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Mes: Diciembre 2015

Cine y Psicopatía: ¿realidad o ficción? (I). Club Ciencias Forenses.

La psicopatía y el cine: ¿realidad o ficción? (I). Club Ciencias Forenses.

Cine y Psicopatía: ¿realidad o ficción? (I). Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos la primera parte del resumen del artículo “La psicopatía y el cine: ¿realidad o ficción?”, de los autores Samuel J. Leistedt y Paul Linkowski de la Universidad Libre de Bruselas (Belgica), que analiza la caracterización de los personajes psicopáticos a lo largo de la historia del cine.

Las películas son especialmente apropiadas para representar los estados psicológicos y la enfermedad mental. Su influencia en la percepción del público sobre las enfermedades mentales es especialmente notable ya que suele haber mucha desinformación acerca de los trastornos mentales. El principal interés aquí es la representación de los psicópatas de ficción en las películas. En lugar de evaluar su éxito comercial o “calidad estética” y reclamo, se analiza el grado de realismo de su caracterización desde el punto de vista clínico y psicopatológico de psiquiatras, psicólogos clínicos, y profesionales de la salud mental. Los autores obtuvieron la mayor cantidad de información posible sobre cada personaje de ficción, basándose principalmente en las películas, y utilizando asimismo cualquier otra fuente o documentación disponibles para hacer un diagnóstico psiquiátrico preciso, concretamente en términos de psicopatía. Actualmente, existe un creciente apoyo a la heterogeneidad de la psicopatía; sin embargo, hay poco acuerdo sobre cómo diferenciar e identificar subtipos. En base a una revisión bibliográfica exhaustiva, los autores optaron por dos clasificaciones. La primera clasificación es una expansión de la idea original de Karpman (1941) de psicopatía primaria y secundaria. La psicopatía primaria se caracteriza por un déficit afectivo hereditario. Por otro lado, la psicopatía secundaria está caracterizada por una perturbación afectiva ambientalmente adquirida. Según la teoría, ambas psicopatías primaria y secundaria son fenotípicamente similares, difiriendo sólo en el origen de los síntomas: un déficit afectivo de origen constitucional o una perturbación afectiva resultante del aprendizaje psicosocial temprano. La segunda clasificación está relacionada con el estudio sobre subtipos psicopáticos realizado por Hervé en 2003. Cuatro grupos principales surgieron de este: (1) clásico/idiopático/prototípico, (2) manipulador, (3) “macho” y (4) pseudopsicópata o sociopata.

Las primeras representaciones de psicópatas en el cine solían elaborarse en base a un conocimiento deficiente o incompleto de las personalidades psicopáticas. En general, eran caricaturizados como sádicos, impredecibles, sexualmente depravados, y emocionalmente inestables, con una compulsión a cometer actos de violencia indiscriminada, asesinatos y destrucción, presentando normalmente una serie de extrañas particularidades (risa nerviosa, carcajadas, o tics faciales), generando a menudo personajes famosos e irreales. El desconocimiento general del público acerca de la enfermedad mental o los trastornos psicológicos llevó a aceptar esta representación e incluso a considerarla como prácticamente “realista”. Generalmente, hasta finales de 1950, los convencionalismos cinematográficos estadounidenses relegaron al psicópata al género de villanos, tales como gángsters, científicos locos, súper villanos, asesinos en serie, etc. Incluso la homosexualidad fue retratada como conducta psicopática antes de la retirada de la homosexualidad del DSM en 1973. Un cambio muy interesante ocurrió en 1957 con la detención de Ed Gein en Plainfield, Wisconsin. Debido a la atención recibida, la representación de los psicópatas en el cine fue desviada hacia un género cinematográfico casi independiente y exclusivo: el terror. Tras lo cual, surgieron dos notables discrepancias en la representación típica del psicópata: (1) el inadaptado socialmente funcional con una compulsión sexualmente motivada para matar (Norman Bates de Psicosis) y (2) el extremadamente violento caótico asesino en masa, con conductas y apariencia idiosincrásicas (Leatherface de La matanza de Texas). Las hazañas de muchos psicópatas reales y asesinos en serie durante los años 60 y 70 generó una cantidad cada vez mayor de información relativa a las conductas, sobre todo acerca de la descripción clínica de los psicópatas con formas ritualistas de matar, haciéndose de conocimiento público. De este modo, empezaron a surgir las películas slasher. Estas películas se basan en un villano idiosincrásico recurrente con una firma, un modus, un arma, y, en particular, una apariencia estética (una “máscara distintiva”) en una historia que implica la masacre secuencial de adolescentes inocentes de varias formas espectaculares y grotescas. Las sagas de Halloween, Viernes 13 y Sé lo que hicisteis el último verano son algunos ejemplos de este género. En estas películas, los personajes psicópatas en general son poco realistas, acumulando muchos rasgos y características, como el sadismo, la inteligencia y la capacidad de predecir el plan que las futuras víctimas utilizarán para escapar. Hoy en día, estas son más bien representaciones populares icónicas del mal de asesinos de ficción que de psicópatas interesantes. A la larga, la detención y la popularidad de los famosos asesinos en serie John Wayne Gacy, Jeffrey Dahmer, y Ted Bundy y la creación del “Violent Criminal Apprehension Program” (ViCAP) en 1985 condujo a un incremento adicional en la descripción (y comprensión) de cómo la psicopatía y la investigación criminal (como el perfilado criminal) eran interpretados y retratados en el cine. Este cambio llevó a la popularidad de la “élite psicópata”, o del psicópata que muestra niveles exagerados de inteligencia, sofisticados modales, y astucia, a veces hasta niveles sobrehumanos y supermediatizados (Ej.: El doctor Hannibal Lecter). Desde principios de 2000, la representación y caracterización de los psicópatas de ficción ha cambiado. De hecho, se se han vuelto más humanos y vulnerables, con verdaderas debilidades.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

Prevenir futuros crímenes. Club Ciencias Forenses.

Prevenir futuros crímenes. Club Ciencias Forenses.

Prevenir futuros crímenes. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “La prevención de futuros crímenes: identificación de marcadores de tentativas reales y falsas”, de los autores Pär Anders Granhag de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y del Norwegian Police University College (Noruega) y Erik Mac Giolla de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), sobre la veracidad y falsedad de las tentativas criminales y su posible identificación.

El PreCrime en Washington DC, es una unidad policial especializada que detiene a los criminales antes de que ejecuten sus ataques. Esta unidad de gran éxito actúa en base a informes sobre el conocimiento psíquico previo de las intenciones criminales. En este artículo se lleva a cabo una revisión de la investigación empírica acerca del estudio psico-jurídico de las intenciones. La investigación en psicología social define la intención como el estado mental que precede a una determinada acción. Así pues, en un interrogatorio, se puede decir que una intención real es la declaración de un sospechoso sobre sus propios futuros actos que realmente tiene la intención de llevar a cabo. Una falsa intención, por el contrario, es una intención manifestada que no se va a llevar a cabo. Por lo tanto, la investigación debería centrarse en la identificación de marcadores de intenciones reales y falsas.

Numerosos estudios han analizado el uso de técnicas fisiológicas de medición para distinguir las intenciones. Entre las diferentes técnicas examinadas se encuentran la toma de imágenes térmicas, el seguimiento del movimiento ocular y la medición de la conductancia de la piel y los ERP (Potenciales Relacionados con Eventos). La toma de imágenes térmicas podría ser un método apropiado para una exploración rápida y fiable de las intenciones, ya que los mentirosos suelen evidenciar un calentamiento instantáneo alrededor de los ojos. Del mismo modo, la temperatura de la piel de los mentirosos aumenta significativamente durante el interrogatorio. No obstante, dadas las discretas tasas de precisión de esta técnica, no resulta muy adecuada. Por otro lado, se ha querido probar la creencia popular, derivada de “la programación neuro-lingüística”, de que cuando se miente los ojos se mueven hacia la derecha, ya que se crea la mentira en ese lado del cerebro. Sin embargo, los resultados no apoyan tal afirmación. En otro estudio realizado, se analizó el contacto visual establecido por individuos que mienten e individuos que dicen la verdad. Así pues, los mentirosos establecen más contacto visual que los que dicen la verdad. Sin embargo, no existen diferencias significativas respecto al acto de apartar la mirada. Respecto al CIT (Concealed Information Test), su propósito es distinguir entre la ausencia y la presencia de información en la memoria a largo plazo de un sospechoso. Al sospechoso se le presenta una lista de elementos (por ejemplo: un listado de las posibles armas homicidas), siendo sólo uno de ellos relevante al caso. Se prevé, por lo tanto, que el culpable reaccione de manera diferente en comparación con los elementos irrelevantes. Los CIT basados en ERP (CIT basado en la P300), se han extendido asimismo a las intenciones con resultados prometedores.

El aIAT (Autobiographical Implicit Association Test) se centra en recuerdos de acontecimientos autobiográficos en lugar de en las actitudes. La investigación muestra que el aIAT puede distinguir con éxito entre dos manifestaciones autobiográficas contrarias, una verdadera y otra falsa. El aIAT consiste en comparar esas declaraciones contrarias desconocidas con manifestaciones verdaderas o falsas conocidas. De este modo, deberían darse tiempos de respuesta más rápidos (RTs) en las comparaciones congruentes (declaración verdadera conocida/declaración verdadera desconocida), que en las comparaciones incongruentes (declaración verdadera conocida/declaración falsa desconocida). A pesar de que los estudios sobre el aIAT y las intenciones carecen del elemento forense, se podrían considerar las posibles aplicaciones de este enfoque. En cuanto a la posibilidad de falsear el IAT, las primeras investigaciones sugieren que es bastante resistente a la falsificación, al menos cuando no se tiene información acerca de los principios básicos de la prueba. Sin embargo, estudios más recientes, ponen en duda estos resultados iniciales, demostrando que son suficientes unas sencillas instrucciones para poder falsearlo. Por otra parte, los objetivos influyen en cómo nos involucramos e interaccionamos con nuestro entorno. Al relacionar intenciones y objetivos se ha desarrollado un nuevo enfoque para el estudio de las intenciones basado en el comportamiento dirigido a un objetivo. Dado que una verdadera intención implica el deseo y compromiso de llevar a cabo una futura acción, una intención real implica la activación de un objetivo de conducta. Las falsas intenciones, sin embargo, no van a ser realmente llevadas a cabo. No hay compromiso de realizar la futura acción. Por lo tanto, no se genera ningún objetivo de conducta. En cuanto al SLT (Sheffield Lie Test), conlleva la manipulación de la compatibilidad estímulo-respuesta, donde los ensayos compatibles producen tiempos de respuesta más rápidos y los ensayos incompatibles producen tiempos de respuesta más lentos.

La entrevista estratégica ofrece una alternativa viable a las medidas fisiológicas e implícitas vistas hasta ahora. En los últimos años, se han aplicado asimismo los métodos de entrevista estratégica a las intenciones reales y falsas con resultados prometedores. Hasta la fecha, se han evaluado dos técnicas: el Uso Estratégico de la Evidencia (SUE) y la estrategia de las preguntas inesperadas. La técnica SUE se basa en estrategias de contra-interrogatorio. Los que dicen la verdad se mostraran más comunicativos durante la entrevista, mientras que los mentirosos serán más cautelosos. En cuanto a la estrategia de las preguntas inesperadas, está diseñada para realizar preguntas que el entrevistado no tenía planeadas. Estas preguntas están diseñadas de manera que los que dicen la verdad pueden recurrir a su memoria para recordar una respuesta, mientras que los mentirosos tienen que fabricar las respuestas sobre la marcha. El objetivo es aumentar la carga cognitiva de los mentirosos, para diferenciar las declaraciones reales de las falsas. Por otra parte, uno de los objetivos principales de los estudios realizados es la planificación. La planificación es una parte inherente de muchas intenciones. Por lo tanto, se asume que las personas con verdaderas intenciones han planificado hasta cierto punto su declaración. Otro interesante complemento a los métodos estratégicos de entrevista consiste en el uso de indicaciones sutiles. Se trata de preguntas estratégicamente formuladas, pensadas para estimular las tendencias que son más propias de los que dicen la verdad. Según el concepto de “cerebro prospectivo”, la información almacenada en el cerebro se puede utilizar para imaginar, simular y predecir posibles acontecimientos futuros. El concepto de pensamientos episódicos futuros (EFT), se refiere a la capacidad para simular mentalmente hipotéticos escenarios futuros, centrándose en las imágenes mentales que los acompañan. Es importante destacar que los EFT están estrechamente vinculados a las intenciones. Son además concurrentes con la planificación y, como se ha señalado anteriormente, la planificación se considera una parte inherente de muchas intenciones (reales). La formación de verdaderas intenciones debería implicar más EFT en comparación con la formación de falsas intenciones.

La revisión de la investigación psico-legal existente sobre intenciones reales y falsas muestra una gran variedad de enfoques a nivel teórico. La investigación sobre las metas/objetivos ofrece al menos dos direcciones para el estudio de las intenciones. La primera se refiere a los distintos indicadores de comportamiento dirigido a un objetivo y cómo las intenciones activan esos objetivos conductuales. El segundo enfoque se refiere a la investigación acerca de la consecución de logros que se ha centrado en la denominada falta de conducta intencional. Una línea de investigación actual muestra un ejemplo apropiado de cómo el desarrollo de la teoría puede ayudar a la investigación sobre intenciones verdaderas y falsas. El punto de partida fue el hallazgo de que el cumplimiento de las intenciones es menos probable que se produzca cuando no existe un objetivo relacionado. Esto condujo a examinar si la existencia del cumplimiento de las intenciones podría ser utilizado como un indicador de veracidad: es decir, ya que únicamente los que dicen la verdad tienen un objetivo, deberían ser más propensos que los mentirosos a poner en práctica sus intenciones. Hasta la fecha, el foco principal de la investigación ha sido encontrar maneras de discriminar declaraciones veraces que relatan una actividad futura no criminal de declaraciones que relatan una actividad lícita que oculta un futuro acto criminal. Así pues, los resultados de la investigación pueden ser útiles tanto en la fase previa a la investigación como en la fase de investigación. Se podrían asimismo combinar algunos de los métodos revisados de forma secuencial. Es importante señalar que es poco probable que la investigación sobre intenciones reales y falsas proporcione herramientas de diagnóstico con perfectas capacidades de discriminación. Más bien, el objetivo es crear métodos basados en la evidencia que se puedan aplicar. Es complicado que este enfoque más modesto de aplicación de la investigación desarrolle técnicas para hacer juicios de veracidad inequívocos, pero puede aumentar la probabilidad de hacer evaluaciones correctas. Esto a su vez debería aumentar la calidad general de las operaciones de seguridad con importantes beneficios a largo plazo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno

Análisis del perfil de un consumidor de pornografía infantil. Club de las Ciencias Forenses.

Análisis del perfil de un consumidor de pornografía infantil - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Distinguishing the viewers, downloaders, and exchangers of Internet child pornography by individual differences: Preliminary findings”, de la autora Kathryn C. Seigfried – Spellar, de la University of Alabama. En él se analiza la relación entre personalidad, diferencias cognitivas y nivel de compromiso de usuarios de pornografía infantil.

Los consumidores de pornografía infantil son un grupo heterogéneo, lo cual implica que no hay un perfil “típico” a través del cual podamos identificarlos con facilidad. Tienen empleos diversos (incluyendo en ocasiones agentes de la ley, políticos o sacerdotes). Aunque la mayoría de consumidores son hombres, también hay registros de mujeres que hacen uso de este tipo de pornografía. Además, los usuarios de pornografía de menores no son necesariamente pedófilos o criminales sexuales. Las motivaciones, en realidad, son diversas: curiosidad, adicción o provecho financiero, son algunas de las mismas. Las investigaciones, además, demuestran que estas personas no tienen una especial inclinación a acabar llevando a cabo abusos físicos.

En realidad, no todos los usuarios de pornografía infantil llevan a cabo las mismas conductas online: las estadísticas muestran que hay diferencias en el nivel de compromiso con este tipo de pornografía por parte de los usuarios. Por ejemplo, en algunos casos solo se presenta una posesión de pornografía infantil, mientras que en otros los criminales están activamente traficando e intercambiando imágenes. Las investigaciones sugieren, además, que existen rasgos de personalidad asociados a la preferencia o intencionalidad de estos individuos. Sin embargo, estos elementos todavía deben ser discriminados. Este es el objetivo planteado por este estudio, en el cual se buscarán diferencias de personalidad entre consumidores de pornografía infantil basándose en el compromiso de los mismos. Así, los mismos fueron divididos en espectadores (referido a aquellos que han buscado imágenes de menores en Internet), descargadores (referido a aquellos que han descargado las imágenes) e intercambiadores (aquellos que han compartido las imágenes).

Los resultados son variados en la investigación. Inicialmente, y de manera inesperada, se encontró una correlación significativa entre la edad de los individuos y su clasificación según el consumo. Así, aquellos individuos que o bien veían o bien descargaban la pornografía eran por lo general menores de 35 años, mientras que aquellos que intercambiaban esa pornografía tenían al menos 56 años de edad. Se encontró, por otra parte, que la extraversión, la responsabilidad y la impulsividad correlacionaban con el compromiso del individuo en el uso de pornografía infantil. Aquellos individuos que reportaban un compromiso mayor (o actividades relacionadas con la pornografía más severas) puntuaban más alto en todos estos rasgos que aquellos que no llevaban a cabo actividades tan comprometidas. Esto podría traducirse, en el caso de la responsabilidad, en un nivel de sofisticación mayor como diferencia entre espectadores e intercambiadores. En el caso de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, y dado que en otras investigaciones se demostró que las mismas correlacionan con conducta antisocial, no es de extrañar que a mayor nivel de compromiso, se encuentre una mayor puntuación de los individuos en estos rasgos. Y por último, en el caso de la extraversión, se podría traducir en que aquellos individuos más comprometidos son aquellos que también tienen mayor capacidad para relacionarse en las redes con el fin de obtener acceso al material pornográfico.

En conclusión, este estudio plantea que existen diferencias en los niveles de uso de pornografía infantil y los rasgos de la personalidad de los individuos. Estas diferencias pueden ser útiles para ayudar a fuerzas de la ley y a investigadores digitales a identificar a aquellos criminales que hayan llevado a cabo (o estén en riesgo de llevar a cabo) actividades relacionadas con el tráfico de pornografía infantil.

Determinando la edad a través del esmalte dental. Club Ciencias Forenses.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Enamel Shade: A Bright Future in Age Estimation”, del autor Rashmi Metgud, del departamento de patología Oral y maxilofacial del Pacific Dental College & Hospital de Rajasthan, India. En él se investiga la utilidad del color del esmalte dental para determinar la edad de un individuo.

Las células en los nervios y las raíces de los dientes no dañados poseen contenido biológico (ADN) de los individuos. Incluso los fragmentos de dientes permiten a los investigadores determinar el código genético de los individuos mediante pruebas forenses. El sexo del individuo, por ejemplo, puede ser determinado en base a la presencia o ausencia del cromosoma Y en el perfil genético del diente.

La estimación de la edad puede ser llevada a cabo mediante diversos parámetros, siendo algunos de ellos el parámetro radiológico del diente, la morfología del mismo, e incluso el color. Precisamente sobre la estimación de la edad, un gran volumen de investigaciones han sido publicadas en el campo de la odontología forense. Esta investigación propone realizar una nueva investigación,  con el fin de evaluar cómo funciona la correlación entre el color del esmalte dental y la edad cronológica, con el fin de confirmar la posibilidad de predecir la edad en base al color de los dientes.

Para poder llevarlo a cabo, se solicitó a un total de 150 sujetos que visitasen el departamento de odontología del hospital, dividiéndolos en cinco grupos con 30 miembros cada uno (en función de la edad de los distintos individuos). Se tuvo en cuenta, entre otras cosas, que los individuos tuvieran una dentadura “sana” y que no fumaran o mascaran tabaco, para evitar encontrar problemas que sesgaran los resultados. El tono de los dientes fue evaluado con una guía clásica VITA de color, siempre teniendo una adecuada luz a la hora de tomar la medición. Posteriormente, los datos fueron introducidos en el Excel y exportados al programa estadístico SPSS, realizando una ecuación de regresión lineal y un test Chi-cuadrado.

Los resultados indican que la alteración del color de los dientes, debido a la degeneración a lo largo del tiempo, son un indicador único del crecimiento a lo largo del tiempo. Así, en la población más joven el color del esmalte dental suele ser más brillante y menos amarillento, mientras que al hacerse cada vez más mayores, los dientes adquieren una tonalidad amarillo grisácea. Ciertos factores que pueden afectar al cambio del color pueden ser los cambios fisiológicos, el estilo de vida del individuo, el consumo de distintas sustancias, la logalización geográfica, etc.

En conclusión, y dado que los dientes son menos afectados por las condiciones ambientales en las primeras semanas de la muerte respecto a otros órganos, evaluar el color de los dientes pueden mostrar una gran utilidad a la hora de determinar la edad del individuo. El autor termina indicando que nuevas investigaciones deberán estar dirigidas a establecer una base de datos sobre el color de los dientes con las cuales afianzar más el procedimiento de investigación forense.

El Lenguaje de los Psicópatas. Club Ciencias Forenses.

El Lenguaje de los Psicópatas. Club Ciencias Forenses.

El Lenguaje de los Psicópatas. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Hambre de lobo: Un análisis de los patrones lingüísticos del lenguaje de los psicópatas”, de los autores Jeffrey T. Hancock de la Universidad Cornell (EE.UU.) y, Michael T. Woodworth y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), sobre las características lingüísticas de un psicópata.

Las palabras pueden revelar importantes conocimientos sobre el funcionamiento psicológico incluidos la depresión, la personalidad, e incluso si una persona está mintiendo. Una creciente linea de investigación sugiere que los patrones sutiles en la selección de palabras pueden revelar los procesos cognitivos y emocionales subyacentes, en gran parte debido a la operación automática y no consciente de la producción del lenguaje que está estrechamente relacionada con los estados y las dinámicas psicológicas básicas. Se puede obtener una comprensión más depurada de las particulares características psicológicas a través de programas de análisis estadístico de textos que analizan de manera eficaz una diversidad de variables lingüísticas. Aunque este tipo de investigación plantea que la psicopatología puede reflejarse en los estilos lingüísticos idiosincrásicos, existen pocos análisis de relatos de psicópatas. Los psicópatas poseen combinaciones específicas de características cognitivas, sociales y emocionales que los diferencian de la población general. Demuestran una tendencia totalmente egoísta y un profundo déficit emocional, como se evidencia en estudios de psicofisiología, neurología y conducta. Los psicópatas suelen ser hábiles conversadores y emplean el lenguaje para mentir, atraer, y en última instancia “utilizan” a los demás para obtener un beneficio material, drogas, sexo o poder. A pesar de esta habilidad aparente, estudios previos han revelado que el lenguaje del psicópata parece ser, sorprendentemente, menos coherente que el de los no psicópatas. Se ha podido observar, que el discurso de los psicópatas suele ser más accesorio e incoherente. El presente estudio es el primero en analizar únicamente las cualidades específicas del lenguaje psicopático utilizando unas sofisticadas herramientas de análisis estadístico de textos.

Usando estas herramientas, se han examinado las características lingüísticas de los psicópatas (al relatar sus crímenes violentos) en tres características principales: su naturaleza instrumental, material único y necesidades socioemocionales y déficit emocional. En primer lugar, parece que los psicópatas ven el mundo y a los demás de una manera instrumental. Sería interesante comprobar si su orientación instrumental se refleja en su discurso con un lenguaje más obvio y enfocado a sus actos criminales, con un uso relativamente elevado de conjunciones subordinadas (“porque”, “puesto”, “como”, “por lo que”). En segundo lugar, se supone que los psicópatas tienen impulsos y necesidades socioemocionales especiales que podrían dar lugar a patrones lingüísticos particulares. En tercer lugar, los psicópatas evidencian un déficit generalizado en su capacidad para interpretar y experimentar la emoción. Se ha investigado por tanto, si este déficit emocional se refleja en varias dimensiones de su lenguaje. El distanciamiento psicológico se relaciona con un mayor uso de formas verbales en pasado y menos formas verbales del presente, y un mayor empleo de artículos o nombres concretos. Se espera que los psicópatas utilicen un lenguaje consistente con el distanciamiento psicológico y que hablen de sus asesinatos como si hubiesen ocurrido hace mucho tiempo y empleando más artículos que los no psicópatas. La muestra se compone de 52 asesinos de género masculino, psicópatas (n=14) y no psicópatas (n=38), encarcelados en centro penitenciarios canadienses, que admitieron sus crímenes y se ofrecieron voluntarios para este estudio. La psicopatía se midió utilizando el Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), el método más ampliamente utilizado para la evaluación de la psicopatía en los últimos 20 años. Mientras estaban siendo grabado tanto en vídeo como en audio, se pedía a los participantes que describieran el acto homicida con el mayor detalle posible. Se han utilizado dos herramientas de análisis de texto para analizar las transcripciones. La primera es el programa de análisis de corpus Wmatrix, empleado para comparar las partes del discurso y analizar los conceptos semánticos en los corpus de los psicópatas y del grupo control. La segunda herramienta de análisis de texto es el Dictionary of Affect in Language (DAL), un programa que se usa para examinar el estilo afectivo de las palabras.

Se espera que los psicópatas muestren patrones lingüísticos únicos relacionados con su visión del mundo instrumental, sus necesidades fisiológicas primitivas, y su profundo déficit emocional, al describir un suceso autobiográfico importante (un homicidio). Generalmente, los resultados han sido consistentes con las predicciones; las narraciones de los psicópatas contienen una mayor instrumentalidad y más aclaraciones, enfocadas en la auto-preservación y la necesidades corporales, y con más interrupciones del habla, orientadas hacia el pasado, y con menos intensidad emocional en comparación con los delincuentes no psicópatas. Es importante destacar que estas diferencias en el estilo están probablemente fuera del control consciente y son difíciles de alterar intencionalmente en un discurso. El primer hallazgo, es que los psicópatas son más propensos a utilizar un lenguaje aclaratorio y enfocado a sus actos criminales, con un nivel relativamente alto de conjunciones subordinadas, lo que indica más afirmaciones de causa-efecto. Este patrón sugiere que los psicópatas probablemente consideran el crimen como un resultado lógico de un plan, consistente con que su violencia es más instrumental y está más motivada por los objetivos que la de otros delincuentes. En segundo lugar, se ha descubierto que los psicópatas usan aproximadamente dos veces más palabras relacionadas con las necesidades fisiológicas y de autoconservación básicas al describir su violencia que sus homólogos. Por otra parte, los delincuentes no psicópatas utilizan un lenguaje más relacionado con las necesidades sociales. Este patrón es consistente con el hecho de que la conceptualización de los psicópatas está centrada en las necesidades más básicas o en una etapa más temprana del desarrollo del yo. Los resultados, sin embargo, también pueden simplemente reflejar que son más propensos a recordar detalles accesorios del asesinato (como lo que comieron ese día) que los no psicópatas que suelen recordar los detalles más centrales del homicidio. Otro hallazgo importante se refiere al contenido emocional de los relatos. Era de suponer que los psicópatas describieran el horrible acto de manera fría, sin emociones, consistente con el conocimiento teórico y empírico existente. Así pues, los individuos con altas puntuaciones en el Factor 1 del PCL-R (rasgos afectivos/interpersonales) describen el crimen con menor intensidad emocional y utilizan asimismo un lenguaje menos emocionalmente agradable, lo que demuestra efectivamente la naturaleza más oscura de su personalidad. El hecho de que los psicópatas sitúen el asesinato lejos en el pasado puede ser consistente con la idea del distanciamiento emocional, tal y como se observa por el incremento en el uso de formas verbales del pasado pero no de formas verbales del presente. Por otra parte, los no psicópatas pueden visualizar y describir el suceso en el presente. No obstante, el principal hallazgo es que el lenguaje del psicópata contiene considerablemente más interrupciones del habla. La específica tarea de describir un intenso suceso “emocional” a otra persona de manera que parezca apropiado (gestión de la impresión) puede producir una mayor carga cognitiva en el psicópata, lo que da lugar a un habla menos fluida y coherente. Sin embargo, existen algunas limitaciones que deben tenerse en cuenta en la interpretación de los resultados. En primer lugar, el análisis estadístico de textos se ha llevado a cabo con narraciones relativas a un tipo de suceso (un homicidio), evidentemente, un tipo inusual de suceso en términos de tasas de referencia y contenido emocional. En segundo lugar, se pidió a los delincuentes que describieran un suceso que no fue grabado. Por lo que es probable que algunos de los sujetos no fueran del todo sinceros acerca de los detalles del suceso. En resumidas cuentas, el análisis del lenguaje de los psicópatas revela que describen sucesos emocionales intensos (sus crímenes) de una forma peculiar. En relación con otros individuos, sus relatos contienen más afirmaciones de causa-efecto, más referencias a necesidades fisiológicas básicas, son menos emocionales y menos positivos, muestran un desapego emocional al usar más tiempos en pasado, y revelan una gran falta de fluidez que sugiere que la tarea es cognitivamente exigente. En general, estos resultados abren una nueva ventana a la mente del psicópata, permitiendo deducir que la visión del mundo de un psicópata es fundamentalmente diferente del resto de la especie humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno