Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Estimation of age in forensic anthropology: historical perspective and recent methodological advances” de Ubelaker D. H. y Khosrowshahi H. (2019), en el cual se analizan los avances metodológicos más destacables en la estimación de la edad de esqueletos y de sujetos vivos.

La estimación de la edad representa uno de los aspectos más importantes a analizar en antropología forense. Los cuerpos de algunas víctimas mortales desaparecen y, más tarde, se consiguen encontrar los restos óseos, siendo muy difícil identificarlas. De las diferentes variables del perfil biológico de estas víctimas, la edad en el momento de su muerte es clave para la identificación.

Seleccionar los métodos apropiados depende de qué elementos del esqueleto están disponibles para el análisis y de la edad general. Las técnicas utilizadas para analizar esqueletos en fases inmaduras (fetos, niños, etc.) difieren de las utilizadas para analizar esqueletos de individuos maduros.

La metodología para estimar la edad en adultos ha cambiado drásticamente a lo largo de la historia de la antropología forense. Se pasó del uso de único método a múltiples métodos o indicadores de la edad. Se empezó a tener en cuenta que las técnicas desarrolladas con una muestra pueden no ser válidas para otras con el mismo nivel de confianza.

Así, de la aplicación de un solo método se pasó al uso de métodos multifactoriales, estadística Bayesiana y análisis de transición. Incluso se trabaja con técnicas de visualización 3D, aunque el análisis directo de los huesos siempre ofrece resultados más precisos.

Las zonas óseas que más analizadas en el pasado son las suturas ectocraneales, el hueso púbico, la superficie auricular del ilion, las costillas y la dentadura. Gradualmente, las áreas que pueden indicar la edad del individuo analizado aumentaron debido a diversas investigaciones en el campo.

Si a la hora de analizar un esqueleto se encontraría en su estado original, no habría muchos problemas para identificar la edad del sujeto. Colecciones de esqueletos de este tipo, con edades identificadas, son utilizadas para desarrollar nuevas técnicas. En cambio, en los análisis forenses rara vez se encuentra con esqueletos prístinos.

Hace muchas décadas que se conoce el daño que pueden provocar los cambios postmortem. En cambio, investigaciones recientes han mostrado que ese daño es mayor cuando se trata de individuos en edades avanzadas.

Recientemente, se ha observado que los cambios artríticos en las articulaciones del esqueleto correlacionan con la edad. Se han observado estos cambios en articulaciones de las extremidades, así como en el hombro. La densidad mineral de los huesos también es un buen indicador de la edad, especialmente en edades avanzadas.

La histología de hueso se ha utilizado ya desde 1965 y, al principio, se enfocaba en el eje medio del fémur, de la tibia y del peroné. Con el paso del tiempo, se atiende a la histología de más estructuras óseas. La histología de hueso se considera una de las técnicas más precisas. No obstante, su uso es limitado debido a la necesidad de un entrenamiento altamente especializado.

Las variaciones en la población también deben tenerse en cuenta. Muchos investigadores han analizado muestras de diferentes países en busca de indicadores que difieren según estas variaciones. Además, no solo influye el hecho de vivir en diferentes regiones, sino también el tamaño del cuerpo y los niveles socioeconómicos. Se han observado variaciones en el crecimiento de los huesos en función del estatus socio-económico en muestras de EE. UU., Australia y Nueva Zelanda.

Los dientes suelen ser buenos indicadores de la edad en etapas pre-adultas. No obstante, estudios recientes han mostrado que la cámara pulpar, el área interna dónde se sitúa el nervio del diente, ofrece datos muy útiles para determinar la edad en etapas adultas. El análisis de esta área en dientes caninos ofrece mayor precisión que analizarla en dientes maxilares. La anchura del canal de la raíz dental es especialmente útil para estimar si un individuo tiene menos o más de 18 años.

Los avances en tecnología y matemáticas permiten el uso de nuevas técnicas para evaluar los huesos. Los escáneres láser 3D se han utilizado en numerosos estudios para escanear la sínfisis del pubis. El uso de este tipo de escáneres ofrece mayor precisión que el uso de escáneres tradicionales (con alto error y alta subjetividad). El uso del método Multivariate adaptive regression splines (MARS) es un ejemplo de avance matemático. Aunque se necesitan más estudios, la combinación de cálculos matemáticos complejos mejora la estimación de la edad.

El análisis bioquímico se enfoca especialmente en el ADN y ofrece información vital sobre la edad en el momento del fallecimiento. Hay muchas técnicas desde esta área de análisis y destacamos el uso de marcadores de metilación del ADN. Esta representa un enfoque muy prometedor para la estimación de la edad. Los niveles de metilación en loci específicos analizados en muestras de sangre permiten predecir la edad con un margen de error de tan solo 3,07 años.

Algunos casos forenses requieren la estimación de la edad de personas vivas. Los casos de esta naturaleza suelen deberse a problemas relacionadas con: migración, pornografía infantil, jóvenes o adultos acusados de crímenes o progresión de la edad en personas desaparecidas.

La mayor parte del progreso en esta materia se debe al Grupo de Estudio Alemán sobre Estimación Forense de la Edad (AGFAD), fundado en Berlín en el 2000. Estos recomiendan enfocarse en la examinación física, dental y radiografías de la mano izquierda. Asimismo, recomiendan el uso de diferentes técnicas de imagen. En base a estas recomendaciones, se observó que el nivel de unión epifisaria de las clavículas también da lugar a información clave para determinar la edad.

Otros autores han avanzado en la estimación de la edad y la predicción de patrones de crecimiento utilizando prototipos faciales 3D. Avances como esto permiten estimar con mayor precisión el crecimiento físico de personas desaparecidas a partir de fotografías.

El progreso en la metodología para la estimación de la edad está ligado al creciente interés global en la antropología forense. Cada vez hay más profesionales cualificados, bien entrenados y altamente motivados para trabajar en este campo. No hay dudas de que es fascinante y de gran utilidad y aunque no todo sea como en la serie Bones, vale la pena seguir investigando.

 

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