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Mes: octubre 2018

Evaluación del modelo adaptado de puntos de referencia en la foto antropométrica facial. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Comparative Assessment of a Novel Photo-Anthropometric Landmark-Positioning Approach for the Analysis of Facial Structures on Two- Dimensional Images” de Flores, Machado, Gallidabino, de Arruda, Da Silva, De Vidal y Melani. En este artículo realización una evaluación del modelo adaptado de puntos de referencia en la foto antropométrica facial en dos dimensiones frente al modelo clásico.

La foto antropométrica facial (FPA) es un subcampo de la antropología física que se encarga del estudio sistemático y la medición de los rasgos faciales humanos en fotos de dos dimensiones. Debido a que las mediciones faciales se han correlacionado con varias características individuales, la FPA se ha aplicado a múltiples campos científicos donde resulta de interés el análisis de imágenes en dos dimensiones. En medicina legal y ciencias forenses se utilizan para estimar la edad de los individuos, para descubrir su sexo o su ascendencia, para realizar las progresiones de edad o envejecimiento y, por supuesto, para la identificación forense.

El primer paso para la aplicación del FPA es la colocación de puntos de referencia en las imágenes a analizar, esto supone un problema, ya que son utilizadas las referencias de la antropometría clásicas pensadas para utilizar o la superficie real o imágenes de rayos X donde se tiene una visión en tres dimensiones. Al pasar estos puntos a solamente dos dimensiones se ha comprobado que no siempre los examinadores colocan los puntos en los mismos lugares, variando incluso de un caso a otro. Esto ha hecho llevar a la comunidad científica a replantearse su confiabilidad, llegando el Grupo de Trabajo Científico sobre Identificación Facial a recomendar no utilizar las metodologías de la FPA para la identificación forense.

Si bien es cierto que aplicarlo en algunas situaciones pueden ser inadecuado, en otras puede ser beneficioso, como es el caso de imágenes tomadas en condiciones estandarizadas, por ejemplo, en la detección del fraude de documentos de identidad o en la estimación de la edad a partir de imágenes de retratos. Es importante conseguir una alta reproductibilidad en la ubicación del punto de referencia para obtener resultados altamente confiables. Por tanto, se recomienda usar descriptores de puntos de referencia y procedimientos de ubicación optimizados.

Si bien la variabilidad del posicionamiento de los puntos de referencia ha sido un problema abordado por la comunidad científica, su evaluación y mejora para el uso de fotografías ha sido escasa, a pesar de ser cada vez más frecuente su uso. Ningún estudio ha abordado las adaptaciones en la definición de los puntos de referencia para las aplicaciones que se basan en imágenes bidimensionales y aquellos que han estudiado la variabilidad del posicionamiento ha utilizado el enfoque clásico proveniente de la antropometría tradicional. La falta de un conjunto estandarizado de puntos de referencia y protocolos específicos es preocupante, ya que dependiendo del campo en el que se aplique un error puede tener graves consecuencias.

El presente estudio propone el análisis del protocolo propuesto por Flores et al. (2017), que aportaban una serie completa de descriptores de puntos de referencia basadas en referencias visuales, el trabajo también incluyó procedimientos operativos optimizados e ilustraciones para ubicar cada punto de interés en imágenes bidimensionales. Esto fue creado pensando en mejorar la reproductibilidad y la solidez del procedimiento de colocación de los puntos de referencia.

Para evaluarlo se enfrentó el modelo adaptado al modelo clásico de cefalometría. Para ello se aplicaron ambos modelos a un conjunto de diez imágenes faciales de vista frontal y variabilidad de la colocación de puntos de referencia específicos entre diferentes examinadores. Se utilizaron dos grupos de examinadores, compuestos por individuos con y sin conocimientos específicos en anatomía. Se hizo así para evaluar la solidez del enfoque con respecto al nivel de experiencia del examinador. Las dispersiones observadas de los puntos de referencia se compararon con los estándares aceptados actuales, al convertir los valores basados en píxeles en milímetros a través de la calibración de la relación del iris.

Para la realización de la evaluación se utilizaron diez imágenes, cinco de mujeres y cinco de hombres, seleccionadas aleatoriamente de un banco de fotos frontales de brasileños. Para la toma de la fotografía adoptaban una expresión facial neutra y las caras estaban alineadas con el plano de Frankfurt. Los dos grupos de examinadores estaban formados por cinco personas, el de expertos eran estudiantes de máster o doctorado en medicina u odontología con experiencia previa en antropometría. El grupo de no experto eran personas con estudios superiores en ciencias que fueran ajenos al área de la medicina y sin conocimientos en anatomía ni experiencia en antropometría.

Ambos grupos mapearon las imágenes faciales de acuerdo con ambos modelos. Esto implicaba colocar 16 puntos de referencia, ocho impares (medianas) y ocho pares (laterales). Para el modelo clásico los examinadores tenían una lista con las definiciones de los puntos de referencia extraídos de manuales de reconocida importancia en el área de la antropometría. En el caso del modelo adaptado recibieron las definiciones y los procedimientos de calificación operativa obtenidos del trabajo de Flores et al. Proporciona al examinador puntos de referencia más claros ya que mencionan los rasgos faciales visibles y no solo las estructuras anatómicas. Además, incluye un breve procedimiento operacional e ilustraciones gráficas para que se ubique mejor en la imagen. Los dos enfoques fueron realizados por los mismos examinadores con un mes de diferencia entre ellos. Las imágenes las analizaron por triplicado con una semana de diferencia. Para el mapeo se utilizó el SAFF-2D.

En el estudio el uso de descripciones antropométricas clásicas condujo a una baja reproductibilidad entre los examinadores al colocar los 16 puntos de referencia. También se mostraba una baja consistencia general entre los dos grupos de examinadores. Sugiere, por tanto, una baja robustez del método clásico de puntos de referencia con respecto al nivel de experiencia de los examinadores y más concretamente con sus conocimientos previos en anatomía o su experiencia anterior en mediciones antropométricas.

La adopción de definiciones de puntos de referencia adaptados y protocolos específicos mejoró el desempeño en el posicionamiento de los 16 puntos investigados, mejorando por tanto el protocolo. La reproductibilidad de la colocación entre los examinadores mejoró significativamente, 14 de los 16 puntos mostraron valores dentro de los límites del umbral ideal. Las dispersiones mostraron mejor consistencia entre expertos y no expertos, lo que significa que tiene una mayor robustez el modelo adaptado que el clásico con respecto al nivel de experiencia de los examinadores. Esto, también, indica que no es tan importante la experiencia previa o el conocimiento sobre anatomía que posea el examinador, sino que lo verdaderamente importante es la precisión en la descripción de la colocación de los puntos de referencia. Por tanto, se puede decir que el modelo adaptado es mejor que el modelo clásico para el protocolo de FPA.

 

Aplicación de la tecnología 3D al estudio de las huellas dactilares antiguas. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Application of 3D imagining technology to latent fingermark aging studies” de De Alcaraz- Fossoul, Mancenido, Soignard y Silverman; en él nos hablan de las características que presenta el estudio de las huellas dactilares con la tecnología 3D y sus ventajas sobre otras técnicas.

Determinar el tiempo en que se deja una huella dactilar, sigue siendo uno de los retos sin resolver de las ciencias forenses. Uno de los beneficios de resolver este resto, es la posibilidad de incluir o excluir a sospechosos del crimen basada en consistencias temporales entre la fecha estimada en la que la huella fue dejada y la fecha de comisión del acto delictivo. Para poder determinar el tiempo de deposición primero es necesario descubrir la degradación, con modelos bajo control y monitorizarlos en un entorno controlado. En un futuro cercano, la información topográfica podría ayudar a predecir la edad de las huellas en la propia escena del crimen.

Muchos métodos pueden ser usados para detectar las huellas, en este artículo nos centraremos en el potencial que presenta el examen visual. Los beneficios de esta técnica son la correlación directa entre el aspecto físico de la huella y su edad, el bajo coste de equipamiento y que no tiene una naturaleza destructiva como puede ser el análisis químico.

Se ha estudiado que la huella dactilar con el paso del tiempo sufre alteraciones y degradación que provoca alteraciones en su composición química, pero también en su topografía. Uno de las más relevantes es la deriva de la cresta (ridge drifts). Este fenómeno todavía no es del tipo entendido y demuestra la naturaleza dinámica del mismo. Este dinamismo, descrito como movimiento de la cresta, va más allá de la típica distorsión. Es un hecho inesperado que tiene un impacto directo en la identificación de la huella porque hasta hace poco se asumía que la huella era una copia estática de la huella de la piel desde la que se originaron. Sin embargo, las modificaciones de las derivas de las crestas pueden producir cambios potenciales en la identificación.

Muchos estudios de envejecimiento visual han utilizado la tecnología 2D, como la captura de fotografías normales, para llegar a descubrir la edad y el proceso de degradación. Las huellas dactilares tienen características en tres dimensiones que podrían experimentar cambios a lo largo del tiempo, incluido variaciones en el ancho de la cresta o pérdida de contraste de color entre la cresta y los surcos.

Por ello se necesita una aproximación más comprensiva usada la tecnología 3D como herramienta para adquirir datos estadísticos sobre el proceso de envejecimiento e identificarlos posibles patrones de la edad incluyendo la deriva de las crestas.

En los últimos años se ha producido una mejora significativa, respecto a la tecnología óptica 3D sin contacto, permitiendo incrementa la captura de la imagen y su medida cuantitativa. El trabajo ha estado más enfocado en la adquisición y el por procesado de la huella en 3D o en el análisis químico de su composición, pero generalmente no se ha centrado en el proceso de envejecimiento. Los perfilómetros ópticos se usan para medir la rugosidad de la superficie de los materiales. Son muy útiles para detectar micro abrasiones y son usados en la fabricación y en el control de la calidad. En el presente estudio se utilizan para investigar la colección de características de la topografía de las huellas dactilares y sus cambios a lo largo del tiempo.

Para el estudio se utilizó un perfilómetro óptico con propiedades de interferometría de luz blanca para determinar la altura de las crestas en la superficie de muestra. A medida que el microscopio se mueve verticalmente se graba una imagen digital. El microscopio usa objetivos que dividen la luz en dos trayectorias, una reflejada por la muestra y la otra por un espejo de referencia. Cuando ambas longitudes son iguales, aparecen las franjas. El software utiliza está información para determinar la altura de cada punto de la imagen con reducción nanométricas. Se genera una nube de puntos, un conjunto de puntos que describen la ubicación (x, y) en la superficie y la altura (z) para crear el perfil 3D completo.

El objetivo que se busca es describir el potencial del perfilómetro óptico como una herramienta analítica dual que sirve para visualizar cualitativamente y medir cuantitativamente cualquier cambio en la topografía de la creta de las huellas dactilares.

Para el estudio se utilizará la huella de dos personas una mujer del sudoeste asiático y un hombre caucásico, en la treintena ambos. Sin enfermedades conocidas y sin tomar alcohol, café o drogas o utilizar maquillaje o crema las doce horas antes de la toma. Eran dos individuos sanos y con una dieta omnívoros.

La toma de huellas se llevo a cabo de la siguiente manera, primero se lavaron con agua y jabón, después se frotaron las manos contra el antebrazo, la frente y la nariz, luego se frotaron las manos entre sí y por último imprimieron las puntas de los dedos en el sustrato. Las huellas fuesen dejadas sobre un portaobjetos del microscopio de vidrio y sobre la cubierta transparente de plástico de los CD. Se tomaron las huellas de los dedos índices, medio y anular. Un ayudante de investigación controló la presión ejercida durante el proceso. La toma se realizó en una habitación controlada con temperatura de 22.6ºC y un 23% de humedad.

Las huellas fueron envejecidas en una cabina cerrada a oscuras. Solo se entraba para la toma de datos. Se conservaron durante un año con temperaturas entre los 21-24ºC y el 22-26% de humedad. Se tomaron datos las veinticuatro impresiones en once momentos diferentes en los días: 0,7,14,21,35,63,91,119,147,182,364. En total se obtuvieron 13 imágenes de cada donante.

La herramienta utilizada para la toma de imágenes y las mediciones topográficas fue el perfilómetro óptico ZeScape de Zygo, con un objetivo 5x combinado con un cambiador de aumento de 0.63x para maximizar el área de visualización para cada impresión.

Se realizó un análisis cualitativo y cuantitativo para detectar variaciones topográficas en las huellas dactilares. El primero de ellos consistió en un examen visual y la comparación de cada huella. El segundo de ellos era medir la altura de la cresta y comparaba a lo largo del tiempo. Se complementó con la evolución de los patrones de degradación de las crestas.

Los resultados revelaron diferencias en la calidad visual de las crestas entre las dos superficies estudiadas; pero sí que se compartían similitudes en los patrones de degradación. Después de su recogida electrónica se revelará las huellas usando un polvo de base de TiO2. Se demostró que el perfilómetro óptico es más sensible que el TiO2 detectando las diferencias visuales entre las huellas frescas y las antiguas. Sin embargo, el perfilómetro no pudo detectar algunas crestas antiguas cosa que sí que hizo el TiO2.

El perfilómetro óptico detectó huellas dactilares frescas y antiguas sobre substratos tanto de plástico como de cristal. La calidad de la imagen dependía de la altura de las crestas. La calidad en las huellas antiguas es menor. Sin embargo, las huellas no detectadas sí lo fueron con los polvos y su calidad visual fue similar en las frescas. Esto implica que hay una pérdida significativa en la altura de las crestas, pero no una pérdida en la finalidad del polvo con la capa delgada restante de los componentes del sudor de la cresta. El perfilómetro también distingue entre huellas nuevas y antiguas a través del examen de la imagen, especialmente en caso donde el TiO2 falló en detectar cambios a lo largo del tiempo. Pero no puedo detectar capas muy finas de componentes de sudor de menos de 0.02µm de espesor.

Los datos recogidos de medida muestran una disminución de la altura de la cresta en todos los casos, en ambos donantes y en los dos sustratos. Más específicamente, las pérdidas de altura son más notables en los primeros sesenta días después de la deposición. Se planteó la hipótesis de que la cresta no desaparezcan por completo, pero es difícil su detección un año después de la deposición. Aunque los patrones generales de degradación fueron similares, se presentaban diferencias entre las donantes y los substratos. Las diferencias entre los donantes pueden deberse a que eran de diferente género y diferentes etnias. Las diferencias entre los substratos pueden deberse a las diferentes propiedades fisicoquímicas de cada material. Las diferencias más sorprendentes fueron encontradas entre las huellas de los diferentes dedos del mismo donante. Se hipnotizó que pudo influir la presión durante la deposición, las diferencias en morfología de las crestas de cada dedo, pero se tiene que realizar un estudio más en profundidad.

El perfilómetro óptico es una herramienta de imagen de 3D no destructiva y sin contacto que permite captar y visualizar directamente las huellas dactilares sin ningún tratamiento previo, minimizando la manipulación y los posibles errores y permitiendo reevaluar en múltiples ocasiones. Otra ventaja sería los costes inexistentes para la visualización, el análisis simultaneo que realiza tanto de la altura de la cresta como de la anchura en el tiempo, la extensión mayor de análisis en comparación con otras herramientas, así como el breve tiempo de ejecución (3 mins). Algunas desventajas es la limitación del área en una docena de mm2, la baja velocidad si se recogen datos de alta resolución.

Características distintivas de la escritura robótica. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Distinguishing Characteristics of Robotic Writing” de Dumitra, Guzowski, Jean, Shaw, Warmbier y Zippo; en él nos hablan de las características que presenta la escritura robótica que intenta imitar la humana y cómo identificarla de cara a un posible peritaje.

La escritura a mano es un rasgo distintivo de cada persona y sirve de identificación ya que no hay dos personas que escriban del mismo modo, siendo muy complicado el copiar el estilo y la fluidez individual de cada uno. En la época actual el recibir un mensaje escrito a mano subconscientemente lo asociamos con una mayor personalización del mismo.

La escritura robótica tiene sus inicios en el siglo XVIII cuando inventaron máquinas que simulaban la firma de personas importantes, como el presidente de EE.UU. La primera máquina fue creada por Friedrich von Knauss él cual adaptó el mecanismo de un reloj para que fuera capaz de escribir frases cortas. En la década de 1930 se desarrolló la primera versión del Auto Pen, llamada Robot Pen, que consistía en un instrumento de escritura automático con una unidad de almacenamiento que era capaz de grabar la firma de una persona.

La primera versión comercial fue desarrollada por Robert De Shazo en 1942. El Auto Pen podía usar cualquier instrumento de escritura, variaba la velocidad de ejecución y permitía variar la calidad dependiendo del operador. Desde la década de los 60 este invento fue usado, no sólo por gobiernos sino también por corporaciones empresariales.

En 2013, Sonny Cabernal fundó el startup Bond, especializada en robótica que tienen los derechos del software de escritura. Bond es capaz de crear documentos enteros que repliquen el patrón de escritura a mano de cualquier persona. Mecánica y software trabaja juntos para adaptar la posición del útil de escritura, la velocidad y la forma de las letras y que un robot lo ejecuta en papel. El robot puede simular los movimientos de un bolígrafo operado a través de tres ejes lineales que se mueven simultáneamente.

Actualmente la robótica ha avanzado mucho en el campo de la escritura a mano, pero, ¿son capaces de replicar las variaciones naturales que produce cada individuo al escribir?

Cada vez que una persona escribe está influida por unos factores condicionales como son la posición, el agarre del bolígrafo, factores físicos como el instrumento de escritura y factores psicológicos como el estrés o la emoción. Estos factores hacen que la escritura sea individualizada y varié de una vez para otra. Los programas robóticos son desarrollados en entornos controlados y tiene dificultades para incorporar estos condicionantes, siendo demasiado perfectas y poco naturales.

El avance de la tecnología también ha supuesto un potencial abuso de ella, lo que preocupa a los especialistas forense de cara a un potencial aumento de falsificaciones mejores y más difíciles de detectar. De ahí la importancia de conocer las características de este tipo de documentos para poder identificarlos.

Para realizar el estudio se utilizó una modificación del procedimiento ACE-V (Analizar, Comparar, Evaluar y Verificar). Es un método utilizado universalmente en diferentes disciplinas forenses. El procedimiento es el siguiente:

En la fase de Análisis, un experto examina los documentos tanto el dubitado como el indubitado buscando características identificables, como son las inconsistencias que forman parte del estilo de escritura personal de cada uno resultado de los movimientos impulsivos que se realizarían con el bolígrafo repetida y consistentemente en la misma localización contextual mientras se escribe. En la fase de Comparación, como su propio nombre indica se comparan las características antes extraídas de ambos documentos. En la fase de Evaluación, el experto forense evalúa las similitudes y las diferencias observadas durante la fase anterior y emite su opinión de experto. En la fase de Verificación, un segundo experto hace una valoración independiente sin tener en cuenta los comentarios del primer examinador. Aunque en el presente estudio la parte de verificación no se realizó.

Los documentos utilizados para realizar el estudio fueron ejemplares genuinos y no originales. Los originales eran de dos tipos dirigidos y recopilados, todos ellos escritos a mano por varios autores, en tinta y de manera libre y natural. Los ejemplares no originales era muestras de escrituras robóticas hechas por Bond.

En los documentos genuinos se utilizaron documentos dirigidos y documentos recolectados. Para los ejemplares dirigidos se utilizaron la Carta de Londres, el Formulario Postal de EE.UU. 582 y un pasaje. Estos ejemplos son comunes ya que ofrecen muestras de todas las letras minúsculas y mayúsculas del alfabeto latino, así como los signos de puntuación y símbolos. Las instrucciones dadas a los autores fueron que escribieran en el entorno en el que se sintieran más cómodos y no tuvieran límite de tiempo ni restricciones sobre el útil de escritura a utilizar. Los recolectados procedían de documentos preparados en el curso normal de los negocios y de cuyo autor no se tenían dudas. Estos documentos eran de dos tipos, muestras de notas personales manuscritas y de documentos de trabajo.

Las muestras del robot fueron documentos creados imitando a seis de los autores por parte del robot.

El proceso de creación de los documentos por el Bond es el siguiente: primero se escanea a través de la web la muestra de escritura. Después se diseña la fuente de la letra del autor. Se hacen algunos retoques como el oscurecimiento de los trazos, finalización de todas las letras, y corrección de la línea base. Aunque para que no hubiera interferencias con la finalidad del estudio se evitaron los retoques. A través de un operador se crea el “render” que consiste en una versión del estilo de escritura de la persona tanto para las letras como para los números y los símbolos. Este render se transforma en código y es lo que se le comunica al robot para que realice la copia de la escritura. El robot tiene un brazo mecánico que tiene el instrumento de escritura y una platina con la que estabiliza el medio en el que se va a escribir. El robot lee el código y se mueve a través de tres ejes lo que le permite imitar el movimiento humano al escribir.

Participaron cuatro expertos en el estudio cada uno recibió 37 documentos, donde había de todos los tipos de documentos antes descritos. Sus instrucciones eran; examinar cada documento, comparar todos los documentos y agruparlos según su posible autoría, y determinar si había sido elaborado de una manera natural.

Todos los expertos clasificaron los papeles por autores correctamente e identificaron aquellos realizados por el robot. Las características que usaron para identificar la escritura robótica fueron:

  • La apariencia general de los trazos era suave y parecía estar dibujada.
  • Los trazos tenían una presión del bolígrafo uniforme.
  • Sombreado antinatural dentro de los trazos de los caracteres.
  • Presencia de trazos contundentes y falta de trazos cónicos y de arrastre.
  • El espacio entre las palabras y las letras era consistente y equidistante.
  • Exhibe formas alternativas de letras repetidas para imitar la variación.
  • Los caracteres pueden ser superpuestos con precisión.

Los cuatro expertos fueron capaces de identificar la escritura robótica identificando indicadores de escritura no natural en la producida por el Bond gracias a su entrenamiento, experiencia y los principios de identificación de la escritura a mano. Uno de ellos es que no se puede escribir igual dos veces debido a la variación natural y a la gran dificultad que existe de repetir de la misma manera las diferentes variaciones de forma de una misma letra. En la escritura humana, la fluidez de movimiento de la mano produce que unos trazos sean más oscuros y otros más claros debido a las subidas y bajadas que produce el bolígrafo sobre el papel.

El robot no puede reproducir el movimiento humano al escribir, la configuración física del robot es la responsable de la presión del bolígrafo, de los trazos contundentes, de la falta de trazos cónicos y de marcas de arrastre, así como del sombreado en la escritura. La superposición de características o la precisión exacta del espaciado son atribuibles al software.

Los expertos forenses deberían ser conscientes de la existencia de la escritura robótica y ser capaces de reconocer los indicios característicos de la reproducción mecánica. Cuando deban dar su opinión se recomienda el siguiente formato: “La escritura a mano que aparece en la evidencia muestra una presión inusual y uniforme de la pluma, falta de ritmo, trazos contundentes y falta de trazos cónicos, lo que sugiere que la escritura ejecutada no fue escrita de forma libre y natural. La evidencia encarna una apariencia de ser ejecutadas lentamente. La forma de ejecución sugiere la simulación y, por tanto, la escritura cuestionada puede no haber sido escrita por el autor conocido”.

 

Características neuropsicológicas y criminológicas de las homicidas femeninas. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Neuropsychological and criminological features of female homicide offenders” de Fox, Brook, Heilbronner, Susmaras y Hanlon; en él nos hablan de las características tanto neuropsicológicas como criminales de las mujeres que han cometido un asesinato, así como una comparación con sus homólogos masculinos y las diferencias que pueden presentar las autoras de crímenes premeditados y la de los impulsivos.

En todo el mundo el 80% de los homicidios son cometidos por hombres, esto ha provocado que las mujeres homicidas no hayan sido tan estudiadas. Es cierto que del cómputo general de homicidas la representación de las mujeres es escasa, pero, si solo se examina las mujeres criminales, el 30% de ellas han sido condenadas por homicidio frente al 23% de los hombres, según datos del Bureau of Justice Survey del 2014. Estas cifras arrojan que un porcentaje bastante alto de mujeres delincuentes han cometido un homicidio, por tanto, es interesante estudiar a este tipo de criminal.

Estudios anteriores mostraban como las mujeres autoras de un homicidio pertenecían a minorías étnicas o raciales y habían tenido una infancia difícil ya que podían tener padres delincuentes y una de cada tres había sufrido abusos psicológicos y la mitad de ellas abusos sexuales durante la infancia.

Generalmente, tenía un nivel de estudios inferior a la media de la población y provenían de zonas con un nivel socioeconómico bajo. También presentaban abuso de sustancias y trastorno de la personalidad antisocial en mayor medida que la población femenina general, al igual que tenían antecedentes penales previos y un inicio temprano en la conducta criminal. En el momento de la comisión del crimen estaban desempleados o trabajaban como prostitutas y presentaban abuso de sustancias o trastornos mentales.

La motivación para el homicidio generalmente es la resolución de un conflicto interpersonal y por ello, las víctimas suelen ser familiares, sus parejas o sus propios hijos. Cuando son sus parejas, en muchos casos, es para acabar con una historia de abuso. Son escasas las mujeres que matan a extraños, en estos casos suelen presentar mayor número de antecedentes penales juveniles y una personalidad psicopática.

Las mujeres asesinas tienen gran prevalencia de los factores de riesgos de deterioro cognitivo. Se ha comprobado que los traumas y el abuso de sustancias incrementan la impulsividad y dificultan la regulación emocional.

Los homicidas en general pueden caracterizarse por tener diferencias estructurales y de función cerebral. Un estudio por neuroimagen hecho en 270 homicidas encontró que un 18% presentaban anormalidades en la estructura cerebral como atrofia cortical o cambios en la materia blanca. Aunque esto no ha sido estudiado concretamente en agresoras femeninas se presupone que ocurre en el mismo modo.

En otro estudio se encontró que aquellos que cometieron crímenes premeditados tenían mayores puntuaciones en inteligencia, memoria, atención y funcionamiento ejecutivo que los que cometieron crímenes impulsivos.

En un estudio de autoinforme concluyó que las reclusas tenían más dificultades cognitivas, específicamente en memoria, comparada con los reclusos varones. También se ha concluido que el deterioro cognitivo en relación a la velocidad de procesamiento y atención de las reclusas se asocia a problemas de conducta. Es necesario mayor investigación en cuento a la capacidad cognitiva en mujeres delincuentes violentas.

En el estudio de Fox et al. se buscaba explorar las características cognitivas e históricas únicas de los homicidas. Para ello primero se examinaron las diferentes características demográficas, neurológicas, psiquiátricas, de abuso de sustancias, criminales y victimológicas de un grupo de agresores masculinos y otro femenino. Después, se pasó a realizar el perfil cognitivo del grupo de homicidas femeninas para después compararlo con el del grupo masculino. Para acabar, compararon los perfiles cognitivos de las homicidas impulsivas con las que cometieron el crimen con premeditación.

Para llevar a cabo el estudio se contó con 27 mujeres y 81 hombres con edades entre los 15-67 años, que estuvieran cumpliendo condena por asesinato en primer grado. Dividiéndolos luego en función del sexo y de si su crimen era premeditado o impulsivo.

Todos los participantes se sometieron a una entrevista clínica y a una batería de pruebas cognitivas, en seis dominios: funciones intelectuales, atención, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento, razonamiento y funcionamiento cognitivo, función de memoria anterógrada, funciones de lenguaje y habilidades visoespaciales.

Un alto porcentaje de las mujeres presentaban trastornos del estado de ánimo, trastorno límite de personalidad y abuso. En cambio, un alto porcentaje de los hombres presentaban trastorno de la personalidad antisocial y abuso de drogas, concretamente de marihuana. No se encontraron otras diferencias en las características sociodemográficas o criminales.

En lo relativo al perfil cognitivo las mujeres tuvieron un rendimiento deteriorado en la función ejecutiva que estaba basada en el lenguaje, así como en comprensión lectora y memoria verbal para información no estructurada. Obtuvieron puntuaciones bajas, aunque dentro de los límites normales, para el test de inteligencia, de comprensión verbal, razonamiento perceptual, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.

En cuanto a las diferencias entre homicidas hombres y mujeres se ha visto que las mujeres obtienen peores resultados que los hombres en la codificación y el recuerdo diferido de la información verbal no estructurada, aunque se comprobó que estos últimos no eran significativos. No se ha encontrado diferencias entre el resto de dominios cognitivos.

En lo relativo a la premeditación, los hombres cuyos homicidios fueron predeterminados superaron a los impulsivos en todos los dominios, mientras que las mujeres de homicidios predeterminados superaron a las impulsivas en memoria de trabajo y dominio del lenguaje.

Como conclusión se puede decir que unas habilidades verbales disminuidas pueden estar asociadas a violencia extrema en mujeres. Aunque aquellas que cometen un crimen premeditado presenta puntuaciones mayores en las mismas.

Las mujeres con historial de abuso sexual tienen un lenguaje más pobre, una alta prevalencia de lesión cerebral, y menores niveles de premeditación. Se puede establecer, por tanto, una evidencia preliminar entre una reducción de las habilidades verbales y las lesiones craneales como potencial factor de riesgo en asesinatos de primer grado impulsivos cometidos por mujeres con un historial de abuso sexual.