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Mes: octubre 2015

Bullying. Club Ciencias Forenses.

Modelo de diátesis-estrés aplicado al fenómeno del bullying.

Bullying. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Entendiendo la Psicología del Bullying: hacia un modelo de diátesis-estrés socio-ecológico”, de las autoras Susan M. Swearer de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EE.UU.) y Shelley Hymel de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre el fenómeno del Bullying.

El bullying es una forma única pero compleja de agresividad interpersonal, que toma muchas formas, tiene distintas funciones y se manifiesta en diferentes tipos de relaciones. La Teoría Ecológica Social define el desarrollo humano como una interacción bidireccional entre los individuos y los múltiples ámbitos en los que operan: en el hogar, el barrio, la escuela, la comunidad y la sociedad. Por lo tanto, la conducta de bullying no es sólo el resultado de características individuales, sino que está influida por las relaciones con compañeros, familia, maestros, vecinos, y por las influencias sociales (medios de comunicación, tecnología). Los jóvenes pueden ser testigos de bullying (espectadores), sufrirlo (víctimas), y cometerlo (acosadores) dependiendo de la situación y/o el momento. Se ha podido demostrar que las víctimas habituales muestran niveles elevados de depresión, trastorno de hiperactividad con déficit de atención, y ansiedad, mientras que los acosadores habituales poseen mayores niveles de ansiedad, y los que pasan de victimas a acosadores manifiestan más ansiedad, depresión y somatización. En este artículo, se defiende una perspectiva socio-ecológica del bullying y se propone la aplicación de un modelo de diátesis-estrés que puede mejorar la comprensión de la dinámica del bullying entre niños y jóvenes.

En cuanto a los factores individuales, el bullying se ha asociado con rasgos de crueldad-insensibilidad, tendencias psicopáticas, fomento de rasgos masculinos, problemas de conducta, rasgos de personalidad antisocial, susceptibilidad a la presión de grupo, ansiedad y depresión. Ser victima de bullying se relaciona con una mala salud física y mala adaptación escolar, infelicidad, inseguridad, absentismo escolar, pobre desempeño y, en algunos casos, abandono escolar. La victimización también se relaciona con una serie de dificultades de internalización y externalización, entre ellas la soledad y el abandono, la ansiedad y la evitación social, la depresión y la ideación suicida, así como la hiperactividad, la delincuencia y la agresividad. Las víctimas suelen ser asimismo menos populares, menos aceptadas, y más rechazadas por sus compañeros. Lamentablemente, la naturaleza causal de estas relaciones no está clara. Una serie de características familiares se relacionan con la comisión del bullying, incluyendo la implicación de familiares en pandillas, pobre supervisión de los padres, entorno familiar desfavorable, conflicto entre los padres, violencia doméstica, pobre comunicación con los padres, falta de apoyo emocional de los padres, padres autoritarios, disciplina inapropiada, y abuso de los padres. Aunque estos resultados son consistentes con la idea de que un modelo agresivo y una pobre supervisión de los padres contribuyen al bullying, la causalidad no ha sido establecida y el impacto de la familia tras controlar las influencias hereditarias aún no está claro. Los jóvenes pasan gran parte del día interaccionando con sus compañeros en las escuelas, barrios, comunidades, y a través de los medios sociales, y las conductas de bullying casi siempre ocurren entre compañeros. El bullying y la victimización suelen surgir en aulas caracterizadas por normas entre compañeros que apoyan el bullying, y por el gran conflicto entre compañeros. La relación con compañeros agresivos también se asocia con una mayor comisión de bullying, como la victimización de compañeros, y las relaciones negativas. Una vez más, sin embargo, la relación causal sigue siendo difícil de determinar. Una de las influencias de pares más ampliamente investigada acerca del acoso escolar es la de los testigos. Sin embargo, a menudo estos responden de una forma que incita el acoso más que lo desalienta. Por tanto, muchos se centran en los testigos como recurso fundamental para las acciones anti-bullying, destacando el apoyo de los compañeros como elemento clave. Por desgracia, con la edad, los testigos se vuelven cada vez más pasivos en sus respuestas y menos propensos a defender a las víctimas. Se ha estudiado más el bullying en el contexto escolar, y el impacto del ambiente positivo o negativo de la escuela en la frecuencia del acoso y la victimización. La relación entre el ambiente escolar y el bullying/victimización puede ser bidireccional, sin embargo, un ambiente escolar negativo contribuye al acoso y viceversa. Más allá de la familia, los compañeros y las escuelas, está la influencia de la comunidad y la sociedad en general, con mayores indices de bullying asociados a barrios desfavorecidos o peligrosos, pertenencia a una pandilla y pobreza. Las investigaciones han vinculado igualmente la comisión del bullying con la exposición a la televisión y a los videojuegos violentos. Tal y como plantean estos hallazgos, el acoso y la victimización no ocurren por separado. Sino que, el bullying se produce por complejas interacciones entre individuos y contextos, tanto de manera próxima (familia, compañeros, ambiente escolar) como distante (influencias sociales, culturales). En consecuencia, es necesario enfocar varios sistemas con el fin de que los programas de prevención e intervención del bullying sean eficaces.

Para entender cómo el acoso/victimización producen resultados tan diversos, se ha considerado un modelo de diátesis-estrés, destacando el enfoque socio-ecológico. Este modelo propone que la psicopatología se produce como resultado de la combinación de vulnerabilidades (diatésis) cognitivas personales o biológicas y ciertos estresores ambientales. Un ejemplo bastante claro de la posible aplicabilidad del modelo de diátesis-estrés a los resultados asociados con el estrés de la victimización entre compañeros considera el impacto de la vulnerabilidad biológica. De acuerdo con el modelo, recientes investigaciones sobre los factores biológicos que subyacen a la depresión han documentado el papel moderador que desempeña el gen transportador de la serotonina, 5-HTTLPR, en la relación estrés-depresión. Ampliando el modelo de diatésis-estrés de depresión hacia la comprensión de la victimización entre compañeros en la infancia, los investigadores han demostrado que los niños víctimizados con el alelo muy corto son más propensos a la depresión que los que tienen el alelo muy largo. Concretamente, se ha descubierto que una disposición genética hacia la agresividad pone a los estudiantes en mayor riesgo de maltrato en las aulas donde las normas rechazan las conductas agresivas, pero parecen funcionar como factor de protección, reduciendo la probabilidad de victimización, cuando se trata de aulas con normas que favorecen la agresividad. Por lo tanto, el modelo de diátesis-estrés, en combinación con un marco socio-ecológico, facilita la comprensión de la victimización entre iguales, pero ¿Qué pasa con la perpetración del bullying? El modelo de diátesis-estrés tiene en cuenta la interacción de las vulnerabilidades individuales, los estresores vitales y la agresividad. Existen al menos dos líneas de investigación que demuestran la utilidad de la aplicación de los modelos de diátesis-estrés para la comprensión del bullying: una tiene en cuenta la posible vulnerabilidad biológica (tendencia hereditaria a la psicopatía) y la otra la vulnerabilidad cognitiva (capacidad de desconexión moral). Con respecto a la primera, se ha demostrado que la perpetración del bullying esta relacionada con rasgos de crueldad-insensibilidad y la voluntad de manipular a los demás para el beneficio propio. Así pues, un modelo de diátesis-estrés, considerado dentro de un marco socio-ecológico, puede servir como una heurística útil para la comprensión de la implicación en el acoso escolar y puede proporcionar un mayor entendimiento de los resultados de las investigaciones sobre el fenómeno del bullying.

De acuerdo con los modelos de diátesis-estrés, el desarrollo de problemas psicológicos se produce por la interacción de las vulnerabilidades biológicas y cognitivas y las experiencias vitales estresantes. La implicación en el bullying es un acontecimiento vital estresante, influenciado por múltiples factores sociales estresantes. Sin embargo, la presencia de factores sociales estresantes no explica completamente la manifestación de problemas psicológicos como la depresión, la ansiedad y la agresividad. La diátesis cognitiva es una lente distorsionada a través de la cual los individuos interpretan los sucesos vitales. Las creencias sobre el yo, el mundo y el futuro se fijan con las experiencias tempranas, a pesar de que las estructuras cognitivas estables empiezan a consolidarse alrededor de los 9 años de edad. Un autoconcepto negativo resulta ser un elemento crucial en la predicción del bullying, como acosador y como víctima. El modelo socio-ecológico tiene en cuenta las interconexiones en el mundo del niño, y el modelo de diátesis-estrés permite una comprensión de la complejidad de los factores de estrés y de riesgo/protección que influyen en el acoso. Sin embargo, el modelo integrado propuesto es principalmente aplicable en los casos en los que el bullying acarrea importantes problemas psicológicos y de salud mental. En futuras investigaciones sería necesario probar la aplicabilidad de este modelo integrado, y que esto ayude a estimular este tipo de investigación y mejorar los esfuerzos para comprender y abordar la complejidad del fenómeno del bullying entre los jóvenes.

Diferenciando la lateralidad del escritor en base a sus trazos y características. Club Ciencias Forenses.

Diferenciando la lateralidad del escritor en base a sus trazos y características. Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Diferenciando la lateralidad del escritor en base a sus trazos y características”, de los autores Vaibhay Saran, Suneet Kumar, Gupta AK y Syeed Ahmad, del departamento de Ciencias Forenses del SHIATS (India), sobre la posibilidad de diferenciar la lateralidad de la escritura en base a los trazos y otras características de la misma.

Cuando una persona escribe una carta, en primer lugar visualiza mentalmente una imagen de la misma, para posteriormente plasmar una versión duplicada de la misma. Sin embargo, precisamente esta visualización previa provoca que el cerebro afecte a las características de nuestra escritura, forzando estilos distintos dependiendo de la lateralidad de los individuos. Este estudio representa un intento de encontrar la diferencia entre escritores diestros y zurdos en base a la inclinación de la escritura y al trazo horizontal.

Las hipótesis de partida de este estudio se pueden resumir, por tanto, del siguiente modo: por un lado, los diestros tienden a realizar trazos de izquierda a derecha, mientras que los zurdos realizan los trazos de derecha a izquierda. Por otro lado, los diestros, en la escritura cursiva, tienden a inclinar hacia delante las palabras, mientras que los zurdos la inclinan hacia atrás.

La metodología utilizada consistió en la recopilación de escritos de 50 individuos zurdos y 50 individuos diestros, documentos que posteriormente fueron examinados mediante diversas técnicas ópticas (microscopía, diversos tipos de lupas y cuadrículas escaladas). Como se indicaba anteriormente, la inclinación y los trazos fueron examinados en todos los casos. Concretamente, la dirección del trazo fue examinada en letras con barras cruzadas (t, f, A, I, E ó F), mientras que la inclinación fue examinada tan solo en escritura cursiva, siendo seleccionadas otras 6 letras para la evaluación (t, l, d, f, g ó y).

Los resultados obtenidos demostraron una diferenciación estadística significativa respecto a la escritura de individuos diestros y zurdos, demostrando a su vez las hipótesis de partida de la investigación. Esto representa un hito muy interesante de cara a la aplicación de la misma en el campo forense, dado que demuestra que, mediante un estudio del estilo de escritura del individuo, puede llegar a determinarse con considerable probabilidad si el individuo que ha escrito en algún lugar es diestro o zurdo.

Generación de un perfil de ADN a través de un teléfono móvil. Club Ciencias Forenses.

Generando Perfil ADN utilizando Teléfono Móvil - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Generando un perfil de ADN humano desde el móvil para la investigación forense”, de los autores Khalid Mahmud Lodhi y Sabrina Davis, de la universidad de Fayetteville, Robert Grier, de la universidad de Atlanta, Stefanie Philips, del centro de educación del condado de Moore, y Mohammad Atif Lodhi, de la universidad de Campbell, sobre la utilidad de la extracción de restos de ADN del teléfono móvil para el uso forense.

El aumento exponencial del uso del teléfono móvil (tanto de su consumo como de su compra) ha sido una constante durante las últimas décadas. No es de extrañar, por tanto, que este aumento se haya visto relacionado con el uso del teléfono móvil durante eventos criminales. La investigación forense se ha centrado, durante estos últimos años, en analizar la información contenida en los propios teléfonos móviles (mensajes de texto, datos encriptados, imágenes y grabaciones guardadas, llamadas enviadas y recibidas, etc). Esto genera una suerte de “huella digital” que permite a los investigadores identificar, seguir y obtener información del usuario del teléfono. Sin embargo, pese a toda esta información, todavía no se puede conseguir un rastro exacto de los últimos usuarios que han utilizado el teléfono. ¿Cuántas personas lo han utilizado? ¿Ha sido su dueño habitual? ¿Ha sido robado?

Precisamente, el aumento de la sensibilidad de las técnicas de detección del ADN son las que van a permitir que ir un paso más allá: con una minúscula cantidad de restos del individuo, se puede generar cada vez con mayor facilidad un perfil genético, y por ende, hallar el perfil de los usuarios del teléfono (lo cual, a su vez, será contrastado con otras pruebas del delito). Esta investigación, por tanto, trata de demostrar si se puede obtener la suficiente cantidad de ADN de un teléfono móvil para ser capaces de elaborar un perfil genético que utilizar como prueba. El método utilizado para contrastar esta hipótesis fue la extracción de saliva de ciertos individuos, y la posterior recogida de todo resto genético que pudiera haber en el móvil (precisamente, restos líquidos de saliva). Una vez hecho esto, pasó a contrastarse la cantidad y la calidad de la información obtenida durante la recogida.

Los resultados mostraban, tal y como planteaban los investigadores, que se podía extraer mucha más información genética de la saliva en las bocas de los individuos que de la superficie de los teléfonos móviles. La diferencia respecto a la cantidad extraída de hombres y mujeres no fue estadísticamente significativa. A la hora de comparar la calidad de la información genética obtenida, se encontró que el 33% de las extracciones encontraban coincidencias (más o menos parciales) entre la saliva del individuo y los restos orgánicos de los teléfonos móviles. En el resto de muestras muchas veces se encontraba información genética mezclada (encontrándose muchas veces restos de cromosoma Y en teléfonos de mujeres), indicando que el teléfono móvil muchas veces era utilizado por otro individuo.

Por tanto, este estudio muestra diversas conclusiones a tener en cuenta. En primer lugar, que puede resultar útil la extracción de rastros biológicos del teléfono móvil en una investigación forense. En segundo lugar, que muchas veces se puede encontrar en un teléfono móvil información genética de diversos individuos que utilizan el teléfono (lo cual debe ser separado mediante los análisis pertinentes). Y en tercer lugar, que la información obtenida muchas veces es suficiente para elaborar un perfil genético completo, lo cual da fuerzas al argumento de que esta técnica de extracción de ADN puede ser útil en el campo de la investigación criminal.

 

 

Inteligencia emocional y conducta criminal. Club Ciencias Forenses.

Inteligencia Emocional - Club de las Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Inteligencia emocional y conducta criminal”, del autor Ahmed M. Megreya, de la universidad de Qatar, sobre la relación existente entre estas dos variables.

Durante décadas, los correlatos de la conducta criminal han sido largamente estudiados por disciplinas como la psicología, la sociología y la criminología. Durante los últimos años, se ha estudiado especialmente la relación de esta conducta con la inteligencia y la personalidad de los individuos. Buscando enfocar esta búsqueda desde un punto intermedio, esta investigación pone su foco en la inteligencia emocional de los criminales.

Existe un gran número de investigaciones que han evaluado la inteligencia emocional tanto en población normal como en población psiquiátrica. Sin embargo, pocos de ellos se han centrado en el estudio de esta variable en población criminal. Y cuando así ha sido, los resultados han sido muy inconsistentes entre sí. Precisamente quizá dos de los principales problemas más importantes a la hora de plantear estas investigaciones puede hallarse en la baja muestra que todos ellos utilizan, así como en la no diferenciación de tipos de crimen cometido. Es en estas carencias, precisamente, donde esta investigación hace hincapié, tratando con grandes muestras de criminales (y no criminales) adultos egipcios, y diferenciándolos en tres grupos: ladrones, vendedores de drogas y asesinos.

Para ello, fue aplicado el Inventario de Cociente Emocional (EQ-i), un cuestionario para medir la inteligencia emocional que, además de aportar un valor general, desglosa también los resultados en cinco componentes (inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal, manejo del estrés, adaptabilidad y humor general), los cuales, a su vez, se dividen en diversas subescalas. Tras comprobar los datos de consistencia interna y de correlaciones entre escalas, se comenzaron a comparar los distintos resultados obtenidos.

Así, al comparar los grupos de criminales y no criminales, se encontró que los criminales puntuaban menos en el valor general de inteligencia emocional. Pero además, se encontrarón también diferencias a otros dos niveles: a nivel de componentes, los valores en criminales también eran menores en inteligencia intrapersonal, inteligencia interpersonal, humor general y adaptabilidad. Y en lo referente a las subescalas, también puntuaron menor en auto-actualización, empatía, relación interpersonal, responsabilidad social, resolución de problemas y felicidad. En el resto de variables, no se encontró ninguna diferencia.

Por otra parte, se comparó también las diferencias entre los distintos tipos de criminales (ladrones, vendedores de drogas y asesinos). Se encontraron diferencias en todas las escalas, salvo en la de Inteligencia Interpersonal. Así, los asesinos puntuaban menos en el valor general de inteligencia emocional, así como en manejo del estrés. Tanto estos como los vendedores de drogas puntuaron también más bajo que los ladrones en la escala de inteligencia intrapersonal. Por último los asesinos puntuaron menos que los vendedores de drogas en la escala de adaptabilidad y humor general. Ninguna otra diferencia significativa fue encontrada.

En conclusión, esta investigación muestra que existe una diferencia en los valores de inteligencia emocional entre los criminales y no criminales, y entre los distintos tipos de criminales. Por un lado, indican que altos niveles de inteligencia emocional pueden prevenir que la gente tome parte en actividades delictivas. Y por otro, que esta misma inteligencia emocional parece ir en aumento cuando se reduce la intensidad del crimen cometido.