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Mes: Mayo 2015

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Autocontrol y Ciberdelincuencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Bajo autocontrol y ciberdelincuencia: Explorando la utilidad de la Teoría general del delito más allá de la piratería digital”, de los autores Christopher M. Donner de la Universidad Estatal de Fayetteville (EE.UU.), Catherine D. Marcum de la Universidad Estatal de los Apalaches (EE.UU.), Wesley G. Jennings de la Universidad de Florida del Sur (EE.UU.), George E. Higgins de la Universidad de Louisville (EE.UU.) y Jerry Banfield de Ban Work LLC (EE.UU.), sobre las causas de la ciberdelincuencia.

Durante las últimas tres décadas la sociedad global ha sido testigo de un número de avances en la tecnología electrónica (teléfonos móviles, ordenadores personales e Internet). Y, mientras que estos relativamente nuevos recursos se utilizan ampliamente y se han hecho muy populares en los Estados Unidos, estas herramientas también se han convertido en vías para la delincuencia y la desviación, que plantean un sinfín de preguntas para los criminólogos y una serie de problemas para el sistema de justicia penal. Además, la aparición de estas tecnologías no sólo ha hecho crímenes “preexistentes” disponibles para cometerse en otros foros (venta de drogas, acoso), pero también ha creado una serie de nuevas conductas antisociales (creación y difusión de malwares) que antes eran imposibles si no fuera por la nueva tecnología. Estos comportamientos incluyen, pero no se limitan a: la piratería informática, la piratería digital (descarga y subida ilegal de música y programas), la exclusión de la comunidad online y el acoso, y el uso de la contraseña de otra persona sin su permiso. En un intento por comprender mejor los factores que impulsan a las personas a participar en el delito cibernético y la desviación online, los criminólogos han recurrido a la teoría criminológica para obtener explicaciones para este comportamiento. En general, las investigaciones señalan que las teorías criminológicas tradicionales son útiles para explicar el delito cibernético y la desviación online. Así pues, el principal objetivo de este estudio es investigar si el nivel de autocontrol de un individuo está significativamente relacionado con su implicación en la desviación online además de la piratería digital.

El crecimiento de la tecnología de la información ha introducido una nueva forma de criminalidad en el sistema de justicia penal: el delito cibernético. La ciberdelincuencia se puede considerar como cualquier forma de desviación online utilizando la tecnología, ya sea un ordenador, teléfono inteligente o PDA. La primera generación de ciberdelincuencia supone actos desviados caracterizados por el uso ilegal de ordenadores centrales y sistemas operativos. Un ejemplo de este tipo de delitos es el uso de Internet para aprender cómo construir una bomba o hacer metanfetamina. La segunda generación de ciberdelincuencia utiliza la red y se considera delito híbrido. Hackear y crakear son formas comunes de esta generación, así como la difusión de pornografía infantil o la prostitución. Por último, la tercera generación de ciberdelincuencia se caracteriza por la naturaleza de la distribución y se desarrolló exclusivamente a raíz de la creación de Internet. La difusión de malwares (virus o troyanos), es un ejemplo de esta generación de ciberdelincuencia. En base a este continuo de cibercriminalidad, han surgido múltiples formas de desviación online y se están convirtiendo en un importante problema para el sistema de justicia penal. Estudios anteriores sobre la desviación online han descubierto varios correlatos demográficos, como la edad, el sexo biológico y la raza. Específicamente, la investigación ha encontrado que los individuos más jóvenes varones y los no blancos son más propensos a relacionarse con la desviación online. La Teoría del autocontrol de Gottfredson y Hirschi, indica que los individuos son responsables de tomar decisiones racionales. Esto significa que los individuos sopesan las consecuencias de sus acciones y eligen las acciones que les aportan mayor placer y menor dolor. Las personas que tienen bajos niveles de autocontrol (es decir, la incapacidad de ver las consecuencias de sus acciones) encontrarán el crimen y la desviación atractivos puesto que son “impulsivos, insensibles, agresivos, temerarios, cortos de miras y no verbales”. Según Gottfredson y Hirschi los que poseen un bajo autocontrol, muy probablemente se deba a un control parental ineficaz. A pesar de la atención que ha recibido la teoría general del delito en cuanto a la relación entre bajo autocontrol y conducta antisocial, existe la limitación de que gran parte de los estudios sobre desviación online se han dedicado exclusivamente a la piratería digital. Y, si bien se ha demostrado que el bajo autocontrol se relaciona positivamente con la piratería digital, es importante investigar más a fondo la hipótesis general de la teoría analizando otras formas de desviación online. El presente estudio, pretende abordar la limitada investigación sobre ciberdelincuencia en este campo, empleando una muestra de 488 estudiantes para explorar en que grado el bajo autocontrol predice la desviación online. En base a la teoría de Gottfredson y Hirschi, el estudio analiza dos hipótesis relacionadas. En primer lugar, se plantea la hipótesis de que el bajo autocontrol está significativamente relacionado con un índice de variedad de desviación online de siete ítems. En segundo lugar, ya que el principal objetivo de este estudio es examinar la ciberdelincuencia además de la piratería digital, se plantea la hipótesis de que el bajo autocontrol se relaciona significativamente con un índice de variedad de desviación online de cinco ítems que no incluye actos de piratería digital.

Respecto a la primera hipótesis, los resultados apoyan la utilidad de la teoría del autocontrol para explicar la implicación en una serie de conductas desviadas online. Los hallazgos apoyan asimismo la segunda hipótesis que aún no había sido considerada en investigaciones previas. De esta manera, la teoría del autocontrol puede servir como explicación para otras desviaciones online además de la piratería digital. A pesar de estos resultados, es importante reconocer una serie de limitaciones que vale la pena considerar. En primer lugar, el estudio se basa en datos de una muestra de gran tamaño (n = 488). En segundo lugar, la muestra se compone de un gran número de estudiantes de sexo femenino y latinos, y por tanto serían convenientes estudios adicionales para ver el grado en que estos resultados se mantienen en universidades con diferentes características demográficas. En tercer lugar, las características de la muestra para los ciberdelitos individuales se basaron en el recuento inicial de frecuencias variables de los encuestados que informaron de las veces que se dedicaban a actos individuales. Así pues, la estadística descriptiva para estas variables puede ser algo inexacta debido a errores de los encuestados. Por último, el presente estudio no ha sido capaz de responder por otras teorías criminológicas contrarias a la teoría del autocontrol para explicar la desviación online que han sido estudiadas en anteriores investigaciones sobre ciberdelincuencia. En general, el actual estudio ha sido capaz de demostrar la eficacia de la Teoría del autocontrol de Gottfredson y Hirschi como posible predictor de la desviación online en general y para una variedad de formas de desviación online en particular. Si la evidencia hallada es señal de tal relación entonces parece que la hipótesis general de la teoría de Gottfredson y Hirschi es adecuada para explicar la desviación online además de la piratería digital.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Rasgos de personalidad y Análisis de la escritura. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La falta de pruebas para la evaluación de los rasgos de personalidad mediante el análisis de la escritura”, de la autora Barbara Gawda de la Universidad María Curie-Sklodowska (Polonia), que trata sobre la evaluación de los rasgos de personalidad a través del análisis de la escritura.

El análisis grafológico se utiliza en la selección de personal, sin embargo, la investigación científica relacionada con el análisis de la escritura ha generado datos controvertidos, y esta es la razón por la que la evaluación de la personalidad a través de la escritura sigue siendo cuestionable. La creencia de que la personalidad se refleja en la escritura manuscrita se ha visto reforzada por teorías grafológicas. El origen de las hipotéticas conexiones entre la personalidad y la escritura está relacionado con el concepto de individualización de los movimientos gráficos (gestos). Este concepto explica que los gestos gráficos son únicos, individualizados y distintivos. Todavía no existe una teoría que explique la asociación entre escritura y personalidad. Los esfuerzos científicos encaminados a identificar una relación entre ellas han revelado resultados ambiguos. La investigación correlacional se refiere al examen de la fuerza de la asociación entre las características de la escritura manuscrita y los resultados de un cuestionario de personalidad. La extra-introversión es uno de los rasgos de personalidad más analizados en relación con la escritura. A pesar de los distintos estudios que han abordado este rasgo de personalidad, es imposible confirmar la asociación. Existe asimismo un grupo de estudios que presentan el uso del análisis de la escritura en la selección de personal, las evaluaciones de competencia de trabajo en mujeres de éxito o la predicción del éxito académico. No obstante, la investigación sobre personalidad y escritura manuscrita tiene limitaciones significativas. Así pues, el propósito de los dos estudios presentados en este artículo es demostrar si existe o no una relación entre rasgos de personalidad y características de escritura manuscrita.

En el primer estudio, se empleó el cuestionario NEO-FFI para evaluar la personalidad. El NEO-FFI mide los siguientes cinco rasgos de personalidad: neuroticismo, extraversión, amabilidad, responsabilidad y apertura. Las muestras de escritura fueron analizadas por expertos forenses en documentoscopia y pericia caligráfica. No se recurrió a grafólogos, sino a expertos forenses en documentoscopia, con el fin de evaluar los parámetros gráficos de la escritura con objetividad, sin la influencia de conceptos grafológicos. Cada participante completó el NEO-FFI y un cuestionario para determinar las características relevantes para el análisis del movimiento de la mano, como edad, nivel educativo, ocupación, habla, visión, deficiencias motoras, enfermedades neurológicas, etc. Luego, cada individuo debía escribir el mismo texto en una hoja de papel sin líneas dictado a una velocidad media, con el fin de estandarizar las condiciones. El propósito de este estudio es establecer la asociación entre escritura y rasgos de personalidad. Las puntuaciones más altas en neuroticismo se relacionan con una frecuencia menor de letras de tamaño medio, presión media, tamaño medio de la zona media, e impulso de palabra. Las puntuaciones más altas en extraversión se correlacionan con una mayor frecuencia de letras de tamaño medio, presión media y tamaño medio de la zona media. La amabilidad se asocia con el tamaño medio de letras, presión media, y tamaño de la zona inferior. La responsabilidad se correlaciona con el tamaño medio de letras, presión media y dirección horizontal de la línea base. Las puntuaciones en apertura se relacionan con la forma lineal de las letras “m” y “n”, presión media e impulso de sílabas. En el segundo estudio se utilizó el cuestionario EPQ-R para evaluar las siguientes tres grandes dimensiones de personalidad: extraversión, neuroticismo y psicoticismo. Se analizaron las mismas características de escritura manuscrita que en el primer estudio y se recurrió a los mismos expertos. El procedimiento fue el mismo que en el anterior estudio, aunque se analizó una muestra diferente. Se comprobó si alguna característica de escritura se asocia con los rasgos de personalidad medidos por el EPQ-R. Las correlaciones entre la escritura y las escalas del EPQ-R no fueron significativas. No se encontró ninguna correlación estadísticamente significativa entre psicoticismo, extraversión y parámetros de escritura manuscrita. Únicamente se encontró una correlación relativamente significativa entre neuroticismo y línea base sinusoidal.

Los resultados sistematizan la diversidad de datos grafológicos en la relación entre escritura y personalidad. No se han encontrado características específicas en la escritura de individuos con extra-introversión, neuroticismo, psicoticismo, agradabilidad, responsabilidad o apertura. La investigación actual se realizó de acuerdo a las reglas científicas. Los requisitos metodológicos fueron estrictos. Se controló un conjunto de variables importantes que pueden tener impacto en la escritura manuscrita, incluyendo la lateralidad, la edad, el deterioro motor o neuropsiquiátrico, etc. Además, el análisis de la escritura se realizó con los criterios objetivos. Los resultados muestran un pequeño número de características gráficas relacionadas con los principales rasgos de personalidad. Por tanto, estos estudios mostraron que existe alguna relación entre rasgos de personalidad y escritura manuscrita, aunque no se pueden evaluar los rasgos de personalidad en base a estos parámetros gráficos. Los presentes hallazgos confirman los resultados de los estudios que planteaban la escasa utilidad del análisis de la escritura para la evaluación de la personalidad. Las correlaciones entre el cuestionario Big Five y las evaluaciones grafológicas no confirman la capacidad del análisis de la escritura para medir los cinco grandes rasgos de personalidad. La interpretación probable de estos resultados es que la personalidad y el gesto motor son independientes. La personalidad es muy difícil de explicar a nivel neuropsicológico. En consecuencia es imposible interpretar los rasgos de personalidad del Big Five a través del análisis de la escritura. No se han encontrado características específicas de escritura para cada rasgo de personalidad medido por el EPQ-R. Así pues, los estudios presentados no pueden confirmar que los rasgos de personalidad, como neuroticismo, psicoticismo, extraversión, amabilidad, responsabilidad y apertura, puedan reflejarse en la escritura manuscrita de una persona.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Familias desestructuradas y violencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Familias disfuncionales en la infancia y violencia en los adultos: Un análisis de los moderadores y mediadores”, de los autores Delphine Theobald del King’s College (RU), David P. Farrington de la Universidad de Cambridge (RU) y Alex R. Piquero de la Universidad de Texas Dallas (EE.UU.), acerca de las causas de la violencia.

Uno de los temas más estudiados por las teorías criminológicas es el papel de la familia en la socialización de los niños. En este trabajo se analiza el efecto de la ruptura familiar a causa de la separación/divorcio (hasta los 14 años de edad) en los hombres y su impacto en una posterior conducta criminal violenta. Dicha investigación es relevante para la investigación existente debido a la falta de investigaciones longitudinales sobre los efectos a largo plazo de las familias desestructuradas en adultos, sobre todo en relación al comportamiento criminal violento y puede ayudar a entender los mecanismos implicados. Este vínculo entre familias disfuncionales y delincuencia se ha establecido a lo largo de varias décadas a partir de datos de algunos estudios longitudinales importantes. Estudios más recientes han descubierto que el 60% de los niños que fueron separados de sus padres en su décimo cumpleaños fueron condenados a la edad de 50 años, en comparación con el 36% restante. Juby y Farrington (2001) señalaron que los índices de delincuencia eran mayores entre los niños que provenían de una familia desestructurada, antes de los 15 años, comparados con los que venían de familias “normales”, y los resultados fueron similares en sentencias condenatorias de menores, delincuencia juvenil autoinformada o sentencias condenatorias de adultos. Es importante destacar que estos autores concluyeron que gran parte de la investigación en este campo es “incompleta y poco concluyente”. Es posible que la estabilidad familiar después de un divorcio sea un factor importante. Según Mednick et al. (1990) un divorcio seguido de cambios en las figuras parentales predice el mayor índice de delincuencia en niños (65%) en comparación con un divorcio seguido de estabilidad (42%) y sin divorcio (28%). El proceso de desestructuración familiar puede ser un indicador importante de los resultados. Si el hecho se produce entre el nacimiento y los 4 años será especialmente predictivo de delincuencia, mientras que si la ruptura se produce en la adolescencia el efecto no será tan fuerte. Así pues, la evidencia plantea que las familias monoparentales podrían tener dificultades para mantener un entorno familiar estable en el que se fomente una buena relación padres-hijos.

Se han propuesto distintas perspectivas criminológicas acerca de los posibles mecanismos por los que una familia desestructurada puede afectar a la delincuencia. Las Teorías del ciclo vital se centran en el efecto perjudicial que una familia disfuncional puede tener sobre el apego de los padres que, a su vez, puede poner en peligro una socialización eficaz por parte de estos. Las Teorías de la selección argumentan que las familias desestructuradas producen niños delincuentes debido a las diferencias preexistentes con otras familias, como conflictos entre los padres, padres criminales o antisociales, bajos ingresos familiares o pobres métodos de crianza. Las Teorías del estrés/trauma plantean que la ruptura de la unidad familiar conduce a otros factores de estrés, como los conflictos entre los padres, la pérdida de estos, y la reducción de ingresos económicos, que producen una serie de emociones negativas que pueden provocar un comportamiento antisocial. Por lo tanto, existe una relación entre la exposición a la violencia parental y la victimización en la infancia y el posterior comportamiento antisocial y la delincuencia. Más recientemente, la investigación genética biosocial y conductual ha surgido como un prometedor mecanismo teórico que examina la relación entre familia y conducta antisocial. A continuación, se revisan tres de los mecanismos más sólidos identificados: las familias disfuncionales, el bajo autocontrol y los compañeros delincuentes. El entorno familiar puede ejercer un impacto significativo en el desarrollo conductual y emocional del individuo. Fergusson y Horwood (1998) encontraron que ser testigo de conflictos violentos entre los padres predice de manera significativa la violencia y los delitos contra la propiedad, incluso después de haber controlado otros factores de riesgo familiares tales como el abuso de sustancias y la criminalidad, tener una madre joven, el castigo físico y los bajos ingresos familiares. Un bajo control parental es un importante predictor de delincuencia. La manera en que los individuos aprenden a reaccionar ante los demás dependerá del modelo de conducta observado en la infancia. Otros han sugerido que la frustración conduce a la agresión. En cuanto al autocontrol, los niños que tienen temperamentos difíciles y problemas de comportamiento son a menudo agresivos y antisociales en casa y en la escuela, y es probable que sigan siéndolo en su adolescencia y en la edad adulta. El bajo autocontrol es uno de los rasgos más estables asociado con la conducta antisocial. Los individuos con bajo autocontrol suelen enfrentarse a los conflictos de manera agresiva y tienen dificultad para prever las consecuencias negativas de sus acciones/comportamientos. Por otro lado, según algunos investigadores los niños que sufren conflictos familiares tienen más probabilidades de asociarse con compañeros delincuentes. Suelen ser más susceptibles a la presión de los compañeros porque desean algo de seguridad en el grupo o pueden decidir, debido a los conflictos en el hogar, involucrarse en conductas desviadas como reacción a su inestabilidad familiar.

En este trabajo se han analizado los datos de un estudio longitudinal sobre el desarrollo de la conducta antisocial y se han valorado varios de los posibles mecanismos que pueden influir en el posterior comportamiento criminal violento de un niño tras sufrir la ruptura matrimonial de los padres en la infancia o en la adolescencia. Las preguntas clave que deben ser examinadas son: (1) ¿Puede la disfunción familiar, debida a una ruptura matrimonial de los padres, predecir una futura sentencia condenatoria después de haber controlado otros factores clave que predicen la delincuencia?; (2) ¿Está el efecto de una familia desestructurada, en un futuro comportamiento criminal violento, moderado por importantes factores de la infancia?; y, (3) ¿Tiene una familia disfuncional, debido a la ruptura matrimonial de los padres, un efecto directo o indirecto sobre una sentencia condenatoria? Las principales conclusiones de esta investigación sobre la relación entre familia desestructurada y violencia indican que, si se sufre antes de los 14 años, será predictiva de una sentencia condenatoria a los 50 años. El impacto de una familia disfuncional está mediado por diversas variables, siendo las más importantes la percepción subjetiva de la violencia y la hiperactividad, ambas medidas a los 14 años. Sin embargo, deben tenerse en cuenta varias limitaciones. En primer lugar, el análisis cuenta con un pequeño número de niños que provienen de una familia desestructurada a causa de la ruptura matrimonial. Por lo tanto, sería necesario replicar el estudio para evaluar la posibilidad de generalizar las conclusiones. En segundo lugar, futuras investigaciones deberían considerar más variables teóricas, incluyendo factores biosociales/genéticos que pueden ser importantes mediadores/moderadores de la relación entre familia disfuncional y criminalidad. En tercer lugar, no se pudo contar con ninguna medida sobre lo que sintió el individuo (como niño) cuando se produjo la desintegración de la familia. En cuarto lugar, puede haber algunos casos en que la ruptura familiar sea en realidad un hecho positivo. Los resultados del estudio también tienen igualmente implicaciones para las perspectivas teóricas que pueden ayudar a explicar la relación entre familia desestructurada y delincuencia. Otro enfoque teórico relevante es el probable papel que los factores biosociales/genéticos pueden jugar en la relación familia desestructurada y delincuencia. Existen evidencias acerca del papel que la biología y los genes desempeñan en el comportamiento humano en general, y en el comportamiento antisocial en particular. Con respecto a las implicaciones políticas, es bien sabido que un ambiente familiar conflictivo puede tener efectos muy negativos en los niños (absentismo escolar, abandono escolar, relaciones con amigos delincuentes, etc.). Así pues sería conveniente facilitar el acceso a los servicios de apoyo y asesoramiento para ayudar a resolver las tensiones familiares debidas al conflicto marital y la separación. En consecuencia, nunca es demasiado pronto para poner en marcha tales medidas de prevención, puesto que tal y como han demostrado varios estudios, los primeros programas de formación para familias/padres no sólo ayudan a los padres a socializar de manera más adecuada a sus hijos, sino también ayudan a los niños en los diferentes ámbitos de la vida.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno