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Mes: junio 2021

Necrofilia en homicidas sexuales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Patterns of Necrophilic Behaviors in Sexual Homicide: A Criminological Perspective” de Chopin, J. y Beauregard, E. (2020), en el cual se investigan la necrofilia y los patrones de comportamientos necrofílicos en casos de homicidio sexual.

La necrofilia se define como la gratificación sexual que se obtiene al tener relaciones sexuales con cadáveres. Este comportamiento está clasificado por el DSM V, describiéndose como una “excitación sexual intensa y recurrente que involucra cadáveres”.

La mayoría de los necrófilos no mantienen relaciones sexuales con los muertos, contentándose con fantasear con actos sexuales post-mortem. Si deciden actuar, los individuos necrófilos utilizan diferentes contextos para encontrar cuerpos de personas que ya están muertas. En algunos casos, el homicidio puede preceder al acto necrofílico. Algunos estudios han considerado a los homicidas sexuales necrofílicos como un tipo específico de delincuente.

Sin embargo, pocos estudios han examinado casos de homicidio sexual, incluyendo actos necrofílicos, basándose la mayoría de estos en informes de casos. Aunque dichos estudios brindan una visión única de las características de los homicidas sexuales necrofílicos, son difíciles de generalizar, pudiendo representar los casos más extremos o inusuales.

En cuanto a las características demográficas de estos homicidas, son siempre hombres y en su mayoría solteros, aunque a menudo viven con alguien. Otros autores encontraron que la edad promedio era de 26 años, siendo la mayoría trabajadores o desempleados. Asimismo, casi todos tenían detenciones previas. En cuanto a su estilo de vida sexual, se ha identificado que los asesinos pseudonecrofílicos (es decir, con atracción transitoria por los cadáveres) tienen más probabilidades de ser heterosexuales en comparación con los asesinos necrofílicos genuinos, mientras que otros estudios encontraron que algunos de ellos pueden sufrir disfunciones sexuales.

Las tipologías teóricas y clínicas a menudo consideran las conductas necrofílicas presentes en el homicidio sexual como una categoría en sí misma. El estudio de los autores investiga las características del delincuente, la víctima y el crimen de los homicidios sexuales donde se perpetraron actos necrofílicos para determinar si la motivación principal para matar está asociada con la obtención de cadáveres o si los actos sexuales post-mortem fueron conductas desviadas secundarias.

La muestra utilizada en este estudio se extrajo de la base de datos internacional de homicidios sexuales. Esta incluye homicidios sexuales resueltos y no resueltos ocurridos entre 1948 y 2018 en Francia y Canadá. Para responder a esta pregunta de investigación, se utilizó una muestra de 109 casos resueltos, donde se identificaron actos sexuales post mortem.

Las características del delincuente, comportamientos sexuales y no sexuales están asociados con esta parafilia. A diferencia de ciertas clasificaciones, las clasificaciones empíricas se identifican a partir de un número adecuado de observaciones, lo que aumenta la generalización de los hallazgos. El mejor modelo sugirió que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas pueden dividirse en cuatro grupos: oportunistas, experimentales, preferenciales y sádicos.

Los oportunistas constituyen el grupo más importante del modelo. Estos son en su mayoría solteros, consumieron alcohol antes del delito y es más probable que tengan condenas penales previas. Estas características son congruentes con estudios previos sobre individuos para los cuales los actos necrofílicos no son la motivación principal del delito.

Curiosamente, los delitos perpetrados por este tipo se caracterizaron por dos aspectos principales: la presencia de robo y la baja diversidad de actos sexuales ante-mortem. Por un lado, la toma de objetos pertenecientes a la víctima puede suceder después de la agresión sexual y el homicidio. Por otro, quitarle objetos a la víctima puede ser la motivación principal, mientras que los actos sexuales y el homicidio suceden como una ocurrencia tardía, siendo esto más probable.

Los experimentales suelen estar en una relación, consumieron alcohol o drogas antes del delito y agredieron solo a mujeres víctimas. Se observaron dos tendencias principales. En primer lugar, estos delincuentes cometieron una importante diversidad de actos sexuales ante-mortem. En segundo lugar, los hallazgos indicaron que estos delincuentes no participaron en actos sádicos ante-mortem y post-mortem. Con base en la diversidad de actos sexuales ante-mortem perpetrados, puede suponerse que estaban motivados principalmente para tener relaciones sexuales con una víctima viva.

Los preferenciales son en su mayoría solteros, presentan disfunciones sexuales y tienen un estilo de vida más solitario. Esto sugiere que presentan dificultades relacionales y no logran establecer relaciones normales (sociales, sexuales…). Se observan dos posibles patrones de “verdadera necrofilia”.

En algunos casos, estos agresores intentaron tener interacciones sexuales ante-mortem pero, ante el fracaso de completar con éxito el crimen, optaron por matar a su víctima para tener una pareja que no se resistiese o le rechazara. Asimismo, la principal motivación puede ser obtener un cadáver con fines sexuales. En estos casos, la muerte de la víctima está motivada por el impulso necrofílico. En tales situaciones, es más probable que las actividades sexuales post mortem se combinen con la mutilación corporal y el desmembramiento.

Finalmente, los sádicos tienen un perfil relativamente común y están bien socializados (sin un estilo de vida solitario). Estas personas poseían una colección sexual (es decir, películas, imágenes mostrando comportamientos sexuales desviados…) que alimentaba sus fantasías sexuales desviadas. La necrofilia en un proceso sexual sádico puede tener diferentes propósitos. Los actos necrofílicos pueden considerarse como una forma definitiva de degradación y humillación.

Asimismo, en algunos casos se perpetraron actos necrofílicos porque los comportamientos ante-mortem y el asesinato no fueron suficientemente satisfactorios para el delincuente. Para los agresores sádicos, los actos sexuales post-mortem se consideran actos secundarios de un proceso centrado en la humillación, tortura y muerte de las víctimas.

Por tanto, los hallazgos proporcionan evidencia empírica de que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas constituyen una población heterogénea de delincuentes. Consecuentemente, los investigadores criminales deben ser conscientes de que la presencia de actos sexuales post-mortem no se refiere a una sola categoría de homicidas sexuales. Es importante observar otros comportamientos en la escena del crimen para determinar la hipótesis de trabajo y priorización de sospechosos. Los profesionales también deben adaptar el tratamiento de estos individuos en función de la motivación de los actos necrofílicos.

Así, la investigación futura, entre otras cuestiones, debe probar la validez de esta clasificación con datos de otros países. También se necesita más investigación empírica para analizar los factores de riesgo psicológicos y del desarrollo de los diferentes tipos de homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas.

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Secuencias conductuales para detectar el fraude. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Fraud detection via behavioral sequence embedding” de Liu, G.; Guo, J.; Zuo, Y.; Wu, J. y Guo, R. (2020), en el cual se analizan los patrones conductuales secuenciales que permiten detectar el fraude.

El fraude se puede considerar como un tipo de comportamiento anómalo con beneficios ilegales. Para ocultar estos propósitos ilegales, los estafadores pueden pretender actuar como usuarios normales. Por tanto, la detección de conductas fraudulentas sigue siendo una tarea desafiante.

Sin embargo, algunos comportamientos fraudulentos se manifiestan en períodos de tiempo consecutivos, ya que la mayoría de los estafadores no tendrían éxito a través de un único contacto con la víctima potencial. En otras palabras, cuando los comportamientos consecutivos se ordenan en una secuencia conductual, podrían observarse patrones de conducta potencialmente más anómalos indicativos de fraude, estafa…

A excepción de los atributos independientes para describir un comportamiento en las secuencias, la estructura de interacción formada en estas secuencias ¾es decir, con quién interactúan los usuarios, etc¾ también puede ayudar a sondear la normalidad de sus comportamientos. De hecho, el comportamiento fraudulento generalmente involucra a dos partes. A saber, las fuentes y los objetivos. Las que lanzan los comportamientos fraudulentos serían fuentes y las víctimas potenciales de estos actos fraudulentos los objetivos.

Las interacciones entre las fuentes que realizan el fraude y los objetivos afectados pueden formar una red dinámica bipartita. Así, los patrones de interacción pueden manifestarse naturalmente en la estructura de la red. En realidad, varios estafadores pueden formar un grupo para llevar a cabo fraudes simultáneamente, atacando consecutivamente a un grupo focal de usuarios en un corto período de tiempo.

En escenarios de fraude, un grupo de estafadores puede desempeñar diferentes roles y trabajar juntos. Por lo tanto, se considera que la estructura de interacción juega un papel importante en la distinción entre comportamientos fraudulentos y normales y que, de hecho, se origina en las secuencias de comportamiento.

Para abordar estos desafíos en la detección de fraudes, los autores propusieron modelar las secuencias de comportamiento en lugar de detectar el fraude a partir de momentos instantáneos, concretos o aislados de comportamiento. Así, los autores realizaron un análisis exploratorio en un conjunto de datos de telecomunicaciones real, con el fin de descubrir los patrones de comportamiento de los estafadores en comparación con los de los usuarios normales.

El modelo propuesto por los autores fue una nueva red neuronal recurrente. Esta se denominó modelo de memoria histórica de largo y corto plazo, basado en la atención histórica y mejorada por la red neuronal (NHA-LSTM en inglés). Su objetivo es conocer las representaciones secuenciales de conducta para la detección de fraudes.

De acuerdo con el análisis, se apreció que los estafadores pueden diferir de los usuarios normales en términos tanto deregularidad secuencial como de modo de interacción. Consecuentemente, los autores propusieron codificar comportamientos secuenciales combinando las secuencias conductuales atribuidas con la estructura de interaccióndinámica. Posteriormente, es posible emplear las representaciones conductuales aprendidas para la predicción y clasificación de secuencias, con el fin de detectar los comportamientos fraudulentos.

Específicamente, cada individuo tiene una secuencia conductual atribuida; por ello, era interesante introducir la secuencia en memoria a corto plazo. Teniendo en cuenta la influencia de los diferentes intervalos de tiempo en la distinción de patrones de comportamiento, podemos aumentar la unidad recurrente básica con los intervalos.

Además, el desarrollo de un módulo de atención autohistórica permitiría detectar ocurrencias repetidas en las interacciones para capturar patrones temporales de rutina particulares. Así, aquellos que divergen de los patrones de rutina tienen el potencial de ser identificados como fraudes, o defraudadores. Estas nociones producen, finalmente, el modelo NHA-LSTM.

De acuerdo con el objetivo de la detección de fraudes a partir de secuencias conductuales, el modelo propuesto por los autores se centra en dos tareas. Esto es, predecir el siguiente objetivo del fraude, realizado a través de la llamada en el contexto de telecomunicaciones propuesto, y clasificar las secuencias conductuales en base a determinadas etiquetas.

Así, los autores implementaron los experimentos basados ​​en ambos enfoques. Con respecto a los métodos de referencia, los autores compararon su método con varios métodos de aprendizaje de secuencias, incluida la memoria a corto plazo y sus variantes.

Los resultados mostraron lo siguiente. El modelo basado en la predicción de los objetivos de la llamada se aplicó en el conjunto de prueba para obtener la “pérdida promedio”. Esta es: los errores promedio en la predicción de los objetivos de llamada de cada individuo. Se considera que las personas que llaman con grandes errores de predicción se desvían de los patrones secuenciales regulares. Por tanto, es más probable que se identifiquen como usuarios fraudulentos.

Entre los otros métodos de referencia, la memoria a corto plazo en fases funciona mejor que otros, lo que garantiza que la información de periodicidad temporal sea realmente útil para modelar los patrones conductuales. Esto también sugiere que es necesario y efectivo integrar la dinámica del comportamiento y el modelado del contexto, lo que mejora el desempeño del modelo NHA-LSTM. Sin embargo, sin un diseño específico para dependencias a largo plazo, dicho modelo funciona peor que el tradicional de memoria a largo plazo.

Así, los usuarios normales se diferencian enormemente de los estafadores en términos de patrones de comportamiento, lo que motiva a diseñar el módulo de atención en el modelo. Para diferentes usuarios, las características cíclicas específicas de los comportamientos también son variadas. No obstante, no se detectó ninguna regularidad interpretable destacada por parte de los defraudadores, lo que ilustra que el comportamiento del defraudador tiene cierta aleatoriedad. En consecuencia, encontramos dificultades para construir características de similitud o periodicidad al considerar los comportamientos históricos.

Dados los módulos de atención autohistórica e interactivo, basado en la atención y la memoria a largo y corto plazo, el modelo logra un mejor rendimiento en la predicción de objetivos y la clasificación de estafadores. Esto contribuye a la detección de fraudes basada en las secuencias observadas.

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