clubforenses.com

clubforenses.com

Mes: abril 2020

Los perfiles de agresores sexuales y homicidas de personas de la tercera edad. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “The unusual victim: understanding the specific crime processes and motivations for elderly sexual homicide” de Chopin J. y Beauregard E. (2019), en el cual se analizan los aspectos diferenciales de los homicidios sexuales con víctimas de la tercera edad, en comparación con los homicidios sexuales que afectan a víctimas jóvenes y adultas.

A pesar de ser un crimen horrible, la investigación de la violencia sexual cuyas víctimas son personas de tercera edad es muy limitada. Las agresiones sexuales y crímenes contra las personas de tercera edad son relativamente raras en comparación con aquellas que afectan a otros grupos de edad.

Aun así, las agresiones sexuales y crímenes con víctimas de tercera edad (VTE) conforman un grupo diferenciado de casos con víctimas adultas y jóvenes (VAJ). Por ello, se deben analizar sus características por separado y, así, poder crear perfiles criminales más precisos.

Investigaciones previas en agresiones sexuales a VTE vs. VAJ

En las agresiones sexuales que afectan a VTE hay mayor violencia física. Esta se observa en las estrategias de aproximación a la víctima y en la agresión per se. Suele haber más golpes violentos y consecuencias más graves a nivel físico.

La mayoría de las agresiones ocurren en el domicilio de la víctima. Esto es congruente con la evidencia de que el domicilio de una víctima suele ser uno de los escenarios más comunes de violación. Las motivaciones del perpetrador en este tipo de agresiones se clasifican en tres dimensiones: basadas en ira, sexuales y oportunistas. Los autores añaden una cuarta posible, que sería la experimental.

Cuanto se trata de ira, esta es una ira típicamente misógina, con humillación sexual y fantasías sádicas. El agresor suele mostrar un alto grado de expresión de la ira y comportamientos antisociales en etapas juvenil y adulta. La aproximación a la víctima suele ser de tipo súbito y agreden a la víctima sin que haya necesariamente penetración.

Cuando se trata de motivaciones sexuales lo que se busca es la gratificación sexual. Estos agresores suelen consumir y poseer mucho material pornográfico y suelen presentar conductas sexuales desviadas.  La ira suele estar ausente, con bajos niveles de violencia física y altos niveles de penetración sexual. Asimismo, después de la agresión, suelen dejar libre a la víctima deliberadamente.

Los agresores sexuales oportunistas de VTE aprovechan situaciones de vulnerabilidad de la víctima. Por ejemplo, cuando no hay nadie que les pueda proteger. Este tipo de agresiones pueden darse a menudo en un contexto de robo. No suele haber penetración sexual, sino besos o caricias sexuales. El escenario suele darse en zonas públicas o exteriores.

También podría existir una cuarta dimensión de la motivación: experimental. Estos agresores sexuales buscarían deliberadamente una experiencia sexual con una víctima vulnerable elegida. Serían agresores de tipo hibrido, cuya experiencia con VTE no estaría muy bien definida.

Investigación actual sobre los homicidios sexuales con VTE

Los autores del estudio analizan diferencias entre 513 casos de homicidios sexuales que implican víctimas entre 16 y 45 años y 56 casos que implican víctimas de 65 años o más. Se excluyen las edades entre 45 y 65 años debido a características que se solapan y, por ello, dificultades para clasificar de manera precisa adultos y personas de tercera edad. Asimismo, los casos con víctimas de menores de 16 años se excluyen debido a que conforman un cluster normalmente bien diferenciado.

Los casos provienen de una base de datos oficial, con casos de Francia y Canadá y abarcan el periodo desde 1984 hasta 2018. Para que un homicidio sea considerado de naturaleza sexual debe tener al menos una de varias características. Por ejemplo, la exposición de partes sexuales del cuerpo de la víctima y/o evidencias de actividad sexual o sustitutos de ella.

Por un lado, se observa que los homicidios sexuales a VTE conforman un grupo diferenciado de los casos con VAJ, al igual que lo observado en las agresiones sexuales.  En la mayoría de los casos el escenario del crimen es el domicilio de la víctima, donde también ocurre la aproximación a ella.

La mayor probabilidad de que los crímenes ocurran en el domicilio se explicarían por las rutinas de las VTE. Suelen desarrollarse en el domicilio, además de las situaciones comunes de soledad, jubilación o enfermedad que provoca la permanencia en casa.

Algo parecido ocurriría en el caso de las víctimas menores, cuyas actividades también se desarrollan mayoritariamente en el hogar. Otra similitud con los casos que implican menores es la mayor cantidad de criminales que son conocidos de la víctima.

Al igual que en las agresiones, los homicidios sexuales a VTE son mucho más violentos que los homicidios sexuales de VAJ. Esto puede deberse a que la mayoría de estos criminales suelen actuar con motivaciones de ira y sadismo, ambas asociadas a altos niveles de violencia.

En cuanto a conductas sexuales per se, no hay muchas diferencias en las conductas normalizadas (p. ej. penetración vaginal). En cambio, si se detecta un alto número de conductas extrañas, como la penetración con objetos o actividad sexual postmortem. La primera se puede considerar como una conducta de tortura o sustituto de actividad sexual debido a disfunción sexual. La segunda es una conducta parafílica, pero también puede darse como resultado de una disfunción sexual.

Aparte de estas diferencias generales, los autores desarrollan una clasificación para los criminales sexuales de VTE según sus motivaciones y mediante el análisis del modus operandi, similar a la descrita para las agresiones sexuales. Se trataría de motivaciones sexuales, de robo, sádicas y experimentales.

Los criminales motivados sexualmente atacan a mujeres y especialmente cuando están durmiendo. En todos los casos se da penetración vaginal y suele haber mucha diversidad de actos sexuales cometidos comparado con otros tipos de agresores. Entre ellas, se da la penetración con objetos extraños en una tercera parte de los casos.

Suelen utilizar métodos ilegales para entrar en el domicilio. Matan a la víctima especialmente porque suelen ser conocidos, pero rara vez llevan a cabo conductas para destruir pruebas. También roban cosas de valor de la víctima, pero impulsivamente más que llevarse souvenirs.

Los motivados por el robo también atacan principalmente a mujeres, en sus domicilios y mientras están durmiendo o llevando a cabo alguna actividad doméstica. Lo más diferencial de estos criminales es que lo principal es el robo, mientras que la agresión sexual y el homicidio son subsecuentes y basadas en la oportunidad. Las agresiones sexuales suelen ser relativas a masturbación y similar. En la agresión y el homicidio se suelen notar aspectos que indican la falta de premeditación.

Los criminales sádicos atacan exclusivamente a mujeres en sitios exteriores y especialmente cuando las víctimas hacen deporte. Suelen ser desconocidos para las víctimas. No buscan actividades sexuales comunes ni suele haber gran diversificación de estas. En cambio, cometen actos sexuales de dominancia, tortura psicológica y/o física, humillación y/o mutilación. Lo que les motiva, por tanto, es el sufrimiento de la víctima y no la naturaleza sexual de sus conductas. Suelen utilizar armas para matar a la víctima y suelen destruir pruebas.

Por último, los criminales experimentales atacan tanto a hombres como a mujeres de la tercera edad, generalmente en sus domicilios. En la mayoría de los casos los criminales son conocidos de las víctimas y es así como se aprovechan para entrar en sus casas. No suelen implicarse en agresiones sexuales típicas.

En cambio, suele haber presencia de actos extraños como la penetración con objetos y actividades sexuales postmortem. En estos casos es donde la hipótesis de disfunción sexual encaja más, así como las fantasías sexuales desviadas. Suelen planear el ataque, reflejándose esto en la ausencia de golpes y muchos de los crímenes se cometen con un arma.

Como conclusión, observamos que analizar los casos de agresión y homicidio con víctimas de la tercera edad como un grupo separado es crucial, dado que se pueden encontrar diferencias destacables con respecto a los casos con VAJ (aunque se requiere mucha más investigación). Estas diferencias serían cruciales cuando se evalúa el riesgo de reincidencia, se desarrollan perfiles criminales e incluso cuando se trata de evaluación y tratamiento.

Aunque este tipo de casos sean menos frecuentes, es importante estudiarlos porque debido al incremento de la población de la tercera edad, dicha frecuencia puede aumentar.

¿Te interesan el campo de las Ciencias Forenses? ¿Quieres aprender sobre análisis de escenarios de crimen, profiling e/o investigación criminológica? Visita nuestro Máster en Criminal Profiling  y nuestro Experto Universitario en Investigación Criminológica,  con becas especiales para los lectores del Club Ciencias Forenses.

El peso de los factores protectores en la reincidencia de conductas violentas. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Assessing protective factors in treated violent offenders: associations with recidivism reduction and positive community outcomes” de Coupland R. B. A. y Olver M. E. (2020) en el cual se analiza la utilidad de evaluar factores protectores en pos de predecir reincidencia de la violencia y de obtener buenos resultados post-tratamiento de reducción de la violencia.

En los últimos 20 años, se registró un importante avance en la evaluación del riesgo de violencia. De estos avances, implementados tanto en la investigación como en la práctica profesional, se destacan varios: el desarrollo de herramientas de evaluación y predicción eficaces, la proliferación de factores de riesgo dinámicos, la evaluación del cambio en cuanto riesgos y la validación cruzada de los métodos de evaluación a nivel internacional.

No obstante, un área de bastante importancia quedó atrás: los factores protectores. Sigue habiendo dificultades tanto en cuanto a su conceptualización, como en cuanto a su medición e identificación.

Los factores protectores podrían generar beneficios saludables y es muy probable que estén ligados a resultados individuales positivos. Buscar tales factores para las personas con historial de delincuencia podría mitigar el riesgo de violencia. Es posible que provoquen mejoras en el panorama en cuanto a una reintegración exitosa. A grandes rasgos, aportarían una visión más esperanzadora y optimista en las evaluaciones forenses.

Algunos autores consideran que la evaluación enfocada (solo) al riesgo puede crear actitudes pesimistas en los terapeutas que tratan con personas violentas. Asimismo, este enfoque puede alimentar predicciones excesivas de reincidencia y pasar por alto resultados positivos potenciales como conseguir un trabajo, retomar la formación, etc. En la misma línea, se plantea un posible sesgo hacia lo negativo mientras las evaluaciones de riesgo solo se basen en factores de riesgo.

En los últimos años, el enfoque ha tomado una dirección hacia factores protectores dinámicos. Por ejemplo, una red de apoyo social fuerte o estilos de afrontamiento. Pero, ¿qué son los factores protectores?

Los factores de riesgo directa o indirectamente incrementan la probabilidad de reincidencia de un delincuente. En cambio, los factores protectores tienen un efecto amortiguador en el riesgo de reincidencia. Aun así, el rol exacto que tienen estos factores es aún poco claro, pero se plantea que podrían mediar entre el riesgo de violencia y reincidencia.

Diversos factores protectores se han estudiado y han recibido apoyo empírico o conceptual. Estos muestran relevancia tanto en la población de delincuentes juveniles como adultos. Algunos serían: apoyo de una red prosocial fuerte, red de apoyo emocional, uso apropiado del tiempo de ocio, actividad y afiliación religiosa, actitudes positivas hacia la intervención, alojamiento estable y habilidades de afrontamiento adaptativo o de resolución de problema prosociales.

Una de las listas de verificación más conocidas en cuanto a evaluación de factores protectores para la población forense es SAPROF (Structures Assessment of Protective Factors). Contiene 17 factores protectores, de los cuales 15 son dinámicos. Estos están clasificados en 3 grupos: internos, motivacionales y externos.

Se puede decir que a lo largo de los diferentes estudios en los cuales se utiliza SAPROF los resultados son generalmente buenos. No obstante, también se encuentran inconsistencias entre estudios, así como dificultades en cuanto a predicción del riesgo de violencia en subpoblaciones específicas, p. ej. mujeres delincuentes.

Los autores de este estudio analizan una muestra de 178 delincuentes (análisis documental) que fueron encarcelados por alguna actividad violenta. Estos participaron en un programa de reducción de la violencia de alta intensidad en un centro psiquiátrico de máxima seguridad de Canadá. La muestra presenta, en su mayoría, algún problema de salud mental: psicosis, depresión, trastornos de personalidad, abuso de sustancias, etc. Más del 70% de la muestra presentaba un trastorno de personalidad antisocial.

La duración media de las sentencias es de 6 años. La edad media de inicio de actividades violentas es de 18 años. La mayoría tenía un historial de violencia, encontrándose un 56% de delitos violentos sin homicidio, un 38% de delitos violentos con homicidio, un 5% de delitos no violentos y un 2% con delitos sexuales violentos.

El programa de tratamiento es Aggressive Behavioral Control (ABC). Su duración es de 6 a 8 meses y tiene como objetivo reducir la reincidencia de violencia en hombres con un extenso historial de violencia o con problemas serios de mala conducta institucional. Es un programa multidisciplinar, con psicoeducación, instrucción de habilidades de prevención de la reincidencia y terapia individual y grupal para atender las necesidades criminógenas.

Ha mostrado eficacia en disminuir la frecuencia y gravedad de nuevas mala conductas institucionales. Asimismo, disminuye, según las evidencias, la probabilidad de reincidencia en delincuentes afiliados a bandas o altos en psicopatía. Los cambios positivos que provoca se han asociado a un decremento de la violencia en la comunidad.

En el análisis de la muestra se utilizan, aparte de SAPROF, una lista de factores protectores (lista PF) con factores recopilados de las evidencias científicas. Otra es la herramienta de evaluación de riesgo y planificación de tratamiento VRS (Wong & Gordon, 1999-2003). Asimismo, el conocido HCR-20 (segunda versión, Webster et al., 1977) que evalúa el riesgo mediante 10 factores relativos al historial criminal, 5 factores clínicos 5 factores de gestión del riesgo. Esta herramienta tiene una alta precisión predictiva para la violencia.

En términos generales, el tratamiento aplicado a la muestra parece haber dado buenos resultados. Los cambios positivos se han registrado en los factores protectores internos y motivacionales del SAPROF, pero no los externos. El menor nivel de mejora se ha observado en el periodo desde post-tratamiento hasta la incorporación en la comunidad. En cambio, desde la fase de pre-tratamiento hasta la incorporación en la comunidad se han observado cambios importantes en los factores protectores. En términos de puntuación del SAPROF, las mejoras se dieron en un 40%.

Las correlaciones entre factores de riesgo y protectores se muestra inversa. Es decir, a mayor protección, menor riesgo de reincidencia. Asimismo, los hombres con historial de violencia más grave y con mayor riesgo de reincidencia mostraban menos factores protectores. Por tanto, ambos tipos de factores no son independientes. Aun así, los datos muestran que estos factores no representan a un mismo constructo, es decir, no son las dos caras de una misma moneda. Lo más probable es que se solapen, por ejemplo, compartiendo consecuencias.

Las herramientas de evaluación de factores protectores predicen la reincidencia comunitaria e institucional. Específicamente, baja protección se asocia a incrementos de las tasas de violencia y reincidencia general, así como con una mayor frecuencia y gravedad de las malas conductas institucionales.

Cuando se analizan los cambios en protección en función de las medidas de riesgo, no se observa una predicción incremental desde pre a post- tratamiento. Es decir, no aparece un patrón constante de, por ejemplo, mayor protección, menor riesgo de reincidencia.  Los autores plantean que esto puede deberse a que el tratamiento aplicado a los delincuentes no se centra en factores protectores o en incrementar la protección.

En cambio, se centra en disminuir el riesgo de reincidencia y la violencia. Y, como hemos mencionado antes, si protección y riesgo no son dos caras de la misma moneda, reducir los niveles de riesgo no necesariamente debería incrementar la protección.

Lo más importante es que un enfoque en la reducción del riesgo provocaría una reducción de la reincidencia. No obstante, no volver a cometer delitos no equivale a un funcionamiento adecuado en la comunidad ni a una reinserción exitosa. Por eso, parece que para conseguir lo segundo, los factores protectores deben ser tenidos en cuenta en la rehabilitación y reintegración en la comunidad.

Asimismo, los autores recomiendan que las herramientas de evaluación de factores protectores no se utilicen solo para predecir la reincidencia, porque de esta forma no cumplen como medidas de protección, sino simplemente informan del riesgo.

Y, como han observado, los factores protectores pueden tener un alto potencial para añadir a un bajo riesgo de reincidencia una reinserción más exitosa en la comunidad. Una influyente revisión sobre la evaluación de riesgo de violencia (Hanson, 2009) muestra que, para la siguiente generación de herramientas, añadir los factores protectores será una adición clave.

 

¿Quieres aprender más sobre la evaluación de riesgo de la violencia? Visita nuestro Curso de Perfeccionamiento Universitario sobre Herramientas de valoración y gestión del riesgo del comportamiento delictivo. Si te interesa el campo de las Ciencias Forenses y quieres aprender sobre análisis de escenarios de crimen, profiling e/o investigación criminológica visita nuestro Máster en Criminal Profiling  y nuestro Experto Universitario en Investigación Criminológica,  con becas especiales para los lectores del Club Ciencias Forenses.

Grafología: una posible herramienta auxiliar para el diagnóstico de TDAH. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Handwriting in children with Attention Deficient Hyperactive Disorder: role of graphology” de Cohen R., Cohen-Kroitoru B., Halevy A., Aharoni S., Aizenberg I. y Shuper A. (2019), en el cual se analiza la utilidad de la grafología como herramienta auxiliar para el diagnóstico de TDAH.

En la niñez, cuando nos iniciamos en el proceso de escritura, se pueden dar diferentes dificultades. El proceso de escritura es complejo y requiere de la integración de diferentes componentes. Se necesita atención, planificación motora, habilidades motrices finas y percepción visomotora.

Cuando se trata de niños/as afectados por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o con síntomas relacionados, los problemas de escritura son muy comunes. Además, tales problemas se han asociado frecuentemente a bajo rendimiento académico y baja autoestima.

Los educadores de niños/as con TDAH informan de la presencia de digrafía. La escritura de ambos sexos suele ser inmadura (con respecto a lo normativo según su edad), confusa e ilegible. Estos problemas podrían reflejar habilidades motoras e integración visomotora pobres, ambas correlacionadas con baja legibilidad de la escritura.

También se han registrado con valores bajos la fuerza, la sincronización de músculos agonistas y antagonistas y la presión del bolígrafo (u otra herramienta de escritura a mano) en niños/as con TDAH. Como tratamiento farmacológico, parece que el uso de metilfenidato mejora, entre otras cosas, los procesos implicados en la escritura.

La escritura a mano es una actividad que puede informar sobre diferentes aspectos de la persona. No solo habilidades, competencias, rendimiento adecuado o inadecuado según edad, sino también características de personalidad. La grafología es una disciplina muy antigua, desarrollada en China. Su objetivo es analizar la personalidad y el comportamiento de los individuos a través de las características físicas y de los patrones de su escritura.

Las escalas de evaluación de la escritura se han empezado a desarrollar en 1942. La existencia de estas hizo posible la identificación de características de escritura relevantes en diferentes idiomas y determinar cómo interaccionan.

Las conclusiones extraídas se resumen en que el análisis de una sola característica de escritura no es suficiente. Es la combinación de rasgos de escritura la que permite que los expertos en grafología extraigan interpretaciones completas y claras.

Desde la mitad del siglo XX, la grafología ha sido utilizada ampliamente. Se ha aplicado en selección de recursos humanos. Se utiliza para determinar si la firma de un autor es auténtica, lo que hoy conocemos como documentoscopia. Asimismo, sirve para analizar el estado del autor de un texto, por ejemplo, ansioso o en estado de ebriedad.

La grafología también tiene utilidad en los tribunales y en investigaciones criminales. Y, por último, es una herramienta reconocida en psiquiatría para el análisis de intentos de suicidio y en casos de trastorno depresivo mayor.

Los autores de este estudio investigan si la grafología puede servir como una herramienta objetiva auxiliar para el análisis de características y patrones de escritura de niños/as con TDAH. Plantea que las/os niñas/os con TDAH podrían diferenciarse de los no afectados en tipos y número de aspectos anómalos presentes en su escritura.

En el estudio participan 22 menores, con edades entre 13 y 18 años, diagnosticados con TDAH. Se asegura que todos los incluidos en el estudio hayan sido diagnosticados de forma objetiva. Es decir, que se haya atendido a múltiples fuentes de información (progenitores, escuela) y se hayan utilizado herramientas objetivas (p. ej. DSM). Por otro lado, participan 27 menores sanos como grupo control. El idioma de análisis es el hebreo, tratándose de un estudio llevado a cabo en Israel.

Se recogen muestra de escritura a mano de todos los participantes. Estos recibieron una hoja en blanco y se les solicitó la escritura de una historia de 10-12 líneas de longitud. El tiempo disponible para ello fue de aproximadamente 20 minutos. El análisis grafológico fue llevado a cabo por un grafólogo forense. Este no tuvo información alguna sobre el historial clínico de los participantes.

El grafólogo preestableció un perfil de escritura para las personas con TDAH compuesto por 15 características. Para cada muestra de escritura analizada el experto asignó un punto a cada característica presente. A puntuaciones iguales o mayores a 9 (máximo 15) se considera presencia de TDAH. A continuación, las 15 características. El texto del paréntesis hace referencia a la anomalía que debería encontrarse cuando hay TDAH.

Diseño de texto (extendido), márgenes (ninguno o solo uno), dirección de línea (nunca ascendente), espacio entre líneas, palabras y letras (anómalo), letras no convencionales (muchas), inclinación de la escritura a mano (nunca a la derecha o ascendente), desviación de la escritura a mano (presente), tamaño de letra (anómala, 3–4 cm), ancho de letra (solo ancho o solo estrecho), continuidad o flujo de escritura (ausente), forma de escritura (nunca continua o como si fuera un hilo), velocidad de escritura (nunca lenta) y fuerza del grafismo (pobre).

Los resultados de dicho análisis son prometedores. El análisis grafológico mostró una sensibilidad de la detección del TDAH de 75%. Asimismo, mostró una especificidad de 76,2%. Se han observado menos diferencias entre sujetos con y sin TDAH que las planteadas en investigaciones previas.

Como resultados más específicos se encuentran varios. Se observan diferencias, especialmente a nivel intra-género. Ninguno de los niños con TDAH mostró una velocidad de escritura lenta. En cambio, en el grupo control, se registró mucha más variabilidad en este sentido.

Las niñas con TDAH no mostraron diferencias significativas con respecto a las niñas sin TDAH en la mayoría de las características. Donde sí hubo diferencias con respecto a las niñas del grupo control fue en la dirección de escritura. Las niñas con TDAH de esta muestra nunca presentaron una dirección de escritura ascendente, tal como se esperaba según el perfil.

Las menores diferencias entre niñas con y sin TDAH es congruente con investigaciones previas. Se conoce que las mujeres/niñas suelen presentar menos síntomas que los hombres/niños, tanto hiperactivos/impulsivos, así como relativos a la inatención.

La conclusión principal de este estudio es que la grafología puede contribuir a la toma de decisiones sobre el diagnóstico de TDAH. Se debería utilizar en equipos multidisciplinares y puede ayudar en los casos complejos. Los problemas de escritura en TDAH probablemente tengan poco que ver con la escritura per se y mucho que ver con el control motor. Y parece que la grafología representa una herramienta auxiliar prometedora para el análisis diagnóstico de TDAH.

 

¿Te parece interesante la grafología o los procesos neuropsicológicos de la escritura? Mira nuestro Experto Universitario en Procesos Neuropsicológicos del Comportamiento Escrito de mucho interés para el campo de la grafospicología y análisis grafológico. Si quieres conocerla la grafología más a fondo encuentra una formación completa en nuestro Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia.

Características de los agresores sexuales juveniles. Club de Ciencias Forenses

Amigos el Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Differences in psychosexual development among child, peer and mixed juvenile sex offenders” de Lillard C. M., Cooper-Lehki C., Fremouw W. J. y DiSciullo V. A. (2019), en el cual se repasan las diferencias más destacables entre los tipos de agresores sexuales juveniles.

Las agresiones sexuales son crímenes graves con consecuencias graves. Se definen como el comportamiento que incluye cualquier interacción sexual con una persona de cualquier edad, en contra de la voluntad de la víctima, sin su consentimiento, con agresividad, manipulación, explotación o amenazas.

Durante mucho tiempo, la investigación en esta área se ha enfocado en hombre adultos que cometen agresiones sexuales. Recientemente, se han incluido en el estudio los agresores sexuales juveniles. Estos suelen ser adolescentes, con edad menor a los 18 años en el momento que cometieron la agresión.

Se estima que la mitad de los abusos sexuales a menores y el 20% de las agresiones sexuales son cometidas por agresores sexuales juveniles. Inicialmente se ha planteado que los agresores sexuales adultos y juveniles representan una sola población. No obstante, investigaciones recientes refutan esta creencia. Se ha observado que la mayoría de los agresores sexuales juveniles (ASJ) no vuelen a cometer delitos sexuales. Las tasas de reincidencia varían entre el 5 y el 15 %.

Por ejemplo, en un estudio se analizó una muestra de más de 20.000 sujetos que fueron arrestados por un delito cuando tenían entre 12 y 23 años.  Se observó que, de los sujetos con un solo arresto, el 3 % había vuelto a cometer una agresión en etapa adulta. El 12,3 % de los que habían sido arrestados por múltiples agresiones sexuales lo han vuelto a hacer en etapa adulta. El 95,5 % de los agresores sexuales adultos nunca habían sido arrestados por una agresión sexual en etapa juvenil.

Estos datos sugieren que solo una pequeña proporción de los ASJ reinciden en la etapa adulta. Asimismo, los ASJ que sí reinciden de adultos suelen ser los que han cometido múltiples agresiones sexuales cuando eran menores. Con todo ello, se destaca la importancia de separar los ASJ que han cometido múltiples agresiones sexuales de lo que se han cometido una sola agresión sexual.

Los ASJ conforman un grupo heterogéneo. No obstante, existen diversas tipologías. Una de ellas se construye en función del tipo de víctima y habría dos tipos de ASJ. ASJ con víctimas en etapa infantil o ASJ infantiles y ASJ con víctimas iguales (peer, edades parecidas con los ASJ, amigos, etc.) o ASJ de iguales. A partir de esta clasificación, se han hecho diversas comparaciones que vamos a resumir a continuación.

Características de las víctimas. Los ASJ infantiles suele cometer varias agresiones a la misma víctima. En cambio, los ASJ de iguales suelen tener mayor número de víctimas. Ambos tipos suelen atacar a conocidos. No obstante, los ASJ infantiles tienden a atacar más a familiares. Los ASJ que atacan a hermanos/as suelen mostrar una mayor tasa de abuso físico y sexual y cometer crímenes más graves. También es más probable que estos hayan sido diagnosticados con algún trastorno de la conducta.

En cuanto al género de las víctimas, los ASJ de iguales suelen atacar exclusivamente a mujeres. En cambio, los ASJ infantiles no suelen optar por un género u otro exclusivamente, aunque la mayor proporción se compone de victimas masculinas.

Características del agresor. En términos de edad no suele haber diferencias entre ASJ infantiles y de iguales, aunque hay algunos estudios que destacan que los segundos suelen ser mayores que los primeros. La raza se encuentra como no diferencial. No obstante, al igual que en el tema de la edad, algunos estudios encuentran que los ASJ infantiles suelen ser caucásicos y los ASJ de iguales afro-americanos.

En términos psicológicos, los ASJ infantiles suelen experimentar más ansiedad y tener más trastornos relativos al uso de drogas. También suelen tener una autoestima más baja, un rendimiento psicosocial más pobre y mayor probabilidad de sufrir de bullying.

Los ASJ de iguales muestran conductas más agresivas y más externalizantes. Suelen tener un estatus socioeconómico más bajo, una supervisión parental mínima y un historial criminal familiar más largo. También exhiben más conductas de delincuencia, sexo consentido, más amigos de la misma edad y mayor número de victimas desconocidas.

Características de la agresión. Los ASJ de iguales suelen atacar más en sitios públicos. Los ASJ infantiles, en cambio, suelen atacar a sus víctimas en contextos de residencia o casas de acogida. Los dos tipos de ASJ no difieren en cuanto al tipo de arma o las drogas que utilizan durante la agresión.

Desarrollo psicosexual de los agresores sexuales juveniles. Existen pocos datos al respeto. Las diferencias más destacables serían, por ejemplo, que los ASJ de iguales, así como los mixtos (víctimas menores, pero de cualquier edad) suelen informar de más experiencias sexuales consentidas y mayor uso de pornografía que los ASJ infantiles. Los ASJ mixtos también suelen tener más fantasías atípicas. En pruebas falométricas no se observaron diferencias.

Estudio. Como existen tan pocos datos sobre el desarrollo psicosexual de los ASJ, los autores estudian estas diferencias en 74 jóvenes internados en reformatorios, que han cometido alguna agresión sexual. Dos criterios de inclusión en la muestra lo suponen la disponibilidad de una evaluación psicológica y de un perfil obtenido con el Multiphasic Sex Inventory-II (MSI-II).

Congruentemente con resultados de estudios anteriores, los ASJ de iguales de esta muestra han llevado a cabo agresiones con mayor violencia y gravedad. También suelen tener en su historial criminal más condenas por delitos no violentos. En términos específicos de psicosexualidad, las únicas diferencias encontradas se refieren a los ASJ de iguales. Estos parecen tener mayores problemas de disfunción sexual y eréctil que los ASJ infantiles.

Cabe destacar que una subescala de MSI-II relativa a acoso infantil (escala Child Molestation) consigue diferenciar con alta precisión los ASJ infantiles de otros tipos. Es decir, es capaz de predecir el grupo al que pertenece un ASJ, así como el tipo de historial.

Utilizando una clasificación de 3 grupos, ASJ infantiles, de iguales y mixtos, se observan diferencias en cuanto a características de la víctima, agresión, agresor y tratamiento previo relativo a las agresiones. Los ASJ infantiles y de iguales suelen tener víctimas femeninas.

En cambio, los mixtos presentan una mayor heterogeneidad en género de la víctima. En cuanto a relación con la víctima, los datos son similares a lo antes mencionado, sumando que los ASJ mixtos suelen atacar tanto a víctimas conocidas y/o familiares, como desconocidas. Generalmente, los ASJ mixtos presentan patrones amplios, heterogéneos y sin discriminación por género, edad y otras. También estos suelen cometer su primera agresión a edades mucho más tempranas que los ASJ infantiles.

Los ASJ infantiles no suelen tener en su historial algún tipo de tratamiento relativo a las conductas de agresión sexual. Aproximadamente la mitad de los ASJ de iguales y la mayoría de los mixtos sí han recibido tal tratamiento. Entre los ASJ mixtos es común la existencia de varios tratamientos, sin completar y sin adherencia. Los fallos en los tratamientos suelen ser factores de riesgos muy importantes en cuanto a reincidencia y también informan de mayor peligrosidad.

En los estudios que analizaron agresores sexuales adultos mixtos se ha sugerido que estos suelen ser más peligrosos y tienen mayor probabilidad de reincidencia, así como la necesidad de tratamientos más intensivos. También hay posturas que no coinciden con lo anteriormente mencionado y, en cualquier caso, se necesitan más estudios similares con la población de ASJ.

 

¿Te interesan el campo de las Ciencias Forenses? ¿Quieres aprender sobre análisis de escenarios de crimen, profiling e/o investigación criminológica? Visita nuestro Máster en Criminal Profiling  y nuestro Experto Universitario en Investigación Criminológica,  con becas especiales para los lectores del Club Ciencias Forenses.