clubforenses.com

clubforenses.com

Mes: Abril 2015

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Etiología de la Psicopatía. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “La etiología de la psicopatía: Una perspectiva neuropsicológica”, de la autora Pamela R. Perez de la Universidad de Loma Linda (EE.UU.), sobre los patrones biológicos básicos de disfunción cerebral observados en psicópatas.

La psicopatía ha sido definida como un trastorno de la personalidad que se caracteriza por un comportamiento antisocial abierto, así como una serie de rasgos desviados de personalidad; como la falta de empatía, la falta de remordimiento, la insensibilidad, el afecto superficial, la baja tolerancia a la frustración o agresión y la manipulación. A pesar de que existe diferencia entre un psicópata y un sociópata, los términos psicopatía y sociopatía se utilizan a menudo indistintamente. Y por ello sigue habiendo confusión entre estos términos, aunque existen diferencias notables. Según Ramsland (2007), mientras que el psicópata no siente remordimiento por sus actos, el sociópata es capaz de sentir culpa y arrepentimiento, al menos en el contexto de grupo (pandilla) o relaciones familiares. Al sociópata, sin embargo, no le importan nada las normas sociales, y las infringirá sin dudarlo si al hacerlo satisface sus propios deseos o propósitos. Lykken (1995) diferencia entre el sociópata “común” y el psicópata señalando que la sociopatía suele ser resultado de factores ambientales, como la crianza, la ausencia del padre, y la falta de socialización, mientras que la psicopatía se debe a factores biológicos como el temperamento. Hare (1996) denominó a los psicópatas “depredadores intraespecies”, capaces de emplear los medios necesarios, incluida la violencia, para controlar a los demás y satisfacer sus deseos y necesidades. Se sabe muy poco acerca de las causas reales de la psicopatía. Sin embargo, existe cierto acuerdo en “que los factores sociales, especialmente las situaciones adversas en la infancia, como el abuso, juegan un papel en el posterior desarrollo de trastornos de la personalidad”.

Tal y como se ha podido demostrar, los vínculos afectivos formados en la infancia son fundamentales en el desarrollo de la personalidad. Lo que se sabe acerca de los antecedentes familiares de muchos delincuentes violentos, es que la mayoría han tenido historias de abuso y/o negligencia en la infancia, o han sido criados en entornos en los que la violencia era habitual. Existe un fuerte componente tanto ambiental como biológico en la psicopatía, que no debe pasarse por alto. Numerosos estudios han revelado una correlación entre la función del lóbulo frontal y el deterioro en tareas ejecutivas y de discriminación de inhibición conductual en delincuentes. Un primer síntoma importante de psicopatía es un “comportamiento asocial y antisocial persistente, frecuente y variado en edad temprana”. La correlación entre crimen violento y psicopatía es muy fuerte. No obstante, a pesar de ello poco se sabe acerca de por qué algunos individuos se vuelven asesinos en serie con una clara predisposición hacia la psicopatía y otros no. Fonagy et al. (1997), que han realizado un gran estudio sobre el caso de Aileen Wuornos y otros asesinos en serie depredadores, argumentan que la violencia y la delincuencia son en realidad trastornos del sistema de apego. A través del apego los seres humanos desarrollan las habilidades mentales necesarias para reflejar sus propios estados internos así como los de los demás. Sin esta capacidad, la violencia y los actos criminales son una manera de hacer frente a la falta de representación mental de otro. Otra cuestión importante que cabe mencionar, es que los psicópatas no solo son antisociales, sino que tienen claros marcadores neurocognitivos que indican un problema para procesar señales de angustia en otros. Mientras que biológicamente no hay una “causa” universalmente aceptada de la psicopatía, se han observado patrones básicos de disfunción cerebral en individuos que manifiestan tendencias psicopáticas.

La disfunción del lóbulo frontal, junto con la disfunción ejecutiva que resulta de ello, ha sido vinculada durante mucho tiempo a la psicopatía. De acuerdo con las investigaciones en este campo, las regiones específicas de la corteza frontal pueden estar implicadas en la psicopatía. Los individuos psicópatas muestran un deterioro significativo de la función de la corteza frontal orbital (CFO). La CFO se encuentra justo detrás de los ojos. Esta parte del cerebro está involucrada en los procesos cognitivos, incluyendo todo el proceso de toma de decisiones importantes. Se ha sugerido que la CFO podría estar implicada en la planificación de la conducta asociada con el refuerzo y el castigo, las emociones, el comportamiento social, y el aprendizaje de normas. Fallon (2006) declara que la psicopatología violenta en los jóvenes podría estar asociada con un daño estructural y funcional en la CFO, lo que podría afectar a los circuitos relacionados (amígdala, ganglios basales, y circuito córtico-subcortical estríado). Por otra parte, una reacción galvánica anormal ante la anticipación de situaciones aversivas es una reacción común tanto en psicópatas como en sociópatas. En estudios previos se ha observado que la región dorsolateral de la corteza frontal está relacionada con la agresión física. Estudios neuropsicológicos con sujetos con personalidad Grupo B (trastornos borderline, antisocial, histriónico y narcisista) indican que estos individuos presentan una variedad de déficits funcionales ejecutivos (prefrontal) y de memoria (temporal).

Además de regular las funciones ejecutivas, la región prefrontal del cerebro también parece jugar un papel fundamental en el razonamiento abstracto, el control de la atención, la memoria de trabajo, la integración a través del espacio y del tiempo, la anticipación y la planificación. Mientras que la amígdala, por ejemplo, estimula comportamientos instintivos como el hambre, el sexo, la agresión y otras emociones fuertes, la corteza orbital los inhibe. La clave es el equilibrio y un ajuste positivo. Aquí es donde entra en juego la neuroquímica. Los niveles de dopamina (DA) seguramente se verán afectados en esta interacción que tiene lugar en el cerebro, al igual que otros neurotransmisores. La principal preocupación para los neurocientíficos en el estudio de los efectos de estos procesos hormonales/químicos en el cerebro es cuando los niveles de neurotransmisores se desequilibran. Este desequilibrio parece ser el problema en muchos trastornos psicológicos, patológicos, y de la personalidad (incluido el trastorno antisocial de la personalidad). Según Palmer (2005), que trabaja en el ámbito de la criminología psicobiológica, existe un apetitivo (depredador), la fase de búsqueda del psicópata, y luego una fase de consumación (satisfacción). El psicópata buscará la excitación/reacción hormonal por sí mismo o a través de la víctima. Aquí es donde entran en juego las feromonas. La testosterona y los andrógenos son las hormonas más importantes que se han estudiado en criminología, y la serotonina es, probablemente, el principal neurotransmisor estudiado. Del mismo modo, la serotonina (5-HT), la dopamina (DA) y la noradrenalina (NA) son los tres neurotransmisores más comúnmente estudiados por criminólogos, puesto que los individuos antisociales tienden a tener niveles más bajos de serotonina.

Para las personas corrientes, la idea de vivir sin conciencia, sin sentimientos de remordimiento o culpa o vergüenza, y especialmente por el dolor y sufrimiento infligido a los demás, es inimaginable. La incidencia de la psicopatía tiene un impacto tan profundo y terrible en la sociedad que es sorprendente lo poco que la mayoría de la población sabe acerca de ella.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

¿Cómo distinguir la verdad en los testimonios infantiles? Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “¿Está la verdad en sus palabras? Distinguiendo la declaraciones veraces y engañosas de los niños”, de los autores Shanna Mary Williams y Victoria Talwar de la Universidad McGill (Canadá), R. C. L. Lindsay y Nicholas Bala de la Universidad de Queen (Canadá) y Kang Lee de la Universidad de Toronto (Canadá), que trata sobre el testimonio de los niños.

En las últimas décadas, se ha incrementado el número de niños que deben testificar en los tribunales, lo que ha llevado a un mayor interés en investigar la fiabilidad y la credibilidad de los testigos infantiles. Puesto que los niños pueden ser entrenados para contar historias falsas, es necesario analizar métodos fiables para que los adultos puedan distinguir con precisión entre las declaraciones veraces y engañosas de los niños. El objetivo del presente estudio es analizar la eficacia de un software, el Buscador Lingüístico y Contador de Palabras, en inglés Linguistic Inquiry Word Count (LIWC), para distinguir entre las narraciones inventadas y veraces de los niños. Además, el análisis computarizado de testimonios de niños se comparó con el análisis computarizado de testimonios de adultos. Los niños empiezan a contar mentiras alrededor de los 3 años de edad. Sin embargo, con el fin de tener éxito y para evitar la detección, los niños deben aprender a controlar su comportamiento expresivo no verbal. Incluso los niños en edad preescolar son capaces de controlar su comportamiento no verbal para parecer sinceros, y esta capacidad mejora con la edad. Además de controlar la conducta expresiva no verbal, el buen mentiroso debe asimismo controlar sus manifestaciones verbales con el fin de evitar inconsistencias en sus falsas declaraciones. Se ha demostrado que la habilidad de los niños para mantener sus mentiras y evitar la detección se incrementa con la edad. A medida que los niños crecen, su habilidad para elaborar mentiras y mantener la coherencia en sus declaraciones falsas aumenta. Cuando testifican en un juicio, los niños suelen tener que proporcionar muchos detalles acerca de los hechos. Por lo tanto, en términos de relevancia forense, es más importante investigar las habilidades del niño para elaborar narraciones libres verídicas e inventadas sobre los hechos.

Puesto que en general los adultos son incapaces de reconocer las técnicas de engaño de los niños, se han desarrollado métodos más sistemáticos de análisis del engaño, como el Reality Monitoring (RM) o el Análisis de Contenido Basado en Criterios (CBCA). El Análisis de Contenido Basado en Criterios examina las declaraciones en base a 19 criterios (por ejemplo: estructura lógica y correcciones espontáneas) y la presencia de cada criterio en una declaración aumenta la probabilidad de que sea veraz. Este procedimiento logra calificar correctamente relatos veraces en un 65%-90% de las veces. El Reality Monitoring (RM) también se ha desarrollado en un intento de calificar correctamente verdades y mentiras, con algunos estudios que demuestran ser más eficaz que el CBCA. El RM se basa en el principio de que las declaraciones veraces contienen más información sensorial, contextual, y temporal, mientras que los relatos falsos contienen más referencias a mecanismos cognitivos. Mediante el uso de esta técnica, se puede calificar correctamente la veracidad de las declaraciones en un 64%-85%. A pesar de que estos dos métodos han sido utilizados con éxito para detectar relatos veraces, inducidos y falsos, existen algunas limitaciones para el uso de estas técnicas con niños pequeños. En general, tanto el RM como el CBCA se pueden utilizar para discriminar declaraciones veraces y falsas cuando son largas. Sin embargo, ambos métodos requieren instrucción. Para solucionar esto, los investigadores han logrado desarrollar un software para analizar la veracidad de las declaraciones de adultos. Uno de ellos es el Buscador Lingüístico y Contador de Palabras (LIWC). Este programa detecta los patrones semánticos del lenguaje mediante el análisis de texto y el cálculo de la frecuencia de las palabras empleadas en relación al recuento total.

El programa LIWC permite analizar el contenido de una declaración en base a una narración escrita. El LIWC analiza las palabras de un relato y las compara con más de 2.000 palabras de un diccionario almacenado. Gracias a este diccionario, se ha descubierto que las declaraciones falsas se caracterizan por contener menos pronombres en primera persona del singular (yo, mi, mio), menos pronombres en tercera persona (él, ella, ellos), más palabras negativas (odio, ira, enemigo), menos palabras excluyentes (pero, excepto, sin), y más verbos de movimiento (caminar, moverse, ir). Se ha planteado que este patrón lingüístico disminuye la carga cognitiva, permitiendo al mentiroso mantener la consistencia y alejarse de la mentira. El engaño requiere más carga cognitiva y mayores habilidades de procesamiento que decir la verdad. Dadas las diferencias de desarrollo en el comportamiento engañoso de los niños y sus habilidades cognitivas y lingüísticas con los adultos, no está claro si los marcadores lingüísticos del LIWC discriminarán los relatos veraces e inventados de los niños. El estudio analizó narraciones veraces e inventadas tanto de niños (4 a 7 años) como de adultos (18 a 25 años) mediante el LIWC para detectar las diferencias en los patrones lingüísticos de los relatos. Se examinaron relatos más extensos de niños obtenidos de testimonios en simulacros de juicio. Niños y adultos testificaron sobre los detalles de un hecho realmente experimentado o un evento que nunca habían vivido realmente. Junto con el análisis de veracidad proporcionado por el LIWC, se examinaron asimismo las habilidades “intuitivas” de adultos no expertos en la detección de relatos verdaderos e inventados de niños y adultos. A continuación, se compararon las opiniones proporcionadas por los adultos no expertos con las tasas de engaño obtenidos a través del análisis del LIWC.

Los hallazgos del estudio revelan diferencias lingüísticas significativas entre los relatos veraces y falsos, así como entre los diferentes grupos de edad dentro de la muestra. En cuanto a las diferencias entre las declaraciones veraces e inventadas, en su conjunto los resultados son consistentes con investigaciones previas, lo que sugiere que con la edad la habilidad de los niños para mantener sus mentiras mejora. Lo que en general sugiere que los marcadores verbales de engaño de los niños pueden ser resultado de sus intentos por disminuir la carga cognitiva y el efecto de la edad (la elaboración de relatos inventados mejora con la edad). Además, en comparación con los adultos, los niños pueden utilizar estrategias diferentes cuando elaboran las declaraciones inventadas y estas pueden cambiar durante el desarrollo. Los resultados avalan igualmente el uso del programa LIWC en la generación de marcadores lingüísticos para determinar la veracidad de las declaraciones de los niños. El uso del LIWC puede ser un método de evaluación más eficaz que otros métodos de análisis (por ejemplo: el RM) ya que este permite un examen más rápido de las declaraciones y una mayor objetividad. El LIWC puede ser una técnica viable alternativa para calificar las declaraciones veraces e inventadas. No obstante, existen algunas limitaciones en este estudio. En primer lugar, el desarrollo del lenguaje en los niños no se evaluó adecuadamente. En futuros estudios se debería proporcionar un análisis de las habilidades verbales de los niños como una posible covariable. Una cuestión particularmente importante será determinar la edad en la que los efectos del patrón observado en los niños cambia al de los adultos. Para apoyar aún más este hallazgo, debería llevarse a cabo un estudio complementario con una muestra de mayor tamaño. Las futuras investigaciones deberían asimismo comparar y medir directamente la precisión del método LIWC con otros enfoques analizados en este trabajo (CBCA y RM). La habilidad para detectar eficazmente las declaraciones engañosas de los niños tiene posibles implicaciones para los profesionales del sistema judicial (policías, abogados, trabajadores sociales, y jueces). A medida que los niños son, cada vez más, llamados a declarar en juicio, es importante determinar los métodos eficaces para analizar sus declaraciones. Este estudio es el primero que ofrece un análisis de los relatos de los niños empleando este software. El LIWC discrimina eficazmente las declaraciones veraces e inventadas de los niños. No obstante, una investigación y replicación adicional serían necesarias para valorar su utilidad en otras situaciones y edades. El estudio proporciona un punto de partida para el desarrollo de softwares de análisis lingüístico que pueden ser utilizados para determinar la veracidad de las declaraciones de niños.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Criminología Biosocial y prevención del crimen moderno”, de los autores Michael Rocque de la Universidad de Maine y de la Universidad del Noreste (EE.UU.), Brandon C. Welsh de la Universidad del Noreste (EE.UU.) y Adrian Raine de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), acerca de la aplicación de la biología a la prevención del crimen.

En los últimos años, se ha centrado el interés en la prevención del delito. Este artículo, trata de demostrar que la nueva prevención biológica del crimen es muy diferente de los enfoques biológicos del pasado. Lejos de abogar por medidas eugenésicas poco éticas, este trabajo se centra en la mejora del entorno para promover un desarrollo biológico sano en la infancia. Por lo tanto, en cierto sentido, este trabajo de prevención del delito es integrador en el reconocimiento de la importancia del entorno como del organismo. El interés académico por el estudio de la prevención ambiental del delito ha crecido en los últimos años. Los programas para niños que buscan mejorar el desarrollo comenzaron a recopilar datos sobre la delincuencia y la conducta antisocial, ayudando a demostrar el potencial de la prevención temprana del delito. Un enfoque de prevención básico aboga por determinar qué facilita el comportamiento criminal y aborda esos factores antes de que se produzca el delito. En este caso, los médicos no se basan en la identificación de las víctimas de una enfermedad como su único medio para tratar la enfermedad; sino que comparten su conocimiento acerca de los factores de riesgo que pueden llegar a producir ciertas enfermedades y orientan a las personas en riesgo con el fin de evitar la enfermedad antes de que se manifieste. La prevención del desarrollo se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir el desarrollo del potencial criminal de los individuos, especialmente los factores de riesgo de victimización y de protección descubiertos en los estudios sobre desarrollo humano. La prevención comunitaria se refiere a las intervenciones diseñadas para modificar las condiciones sociales y las instituciones que influyen en la delincuencia en zonas residenciales. La prevención situacional se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir la ocurrencia de delitos mediante la reducción de oportunidades y el aumento del riesgo y la dificultad de delinquir. La prevención judicial penal se refiere a las estrategias de rehabilitación, de incapacitación y de disuasión tradicionales aplicadas por las fuerzas del orden y los organismos del sistema judicial penal. La prevención del desarrollo es la nueva forma de prevención del delito. Es asimismo la más relevante para la prevención del delito desde una perspectiva biológica y, posiblemente, el enfoque que puede dar lugar a dilemas neuroéticos.

El trabajo de Raine y sus colegas ha demostrado cómo la tecnología (por ejemplo, imágenes de resonancia magnética funcional) puede ilustrar la relación entre los déficits de funcionamiento del cerebro y el comportamiento criminal/antisocial. Uno de los correlatos más fuertes de la conducta criminal tardía son los déficits neuropsicológicos o cognitivos en la infancia. Lo más probable es que existan varias causas para el deterioro de las funciones cognitivas dentro de las cuales se incluyen las predisposiciones genéticas, biológicas, psicológicas y sociales. Mientras que los criminólogos a menudo consideran la impulsividad y la emocionalidad negativa como rasgos de la personalidad, la investigación ha indicado que tienen base biológica. Algunos teóricos sostienen que la impulsividad es más importante que cualquier otro rasgo en el desarrollo de la delincuencia. El temperamento negativo también puede asociarse con una mala conducta dadas las respuestas sociales que “provoca”. La investigación ha demostrado que la agresión temprana o el diagnóstico de trastornos conductuales en niños son predictores significativos de un comportamiento antisocial o criminal posterior. Mientras que el comportamiento agresivo en los niños se puede considerar como una conducta antisocial, la investigación ha demostrado que está relacionado con la violencia y el delito en la posterior edad adulta. La investigación también ha señalado que la salud física y mental (o enfermedad) se relaciona con la conducta delictiva y antisocial. Sin embargo, cabe mencionar que la relación entre la enfermedad mental y la delincuencia es compleja, y la evidencia muestra que no todas las enfermedades mentales están asociadas con un aumento del riesgo de manifestar un comportamiento criminal. La mala salud se ha asociado con una conducta criminal posterior, debido a una mala alimentación de la madre y del niño.

La mayoría de los enfoques modernos que incorporan la biología a la prevención del delito reconocen que factores tales como los genes o la personalidad interaccionan con el medio ambiente y la mejor forma de abordarlos es alterando este último. Los Biocriminólogos e investigadores de diversas disciplinas están empezando a hacer recomendaciones para la prevención de la delincuencia compatibles con los enfoques sociológicos tradicionales. Los estudiosos que defienden la integración de la biología en la criminología argumentan que la conducta antisocial se puede evitar mediante la aplicación de programas específicos, y no tienen que implicar “intervenciones estatales represivas”. Además, algunos trabajos experimentales muestran cómo tratar los factores biológicos que pueden conducir a una reducción del comportamiento antisocial. Se ha evidenciado que los programas de salud y nutrición para mujeres embarazadas y sus hijos pueden influir en una posterior conducta antisocial. Estos programas, que por lo general se concentran en la mejora de las habilidades de crianza, han sido revisados por numerosos académicos y en general muestran un impacto positivo en el desarrollo del niño. Desafortunadamente, muchas evaluaciones de programas de prevención del desarrollo no incluyen medidas de conducta antisocial, crimen, o delincuencia. Algunos programas que tratan de alterar el desarrollo de los factores de riesgo biológicos de comportamiento antisocial se han llevado a cabo en un contexto escolar. Los programas preescolares enriquecidos están diseñados para proporcionar “a los niños económicamente desfavorecidos una estimulación cognitiva y experiencias enriquecedoras que sus padres no pueden aportarles en casa”. Sus principales objetivos son la mejora de las habilidades cognitivas, la preparación para la escuela, y el desarrollo social y emocional. Existen asimismo una serie de programas de prevención del delito en las escuelas desarrollados para jóvenes con factores de riesgo biológicos identificados. Existe cierta evidencia que señala que los programas pueden ayudar a la prevención de ciertas enfermedades mentales graves o trastornos. En la medida en que ciertos tipos de enfermedades mentales son un factor de riesgo para la delincuencia, prevenir la enfermedad debería reducir el comportamiento criminal posterior. La evidencia más reciente hasta la fecha sugiere que la relación entre la salud y el delito radica en que la delincuencia habitual conlleva un deterioro de la salud. Sin embargo, parece que poco se sabe sobre la relación entre salud y delincuencia en la infancia. Debido al creciente número de investigaciones que han demostrado la existencia de una relación entre el déficit cognitivo, el funcionamiento del cerebro y la delincuencia, tal vez no sea sorprendente que estudios recientes hayan demostrado que la nutrición puede ayudar a prevenir la conducta antisocial. Parece que la nutrición puede tener incluso un efecto significativo en el comportamiento. De esta manera, las investigaciones experimentales han demostrado que los suplementos nutricionales pueden afectar significativamente al comportamiento, incluyendo la delincuencia. Lo que plantea otro importante vínculo entre la biología y el comportamiento que aún no ha sido estudiado por la criminología convencional o la prevención del delito.

La actual bibliografía sobre prevención del delito se caracteriza por diversos enfoques, desde estrategias comunitarias y de espacio construido, a estrategias de desarrollo infantil. Con respecto a las causas biológicas de la delincuencia, una estrategia relevante de prevención del delito es la estrategia del desarrollo. Este enfoque reconoce la interacción entre el individuo y el entorno. El enfoque del desarrollo tiende a centrarse en la identificación de factores de riesgo en niños o familias y trata de mejorar las condiciones ambientales con el fin de facilitar el desarrollo saludable del niño. Existe una gran cantidad de literatura acerca de cómo un entorno desfavorable en la infancia tiene un efecto negativo en el desarrollo cognitivo. En el futuro, es razonable suponer que surgirán más programas o estrategias centrados en los factores de riesgo biológicos. Es importante destacar que, estos enfoques no buscan alterar la biología del individuo de forma radical, sino más bien mejorar su funcionamiento en el mundo social. En cuanto a la prevención del desarrollo de la delincuencia, las investigaciones señalan que cuanto antes sea la intervención, mejor. Por lo tanto, la intervención temprana es fundamental para el tratamiento de algunas causas biológicas de la delincuencia. Con respecto al sistema judicial penal, es probable que prevalezca un enfoque más limitado, pero no cabe esperar que los programas que se dirigen a las “necesidades criminógenas” aborden factores biológicos/genéticos en el futuro. Será igualmente importante para los investigadores asegurar que con el nuevo conocimiento sobre el papel del organismo en el comportamiento criminal, los enfoques de prevención no participen en conductas poco éticas. Tal vez el mayor peligro asociado al estudio de la prevención del delito desde una perspectiva biológica es el “mal uso” por los líderes políticos o los medios de comunicación de dicha información. Sin embargo, tal y como se ha demostrado en este artículo, se puede utilizar un enfoque biológico de una manera eficaz y no discriminatoria para prevenir la delincuencia. El actual enfoque de prevención de la bio-delincuencia reconoce la importancia del medio ambiente y de la intervención temprana. Estas estrategias tratan de mejorar la vida en lugar de eliminar a los individuos de la sociedad. En este sentido, la prevención de la bio-delincuencia es una evolución positiva que merece más atención por parte de la comunidad criminológica.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Percepción de las pruebas forenses presentadas en juicio por los miembros del Jurado. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Comprensión de la apreciación de las evidencias forenses por los miembros del Jurado: Investigación sobre el impacto del contexto del caso en la estimación de la solidez de las evidencias forenses“, de los autores Lisa L. Smith, Ray Bull y Robyn Holliday de la Universidad de Leicester (UK), que trata sobre las percepciones que tienen de los miembros de un jurado sobre las evidencias presentadas en un juicio.

En las últimas décadas, los tribunales han visto un asombroso incremento en la aplicación de técnicas científicas. Las actuales técnicas de las ciencias forenses son capaces de recuperar y analizar una amplia gama de materiales (por ejemplo: vidrio, fibras, pintura, residuos de pólvora) y pueden utilizarse para establecer la conexión entre una causa y un acto criminal o la escena de un delito. Aunque estos métodos de detección extremadamente sensibles pueden ser muy beneficiosos para la investigación criminal, la interpretación de tales evidencias requiere explicaciones alternativas de la presencia de pequeñas trazas de material. La función del Jurado es la interpretación contextual final de las evidencias forenses presentadas en juicio; por lo tanto, es fundamental entender de que manera los miembros del jurado perciben y evalúan esas evidencias ante los avances tecnológicos en las técnicas de análisis de evidencias ya que estos han aportado una mayor ambigüedad en la interpretación del valor probatorio. La compleja información que se presenta a los miembros del jurado en un juicio es inevitablemente asimilada en base a las creencias previas y conocimiento de cada miembro acerca de las ciencias forenses y del Sistema de Justicia Penal en general.

El modelo de toma de decisiones del jurado más ampliamente aceptado es el modelo del relato, que propone que los miembros del jurado organizan la información presentada durante un juicio en representaciones narrativas que luego utilizan para evaluar las pruebas y, finalmente, llegar a un veredicto. La construcción narrativa de los acontecimientos presentados en el juicio se basa tanto en las evidencias relacionadas con los hechos y los sujetos involucrados como en los conocimientos generales acerca de situaciones similares enjuiciadas por el jurado. Schoemaker describe el proceso del modelo del relato como un medio “para conectar los nuevos estímulos con los modelos mentales en nuestras cabezas”. Esta incorporación de nuevos estímulos (las evidencias) en los modelos mentales existentes puede ayudar a los miembros del jurado a dar sentido a una gran cantidad de información que suele ser bastante ambigua. Sin embargo, esta dependencia de los modelos mentales también puede conducir a un razonamiento y una toma de decisiones poco óptimos. Los miembros del jurado pueden llegar a depender excesivamente de estos esquemas, y esto puede dar lugar a una resistencia a cambiar la narración en base a evidencias que no encajan en el esquema preferente. El enfoque de la actual investigación ha sido el uso de modelos teóricos de probabilidad para determinar la comprensión del jurado de la estadística del testimonio que a menudo acompaña a este tipo de pruebas. Los modelos de la teoría de la probabilidad son, según algunos investigadores, especialmente útiles para evaluar la toma de decisiones del jurado, en particular en los casos en que se les presentan pruebas estadísticas o probabilísticas en forma de testimonio de testigos expertos. Generalmente, la evidencia es asociativa por su naturaleza (también conocida como prueba de identificación), es decir que puede coincidir con una muestra comparativa del acusado o de otra persona relevante para el caso. Así pues, un jurado se enfrenta tanto a pruebas físicas como a testimonios de expertos que aportan probabilidades relevantes con el fin de colaborar con el análisis del valor probatorio de las pruebas. Uno de los enfoques de la bibliografía de investigación es el teorema de Bayes, utilizado como cálculo normativo para comparar tomas de decisiones de jurados simulados relativas a la probabilidad de culpabilidad de un sospechoso. El objetivo de estos estudios es investigar el peso relativo asignado por los miembros del jurado a los distintos elementos de prueba, y el posterior impacto que esto tiene en la percepción definitiva de la culpabilidad del sospechoso. Este enfoque acerca de la interpretación probabilística de la información proporciona una explicación acerca de una posible fuente de error de los jurados al evaluar pruebas forenses. Otra potencial fuente de error que no se aborda en anteriores investigaciones, es la medida en que los miembros del jurado comprenden el valor probatorio de los distintos tipos de pruebas materiales.

El valor probatorio de las pruebas forenses se determina en base a varias características de las pruebas en el contexto de una escena del crimen en particular. La ubicación, la orientación, la singularidad y la movilidad son factores que pueden contribuir al posible valor probatorio de las pruebas. Los dos estudios presentados en este trabajo utilizan variaciones sistemáticas en dos características de la evidencia, la movilidad, y la relevancia, para cuantificar el valor probatorio de los distintos tipos de pruebas forenses. Al definir el valor probatorio en base a estos dos factores, es posible determinar si estos aspectos de las pruebas son considerados por los potenciales miembros del jurado cuando se toman decisiones sobre el valor probatorio. En el primer estudio, los potenciales jurados evaluaron la solidez de la evidencia forense en ausencia de contexto del caso para determinar si la movilidad y relevancia juegan un papel en la percepción del valor probatorio. El segundo estudio tiene como objetivo determinar el impacto del contexto del caso sobre la evaluación de la solidez de las pruebas, y por lo tanto, cómo afecta la propuesta de integración de la información del caso en una narración a la percepción de la fuerza probatoria (tal y como describe el modelo del relato).

Los hallazgos del primer estudio respecto a la capacidad de los participantes para evaluar la solidez de los distintos elementos de prueba parecen prometedores, ya que sugieren que la movilidad y la relevancia son factores importantes en el proceso de evaluación. Al demostrar que los potenciales jurados son sensibles a dos importantes factores de la solidez de las pruebas (movilidad y relevancia) en ausencia de cualquier información contextual y que en este estudio no estaban haciendo juicios basados únicamente en el tipo de prueba (ADN, huellas dactilares, calzado), los resultados plantean que los jurados son capaces de entender algunos de los entresijos que determinan teóricamente el valor probatorio de las pruebas forenses. Esto parece contrario a algunas investigaciones previas, que han señalado que los jurados simulados no razonan de manera eficiente en situaciones judiciales. El enfoque del modelo del relato, considera que la conducta de los miembros del jurado está influida tanto por la situación (el juicio y las pruebas recogidas) como por el individuo (personalidad, creencias, actitudes, etc.). En el caso de un juicio con pruebas sólidas, los factores situacionales serán especialmente relevantes, y por lo tanto, este enfoque podría predecir que las diferencias individuales de los jurados juegan un papel relativamente insignificante en las decisiones del jurado. Sin embargo, en los casos en que las evidencias son inconsistentes o ambiguas, la falta de señales situacionales claras dará lugar a una mayor influencia de los prejuicios y experiencias del jurado. Es igualmente importante discutir el impacto de estos resultados sobre los veredictos dictados por los participantes, puesto que es la decisión final tomada por los miembros reales del jurado en un juicio. Los resultados de esta investigación indican que, aunque el peso de las pruebas forenses inconsistentes mejora cuando se acompaña del contexto del caso, no se ve reflejado en un correspondiente aumento de los veredictos de culpabilidad en estas condiciones. Esta investigación tiene algunas limitaciones importantes. El proceso de toma de decisiones de jurados reales en casos reales está en gran medida fuera del alcance de los investigadores, por lo que hay que recurrir a la simulación como metodología de investigación. El uso de situaciones artificiales es un problema para la generalización de los resultados a jurados reales. La investigación presentada en este artículo intenta solucionar este problema recurriendo a ciudadanos potencialmente elegibles para formar parte de un jurado como participantes. En consecuencia, sería conveniente que las futuras investigaciones en este campo se llevaran a cabo con sujetos que hayan ejercido de jurados reales para mejorar la generalización de los resultados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno