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Mes: enero 2016

Lobos solitarios: el perfil de un terrorista independiente (I). Club de las Ciencias Forenses.

Lobos solitarios - el perfil de un terrorista independiente (I) Club de las Ciencias Forenses.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Bombing Alone: Tracing the Motivations and Antecedent Behaviors of Lone-Actor Terrorists”, de los autores Paul Gill, de la University college of London, John Horgan, de la University of Massachusetts, y Paige Deckert, de la Pennsylvania State University, que analiza las motivaciones, el perfil y las conductas de los conocidos como terroristas solitarios o “lobos” solitarios. Este artículo se divide en tres partes, de las cuáles en esta primera ocasión trataremos del perfil general de estos individuos, en la segunda parte se estudiarán sus conductas relacionadas con el evento terrorista en sí y sus relaciones con la sociedad, y en la tercera se compararán los diversos subperfiles dentro del perfil del lobo solitario.

A lo largo de los años, las investigaciones han estudiado diferentes características de los terroristas solitarios o “lobos solitarios”. Así, han sido estudiadas sus cualidades estratégicas, las percepciones de amenaza de los mismos, las narrativas que derivaban en los eventos terroristas por parte de estos individuos, las características e impacto de sus ataques, etc. Esta investigación, por el contrario, se centrará en los aspectos conductuales de estos criminales, estudiando ademá distintas tipologías de terrorista solitario (en base a sus ideologías, su conexión con el entorno y el nivel de éxito de sus operaciones).

Para ello, fueron estudiados 119 individuos que participaron (o planificaron) actividades terroristas solitarias en Estados Unidos y Europa, siendo todos ellos convictos. Dentro de esta muestra, se dividió a los terroristas en tres grupos: los terroristas individuales (aquellos que operan autónoma e independientemente de un grupo, aunque hayan tenido relaciones previas con él), los terroristas individuales conectados y comandados por un grupo (el cual suele entrenarlos y señalar los objetivos), y los conocidos como “parejas aisladas” (un individuo que se apoya en otro para llevar a cabo un ataque terrorista sin conexión con grupos).

Los resultados del perfil genérico son nombrados a continuación:

  • Género: la mayoría de terroristas solitarios son hombres (96.6%).
  • Edad durante la primera actividad terrorista: la media se situaba en los 33 años, aunque los estudios focalizados en ciertos grupos terroristas, como Al-Qaeda o los grupos militares colombianos, dan edades menores.
  • Status familiar: la gran mayoría eran individuos solteros o divorciados (e incluso que nunca habían tenido relaciones). Solo el 30% de ellos estaban casados o tenían pareja.
  • Nivel educativo: aquí los porcentajes eran relativamente similares en los distintos niveles de educación (universitario, preuniversitario, instituto o colegio), copando un espectro muy amplio.
  • Empleo: el 40% de ellos estaban desempleados, y el 10% todavía eran estudiantes, concentrándose la otra mitad esencialmente en trabajar en la industria.
  • Experiencia militar: tan solo un cuarto de la muestra (25%) tenía experiencia militar previa, de los cuáles a su vez un 23% tenía experiencia en combate real.
  • Criminalidad y otras actividades ilícitas: cerca de un 40% de los individuos tenían algún tipo de historial criminal, entre las que se incluían amenazas, robos, daños, asalto, tenencia de armas de fuego, obstrucción de la ley, etc.
  • Salud mental: menos de un tercio (32%) tenían un historial de enfermedades mentales o desórdenes de personalidad, la inmensa mayoría de ellos diagnosticados previamente a llevar a cabo actividades terroristas.
  • Justificación ideológica: los individuos tenían un amplio espectro de ideologías. Los más comunes eran los inspirados por ideologías religiosas (43%), muchos de ellos conectados con al-Qaeda. El segundo grupo más numeroso eran los inspirados por una ideología de extrema derecha (34%). El tercero (18%) correspondía al de los individuos contra elementos o sucesos concretos (como el aborto).

Palabras clave y léxico frecuente como indicadores de la mentira. Club de las Ciencias Forenses.

Palabras clave y léxico elegido para mentir - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Palabras clave y léxico frecuente como indicadores de la mentira”, del autor Marcial Terrádez Gurrea, de la Universidad de Valencia, que analiza hasta qué punto la elección de palabras concretas puede ser un indicador de que estamos frente a una mentira.

Aunque la creencia popular sostiene que el lenguaje no verbal es el mejor indicador a la hora de detectar la mentira, diferentes investigaciones han puesto de manifiesto que la combinación de lenguaje verbal y no verbal ofrece mayores porcentajes de acierto en la detección del engaño que el uso de uno solo de estos parámetros. Los estudios que se han acercado a la detección de la mentira a través del lenguaje verbal empleado se han preocupado tradicionalmente de diversos aspectos: cantidad de palabras, uso de pronombres personales, uso de verbos sensitivos, palabras de emoción negativa y uso de palabras de exclusión, entre otros.

En este artículo se presentaron los resultados de una investigación destinada a evaluar si las palabras utilizadas por individuos cuando escriben funcionan como un buen predictor a la hora de diferenciar textos de mentira y textos veraces, analizando además si todas las anteriores clases de palabras son realmente útiles a la hora de realizar un diagnóstico.

Para realizar la investigación, se contó con 38 individuos de un instituto de educación secundaria. A los mismos se les solicitó que escribieran dos textos, uno en el que dijeran las verdad y otro en el que mentirían sobre lo que habían hecho. Posteriormente, sobre los mismos se llevó a cabo un estudio de las palabras utilizadas, basado en la frecuencia y comparación de los dos textos, mediante el programa AntConC.

Una vez aplicado el estudio, se extrayeron diversas conclusiones: en primer lugar, que los textos veraces realizaban descripciones concretas y detalladas de los lugares, mientras que en los textos falsos se realizaban menciones genéricas e inconcretas de los lugares. En segundo lugar, en los textos en los que se decía la verdad, quedaba muy patente el orden cronológico en el que se sucedían los hechos que se contaban, mientras que en los textos que contabana mentiras se realizaban menciones mucho más vagas a la sucesión temporal de los hechos.

Respecto al uso concreto de palabras, se encontró que en los textos veraces se utilizaron más cuantificadores, y más variados, además de aparecer como palabra clave la conjunción adversativa “pero”. Por su parte, en los textos falsos, se encontró que aparecían con mayor frecuencia los pronombres de tercera persona, así como elementos deíticos para referirse a la tercera persona; también un número mayor de palabras relacionadas con lo sensitivo, y un gran uso del conector “además”.

En conclusión, si se comparan los resultados de esta investigación con los de anteriores investigaciones,  se observaría que los resultados coincidirían en su mayoría, pero también que ciertos elementos no lo harían. Por ejemplo, el número de palabras no mostraría en esta investigación correlación significativa. Por tanto, y al tratarse de un estudio exploratorio, habrá de verse confirmado posteriormente con nuevas investigaciones de índole similar.

Influencia de variables en la memoria de testigos españoles y norteamericanos. Club de las Ciencias Forenses.

Young woman in handcuffs sitting at table

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Estudio de la influencia de variables en la memoria de testigos españoles y americanos”, de la autora María Aparcero Suero, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (España) y la University of Virginia’s College at Wise (USA), sobre la influencia diferencial de diversas variables cognitivas en la declaración de testigos  de eventos criminales.

Un testimonio en un juicio puede ser utilizado como indicio para condenar a criminales sospechosos. Pese a que esto es traducción directa de la importancia que un tribunal otorga a estas declaraciones de los testigos, al tratarse de una emisión como cualquier otra de individuos aislados que viven o asisten a un acto delictivo, este se encuentra sujeto a la memoria del mismo. Numerosos estudios han analizado cómo determinadas variables afectan a la memoria, al proceso de recuperación de la información y, finalmente, a la declaración definitiva del testigo. La evidencia desde la psicología muestra, en realidad, que la memoria no es una copia exacta del suceso visionado, sino que se ve influida por diversas variables cognitivas. Esto, por tanto, provoca que aunque un testigo no tenga intención de mentir, finalmente puede emitir un relato inexacto, irreal o maleable.

Los resultados de las diversas investigaciones que demuestran estos efectos, sin embargo, han sido generalizados a la población española sin tener en cuenta el impacto que las diversas variables pueden tener sobre los individuos, siendo realizados la mayoría de los estudios en Norteamérica. Ante esta carencia de estudios aplicados a una población concreta, esta investigación surge con el objetivo de analizar si el recuerdo de un acontecimiento delictivo se ve afectado por diversas variables en la población española. Así, las variables de influencia puestas a prueba en el estudio serán la activación psicofisiológica del sujeto (arousal), el tiempo transcurrido entre la visualización del hecho y la emisión del testimonio (demora), la forma en la que se realizan las preguntas y los factores culturales.

En el estudio, se dividió a los distintos participantes (parte de ellos españoles, y parte de ellos norteamericanos) en 4 condiciones experimentales distintas, que representaban las posibles combinaciones entre las variables arousal y demora. Se solicitó a los participantes que prestasen atención a un video con un suceso delictivo, y según su condición experimental, se les presentaba además un vídeo que suscitaba arousal. Según el tiempo asignado al grupo que perteneciesen, se les pasaba un cuestionario que demandaba recordar el vídeo del suceso delictivo. Algunas de las preguntas del cuestionario sugerían afirmaciones que no eran correctas (por ejemplo: “¿qué atracador obliga al celador a que se arrodille”? cuando, en realidad, permanece en pie durante todo el vídeo”).

Una vez concluído el experimento y recopilados los datos, el análisis de los mismos arrojó diversos resultados. En primer lugar, se encontró que aquellos individuos sometidos a demora corta recordaban significativamente mejor, tanto en la muestra estadounidense con la española. En segundo lugar, también se comprobó que ambos grupos acertaban significativamente más aquellas preguntas que no sugerían la respuesta frente a las que sí lo hacían, lo cual muestra que estas últimas empeoraban el recuerdo. Por último, en la prueba del arousal, se demostró que no había diferencias entre aquellos que visualizaron escenas que elevaran el arousal y aquellos que no las vieron.

Por último, los españoles mostraron significativamente un mayor número de aciertos en la prueba de recuerdo que los estadounidenses. A su vez, también obtuvieron resultados significativamente mejores al ser sometidos a demora larga y ante preguntas que sugerían la respuesta. Esto, tal y como hipotetiza la autora, pudo ser debido a que ciertos factores culturales podrían influir en el recuerdo de estos actos, como puede ser que la cultura española sea más colectivista (lo cual provoca que el individuo esté más atento a su alrededor), la familiaridad de los estadounidenses con los sucesos criminales (lo cual les lleva a no prestar tanta atención a la situación) o a que el sistema educativo estadounidense hace más hincapié en el reconocimiento que en la memorización desde la infancia.

Cine y Psicopatía: ¿realidad o ficción? (II). Club Ciencias Forenses.

Cine y Psicopatía: ¿realidad o ficción? (II). Club Ciencias Forenses.

Cine y Psicopatía: ¿realidad o ficción? (II). Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos la segunda parte del resumen del artículo “La psicopatía y el cine: ¿realidad o ficción?”, de los autores Samuel J. Leistedt y Paul Linkowski de la Universidad Libre de Bruselas (Belgica), que analiza la caracterización de los personajes psicopáticos a lo largo de la historia del cine.

Los psicópatas en las películas poseen generalmente unas características que no son necesariamente tan comunes entre los psicópatas de la vida real. Así pues, el tradicional “Psicópata de Hollywood”, de antes del año 2000, suele manifestar algunas o todas las características siguientes, que los hacen “Villanos/sobrehumanos ideales”: (1) alta inteligencia y tendencia a la estimulación intelectual; (2) actitud un tanto vanidosa, elegante; (3) prestigio o carrera de éxito; (4) calmado, calculador y autocontrolado; y (5) ingeniosa y excepcional habilidad matando. Estos rasgos, especialmente en combinación, normalmente no están presentes en los psicópatas reales. Por otra parte, algunos de los “psicópatas” más famosos en las películas no son psicópatas, sino psicóticos (Norman Bates en Psicósis y Travis Bickel en Taxi Driver). Estos personajes están, en mayor o menor medida, desconectados de la realidad y padecen ideas delirantes. El psicópata criminal o antisocial es probablemente el tipo más común que aparece en las películas. A menudo, los personajes se basan en psicópatas reales, como el personaje de James Wood en The Onion Field o Gary Gilmore en The Executioner’s Song. Ejemplos destacados de psicópatas criminales de ficción son Michael Corleone en El Padrino o el personaje de Dennis Hopper en Blue Velvet. Al igual que en la realidad, no suelen verse mujeres psicópatas en el cine, (ni son conocidas ni estudiadas) y cuando aparecen, suelen actuar como maquinadoras manipuladoras cuya principal arma es su sexualidad. Por otra parte, algunas películas tienen personajes psicópatas muy interesantes, más realistas, “sociales” y exitosos, como George Harvey en The Lovely Bones. El cambio del “psicópata realista” y “no maníaco” desde un punto de vista clínico comenzó a surgir en el 2000. Las variantes del “psicópata de élite” se han vuelto menos educadas y más sumisas con el tiempo, dando lugar a caracterizaciones más psicopatológicas, clínicas, y centradas en este grave trastorno de la personalidad, como la falta de empatía, la crueldad y requisitos profesionales, en lugar de un gran número de conductas disfuncionales y horribles. Entre los recientes personajes psicópatas uno de los más interesantes y realistas es Anton Chigurh de la película No Es País Para Viejos. Anton Chigurh es un psicópata idiopático/primario prototípico bien concebido. George Harvey de la película The Lovely Bones es otro personaje diferente e interesante. Tiene una casa, es socialmente competente y parece un ciudadano normal y corriente. En cuanto a “psicópata de éxito”, Gordon Gekko de Wall Street es probablemente uno de los personajes de ficción más interesantes y manipuladores hasta la fecha. Los personajes psicópatas manipuladores aparecen cada vez más en las películas y series. En los últimos años, con la crisis económica mundial y algunos juicios mediáticos, la atención de los médicos está más centrada en los “psicópatas exitosos”, también llamados psicópatas ejecutivos. Están surgiendo películas y series con personajes corredores de bolsa, comerciantes deshonestos, abogados viciosos, que se dedican al espionaje empresarial (ej.: Mad Men, The Wire) y generalmente están relacionadas con la economía global y los negocios internacionales. En cuanto a los psiquiatras psicópatas, a pesar de que no son muy frecuentes en la ficción, existen. Quizás el más famoso y “caricaturizado” ejemplo de este tipo de psicópata es el psiquiatra caníbal Dr. Hannibal Lecter, interpretado por Anthony Hopkins en la película El silencio de los corderos. Como era de esperar, los “psiquiatras malvados” emergieron a lo largo de la década de los 90. Los psiquiatras corruptos e incompetentes abundan especialmente en las películas de la década de los 80.

A pesar de la capacidad de retratar al psicópata de una forma bastante adecuada, no se le comprende. Lo que se conoce no menoscaba la maravilla que es la hermosa complejidad del cerebro y el comportamiento sino que la engrandece. Uno de los atractivos de la literatura (de los cuales el cine forma parte) es la experiencia vicaria. Se pueden experimentar personas y situaciones que nunca se hubieran podido vivir de otra forma. En resumidas cuentas, la psiquiatría y el cine son capaces de ofrecer una convincente explicación de la compleja psique humana. No obstante, parece que la psicopatía en el cine, a pesar de la verdadera evolución clínica sigue siendo ficción. Existen personajes psicópatas de ficción realistas, pero son una minoría. Algunos de esos personajes de ficción pueden ser valiosos para la enseñanza y para ilustrar distintos aspectos de la psiquiatría forense, como los trastornos de personalidad, las parafilias, las particularidades de los peritos, la actuación del sistema legal, los comportamientos de los abogados y los procedimientos judiciales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno