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Mes: diciembre 2018

Comparación entre dos técnicas de detección de huellas dactilares: deposición de metal único versus revelador físico. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Single metal deposition versus physical developer: A comparision between two advanced finergermark detection techniques” de Moret, Lee, de la Hunty, Spindler, Lennard y Roux; en él nos hablan de los resultados obtenidos de una comparativa realizada en más de 1.000 especímenes con los métodos de deposición de metal único y de un revelador físico.

La última década ha sido testigo de una mejora de la efectividad de diversas técnicas para detectar las huellas dactilares, por ejemplo, en sustratos porosos se utiliza cada vez más la 1,2-indandiona/zinc (IND-Zn), sustituyendo al 1,8-diazafluoren-9-ona (DFO), debido a la mayor sensibilidad y intensidad lumínica. Otras técnicas más avanzadas como el revelador físico (PD) y la deposición de metales al vacío (VMD) también son cada vez más utilizados. La deposición multimetal (MMD) y la deposición de un solo metal (SMD) han avanzado mucho en los últimos años. La versión más reciente del SMD II puede ser una buena alternativa al PD, ya que no se limita a los sustratos porosos como pasa con el PD, sino que también se aplica a sustratos no porosos o semiporosos. La SMD II es una técnica basada en un proceso en inmersión en dos pasos que primero involucra a nanopartículas de oro (oro coloidal), seguido de un baño de refuerzo que aumenta el contraste de la marca para mejorar su visibilidad. El protocolo más reciente ha mejorado la robustez y su facilidad de implementación, el rendimiento del SMD II es menos dependiente del pH, además, la síntesis del oro es sencilla y no hay que controlar la temperatura. Esto ayuda a que la técnica se pueda implementar en el uso diario. A pesar de ello, la implementación sigue siendo más compleja que los reactivos de aminoácidos, siendo comparable a los PD. En apariencia también es similar, ya que las crestas se presentan en color gris oscuro sobre un fondo claro. Pero a pesar de todo esto, la técnica SMD II nunca ha sido comparada con otras técnicas actuales, en este estudio se va a comparar la SMD II con el PD.

Se realizaron tres experimentos para comparar el rendimiento del SMD II con el de PD.  Primero se aplicaron cada una de ellas como métodos de detección independientes. Después fueron aplicadas posteriormente a dos reactivos de aminoácidos como son el IND-Zn y la ninhidrina. Por último, se compararon en sustratos que se habían sumergido en agua después de dejar las huellas, una situación donde los reactivos de aminoácidos no son aplicables.

Los donantes de las huellas fueron instruidos en que realizasen sus actividades cotidianas normalmente pero que no se lavasen las manos ni se pusiesen ningún cosmético una hora antes de la donación. Antes de tocar los sustratos se les pidió que se frotasen las manos. La presión para dejar la huella no fue controlada. Se recogieron huellas de cinco donantes (cuatro hombres y una mujer) en 12 sustratos diferentes (9 papeles convencionales, un papel térmico, un papel de cartón y un papel de una revista satinada). Las huellas tenían dos edades diferentes: una semana y cuatro meses. Se recogieron depósitos de dos dedos para cada condición, teniendo un total de 480 marcas de dedos. También se recogió muestras en sustrato no poroso (polipropileno transparente) para probar el SMD II.  Todas las huellas se guardaron en la oscuridad (un cajón de oficina) baja condiciones ambientales de 19ºC y una humedad relativa del 54,3%.

Para la comparación independiente y el experimento del sustrato humedecido las huellas se cortaron por la mitad, de esa manera cada huella era procesada por las dos técnicas. En el experimento en secuencia primero se aplico el IND-Zn y después la ninhidrina, y posteriormente fueron cortadas por la mitad, para procesar cada mitad con una técnica.

Cada resultado fue evaluado por tres evaluadores independientes, las imágenes se presentaban en orden aleatorio. Para comparar las técnicas, se calculó la puntuación media de cada marca de dedo.

En total se recolectaron 1080 muestras. De ellas, 480 se compararon con las técnicas de manera independiente, 480 para la forma secuencial y 120 en los sustratos humedecidos.

Las puntuaciones obtenidas fueron bajas para ambas técnicas, era esperable ya que la calidad variaba de una huella a otra, debido a que habían sido depositadas de manera natural no controlada. Los valores promedios fueron ligeramente para SMD II cuando fue aplicada por sí sola. Sin embargo, PD tuvo un desempeño mejor al ser aplicado después del IND-Zn y la ninhidrina, demostrando que la eficacia de esta técnica no varía, aunque se hayan aplicado otras técnicas con anterioridad. Estos resultados habría que interpretarlos con cautela puesto que pueden ser debidos a una mayor calidad de las muestras. SMD II tuvo peor desempeño cuando fue aplicado después de los aminoácidos que cuando se aplicó de manera independiente, esto puede significar que las técnicas anteriores son compuestos dirigidos también por el SMD II o que el disolvente portador del IND-Zn y la ninhidrina está eliminando los compuestos que analiza el SMD II. Todo parece indicar que los tratamientos con IND-Zn y ninhidrina pueden tener un efecto perjudicial para el rendimiento del SMD II. En relación con la edad de las huellas, se obtuvieron mejores resultados en las marcas más frescas en ambas técnicas. En promedio la PD dio mejores resultados en la mayoría de los sustratos. El SMD II tuvo su mejor resultado en el papel blanco y su peor en el papel satinado. En papeles verdes y naranjas obtuvo buena resolución, pero un mal contraste lo que impidió su visualización. El PD no fue efectivo sobre el polipropileno transparente, resultado ya esperado.

En lo relativo a los sustratos húmedos obtuvo mejores puntuaciones el PD que el SMD II, por tanto, parece que la inmersión tiene un efecto más negativo en la técnica del SMD II.

Por todo esto no se puede recomendar la SMD II como una alternativa válida para la detección de huellas en sustratos porosos. Los reactivos de aminoácidos afectaron negativamente al rendimiento de SMD II y su visualización se ve impedida por la falta de contraste. Aunque en algunos sustratos es superior el rendimiento de la SMD II al de PD. La aplicación secuencial de ambas técnicas no produce mejoras. Además, la aplicación de PD después de SMD II daña la muestra.

A pesar de estos resultados, la SMD II tiene ventajas, como que puede ser aplicada desde sustratos no porosos a los porosos y su aplicación es más sencilla que la de PD. También es menos perjudicial para el sustrato, siendo, además, más barata al requerir menos productos químicos. Aunque para ser más efectiva requiere una mejora del contraste.

Homicidios y armas, examinando las variantes de la elección de arma. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Homicides and Weapons: Examining the Covarities of Weapon Choice” de Pelletier y Pizarro; en él nos hablan de las variables que se tienen en cuenta para la elección de arma a la hora de cometer un homicidio.

En Estados Unidos aproximadamente un 70% de los homicidios son cometidos por armas de fuego. A pesar de haberse estudiado en profundidad la relación entre las armas de fuego y la violencia letal, no hay un análisis profundo sobre los factores que afectan a la elección del arma. Poco se sabe sobre si el delincuente lleva el arma con intención de usarla o si es una elección oportunista y el delincuente lo encuentra en la escena.  Es necesario un mayor conocimiento de las covariables de la elección del arma y la dinámica de las transacciones situacionales que conducen al homicidio. El propósito de este estudio es analizar estas covariables y, además, determinar los factores situacionales más comunes que llevan a la decisión inicial de usar tipos de armas específicos.

Durante los homicidios es habitual el uso de algún tipo de armas. El más común es el de las armas de fuego, aunque parece variar en función del motivo del homicidio. Se ha encontrado una relación entre el uso de armas de fuego y el motivo instrumental en incidentes que involucraban a familiares, amigos cercanos. También se descubrió que era más probable que el motivo fuera expresivo en homicidios por conocidos que involucraban fuerza física y en homicidas extraños involucraban armas de fuego. Los homicidios domésticos tienen menor posibilidad de involucrar un arma de fuego. Los homicidios relacionados con drogas o con pandilleros también tienen más posibilidades de estar involucrada un arma de fuego, ya que es habitual que estos porten armas de ese tipo para su protección. A su vez también hay más posibilidades de que estén involucrados este tipo de armas en homicidios, cuando víctima y autor se habían desplazado hasta esa ubicación con la intención de cometer alguna actividad ilícita. También, se ha encontrado mayor prevalencia en el uso de armas de fuego por parte de los homicidas varones que de las mujeres, lo mismo ocurre en homicidios entre extraños que aquellos que son entre conocidos. Otros estudios han demostrado que es más posible que se utilice un arma de fuego cuando la víctima es un varón.

A pesar de no ser necesarias para cometer un homicidio, las armas, ya sean cuchillos, objetos cortantes, armas de fuego o de cualquier otro tipo facilitan la comisión de acto violento. En concreto las armas de fuego garantizan la victoria en una acción coercitiva debido a su letalidad. Además, las armas de fuego dificultan la identificación del autor, ya que no tiene que tener un contacto tan directo con la víctima y, por tanto, tienen menos riesgo de dejar evidencias. Las armas de fuego también hacen que tanto los delincuentes como las víctimas se envalentonen y cometan acciones que no tenían pensado cometer.

El uso del arma de fuego en homicidios premeditados encaja perfectamente con la teoría de elección racional, ya que este tipo de armas les hace aumentar las posibilidades de éxito de su cometido reduciendo los costes que pueda tener para ello y aumentando sus posibilidades de escapar con éxito.

En el presente estudio se usaron los archivos de investigaciones de homicidios de los departamentos de policía de Newark (Nueva Jersey) y Rochester (Nueva York). Se analizaron dos preguntas: ¿Qué factores influyen en el uso de un tipo particular de arma en un homicidio? Y ¿Cómo afecta el método de recuperación del arma, o su falta, a la elección de la misma?

Newark es una de las ciudades más violentas del estado de Nueva Jersey con un promedio de 102 homicidios por año. Generalmente estos crímenes se concentran en barrios caracterizados por el aislamiento racial y la privación económica. Esta ciudad no solo presenta problemas de violencia sino también sociales, con un 25% de sus residentes viviendo por debajo del umbral de pobreza y un 47% de la población de más de 16 años sin trabajo.

La tasa de homicidios en Rochester es más baja, 52 homicidios al año, aún siendo más baja es considerada como “la capital de asesinato de Nueva York”, ya que es la ciudad con el índice más alto del estado. También presenta problemas sociales con un 33% de sus residentes viviendo por debajo del umbral de pobreza y una tasa de paro del 47%.

Para la investigación se analizaron 821 homicidios que se resolvieron con el arresto del culpable en estas dos ciudades. Los homicidios de Newark (436) fueron estudiados desde enero de 1999 a diciembre de 2007, y los de Rochester (385) de enero de 2000 a diciembre de 2014. Se recopiló información de los archivos de la investigación, de los que se extrajeron datos sobre raza y género de la víctima y del victimario, motivo y modo del homicidio, tipo de arma y estilo de vida de ambos. También se recopilaron datos narrativos del informe del incidente, de las declaraciones del testigo y del delincuente. En el estudio en un 68’2% de los casos estaba presentes las armas de fuego y en un 64% de los mismos fue el delincuente el que llevó el arma a la escena.

El hecho de que en la mayoría de homicidios estuviera presente un arma de fuego y que en casi la totalidad de ellos fuera portada por el agresor apoya la hipótesis de que el victimario elige el arma con más capacidad de fuerza bruta para matar y que tiene el menor nivel de riesgo para él. Además, también nos indica que portar un arma facilita que se acabe cometiendo un homicidio.

En relación a la primera pregunta ¿Qué factores influyen en el uso de un tipo particular de arma en un homicidio? Se descubrió que los factores dinámicos específicos relacionados con la situación del homicidio y las características de las víctimas y de los delincuentes tuvieron un impacto en el tipo de arma que se utilizaba en el homicidio. Los hombres afroamericanos más jóvenes que eran narcotraficantes y/o pandilleros utilizaron más las armas de fuego para la comisión de un homicidio. También tenían más posibilidades de ser víctimas de un arma de este tipo.

En cuanto a la segunda pregunta, es más probable que las armas de fuego sean llevadas por el agresor a la escena, mientras que los cuchillos, objetos contundentes y otros tipos de armas son más propensos a ser armas de oportunidad encontradas en la propia escena del crimen. Los hallazgos demuestran que cuando el crimen era premeditado y la intención del autor era su comisión era más posible que se utilizara un arma de fuego.

Una de las limitaciones del estudio, es que los datos fueron extraídos de los informes de las investigaciones policiales y, por tanto, puede estar sesgados debido a los sesgos que presentaran los agentes que se encargaron de la investigación.

Futuros estudios deberían investigar si es el método de recuperación del arma el que influye en el tipo elegido o al revés. También debería estudiarse si existen diferencias basadas entre el tipo de homicidio y la intención del delincuente.