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Mes: mayo 2016

El papel del Antropólogo Forense en la investigación criminal. Club Ciencias Forenses.

El papel del Antropólogo Forense en la investigación criminal. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “El papel del antropólogo forense en la investigación de una muerte”, de la autora Vanessa Stanojevich de la Universidad de Ontario (Canadá), sobre la función del antropólogo forense en la investigación criminal.

El papel que juega un antropólogo forense en la investigación de una muerte es crucial en el campo de la ciencia forense. Los antropólogos forenses entienden las formas y variaciones de las distintas propiedades del esqueleto y aplican su conocimiento con el fin de obtener conclusiones lógicas. El objetivo principal de un antropólogo forense es procesar la escena del crimen, examinar y procesar restos, realizar un perfil biológico, compilar la información adecuada y testificar en los juicios.

Los antropólogos forenses contribuyen al procesamiento de la escena y ubicación de los restos enterrados proporcionando a las fuerzas del orden su asesoramiento durante una investigación. Cuando un antropólogo forense acude a la escena debe desempeñar varias funciones. En primer lugar, debe llevar a cabo “la identificación in situ de los restos desperdigados tal y como se hallan para determinar si son humanos”. Tras lo cual, debe crear una zona de seguridad donde “los materiales provenientes de la tumba y sus alrededores son sistemáticamente examinados para revelar restos humanos, artefactos, fibras e insectos relacionados. Por último, el antropólogo establecerá una zona de excavación; incluyendo el examen de diversas plantas, materiales de la tierra, metales y sedimentos. Los antropólogos forenses deben ser capaces de diferenciar entre restos humanos y no humanos, y son asimismo capaces de realizar un análisis tafonómico (estudio de los procesos de fosilización) y un examen de los tejidos blandos para poder procesar y examinar los restos eficazmente. Una vez que el experto ha determinado si los huesos son de un cuerpo humano, es entonces cuando realiza el análisis tafonómico. Los antropólogos forenses examinan igualmente “los cambios en los tejidos blandos, incluyendo las tasas y patrones de descomposición, amputaciones, desmembramientos de partes del cuerpo y modificaciones de tejidos blandos y huesos” para realizar un análisis adecuado de los restos. Así pues, tanto la distinción de los restos como el análisis tafonómico y el examen de los tejidos blandos sirven para determinar si los indicios hallados son importantes para la investigación. Por otro lado, los antropólogos forenses facilitan la identificación de los cuerpos no identificados gracias al perfil biológico que proporciona sus rasgos físicos. Existen varios factores coadyuvantes que ayudan a éstos profesionales a determinar la edad, sexo y estatura de un individuo. Cuando el antropólogo forense debe determinar la edad, primero debe poner en práctica sus conocimientos acerca del desarrollo esquelético y dental para establecer sus conclusiones. Con el fin de determinar el sexo, “los huesos de la cadera presentan los elementos más sexualmente dismórficos del esqueleto”, por tanto son un elemento crucial en la determinación del género. Los antropólogos pueden indicar la diferencia entre la pelvis de un hombre y la de una mujer, principalmente debido a “las diferencias específicas entre los sexos en el tamaño y la forma”. A la hora de determinar la estatura, existen muchas técnicas que se pueden utilizar. No obstante, los “resultados más fiables se basan en el tamaño de los huesos largos y en particular de los huesos de las extremidades inferiores”, es decir el uso de la alometría. Los diferentes conocimientos que los antropólogos aplican en su trabajo ayudan a la determinación de la edad, el sexo biológico y la estatura del sujeto; generando de este modo un perfil biológico de un hasta ahora individuo desconocido. Por otra parte, las evidencias que un antropólogo forense presenta a un médico forense son fundamentales para la comprensión y determinación de la causa de la muerte en una investigación. Los antropólogos forenses “clasifican comúnmente los sucesos traumáticos como producidos por incisiones, traumatismos o armas de fuego”. Estas lesiones en última instancia, ayudan al antropólogo forense a proporcionar al médico forense la información necesaria para determinar la causa de la muerte, en base a los daños que presentan los huesos. Se puede considerar a un antropólogo forense un experto en su campo de estudio. Se espera que estos especialistas forenses, y otros científicos forenses, documenten todos los procedimientos con la mayor precisión. Los antropólogos deben incluir un “registro completo de mediciones y determinaciones antropológicas”, así como análisis tafonómicos, perfiles biológicos, personalización de las características y pruebas de traumatismos perimortem. En consecuencia, es necesaria la información y el testimonio de los científicos forenses, puesto que es de gran ayuda para la resolución de la investigación de una muerte, proporcionando al sistema judicial una explicación científica de las evidencias.

Los antropólogos forenses juegan un papel importante en la determinación de la causa de la muerte en una investigación. Estos profesionales trabajan juntos con el fin de sacar conclusiones de las pruebas, sobre todo aplicando su conocimiento del esqueleto humano a un caso o sujeto en cuestión. El objetivo principal de un antropólogo forense es procesar la escena del delito, examinar y procesar los restos biológicos, crear un perfil biológico, proporcionar la información adecuada acerca de sus conclusiones, y testificar en los juicios. Su conocimiento del cuerpo humano contribuye a la resolución de investigaciones, proporcionando a las fuerzas del orden las respuestas y conclusiones de un experto, lo cual en definitiva ayuda al esclarecimiento de cualquier caso.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno

Asesinatos en masa. Club Ciencias Forenses.

Asesinatos en masa. Club Ciencias Forenses.

Asesinatos en masa. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Asesinatos en masa: lo que sabemos y hacia dónde vamos”, de los autores Michael Eskey de la Park University (EE. UU.), Tom O’Connor de la Austin Peay State University (EE. UU.), Jeff Rush de la Troy University (EE. UU.) y Frank Schmalleger de la University of NC (EE. UU.), que trata sobre los numerosos asesinatos en masa que se han producido en los últimos tiempos en EE. UU.

En los últimos tiempos, ha habido una serie de tiroteos masivos en EE. UU. El FBI lo define como un ataque en el que un mínimo de cuatro víctimas son asesinadas y los asesinatos se producen próximos unos de otros. La cobertura de los medios de comunicación e Internet, y las redes sociales han reavivado estos sucesos. Lo cual ha tenido un impacto en la percepción y temores de la opinión pública. Los tiroteos masivos no han aumentado, tal y como aseguran los medios de comunicación, sino lo contrario, se han estabilizado. Cabe señalar que estos asesinatos en masa se diferencian de otros tipos de muertes en muchos aspectos. Por lo general, los asesinos mueren en la escena del crimen. Y, más de la mitad se sabe que han sufrido un trastorno mental antes del ataque. Los asesinos suelen planificar cuidadosamente sus ataques. No se trata de “actos aleatorios pasionales”. El tirador tiende a estar motivado por un profundo agravio personal teñido de sentimientos de persecución y humillación, real y percibida. Los tiradores suelen ser cobardes; casi todos los tiroteos en masa ocurren en lugares donde las víctimas no pueden defenderse. ¿Qué motiva o disuade a los “tiradores masivos”? Quieren hacer una declaración en contra de un “blanco” o un grupo, o una clase. Apenas ocurren estos sucesos, ya están planteando propuestas y soluciones a este problema. En un primer momento, los expertos tienden a centrarse en las armas de fuego y el control de armas. Otros se centran en la necesidad de ampliar los servicios de salud mental; y, otros apuntan a la necesidad de aumentar los niveles de seguridad en las escuelas, instalaciones militares, centros comerciales, teatros, iglesias, etc. Este artículo incluye publicaciones de expertos y demás colaboradores acerca de este tema. Existen una serie de teorías criminológicas y sociológicas que pueden explicar el fenómeno de los tiroteos masivos. La mayoría de las teorías tienen un modelo secuencial de tres etapas que constan de variables antecedentes (historial), que pueden remontarse a traumas infantiles. Por lo general, los investigadores se centran en variables de rango medio conocidas como variables intermedias y se puede observar que los crímenes menos complejos suelen tener una o dos variables intermedias destacables. Sin embargo, tipos particulares de delincuencia, como el terrorismo o el tiroteo masivo, tienen múltiples variables intermedias; por lo tanto, hay muchas cajas negras que tener en cuenta para el análisis. Una de las teorías que se aplican a la mayoría de los tiradores masivos, es la Teoría general de la frustración de Agnew, que se compone de tres grupos variables principales: (1) fracaso en el logro de objetivos valorados positivamente; (2) pérdida de estímulos positivos; y (3) presentación de estímulos negativos. Por otra parte, la Teoría del Control, introducida por Travis Hirschi, cuenta con cuatro dimensiones: las relaciones sociales, la estructura de oportunidades, la implicación y las creencias. Por último, la Teoría del Aprendizaje de Ronald Akers utiliza pares de variables como facilitadores. Por otro lado, existen otras teorías como: las teorías psicológicas de Yacov Rofe, las teorías de la personalidad de Smirnoff, teorías de la realidad, otras teorías de la personalidad antisocial, narcisismo, psicosis, traumas infantiles, etc.

¿Cómo se pueden prevenir los asesinatos en masa? El hecho de privar a los asesinos de lo que quieren (publicidad y notoriedad) ayudará a prevenir estos crímenes. Schulman afirmó que las autoridades y los medios de comunicación nunca deberían publicar o divulgar los manifiestos de propaganda, notas, otras proclamas o incluso información básica sobre los tiradores. Ocultar los nombres de los asesinos y ocultar sus rostros. No mostrarles en la televisión, los periódicos o en Internet. No revelar sus biografías o especular sobre sus motivos. Minimizar las acciones específicas y los detalles sangrientos de los sucesos. Por tanto, es importante tener en cuenta la minimización de los detalles específicos. Alguien podría pensar en imitar el crimen, o al menos considerar imitarlo. Los medios de comunicación deben, por supuesto, hablar de las víctimas, los heridos o los fallecidos. Sin embargo, deben reducir al mínimo la descripción e identidad del asesino. Relegar la historia a la última página del documento, en lugar de incluirlas en primera plana. En resumidas cuentas, para detener el espectáculo de los asesinatos en masa, hay que evitar que se conviertan en espectáculos de masas. Una cuestión interesante en relación con los tiroteos masivos es que después de que se produzcan, la primera respuesta es…el control de armas. Existe una creencia subyacente de que las armas son malas y hay que prohibir las armas de fuego; y, al prohibirlas, los tiroteos y los que están en contra de la prohibición de armas de fuego se detendrán. Sin embargo, aún hay millones de armas de fuego en los Estados Unidos, 270 millones y el 88 % de los ciudadanos las posee. La idea de que de alguna manera, el control de armas resuelve el problema no está justificada. Lo que actualmente está cobrando más sentido son los factores culturales. ¿Podría ser que una comprobación de los antecedentes mantuviese las armas fuera del alcance de criminales peligrosos? ¿De los tiradores de masivos? La respuesta es no. ¿Por qué? Esto no va a funcionar porque; normalmente los tiradores masivos no tienen nada en sus historiales que pueda imperdirles la compra de un arma. Además, tampoco cuentan con un historial de enfermedades mentales. No se les podría impedir comprar un arma de fuego legalmente. Por lo tanto, es una propuesta que podría ayudar, pero no va a resolver el problema de los asesinos en masa. A menudo se dice que ese acto atroz fue cometido por un individuo que estalló de repente. Se ha intentado determinar si existe un conjunto de factores o características que deban abordarse. Además, se presume que matan de forma indiscriminada. Sin embargo, el hecho de que estallen de forma súbita, es algo infundado. ¿Qué provocaría eso? La planificación, la fijación de la hora, del lugar, las armas y los objetivos, realmente no parece encajar con un individuo que de repente revienta. Los asesinos en masa no suelen ser enfermos mentales. Entonces, ¿cuál es el motivo? Los asesinos en masa se ven a sí mismos como víctimas, como alguien que ha sido maltratado, tratado injustamente. Por lo tanto, se vengan. Fundamentalmente, los tiradores masivos matan a personas concretas por razones específicas. Tal vez se necesiten más tratamientos mentales y mejores. Sin embargo, es muy probable que no lleguen a los individuos que cometen este tipo de crímenes. Además, ellos piensan que los demás tienen la culpa. No quieren recibir tratamiento, no sienten que lo necesiten. Desgraciadamente, el sistema de salud mental se niega a encargarse adecuadamente de los enfermos peligrosos, ya sea por su propia protección o para la protección de la sociedad en su conjunto. Aun así, se pueden tomar medidas para mantener las armas fuera de las manos de los enfermos mentales. ¿Se puede realizar un perfil del tirador masivo? Por supuesto. El problema con los perfiles generados para “predecir” un suceso tan excepcional como un asesinato en masa es que las predicciones simplemente terminan “sobreprediciendo”. Muchos individuos encajan en el perfil de la ira, frustración, problemas, resentimientos, celos, complejos, etc.; pero muy pocos llegan realmente a cometer un asesinato y mucho menos un asesinato en masa.

Así pues, se ha hecho referencia a distintas políticas, métodos, prevenciones y tratamientos en relación al control de armas, los servicios de salud mental y la seguridad en las escuela, pero han tenido una capacidad muy limitada para prevenir los tiroteos masivos. Esto no quiere decir que no se deban tratar. Hay que seguir intentándolo. Los asesinatos en masa son sucesos extremadamente excepcionales cometidos en cualquier lugar, a menudo cuando menos se esperan. Las restricciones de armas de fuego, el control de armas, la seguridad de las armas, etc., no pueden detener a los asesinos en masa, pero pueden mejorar el bienestar de millones de estadounidenses. Se han abordado muchas causas, puntos de vista, áreas y conjeturas acerca de los tiroteos masivos en EE. UU. y, a falta de medidas extremas y acuerdos rigurosos entre las principales instituciones hay que asumir que los asesinatos en masa son un precio por la libertades personales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno

Psicopatología y Crimen: ¿demencia o excusa? Club Ciencias Forenses.

Psicopatología y Crimen: ¿demencia o excusa? Club Ciencias Forenses.

Psicopatología y Crimen: ¿demencia o excusa? Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta vez les hacemos llegar un resumen del artículo “Psicopatología y causalidad delictiva: ¿demencia o excusa? ”, de la autora Meagan Cline de la Universidad Liberty (EE. UU.), acerca de la aplicación o validez de la “enajenación mental” como argumento de defensa en los procesos criminales.

Los delitos se cometen por muchas razones. Los dos elementos fundamentales de los actos criminales son la intención y el acto criminal. La cuestión es, ¿qué sucede cuando una persona sufre un trastorno mental o cualquier otro problema que influye en su cognición? ¿Es realmente posible que un individuo carezca del control cognitivo necesario para abstenerse de realizar un acto criminal? La investigación de la causalidad delictiva y la psicopatología ciertamente parece indicar que puede darse el caso. La psicopatología es uno de los elementos más importantes para el estudio y la comprensión de la causalidad del crimen. No obstante, cabe preguntarse si la psicopatología es una causa o una excusa para la conducta ilícita de los delincuentes violentos. Para hablar sobre la causalidad delictiva, es importante entender también la terminología utilizada. El primer término relevante para esta evaluación es psicopatología. La definición estándar de psicopatología es el “estudio de las condiciones mentales psicopáticas”. El siguiente es psicosis. La psicosis es una de las condiciones mentales más comúnmente ligadas al comportamiento criminal. Se define como una condición que hace que el individuo pierda el contacto con la realidad. Otro factor importante para la comprensión de la psicopatología y la causalidad criminal es la comprensión del diagnóstico. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) es la guía oficial para el diagnóstico de los trastornos mentales. Por otra parte, la teoría de la tensión es otro elemento importante en esta investigación. Esta teoría sostiene que las personas que cometen delitos lo hacen con el fin de aliviar algún tipo de tensión psicológica o estrés. En casos extremos, esa tensión o estrés pueden dar lugar a delitos más graves, incluidos crímenes sexuales o incluso el asesinato. La teoría del aprendizaje social sugiere que los individuos pueden estar condicionados para cometer delitos por su entorno. Es decir, aprenden la actividad criminal de las personas de su entorno. La teoría del control plantea que las personas que cometen delitos lo hacen porque lo ven como una alternativa más fácil para conseguir algo. Por otro lado, según la teoría de la anomia, la anomia es “la de ausencia de normas”. Es decir, que un individuo expuesto a la anomia puede tener una sensación de alienación de los grupos “normales” dentro de la sociedad.

Es fundamental aprender todo lo posible acerca de por qué se cometen los delitos, quién los comete y con qué propósito. La única manera de combatir eficazmente la delincuencia, reducir la reincidencia, y transformar las vidas de los que están en la comunidad afectada por la delincuencia, es entender estos conceptos. La investigación apoya la idea de que la disfunción cerebral y el comportamiento criminal están vinculados. Los factores psicopatológicos a menudo se convierten en un problema durante los procesos judiciales. Desde la mitad del siglo XIX, los acusados han argumentado enajenación mental o incapacidad mental para excusar la conducta ilegal que han cometido y conseguir una sentencia más leve. Asimismo, existen muchos trastornos que pueden encuadrarse dentro de la psicosis o del trastorno mental, como la pedofilia, el exhibicionismo, el abuso de sustancias, el sadismo sexual, el voyeurismo, la piromanía y la cleptomanía. Del mismo modo, es necesario considerar el comportamiento y cuidado de los prisioneros, puesto que los psicópatas y sociópatas a menudo son capaces de mostrarse de una manera mientras mantienen una lucha interior para controlar sus delirios, paranoias y otros trastornos mentales. Cabe afirmar según las fuentes consultadas que los individuos clasificados como psicópatas o
sociópatas tienen pocas, o ninguna, pauta moral. Asimismo los factores sociodemográficos y psicológicos están sin duda relacionados con la delincuencia, especialmente con los crímenes violentos. La investigación indica que existe una fuerte correlación entre el acoso, la psicopatología, la compulsión y el pensamiento delirante. Con una sociedad actual tan culturalmente diversa, es importante aplicar los conceptos de cultura y diversidad a la psicopatología y la causalidad criminal. Para ello, habría que recurrir a la teoría del aprendizaje social para distinguir los grupos de población a fin de determinar la actitud de las diversas culturas y poblaciones con respecto al crimen. Además, se necesita una aplicación real para el asesoramiento o tratamiento de los delincuentes, ya que hay que tener en cuenta las variables culturales y ambientales subyacentes para que el tratamiento o terapia sea eficaz. Dentro de este contexto, también es importante entender la prevalencia de las subculturas, puesto que es un importante factor sociológico que influye en la causalidad del crimen. Otra de las aplicaciones para la vida real de la psicopatología y la causalidad criminal son los perfiles criminales. Los perfiles criminales son especialmente importantes en los crímenes violentos, ya que estos tipos de delitos en general están relacionados con la psicopatología, el sadismo y otros trastornos mentales.

El quid de la justicia penal es entender de qué crimen se trata, quién lo ha cometido y por qué. La investigación llevada a cabo en este estudio indica claramente que muchas personas realmente sufren de trastornos mentales y pueden no ser capaces de controlar sus pensamientos y conductas. A medida que la sociedad sigue evolucionando y, con ella, el sistema de justicia criminal, es importante que las personas que trabajan en el sistema de justicia penal sean conscientes de las diferentes investigaciones que se han llevado y se están llevando a cabo. La bibliografía revisada revela una clara necesidad de métodos innovadores, competentes en la lucha contra la delincuencia y la comprensión de la causalidad delictiva. Plantea igualmente una continua necesidad de identificación y tratamiento de los trastornos mentales individuales. No obstante, es cierto que en algunas ocasiones un criminal ha podido utilizar el argumento del trastorno mental como excusa para su lamentable comportamiento. Sin embargo, las investigaciones y revisiones indican que hay, de hecho, muchas personas que son verdaderos enfermos mentales y que carecen de la capacidad mental para entender su propio comportamiento. En estos casos, es importante para el sistema de justicia criminal reconocer su situación y ofrecer el tratamiento y aplicar las penas que contribuyan a su salud y bienestar. Parece ser que el sistema de justicia penal está abierto a la innovación y a la consideración de las enfermedades mentales; sin embargo, hay una sensación general de escepticismo hacia cualquier caso criminal que recurra al argumento de defensa por enajenación mental o incluso la mera mención de enfermedad mental. Esto no quiere decir que los tribunales no deban estudiar detenidamente el caso para determinar si la enfermedad mental es, de hecho, un factor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses.

Traducción y edición: Leticia Moreno