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Autor: Francisco Javier Torregrosa López (página 2 de 3)

El perfil del incendiario forestal español. Club de las Ciencias Forenses.

Perfil del incendiario español - club de las ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Perfil del incendiario forestal español: aplicación del perfilamiento criminal inductivo”, de los autores Andrés Sotoca y José Luís González, de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (España), y Santiago Fernández, Dominique Kessel, Olga Montesinos y Miguel Ángel Ruíz, de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre el desarrollo del perfil de los incendiarios españoles a través de la técnica conocida como perfilamiento inductivo.

La técnica del perfilado criminal consiste en la inferencia de características identificativas (conductuales, criminológicas, socio-demográficas y de personalidad) de un delincuente a través del análisis de las evidencias obtenidas en la escena del delito que ha cometido. Lejos de la concepción ficticia extendida por los largometrajes cinematográficos y series de televisión, se han tratado de desarrollar procedimientos rigurosos y científicos que sean verdaderamente útiles en las investigaciones criminales reales. En el nuevo marco teórico actual, se propone abordar los análisis a través de la creación de tipologías (perfilamiento inductivo), de modo que estudiando las características de numerosos hechos criminales esclarecidos y de las personas que los hayan perpetrado se pueda ver si existen tipos de personas que cometen con más probabilidad determinados tipos de hechos.

Es precisamente a través de estos presupuestos bajo los que esta investigación se plantea utilizar la técnica estadística de escalamiento multidimensional para poder analizar y generar tipologías (o perfiles) del comportamiento de incendiarios en España. Para ello, se seleccionó una muestra compuesta por 138 incendios cometidos durante el año 2011, en los que se pudo identificar al autor (304 individuos), completando un cuestionario social sobre el mismo para la investigación.

En primer lugar, se analizaron las variables relacionadas con el acto para comprobar si era posible establecer empíricamente distintos tipos de incendio. Así, los distintos perfiles de incendio fueron clasificados según su punto de inicio, el uso de la zona afectada y el tipo de superficie cercana al punto de inicio del incendio, siendo en total 5 tipos distinto: agrícola, ganadero, forestal, forestal en camino/carretera y agrícola/cinegético.

En segundo lugar se analizaron las variables de las personas para ver qué características de los autores se asociaban con frecuencia a cada uno de los tipos de incendios. Para ello, se cruzaron los datos característicos de cada tipología de incendio con los datos de los individuos que los provocaban, aprovechando además (y dado que existían distintas investigaciones previas) para utilizar la muestra de la presente investigación como medio para validar los datos. Finalmente, se obtuvieron  las siguientes tipologías:

  1. Agrícola: suelen producirse por imprudencias punibles, cometidas durante la mañana. El fuego suele iniciarse en un camino o área cercana al área agrícola, que es la que termina ardiendo. El autor que suele dedicarse al sector agrícola permanece en el lugar de los hechos, normalmente está jubilado y suele tener más de 60 años. En caso de estar trabajando suele dedicarse al cultivo, aunque en ocasiones puede trabajar como hostelero o comerciante. Sus ingresos son inferiores a 600 euros mensuales. No hay historial llamativo en la infancia ni antecedentes. Probablemente vive con su pareja y tiene muchos amigos. Normalmente no ha recibido tratamiento psicológico (aunque puede tener otros problemas de salud). Suele ser el propietario de los terrenos, o los conoce de manera cercana. Suele asumir la responsabilidad del fuego pero no del incendio, dado que no tenía voluntad real de provocarlo.
  2. Ganadera: suele producirse por imprudencias punibles, aunque no debe descartarse la venganza. Suele iniciarse en matorrales o zonas urbanas, afectando a la zona de uso ganadero o interfase forestal-urbana. El sujeto acude en turismo, siendo posible encontrar vestigios de esto. Suele ser joven (menos de 34 años), y suele estar empleado en la industria. Normalmente vive en una ciudad y no tiene relación con los propietarios. Puede tener antecedentes penales.
  3. Forestal: no suele haber una motivación aparente, siendo frecuentes los trastornos. Suelen prender más de un foco, y el punto de inicio suele ser un camino cerca de la masa forestal que terminará ardiendo. No se suelen encontrar vestigios. Suelen ser autores jóvenes (menos de 34 años), con trabajos esporádicos y en ocasiones relacionados con el sector forestal. El trabajo no es cualificado y suelen faltar al mismo regularmente, siendo su rendimiento muy bajo. Suelen ser analfabetos, con suspensos frecuentes si han estado escolarizados. Su infancia y crianza han sido difíciles, con problemas en la familia, en la que podría haber habido algún trauma. Suelen vivir con los padres en el momento del incendio, teniendo pocos amigos. El siniestro puede cometerlo bajo el efecto de sustancias (principalmente alcohol). Su trabajo suele estar en un radio máximo de 10 km del incendio. No suele conocer al propietario y ante la detención suele mostrarse asustado y nervioso. Finalmente asumirá la responsabilidad. Suele prender el fuego con mechero, y no habría que descartar que provocase incendios en serie.
  4. Forestal desde pista: suele no tener motivo aparente, o ser fruto de un trastorno. El incendio se suele iniciar de noche cerca de una pista o en el interior de una masa vegetal próxima a una masa forestal. La edad del autor suele estar comprendida entre los 46 y los 60 años, siendo soltero y desempleado (o con trabajos en los que no se adapte bien). Puede dedicarse a la pesca. Suele tener estudios primarios, aunque los acabase con dificultad. Su crianza fue normal, y suele vivir con sus padres en un pueblo. Suele tener pocos amigos, disfrutando la soledad. No suele haber recibido tratamiento psicológico. El incendio suele producirse en la misma localidad de su domicilio y/o lugar de trabajo. Puede conocer al propietario del terreno, y tener antecedentes penales. El método de ignición puede ser un artefacto casero.
  5. Agrícola/cinegético. La motivación suele ser obtener algún beneficio. Suele llevarse a cabo en verano y en días laborables. Suele prender un solo foco, no permaneciendo el autor mucho tiempo en la escena. El fuego se inicia muchas veces en casas cercanas a dehesas, matorrales o pastizales, dedicados al aprovechamiento agrícola o cinegético. La edad del autor suele comprenderse entre los 34 y los 46 años, siendo desempleado o trabajando en la construcción. Puede ser analfabeto o tener mal rendimiento académico. Suele vivir con personas que no son ni su pareja ni su familia. Puede abusar de sustancias. Suele conocer al propietario de los terrenos. Suele adoptar una postura arrogante, sin asumir la responsabilidad, durante el arresto. Se desplaza a pie hasta el lugar del incendio. Puede no tener antecedentes pero sí haber cometido diversos incendios en serie.

Lobos solitarios: el perfil de un terrorista independiente (III). Club de las Ciencias Forenses.

Lobos solitarios - el perfil de un terrorista independiente (III). Club de las Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Bombing Alone: Tracing the Motivations and Antecedent Behaviors of Lone-Actor Terrorists”, de los autores Paul Gill, de la University college of London, John Horgan, de la University of Massachusetts, y Paige Deckert, de la Pennsylvania State University, que analiza las motivaciones, el perfil y las conductas de los conocidos como terroristas solitarios o “lobos” solitarios. Este artículo se divide en tres partes, de las cuáles en esta tercera y última parte estudiaremos las diferencias a nivel conductual entre los diversos subtipos de lobo solitario.

  • Comparación por ideología: las tres ideologías más comunes entre los terroristas solitarios estudiados fueron las de extrema derecha, las relacionadas con temas aislados (derechos animales, antiabortistas, etc.), y las relacionadas con la ideología de Al-Qaeda.

Relacionados con al-Qaeda: los individuos con esta ideología eran de media 10 años más jóvenes que los de los otros dos grupos. También resultaron tener más nivel académico que los otros grupos (muchos de ellos tenían experiencia o una carrera en la universidad). A su vez, habían cometido menos actos delictivos pasados, y apenas tenían experiencia en prisión. Dada su ideología, no es de extrañar que la mayoría fueran conversos, así como que justificasen sus actos a través de la religión o de sus líderes.

En su mayoría, todos aprendían a través de internet sus métodos. Adquirían su ideología mientras vivían lejos de su hogar, y mantenían contactos con el grupo terrorista base. Era menos común que vivieran en Estados Unidos, respecto a otros grupos. En pocas ocasiones sus actos tenían éxito, y rara vez se unían a grupos o movimientos sociales.

Relacionados con extrema derecha: comparado con los otros grupos, tenían menos experiencia a nivel académico. A su vez, trabajaban mucho menos, rara vez eran conversos religiosos y no estaban viviendo lejos de su hogar al adquirir su ideología extremista. En muchas ocasiones estaban empleados en la construcción al llevar a cabo sus actos terroristas, mientras vivían en ciudades pequeñas. También era común que se unieran a grupos sociales antes de la acción terrorista. Obtenían con mayor frecuencia el material por sí mismos para sus ataques. Además, rara vez demostraban a la gente de su alrededor su ideología, o buscaban legitimización en figuras de autoridad.

Relacionados con temáticas aisladas: comparativamente con otros grupos, tenían una mayor tendencia a ser parte de una relación (muchas de sus parejas se relacionaban con el activismo político), tener hijos, vivir en Estados Unidos o haber estado en prisión previamente. Más de la mitad tenían un historial de enfermedades mentales. No solían aprender a través de internet, y siempre trataban de avisar antes de cometer un acto, aunque apenas avisaban a otros durante la planificación del mismo.

En el resto de variables, apenas hubo diferencias entre los grupos.

  • Comparación por conexión a una red: para esta investigación resultó interesante comparar la conexión de los lobos solitarios y una red mayor de activistas. Comparado con los terroristas que actuaban en pareja, y aquellos con dirección y control sobre sí mismos, los individuos sin conexiones tenían mayor experiencia militar, convicciones criminales, vivían en Estados Unidos, y tenían ideología de extrema derecha o relacionada con temáticas aisladas. A su vez, se encontraban socialmente más aislados, y tenían normalmente un historial de enfermedades mentales. Por otro lado, comparado con otros grupos, apenas aprendían a través de las redes virtuales, no solían incrementar su religiosidad antes del evento, no se unían a grupos sociales de presión, no intentaban reclutar a otros individuos,  y no tenían conocidos y familiares en el mundo del crimen.Como es de esperar, a su vez, tenían menos contacto con redes mayores o ayudantes para llevar a cabo sus actos. Por último, sus actos resultaban significativamente más exitosos que los de otros grupos.

    Las parejas aisladas apenas mostraron diferencias con otros grupos. Los elementos reseñables fueron que muchos tenían un doctorado, tenían a intentar reclutar a otros individuos, y recibieron menos entrenamiento práctico.

  • Comparación por éxitos o fracasos: aquellos terroristas que tuvieron éxito en sus ataques apenas mantenían relaciones con redes de contactos, y apenas trataban de reclutar a otros individuos. Apenas aprendían a través de las redes sociales, no tenían manuales de fabricación de bombas y apenas consumían propaganda relacionadas con otros lobos solitarios o grupos. Sin embargo, la mayoría tenía experiencia universitaria, se encontraban socialmente aislados, tenían un historial de enfermedad mental o habían sido rechazados de grupos o movimientos mayores.

Lobos solitarios: el perfil de un terrorista independiente (II). Club de las Ciencias Forenses.

LOBOS SOLITARIOS - EL PERFIL DE UN TERRORISTA INDEPENDIENTE (II) - CLUB DE LAS CIENCIAS FORENSES

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Bombing Alone: Tracing the Motivations and Antecedent Behaviors of Lone-Actor Terrorists”, de los autores Paul Gill, de la University college of London, John Horgan, de la University of Massachusetts, y Paige Deckert, de la Pennsylvania State University, que analiza las motivaciones, el perfil y las conductas de los conocidos como terroristas solitarios o “lobos” solitarios. Este artículo se divide en tres partes, de las cuáles en esta segunda parte estudiaremos las conductas de estos individuos relacionadas con el evento terrorista en sí, así como sus relaciones con la sociedad y los grupos afines a ellos.

Tal y como resumíamos en la primera parte de esta investigación, el objetivo de realizar este estudio está centrado en evaluar los aspectos conductuales de los criminales. Si bien ya se evaluaron los aspectos genéricos del perfil de la muestra de 119 terroristas en prisión, a continuación se muestra el resultado del análisis de los elementos más complejos de su conducta:

  • Conocimiento de las intenciones por parte de terceros: en la mayoría de los casos (58.8%), el delincuente había producido cartas o declaraciones antes de que el evento terrorista tuviera lugar sobre sus creencias. En el 79% de los casos, otros individuos eran conscientes de la implicación del individuo con ideologías extremistas. En el 63.9% de los casos, la familia y amigos estaban al tanto de la intención del individuo de llevar a cabo un acto terrorista.
  • Actividades pre-evento terrorista: una quinta parte de la muestra (20.2%) se convirtió a otra religión antes de preparar el evento (en el caso de los empujados por motivaciones religiosas). Esto ascendió al 30% en el caso de los terroristas relacionados con Al Qaeda. La mitad (50%) cambiaron de dirección menos de 5 años antes de organizar el evento terrorista. Un tercio de la muestra (32.8%) cambió de dirección en el año inmediatamente previo. Por otro lado, aproximadamente el 40% estaba desempleado en el momento del arresto o del atentado, muchos de ellos de manera crónica. El 56.6% experimentó problemas financieros en el año anterior a llevar a cabo el evento terrorista. De hecho, muchos de ellos (32%) se encontraban sometidos a un elevado nivel de estrés debido a numerosas razones (muertes en la familia, problemas financieros, etc.), la mayoría de ellos siendo diagnosticados un año antes del evento (74.3%). Por último, un 12.6% de ellos aumentó su actividad física y excursiones en el último año.
  • Aislamiento social: más de un cuarto (26.9%) adoptaron su ideología radical viviendo lejos de su hogar. Un 37% vivían solos al planear el ataque, pero un 26.1% vivía con otros (del resto no se tienen datos). El 31% experimentó problemas en las relaciones personales próximas.
  • Comportamientos dentro de una red: uno de cada seis (16.8%) buscaron legitimación religiosa, política, social o cívica en ciertos líderes. El 33% de ellos se habían unido recientemente a un grupo más grande, que llevaba a cabo políticas polémicas. Un 31% de ellos habían sido recientemente expuestos a nuevos movimientos relacionados con el terrorismo a nivel de social media.
  • Enlaces a una red más amplia: un tercio (36.1%) tenían familiares o amigos que habían participado en eventos criminales o violencia política. Casi la mitad (47.9%) interactuó cara a cara con alguno de estos individuos, y un 35% lo hizo de forma virtual. En el 68% de los casos hay evidencia de que los individuos consumieron literatura o propaganda de un movimiento más amplio. En un 34.5% de los casos, el lobo solitario intentó reclutar un grupo antes del evento. En el 57.7% de los casos, otros individuos poseían información sobre el evento terrorista antes de que tuviese lugar. En una cuarta parte (23.5%) de los casos, los individuos estaban involucrados en la adquisición de armamento o tecnología.
  • Conductas relacionadas con la trama y el ataque: un 21% de la muestra recibió algún tipo de entrenamiento práctico, mientras que el 46% aprendió a través de fuentes virtuales. En la mitad de los casos (50.4%), los investigadores encontraron evidencias de manuales para fabricar bombas dentro de la propiedad del delincuente. Casi el 30% de ellos participaron, a su vez, en simulacros del ataque. El 57.1% realizaron simulacros o viajes preparatorios un año antes del ataque. En términos de objetivo, el 41% se centró en personas, 12% en propiedad, y un 32% en una combinación de ambos. Los objetivos principales fueron civiles 827.7%), individuos del gobierno (23.5%), empresas (17.6%), elementos religiosos (8.4%) y objetivos militares (6.7%). La mayoría de tramas terroristas fueron concebidas para realizarse en sitios públicos (58%), habiendo estado relacionados los terroristas con este sitio en un 25% de las ocasiones. Un poco más de la mitad tuvieron éxito en su atentado (51.2%), utilizando la mayoría su vehículo para desplazarse (61.2%). Por último, en un 21% de los casos hubo arrepentimiento por parte de los lobos solitarios tras el evento. De estos casos, un 44% cambiaron de creencias religiosas.

Lobos solitarios: el perfil de un terrorista independiente (I). Club de las Ciencias Forenses.

Lobos solitarios - el perfil de un terrorista independiente (I) Club de las Ciencias Forenses.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Bombing Alone: Tracing the Motivations and Antecedent Behaviors of Lone-Actor Terrorists”, de los autores Paul Gill, de la University college of London, John Horgan, de la University of Massachusetts, y Paige Deckert, de la Pennsylvania State University, que analiza las motivaciones, el perfil y las conductas de los conocidos como terroristas solitarios o “lobos” solitarios. Este artículo se divide en tres partes, de las cuáles en esta primera ocasión trataremos del perfil general de estos individuos, en la segunda parte se estudiarán sus conductas relacionadas con el evento terrorista en sí y sus relaciones con la sociedad, y en la tercera se compararán los diversos subperfiles dentro del perfil del lobo solitario.

A lo largo de los años, las investigaciones han estudiado diferentes características de los terroristas solitarios o “lobos solitarios”. Así, han sido estudiadas sus cualidades estratégicas, las percepciones de amenaza de los mismos, las narrativas que derivaban en los eventos terroristas por parte de estos individuos, las características e impacto de sus ataques, etc. Esta investigación, por el contrario, se centrará en los aspectos conductuales de estos criminales, estudiando ademá distintas tipologías de terrorista solitario (en base a sus ideologías, su conexión con el entorno y el nivel de éxito de sus operaciones).

Para ello, fueron estudiados 119 individuos que participaron (o planificaron) actividades terroristas solitarias en Estados Unidos y Europa, siendo todos ellos convictos. Dentro de esta muestra, se dividió a los terroristas en tres grupos: los terroristas individuales (aquellos que operan autónoma e independientemente de un grupo, aunque hayan tenido relaciones previas con él), los terroristas individuales conectados y comandados por un grupo (el cual suele entrenarlos y señalar los objetivos), y los conocidos como “parejas aisladas” (un individuo que se apoya en otro para llevar a cabo un ataque terrorista sin conexión con grupos).

Los resultados del perfil genérico son nombrados a continuación:

  • Género: la mayoría de terroristas solitarios son hombres (96.6%).
  • Edad durante la primera actividad terrorista: la media se situaba en los 33 años, aunque los estudios focalizados en ciertos grupos terroristas, como Al-Qaeda o los grupos militares colombianos, dan edades menores.
  • Status familiar: la gran mayoría eran individuos solteros o divorciados (e incluso que nunca habían tenido relaciones). Solo el 30% de ellos estaban casados o tenían pareja.
  • Nivel educativo: aquí los porcentajes eran relativamente similares en los distintos niveles de educación (universitario, preuniversitario, instituto o colegio), copando un espectro muy amplio.
  • Empleo: el 40% de ellos estaban desempleados, y el 10% todavía eran estudiantes, concentrándose la otra mitad esencialmente en trabajar en la industria.
  • Experiencia militar: tan solo un cuarto de la muestra (25%) tenía experiencia militar previa, de los cuáles a su vez un 23% tenía experiencia en combate real.
  • Criminalidad y otras actividades ilícitas: cerca de un 40% de los individuos tenían algún tipo de historial criminal, entre las que se incluían amenazas, robos, daños, asalto, tenencia de armas de fuego, obstrucción de la ley, etc.
  • Salud mental: menos de un tercio (32%) tenían un historial de enfermedades mentales o desórdenes de personalidad, la inmensa mayoría de ellos diagnosticados previamente a llevar a cabo actividades terroristas.
  • Justificación ideológica: los individuos tenían un amplio espectro de ideologías. Los más comunes eran los inspirados por ideologías religiosas (43%), muchos de ellos conectados con al-Qaeda. El segundo grupo más numeroso eran los inspirados por una ideología de extrema derecha (34%). El tercero (18%) correspondía al de los individuos contra elementos o sucesos concretos (como el aborto).

Palabras clave y léxico frecuente como indicadores de la mentira. Club de las Ciencias Forenses.

Palabras clave y léxico elegido para mentir - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Palabras clave y léxico frecuente como indicadores de la mentira”, del autor Marcial Terrádez Gurrea, de la Universidad de Valencia, que analiza hasta qué punto la elección de palabras concretas puede ser un indicador de que estamos frente a una mentira.

Aunque la creencia popular sostiene que el lenguaje no verbal es el mejor indicador a la hora de detectar la mentira, diferentes investigaciones han puesto de manifiesto que la combinación de lenguaje verbal y no verbal ofrece mayores porcentajes de acierto en la detección del engaño que el uso de uno solo de estos parámetros. Los estudios que se han acercado a la detección de la mentira a través del lenguaje verbal empleado se han preocupado tradicionalmente de diversos aspectos: cantidad de palabras, uso de pronombres personales, uso de verbos sensitivos, palabras de emoción negativa y uso de palabras de exclusión, entre otros.

En este artículo se presentaron los resultados de una investigación destinada a evaluar si las palabras utilizadas por individuos cuando escriben funcionan como un buen predictor a la hora de diferenciar textos de mentira y textos veraces, analizando además si todas las anteriores clases de palabras son realmente útiles a la hora de realizar un diagnóstico.

Para realizar la investigación, se contó con 38 individuos de un instituto de educación secundaria. A los mismos se les solicitó que escribieran dos textos, uno en el que dijeran las verdad y otro en el que mentirían sobre lo que habían hecho. Posteriormente, sobre los mismos se llevó a cabo un estudio de las palabras utilizadas, basado en la frecuencia y comparación de los dos textos, mediante el programa AntConC.

Una vez aplicado el estudio, se extrayeron diversas conclusiones: en primer lugar, que los textos veraces realizaban descripciones concretas y detalladas de los lugares, mientras que en los textos falsos se realizaban menciones genéricas e inconcretas de los lugares. En segundo lugar, en los textos en los que se decía la verdad, quedaba muy patente el orden cronológico en el que se sucedían los hechos que se contaban, mientras que en los textos que contabana mentiras se realizaban menciones mucho más vagas a la sucesión temporal de los hechos.

Respecto al uso concreto de palabras, se encontró que en los textos veraces se utilizaron más cuantificadores, y más variados, además de aparecer como palabra clave la conjunción adversativa “pero”. Por su parte, en los textos falsos, se encontró que aparecían con mayor frecuencia los pronombres de tercera persona, así como elementos deíticos para referirse a la tercera persona; también un número mayor de palabras relacionadas con lo sensitivo, y un gran uso del conector “además”.

En conclusión, si se comparan los resultados de esta investigación con los de anteriores investigaciones,  se observaría que los resultados coincidirían en su mayoría, pero también que ciertos elementos no lo harían. Por ejemplo, el número de palabras no mostraría en esta investigación correlación significativa. Por tanto, y al tratarse de un estudio exploratorio, habrá de verse confirmado posteriormente con nuevas investigaciones de índole similar.

Influencia de variables en la memoria de testigos españoles y norteamericanos. Club de las Ciencias Forenses.

Young woman in handcuffs sitting at table

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Estudio de la influencia de variables en la memoria de testigos españoles y americanos”, de la autora María Aparcero Suero, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (España) y la University of Virginia’s College at Wise (USA), sobre la influencia diferencial de diversas variables cognitivas en la declaración de testigos  de eventos criminales.

Un testimonio en un juicio puede ser utilizado como indicio para condenar a criminales sospechosos. Pese a que esto es traducción directa de la importancia que un tribunal otorga a estas declaraciones de los testigos, al tratarse de una emisión como cualquier otra de individuos aislados que viven o asisten a un acto delictivo, este se encuentra sujeto a la memoria del mismo. Numerosos estudios han analizado cómo determinadas variables afectan a la memoria, al proceso de recuperación de la información y, finalmente, a la declaración definitiva del testigo. La evidencia desde la psicología muestra, en realidad, que la memoria no es una copia exacta del suceso visionado, sino que se ve influida por diversas variables cognitivas. Esto, por tanto, provoca que aunque un testigo no tenga intención de mentir, finalmente puede emitir un relato inexacto, irreal o maleable.

Los resultados de las diversas investigaciones que demuestran estos efectos, sin embargo, han sido generalizados a la población española sin tener en cuenta el impacto que las diversas variables pueden tener sobre los individuos, siendo realizados la mayoría de los estudios en Norteamérica. Ante esta carencia de estudios aplicados a una población concreta, esta investigación surge con el objetivo de analizar si el recuerdo de un acontecimiento delictivo se ve afectado por diversas variables en la población española. Así, las variables de influencia puestas a prueba en el estudio serán la activación psicofisiológica del sujeto (arousal), el tiempo transcurrido entre la visualización del hecho y la emisión del testimonio (demora), la forma en la que se realizan las preguntas y los factores culturales.

En el estudio, se dividió a los distintos participantes (parte de ellos españoles, y parte de ellos norteamericanos) en 4 condiciones experimentales distintas, que representaban las posibles combinaciones entre las variables arousal y demora. Se solicitó a los participantes que prestasen atención a un video con un suceso delictivo, y según su condición experimental, se les presentaba además un vídeo que suscitaba arousal. Según el tiempo asignado al grupo que perteneciesen, se les pasaba un cuestionario que demandaba recordar el vídeo del suceso delictivo. Algunas de las preguntas del cuestionario sugerían afirmaciones que no eran correctas (por ejemplo: “¿qué atracador obliga al celador a que se arrodille”? cuando, en realidad, permanece en pie durante todo el vídeo”).

Una vez concluído el experimento y recopilados los datos, el análisis de los mismos arrojó diversos resultados. En primer lugar, se encontró que aquellos individuos sometidos a demora corta recordaban significativamente mejor, tanto en la muestra estadounidense con la española. En segundo lugar, también se comprobó que ambos grupos acertaban significativamente más aquellas preguntas que no sugerían la respuesta frente a las que sí lo hacían, lo cual muestra que estas últimas empeoraban el recuerdo. Por último, en la prueba del arousal, se demostró que no había diferencias entre aquellos que visualizaron escenas que elevaran el arousal y aquellos que no las vieron.

Por último, los españoles mostraron significativamente un mayor número de aciertos en la prueba de recuerdo que los estadounidenses. A su vez, también obtuvieron resultados significativamente mejores al ser sometidos a demora larga y ante preguntas que sugerían la respuesta. Esto, tal y como hipotetiza la autora, pudo ser debido a que ciertos factores culturales podrían influir en el recuerdo de estos actos, como puede ser que la cultura española sea más colectivista (lo cual provoca que el individuo esté más atento a su alrededor), la familiaridad de los estadounidenses con los sucesos criminales (lo cual les lleva a no prestar tanta atención a la situación) o a que el sistema educativo estadounidense hace más hincapié en el reconocimiento que en la memorización desde la infancia.

Análisis del perfil de un consumidor de pornografía infantil. Club de las Ciencias Forenses.

Análisis del perfil de un consumidor de pornografía infantil - Club Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Distinguishing the viewers, downloaders, and exchangers of Internet child pornography by individual differences: Preliminary findings”, de la autora Kathryn C. Seigfried – Spellar, de la University of Alabama. En él se analiza la relación entre personalidad, diferencias cognitivas y nivel de compromiso de usuarios de pornografía infantil.

Los consumidores de pornografía infantil son un grupo heterogéneo, lo cual implica que no hay un perfil “típico” a través del cual podamos identificarlos con facilidad. Tienen empleos diversos (incluyendo en ocasiones agentes de la ley, políticos o sacerdotes). Aunque la mayoría de consumidores son hombres, también hay registros de mujeres que hacen uso de este tipo de pornografía. Además, los usuarios de pornografía de menores no son necesariamente pedófilos o criminales sexuales. Las motivaciones, en realidad, son diversas: curiosidad, adicción o provecho financiero, son algunas de las mismas. Las investigaciones, además, demuestran que estas personas no tienen una especial inclinación a acabar llevando a cabo abusos físicos.

En realidad, no todos los usuarios de pornografía infantil llevan a cabo las mismas conductas online: las estadísticas muestran que hay diferencias en el nivel de compromiso con este tipo de pornografía por parte de los usuarios. Por ejemplo, en algunos casos solo se presenta una posesión de pornografía infantil, mientras que en otros los criminales están activamente traficando e intercambiando imágenes. Las investigaciones sugieren, además, que existen rasgos de personalidad asociados a la preferencia o intencionalidad de estos individuos. Sin embargo, estos elementos todavía deben ser discriminados. Este es el objetivo planteado por este estudio, en el cual se buscarán diferencias de personalidad entre consumidores de pornografía infantil basándose en el compromiso de los mismos. Así, los mismos fueron divididos en espectadores (referido a aquellos que han buscado imágenes de menores en Internet), descargadores (referido a aquellos que han descargado las imágenes) e intercambiadores (aquellos que han compartido las imágenes).

Los resultados son variados en la investigación. Inicialmente, y de manera inesperada, se encontró una correlación significativa entre la edad de los individuos y su clasificación según el consumo. Así, aquellos individuos que o bien veían o bien descargaban la pornografía eran por lo general menores de 35 años, mientras que aquellos que intercambiaban esa pornografía tenían al menos 56 años de edad. Se encontró, por otra parte, que la extraversión, la responsabilidad y la impulsividad correlacionaban con el compromiso del individuo en el uso de pornografía infantil. Aquellos individuos que reportaban un compromiso mayor (o actividades relacionadas con la pornografía más severas) puntuaban más alto en todos estos rasgos que aquellos que no llevaban a cabo actividades tan comprometidas. Esto podría traducirse, en el caso de la responsabilidad, en un nivel de sofisticación mayor como diferencia entre espectadores e intercambiadores. En el caso de la búsqueda de sensaciones y la impulsividad, y dado que en otras investigaciones se demostró que las mismas correlacionan con conducta antisocial, no es de extrañar que a mayor nivel de compromiso, se encuentre una mayor puntuación de los individuos en estos rasgos. Y por último, en el caso de la extraversión, se podría traducir en que aquellos individuos más comprometidos son aquellos que también tienen mayor capacidad para relacionarse en las redes con el fin de obtener acceso al material pornográfico.

En conclusión, este estudio plantea que existen diferencias en los niveles de uso de pornografía infantil y los rasgos de la personalidad de los individuos. Estas diferencias pueden ser útiles para ayudar a fuerzas de la ley y a investigadores digitales a identificar a aquellos criminales que hayan llevado a cabo (o estén en riesgo de llevar a cabo) actividades relacionadas con el tráfico de pornografía infantil.

Determinando la edad a través del esmalte dental. Club Ciencias Forenses.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Enamel Shade: A Bright Future in Age Estimation”, del autor Rashmi Metgud, del departamento de patología Oral y maxilofacial del Pacific Dental College & Hospital de Rajasthan, India. En él se investiga la utilidad del color del esmalte dental para determinar la edad de un individuo.

Las células en los nervios y las raíces de los dientes no dañados poseen contenido biológico (ADN) de los individuos. Incluso los fragmentos de dientes permiten a los investigadores determinar el código genético de los individuos mediante pruebas forenses. El sexo del individuo, por ejemplo, puede ser determinado en base a la presencia o ausencia del cromosoma Y en el perfil genético del diente.

La estimación de la edad puede ser llevada a cabo mediante diversos parámetros, siendo algunos de ellos el parámetro radiológico del diente, la morfología del mismo, e incluso el color. Precisamente sobre la estimación de la edad, un gran volumen de investigaciones han sido publicadas en el campo de la odontología forense. Esta investigación propone realizar una nueva investigación,  con el fin de evaluar cómo funciona la correlación entre el color del esmalte dental y la edad cronológica, con el fin de confirmar la posibilidad de predecir la edad en base al color de los dientes.

Para poder llevarlo a cabo, se solicitó a un total de 150 sujetos que visitasen el departamento de odontología del hospital, dividiéndolos en cinco grupos con 30 miembros cada uno (en función de la edad de los distintos individuos). Se tuvo en cuenta, entre otras cosas, que los individuos tuvieran una dentadura “sana” y que no fumaran o mascaran tabaco, para evitar encontrar problemas que sesgaran los resultados. El tono de los dientes fue evaluado con una guía clásica VITA de color, siempre teniendo una adecuada luz a la hora de tomar la medición. Posteriormente, los datos fueron introducidos en el Excel y exportados al programa estadístico SPSS, realizando una ecuación de regresión lineal y un test Chi-cuadrado.

Los resultados indican que la alteración del color de los dientes, debido a la degeneración a lo largo del tiempo, son un indicador único del crecimiento a lo largo del tiempo. Así, en la población más joven el color del esmalte dental suele ser más brillante y menos amarillento, mientras que al hacerse cada vez más mayores, los dientes adquieren una tonalidad amarillo grisácea. Ciertos factores que pueden afectar al cambio del color pueden ser los cambios fisiológicos, el estilo de vida del individuo, el consumo de distintas sustancias, la logalización geográfica, etc.

En conclusión, y dado que los dientes son menos afectados por las condiciones ambientales en las primeras semanas de la muerte respecto a otros órganos, evaluar el color de los dientes pueden mostrar una gran utilidad a la hora de determinar la edad del individuo. El autor termina indicando que nuevas investigaciones deberán estar dirigidas a establecer una base de datos sobre el color de los dientes con las cuales afianzar más el procedimiento de investigación forense.

Virtopsia, la autopsia virtual. Club Ciencias Forenses.

Virtopsia, la autopsia virtual - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Virtopsy, a New Imaging Horizon in Forensic Pathology: Virtual Autopsy by Postmortem Multislice Computed Tomography (MSCT) and Magnetic Resonance Imaging (MRI) – a Feasibility Study”, de los autores Michael J. Thali, Kathrin Yen, Wolf Schweitzer, Eva Scheurer, Thomas Plattner, Peter Vock, Chris Boesch, Christoph Ozdoba, Gerhard Schroth, Michael Ith, Martin Sonnenschein y Tanja Doernhoefer, todos ellos de la University of Berne, Suiza, que plantea el inicio de la pionera técnica de autopsia digital conocida como virtopsia.

Si bien la radiología forma parte de los exámenes médico-legales desde sus comienzos, esta técnica ha sido enormemente infraestimada como método útil para las ciencias forenses. Bajo esta premisa, el concepto de “virtopsia” nace con el fin de implementar las nuevas tecnologías de la radiología en el campo de las ciencias forenses. Esta técnica utiliza una combinación de tomografía computerizada y resonancia magnética, incrementando el contraste y la resolución de ambas para crear la posibilidad de realizar reconstrucciones en 2D y en 3D. El objetivo de la creación de este método (y de la propia investigación) fue probar el potencial de una técnica de autopsia que fuera lo menos invasiva posible, además de evaluar la practicidad de las técnicas de imagen radiológicas y el posible uso que se pudiera dar a estas en la práctica forense.

Para poder llevar a cabo la comparativa entre la técnica habitual de autopsia y la virtopsia, cuarenta individuos fallecidos (todos ellos por distintas causas) fueron examinados, siguiendo esquemas similares, tanto por un grupo de médicos forenses que utilizaban las técnicas habituales como por un sistema de creación de imágenes.

Respecto a los resultados que esta comparativa arrojó, se encontró que la radiología fue superior a la autopsia a la hora de revelar cierto tipo de traumas corporales, mientras que se mostró menos útil para realizar imágenes de lesiones de órganos. Otros signos vitales forenses tales como embolismos, aspiraciones, etc., fueron diagnosticados con un grado de éxito similar entre ambos sistemas. Esto podría traducirse además en la utilidad de trabajar con un radiólogo y a un patólogo forense en las autopsias.

En conclusión, esta investigación permitió demostrar el potencial de la virtopsia (así como sus limitaciones para su uso en las ciencias forenses. Entre otras, se demostró que la principal ventaja de la utilización de técnicas de imagen coincidía con su principal desventaja: la no manipulación del cadáver. A su vez, también se recomendó por parte de los autores que ambas técnicas (la autopsia y la virtopsia) se realizasen de manera conjunta o complementaria, aunque la virtopsia fuera con el tiempo remplazando a la propia autopsia. Esto, en su opinión, no representa más que un intento por abrir nuevos horizontes en los campos de la medicina y las ciencias forenses, avanzando cada vez más hacia una autopsia mínimamente intrusiva en la cual la radiología tuviera un lugar privilegiado.

Mensajería instantánea y ciencias forenses: la nueva huella digital.

Mensajeria instantanea y ciencias forenses - la nueva huella digital - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Network and device forensic analysis of Android social-messaging applications”, de los autores Daniel Walnicky, Ibrahim Baggili, Jason Moore y Frank Breitinger, de la University of New Haven, y Andrew Marrington, de la Zayed University, en el cual se analizó la capacidad forense de obtener datos de 20 populares aplicaciones de mensajería instantánea.

La evidencia digital de las aplicaciones de mensajería instantánea utilizadas en los smartphones son potencialmente útiles en muchos tipos de investigación criminal y procedimientos judiciales. Los mensajes han sido importantes componentes de la evidencia presentada en numerosos casos de alto nivel en los últimos años (por ejemplo, el caso de Oscar Pistorius). Dado la proliferación de alternativas a los mensajes de texto, no es de extrañar que muchas de estas aplicaciones, extremadamente populares, jueguen un papel tan importante en ciertos procedimientos judiciales. Pero, ¿Qué potencial puede llegar a alcanzar la ciencia forense para ser capaz de recuperar “evidencia digital” del dispositivo móvil o de los datos de los propios servidores?

En esta investigación se pone a prueba esta cuestión llevando a cabo un estudio forense experimental de 20 aplicaciones de mensajería instantánea, utilizando un móvil con sistema operativo Android.  ¿El objetivo? Demostrar hasta qué punto puede extraerse información de cada una de estas aplicaciones. Las aplicaciones estudiadas fueron Whatsapp, Viber, Instagram, Okcupid, ooVoo, Tango, Kik, Nimbuzz, MeetMe, MessageMe, TextMe, Grindr, HeyWire, Hike, textPlus, Snapchat, Tinder, Wickr, BBM y Facebook Messenger.

Los resultados de esta investigación demuestran que la mayor parte de las aplicaciones anteriores demuestran problemas significativos respecto a la privacidad del usuario. Tan solo resultó imposible acceder a los datos de Snapchat, Tinder, Wickr y BBM. En todos los demás casos, se podía extraer información de algún tipo. Así, se podía extraer imágenes de aplicaciones como Instagram, Whatsapp, Tango, Nimbuzz o Facebook Messenger (entre otras), URLs compartidas de Viber, Grindr o MessageMe, mensajes de texto de ooVoo, Okcupid o MeetMe, y otros datos del usuario de aplicaciones como TextMe o textPlus.

En conclusión, esta investigación pone de manifiesto dos reflexiones contrapuestas que merecen ser analizadas. En primer lugar, que hay una gran carencia de seguridad en la privacidad del usuario al utilizar este tipo de aplicaciones, lo cual nos debe llevar a utilizar sabiamente las mismas, controlando la información que compartimos a través de ellas (aunque las mismas se encuentren constantemente mejorando y actualizando sus puntos débiles). En segundo lugar, que la ciencia forense puede llegar a beneficiarse de estos puntos débiles en la seguridad para poder acceder a la información de individuos relacionados con actos criminales, lo cual sin duda representa un hito muy importante a la hora de afrontar las investigaciones y procesos forenses.

Esta investigación está abierta al público por parte de los autores. Para poder leer la investigación al completo (en inglés), haz click aquí y serás redireccionado.

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