Análisis del perfil de un consumidor de pornografía infantil - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Distinguishing the viewers, downloaders, and exchangers of Internet child pornography by individual differences: Preliminary findings”, de la autora Kathryn C. Seigfried – Spellar, de la University of Alabama. En él se analiza la relación entre personalidad, diferencias cognitivas y nivel de compromiso de usuarios de pornografía infantil.

Los consumidores de pornografía infantil son un grupo heterogéneo, lo cual implica que no hay un perfil “típico” a través del cual podamos identificarlos con facilidad. Tienen empleos diversos (incluyendo en ocasiones agentes de la ley, políticos o sacerdotes). Aunque la mayoría de consumidores son hombres, también hay registros de mujeres que hacen uso de este tipo de pornografía. Además, los usuarios de pornografía de menores no son necesariamente pedófilos o criminales sexuales. Las motivaciones, en realidad, son diversas: curiosidad, adicción o provecho financiero, son algunas de las mismas. Las investigaciones, además, demuestran que estas personas no tienen una especial inclinación a acabar llevando a cabo abusos físicos.

En realidad, no todos los usuarios de pornografía infantil llevan a cabo las mismas conductas online: las estadísticas muestran que hay diferencias en el nivel de compromiso con este tipo de pornografía por parte de los usuarios. Por ejemplo, en algunos casos solo se presenta una posesión de pornografía infantil, mientras que en otros los criminales están activamente traficando e intercambiando imágenes. Las investigaciones sugieren, además, que existen rasgos de personalidad asociados a la preferencia o intencionalidad de estos individuos. Sin embargo, estos elementos todavía deben ser discriminados. Este es el objetivo planteado por este estudio, en el cual se buscarán diferencias de personalidad entre consumidores de pornografía infantil basándose en el compromiso de los mismos. Así, los mismos fueron divididos en espectadores (referido a aquellos que han buscado imágenes de menores en Internet), descargadores (referido a aquellos que han descargado las imágenes) e intercambiadores (aquellos que han compartido las imágenes).

Los resultados son variados en la investigación. Inicialmente, y de manera inesperada, se encontró una correlación significativa entre la edad de los individuos y su clasificación según el consumo. Así, aquellos individuos que o bien veían o bien descargaban la pornografía eran por lo general menores de 35 años, mientras que aquellos que intercambiaban esa pornografía tenían al menos 56 años de edad. Se encontró, por otra parte, que la extraversión, la responsabilidad y la impulsividad correlacionaban con el compromiso del individuo en el uso de pornografía infantil. Aquellos individuos que reportaban un compromiso mayor (o actividades relacionadas con la pornografía más severas) puntuaban más alto en todos estos rasgos que aquellos que no llevaban a cabo actividades tan comprometidas. Esto podría traducirse, en el caso de la responsabilidad, en un nivel de sofisticación mayor como diferencia entre espectadores e intercambiadores. En el caso de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, y dado que en otras investigaciones se demostró que las mismas correlacionan con conducta antisocial, no es de extrañar que a mayor nivel de compromiso, se encuentre una mayor puntuación de los individuos en estos rasgos. Y por último, en el caso de la extraversión, se podría traducir en que aquellos individuos más comprometidos son aquellos que también tienen mayor capacidad para relacionarse en las redes con el fin de obtener acceso al material pornográfico.

En conclusión, este estudio plantea que existen diferencias en los niveles de uso de pornografía infantil y los rasgos de la personalidad de los individuos. Estas diferencias pueden ser útiles para ayudar a fuerzas de la ley y a investigadores digitales a identificar a aquellos criminales que hayan llevado a cabo (o estén en riesgo de llevar a cabo) actividades relacionadas con el tráfico de pornografía infantil.