clubforenses.com

clubforenses.com

Categoría: Sin categoría (página 1 de 3)

Subjetividad y sesgos en la interpretación forense de las pruebas de ADN. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Subjectivity and bias in forensic DNA mixture interpretation”, de los autores Itiel E. Dror y Greg Hampikian, de la Universidad de Londres, que estudian la influencia de los sesgos y la subjetividad en los análisis de ADN.

A día de hoy, la ciencia ha avanzado mucho y se ha convertido en un importante apoyo en el sistema legal. Aceptamos que los seres humanos cometen fallos y por eso elegimos creer la grabación de una cámara de vigilancia antes que el testimonio de un testigo. Y, en esta competición por la credibilidad entre las ciencias forenses, los testimonio y otros, la joya de la corona es la famosa prueba de ADN.

En los últimos años, se ha antepuesto el resultado de esta prueba por encima de cualquier testigo, prueba u opinión de cualquier experto forense. Incluso la Academia Nacional de Ciencias (NAS) hace distinción entre las disciplinas de las ciencias forenses basadas en pruebas de laboratorio y las que son la interpretación de expertos de los patrones observables (como en análisis grafológico, las huellas dactilares, etc.).

Sin embargo, olvidamos que, aunque las pruebas de laboratorio puedan parecer objetivas y carentes de cualquier sesgo, aquellos que son encargados de interpretarlas no lo son. Una prueba de ADN no es tan simple como un código de barras que pasado por una máquina nos delata al culpable, y esa creencia es la que nos lleva a la peligrosa aceptación de dichos análisis sin ningún recelo.

Por ello, el objetivo de este estudio es mostrar la subjetividad que podemos encontrar en los análisis de ADN.  Para ello, se realizó el estudio con 17 analistas cualificados y expertos en la materia que realizan esta misma labor como oficio en laboratorios acreditados. Además, se creó una información contextual como parte del montaje experimental para comprobar si esos datos influían en el análisis. La evidencia de ADN utilizada estaba relacionada con un caso de violación en grupo en el que uno de los asaltantes testificó en contra de los otros sospechosos a cambio de una sentencia menor como parte de su cooperación en un acuerdo de negociación mientras que los otros lo negaron. En este caso, la prueba del ADN era definitiva para condenar a los violadores: sin ella, la declaración del que había confesado sería insuficiente.

Cada uno de los analistas examinó las pruebas de manera independiente y debía dar su veredicto entre los tres posibles: si la prueba no le incriminaba, si no se podía ser incriminado con ella o si no era concluyente.  Si la prueba de ADN fuera objetiva todos los examinadores habrían ofrecido el mismo resultado; sin embargo, lo que encontramos es que un examinador concluyó que el sospechoso “no puede ser incriminado”, 4 examinadores concluyeron “no concluyentes”, y 12 examinadores concluyeron “que la prueba no le incriminaba”. El hecho de que los 17 examinadores de ADN no fueran consistentes en sus conclusiones, por sí mismo, sugiere que hay un elemento de subjetividad en la interpretación del ADN. Si fuera totalmente objetivo, todos los examinadores habrían llegado a la misma conclusión, sobre todo porque todos trabajan en el mismo laboratorio y siguen las mismas pautas de interpretación. Las inconsistencias observadas dentro de los 17 examinadores que llevaron a cabo su análisis sobre la misma evidencia, ‘libre de contexto’, demostraron subjetividad en el análisis de la mezcla de ADN que pueden reflejar diferencias individuales (por ejemplo:  entrenamiento, experiencia, personalidad, y motivación).

Además, encontramos que sólo 1 de los 17 coincidió con el veredicto de los analistas que realizaron la interpretación original para el juicio real. Lo cual demuestra que tener o no los datos de lo que se está analizando influye en el análisis que se realiza de ello. Por tanto, todo indica que, aunque el análisis de ADN es una herramienta realmente importante y útil en este campo, debemos recordar que quienes la utilizan sí son humanos y ellos sí son falibles.

 

Minorías sexuales: La discriminación mata. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Structural stigma and all-cause mortality in sexual minority populations”, de los autores Mark L. Hatzenbuehler, Anna Bellatorre, Yeonjin Lee, Brian K. Finch, Peter Muennig y Kevin Fiscella, en un estudio conjunto de las universidades de Nueva York, Nebraska y Pennsylvania, que analizan cómo la discriminación acorta considerablemente la esperanza de vida.

Tras un intenso debate social, el 30 de junio de 2005 se aprobó en España la ley que permite a los homosexuales casarse y adoptar. En marzo de 2007 se aprobó, además, una ley que permite a las personas transexuales cambiar su nombre y la definición legal de su sexo sin necesidad de una sentencia judicial ni una operación quirúrgica previa. Andalucía dio un paso más en junio de 2014 al aprobar una ley que reconoce el derecho de la libre autodeterminación del género sin necesidad de diagnóstico. Sin embargo, sólo 63 países tienen legislaciones específicas que prohíben y persiguen la discriminación por razón de orientación sexual y sólo en 22 se reconoce el matrimonio homosexual mientras que en 72 países la homosexualidad sigue criminalizada y perseguida y en 8 aún se castiga con pena de muerte.

Y el problema no radica sólo en la ley, sino también en la propia sociedad. Estigmatizar a individuos, ya sea por su orientación sexual, su raza/etnia o incluso su aspecto físico, conlleva un aumento en el riesgo de padecer deterioro en la salud física y mental. Es por ello que el objetivo de este estudio es demostrar cómo afecta a la esperanza de vida vivir en una sociedad altamente prejuiciosa frente a una tolerante cuando se es una minoría sexual.

Para este estudio se analizaron los datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud y la Encuesta Nacional de Exámenes de Salud y Nutrición, todas ellas y otras más recogidas en el Centro Nacional de Estadísticas de Salud que recoge los datos referentes a este tema en la población estadounidense. Los años estudiados fueron de 1988 a 2002 (dado que antes de esa fecha no estaban disponibles los datos de las minorías sexuales). De los 21045 encuestados evaluados, 914 (4,34%) mantuvieron relaciones con personas de su mismo sexo.

Por un lado se midieron las actitudes contra las minorías sexuales a través de cuatro ítems: (1) “Si algunas personas en su comunidad sugirieran que un libro a favor de la homosexualidad se sacara de la biblioteca pública, ¿favorecería usted la eliminación de este libro o no?”; (2) “¿Debería permitirse a un hombre que admita que es homosexual enseñar en un colegio o universidad o no?”; (3) “Supongamos que un hombre que admite ser homosexual quisiera hacer un discurso en su comunidad. ¿Debería permitirse que hablara o no?”; (4) “¿Cree usted que las relaciones sexuales entre dos adultos del mismo sexo siempre son algo malo, casi siempre son algo malo, son malas sólo a veces, o no son malas en absoluto?”.  Luego se evaluaron variables de las minorías sexuales que fallecieron en esos años como nivel de ingresos, nivel educativo, percepción subjetiva de la salud, raza, sexo, edad y lugar de nacimiento.

Los resultados mostraron que había una diferencia significativa entre vivir en una comunidad con alto nivel de prejuicios y estigmatización y en una tolerante: la esperanza de vida se reducía una media de 12 años para las minorías sexuales.  Además, era tres veces más probable morir por asesinato en estas comunidades y que se cometiera suicidio con más frecuencia y a una edad mucho más temprana de lo habitual.

Aunque sería interesante ampliar este estudio en otras poblaciones y evaluando también los últimos quince años, los datos no son nada desdeñables. Es importante prevenir y concienciar en la sociedad en contra de los prejuicios y la estigmatización para evitar que el odio siga matando, incluso cuando no lo haga de forma física sino psicosocial.

Métodos de identificación del sexo en antropología forense. Club de las Ciencias Forenses.

Metodos de identificacion del sexo en antropologia forense - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “A review of sex estimation techniques during examination of skeletal remains in forensic anthropology casework”, de los autores Kewal Krishan, Preetika M. Chatterjee, Sandeep Kaur y Neha Baryah, de la Panjab University, Tanuj Panchan, del Kasturba Medical College, y RK Singh, del J.N.M. Medical College, sobre los distintos métodos de análisis del sexo de un cuerpo utilizados en antropología forense.

La antropología forense afronta la identificación de restos humanos en contextos legales, siendo la aplicación de esta ciencia al contexto legal. La necesidad de identificación encuentra su origen en la presencia de desastres naturales o artificiales, donde los cuerpos de las víctimas son altamente descompuestos, desmembrados o mutilados más allá de todo reconocimiento posible.

La identificación en la antropología forense se divide a su vez en un procedimiento de dos pasos, que incluye el análisis global y el análisis de los rasgos puntuales. Es en el análisis global donde se identifican rasgos como la edad, el sexo, la estatura y otras muchas variables que servirán como clave importante para la identificación forense.

La estimación de sexo es quizá el paso integral más importante para establecer un perfil biológico durante el escrutinio de los restos oseos del individuo. Una estimación precisa del sexo es vital para la estimación de la edad, genealogía o estatura del individuo, debido a que un distinto sexo modifica los patrones de edad y crecimiento bajo los cuáles se realiza el estudio morfológico. Existen, sin embargo, multitud de métodos que han sido originados en los últimos años para poder determinar el sexo del individuo, que a su vez pueden dividirse (de forma general) en dos grandes grupos (morfológicos y métricos) y en otros grupos menores. También existe un tercer gran grupo, la metodología molecular, pero esta práctica (aunque con un mayor grado de confiabilidad) suelen ser complicados, invasivos y muy caros (tanto en tiempo como en recursos).

En esta investigación, los autores clasificaron los distintos métodos de estimación del sexo en antropología forense, para posteriormente analizarlos y determinar cuáles de ellos resultan más útiles.

  • Métodos morfológicos: esta metodología se apoya en el análisis visual de los rasgos sexuales dismórficos, dando resultados rápidos y válidos. Ciertos rasgos determinantes del sexo, por ejemplo, solo pueden ser analizados morfológicamente. Sin embargo, estos rasgos se encuentran altamente influidos por el nivel de subjetividad, siendo más fiables cuanto más intactos se encuentran los huesos.
  • Métodos métricos: se basan en las diferencias de la dimensión de los cuerpos de hombres y mujeres, utilizando diferentes métodos estadísticos que pueden ser utilizados para determinar el sexo de los individuos. Los resultados numéricos obtenidos son fáciles de analizar e interpretar, pero su fiabilidad depende de la precisión del método estadístico utilizado.
  • Métodos que utilizan radiografías digitales: los investigadores han observado que la osteología forense produce resultados tan precisos como otros estudios osteométricos, llegando incluso a tener una precisión todavía mayor al utilizar métodos virtuales o radiografías digitales. Pueden ser especialmente útiles en casos de semi-descomposición.
  • Métodos que utilizan tomografía computerizada o resonancia magnética: se trata de métodos no invasivos que proporcionan resultados muy precisos. Pese a que se trata de métodos más caros de utilizar, aportan resultados altamente concluyentes en la determinación del sexo de los individuos.
  • Métodos geométricos-morfométricos: es un método relativamente nuevo consistente en la cuantificación morfológica de las estructuras rígidas con relieves que suelen ser ignorados por métodos tradicionales. Permiten un análisis morfológico más detallado, evitando la pérdida de datos. Su mayor problema, sin embargo, es que implica una gran cantidad de tiempo para su utilización, así como un número de marcadores limitado.
  • Método de diagnosis probabilística sexual: es un método métrico basado en bases de datos de distintas poblaciones de referencia, que analiza las diferencias en los huesos de la cadera.
  • Métodos moleculares: una preservación pobre o la pérdida de elementos esqueléticos provocan que en ocasiones los métodos de diagnóstico morfológicos o morfométricos no sean aplicables. En estas situaciones, los investigadores acuden a los métodos moleculares, analizando así el ADN de los individuos en los casos en los que el esqueleto se encuentra muy degradado.

Por último, ¿qué opinan los autores sobre las distintas metodologías de análisis del sexo de los restos? En realidad, todos coinciden en que la precisión de los métodos depende de la preservación y estado del cuerpo analizado. Los métodos morfológicos son más simples se hacer pero más complejos de juzgar, dado que hay que tener en cuenta elementos como la nutrición, ocupación, genealogía u orígenes geográficos. Por su parte, aunque los métodos métricos tradicionales aportan datos más objetivos, provocan discrepancias entre los observadores si los marcadores no están bien definidos.

En la actualidad, para defender los resultados hallados en un análisis, un antropólogo forense hará uso preferentemente de una combinación de ambos métodos: morfológicos y métricos. El resto de métodos tienden a ser más caros de realizar, no tienen en cuenta la varianza entre poblaciones, etc. Especialmente interesante, sin embargo, es el método de análisis de los huesos de la cadera de los individuos. Finalmente, los métodos moleculares, aunque altamente sofisticados, suelen ser caros, muy invasivos y complejos de realizar, aunque pueden son utilizados en casos en los cuáles los otros métodos son imposibles de utilizar.

Trastornos de personalidad en el sistema judicial español.

Trastornos mentales en sistema judicial español - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Trastornos de la personalidad en la jurisprudencia española”, de los autores Florencia Lorenzo García, José R. Agustina, Esperanza L. Gómez-Durán y Carles Martin-Fumadó, de la Universitat Internacional de Catalunya, sobre el trato que reciben los trastornos de personalidad a efectos de responsabilidad y culpabilidad penal.

Diversos estudios a lo largo de la historia han desmitificado la idea del enfermo mental como máximo culpable de las conductas criminales, representando este grupo un porcentaje ínfimo dentro de los autores de actos criminales. Dejando de lado, sin embargo, las enfermedades mentales más graves (que suelen actuar como eximentes parciales o totales si se demuestra la influencia de la misma en la voluntad del individuo en el momento de la comisión del acto), la jurisprudencia no ha mantenido un criterio único sobre la influencia y consecuencia de la aparición de trastornos de personalidad en los individuos.

Los trastornos de personalidad, como las enfermedades mentales (aunque en menor medida), pueden suponer una afectación a las capacidades cognoscitivas y volitivas de los individuos que llevan a cabo hechos criminales, representando por tanto una modificación en la responsabilidad penal de los mismos. Sin embargo, debido al debate mantenido en torno a la influencia real que los trastornos de personalidad puedan provocar en los individuos, suelen ser tratados de diversas maneras (en ocasiones, incluso contradictorias) a la hora de su consideración jurídica.

Esta investigación, dirigida por autores interesados en analizar el papel de los trastornos mentales en las diversas sentencias emitidas, consistió en un estudio descriptivo retrospectivo alrededor de las mismas, analizando un total de 77 sentencias entre 1998 y 2010.

La primera conclusión a la que llegaron los autores fue la confusa terminología que se utilizaba en torno a diversos trastornos (por ejemplo, la psicopatía era llamada de formas muy distintas entre sentencias), lo cual pondría ya de relevancia la confusión en el uso de estos trastornos en el ámbito judicial. En segundo lugar, y en lo que a frecuencia se refiere, los trastornos que más aparecieron fueron el límite, el antisocial, el no específico y el mixto, muchos de ellos asociados al consumo de sustancias (los cuales tuvieron mayor incidencia en la imputabilidad del individuo). Sin embargo, la mayoría de trastornos tuvieron una influencia atenuante en la responsabilidad del individuo (75% de los casos), a excepción del obsesivo-compulsivo.

¿En qué modo afectó, por tanto, la presencia de trastornos en las distintas sentencias? En los casos estudiados, la presencia de trastornos se tradujo en medidas como la reducción de un grado en la pena, o la aplicación de la misma en su mitad inferior. En otros tantos casos (25%), no fue considerado como elemento atenuatorio la presencia de trastornos.

Por último, ¿qué ocurrió cuando se encontraron trastornos de personalidad asociados con cociente intelectual límite o con trastornos mentales severos? Tal y como plantean los autores, es doctrina general que solo en los casos más graves se valoren como eximentes incompletas. En el caso de las sentencias revisadas, tan solo en 4 de ellas fueron utilizados los trastornos como eximente incompleto, y siempre tratándolo como “disminuciones leves de las capacidades volitivas y cognitivas”.

En conclusión, y como defienden los autores, más allá de la psicopatía hay una gran complejidad y dificultad para establecer una doctrina general sobre la incidencia de los trastornos de la personalidad sobre la culpabilidad, considerando que deben ser estudiados caso por caso. Un trastorno de personalidad, por sí mismo, no serviría para aplicar una eximente incompleta, quedando tan solo como atenuantes; tan solo con la presencia de casos graves relacionados con los mismos (toxicomanías, trastornos más severos, etc.) se plantearía la eximente.

Personalidad, mentira y engaño. Club de las Ciencias Forenses.

Personalidad, mentira y engaño - Club de las ciencias forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Personalidad, mentira y engaño”, de los autores José Luis González Álvarez, de la Sección de Análisis de Comportamiento Delictivo de la Guardia Civil española, e Iván Besteiro Yusti, de la Universidad Autónoma de Madrid, que analiza la bibliografía existente sobre la relación entre personalidad y mentira.

Aunque por separado existen gran cantidad de investigaciones sobre la personalidad y sobre la mentira o engaño, existen muy pocos estudios sobre la relación que puede existir entre ambos conceptos. De existir tal relación, conocerla podría ayudar en la detección de mentiras en multitud de campos: el clínico, la selección de personal, o incluso el trabajo policial y forense. Este artículo se centró precisamente en analizar la poca bibliografía existente sobre la relación entre los dos conceptos (personalidad y engaño), con el fin de determinar si se han arrojado conclusiones sobre la misma, o por el contrario los datos son contradictorios o insuficientes.

Para ello, este trabajo partió de la utilización de la teoría de la personalidad dividida en rasgos de Eysenck, donde se definen tres dimensiones temperamentales fundamentales: extraversión (sociabilidad), neuroticismo (estabilidad emocional) y psicoticismo (dureza afectiva). Esta teoría fue seleccionada, en detrimento de otras, por su sencillez y su utilidad en contextos como el criminológico y forense.

La utilidad de la detección del engaño, por su parte, resulta de gran importancia partiendo del hecho de que las personas recurren al engaño con frecuencia y en entornos (y con intereses) muy diversos. Evitar que unas personas se aprovechen de otras a través de estas acciones se trata, sin duda, de una meta ambiciosa en el contexto criminológico. Durante años, diversos estudios han analizado elementos conductuales que pudieran permitir identificar cuándo un individuo está mintiendo (movimientos faciales, lenguaje corporal, tipo de discurso, etc.). Sin embargo, cinco décadas de investigación ha demostrado que la capacidad de las personas para detectar el engaño mediante observación es limitada (alcanzando entorno al 54% de aciertos). ¿Puede un constructo como la personalidad influir en los falsos positivos y falsos negativos?

Podríamos pensar que esta afirmación es correcta asumiendo, por ejemplo, que un introvertido tiene una “sobre-activación” cortical crónica que les hace estar en un estado de alerta permanente, tendiendo a mostrarse menos relajados, y por tanto siendo más “sospechoso” de estar mintiendo. De ahí deriva la importancia de estudiar la personalidad del sujeto para comprender si los indicadores comportamentales son útiles o no (y si están dentro de la normalidad del sujeto o no). Si analizamos otro ejemplo, las personas introvertidas neuróticas tienen dificultades para fijar la mirada, tocar al interlocutor o invadir su espacio personal, por lo que puede interpretarse como señales de falsedad. Por otro lado, personas con alto psicoticismo y bajo neuroticismo presentan dificultades para mostrar sensaciones de temor o ansiedad, lo que podría desembocar en un falso negativo.

Pese a su evidente interés, apenas existe respaldo científico que se haya ocupado de este tema en detalle. En dos estudios de DePaulo, se encontró que no se deben tener en cuenta solo las diferencias individuales, sino también los motivos de la mentira (por ejemplo, los hombres cuentan menos mentiras sobre sí mismos a mujeres que a hombres, pensando que se sentirían peor si supiesen la verdad). Por otro lado, Isenberg recuerda que las personalidades “desviadas” (maquiavélicas/manipuladores y los psicópatas) engañan mucho mejor, encontrando que las personas con amabilidad alta (relacionada con el psicoticismo de Eysenck) parecen mentir peor. Vrij et al intentaron determinar el perfil del buen mentiroso, definiéndolo como “una persona manipuladora, que por engañar a menudo confía en sus mentiras, y por tanto no precisa de muchos recursos cognitivos”, lo cuál estaría relacionado con el psicoticismo de la teoría de Eysenck. A su vez, sería un buen actor, una persona extravertida, que favorece la primera impresión que transmite, y que sería muy probablemente atractiva. Fornaciari y Poesio encontraron a su vez que podían encontrarse relaciones entre personalidad y engaño analizando las expresiones utilizadas en los distintos textos. Por otra parte, a nivel de estudios neurocientíficos, también se ha encontrado que existen individuos con más propensión a mentir (los que encajarían con un alto psicoticismo en la teoría de Eysenck). Pero si añadimos todavía más complejidad al análisis de la mentira, dividiéndola en subtipos (mentira altruista, de evitación, de aceptación y de ganancia), encontramos que los estudios lanzan resultados contradictorios, por lo que se llegaría a la conclusión de que todavía se conoce muy poco sobre las relaciones más complejas entre el engaño y la personalidad, y convendría seguir investigando.

En conclusión, detectar el engaño es importante en diferentes contextos, pero también es importante recordar que la forma de ser (los rasgos de personalidad) puede influir en la capacidad para engañar, existiendo rasgos personales que pueden permitirnos interpretar nuestros juicios en torno a la veracidad o falsedad de los testimonios.

Terrorismo en las redes sociales. Club de las Ciencias Forenses

Terrorismo en las redes sociales - Club ciencias forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “New Terrorism and New Media”, del autor Gabriel Weimann, de la Haifa University (Israel), que analiza el uso de los nuevos medios de comunicación por parte del “nuevo terrorismo” del siglo XXI.

Hoy, aproximadamente el 90% de la actividad terrorista en Internet se lleva a cabo utilizando como herramientas las redes sociales. Estos foros actúan como cortafuegos virtuales para ayudar a mantener la identidad de los terroristas oculta, y permitiendo a su vez que terceras personas acudan a ellos para obtener información. A su vez, las redes permiten la extensión de propaganda, pero también retransmitir el miedo, efectos de la guerra, tutoriales para sus células en occidente, etc.

Al Qaeda, Estado Islámico y otras organizaciones terroristas han movido su presencia online a páginas como YouTube, Twitter, Facebook o Instagram, además de otras redes sociales, durante los últimos años. Este fenómeno, denominado “Yihad Electrónica”, ha provocado incluso que los diversos grupos tengan divisiones enteras encargadas de trabajar a través de Internet (y de hecho, la mayor parte de las captaciones comienzan a través de estas redes). Es debido a la aparición de esta nueva realidad del terrorismo por lo que esta investigación se centró en recopilar información sobre la presencia de estos grupos en las distintas redes.

A continuación, podremos ver un pequeño resumen de las características de cada red, y de la presencia de los terroristas en las mismas.

Facebook.

La principal utilidad que representa Facebook para los yihadistas, dado que se trata de la red social más utilizada a nivel mundial, es la rapidez con la cual pueden transmitir mensajes a un gran número de personas. A su vez, los terroristas utilizan esta plataforma con distintos fines:

  • Para organizar operaciones y compartir información táctica.

  • Compartir enlaces (es decir, actuar como “puerta de entrada”) a otras webs de contenidos extremistas.

  • Reconocer objetivos (por ejemplo, para la captación).

Twitter.

Esta red ha surgido recientemente como el servicio favorito de los terroristas en Internet, incluso más popular que las webs personales o Facebook, para diseminar propagando o permitir comunicaciones internas. Las funciones de esta red les permiten:

  • Comunicarse con sus simpatizantes, compartiendo propaganda a un gran número de individuos.

  • Comentar sus acciones en directo (por ejemplo, en el ataque de Septiembre de 2013 por parte del grupo Al-Shabaab), o reivindicar los atentados tras su comisión.

  • Diseminar enlaces a otras páginas y plataformas.

  • Para compartir información interna urgente.

YouTube.

Nuevamente, se trata de una red que permite una comunicación muy rápida entre la comunidad yihadista, ya sea a través de comentarios o de mensajes privados en los distintos vídeos. Por supuesto, su función principal es la propaganda (como alternativa a la televisión tradicional), aunque destacan la aparición de tutoriales sobre armamento y tácticas militares.

También se han llegado a lanzar plataformas similares a YouTube, aunque ninguna ha alcanzado gran éxito. Además, han tenido constantes enfrentamientos con los proveedores de servicios dado que ninguno de ellos quería dar soporte a sus páginas alternativas, lo cual ha provocado que en su mayoría mantengan el uso de YouTube.

Pese a las políticas de YouTube sobre el contenido que incite a la violencia, ciertas investigaciones demostraron que muchos de los vídeos tardan demasiado en ser borrados, por lo cual sigue siendo una plataforma de utilidad para las redes terroristas.

Instagram y Flickr.

La popularidad que desde 2013 han ganado estas redes sociales han provocado que los grupos terroristas centren su atención también en ellas, nuevamente como medio para compartir propaganda en forma de fotos o vídeos. Estas redes les permiten (aunque en menor medida que las otras):

  • Mantener contacto entre distintos terroristas.

  • Subir imágenes de sus crímenes (por ejemplo, de asesinatos y ejecuciones). Se ha dado casos en el que además han subido vídeos disparando a rehenes o personas capturadas a estas redes.

 

 

El primer caso de estudio de las lentillas en un crimen. Club de las Ciencias Forenses.

El primer caso de estudio de lentillas en ciencias forenses - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Forensic Analysis of a Contact Lens in a Murder Case”, del autor Charles S. Zwerling, de la Goldsboro Eye Clinic. En este artículo se analiza el primer caso en el cuál el estudio de unas lentes de contacto llevó a un criminal ante la justicia.

 

En el contexto de los análisis forenses, cada caso es totalmente diferente al anterior. Es por ello que las ciencias forenses se encuentran en constante evolución, añadiendo nuevos métodos para analizar las evidencias que un crimen deja tras de sí. El caso que esta investigación resume es, sin lugar a duda, un ejemplo de cómo un pequeño detalle sentó las bases de un nuevo método de análisis forense.

El 26 de Abril de 2005, entre las 8 y las 9 de la noche, Janet Abaroa se estaba preparando para ir a la cama, según el testimonio de su marido, Raven Abaroa. Según esta declaración, el señor Abaroa abandonó entonces el domicilio para acudir a un partido de futbol cercano. Cuando volvió, sobre las 10:45 de la noche, encontró el cadáver ensangrentado de su mujer embarazada y llamó al 911. La causa de la muerte que se determinó fueron dos puñaladas en el torso. Los padres de la víctima decidieron enterrarla en un terreno familiar, en el Brown’s Mill Cementery. El marido rápidamente se convirtió en sospechoso del caso. Sin embargo, el mismo se convirtió en un “cold case” debido a la falta de evidencias físicas conectándole con el crimen.

No obstante, años después, tras chequear el inventario del caso, un nuevo detective encontró que las lentillas de la víctima no estaban en su estuche. Los miembros de la familia le habían dicho a la policía que ella se quitaba las lentillas justo antes de dormir. Sin embargo, Raven Abaroa contó que su mujer se había quitado las lentillas ya antes de marcharse él, y que llevaba sus gafas justo antes de dejar la casa. Debido a esta discrepancia, se requirió una exhumación por la oficina del fiscal del distrito, para determinar si las lentillas estaban todavía en los ojos de Janet.

Es aquí donde se encuentra la particularidad de este caso, dado que no existía una metodología determinada para proceder en estos casos. Los forenses tuvieron que, en primer lugar, idear un protocolo de extracción de los restos de las lentillas de los ojos de la víctima, a la vez que planificaban las prueba a realizar para saber si estos restos correspondían realmente a lentillas, y no eran elementos extraños o propios de la descomposición. Por último, tuvieron que contactar con la empresa creadora de lentillas, solicitándoles un ejemplar de las mismas con los cuáles poder hacer pruebas para comprobar si la degradación de las mismas se correspondía con las de la víctima.

Tras realizar múltiples pruebas, se encontró que, efectivamente, Janet Abaroa había sido enterrada con sus lentillas puestas, lo cual demostraba una incongruencia en la declaración de su marido. Este, aunque no se declaró como culpable, aceptó que las pruebas chocaban contra su declaración, y que en este caso sí que existían pruebas de que él había mentido. Finalmente, fue juzgado y declarado culpable de homicidio.

¿Por qué representa un hito importante esta investigación? En primer lugar, porque demuestra la importancia de la constante actualización de las ciencias forenses para hacer frente a la peculiaridad de cada caso. En segundo lugar, porque fue el primer caso en el cuál el análisis de unas lentillas pudo ser útil para determinar la culpabilidad de un individuo. Por último, porque a raíz de este caso se creó el primer protocolo de examinación de lentillas de contacto, sentando así el precedente para continuar realizando análisis forenses en esta línea.

¿Funcionan las campañas de prevención de la violencia contra las mujeres? Club de las Ciencias Forenses.

Funcionan las campañas de prevencion de violencia contra mujeres - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Evolution of victimization, tolerance and detection of intimate partner violence among young Spanish women”, de los autores Luís Rodríguez-Franco, M. Ángeles Antuña-Bellerín y Javier López-Cepero, de la Universidad de Sevilla, María Inmaculada López-Núñez, de la Universidad Complutense de Madrid, Susana G. Paíno-Quesada, de la Universidad de Huelva, Carolina Bringas-Molleda, de la Universidad de Extremadura, y Francisco Javier Rodríguez- Díaz, de la Universidad de Oviedo. Esta investigación ahonda en el problema de la violencia hacia las mujeres, evaluando hasta qué punto el paso del tiempo y los esfuerzos institucionales han logrado concienciar a las mismas sobre este tipo de agresiones.

La violencia en las parejas es un fenómeno bien documentado en las décadas más recientes. Diversas investigaciones indican que la violencia que ocurre en las primeras relaciones de pareja ha pasado de representar un porcentaje marginal a sufrir un considerable crecimiento en los últimos tiempos. En España, el interés por este tipo de violencia se ha visto representado en la creación de diversos cambios legislativos, así como en la creación de iniciativas de investigación sobre el tema.

Una de las acciones preventivas primarias consiste en educar a las nuevas generaciones en la igualdad de hombres y mujeres. El interés en cambiar estas actitudes (y los roles de género) se debe a la relación encontrada entre estas creencias y la tolerancia de la violencia hacia las mujeres, entre otros elementos. Estos programas preventivos, sin embargo, rara vez ven evaluada su efectividad. De hecho, ciertos estudios han llegado a indicar que la proporción de mujeres adultas víctimas de abusos que no se perciben como tal es mayor que el de aquellas que sí consideran víctimas de abuso, por lo que todavía queda mucho trabajo por realizar a nivel de prevención.

Es precisamente en este contexto que esta investigación plantea sus objetivos: por un lado, comparar los niveles de victimización de dos grupos de mujeres pertenecientes a dos generaciones distintas (con el fin de evaluar si hay cambios a lo largo del tiempo). Por otro lado, comparar la consistencia entre la experiencia de victimización y el uso de autoetiquetas como abuso, miedo o sentirse atrapado (con el fin de ver si las mujeres jóvenes son capaces de detectar agresiones).

Los resultados de la investigación mostraron diversas tendencias. En primer lugar, que aquella generación más joven (evaluadas entre 2011 y 2013) puntuaba en todos los tipos de victimización relativamente más alto que la generación más adulta (evaluada entre 2003 y 2005), salvo en abuso de género y castigo emocional. Sabiendo esto, se realizó un contraste para saber hasta qué punto cada grupo toleraba (o soportaba las molestias) de todos los tipos de agresión. Lo que se encontró fue que las mujeres más jóvenes mostraban una mayor tolerancia a todas las conductas agresivas. En lo que respecta a las etiquetas, tan solo se encontró que un cuarto de la muestra decía sentirse atrapada en la relación y/o haber tenido miedo, pero no hablaban de maltrato.

Tomados en conjunto, estos resultados indicaron que, en contra de los datos obtenidos en el Instituto de la Mujer (2006, 2012), no hay una tendencia descendente de la victimización, sino que hay una menor tendencia a mostrar molestias por este tipo de conductas. Por tanto, no se demuestra una mejora esperable tras la implementación de las campañas de prevención llevadas a cabo en España. Finalmente, los resultados también indican que las mujeres, a pesar de identificar en sus relaciones signos de abuso (como el miedo o el sentirse atrapadas), en muchas ocasiones no se consideran maltratadas, lo cual representa también un fracaso en lo que a políticas de prevención y concienciación se refiere. Todo esto sugiere que, como citábamos al principio, es necesario replantear las estrategias preventivas y reformular aquellas políticas destinadas a disminuir la violencia contra la mujer.

Distorsión y mentira en el campo de la medicina. Club de las Ciencias Forenses.

Distorsion y mentira en el campo de la medicina. Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Distorsión clínica y simulación en la incapacidad temporal: un estudio preliminar”, de los autores Antonio Domínguez Muñoz, Ana Gómez Álvarez y José Luis de la Fuente Madero, del Instituto Nacional de la Seguridad Social, Rafael López Pérez y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, y Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, que analiza la frecuencia y el perfil de la simulación para mantener bajas clínicas en la evaluación médica por parte de los pacientes.

¿De qué modo  podría plantearse la mentira en el ámbito clínico? ¿Puede darse, durante la relación médico paciente, la existencia de eventos de fraude por parte de los estos últimos? Y en caso afirmativo, ¿Sería posible detectarlos, o encontrar patrones explicativos de los mismos? Como veremos en la investigación de hoy, el ámbito médico (y concretamente, el de la medicina evaluadora y pericial) no está exento de encontrarse libre de este tipo de conductas. Y más concretamente, conoceremos un ejemplo muy concreto: el de la simulación en los casos de evaluación de incapacidad temporal.

La incapacidad temporal (IT) es una prestación dedicada a los trabajadores dados de baja por problemas médicos o psicológicos. El mantenimiento y la revisión de esta incapacidad, sin embargo, da lugar con frecuencia a conflictos entre estos trabajadores y los médicos. Es por ello que resulta importante el control sobre esta prestación, que supone demostrar la validez de la limitación funcional padecida por el trabajador, mediante el adecuado y responsable control de los medios diagnósticos y terapéuticos, así como el tiempo necesario para la recuperación.

En la consulta de valoración médica de discapacidad se percibe a diario la presencia de distorsión. Muchas veces la misma se basa en magnificación o exageración de los síntomas, así como en tratar de adquirir la incapacidad por evidentes incentivos externos materiales (conseguir o generar la prestación económica). Esta simulación (o malingering) representa no solo una mentira al médico, sino también un fraude al sistema de la seguridad social.

Esta investigación tiene por finalidad abordar, a través de un estudio descriptivo, la existencia del fenómeno de “malingering” en la valoración médica de la incapacidad de 100 individuos analizados por el mismo médico evaluador (es decir, con criterios similares).

Dentro de la muestra, se encontró una clara mayoría de trabajadores manuales del campo, construcción, industria o talleres (trabajadores de “cuello azul”), frente a una minoría de trabajadores “de oficina” (o de “cuello blanco”). Además, se encontró diversidad de motivos para la baja médica (casos relacionados con cirugía simple, casos relacionados con cirugía con secuelas, casos médicos que afectaban a una sola especialidad y casos que afectaran a diversas especialidades médicas). De todos los casos analizados, tan solo en un 7% se encontró ausencia de distorsión. En el 25% hubo distorsiones ligeras, en el 41% moderadas, y en el 27% distorsiones graves. En estos últimos se encontraron además claras inconsistencias entre lo referido subjetivamente y los datos clínicos objetivos. Dentro de las maniobras de distorsión, la más frecuente fue la exageración al intentar realizar la exploración física del trabajador.

Ante la presencia de distorsión, se encontró que en los casos con mayor distorsión había un aumento de los días de baja (90.66 días) frente a aquellos con distorsión moderada (89.34 días), ligera (85.92) o ausencia de distorsión (81.85 días). Se encontró, por tanto, un aumento gradual de días en presencia de un aumento de la distorsión o simulación. También se halló que los trabajadores de cuello blanco presentaban mayores distorsiones moderadas, mientras que aquellos relacionados con el Régimen Especial Agrario (trabajadores del campo) presentaban la mayor cantidad de distorsiones. Los que menos distorsión presentaron fueron los individuos desempleados, con un 22% de distorsión.

Esta investigación halló, en conclusión, la presencia del fenómeno de la distorsión en el contexto de las exploraciones médicas para recibir altas y bajas por incapacidad. Encontrar la existencia de distorsión, tal y como arrojaron los resultados, mostró a su vez la utilidad de aplicar en medicina evaluadora un protocolo sistemático para analizar apropiadamente cada caso y poder detectar así el fraude o malingering. La utilización convergente de múltiples métodos, fuentes y estrategias podría permitir, en un futuro próximo, analizar cada caso de manera global y aislar los casos de simulación que se encontrasen en este ámbito.

El perfil del incendiario forestal español. Club de las Ciencias Forenses.

Perfil del incendiario español - club de las ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Perfil del incendiario forestal español: aplicación del perfilamiento criminal inductivo”, de los autores Andrés Sotoca y José Luís González, de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (España), y Santiago Fernández, Dominique Kessel, Olga Montesinos y Miguel Ángel Ruíz, de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre el desarrollo del perfil de los incendiarios españoles a través de la técnica conocida como perfilamiento inductivo.

La técnica del perfilado criminal consiste en la inferencia de características identificativas (conductuales, criminológicas, socio-demográficas y de personalidad) de un delincuente a través del análisis de las evidencias obtenidas en la escena del delito que ha cometido. Lejos de la concepción ficticia extendida por los largometrajes cinematográficos y series de televisión, se han tratado de desarrollar procedimientos rigurosos y científicos que sean verdaderamente útiles en las investigaciones criminales reales. En el nuevo marco teórico actual, se propone abordar los análisis a través de la creación de tipologías (perfilamiento inductivo), de modo que estudiando las características de numerosos hechos criminales esclarecidos y de las personas que los hayan perpetrado se pueda ver si existen tipos de personas que cometen con más probabilidad determinados tipos de hechos.

Es precisamente a través de estos presupuestos bajo los que esta investigación se plantea utilizar la técnica estadística de escalamiento multidimensional para poder analizar y generar tipologías (o perfiles) del comportamiento de incendiarios en España. Para ello, se seleccionó una muestra compuesta por 138 incendios cometidos durante el año 2011, en los que se pudo identificar al autor (304 individuos), completando un cuestionario social sobre el mismo para la investigación.

En primer lugar, se analizaron las variables relacionadas con el acto para comprobar si era posible establecer empíricamente distintos tipos de incendio. Así, los distintos perfiles de incendio fueron clasificados según su punto de inicio, el uso de la zona afectada y el tipo de superficie cercana al punto de inicio del incendio, siendo en total 5 tipos distinto: agrícola, ganadero, forestal, forestal en camino/carretera y agrícola/cinegético.

En segundo lugar se analizaron las variables de las personas para ver qué características de los autores se asociaban con frecuencia a cada uno de los tipos de incendios. Para ello, se cruzaron los datos característicos de cada tipología de incendio con los datos de los individuos que los provocaban, aprovechando además (y dado que existían distintas investigaciones previas) para utilizar la muestra de la presente investigación como medio para validar los datos. Finalmente, se obtuvieron  las siguientes tipologías:

  1. Agrícola: suelen producirse por imprudencias punibles, cometidas durante la mañana. El fuego suele iniciarse en un camino o área cercana al área agrícola, que es la que termina ardiendo. El autor que suele dedicarse al sector agrícola permanece en el lugar de los hechos, normalmente está jubilado y suele tener más de 60 años. En caso de estar trabajando suele dedicarse al cultivo, aunque en ocasiones puede trabajar como hostelero o comerciante. Sus ingresos son inferiores a 600 euros mensuales. No hay historial llamativo en la infancia ni antecedentes. Probablemente vive con su pareja y tiene muchos amigos. Normalmente no ha recibido tratamiento psicológico (aunque puede tener otros problemas de salud). Suele ser el propietario de los terrenos, o los conoce de manera cercana. Suele asumir la responsabilidad del fuego pero no del incendio, dado que no tenía voluntad real de provocarlo.
  2. Ganadera: suele producirse por imprudencias punibles, aunque no debe descartarse la venganza. Suele iniciarse en matorrales o zonas urbanas, afectando a la zona de uso ganadero o interfase forestal-urbana. El sujeto acude en turismo, siendo posible encontrar vestigios de esto. Suele ser joven (menos de 34 años), y suele estar empleado en la industria. Normalmente vive en una ciudad y no tiene relación con los propietarios. Puede tener antecedentes penales.
  3. Forestal: no suele haber una motivación aparente, siendo frecuentes los trastornos. Suelen prender más de un foco, y el punto de inicio suele ser un camino cerca de la masa forestal que terminará ardiendo. No se suelen encontrar vestigios. Suelen ser autores jóvenes (menos de 34 años), con trabajos esporádicos y en ocasiones relacionados con el sector forestal. El trabajo no es cualificado y suelen faltar al mismo regularmente, siendo su rendimiento muy bajo. Suelen ser analfabetos, con suspensos frecuentes si han estado escolarizados. Su infancia y crianza han sido difíciles, con problemas en la familia, en la que podría haber habido algún trauma. Suelen vivir con los padres en el momento del incendio, teniendo pocos amigos. El siniestro puede cometerlo bajo el efecto de sustancias (principalmente alcohol). Su trabajo suele estar en un radio máximo de 10 km del incendio. No suele conocer al propietario y ante la detención suele mostrarse asustado y nervioso. Finalmente asumirá la responsabilidad. Suele prender el fuego con mechero, y no habría que descartar que provocase incendios en serie.
  4. Forestal desde pista: suele no tener motivo aparente, o ser fruto de un trastorno. El incendio se suele iniciar de noche cerca de una pista o en el interior de una masa vegetal próxima a una masa forestal. La edad del autor suele estar comprendida entre los 46 y los 60 años, siendo soltero y desempleado (o con trabajos en los que no se adapte bien). Puede dedicarse a la pesca. Suele tener estudios primarios, aunque los acabase con dificultad. Su crianza fue normal, y suele vivir con sus padres en un pueblo. Suele tener pocos amigos, disfrutando la soledad. No suele haber recibido tratamiento psicológico. El incendio suele producirse en la misma localidad de su domicilio y/o lugar de trabajo. Puede conocer al propietario del terreno, y tener antecedentes penales. El método de ignición puede ser un artefacto casero.
  5. Agrícola/cinegético. La motivación suele ser obtener algún beneficio. Suele llevarse a cabo en verano y en días laborables. Suele prender un solo foco, no permaneciendo el autor mucho tiempo en la escena. El fuego se inicia muchas veces en casas cercanas a dehesas, matorrales o pastizales, dedicados al aprovechamiento agrícola o cinegético. La edad del autor suele comprenderse entre los 34 y los 46 años, siendo desempleado o trabajando en la construcción. Puede ser analfabeto o tener mal rendimiento académico. Suele vivir con personas que no son ni su pareja ni su familia. Puede abusar de sustancias. Suele conocer al propietario de los terrenos. Suele adoptar una postura arrogante, sin asumir la responsabilidad, durante el arresto. Se desplaza a pie hasta el lugar del incendio. Puede no tener antecedentes pero sí haber cometido diversos incendios en serie.
Antiguas entradas