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Mes: noviembre 2018

Precisión de la impresión 3D en la reconstrucción de evidencias en antropología forense. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses esta semana presentamos el artículo “A Preliminary Investigation into the Accuracy of 3D Modeling and 3D Printing in Forensic Anthropology Evidence Reconstruction” de Carew, Morgan y Rando. En este artículo hablan sobre la investigación que se está llevando a cabo para comprobar la precisión y confiabilidad de las evidencias impresas con la tecnología 3D en antropología forense.

La impresión de huesos en 3D por parte de antropólogos forenses, patólogos o radiólogos de lesiones esqueléticas sirve para explicar traumas, mecanismo y modo de lesión, son más fáciles de entender por parte de jurados y personas no profesionales del ámbito que los recursos fotográficos, siendo, por tanto, utilizadas en tribunales de muchos países. A pesar de su utilización, no existen investigaciones sobre la precisión que tienen en la representación de lesiones osteológicas.

En este estudio se comparan muestras de huesos reales, con modelos virtuales y físicos en 3D para estudiar su precisión y capacidades como técnica de reconstrucción. Se comprueban los diferentes tipos de impresoras evaluando su nivel de precisión.

Los modelos en 3D son especialmente útiles en antropología forense debido a la imposibilidad de llevar muestras de huesos a los tribunales y por ello cada vez son más populares. Si bien es cierto que tanto los modelos en 2D como las fotografías pueden presentar imprecisiones debido al ángulo de la luz o el utilizado para realizar la toma. También se pierde la perspectiva de la profundidad. El problema de la profundidad se puede solucionar con los modelos en 3D, ya que las réplicas en tres dimensiones tienen profundidad y características hápticas y espaciales.

Hay varios casos tanto en la literatura como en los medios de comunicación en los cuales se ha utilizado esta técnica como prueba en los tribunales, tanto en Reino Unido como en Alemania se han dado casos. Hay dos casos en los que se presentó ante los tribunales y otros dos, en el Reino Unido y en Polonia donde el fiscal lo utilizó, pero no se llegó a presentar en el tribunal.

En el año 2016 en Reino Unido un abogado defensor cuestionó un cráneo impreso en 3D, durante el juicio se dijo que la impresión en 3D no estaba validado en el contexto forense y que por tanto solo podía ser considerado como una interpretación. Por ello el presente estudio examinar el nivel de precisión demostrado al producir una réplica de hueso impresa en 3D y evaluar la confiabilidad de las réplicas de las diferentes impresoras.

En el presente estudio se utiliza como método de escaneo de los huesos la tomografía computarizada ya que ofrece ciertas ventajas sobre las otras técnicas como son: que es sin contacto y por tanto no es invasiva, que puede ser usada tanto en sujetos vivos como fallecidos y que registra datos volumétricos, lo cual te ayuda a examinar lesiones esqueléticas antemortem y no solo las lesiones superficiales.

En cuanto a las técnicas de impresión en 3D, éstas son clasificadas en polimerización en cuba, extrusión de material, inyección de material, inyección de aglomerante, fusión de lecho de polvo, laminación de láminas y deposición de energía. Cada una de estas técnicas puede combinarse con diferentes materiales lo que da múltiples opciones para las impresoras en 3D. Cada técnica tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En el presente estudio se tuvo en cuenta la resolución de impresión, el tipo de material, el límite de tamaño de construcción y el uso y eliminación de estructuras de soporte.

Para realizar el estudio se utilizaron un cráneo por su estructura grande y compleja y una clavícula y un primer metatarsiano por su estructura similar a los huesos largos pero su tamaño más reducido. Los huesos estaban secos y en buen estado y fueron prestados por el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres. Fueron escaneados en el University College London Hospital por un radiólogo clínico utilizando un escáner helicoidal multidetector de Toshiba Aquilion ONE Vision Edition. Los datos fueron reconstruidos utilizando 3D Slicer, un programa gratuito, de código abierto y multiplataforma. Se generó un modelo de superficie que se suavizó automáticamente y luego se exportó en un archivo STL, que posteriormente fue abierto en Blender. Después se generaron tres modelos de hueso, uno original, otro suavizado x10 y uno alisado x20. Se utilizaron seis impresoras diferente que utilizaban: extrusión de material (modelado por deposición fundida, FDM) fusión de lecho de polvo (sinterización por láser selectiva, SLS, chorro de material), polimerización de la cuba (estereolitografía, SLA).

Se generaron cinco modelos virtuales en 3D y se replicaron ocho impresiones en 3D utilizando seis impresoras 3D diferentes. La calidad de la superficie en todas las impresoras fue marcadamente diferente, al igual que la variación entre los volúmenes de reconstrucción de la tomografía y las alteraciones de las apariencias con el suavizado de la superficie. A continuación, se midieron tanto los originales como los modelos virtuales como las réplicas a ordenador por un observador, con más de cinco años de experiencia en mediciones de este tipo. Después tanto los huesos originales como los modelos virtuales fueron medidos por cinco observadores adicionales estudiantes de doctorado en antropología forense/arqueología.

Se encontró una buena confiabilidad intraobservador e indican una buena precisión. Los modelos virtuales en 3D y las impresiones en 3D producidas fueron en promedio exactos a los huesos de origen, con diferencias en medias de mm, por lo tanto, dentro de los niveles aceptados. También se descubrió que las mediadas por un método en 2D son menos confiables que la medición a partir de un modelo 3D para estructuras complejas de gran superficie. Los modelos 3D son superiores para visualizar características morfológicas. La resolución de la impresora fue mayor que la de la tomografía para el cráneo y la clavícula y mayor o igual para el metatarsiano. Los conjuntos de datos del cráneo mostraron una menor confiabilidad y precisión en comparación con los otros huesos más pequeños, esto puede ser debido a la superficie mayor y curva que posee.

En lo referente a las técnicas de impresión, la preferida fue la SLS ya que produjo impresiones de alta precisión y exhibió una excelente calidad de superficie y no requería estructuras de soporte durante la impresión.

Para concluir se recomienda usar la resolución más alta posible en la tomografía, el uso de un filtro de reconstrucción de la tomografía, la aplicación de un grado apropiado de suavizado de superficie y el uso de una impresora en 3D que no requiera estructuras de soporte, recomendándose las que utilicen la técnica SLS.

Detección canina de la sangre humana en descomposición y sus compuestos orgánicos volátiles. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Decomposing Human Blood: Canine Detection Odor Signature and Volatile Organic Compoundsde Rendine, Fiore, Bertozzi, De Carlo, Filetti, Fortarezza y Riezzo; en él nos hablan de cómo afectan los compuestos orgánicos volátiles a la sangre humana durante su proceso de degradación y de cómo los perros pueden utilizarlos para detectar los restos mortales de una persona.

Los perros (Canis familiaris) pueden ayudar en las investigaciones forenses ya que poseen una alta sensibilidad y selectividad en su sistema olfativo. Casi un octavo de su cerebro está dedicado a ello, por esto un perro bien entrenado será capaz de identificar olores específicos. Los perros especialistas en descubrir cadáveres son entrenados para detectar restos humanos o fluidos. En la actualidad faltan procedimientos estandarizados para su entrenamiento y puede llegar a cuestionarse la admisibilidad ante un tribunal del “olor a muerte” humano.  Tampoco es comprendido en su totalidad su capacidad para detectar olores transitorios.

Después de la muerte los tejidos humanos empiezan a degradarse mediante reacciones como la autolisis, la acción de microorganismos eliminadores lo que da como resultado Compuestos Orgánicos Volátiles (VOCs). Estos compuestos son productos intermedios en la descomposición de las proteínas, los carbohidratos, los ácidos nucleicos y los lípidos. Hay muchas investigaciones previas que han identificado multitud de VOCs identificándolos como marcadores de la descomposición humana. Estas sustancias son liberadas al medio ambiente debido a sus propiedades fisicoquímicas como son el bajo peso molecular, la alta presión del vapor o el bajo punto de ebullición.  Si bien es cierto que hay muchos factores que influyen en la descomposición como son la temperatura, la humedad, la presión barométrica, la profundidad del enterramiento, las corrientes de aire, la composición del suelo, la humedad, la presencia o no de ropa, el porcentaje de grasa corporal, las enfermedades, el uso de productos químicos, la actividad de insectos, la vegetación y la propia ubicación del entrenamiento.

En el presente estudio se escogió la sangre ya que normalmente está presente en la mayor parte de escenarios del crimen y es una fuente de VOCs y de subproductos de la descomposición. Se recogió sangre de sujetos fallecidos por muertes traumáticas de sujetos no liberados y se excluyeron los casos de cribado toxicológico positivo. Finalmente fueron cuatro jóvenes muertos en accidentes de circulación: hombre negro de 22 años, hombre blanco de 22 años, mujer negra de 24 años y una mujer blanca de 20 años. Las muestras fueron recogidas entre cuatro y cinco horas después de la muerte desde la vena yugular interna hasta un vacutainer que con fluoruro de sodio y oxalato de potasio. Los tubos habían sido tratados previamente para eliminar posibles contaminaciones.

Las muestras fueron transferidas al laboratorio en huelo seco y almacenadas a -20ºC. Después se prepararon a temperatura ambiente (22ºC y 45% de humedad). La primera extracción fue evaluada como día 0 del experimento. Los viales se abrieron y mantuvieron a temperatura ambiente y humedad relativa durante 21 días. En los días, 3, 7, 14 y 21 se repitieron las extracciones.

Los perros utilizados fueron un Labrador Retriever macho de cinco años (perro A) y un Labrador Retriever macho de tres años (perro B). Los perros ya estaban entrenados y eran capaces de detectar sangre de cadáveres humanos en las diferentes etapas de descomposición.

Para el estudio se utilizó una habitación cerrada que no había sido previamente utilizada para el entrenamiento con perros. Se realizaron cinco pruebas, una por cada día de extracción de sangre. La sangre fue colocada en recipientes de vidrio no transparentes con un solo orificio pequeño en la tapa superior, para que de esta manera solo fuera accesible a través del olor. Después se colocaban en soportes de madera y se ponían en el suelo por azar. La habitación, además, tenía muestras en blanco en las mismas condiciones que las que contenían sangre.

El rendimiento de los perros se realizó mediante ocho pruebas por cada día. Los perros estaban entrenados y mostraban una señal pasiva (sentarse) en caso de detectar sangre de cadáver humano y no de otro tipo de animal. En cada sesión había dos observadores para controlar los resultados. Ni los observadores y no los controladores de los perros sabían donde estaban las muestras de sangre para no provocar posibles interferencias a los animales. Los observadores marcaban la ubicación que había señalado el perro y consultaban por vía telefónica al investigador sobre si era la correcta o no para que el entrenador pudiera recompensar al perro en caso de ser positivo. Se consideró como verdadero positivo cuando los perros lo detectaban y era una muestra de sangre de verdad, se considera falso positivo si los perros lo detectaban, pero no era sangre humana, era falso negativo cuando la sangre humana no fue detectada por los perros y un verdadero negativo cuando el objetivo no estaba presente y los perros no lo detectaron.

Los VOCs cambiaron a lo largo del tiempo, a pesar de que las condiciones fueron constantes. No había diferencias cualitativas entre los días 0 y 3. A medida que pasaba el tiempo fueron desapareciendo los ácidos, los ésteres, los compuestos heterocíclicos aromáticos y los hidrocarburos halogenados y aparecieron los hidrocarburos y los aldehídos. Posteriormente se detectaron sulfuros y el disulfuro de dimetilo y el disulfuro de carbono que están ambos asociados a la descomposición. Los alcoholes estaban más presentes en las fases frescas, al pasar el tiempo cambiaron, por ejemplo, el etanol no apareció hasta el día 14. No se apreciaron diferencias entre los cadáveres de raza blanca y los de raza negra.

Para cada sesión se calcularon el PPV (proporción de las respuestas caninas de objetivo- presente correctas) y el NPV (proporción de las respuestas caninas de objetivo-ausente correctas) que indican la predicción del perro cuando detecta las muestras o cuando no señala la presencia del objetivo. Los resultados fueron de PPV para el perro A entre 98.96% y el 100%, para el perro B entre el 99,47% y el 100%. El NPV para el perro A fue de entre el 75% al 100% y para el perro B de entre el 88.89% y el 100%.

El día 0 obtuvieron buenos índices de rendimiento, aunque los mejores fueron los días 14 y 21. Esto puede deberse a las diferencias de los VOCs, ya que los últimos días habían compuestos de azufre. Como es sabido el receptor olfativo de los mamíferos es la metaloproteína y que las nanopartículas de zinc metálicas podrían participar en la transducción de señales entre las proteínas receptoras y las proteínas heterotriméricas de unión a nucleótidos de guanina y las enzimas efectoras que están activas. Los compuestos de azufre que se encuentran en los días más avanzados se unen fuertemente al zinc lo cual puede explicar esta mejoría.

Si bien es cierto que mejora crecientemente desde el día 14 al 21 y en cambio los VOCs son iguales. Esto puede ser explicado ya no por sus diferencias cualitativas sino por las cuantitativas. Los compuestos de azufre estaban presentes en mayor cantidad el día 21 que el día 14. También puede explicarse porque los perros habían mejorado en su detección al haber sido expuestos más vece al olor en los días anteriores.

Estos hallazgos demuestran que la descomposición de la sangre humana es una buena fuente de VOCs y que es un buen objetivo para provocar la respuesta olfativa en perros bien entrenados.

 

Elementos irracionales en la toma de decisiones criminales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The Moderating Effect of Criminal Thinking on Certainty of Apprehension in Decisions to Engage in Antisocial Behavior: Replication and Extension” de Walters, Morgan y Scanlon; en él nos hablan de los elementos irracionales que se presentan en la toma de decisiones sobre si participar o no en un acto criminal.

Desde que Beccaria publicó su tratado sobre el crimen y el castigo, pasando por la Escuela Clásica, hasta la Teoría de la Elección Racional y Teoría de las Actividades Rutinarias, la disuasión ha sido estudiada para explicar y prevenir el crimen. Sin duda estas dos teorías han aportado mucho conocimiento acerca de los requisitos racionales en la toma de decisiones en relación con el delito, sin embargo, dejan de lado elementos no racionales que también entran en juego en la toma de decisiones. Justamente ese el tema principal de este estudio, en el cual se pretende investigar sobre los elementos no racionales de la toma de decisiones, en forma de pensamiento criminal proactivo y reactivo, y como apoyan, suprimen y moderan los requisitos racionales del proceso de toma de decisiones.

Los requisitos racionales en la toma de decisiones en relación al crimen son de naturaleza utilitarista. Básicamente implican un análisis entre los costes y el beneficio que se perciben sobre la participación en algún acto criminal. En ellos se centra la Teoría de la Elección Racional que nos dice que, si los beneficios percibidos por participar en un acto criminal son mayores que sus costes el individuo cometerá el delito, si no se abstendrá de ello. Los costes serían la certeza de recibir un castigo, la severidad del mismo y la rapidez del castigo. Sin embargo, los elementos racionales en la toma de decisiones están limitados por factores situacionales, emocionales y cognitivos.

Dentro de los factores antes mencionados nos encontramos con los situacionales, de él se ocupa la Teoría de las Actividades Rutinarias. Esta teoría nos dice que el crimen se producirá si hay un objetivo deseado, una ausencia de guardianes capaces y un delincuente motivado. El primero de ellos podía ser descrito como cualquier objeto o persona que sea accesible y valiosa para el delincuente. Estrategias como el endurecimiento de objetivos, la eliminación de los mismos o el control de los accesos buscan reducir las oportunidades criminales. El segundo de los elementos serían por ejemplo el propietario de una vivienda, un vecino mirando por la ventana, un vigilante nocturno o un perro guardián. El tercer elemento es quizás el menos estudiado, pero dentro del delincuente motivado es donde destacan más los factores no racionales.

Dos de las características no racionales más importantes de un delincuente motivado son las emociones y el pensamiento no racional. La Teoría de las Actividades Rutinarias explica con bastante predicción el delito económico o adquisitivo es menos eficaz en su explicación del delito no económico o expresivo.

Los factores no racionales de la emoción y el pensamiento criminal desempeñan un papel decisivo a la hora de tomar decisiones criminales. Estilos de pensamiento criminal como el aplacamiento (externalización de la culpa), el privilegio (darse permiso para violar los derechos de los demás y las normas sociales), el poder (luchar por el control de los demás) o el superoptimismo (creencia de poder evitar las consecuencias negativas) comprenden la dimensión proactiva del pensamiento criminal. Estilos de pensamiento como el corte (eliminación rápida de elementos disuasorios con palabras o frase), la indolencia cognitiva (falta de razonamiento crítico) y descontento (dificultad para mantener el enfoque y completar tareas) representan la vertiente reactiva.  El pensamiento proactivo sirve para eliminar las emociones morales y favorecer el comportamiento criminal mientras que el reactivo estimula las emociones hedonistas que interferirán en el análisis racional de coste -beneficio.

El presente estudio lo que busca era comprobar como varía la realización de actos criminales dependiendo del riesgo de que te pillen y cómo varía el pensamiento criminal en base a ese comportamiento. Para ello se contó con la participación de 319 estudiantes universitarios (106 hombres y 213 mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años. De los cuales el 64,6% eran blancos, el 19,1% eran hispanos, el 9,4% eran negros y el 6,9% restante eran de otras razas.

Para la realización del estudio se les mostraba tres escenarios. En el primero de ellos, tenían que imaginar la posibilidad de adquirir ilegalmente las preguntas para el examen final de una asignatura en la que no les iba muy bien. En el segundo, tenían la opción de robar un billete de 50 dólares de la mesa de un dormitorio. El tercer escenario era que un amigo les había pedido que vendieran una libra de marihuana. Las probabilidades de que les pillaran eran de 50%, 10% y 1%, tenían que analizar cada situación en cada uno de estos porcentajes. Los participantes tenían que contestar la posibilidad que había de que participaran en ese acto criminal contestando del 1 al 5. Después tenían que contestar a dos preguntas más: ¿Cómo de moralmente equivocado es participar en un comportamiento antisocial? ¿Cuánto control personal necesitaría ejercer para abstenerse de involucrarse en el comportamiento antisocial? El pensamiento criminal proactivo y reactivo fue medido a través de esas preguntas evaluado con una versión del Inventario Psicológico de los Estilos de Pensamiento Criminal – Forma Corta. También se incluyeron cuatro variables de control en la investigación que fueron un autoinforme de comportamiento ofensivo reciente, la edad, el sexo y la raza. La administración de la encuesta era online y el tiempo de realización de 20 minutos.

Se confirmó que conforme era menor la posibilidad de que te cogieran aumenta la probabilidad de participar en el comportamiento criminal. Los resultados indicaron que el 10% de posibilidad de captura se asoció con una probabilidad significativamente mayor de participar en la conducta antisocial que un 50% de certeza de ser atrapado. El 1% de certeza se asoció con una probabilidad significativamente mayor de participar en la conducta antisocial que el 10%. El pensamiento proactivo se correlacionó más alto con las percepciones de baja ilicitud moral, mientras que el reactivo se correlacionó más alto con las percepciones de control personal disminuido frente a las oportunidades antisociales. Los participantes con niveles más altos de pensamiento criminal reportaron la mayor probabilidad de involucrase en un comportamiento antisocial en los tres niveles de certeza. El pensamiento criminal moderará el efecto de la certeza sobre la probabilidad de involucrarse en un comportamiento antisocial al aumentar desproporcionadamente la probabilidad de participar cuando las posibilidades de ser atrapado eran bajas y el pensamiento criminal era alto.

Se concluye que los requisitos racionales, la certeza de ser atrapados, y los elementos no racionales, el pensamiento criminal, de la toma de decisiones antisociales contribuyen significativamente a las decisiones de las personas de participar en conductas antisociales. Las personas con niveles más altos de pensamiento criminal tenían más posibilidades de participar en estas oportunidades que los que presentaban niveles más bajos, independientemente de la certeza de aprehensión. Cuanto más baja era la posibilidad de ser atrapado mayor era la probabilidad de que una persona con alta mentalidad criminal participase en el acto. Por tanto, lo pensamiento de invulnerabilidad y excepcionalidad envalentonaron a los participantes a medida que disminuían las probabilidades de detención.  Aquellos con un pensamiento reactivo ejercen un mayor control personal cuando la certeza de castigo es alta que cuando es baja.

Una implicación de estos resultados es que los factores no racionales también son importantes en la toma de decisiones criminales.  El pensamiento criminal reactivo estimula la emoción hedonista, que a su vez interfiere con la función utilitaria del proceso de toma de decisiones. El pensamiento proactivo limita o anula la emoción moral, lo que limita el impacto de las consideraciones morales de las decisiones. Otra implicación es que las intervenciones cognitivo – conductuales deben ser efectivas para abordar la toma de decisiones criminales.  Los valores, enseñar habilidades cognitivas básicas y mejorar el autocontrol deben ser efectivos para abordar la toma de decisiones.

 

 

Exploración forense del Windows 10 Timeline. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “A Forensic Exploration of the Microsoft Windows 10 Timeline” de Horsman, Caithness y Katsavounidis; en él nos hablan de las características que presenta la Línea de Tiempo de Windows 10 y su utilidad para la investigación forense.

Microsoft Windows sigue siendo el líder en sistemas operativos en la informática doméstica, se calcula que un 80% de los ordenadores utilizan esta plataforma a nivel mundial, siendo por tanto uno de los que se más se tiene que examinar en el curso de las diferentes investigaciones criminales. Desde el inicio del presente siglo Microsoft ha lanzado siete versiones: 2000, ME, XP, Vista, 7, 8 y 10, todas ellas pueden ser fácilmente encontradas por los profesionales forenses. En muchos casos los forenses tendrán que examinar los dispositivos buscando comportamientos de los usuarios, como pueden ser, destinos recientes, registros del sistema y búsquedas previas, para determinar el comportamiento y la culpabilidad del sospechoso.

En este caso se analizará la nueva característica de “Línea de Tiempo” (Timeline) de Windows 10, lanzada en la versión 1803 de Windows en abril de 2018, su principal función es representar gráficamente las acciones de los usuarios en el sistema operativo. Microsoft da la siguiente definición de esta nueva funcionalidad: “La Línea de tiempo se encuentra en la barra de tareas y mejora la Vista de tareas para mostrar las aplicaciones actuales y las actividades pasadas. De manera predeterminada, la Línea de tiempo muestra instantáneas de las cosas en las que estaba trabajando antes en el día o en una fecha pasada específica. Una barra de desplazamiento anotada le permite saber dónde se encuentra en su línea de tiempo y, si prefiere no desplazarse, puede buscar el elemento o actividad que te gustaría retomar”.

La Línea de tiempo graba la actividad del usuario durante 30 días. No hay un listado definitivo de todo lo que registra, pero entre ellos esta los eventos del navegador Edge, incluyendo las búsquedas en Bing, fotos, noticias, deportes, mapas del tiempo, información básica de Office y la información de apertura de archivos. Esta funcionalidad puede ser de gran ayuda para los investigadores forenses ya que ayudará a identificar con mayor facilidad las acciones que un sospechoso a llevado a cabo en su dispositivo. Cuando está operativo, ya que se puede desactivar, su recopilación pasiva de interacciones del usuario ofrece una fuente de operaciones grabadas que van desde el historial de internet, documentos e imágenes. Esto puede ser especialmente útil en el caso de la pornografía infantil ya que la utilización de estos registros junto con los metadatos es posible revelar toda la actividad del usuario.

Para probar la funcionalidad de la Línea de tiempo se crearon archivos de prueba únicos en un sistema de prueba con los que se interactúo anotando la fecha y la hora de cualquier interacción, pudiéndose identificar cualquier inclusión de estos datos en la investigación de la línea de tiempo posterior. La base de datos de la Línea de tiempo se puede extraer y consultar o acceder en vivo, lo que permite ver los cambios de inmediato.

Primero se tiene que hacer una diferenciación entre los dos tipos de mosaicos que registra la Línea de Tiempo. Por un lado, están los mosaicos de procesos (PT) y por otro, los mosaicos de actividad (AT). La Línea de Tiempo, aunque está comercializada como una herramienta de seguimiento de actividad también se comporta como administrador de tareas ya que puede cambiar entre procesos y terminarlos. Los PT son mosaicos activos que muestran un proceso que actualmente está en ejecución mientras que los AT son como accesos directos que facilitan la localización de archivos. Los usuarios tienen la opción de subir toda la actividad de su Línea a la nube de Microsoft lo que permite la sincronización con los diferentes dispositivos. Aunque está pensada principalmente para Windows 10 tanto Microsoft Launcher en Android como Edge en iOS son compatibles. Para controlar la actividad e iniciar su uso se debe hacer a través de Inicio> Configuración> Privacidad> Historial de Actividades. Una vez activa, la Línea de tiempo almacena la información dentro de la base de datos SQLite ActivitiesCache.db.

Las pruebas realizadas con el ActivitiesCache.db de la Línea de Tiempo a través de SQL y los archivos asociados han demostrado ser una fuente de información sobre el usuario de que se pueden extraer e interpretar mediante el SQL. Los eventos capturados por la Línea se podrían diferenciar entre información a AT y de PT interpretándola y vinculándola a acciones concretas del usuario. También se puede diferenciar entre una cuenta local de una asociada a través de un análisis de estructuras.

Dentro del ActivitiesCache.db hay dos tablas (Metadata y Manual Sequence) que contemplan todo lo relacionado con los metadatos, incluyendo la última hora y fecha en la que se creó la base de datos y otras tres tablas (Activity, ActivityOperation y Activity_PackargeId) que documentan toda la actividad de la Línea de Tiempo, que incluyen la última ETag registrada.

El análisis demuestra el valor potencial de un análisis de Timeline como fuente de evidencia para denotar la interacción entre usuario y sistema en el contexto de la investigación forense de Windows 10. Cuando los accesos a los archivos de evidencia clave se han producido en un sistema Windows 10 y esta activo la Línea de Tiempo puede capturar y registrar la información lo que proporciona un registro de la culpabilidad. Además, se han investigado las limitaciones de la Línea de Tiempo, que indica cuando se elimina los archivos, a los 30 días se purgan las tablas de Activity, ActivityOperation y Activity_PackargeId. Tampoco se almacenan el nombre de las carpetas si se entra desde el explorador de archivos al igual que ocurre con los archivos de la papelera. También, en el caso de los AT al funcionar como un acceso directo no podrá entrar en el archivo si ha sido movido después de haberse grabado en el base de datos.