, Asesinos en serie: Subtipos, patrones y motivación. Club de las Ciencias Forenses.

Albert Fish. Club de las Ciencias Forenses.

En esta ocasión, queridos seguidores del Club de la Ciencias Forenses, les ofrecemos el artículo elaborado el Dr. Laurence Miller, psicólogo de la policía del Departamento de Policía de West Palm Beach y profesor de la Universidad Atlántica de Florida (Estados Unidos) en el que se analiza el comportamiento de los asesinos en serie, tipología, sus patrones y los diferentes motivos que los lleva a delinquir.
Martin y colaboradores (2009) observaron y analizaron la forma que tiene el tiburón blanco de acechar y de matar a sus víctimas y señalaron interesantes similitudes con los asesinos en serie, a través del análisis del perfil geográfico. Fue en 1866 cuando Richard von Krafft-Ebing publicó su clásico Psychopathia Sexualis, siendo considerado como el primer tratado sobre el homicidio sexual en serie en la edad moderna. Contiene muchas características que los investigadores analizan, también hoy en día, para realizar perfilaciones. Entre estas características observamos la tendencia a mentir, manipular, llevarse objetos como recuerdo de la escena del crimen, usar ligaduras, prolongar la tortura para una mayor excitación sexual… entre otras. Además, Krafft-Ebing describió la firma, representada a través de aspectos especiales en la escena del crimen que reflejan la personalidad y la psicopatología del autor.

El término asesino en serie fue acuñado por el agente especial del FBI Robert Ressler, durante la investigación de los asesinatos cometidos por “El Hijo de Sam”, en la ciudad de Nueva York, en la década de 1970. Hasta ese momento había menos de 10 asesinos seriales identificados en Estados Unidos. En los años 80 el FBI calculó 35 asesinos en serie activos en EEUU y en la actualidad se estima que existen entre 200 y 500, que representan entre 2000 y 3500 asesinatos al año. Más del 10% del total de los asesinatos anuales que se perpetran en EEUU.

La definición operativa de asesino en serie que maneja el FBI es aquel que, solo o con un cómplice, mata al menos a tres personas durante un periodo de tiempo, con periodos de enfriamiento entre los asesinatos, lo que parece indicar premeditación. El perfil del asesino en serie es el de un hombre blanco, de unos 20 a 40 años. Los casos de edad más avanzada se ven en aquellos asesinos que han escapado de las autoridades durante muchos años. Suelen ser solitarios, aunque también hay casados o que viven en relaciones relativamente estables. A menudo aparece ante los demás como inteligente y encantador. Dedica una cantidad tremenda de energía e inteligencia para la planificación y ejecución de sus ataques. Muchos de los asesinos en serie están fascinados por el trabajo policial, siendo lectores habituales de abundantes libros sobre criminalística. Normalmente no suelen tener antecedentes penales, aunque hay estudios que afirman que el 50% de los detenidos por asesinato serial sí que tienen una historia criminal en el pasado. En estos casos, los delitos más frecuentes son los de robo y agresión sexual. Las víctimas de los asesinatos en serie son en su mayoría mujeres, blancas y adultas jóvenes. La mayor parte de los crímenes son de naturaleza intrarracial. Los homicidios sexuales en serie tienen lugar hasta dos veces más con víctimas extrañas o desconocidas.

Muchos asesinos en serie recogen trofeos de la escena del crimen que guardan como recuerdo. Estos pueden ser joyas o ropas, aunque también se han encontrado casos en los que se han llevado órganos internos u otras partes del cuerpo. Un número significativo de asesinos en serie manipulan el cuerpo tras el fallecimiento, a través de rituales de mutilación o canibalismo. Albert Fish o Jeffrey Dahmer son ejemplo de ello. Algunos comportamientos característicos de los asesinos en serie pueden implicar una o varias parafilias, como el fetichismo (preocupación sexual con las partes del cuerpo, objetos inanimados o actividades extrañas), travestismo (vestirse con ropas del sexo opuesto), exhibicionismo (exhibiciones sexuales públicas) o voyerismo (observación de la actividad sexual de otros). Según Holmes (1989), puede considerarse frecuente el fetiche de los asesinos en serie de vendar los ojos a sus víctimas. El motivo puede estar relacionado con inyectar terror adicional en la víctima, que no puede ver qué está pasando, además de deshumanizar a la víctima evitando su mirada. La enucleación (sacar los ojos), es una firma frecuente, también, en los asesinos en serie, antes de la muerte o postmorten.

Sewall y sus colegas (2013) han señalado recientemente que los crímenes de los asesinos sexuales se producen con frecuencia en el contexto de una larga y variada historia criminal, que implica una variedad de delitos menores y de violencia. Así, proponen la clasificación en tres subtipos de delincuentes: delincuentes desfavorecidos, delincuentes psicopáticos y delincuentes sádicos.

Al igual que con los crímenes violentos en general, los asesinos en serie varones superan en número a las asesinas en serie mujeres, que engloban el 15%. A diferencia de la mayoría de los asesinos masculinos que matan por rabia o lujuria depredadora, los motivos que están detrás de los homicidios en serie cometidos por mujeres tienden más hacia el beneficio económico o la búsqueda de atención. Suelen empezar con una edad más avanzada que los hombres (sobre los 30 años) y utilizan con frecuencia el veneno, sobre personas que conocen como familiares, cónyuges (“viudas negras”) o personas dependientes a su cargo (“ángeles de la muerte”).

Club de las Ciencias Forenses

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar