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Mes: julio 2019

¿Se puede discriminar la nacionalidad del violador por su comportamiento? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Can the offence behaviors of stranger rapists discriminate between UK and non- UK nationals?” de Almond, McMaus y Curtis; en él nos hablan de la posibilidad de discriminar entre violadores nacionales de Reino Unido y no nacionales fijándose en el comportamiento ofensivo que tienen durante el crimen.

Los delitos sexuales han aumentado un 41% en Reino Unido, siendo el 16% de las agresiones sexuales cometidas por desconocidos en el año 2013/2014. Este tipo delictivo es difícil de resolver y por ello la investigación se está centrando en generar inferencias entre los comportamientos en la escena del crimen y las características del agresor.

En Reino Unido el 14% de la población carcelaria es extranjera. El 34% de los delitos cometidos por estos presos son delitos violentos (22%) o delitos sexuales (12%). A estos datos se une la creciente preocupación de los ciudadanos por la inmigración y el delito. La investigación se ha centrado en la población carcelaria no británica sugiriendo la evidencia que, aunque el tamaño de esta población está aumentando hay pocas pruebas que apoyen que los delincuentes extranjeros sean más violentos que los nacionales. Los delincuentes extranjeros aportan a sus delitos una amplia gama de diversidad cultural, lingüística y religiosa y esto puede que haga que tengan diferentes comportamientos en la escena del crimen. El por qué de estas posibles diferencias puede deberse a la falta de comprensión del sistema legal del país, variaciones en la forma de investigar los crímenes o en lo que se considera un delito, barreras lingüísticas entre víctima y victimario y las propias diferencias de personalidad, ya que estudios anteriores mostraran variaciones en el neuroticismo y el narcisismo entre las diferentes nacionalidades (McCrae y Terracciano, 2005).

Este estudio pretende ver si los comportamientos en la escena sirven para discriminar entre autores nacionales y extranjeros, este hecho serviría para diferenciar más rápidamente sospechosos y centrar los esfuerzos de la investigación policial en el camino adecuado.

Los datos se obtuvieron de la base de datos SCASUK, utilizando 651 casos de violación por parte de un hombre desconocido contra una mujer mayor de 16 años. Todos los casos ocurrieron posteriormente al 1 de enero de 2000. Teniendo todos una sola víctima y solo agresor. Estos datos se dividieron en dos muestras. La primera formada por 217 delincuentes no británicos, siendo de 65 nacionalidades diferentes, la más comunes fueron la nigeriana (7,4%) y la polaca (6,5%), con una edad media de 28 años. La segunda muestra consistía en 434 delincuentes británicos, con una edad media de 27 años. En cuanto a las víctimas, las de la primera muestra tenían una edad media de 27 años y las de la segunda de 30 años.

Se analizaron de manera dicotómica (1 presente y 0 ausente) 70 variables de comportamiento relacionados con la participación interpersonal (autodivulgación, relación prolongada, referencias al disfrute de la víctima) y el tipo de violencia (mínima, moderada, severa).  Primero se analizó si había alguna asociación significativa entre las variables de comportamiento del delito y la nacionalidad del delincuente. Posteriormente se analizaba cualquier comportamiento llevado a cabo en el delito para comprobar que esa variable era óptima para la predicción de la nacionalidad.

De los 651 casos, 323 utilizaron la confianza como un método de aproximación, es decir, iniciaban una conversación o les hacían preguntas antes del ataque. Había una asociación significativa entre el método de aproximación y la nacionalidad, siendo 1’5 veces más probable que al usar la confianza la nacionalidad fuera extranjera (56,2%) que nacional (46,3%).

El 84’2% de los casos de violación cometida por un desconocido ocurrieron durante la noche. En este caso también fue más común que el autor fuera extranjero (89’4%) que en nacional (81’6%).

En la mitad de la tipología delictiva el agresor besaba a la víctima, siendo 1’42 veces más probable que si ocurría el delincuente sea extranjero (56’2%) frente a nacional (47’5%). Lo mismo ocurre en relación con el forzar a la víctima a practicar actos sexuales, sucede en la mitad de estos delitos, pero en esta ocasión es más probable que el agresor sea nacional (54’4%) si esto ocurre que extranjero (40’6%). Lo mismo sucede con la solicitud de actos sexuales, es más probable que ocurra con un violador nacional (45’6%), que con uno extranjero (37’7%).

En esta clase de delitos sólo un porcentaje muy bajo de los agresores piden disculpas (14%), siendo más posible que el agresor sea nacional (16’1%) que extranjero (9’7%). Sólo un 8% de los agresores destruyen pruebas forenses, siendo una conducta más común en agresores británicos (9’7%) que extranjeros (4’6%).

En el 14% de los casos de violación el agresor bloquea la entrada o salida para evitar que la víctima escape. Esta conducta es más común entre los violadores extranjeros (18’4%) que entre los nacionales (11’8%). En cuando a la presencia de armas de fuego solo se da en un 2’8% de los casos de violación, siendo 5’47 veces más probable que el agresor sea extranjero cuando está presente (6%) que si es nacional (1’2%).

En relación a la violencia presentada, en el 21’2% de los casos se considera mínima, en el 16’9% moderada y en el 4’6% severa. Se da la violencia mínima en aproximadamente un cuarto de las violaciones cometidas por extranjeros (26’3%), frente a un 18’7% de los casos cometidos por nacionales. Por último, en casi un tercio de las violaciones existe penetración vaginal usando las manos, los puños o los dedos. Se comprobó que su empleo era más probable en crímenes cometidos por nacionales (35’9%) que por extranjeros (25’3%).

En resumen, de las 70 variables se descubrió que once comportamientos discriminaban. Cuatro no superaron la regresión logística: la aproximación por confianza, la solicitud de actos sexuales, las disculpas y la destrucción de pruebas. Otros siete comportamientos tenían valor predictivo, cinco serían para el grupo de extranjeros: la nocturnidad, el besar a la víctima, el bloquear la entrada o salida, la violencia mínima y la posesión de un arma de fuego. Para los nacionales fueron predictivos la realización de actos sexuales y la penetración vaginal con la mano, puño o dedos.

 

La utilidad de los datos de delitos pasados como variable de atractivo para ladrones residenciales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The usefulness of past crime dates as an attractiveness index for residential burglars” de Hanayama, Haginoya, Kuraiski y Kobayashi; en el cual utilizan un modelo de elección discreta para comprobar los efectos del atractivo del vecindario en el proceso de selección de ubicación del crimen.

De sobra conocida es la importancia de entender cómo los delincuentes eligen sus objetivos y la ubicación de los mismo de cara a la investigación y a la prevención del crimen. Varias teorías se han encargado del tema: la teoría de la elección racional, la teoría de las actividades cotidianas y la teoría del patrón del crimen. También, hay estudios que sugieren que los datos de los delitos anteriores pueden servir para predecir la ubicación de crímenes futuros.

El atractivo de un vecindario como predictor de la actividad criminal se puede estimar a partir de los datos de delitos pasados, utilizando siempre el mismo tipo de delito, ya que esta característica puede variar de una tipología a otra. El modelo de elección discreta intenta explicar el resultado del comportamiento cuando un tomador de decisiones individuales debe elegir una alternativa única de un conjunto de alternativas distintas finitas.

Los principales aspectos que analiza el modelo de elección discreta en los robos residenciales son:

  • Lugar de residencia de ladrón: a mayor distancia en la residencia del ladrón menor posibilidad de robo. Esto se conoce como patrón de decaimiento en la distancia.
  • Número de unidades residenciales: un área con muchas unidades residenciales tiene más posibilidades de ser atractiva para el delincuente.
  • Viviendas unifamiliares: la presencia de un mayor número de viviendas unifamiliares hace más atractiva la zona ya que este tipo de construcción suele ser más accesible para el ladrón.
  • Heterogeneidad étnica y movilidad residencial: estos factores propician la ausencia de guardines capaces haciendo más atractiva la zona.
  • Valor inmobiliario de la residencia: algunos estudios han demostrado una correlación significativa entre el valor inmobiliario de la residencia y la posibilidad de ser elegido como objetivo criminal.
  • Distancia al centro de la ciudad: las áreas cercanas al centro corren más riesgo de robo ya que son más conocidas por todos, incluyendo los ladrones.

El objetivo del presente estudio es sumar los datos de delitos pasados para ver si pueden ayudar a determinar el índice de atractivo de una zona para esta actividad criminal. Se utilizó los robos resueltos cometidos en la ciudad en la ciudad de Sendai, localizada al norte de Tokio, entre los años 2007 y 2015 por un ladrón en solitario. En total se usaron 369 casos llevados a cabo por 70 ladrones. La proporción de robos cometidos en viviendas unifamiliares es de 42%. En cuanto a los aspectos antes mencionados se obtienen los datos del censo de Japón.

Los resultados apoyaron que la distancia de la residencia del agresor disminuye las posibilidades de selección como objetivo. Cuando la distancia aumenta un kilómetro solo se tiene un 0,70 de posibilidades de robo. El número de unidades residenciales tiene un efecto positivo en la posibilidad de que el ladrón elija esa zona. Cuando aumenta su número en 100 las posibilidades de ser el objetivo son de 1,05. Lo mismo ocurre con el tanto por ciento de viviendas unifamiliares, a un tanto por ciento más alto más posibilidades. Cuando aumenta un 10% aumenta en 1,06 veces la posibilidad de robo. Por el contrario, la proporción de extranjeros y la movilidad residencial se muestran indiferentes. También se ha descubierto que cuanto más robo ha habido en una zona mayores son las posibilidades de que vuelve a ocurrir. Cuando se aumenta en uno los robos ocurridos, aumenta la probabilidad en 1,16 veces.

La proximidad de la residencia del agresor fue la variable que más impacto tuvo en el proceso de selección de objetivos por parte de los ladrones de residencia. Después, la siguiente variable a la hora de elegir fue el número de residencias en la zona, seguido de la proporción de viviendas unifamiliares y para acabar el número de robos anteriores en la zona.

Estos resultados muestran que el número de casos de delitos pasados es una variable útil para determinar la atracción de un vecindario para los ladrones. También se puede decir que la precisión del perfil geográfico se incrementa si se incluye la tasa de robos residenciales en el pasado, además, de los otros índices de atractivo.

Los resultados del presente estudio están en línea con estudios anteriores y se puede afirmar que el patrón de decaimiento en la distancia es una guía sólida para los procesos de elección de la ubicación criminal. Esto es debido a que el delincuente reduce los costes del viaje y conoce mejor el área. Pero, hay que tener cuidado porque no sólo su residencia puede ser el punto de partida, se debe considerar también otros puntos de anclaje como sus residencias anteriores. Los resultados positivos en cuanto al mayor número de residencias pueden deberse a que de esa manera tienen más objetivos entre los que escoger y el tanto por ciento de viviendas unifamiliares debe de ser por las facilidades de accesibilidad que presentan. En cuanto a la tasa de extranjeros, quizás la no relevancia de esta variable se debe a la homogeneidad que presenta la población de Japón.

Aunque los resultados muestran la importancia de los robos pasados, el estudio tiene limitaciones. No se tuvo en cuenta otros posibles factores de elección como la infraestructura de las zonas, especialmente las carreteras. Además, hay que tener en consideración que ese realiza en la ciudad de Sendai en Japón y puede que las conclusiones no sean extrapolables a otros lugares ya que se ha sugerido en otros estudios que los factores que influyen en el crimen difieren según el país y la ciudad.