clubforenses.com

clubforenses.com

Autor: Sara Carreño (página 2 de 3)

El uso de la atención médica previa relacionada con el riesgo de filicidio. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Injury-Related Helathcare Use and Risk of Filicide Victimizaction: A population – based case – control study” de Bäckstrom, Hedlund, Masterman y Sturup; en él nos hablan de si el uso de la atención médica previa por lesiones influye en el riesgo de filicidio.

Los homicidios de niños se han dado en cualquier época histórica, si bien es cierto que en la actualidad son escaso, son acontecimientos que atraen una gran atención mediática. Generalmente ocurren en el ámbito familiar, siendo el filicidio el tipo más común. Hay factores asociados a este tipo de homicidios como la presencia de psicosis en el agresor, la necesidad del homicida de causar dolor psicológico en el otro progenitor y una escalada de abuso físico que acaba con la muerte de la víctima. El filicidio – suicidio generalmente va aparejado a un trastorno mental en el agresor y es extraño que sea el resultado de un proceso de abuso continuado. Hay que destacar que muchos de los homicidios de niños los autores acaban suicidándose y generalmente pueden ser causa de ellos problemas con la pareja o problemas legales aparte de los ya mencionados problemas mentales.

Un estudio australiano encontró que la mitad de los filicidas tenían un historial de violencia física o verbal hacía las víctimas y un tercio habían entrado en contacto con el sistema sanitario o social en relación a sus problemas con la violencia física. Esto puede ser un importante hallazgo en el campo de la prevención. Un estudio en EE. UU descubrió que aquellos niños que habían muerto o aquellos que habían sufrido graves heridas presentaban signos de hematomas centinelas (lesiones previas, sin explicación) lo que puede ser signo de abuso continuado que ha ido incrementándose. El tema de la prevención ha sido largamente debatido por los especialistas, pero al tratarse de un fenómeno relativamente escaso dificulta el poder llegar a conclusiones decisivas.

La mayor parte de los estudios se han centrado en las características de los agresores y poco en la de las propias víctimas de filicidio. Un estudio sueco encontró que el nacimiento múltiple podría ser un factor de riesgo, pero hay que tener precaución ya que el grupo estudiado es muy reducido. Otro estudio señala que los niños víctimas de homicidio han acudido más a los servicios médicos que aquellos que murieron de muerte natural, pero la naturaleza de las quejas médicas no fue útil para detectar niños maltratados.

El presente estudio está basado en el caso – control, abarca un total de 19 años que van desde 1994 a 2012 se explora los posibles factores de riesgo asociados con las víctimas de los filicidios al investigar si el uso de la atención médica previa para lesiones influye o no en el riesgo de filicidio.

La información para el estudio se recabó de la Junta Nacional de Medicina Forense (NBFM) que cubre todas las autopsias médico – legales que se realizan en Suecia, el Consejo Nacional de Prevención del Delito (NCCP) que mantiene información de las condenas penales y el Registro Nacional de Pacientes (NPR) que tiene información a nivel individual de toda la atención hospitalaria y ambulatoria. Además, se recabaron informes policiales y judiciales de los casos.

En lo relativo al estudio se define niño como un individuo que no ha cumplido los 15 años y padre son, no solo los biológicos sino también padrastros o padres adoptivos o cualquier persona que cuide al niño en una posición semejante a la de un padre. El filicidio se define como la matanza paterna de un niño, ósea un acto que ha sido juzgado como homicidio en un tribunal penal o cuando se ha llevado a cabo una investigación policial que acabó con el suicidio del autor del filicidio.

Se estudiaron todos los casos que iban desde el 1 de enero de 1994 al 31 de diciembre de 2012. Se contó con un total de 71 víctimas (35 hombres y 36 mujeres). Se manejaron 5 casos de control por cada caso de homicidio, resultando un total de 355 casos control. Los datos médicos relativos a las lesiones estaban definidos con el código de “lesiones, intoxicaciones y otras consecuencias de causas externas” o bajo de “asalto” según el NPR. Las víctimas fueron agrupadas de acuerdo con la violencia que recibieron: “trauma por objeto cortante”, “traume por objeto contundente”, “asfixia”, “traumatismo por arma de fuego”, “incendio” (incluyendo intoxicación por monóxido de carbono provocado por el fuego) y “otros medios” (caídas, accidentes de tráfico, intoxicaciones por motores y envenenamiento por sustancias).

El 58% de las víctimas tenía menos de 4 años, el 4% tenía más de 13 o 14 años. El 35% de los agresores fueron mujeres y el 65% hombres. El 37% de los casos acabo con el suicidio del autor. El 32% de los casos la causa de la muerte fue la asfixia, en el 18% fue trauma por objeto cortante, el 17% trauma por objeto contundente. La muerte por asfixia fue la más común en todas las víctimas, aunque tiene mayor preponderancia en los hombres, seguida de la muerte por objeto cortante. En el caso de las mujeres la segunda más común fue el trauma por objeto contundente.

En 10 de los 71 casos habían tenido al menos un contacto previo con el sistema sanitario por lesiones o envenenamiento. En seis de las víctimas este contacto se produjo más de un mes antes del homicidio. De las cuatro víctimas restantes, una fue atendida una semana antes del hecho.

La atención previa por lesiones en pacientes hospitalizados confirió un riesgo estadísticamente significativo de cinco veces la victimización por filicidio. Sin embargo, la atención ambulatoria o cualquier otro contacto con el sistema sanitario no supuso un aumento del riesgo estadísticamente significativo. En lo que respecta a la estratificación por sexos, para los hombres no se encontraron aumentos del riesgo significativos, en cambio, para las mujeres la atención hospitalaria significó un aumento siete veces del riesgo y la atención médica ambulatoria supuso un aumento cinco veces. Esto último a pesar de las cifras no se puede considerar muy elevado y, además, se comprobó que ningún médico había considerado las lesiones previas como un posible abuso físico.

Por tanto, se puede decir que el haber sido hospitalizado previamente por lesiones aumenta hasta cinco veces el riesgo de sufrir un filicidio, y especialmente las mujeres.

 

El impacto de las estrategias y las tácticas en la investigación de homicidios (II). Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana continuamos con el resumen del estudio “The Impact of Investigation Strategies and Tactics on Homicide Clearance” de Pizarro, Terrill y LoFaso; en él nos hablan de los cambios que llevó a cabo el Departamento de Policía de Rochester en los procedimientos de investigación de los homicidios.

En 2012 el departamento de Policía de Rochester implementó un nuevo protocolo de investigación, y con este estudio lo que se busca es comprobar si esas técnicas nuevas mejoraban el índice de resolución de casos.

Rochester es la tercera ciudad más grande del Estado de Nueva York, según el censo de 2010 tiene una población de 210.565 habitantes. La tasa de homicidios era de 19.9 por cada 100.000 habitantes, 3.9 puntos superior a la de la ciudad de Nueva York y 4.5 puntos más que la media nacional de EE. UU, según datos del FBI. El estudio se realizó durante dos años antes y dos años después de los cambios en el protocolo de investigación. En los dos primeros años hubo una media de 34 asesinatos por año y en los dos últimos una media de 32 asesinatos. Rochester es una de las ciudades más pobres del país.

Antes de los cambios había dos sargentos y cada uno controlaba a cuatro o seis investigadores. Cada semana había un equipo de guardia formado por un sargento y dos investigadores y ellos se hacían cargo de todos los homicidios que acontecían durante esa semana e investigaban todo sin ayuda del resto de personal de su departamento. Un incremento en la plantilla debido a restructuraciones, fue una de las variables que motivó el cambio.

El departamento cambió su protocolo de actuación en enero de 2013. El departamento contaba con tres sargentos, cada uno lideraba un equipo con cuatro investigadores. Cada semana, un sargento y dos de investigadores estaban de guardia para los homicidios que pasaban fuera de las horas de servicio. A parte podían llamar a más personal si las circunstancias del caso así lo requerían. El resto de la unidad podía colaborar durante la jornada laboral en tareas auxiliares de la investigación. Cuando el homicidio ocurre en horas de servicio todos los investigadores disponibles acuden a la escena. En el momento en que un equipo tiene un homicidio deja de estar de guardia para el resto de la semana y esta tarea recae sobre el siguiente equipo.  De los dos investigadores principales de cada caso, uno asumirá la función de líder, aunque en la práctica eso es indiferente ya que ambos se repartirán las tareas indistintamente.

Otro de los cambios más importantes que realizaron fue las reuniones de supervisión de los casos. Las reuniones de progresión del caso se programan regularmente, con el capitán y el teniente de la Unidad de Delitos Graves, también asisten a las mismas la Fiscalía y los miembros de la Policía Científica. También invirtieron en un “vehículo de comando”, que era un vehículo equipado con una sala de videoconferencia, vídeos, wi-fi y una pizarra blanca, que trasladaban a cada escena del crimen.

Se estudiaron 132 homicidios ocurridos durante cuatro años. Se estudiaron de cada caso las variables que estaban presentes en la literatura previa, como las relacionadas con el investigador (experiencia previa, número de casos), con la víctima (género, raza, edad, estilo de vida y antecedentes penales), con el hecho (arma usada, modo, testigos, lugar) y con el vecindario (nivel de vida, etnia mayoritaria).

Las variables del investigador se refieren tanto a la carga de trabajo como a la idoneidad del personal de la investigación. Los años de experiencia se refiere a la experiencia como investigador principal del policía encargado y el número de casos es el número de casos abiertos que tiene simultáneamente.

Las relacionadas con la víctima son bastante claras, género, edad, raza, el estilo de vida era si guardaban relación con la vida criminal, por ejemplo, si era miembro de una pandilla o traficante de drogas.

Las variables relacionadas con el hecho, el arma usada distinguía básicamente entre el uso de armas de fuego u otro tipo. El modo en que se llevo a cabo el hecho, era si víctima y agresor eran conscientes de la presencia del otro en el momento de cometerse el homicidio. Los testigos si había o no y si habían declarado ante la policía y en cuanto al lugar hace referencia a si se ha cometido en la residencia de la víctima o del agresor o en un lugar diferente.

En cuanto a las de vecindario, se utilizaron datos para saber los ingresos del barrio donde había ocurrido y ver si estaban por debajo, en la media o por encima de la media del país. La etnia hace referencia a la composición racial de la zona, dividiéndolo en tres grupos, mayoría de no blancos, integrado (número similar de no blancos y blancos) y mayoría de blancos.

En cuanto a los homicidios en sí mismos, se puede decir que la mayor parte de las víctimas fueron hombres (85%), afroamericanos (77%) y con edades entre los 15 y los 44 años (76%).  Generalmente eran cometidos con armas de fuego (67%), cara a cara (68%) y la víctima y victimario se conocía previamente (64%). Había como mínimo un testigo (66%) y la mayoría se produjo en un lugar diferente a la residencia (67%). La mayoría ocurrió en barrios con ingresos en la media y que estaban integrados.

El 68% de los casos se resolvieron en el tiempo que estuvieron en estudio. En la época anterior a los cambios se resolvió el 54% de los homicidios y en la posterior el 83% de los mismos. La mayor parte de los casos se resolvieron en los primeros siete días, pero la media está en 57 días, ya que hubo varios casos que se demoraron más de un año. En la primera época tardaban de media 75 días en resolver los homicidios y en la segunda solamente 44 días.

Como se ha visto los cambios sí que ayudaron a mejorar tanto la resolución del caso, como la rapidez del mismo. Además, se comprobó que cuanto más números eran los casos abiertos por investigador bajaba el porcentaje de resolución. Aquellos homicidios que se habían llevado a cabo cara a cara y en los que se contaba con algún testigo tenían mayores posibilidades de esclarecerse. Curiosamente parece ser que cuanto a más experiencia del investigador se percibe un descenso en las posibilidades de resolución del caso (en este caso concreto puede ser por dos circunstancias específicas, la llegada de nuevo personal y la mayor presencia de nuevas técnicas relacionadas con el uso de la tecnología y las redes sociales, a las cuales estaban más acostumbrados los investigadores de menos edad y por tanto menos experiencia).  Los casos en los que las víctimas estaban relacionadas con el mundo criminal tardaron menos tiempo en resolverse que aquellos en los que la víctima no guardaba relación con ese mundo. También se resolvieron más rápido aquellos homicidios que no se llevaron a cabo con un arma de fuego, o los que fueron cometidos en la residencia de la víctima o del agresor y los que tenían algún testigo.

Como se ha visto la resolución de un homicidio es un proceso complejo en el que entran en juego multitud de variables, tanto propias del hecho, la víctima o el lugar donde ocurre como las relacionadas con las características de la propia policía.

 

El impacto de las estrategias y las tácticas en la investigación de homicidios (I). Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The Impact of Investigation Strategies and Tactics on Homicide Clearance” de Pizarro, Terrill y LoFaso; en él nos hablan de los cambios que llevó a cabo el Departamento de Policía de Rochester en los procedimientos de investigación de los homicidios.

Los homicidios tienen muchas consecuencias negativas para los familiares y amigos de la víctima y para la sociedad en su conjunto. A nivel social, algunos académicos han calculado que cada homicidio tiene un coste de 17,25 millones de dólares. Además, si los delincuentes no son atrapados el efecto disuasorio de las sanciones disminuye.

En EE. UU se considera resuelto un caso cuando la policía arresta y acusa a los delincuentes y los pone a disposición judicial o si el infractor muere. En la década de 1960 la tasa de resolución de los homicidios era de un 90%, en la actualidad es del 60%.

La mayor parte de la investigación actual sobre el esclarecimiento de homicidios se centra en la devaluación de la víctima, en las características del evento, la devaluación policial o el estilo de vida de la víctima. Lo relacionado con la devaluación de la víctima tiene que ver con la perspectiva discrecional o extra -legal. Esto está relacionado con que al investigar un homicidio los investigadores se verán “influenciados” por características extra legales como el estatus socioeconómico de la víctima y la demografía. Por tanto, viene a decir que es más posible que se quede sin resolver el homicidio de una persona de estatus social bajo ya que los policías están menos motivados y no se esfuerzan tanto.

En relación a las características del evento, esta teoría dice que todos los homicidios tienen mucho impacto y harán que los policías estén motivados para su resolución pero que debido a otras circunstancias (testigos, ubicación, armas de fuego…) algunos se resuelven y otros no.

La devaluación de la policía tiene que ver con la percepción de la comunidad. La asociación negativa entre tasa de resolución y víctimas no blancas con bajo estatus social es más atribuible a la devaluación de la policía que a la de la víctima. En áreas donde la población no confía en la policía es más posible que no colaboren en la investigación de los homicidios.

La perspectiva de estilo de vida de la víctima viene a decir que es más complicado resolver el homicidio con víctimas que tengan un estilo de vida desviado. Esto viene a ser personas relacionadas con el tráfico de drogas, con las pandillas o tener antecedentes penales. Los casos que involucran a criminales conocidos son más difíciles de resolver porque los policías tienen dificultad en encontrar testigos creíbles u obtener evidencias físicas.

Una línea que ha recibido muy poca atención es justamente la que se centra en el proceso de investigación.  Después de que se reporte un homicidio y la policía comience con su investigación, hay que ver si el detenido puede ser determinado por las acciones que lleven o no a cabo los investigadores.

El objetivo de la investigación de un homicidio es resolver el caso con el arresto del autor del mismo. El proceso de investigación puede dividirse en dos etapas: la preliminar y la complementaria. La primera de ellas se inicia cuando el primer policía llega a la escena del crimen. Las primeras acciones que se llevan a cabo es proteger la escena para preservar las evidencias físicas dejadas y si es posible detener al autor del crimen. También fotografían la escena para que quede constancia del estado en el que estaba cuando se personaron y recogen los hechos más importantes para realizar una línea de tiempo. La investigación complementaria es la que realiza el investigador asignado al caso, que incluye acciones como examinar la escena del crimen, realizar entrevistas y examinar las evidencias del caso. Este proceso es complicado y en su mayoría cognitivo, ya que es necesario recopilar información, evaluarla, interpretarla y tomar decisiones en base a las conclusiones que realicen.

La mayor parte de los estudios que se centran en el proceso de investigación como la variable principal para la resolución de un homicidio comparan los departamentos de policía con altos y bajos índices de resolución. Estos estudios sugieren que las técnicas de investigación tienen como mucho un efecto marginal en la resolución del caso. Los arrestos están influidos por la investigación preliminar que ha llevado a cabo la patrulla que se persona en primer lugar, la información que ha facilitado los testigos y por el procedimiento administrativo rutinario. Otros investigadores encontraron que el esclarecimiento del homicidio está completamente fuera del control de los investigadores y que depende de las características del homicidio.

Otros estudios determinaron que ni la experiencia del investigador ni la cantidad de oficiales y los gastos económicos del departamento eran variables significativas para la resolución de un homicidio. También se han analizado la carga de trabajo, el número de casos abiertos, el tiempo que ha pasado el último caso del investigador y parece ser que está última variable es la única que tiene relevancia, pudiendo ser debido al efecto de oxidarse.

Por el contrario, otros estudios han demostrado que sí que son importantes las tácticas de investigación. Un estudio que se realizó en el Departamento de Policía de Boston demostró se mejoraba un 18% el índice de resolución de homicidios con un aumento de investigadores, una capacitación extensa en prácticas de investigación y análisis forenses, desarrollar protocolos estándares de investigación y reuniones mensuales para revisar los casos abiertos.

Uno de los factores más importantes para la resolución de un homicidio es la cooperación de los testigos. También se asocia un mayor éxito con la velocidad a la que se notifica a los investigadores de homicidios y al equipo forense y el tiempo que estos tardan en llegar a la escena. La investigación que se lleve a cabo durante las primeras 48 horas es vital para el esclarecimiento del homicidio. Los departamentos que consiguen asegurar pruebas y testigos, así como a los delincuentes tienen índices de resolución más altos.

Otros factores claves son la supervisión de la administración, la capacitación de los investigadores y la disponibilidad de las técnicas forenses más actuales también ayudan a mejorar el índice de resolución de los casos. Aunque parece ser que los investigadores solo recurren a las técnicas forenses más innovadoras cuando el resto de recursos han fallado. Además, éstas marcan una diferencia importante en casos especialmente complicados, pero no es así en los más rutinarios. El personal del que se dispone también es importante. Una investigación sugiere que el nivel más óptimo es un sargento y cuatro investigadores por equipo, con los investigadores rotando en el puesto de líderes en cada investigación no siendo en más de tres homicidios por año. La forma en que se lleva a cabo la investigación también es importante, una buena autopsia y la toma de notas limpia ayuda a mejorar el índice de resolución de casos.

La semana que viene continuaremos con los resultados del estudio de Pizarro, Terrill y LoFaso.

 

Validez del modelo de tres factores de Medida Interpersonal de la Psicopatía. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Construct Validity of the Three-factor model of the interpersonal measure of psychopathy” de Hampton, Vitacco y Kossom; en él nos hablan de la validez de los factores que forman la Medida Interpersonal de la Psicopatía.

Las personas con psicopatía siempre han sido descritas como que presentan un comportamiento anómalo, unas veces por ser encantadores y otras inquietantes. El término interpersonal puede referirse a cualquier comportamiento que ocurra entre dos personas, en lo referente a la psicopatía se referirá al conjunto específico de disposiciones asociadas con la falta de reciprocidad y el ejercicio del engaño y la arrogancia con el objetivo de controlar a los demás. La mayoría de los modelos contemporáneos de la psicopatía distinguen entre los rasgos interpersonales y otros elementos. Los rasgos generalmente se miden a través de autoinforme en la mayoría de las herramientas actuales. Los estudios dicen que las características interpersonales de la psicopatía junto con las afectivas son más específicas de este trastorno mientras que las de estilo de vida y componentes antisociales se pueden relacionar con otros trastornos clínicos también. Además, se cree que la comprensión de los componentes de la psicopatía de la personalidad psicópata será clave para la modificación de los problemas de comportamiento antisocial que llevan aparejados.

Las características interpersonales están asociadas con la agresión instrumental y con roles de narcisismo, poder y control sobre los demás. También se relaciona con los resultados que obtienen después de la ofensa como sentencias más bajas y apelaciones más exitosas. Algunos estudios han encontrado relaciones positivas entre las características interpersonales de la psicopatía y puntuaciones en inteligencia. Se ha descubierto también una relación con los factores ambientales, aquellos jóvenes que decían haber tenido unos padres más duros y una infancia difícil presentaban problemas de conducta más graves.

Estas características se han relacionado también con anomalías en la estructura cerebral y con la diferente activación de determinadas regiones del cerebro. Mayores puntuaciones en las facetas interpersonales están asociadas con una reducción de la materia gris en determinadas áreas y una reducción de la materia blanca en el fascículo no cincado. Esto predice una activación reducida durante el procesamiento moral de varias áreas.

La Medida Interpersonal de la Psicopatía (IM-P) fue desarrollada para evaluar las características interpersonales específicas de la psicopatía que se observen durante una entrevista semiestructurada, básicamente hay que observan la frecuencia de ciertos comportamientos a lo largo de la entrevista, por ello tiene como ventaja frente a otras herramientas que no requiere un gran entrenamiento para usarla. Estudios previos demostraron su consistencia interna, con un alto acuerdo entre evaluadores y muestra que valida las características interpersonales de la psicopatía.  También se ha demostrado que correlaciona positivamente con la edad y el rendimiento, así como con el comportamiento antisocial. Además, correlacionan positivamente con el dominio autoinformados y con la autoseguridad, y negativamente con miedo, ansiedad, timidez y socialización.

La Medida Interpersonal de la Psicopatía se encuentra dividida en tres factores: Dominio, Grandiosidad y Violaciones de los Límites. Dentro del factor Dominio están los ítems relacionados con los intentos para dominar la entrevista como son: las interrupciones, la negativa a que le interrumpan, suele ser tangencial, rellena los espacios en silencio y la perseveración. En el caso del factor Grandiosidad nos encontramos con los ítems donde intentar presentarse como únicos o superiores, los cuales son: calma inusual, superioridad ética, narcisismo, teatralidad o dureza. Por último, en el factor Violaciones de los Límites están encuadrados los comportamientos que sugieren una falta de respeto por los límites, como son: ignorar los límites profesionales, ignorar los límites personales, hace pruebas al entrevistador, hace comentarios personales, incorpora al entrevistador en historias, busca alianzas y hace contacto visual intenso.

El presente estudio pretendía validar la herramienta, para ello se obtuvo una muestra de 1.243 reclusos varones de una cárcel de Illinois. Las edades estaban comprendidas entre los 17 y los 47 años. Un 15,7% eran afroamericanos, un 46,3% eran eur estadounidenses, 6,7% eran latinos y un 1,3% “otros”. Toda la muestra participo en una entrevista semiestructurada para evaluar la psicopatía y el trastorno de personalidad antisocial, además, la mayor parte también participó en una entrevista para evaluar el uso de sustancias.

Se demuestra que los comportamientos interpersonales se muestran con una variedad de comportamientos clínicamente relevantes fuera del entorno de la entrevista y que son característicos de la psicopatía. Además, se demostró que cada factor del IM-P exhibe un patrón distintivo de correlatos.

Queda demostrado que los factores del IM -P muestran asociaciones con el factor 1 del PCL-R. El factor de Grandiosidad mostró una asociación única con la calificación en la faceta afectiva del PCL-R. Esto demuestra que los factores del IM – P no son medidas de la construcción de base amplia para la psicopatía, sino que reflejan un subconjunto de rasgos psicopáticos estrechamente alineados al núcleo interpersonal y en cierta medida a las características afectivas de la psicopatía.

La dominancia y la violación de los límites también se asocian con la edad. La grandiosidad estuvo asociada a mayor inteligencia y rendimiento. La violación de los límites también se mostró relacionada con índices del comportamiento antisocial como son los delitos violentos y no violentos y la versatilidad criminal. La grandiosidad está relacionada con puntuaciones mayores en la faceta interpersonal y afectiva del PCL-R. En cuanto a la dominancia se asoció a una mayor dependencia de la cocaína y el alcohol, así como a una menor tendencia al neuroticismo.

Los resultados pueden tener implicaciones para el sistema de justicia penal, como la gestión y el tratamiento de los delincuentes. Las diferencias en el factor violación de los límites puede explicar las diferencias entre los delitos violentos y los no violentos. La puntuación en dominancia puede ayudar en cuanto al abuso de sustancias. La grandiosidad y la audacia requieren de un mayor estudio, pero pueden estar relacionadas con la psicopatía exitosa.

Comparación entre dos técnicas de detección de huellas dactilares: deposición de metal único versus revelador físico. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Single metal deposition versus physical developer: A comparision between two advanced finergermark detection techniques” de Moret, Lee, de la Hunty, Spindler, Lennard y Roux; en él nos hablan de los resultados obtenidos de una comparativa realizada en más de 1.000 especímenes con los métodos de deposición de metal único y de un revelador físico.

La última década ha sido testigo de una mejora de la efectividad de diversas técnicas para detectar las huellas dactilares, por ejemplo, en sustratos porosos se utiliza cada vez más la 1,2-indandiona/zinc (IND-Zn), sustituyendo al 1,8-diazafluoren-9-ona (DFO), debido a la mayor sensibilidad y intensidad lumínica. Otras técnicas más avanzadas como el revelador físico (PD) y la deposición de metales al vacío (VMD) también son cada vez más utilizados. La deposición multimetal (MMD) y la deposición de un solo metal (SMD) han avanzado mucho en los últimos años. La versión más reciente del SMD II puede ser una buena alternativa al PD, ya que no se limita a los sustratos porosos como pasa con el PD, sino que también se aplica a sustratos no porosos o semiporosos. La SMD II es una técnica basada en un proceso en inmersión en dos pasos que primero involucra a nanopartículas de oro (oro coloidal), seguido de un baño de refuerzo que aumenta el contraste de la marca para mejorar su visibilidad. El protocolo más reciente ha mejorado la robustez y su facilidad de implementación, el rendimiento del SMD II es menos dependiente del pH, además, la síntesis del oro es sencilla y no hay que controlar la temperatura. Esto ayuda a que la técnica se pueda implementar en el uso diario. A pesar de ello, la implementación sigue siendo más compleja que los reactivos de aminoácidos, siendo comparable a los PD. En apariencia también es similar, ya que las crestas se presentan en color gris oscuro sobre un fondo claro. Pero a pesar de todo esto, la técnica SMD II nunca ha sido comparada con otras técnicas actuales, en este estudio se va a comparar la SMD II con el PD.

Se realizaron tres experimentos para comparar el rendimiento del SMD II con el de PD.  Primero se aplicaron cada una de ellas como métodos de detección independientes. Después fueron aplicadas posteriormente a dos reactivos de aminoácidos como son el IND-Zn y la ninhidrina. Por último, se compararon en sustratos que se habían sumergido en agua después de dejar las huellas, una situación donde los reactivos de aminoácidos no son aplicables.

Los donantes de las huellas fueron instruidos en que realizasen sus actividades cotidianas normalmente pero que no se lavasen las manos ni se pusiesen ningún cosmético una hora antes de la donación. Antes de tocar los sustratos se les pidió que se frotasen las manos. La presión para dejar la huella no fue controlada. Se recogieron huellas de cinco donantes (cuatro hombres y una mujer) en 12 sustratos diferentes (9 papeles convencionales, un papel térmico, un papel de cartón y un papel de una revista satinada). Las huellas tenían dos edades diferentes: una semana y cuatro meses. Se recogieron depósitos de dos dedos para cada condición, teniendo un total de 480 marcas de dedos. También se recogió muestras en sustrato no poroso (polipropileno transparente) para probar el SMD II.  Todas las huellas se guardaron en la oscuridad (un cajón de oficina) baja condiciones ambientales de 19ºC y una humedad relativa del 54,3%.

Para la comparación independiente y el experimento del sustrato humedecido las huellas se cortaron por la mitad, de esa manera cada huella era procesada por las dos técnicas. En el experimento en secuencia primero se aplico el IND-Zn y después la ninhidrina, y posteriormente fueron cortadas por la mitad, para procesar cada mitad con una técnica.

Cada resultado fue evaluado por tres evaluadores independientes, las imágenes se presentaban en orden aleatorio. Para comparar las técnicas, se calculó la puntuación media de cada marca de dedo.

En total se recolectaron 1080 muestras. De ellas, 480 se compararon con las técnicas de manera independiente, 480 para la forma secuencial y 120 en los sustratos humedecidos.

Las puntuaciones obtenidas fueron bajas para ambas técnicas, era esperable ya que la calidad variaba de una huella a otra, debido a que habían sido depositadas de manera natural no controlada. Los valores promedios fueron ligeramente para SMD II cuando fue aplicada por sí sola. Sin embargo, PD tuvo un desempeño mejor al ser aplicado después del IND-Zn y la ninhidrina, demostrando que la eficacia de esta técnica no varía, aunque se hayan aplicado otras técnicas con anterioridad. Estos resultados habría que interpretarlos con cautela puesto que pueden ser debidos a una mayor calidad de las muestras. SMD II tuvo peor desempeño cuando fue aplicado después de los aminoácidos que cuando se aplicó de manera independiente, esto puede significar que las técnicas anteriores son compuestos dirigidos también por el SMD II o que el disolvente portador del IND-Zn y la ninhidrina está eliminando los compuestos que analiza el SMD II. Todo parece indicar que los tratamientos con IND-Zn y ninhidrina pueden tener un efecto perjudicial para el rendimiento del SMD II. En relación con la edad de las huellas, se obtuvieron mejores resultados en las marcas más frescas en ambas técnicas. En promedio la PD dio mejores resultados en la mayoría de los sustratos. El SMD II tuvo su mejor resultado en el papel blanco y su peor en el papel satinado. En papeles verdes y naranjas obtuvo buena resolución, pero un mal contraste lo que impidió su visualización. El PD no fue efectivo sobre el polipropileno transparente, resultado ya esperado.

En lo relativo a los sustratos húmedos obtuvo mejores puntuaciones el PD que el SMD II, por tanto, parece que la inmersión tiene un efecto más negativo en la técnica del SMD II.

Por todo esto no se puede recomendar la SMD II como una alternativa válida para la detección de huellas en sustratos porosos. Los reactivos de aminoácidos afectaron negativamente al rendimiento de SMD II y su visualización se ve impedida por la falta de contraste. Aunque en algunos sustratos es superior el rendimiento de la SMD II al de PD. La aplicación secuencial de ambas técnicas no produce mejoras. Además, la aplicación de PD después de SMD II daña la muestra.

A pesar de estos resultados, la SMD II tiene ventajas, como que puede ser aplicada desde sustratos no porosos a los porosos y su aplicación es más sencilla que la de PD. También es menos perjudicial para el sustrato, siendo, además, más barata al requerir menos productos químicos. Aunque para ser más efectiva requiere una mejora del contraste.

Homicidios y armas, examinando las variantes de la elección de arma. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Homicides and Weapons: Examining the Covarities of Weapon Choice” de Pelletier y Pizarro; en él nos hablan de las variables que se tienen en cuenta para la elección de arma a la hora de cometer un homicidio.

En Estados Unidos aproximadamente un 70% de los homicidios son cometidos por armas de fuego. A pesar de haberse estudiado en profundidad la relación entre las armas de fuego y la violencia letal, no hay un análisis profundo sobre los factores que afectan a la elección del arma. Poco se sabe sobre si el delincuente lleva el arma con intención de usarla o si es una elección oportunista y el delincuente lo encuentra en la escena.  Es necesario un mayor conocimiento de las covariables de la elección del arma y la dinámica de las transacciones situacionales que conducen al homicidio. El propósito de este estudio es analizar estas covariables y, además, determinar los factores situacionales más comunes que llevan a la decisión inicial de usar tipos de armas específicos.

Durante los homicidios es habitual el uso de algún tipo de armas. El más común es el de las armas de fuego, aunque parece variar en función del motivo del homicidio. Se ha encontrado una relación entre el uso de armas de fuego y el motivo instrumental en incidentes que involucraban a familiares, amigos cercanos. También se descubrió que era más probable que el motivo fuera expresivo en homicidios por conocidos que involucraban fuerza física y en homicidas extraños involucraban armas de fuego. Los homicidios domésticos tienen menor posibilidad de involucrar un arma de fuego. Los homicidios relacionados con drogas o con pandilleros también tienen más posibilidades de estar involucrada un arma de fuego, ya que es habitual que estos porten armas de ese tipo para su protección. A su vez también hay más posibilidades de que estén involucrados este tipo de armas en homicidios, cuando víctima y autor se habían desplazado hasta esa ubicación con la intención de cometer alguna actividad ilícita. También, se ha encontrado mayor prevalencia en el uso de armas de fuego por parte de los homicidas varones que de las mujeres, lo mismo ocurre en homicidios entre extraños que aquellos que son entre conocidos. Otros estudios han demostrado que es más posible que se utilice un arma de fuego cuando la víctima es un varón.

A pesar de no ser necesarias para cometer un homicidio, las armas, ya sean cuchillos, objetos cortantes, armas de fuego o de cualquier otro tipo facilitan la comisión de acto violento. En concreto las armas de fuego garantizan la victoria en una acción coercitiva debido a su letalidad. Además, las armas de fuego dificultan la identificación del autor, ya que no tiene que tener un contacto tan directo con la víctima y, por tanto, tienen menos riesgo de dejar evidencias. Las armas de fuego también hacen que tanto los delincuentes como las víctimas se envalentonen y cometan acciones que no tenían pensado cometer.

El uso del arma de fuego en homicidios premeditados encaja perfectamente con la teoría de elección racional, ya que este tipo de armas les hace aumentar las posibilidades de éxito de su cometido reduciendo los costes que pueda tener para ello y aumentando sus posibilidades de escapar con éxito.

En el presente estudio se usaron los archivos de investigaciones de homicidios de los departamentos de policía de Newark (Nueva Jersey) y Rochester (Nueva York). Se analizaron dos preguntas: ¿Qué factores influyen en el uso de un tipo particular de arma en un homicidio? Y ¿Cómo afecta el método de recuperación del arma, o su falta, a la elección de la misma?

Newark es una de las ciudades más violentas del estado de Nueva Jersey con un promedio de 102 homicidios por año. Generalmente estos crímenes se concentran en barrios caracterizados por el aislamiento racial y la privación económica. Esta ciudad no solo presenta problemas de violencia sino también sociales, con un 25% de sus residentes viviendo por debajo del umbral de pobreza y un 47% de la población de más de 16 años sin trabajo.

La tasa de homicidios en Rochester es más baja, 52 homicidios al año, aún siendo más baja es considerada como “la capital de asesinato de Nueva York”, ya que es la ciudad con el índice más alto del estado. También presenta problemas sociales con un 33% de sus residentes viviendo por debajo del umbral de pobreza y una tasa de paro del 47%.

Para la investigación se analizaron 821 homicidios que se resolvieron con el arresto del culpable en estas dos ciudades. Los homicidios de Newark (436) fueron estudiados desde enero de 1999 a diciembre de 2007, y los de Rochester (385) de enero de 2000 a diciembre de 2014. Se recopiló información de los archivos de la investigación, de los que se extrajeron datos sobre raza y género de la víctima y del victimario, motivo y modo del homicidio, tipo de arma y estilo de vida de ambos. También se recopilaron datos narrativos del informe del incidente, de las declaraciones del testigo y del delincuente. En el estudio en un 68’2% de los casos estaba presentes las armas de fuego y en un 64% de los mismos fue el delincuente el que llevó el arma a la escena.

El hecho de que en la mayoría de homicidios estuviera presente un arma de fuego y que en casi la totalidad de ellos fuera portada por el agresor apoya la hipótesis de que el victimario elige el arma con más capacidad de fuerza bruta para matar y que tiene el menor nivel de riesgo para él. Además, también nos indica que portar un arma facilita que se acabe cometiendo un homicidio.

En relación a la primera pregunta ¿Qué factores influyen en el uso de un tipo particular de arma en un homicidio? Se descubrió que los factores dinámicos específicos relacionados con la situación del homicidio y las características de las víctimas y de los delincuentes tuvieron un impacto en el tipo de arma que se utilizaba en el homicidio. Los hombres afroamericanos más jóvenes que eran narcotraficantes y/o pandilleros utilizaron más las armas de fuego para la comisión de un homicidio. También tenían más posibilidades de ser víctimas de un arma de este tipo.

En cuanto a la segunda pregunta, es más probable que las armas de fuego sean llevadas por el agresor a la escena, mientras que los cuchillos, objetos contundentes y otros tipos de armas son más propensos a ser armas de oportunidad encontradas en la propia escena del crimen. Los hallazgos demuestran que cuando el crimen era premeditado y la intención del autor era su comisión era más posible que se utilizara un arma de fuego.

Una de las limitaciones del estudio, es que los datos fueron extraídos de los informes de las investigaciones policiales y, por tanto, puede estar sesgados debido a los sesgos que presentaran los agentes que se encargaron de la investigación.

Futuros estudios deberían investigar si es el método de recuperación del arma el que influye en el tipo elegido o al revés. También debería estudiarse si existen diferencias basadas entre el tipo de homicidio y la intención del delincuente.

 

Precisión de la impresión 3D en la reconstrucción de evidencias en antropología forense. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses esta semana presentamos el artículo “A Preliminary Investigation into the Accuracy of 3D Modeling and 3D Printing in Forensic Anthropology Evidence Reconstruction” de Carew, Morgan y Rando. En este artículo hablan sobre la investigación que se está llevando a cabo para comprobar la precisión y confiabilidad de las evidencias impresas con la tecnología 3D en antropología forense.

La impresión de huesos en 3D por parte de antropólogos forenses, patólogos o radiólogos de lesiones esqueléticas sirve para explicar traumas, mecanismo y modo de lesión, son más fáciles de entender por parte de jurados y personas no profesionales del ámbito que los recursos fotográficos, siendo, por tanto, utilizadas en tribunales de muchos países. A pesar de su utilización, no existen investigaciones sobre la precisión que tienen en la representación de lesiones osteológicas.

En este estudio se comparan muestras de huesos reales, con modelos virtuales y físicos en 3D para estudiar su precisión y capacidades como técnica de reconstrucción. Se comprueban los diferentes tipos de impresoras evaluando su nivel de precisión.

Los modelos en 3D son especialmente útiles en antropología forense debido a la imposibilidad de llevar muestras de huesos a los tribunales y por ello cada vez son más populares. Si bien es cierto que tanto los modelos en 2D como las fotografías pueden presentar imprecisiones debido al ángulo de la luz o el utilizado para realizar la toma. También se pierde la perspectiva de la profundidad. El problema de la profundidad se puede solucionar con los modelos en 3D, ya que las réplicas en tres dimensiones tienen profundidad y características hápticas y espaciales.

Hay varios casos tanto en la literatura como en los medios de comunicación en los cuales se ha utilizado esta técnica como prueba en los tribunales, tanto en Reino Unido como en Alemania se han dado casos. Hay dos casos en los que se presentó ante los tribunales y otros dos, en el Reino Unido y en Polonia donde el fiscal lo utilizó, pero no se llegó a presentar en el tribunal.

En el año 2016 en Reino Unido un abogado defensor cuestionó un cráneo impreso en 3D, durante el juicio se dijo que la impresión en 3D no estaba validado en el contexto forense y que por tanto solo podía ser considerado como una interpretación. Por ello el presente estudio examinar el nivel de precisión demostrado al producir una réplica de hueso impresa en 3D y evaluar la confiabilidad de las réplicas de las diferentes impresoras.

En el presente estudio se utiliza como método de escaneo de los huesos la tomografía computarizada ya que ofrece ciertas ventajas sobre las otras técnicas como son: que es sin contacto y por tanto no es invasiva, que puede ser usada tanto en sujetos vivos como fallecidos y que registra datos volumétricos, lo cual te ayuda a examinar lesiones esqueléticas antemortem y no solo las lesiones superficiales.

En cuanto a las técnicas de impresión en 3D, éstas son clasificadas en polimerización en cuba, extrusión de material, inyección de material, inyección de aglomerante, fusión de lecho de polvo, laminación de láminas y deposición de energía. Cada una de estas técnicas puede combinarse con diferentes materiales lo que da múltiples opciones para las impresoras en 3D. Cada técnica tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En el presente estudio se tuvo en cuenta la resolución de impresión, el tipo de material, el límite de tamaño de construcción y el uso y eliminación de estructuras de soporte.

Para realizar el estudio se utilizaron un cráneo por su estructura grande y compleja y una clavícula y un primer metatarsiano por su estructura similar a los huesos largos pero su tamaño más reducido. Los huesos estaban secos y en buen estado y fueron prestados por el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres. Fueron escaneados en el University College London Hospital por un radiólogo clínico utilizando un escáner helicoidal multidetector de Toshiba Aquilion ONE Vision Edition. Los datos fueron reconstruidos utilizando 3D Slicer, un programa gratuito, de código abierto y multiplataforma. Se generó un modelo de superficie que se suavizó automáticamente y luego se exportó en un archivo STL, que posteriormente fue abierto en Blender. Después se generaron tres modelos de hueso, uno original, otro suavizado x10 y uno alisado x20. Se utilizaron seis impresoras diferente que utilizaban: extrusión de material (modelado por deposición fundida, FDM) fusión de lecho de polvo (sinterización por láser selectiva, SLS, chorro de material), polimerización de la cuba (estereolitografía, SLA).

Se generaron cinco modelos virtuales en 3D y se replicaron ocho impresiones en 3D utilizando seis impresoras 3D diferentes. La calidad de la superficie en todas las impresoras fue marcadamente diferente, al igual que la variación entre los volúmenes de reconstrucción de la tomografía y las alteraciones de las apariencias con el suavizado de la superficie. A continuación, se midieron tanto los originales como los modelos virtuales como las réplicas a ordenador por un observador, con más de cinco años de experiencia en mediciones de este tipo. Después tanto los huesos originales como los modelos virtuales fueron medidos por cinco observadores adicionales estudiantes de doctorado en antropología forense/arqueología.

Se encontró una buena confiabilidad intraobservador e indican una buena precisión. Los modelos virtuales en 3D y las impresiones en 3D producidas fueron en promedio exactos a los huesos de origen, con diferencias en medias de mm, por lo tanto, dentro de los niveles aceptados. También se descubrió que las mediadas por un método en 2D son menos confiables que la medición a partir de un modelo 3D para estructuras complejas de gran superficie. Los modelos 3D son superiores para visualizar características morfológicas. La resolución de la impresora fue mayor que la de la tomografía para el cráneo y la clavícula y mayor o igual para el metatarsiano. Los conjuntos de datos del cráneo mostraron una menor confiabilidad y precisión en comparación con los otros huesos más pequeños, esto puede ser debido a la superficie mayor y curva que posee.

En lo referente a las técnicas de impresión, la preferida fue la SLS ya que produjo impresiones de alta precisión y exhibió una excelente calidad de superficie y no requería estructuras de soporte durante la impresión.

Para concluir se recomienda usar la resolución más alta posible en la tomografía, el uso de un filtro de reconstrucción de la tomografía, la aplicación de un grado apropiado de suavizado de superficie y el uso de una impresora en 3D que no requiera estructuras de soporte, recomendándose las que utilicen la técnica SLS.

Detección canina de la sangre humana en descomposición y sus compuestos orgánicos volátiles. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Decomposing Human Blood: Canine Detection Odor Signature and Volatile Organic Compoundsde Rendine, Fiore, Bertozzi, De Carlo, Filetti, Fortarezza y Riezzo; en él nos hablan de cómo afectan los compuestos orgánicos volátiles a la sangre humana durante su proceso de degradación y de cómo los perros pueden utilizarlos para detectar los restos mortales de una persona.

Los perros (Canis familiaris) pueden ayudar en las investigaciones forenses ya que poseen una alta sensibilidad y selectividad en su sistema olfativo. Casi un octavo de su cerebro está dedicado a ello, por esto un perro bien entrenado será capaz de identificar olores específicos. Los perros especialistas en descubrir cadáveres son entrenados para detectar restos humanos o fluidos. En la actualidad faltan procedimientos estandarizados para su entrenamiento y puede llegar a cuestionarse la admisibilidad ante un tribunal del “olor a muerte” humano.  Tampoco es comprendido en su totalidad su capacidad para detectar olores transitorios.

Después de la muerte los tejidos humanos empiezan a degradarse mediante reacciones como la autolisis, la acción de microorganismos eliminadores lo que da como resultado Compuestos Orgánicos Volátiles (VOCs). Estos compuestos son productos intermedios en la descomposición de las proteínas, los carbohidratos, los ácidos nucleicos y los lípidos. Hay muchas investigaciones previas que han identificado multitud de VOCs identificándolos como marcadores de la descomposición humana. Estas sustancias son liberadas al medio ambiente debido a sus propiedades fisicoquímicas como son el bajo peso molecular, la alta presión del vapor o el bajo punto de ebullición.  Si bien es cierto que hay muchos factores que influyen en la descomposición como son la temperatura, la humedad, la presión barométrica, la profundidad del enterramiento, las corrientes de aire, la composición del suelo, la humedad, la presencia o no de ropa, el porcentaje de grasa corporal, las enfermedades, el uso de productos químicos, la actividad de insectos, la vegetación y la propia ubicación del entrenamiento.

En el presente estudio se escogió la sangre ya que normalmente está presente en la mayor parte de escenarios del crimen y es una fuente de VOCs y de subproductos de la descomposición. Se recogió sangre de sujetos fallecidos por muertes traumáticas de sujetos no liberados y se excluyeron los casos de cribado toxicológico positivo. Finalmente fueron cuatro jóvenes muertos en accidentes de circulación: hombre negro de 22 años, hombre blanco de 22 años, mujer negra de 24 años y una mujer blanca de 20 años. Las muestras fueron recogidas entre cuatro y cinco horas después de la muerte desde la vena yugular interna hasta un vacutainer que con fluoruro de sodio y oxalato de potasio. Los tubos habían sido tratados previamente para eliminar posibles contaminaciones.

Las muestras fueron transferidas al laboratorio en huelo seco y almacenadas a -20ºC. Después se prepararon a temperatura ambiente (22ºC y 45% de humedad). La primera extracción fue evaluada como día 0 del experimento. Los viales se abrieron y mantuvieron a temperatura ambiente y humedad relativa durante 21 días. En los días, 3, 7, 14 y 21 se repitieron las extracciones.

Los perros utilizados fueron un Labrador Retriever macho de cinco años (perro A) y un Labrador Retriever macho de tres años (perro B). Los perros ya estaban entrenados y eran capaces de detectar sangre de cadáveres humanos en las diferentes etapas de descomposición.

Para el estudio se utilizó una habitación cerrada que no había sido previamente utilizada para el entrenamiento con perros. Se realizaron cinco pruebas, una por cada día de extracción de sangre. La sangre fue colocada en recipientes de vidrio no transparentes con un solo orificio pequeño en la tapa superior, para que de esta manera solo fuera accesible a través del olor. Después se colocaban en soportes de madera y se ponían en el suelo por azar. La habitación, además, tenía muestras en blanco en las mismas condiciones que las que contenían sangre.

El rendimiento de los perros se realizó mediante ocho pruebas por cada día. Los perros estaban entrenados y mostraban una señal pasiva (sentarse) en caso de detectar sangre de cadáver humano y no de otro tipo de animal. En cada sesión había dos observadores para controlar los resultados. Ni los observadores y no los controladores de los perros sabían donde estaban las muestras de sangre para no provocar posibles interferencias a los animales. Los observadores marcaban la ubicación que había señalado el perro y consultaban por vía telefónica al investigador sobre si era la correcta o no para que el entrenador pudiera recompensar al perro en caso de ser positivo. Se consideró como verdadero positivo cuando los perros lo detectaban y era una muestra de sangre de verdad, se considera falso positivo si los perros lo detectaban, pero no era sangre humana, era falso negativo cuando la sangre humana no fue detectada por los perros y un verdadero negativo cuando el objetivo no estaba presente y los perros no lo detectaron.

Los VOCs cambiaron a lo largo del tiempo, a pesar de que las condiciones fueron constantes. No había diferencias cualitativas entre los días 0 y 3. A medida que pasaba el tiempo fueron desapareciendo los ácidos, los ésteres, los compuestos heterocíclicos aromáticos y los hidrocarburos halogenados y aparecieron los hidrocarburos y los aldehídos. Posteriormente se detectaron sulfuros y el disulfuro de dimetilo y el disulfuro de carbono que están ambos asociados a la descomposición. Los alcoholes estaban más presentes en las fases frescas, al pasar el tiempo cambiaron, por ejemplo, el etanol no apareció hasta el día 14. No se apreciaron diferencias entre los cadáveres de raza blanca y los de raza negra.

Para cada sesión se calcularon el PPV (proporción de las respuestas caninas de objetivo- presente correctas) y el NPV (proporción de las respuestas caninas de objetivo-ausente correctas) que indican la predicción del perro cuando detecta las muestras o cuando no señala la presencia del objetivo. Los resultados fueron de PPV para el perro A entre 98.96% y el 100%, para el perro B entre el 99,47% y el 100%. El NPV para el perro A fue de entre el 75% al 100% y para el perro B de entre el 88.89% y el 100%.

El día 0 obtuvieron buenos índices de rendimiento, aunque los mejores fueron los días 14 y 21. Esto puede deberse a las diferencias de los VOCs, ya que los últimos días habían compuestos de azufre. Como es sabido el receptor olfativo de los mamíferos es la metaloproteína y que las nanopartículas de zinc metálicas podrían participar en la transducción de señales entre las proteínas receptoras y las proteínas heterotriméricas de unión a nucleótidos de guanina y las enzimas efectoras que están activas. Los compuestos de azufre que se encuentran en los días más avanzados se unen fuertemente al zinc lo cual puede explicar esta mejoría.

Si bien es cierto que mejora crecientemente desde el día 14 al 21 y en cambio los VOCs son iguales. Esto puede ser explicado ya no por sus diferencias cualitativas sino por las cuantitativas. Los compuestos de azufre estaban presentes en mayor cantidad el día 21 que el día 14. También puede explicarse porque los perros habían mejorado en su detección al haber sido expuestos más vece al olor en los días anteriores.

Estos hallazgos demuestran que la descomposición de la sangre humana es una buena fuente de VOCs y que es un buen objetivo para provocar la respuesta olfativa en perros bien entrenados.

 

Elementos irracionales en la toma de decisiones criminales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The Moderating Effect of Criminal Thinking on Certainty of Apprehension in Decisions to Engage in Antisocial Behavior: Replication and Extension” de Walters, Morgan y Scanlon; en él nos hablan de los elementos irracionales que se presentan en la toma de decisiones sobre si participar o no en un acto criminal.

Desde que Beccaria publicó su tratado sobre el crimen y el castigo, pasando por la Escuela Clásica, hasta la Teoría de la Elección Racional y Teoría de las Actividades Rutinarias, la disuasión ha sido estudiada para explicar y prevenir el crimen. Sin duda estas dos teorías han aportado mucho conocimiento acerca de los requisitos racionales en la toma de decisiones en relación con el delito, sin embargo, dejan de lado elementos no racionales que también entran en juego en la toma de decisiones. Justamente ese el tema principal de este estudio, en el cual se pretende investigar sobre los elementos no racionales de la toma de decisiones, en forma de pensamiento criminal proactivo y reactivo, y como apoyan, suprimen y moderan los requisitos racionales del proceso de toma de decisiones.

Los requisitos racionales en la toma de decisiones en relación al crimen son de naturaleza utilitarista. Básicamente implican un análisis entre los costes y el beneficio que se perciben sobre la participación en algún acto criminal. En ellos se centra la Teoría de la Elección Racional que nos dice que, si los beneficios percibidos por participar en un acto criminal son mayores que sus costes el individuo cometerá el delito, si no se abstendrá de ello. Los costes serían la certeza de recibir un castigo, la severidad del mismo y la rapidez del castigo. Sin embargo, los elementos racionales en la toma de decisiones están limitados por factores situacionales, emocionales y cognitivos.

Dentro de los factores antes mencionados nos encontramos con los situacionales, de él se ocupa la Teoría de las Actividades Rutinarias. Esta teoría nos dice que el crimen se producirá si hay un objetivo deseado, una ausencia de guardianes capaces y un delincuente motivado. El primero de ellos podía ser descrito como cualquier objeto o persona que sea accesible y valiosa para el delincuente. Estrategias como el endurecimiento de objetivos, la eliminación de los mismos o el control de los accesos buscan reducir las oportunidades criminales. El segundo de los elementos serían por ejemplo el propietario de una vivienda, un vecino mirando por la ventana, un vigilante nocturno o un perro guardián. El tercer elemento es quizás el menos estudiado, pero dentro del delincuente motivado es donde destacan más los factores no racionales.

Dos de las características no racionales más importantes de un delincuente motivado son las emociones y el pensamiento no racional. La Teoría de las Actividades Rutinarias explica con bastante predicción el delito económico o adquisitivo es menos eficaz en su explicación del delito no económico o expresivo.

Los factores no racionales de la emoción y el pensamiento criminal desempeñan un papel decisivo a la hora de tomar decisiones criminales. Estilos de pensamiento criminal como el aplacamiento (externalización de la culpa), el privilegio (darse permiso para violar los derechos de los demás y las normas sociales), el poder (luchar por el control de los demás) o el superoptimismo (creencia de poder evitar las consecuencias negativas) comprenden la dimensión proactiva del pensamiento criminal. Estilos de pensamiento como el corte (eliminación rápida de elementos disuasorios con palabras o frase), la indolencia cognitiva (falta de razonamiento crítico) y descontento (dificultad para mantener el enfoque y completar tareas) representan la vertiente reactiva.  El pensamiento proactivo sirve para eliminar las emociones morales y favorecer el comportamiento criminal mientras que el reactivo estimula las emociones hedonistas que interferirán en el análisis racional de coste -beneficio.

El presente estudio lo que busca era comprobar como varía la realización de actos criminales dependiendo del riesgo de que te pillen y cómo varía el pensamiento criminal en base a ese comportamiento. Para ello se contó con la participación de 319 estudiantes universitarios (106 hombres y 213 mujeres) con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años. De los cuales el 64,6% eran blancos, el 19,1% eran hispanos, el 9,4% eran negros y el 6,9% restante eran de otras razas.

Para la realización del estudio se les mostraba tres escenarios. En el primero de ellos, tenían que imaginar la posibilidad de adquirir ilegalmente las preguntas para el examen final de una asignatura en la que no les iba muy bien. En el segundo, tenían la opción de robar un billete de 50 dólares de la mesa de un dormitorio. El tercer escenario era que un amigo les había pedido que vendieran una libra de marihuana. Las probabilidades de que les pillaran eran de 50%, 10% y 1%, tenían que analizar cada situación en cada uno de estos porcentajes. Los participantes tenían que contestar la posibilidad que había de que participaran en ese acto criminal contestando del 1 al 5. Después tenían que contestar a dos preguntas más: ¿Cómo de moralmente equivocado es participar en un comportamiento antisocial? ¿Cuánto control personal necesitaría ejercer para abstenerse de involucrarse en el comportamiento antisocial? El pensamiento criminal proactivo y reactivo fue medido a través de esas preguntas evaluado con una versión del Inventario Psicológico de los Estilos de Pensamiento Criminal – Forma Corta. También se incluyeron cuatro variables de control en la investigación que fueron un autoinforme de comportamiento ofensivo reciente, la edad, el sexo y la raza. La administración de la encuesta era online y el tiempo de realización de 20 minutos.

Se confirmó que conforme era menor la posibilidad de que te cogieran aumenta la probabilidad de participar en el comportamiento criminal. Los resultados indicaron que el 10% de posibilidad de captura se asoció con una probabilidad significativamente mayor de participar en la conducta antisocial que un 50% de certeza de ser atrapado. El 1% de certeza se asoció con una probabilidad significativamente mayor de participar en la conducta antisocial que el 10%. El pensamiento proactivo se correlacionó más alto con las percepciones de baja ilicitud moral, mientras que el reactivo se correlacionó más alto con las percepciones de control personal disminuido frente a las oportunidades antisociales. Los participantes con niveles más altos de pensamiento criminal reportaron la mayor probabilidad de involucrase en un comportamiento antisocial en los tres niveles de certeza. El pensamiento criminal moderará el efecto de la certeza sobre la probabilidad de involucrarse en un comportamiento antisocial al aumentar desproporcionadamente la probabilidad de participar cuando las posibilidades de ser atrapado eran bajas y el pensamiento criminal era alto.

Se concluye que los requisitos racionales, la certeza de ser atrapados, y los elementos no racionales, el pensamiento criminal, de la toma de decisiones antisociales contribuyen significativamente a las decisiones de las personas de participar en conductas antisociales. Las personas con niveles más altos de pensamiento criminal tenían más posibilidades de participar en estas oportunidades que los que presentaban niveles más bajos, independientemente de la certeza de aprehensión. Cuanto más baja era la posibilidad de ser atrapado mayor era la probabilidad de que una persona con alta mentalidad criminal participase en el acto. Por tanto, lo pensamiento de invulnerabilidad y excepcionalidad envalentonaron a los participantes a medida que disminuían las probabilidades de detención.  Aquellos con un pensamiento reactivo ejercen un mayor control personal cuando la certeza de castigo es alta que cuando es baja.

Una implicación de estos resultados es que los factores no racionales también son importantes en la toma de decisiones criminales.  El pensamiento criminal reactivo estimula la emoción hedonista, que a su vez interfiere con la función utilitaria del proceso de toma de decisiones. El pensamiento proactivo limita o anula la emoción moral, lo que limita el impacto de las consideraciones morales de las decisiones. Otra implicación es que las intervenciones cognitivo – conductuales deben ser efectivas para abordar la toma de decisiones criminales.  Los valores, enseñar habilidades cognitivas básicas y mejorar el autocontrol deben ser efectivos para abordar la toma de decisiones.

 

 

Exploración forense del Windows 10 Timeline. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “A Forensic Exploration of the Microsoft Windows 10 Timeline” de Horsman, Caithness y Katsavounidis; en él nos hablan de las características que presenta la Línea de Tiempo de Windows 10 y su utilidad para la investigación forense.

Microsoft Windows sigue siendo el líder en sistemas operativos en la informática doméstica, se calcula que un 80% de los ordenadores utilizan esta plataforma a nivel mundial, siendo por tanto uno de los que se más se tiene que examinar en el curso de las diferentes investigaciones criminales. Desde el inicio del presente siglo Microsoft ha lanzado siete versiones: 2000, ME, XP, Vista, 7, 8 y 10, todas ellas pueden ser fácilmente encontradas por los profesionales forenses. En muchos casos los forenses tendrán que examinar los dispositivos buscando comportamientos de los usuarios, como pueden ser, destinos recientes, registros del sistema y búsquedas previas, para determinar el comportamiento y la culpabilidad del sospechoso.

En este caso se analizará la nueva característica de “Línea de Tiempo” (Timeline) de Windows 10, lanzada en la versión 1803 de Windows en abril de 2018, su principal función es representar gráficamente las acciones de los usuarios en el sistema operativo. Microsoft da la siguiente definición de esta nueva funcionalidad: “La Línea de tiempo se encuentra en la barra de tareas y mejora la Vista de tareas para mostrar las aplicaciones actuales y las actividades pasadas. De manera predeterminada, la Línea de tiempo muestra instantáneas de las cosas en las que estaba trabajando antes en el día o en una fecha pasada específica. Una barra de desplazamiento anotada le permite saber dónde se encuentra en su línea de tiempo y, si prefiere no desplazarse, puede buscar el elemento o actividad que te gustaría retomar”.

La Línea de tiempo graba la actividad del usuario durante 30 días. No hay un listado definitivo de todo lo que registra, pero entre ellos esta los eventos del navegador Edge, incluyendo las búsquedas en Bing, fotos, noticias, deportes, mapas del tiempo, información básica de Office y la información de apertura de archivos. Esta funcionalidad puede ser de gran ayuda para los investigadores forenses ya que ayudará a identificar con mayor facilidad las acciones que un sospechoso a llevado a cabo en su dispositivo. Cuando está operativo, ya que se puede desactivar, su recopilación pasiva de interacciones del usuario ofrece una fuente de operaciones grabadas que van desde el historial de internet, documentos e imágenes. Esto puede ser especialmente útil en el caso de la pornografía infantil ya que la utilización de estos registros junto con los metadatos es posible revelar toda la actividad del usuario.

Para probar la funcionalidad de la Línea de tiempo se crearon archivos de prueba únicos en un sistema de prueba con los que se interactúo anotando la fecha y la hora de cualquier interacción, pudiéndose identificar cualquier inclusión de estos datos en la investigación de la línea de tiempo posterior. La base de datos de la Línea de tiempo se puede extraer y consultar o acceder en vivo, lo que permite ver los cambios de inmediato.

Primero se tiene que hacer una diferenciación entre los dos tipos de mosaicos que registra la Línea de Tiempo. Por un lado, están los mosaicos de procesos (PT) y por otro, los mosaicos de actividad (AT). La Línea de Tiempo, aunque está comercializada como una herramienta de seguimiento de actividad también se comporta como administrador de tareas ya que puede cambiar entre procesos y terminarlos. Los PT son mosaicos activos que muestran un proceso que actualmente está en ejecución mientras que los AT son como accesos directos que facilitan la localización de archivos. Los usuarios tienen la opción de subir toda la actividad de su Línea a la nube de Microsoft lo que permite la sincronización con los diferentes dispositivos. Aunque está pensada principalmente para Windows 10 tanto Microsoft Launcher en Android como Edge en iOS son compatibles. Para controlar la actividad e iniciar su uso se debe hacer a través de Inicio> Configuración> Privacidad> Historial de Actividades. Una vez activa, la Línea de tiempo almacena la información dentro de la base de datos SQLite ActivitiesCache.db.

Las pruebas realizadas con el ActivitiesCache.db de la Línea de Tiempo a través de SQL y los archivos asociados han demostrado ser una fuente de información sobre el usuario de que se pueden extraer e interpretar mediante el SQL. Los eventos capturados por la Línea se podrían diferenciar entre información a AT y de PT interpretándola y vinculándola a acciones concretas del usuario. También se puede diferenciar entre una cuenta local de una asociada a través de un análisis de estructuras.

Dentro del ActivitiesCache.db hay dos tablas (Metadata y Manual Sequence) que contemplan todo lo relacionado con los metadatos, incluyendo la última hora y fecha en la que se creó la base de datos y otras tres tablas (Activity, ActivityOperation y Activity_PackargeId) que documentan toda la actividad de la Línea de Tiempo, que incluyen la última ETag registrada.

El análisis demuestra el valor potencial de un análisis de Timeline como fuente de evidencia para denotar la interacción entre usuario y sistema en el contexto de la investigación forense de Windows 10. Cuando los accesos a los archivos de evidencia clave se han producido en un sistema Windows 10 y esta activo la Línea de Tiempo puede capturar y registrar la información lo que proporciona un registro de la culpabilidad. Además, se han investigado las limitaciones de la Línea de Tiempo, que indica cuando se elimina los archivos, a los 30 días se purgan las tablas de Activity, ActivityOperation y Activity_PackargeId. Tampoco se almacenan el nombre de las carpetas si se entra desde el explorador de archivos al igual que ocurre con los archivos de la papelera. También, en el caso de los AT al funcionar como un acceso directo no podrá entrar en el archivo si ha sido movido después de haberse grabado en el base de datos.

Antiguas entradas Recientes entradas