la población general. Sin embargo, si la mayoría de las actividades se concentran a lo largo de un vector particular (trabajo u ocio, por ejemplo), la direccionalidad estará presente. La teoría de la limitación temporal, como su nombre indica, subraya la importancia del tiempo en la comprensión de la actividad criminal. Esta teoría no sólo muestra la importancia del tiempo, sino también que el tiempo y el espacio están íntimamente relacionados: debido a las limitaciones temporales, limitamos nuestros movimientos a través del espacio. Así pues, con el fin de medir nuestras limitaciones temporales, debemos elegir nuestra dirección con cuidado. Se ha evaluado si los delincuentes que viven cerca unos de otros se mueven en la misma dirección para cometer sus delitos. Se descubrió que, independientemente del tipo de delincuente, se mueven en direcciones similares para cometer sus delitos. Únicamente considerando los homicidios en serie, se ha evidenciado que los asesinos seriales están direccionalmente sesgados no sólo por la selección de los objetivos, sino también por la disposición de los cuerpos. Al investigar homicidios en serie, violaciones y robos, no sólo se ha encontrado una fuerte tendencia direccional, sino que la fuerza de esa tendencia varía según el tipo de delito: es más fuerte en los ladrones, luego en los violadores y finalmente en los asesinos. El problema de esta investigación, en particular de los primeros trabajos, es el tamaño de las muestras. Aunque las pequeñas muestras utilizadas en estos trabajos pueden de hecho ser representativas de direccionalidad delictiva, es difícil establecer una generalización.

La direccionalidad importa. Esta afirmación ha sido fácil de justificar desde un punto de vista teórico para este elemento de la criminología espacial en cuestión, pero ha eludido en gran medida la verificación empírica. Este trabajo es el primer análisis de la fuerza de la direccionalidad delictiva basado en un gran conjunto de datos de incidentes y diferentes diseños urbanos. Se han encontrado asimismo diferencias significativas en la fuerza de la tendencia de direccionalidad en los distintos diseños urbanos. Por lo tanto, cuando se estudia la toma de decisiones espacial para la comisión del delito, la direccionalidad debe tener tanta consideración como el lugar y la distancia para entender la espacialidad de los sucesos criminales. Se ha demostrado claramente que el lugar es fundamental para predecir las localizaciones reales de los delitos. Se sabe igualmente que los delincuentes, en general, cometen los delitos cerca del domicilio, especialmente los crímenes violentos. Con respecto a la distancia, la comprensión de la direccionalidad puede emplearse para identificar a los sospechosos: el delincuente no sólo es probable que actúe cerca de su domicilio, sino también de una dirección concreta. Esto permite a los investigadores utilizar su conocimiento del entorno urbanizado para predecir de dónde viene el delincuente. En relación al lugar, la direccionalidad también puede emplearse para identificar el sistema de desarrollo de factores de generación y atracción de la delincuencia. Si se controla la tendencia direccional de los delincuentes, los lugares que se están desarrollando como generadores y atrayentes de la delincuencia pueden llegar a ser objetivo de los planes de prevención del delito para evitar que se conviertan en zonas conflictivas. No obstante, este análisis tiene sus limitaciones. Primero y ante todo, se basa en datos de la policía. En segundo lugar, hay que suponer que el camino al delito se inicia en el domicilio. Por último, únicamente se puede identificar una tendencia direccional con respecto al camino al delito. Ahora que se ha podido demostrar empíricamente lo que se conocía teóricamente desde hace décadas, existen una serie de implicaciones y futuras líneas de investigación. En primer lugar, tanto la direccionalidad individual como colectiva, no sólo la proximidad, pueden utilizarse en el perfilado geográfico para reducir aún más los sospechosos. En segundo lugar, la prevención de la delincuencia a través de técnicas de diseño ambiental puede mejorarse, si varios delincuentes se mueven hacia el mismo lugar. Y en tercer lugar, conocer los domicilios de los delincuentes y las direcciones relevantes puede servir para explicar y predecir donde hay mayor delincuencia.

Con respecto a futuras investigaciones, aparecen una serie de problemas. En primer lugar, ¿Varía la fuerza de la direccionalidad según el tipo de delito? Al igual que con la distancia, no debería esperarse que la direccionalidad fuera la misma para todos los tipos de delitos. En segundo lugar, ¿Por qué/dónde son atraídos los delincuentes? La distribución de las oportunidades sin duda influirá en la dirección del recorrido. En tercer lugar, ¿Cuántas “direcciones” usan los delincuentes? La teoría geométrica de la delincuencia plantea varios nodos. Si una parte significativa de los delincuentes sólo tiene una dirección y existe un patrón para esa dirección, esta información puede ser útil para la investigación. Por otra parte, ¿Los delincuentes que repiten se van más o menos direccionalmente sesgando a medida que aumentan los delitos? Los puntos de encuentro comunes están probablemente más orientados hacia la dirección de desplazamiento. Así pues, la investigación sobre señalética apoya el aumento de direccionalidad en zonas conocidas. Por lo tanto, conocer la estructura de las calles, el modo de desplazamiento (a pie, transporte público, vehículo) influirá probablemente en la interacción direccionalidad/distancia. En consecuencia, debe quedar claro que la dirección es un aspecto fundamental en el estudio de la dimensión espacial de la actividad criminal.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Espiando a la Mafia. Club Ciencias Forenses.

Espiando a la Mafia. Club Ciencias Forenses.

Espiando a la Mafia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Espiando a la Mafia: la diversificación funcional de las actividades de la mafia a través de de los territorios” del autor Paolo Campana de la Universidad de Oxford (UK), que trata sobre el mundo de la Mafia y sus actividades delictivas.

Este artículo se centra en un subtipo de grupo criminal organizado, las “Mafias”, definidas como empresas económicas ilegales implicadas en la producción, promoción y venta de protección privada. Varios estudios han establecido que un pequeño número de organizaciones criminales activas en todo el mundo comparten esta específica función de proporcionar formas de gestión ilegal: la mafia siciliana, la Cosa Nostra estadounidense, la ‘Ndrangheta calabresa, la Yakuza japonesa, las Tríadas de Hong Kong y la Mafia rusa. En general, los grupos criminales organizados, y entre ellos las Mafias, se han convertido en una especie de organización fluida y flexible que puede fácilmente migrar, reubicar sus negocios y aprovechar las oportunidades en todo el mundo. La Mafia y los grupos criminales organizados tienden a estar muy localizados y afianzados en su territorio de origen. Los problemas de la Mafia para la reubicación o expansión de sus negocios son el alto costo del control y la dificultad para forjarse una reputación que cause efecto y para recopilar información fiable en el nuevo emplazamiento.

El objetivo de este trabajo es analizar cómo las organizaciones mafiosas operan en un entorno globalizado. En base a un único conjunto de datos obtenidos a través de conversaciones telefónicas intervenidas por la policía italiana, el artículo reconstruye de forma empírica las actividades de un grupo de la Camorra Napolitana definido como realmente transnacional. El trabajo expresa una crítica del concepto de delincuencia organizada transnacional, y proporciona un conjunto de nuevas distinciones analíticas que pueden captar mejor la forma en que los grupos mafiosos deciden operar fuera de sus territorios de origen. Para ello se tomó como ejemplo el clan La Torre, un grupo de la Camorra con sede en Mondragone, Nápoles. El clan ha estado activo desde la década de 1970. Con los años, algunos de sus miembros dejaron Mondragone y se trasladaron al extranjero. Según la policía italiana, a principios de 1980 el hijo del fundador se trasladó a Aberdeen (Escocia). A diferencia de la Mafia Siciliana y la ‘Ndrangheta calabresa, ya no se llevan a cabo rituales de iniciación entre los clanes de la Camorra; además, los grupos de la Camorra parecen adoptar normas más flexibles sobre el reclutamiento y abandono de los miembros que, por ejemplo, la Cosa Nostra Siciliana. El clan La Torre no es una excepción en este sentido, ya que no hay reglas específicas de admisión o rituales. A pesar de que el reclutamiento parece estar muy localizado: el 96% de los miembros nacieron en Campania, algunos de los miembros viven y hacen negocios fuera de Italia (Reino Unido y Países Bajos). Por tanto, se puede decir que el clan es “transnacional”. Por otra parte, la obtención de beneficios es sin duda el principal objetivo del clan, pero hay una serie de actividades que no generan ningún beneficio directamente, pero sin embargo son cruciales para la supervivencia del grupo (resolución de conflictos entre los miembros, control de las conductas de los miembros y adquisición de bienes necesarios). La actividad económica en sentido estricto, es decir, la que directamente genera ganancias, representa casi la mitad de las relaciones. Entre las actividades estrictamente económicas, el negocio de la protección sigue siendo el más importante, representa más de 6 de cada 10 relaciones “económicas”. Definitivamente, el clan La Torre puede ser clasificado como “transnacional”: tiene filiales en Escocia y Países Bajos, y algunos de sus miembros han estado viviendo y operando en el extranjero por un período bastante largo de tiempo. ¿Cómo surgió la expansión hacia nuevos territorios y por qué? En Escocia, el clan creó empresas legales en el sector de la alimentación y la hostelería, en la construcción y en el sector inmobiliario. En Aberdeen el clan blanqueaba parte de su dinero y obtuvo algún beneficio. Amsterdam emerge como el eje de la economía ilegal (tráfico de drogas, venta de dinero falsificado). Los de La Torre no ampliaron o desplazaron su negocio principal fuera de su territorio de origen, más bien buscaron nuevas oportunidades de inversión en el extranjero, tanto en el mercado legal como en el ilegal. No obstante, a pesar de su carácter “transnacional”, el clan sigue siendo muy dependiente de Mondragone.

Mondragone y las filiales difieren no sólo en el tipo de tarea realizada sino también en los mecanismos que sustentan las operaciones del grupo. La violencia es un elemento constitutivo de las organizaciones mafiosas, y la habilidad de recurrir a ella asegura su supervivencia. Una efectiva reputación por ser violento puede reducir la necesidad de utilizar realmente la violencia, pero no la elimina por completo. Este es el caso de los La Torre: el grupo recurre a la violencia real y a las amenazas, aunque en un número relativamente pequeño de casos. El recurso a la violencia cambia según la tarea y la zona. Los grupos criminales organizados comparten un rasgo distintivo: tratan constantemente de monopolizar los mercados en los que operan. Las Mafias, como grupo criminal organizado, aspiran a ser el único proveedor de protección en una zona determinada. Este es el caso del clan La Torre. Sin embargo, pueden expandirse fuera de su territorio de origen sin reproducir el mismo modelo. Los miembros del clan reciben asimismo un salario mensual. Estos salarios se pagan por los servicios prestados únicamente en el negocio de la protección. Se aplica otro conjunto de reglas completamente diferente a las actividades económicas que no sean las de protección. La participación en estas otras iniciativas parece ser de forma voluntaria. Las actuaciones relacionadas con la compra de un cargamento importante de drogas ofrecen una clara imagen del mecanismo en el que se basan las actividades económicas distintas a las de protección. A diferencia del negocio de la protección, centralmente remunerado y cuya recaudación va para los fondos comunes, las otras actividades económicas siguen reglas diferentes y pueden por lo tanto entenderse como “inversiones”. Cuando se llevan a cabo en el mercado ilegal, tienden a ser inversiones a corto plazo, a diferencia de las inversiones en los mercados legales, que pueden tener un plazo mayor. Por otra parte, el tipo de mercado y la forma en que el grupo opera en ese mercado parecen tener un impacto en la estructura interna del grupo. El negocio de la protección, llevada a cabo de manera monopolística, requiere un alto nivel de centralización. El mismo grupo puede flexibilizar su estructura cuando se trata de negociar con otras mercancías: negociar en un mercado determinado a diferencia de controlarlo requiere una estructura mucho menos jerárquica.

Así pues, se ha demostrado que los grupos de la Camorra están implicados en el negocio de la protección ilegal, y pueden ser incluidos en ese subconjunto específico de grupos criminales organizados denominados Mafias. Actúan de modo monopolístico en el territorio de origen, donde no se tolera competencia alguna en el negocio de la protección. En el artículo se ha demostrado que el negocio de la protección sigue siendo un negocio difícil de desplazar o ampliar. El clan La Torre no sólo no ha expandido su negocio principal, sino que sigue en gran medida dependiendo de su territorio de origen. No se ha podido confirmar la idea de que los grupos criminales pueden globalizarse debido al trabajo tentador o a los mercados de materia prima; por el contrario, el reclutamiento de los miembros todavía está muy localizado. No existen evidencias de alianzas internacionales con otros grupos criminales, sino más bien acuerdos puntuales en determinadas iniciativas. Los grupos mafiosos pueden cambiar su modus operandi a través de los territorios. Mientras que en Aberdeen o Amsterdam actúa como cualquier otro actor, el clan La Torre no tolera la competencia en su territorio de origen. Las actividades relacionadas con el negocio de la protección se gestionan de forma centralizada, controlada y remunerada, en contraste con la participación en otras iniciativas económicas, que se llevan a cabo de manera personal y voluntaria. El hecho de reconocer la diversificación funcional de las actividades de la Mafia a través de los territorios tiene implicaciones políticas relevantes. Por ejemplo, la reinversión de los ingresos criminales puede llevarse a cabo en zonas alejadas del lugar donde se cometieron los hechos delictivos y, lo más importante, los grupos criminales pueden actuar como cualquier otro sujeto legitimado al operar en esas filiales “totalmente legales” en apariencia. Por otra parte, ya que los grupos de la Mafia pueden diversificar sus actividades a través de los territorios, las fuerzas de la ley y los políticos deberían elaborar una respuesta diversificada a aplicar junto con la “tradicional” intervención policial. Tomar medidas contra las filiales dedicadas a las inversiones tanto en la economía legal como en la ilegal normalmente puede causar pérdidas, pero es poco probable que ponga en peligro la supervivencia de un grupo de la mafia. Estos hallazgos también hablan de una cuestión teórica más amplia, a saber el poder analítico del concepto de delincuencia organizada transnacional en la explicación de la forma en que los grupos mafiosos operan en un mundo globalizado. Así pues, el clan La Torre maneja actividades criminales verdaderamente transnacionales, pero no son la principal actividad del grupo. Además, el clan nunca ha expandido sus actividades de protección fuera de su territorio de origen.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “La relación entre el Trastorno Negativista Desafiante, el Trastorno de la Conducta, el Trastorno Antisocial de la Personalidad y la Psicopatía: Una trayectoria propuesta” del autor Taylor Salisbury de la Universidad de Western Ontario (Canadá), que nos introduce en el mundo de los trastornos de la conducta y la psicopatía.

Tradicionalmente, los términos asocial, sociópata, psicópata, y TAP (trastorno antisocial de la personalidad) han sido utilizados indistintamente; sin embargo, los recientes progresos en nosología han ayudado a esclarecer la distinción entre ellos. Ahora, los criterios del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales) se basan en rasgos de comportamiento manifiestos que pueden ser observados y medidos en lugar de depender de las características de personalidad interpersonales y afectivas a menudo ambiguas empleadas para inferir diagnósticos en el pasado. Se ha sostenido la idea de que el TAP, y otros trastornos diagnosticados en la infancia y adolescencia, se encuentran en realidad en un continuo con la psicopatía. El diagnóstico del trastorno negativista desafiante (TND) y/o trastorno de la conducta (TC) en la infancia o adolescencia a menudo precede al desarrollo del TAP en la edad adulta, con lo cual pueden servir de indicadores de comportamiento de una personalidad psicopática general. Es importante examinar estos trastornos del comportamiento para poder extraer las implicaciones relacionadas con el desarrollo infantil y el sistema de justicia penal.

El DSM-IV describe el TND como un patrón negativista, desafiante, desobediente, y un comportamiento hostil hacia las figuras de autoridad con una duración de al menos seis mes y que causa angustia significativa o deterioro en la vida del niño. Este trastorno del comportamiento generalmente comienza en la infancia (2-4 años) y se caracteriza por una manifestación de comportamientos y sentimientos de oposición hacia otras personas, particularmente figuras de autoridad. Rowe et al. (2010) descubrieron que el TND es un predictor significativo de inicio de TC en la infancia. Se ha podido confirmar asimismo que el TND suele tener un inicio más temprano y es más frecuente que el TC. El TC se caracteriza por la violación general de los derechos básicos de los demás, y otras características que incluyen agresión a las personas y animales, destrucción de la propiedad, falsedad, robo, incumplimiento de reglas, y violación grave de las normas sociales. El TC tiene una edad de inicio similar al TND, con síntomas emergentes de los cuatro hasta cinco años, y puede ser diagnosticado en la infancia, la adolescencia o la edad adulta. Obviamente, no todos los niños diagnosticados de TND llegan a desarrollar un TC. Milán y Pinderhughes (2006) examinaron la relación entre la inestabilidad familiar y el desarrollo infantil y plantearon que los patrones precoces de inestabilidad están relacionados con la exteriorización de problemas de conducta (por ejemplo, conducta desafiante). Además, Campbell, Shaw, y Gilliom (2000) encontraron que un ambiente de crianza negativa y estrés combinado con patrones de hiperactividad y agresión puede agravar la progresión de la exteriorización de esos problemas. Finalmente, Skodol et al. (2007) determinaron que las experiencias positivas en la infancia se asocian con un mejor pronóstico y remisión de ciertos trastornos de la personalidad. Los resultados de estos estudios apoyan la idea de que un entorno familiar inestable puede ser un factor influyente en el desarrollo de un TND hacia un inicio prematuro de un TC.

Todas las manifestaciones de un trastorno de la conducta están presentes en el trastorno antisocial de la personalidad a un nivel más extremo, de forma similar a como se relacionan el trastorno negativista desafiante y el trastorno de la conducta. Algunos de los criterios de diagnóstico del TAP incluyen transgresión de las normas sociales, engaño, impulsividad, temeridad, irresponsabilidad y falta de remordimiento. La violencia y la delincuencia son dos características que definen este trastorno, con una proporción significativa de personas con un TAP que se ven envueltos en un estilo de vida criminal. Tanto el TC como el TAP se caracterizan por un comportamiento conflictivo, sin embargo el TAP se distingue por tener un estilo de vida más antisocial. No todos los casos de TC evolucionan como un TAP; no obstante, numerosos estudios empíricos han demostrado un fuerte vínculo entre los dos. Aunque muchos niños y adolescentes con un TND o un TC superan su trastorno, la relación de estos dos trastornos con el TAP es profunda. El DSM-IV-TR utiliza un enfoque conductual en la elaboración de los criterios de diagnóstico para eliminar la confusión y mejorar la fiabilidad del diagnóstico. Puesto que el diagnóstico del TND, TC o TAP está restringido unicamente a la observación de manifestaciones conductuales, se puede sugerir que los tres trastornos están relacionados con la psicopatía, que abarca características conductuales, interpersonales, y afectivas de la personalidad antisocial, que por el contrario no tienen en cuenta los profesionales que emplean el DSM-IV-TR.

El PCL-R (Psychopathic CkeckList Revised), desarrollado por Robert Hare, es una herramienta de medición para evaluar el nivel de psicopatía basado en rasgos conductuales, interpersonales y afectivos. Muchas de las dimensiones evaluadas en el PCL-R son consistentes con los criterios diagnósticos establecidos para el TAP. Asimismo, algunos de sus elementos también se relacionan directamente con el TND y el TC. Del mismo modo, se ha hallado una correlación significativa entre la gravedad del TAP y la gravedad de la psicopatía, apoyando así la idea de que los dos constructos se encuentran en un continuo. A pesar de esa significativa correlación, no todos los individuos con un TAP pueden considerarse psicópatas. Por lo tanto, esto parece indicar que el TAP puede ser una forma moderada de psicopatía basada en un reducido subconjunto de rasgos de comportamiento. Estos hallazgos tienen varias implicaciones para el sistema judicial penal. Tal y como se ha comentado anteriormente, la violencia y la delincuencia son dos características del TAP y por lo tanto de la psicopatía. Heinzen, Kohler, Godt, Geiger y Huchzermeier (2011) señalaron que el cociente intelectual es un factor importante a la hora de predecir la tasa de condena de individuos antisociales. Encontraron que los individuos con altas puntuaciones en características interpersonales de psicopatía son más inteligentes que los que puntúan alto en características antisociales. Aplicando este descubrimiento se podría predecir la tasa de condena y reincidencia de los delincuentes antisociales. Así pues, se ha demostrado la correlación significativa entre las tasas de reincidencia y la psicopatía medida por el PCL-R. El DSM-IV-TR reconoce que la psicopatía tiene una mayor validez predictiva respecto a la reincidencia, especialmente en los centros penitenciarios. Es muy importante entender cómo se relacionan el TND, el TC, el TAP, y la psicopatía con el fin de predecir las vías de desarrollo en niños conflictivos, así como la tasa de condena y reincidencia de adultos antisociales. Queda por tanto claro que el TND, el TC y el TAP pueden ser manifestaciones dependientes de la edad del mismo trastorno subyacente. Comprender esta vía es importante para los niños diagnosticados a una edad temprana, ya que los intentos de educación familiar y terapia pueden ser utilizados para controlar los comportamientos conflictivos e interrumpir su desarrollo. Roberts (1984) destacó la importancia de la participación de los padres para los resultados del tratamiento y sugirió que tiene un impacto en la gestión efectiva de los problemas del paciente y en la aparición de crisis emocionales en adolescentes.

Dicho esto, es importante destacar la interacción del medio ambiente y los factores genéticos en la manifestación de trastornos del comportamiento tales como el TDN y el TC. Puesto que los patrones de inestabilidad familiar pueden contribuir al desarrollo de un trastorno mental, el desarrollo inicial es más probable que se produzca en individuos con una predisposición genética a ese comportamiento. Se puede afirmar lo mismo a la inversa. Los genes pueden ejercen sus efectos combinados en varios sistemas de neurotransmisores y zonas receptoras e interactuar para describir los patrones de comportamiento del TND, el TC o el TAP. Puede resultar muy difícil separar los efectos; sin embargo, es importante admitir la interacción tanto de factores genéticos como ambientales en el desarrollo de los trastornos de la conducta y en su tratamiento. La comprensión de esta vía de desarrollo es igualmente importante para el “etiquetado”. Es peligroso diagnosticar de forma equivocada a una edad temprana dadas las implicaciones negativas que esta etiqueta puede tener en la identidad y desarrollo del niño. No obstante, el diagnostico y etiquetado tienen beneficios que pueden ser aplicados al sistema judicial criminal. Comprender cómo estos trastornos del comportamiento se relacionan con la psicopatía puede ayudar a predecir la tasa de condena y reincidencia en delincuentes antisociales.

El DSM-IV-TR ha respaldado la idea de que el TAP puede estar relacionado con la psicopatía. Además, se ha observado también que los déficits de control inhibitorio y los patrones de actividad cerebral observada en individuos con Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son similares a los déficits presentes en individuos con TC, TND, y TAP. Este hallazgo ha permitido especular sobre si el TDAH puede ser otro trastorno del comportamiento, lo que podría convertirse en una emocionante línea para futuras investigaciones. Tal y como indica este artículo, es muy importante ser crítico con los intentos de clasificación psicológica y con las implicaciones que pueden tener en los individuos. A medida que nuestra comprensión de los trastornos mentales varía con el tiempo, la correspondiente nosología también debe ser actualizada y mejorada. Este tipo de análisis ha conseguido acercar al DSM hacia el actual sistema de clasificación más válido y fiable.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno