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Francisco Javier Torregrosa Lopez

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Las reglas de la mafia - normas organizacionales en grupos criminales - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Mafia rules. The role of criminal codes in mafia organizations.”, del autor Maurizio Catino, de la University of Milan, donde se analiza cómo los grupos mafiosos aplican normas de comportamiento organizacionales para solventar sus posibles problemas internos.

Las normas son una parte esencial de la vida de las organizaciones. Como un conjunto de acciones, regulaciones, prohibiciones y políticas, determinan cómo los miembros de las mismas deben llevar a cabo sus actividades. Así, una organización creará unas reglas a las que recurrir en el caso de decisiones rutinarias, que en la mayor parte de ocasiones se refieren a todos los miembros del grupo (o varían jerárquicamente). Adaptándose constantemente al ambiente, las normas deben ser constantemente adaptadas para afrontar los problemas de cada organización, siendo creadas ante una situación novedosa o eliminadas ante una situación obsoleta. Es a través de estas reglas, por tanto, como las conductas y las acciones de los individuos son reguladas en el seno de cualquier organización.

Sin embargo, ¿Cómo puede una organización criminal, carente de mecanismos legales de resolución de disputas, funcionar de manera eficiente? A través del establecimiento de estas reglas organizacionales. En realidad, el control de la conducta de los individuos es utilizado tanto en el mundo legal como en el mundo ilegal. ¿Por qué? En primer lugar, porque en el mundo criminal no se puede confiar en una corte judicial que medie en cualquier tipo de problema. En segundo lugar, porque la cooperación en las organizaciones criminales es necesaria para alcanzar los intereses (normalmente económicos). En este caso, el autor de esta investigación analizó las reglas creadas para sostener un tipo de organización criminal fuertemente organizada: la mafia.

Las organizaciones mafiosas tienen que hacer frente a gran cantidad de problemas organizacionales críticos. Esto es debido a que las mismas existen en ambientes relativamente hostiles, en los cuáles un error puede resultar en el descubrimiento y derrumbe de la organización. Resulta especialmente complejo, además, mantener un orden en este tipo de organizaciones, debido a problemas como el encontrar gente de confianza, no mantener registros, etc. Deben, en general, mantener un control exhaustivo sobre los miembros de su organización, así como defenderse de cualquier amenaza externa. Es por ello por lo que deben recurrir a estrictas normas y reglas creadas para mantener la organización en funcionamiento.

A pesar de la dificultad de encontrar individuos que hablen sobre la mafia, y que casi toda la información de la misma es transmitida de manera oral, las investigaciones señalan que existen diversos códigos de conducta establecidos en el seno de las organizaciones mafiosas. Esta investigación, por su parte, se centró en analizar dos grupos mafiosos en concreto: la “Cosa Nostra” siciliana y la “Cosa Nostra” americana (siendo mafias muy similares, pese al mayor tamaño de la americana respecto a la siciliana). A continuación, se plantearán los tres tipos de normas esenciales existentes en estos grupos, así como las normas existentes en los mismos.

Reglas como métodos de organización.

Este tipo de normas coordina las jerarquías horizontales y verticales, así como los roles y las distinciones territoriales dentro de cada familia. Hay que recordar, sin embargo, que por parte de los miembros de la organización, el grupo mafioso siempre tiene mayor peso que cualquier individuo aislado. Aquí podemos conocer parte de sus normas esenciales.

Cosa Nostra siciliana (CNS)

  • Estar siempre disponible para la Cosa Nostra es un deber, incluso si tu mujer está dando a luz.
  • Los compañeros y las órdenes deben ser absolutamente respetados.
  • Cuando se pregunte sobre cualquier información, la respuesta siempre debe ser la verdad.

Cosa Nostra americana (CNA)

  • Siempre mostrar respeto por aquellos que mandan.
  • Se debe reportar cualquier fallo como muestra de respeto hacia el patrón inmediatamente.

Reglas como método de contención del conflicto y la violencia.

Las normas sirven para controlar la agresión, proveyendo a la organización de métodos legítimos para la expresión de la misma, así como para aplicar castigos. Para las organizaciones mafiosas, la violencia es un instrumento, no un fin en si mismo. Dada la imposibilidad de acudir a la justicia, las mafias han designado un conjunto de normas para controlar las tensiones que puedan provocarse en las actividades ilegales. Algunas de sus normas esenciales son:

CNS

  • Nunca mirar a la mujer de compañeros.
  • Uno no puede apropiarse del dinro si pertenece a otros o a otras familias.
  • No se debe tocar a las mujeres de otros hombres de honor.
  • No se debe robar a otro hombre de honor ni, en general, a nadie.
  • No se debe matar a otro hombre de honor si no es estrictamente necesario.
  • No se debe pelear con otro hombre de honor.

CNA

  • La violencia debe ser utilizada, aunque sea limitadamente, para infundir respeto
  • Nunca debe usarse la violencia en una disputa con otro miembro o asociado de otra familia.
  • Nunca usar la violencia con un miembro de la propia familia.
  • Si el patrón solicita que dos partes trabajen juntas, él debe actuar como árbitro entre las mismas.
  • El jefe puede recurrir a la violencia, e incluso al asesinato, contra otro miembro de la familia. Sin embargo, no puede recibir ningún provecho de la agresión.
  • El jefe no puede utilizar violencia contra un miembro cercano a otra familia sin la consulta previa a la misma.

Reglas como medio para mantener el secreto.

Saber que uno no debe hablar es una habilidad requerida en organizaciones como la mafia. La premisa esencial de estas organizaciones consiste en llevar a cabo sus actividades ilegales en condiciones de total secretismo. Para poder llevarla a cabo, se establecen normas que aseguran un estado de silencio absoluto en la organización. De hecho, el término mafioso “Omertà” es un término derivado de una conducta esquiva o silenciosa con la información. Algunas de sus reglas esenciales son las siguientes:

CNS

  • Nadie puede presentarse a sí mismo a otro amigo. Siempre debe haber una tercera persona que lo haga.
  • Nunca se debe ser visto con policías.
  • No se debe ir a pubs o clubs.
  • Las mujeres deben ser  tratadas con respeto.
  • No puede ser parte de la Cosa Nostra: cualquiera relacionado con la policía, cualquiera con una doble vida, cualquiera que se comporte mal, aquel que no acate las normas morales y aquel que hable sobre la Cosa Nostra.

CNA

  • Nunca preguntar un apellido.
  • No utilizar teléfonos salvo para acordar sitios de encuentro, preferiblemente en código, desde el cuál viajaréis a un sitio seguro para hacer negocios.
  • Evitar nombrar a personas, lugares o fechas concretas al hacer negocios.
  • Mantén la boca cerrada: lo que veas y oigas debe mantenerse en secreto en tu cabeza.
  • No hagas preguntas innecesarias. La cantidad de información dada es la que necesitas para llevar a cabo tus instrucciones.
  • El principal medio de seguridad en la mafia es que alguien responda por otro individuo. Si ese otro individuo resulta ser un policía encubierto o un informante, se aplicará la pena de muerte.

En conclusión, y como podemos ver en esta investigación (recomendamos leerla completa, dada la longitud de la misma), hay una gran relevancia de las normas en cualquier tipo de organización; entre ellas, las criminales. De este modo, las familias mafiosas utilizan las normas organizacionales como método de control interno, ante la ausencia de normales legales que puedan dirigir la conducta de los individuos. La similitud entre las reglas incluso a través de distintas mafias muestra que, aunque se encuentren diferencias históricas y culturales, existen problemas organizacionales comunes, y la aplicación de un código de conducta determinado sirve a las mismas como medio de contención de problemas.

 

 

Selfies e identificacion de cadaveres - club de las ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “A review of sex estimation techniques during examination of skeletal remains in forensic anthropology casework”, de los autores Geraldo Elias Miranda, Sílvia Guzella de Freitas y Luiza Valéria de Abreu Maia, del Institute of Legal Medicine de Minas Gerais (Brasil), y Rodolfo Francisco Haltenhoff Melani, del Laboratory of Anthropology and Forensic Dentistry de la University of Sao Paulo, en el cuál se analiza la utilidad que los selfies pueden aportar a la odontología forense en el reconocimiento de individuos.

Tal y como ocurre con otros métodos de identificación, en la odontología forense se comparan datos antemortem con los indicios postmortem. En el caso de esta ciencia, la dentadura de un individuo forma una pieza única, ya sea debido a la forma, al tamaño o a la posición de los dientes en la misma. Sin embargo, puede existir la dificultad añadida de que no exista información previa a la muerte de un individuo, debido a múltiples motivos (inmigrantes sin historia clínica, pacientes que nunca han accedido a dentistas, o en el caso de que el dentista no sea conocido por la familia).

En ausencia de documentación dental, las fotografías de la cara (y más concretamente, de la sonrisa) pueden jugar un rol muy importante en el proceso de identificación. Aunque muy pocos autores se han involucrado en el desarrollo de esta metodología, si los dientes de los individuos salen claramente definidos en una imagen, entonces sus atributos pueden ser comparados y contrastados con fotografías postmortem. Para ello, multitud de técnicas han sido utilizadas: comparación morfológica directa de los  dientes, superposición, o análisis de la línea de incisivos de los dientes anteriores. ¿Podrían, por tanto, los avances en la tecnología suponer un empuje para nuevas técnicas de identificación en los casos que implican el uso de odontología forense?

Con esta pregunta en mente, los autores de este estudio realizaron el mismo con un objetivo: mostrar un caso en el cual una fotografía selfie fue utilizada para identificar un cuerpo carbonizado, utilizando la línea de la sonrisa y la superposición de imágenes.

El caso tuvo lugar en Diciembre de 2014, cuando se encontró un cuerpo carbonizado de un hombre en el Instituto de Medicina Legal de Belo Horizonte. Durante esta investigación, todos los dientes fueron encontrados sanos. Sin embargo, no se encontró un historial dental de la presunta víctima para poder identificarla, por lo cual la familia presentó seis fotografías tipo selfie que habían sido tomadas con el móvil de la víctima, y que mostraban los dientes del individuo en varios ángulos.

Con esta información, los científicos forenses tomaron diversas imágenes postmortem del cadáver, tratando de utilizar la misma orientación espacial utilizada en las fotografías del teléfono, con el fin de poder realizar una comparativa. A su vez, se utilizaron técnicas de superposición para comparar los dientes en ambos casos, y se estableció la línea de la “sonrisa”, o la línea que dibujaban las puntas de las piezas dentales, que a su vez se superpuso tanto en el caso de los selfies como del cadáver. En ambos casos se encontró una coincidencia significativa (una tercera prueba demostró una correspondencia de 81.25 sobre 100).

Este caso, utilizado como ejemplo por los autores, demostró que la creciente tendencia a realizarse fotografías tipo selfie, en las cuáles la imagen de la cara del individuo sale centrada, puede ser un foco de recursos para resolver múltiples casos de identificación en seres humanos. Resultaría, por tanto, una interesante aportación de la evolución tecnológica a la odontología forense en particular, y a las ciencias forenses en general.

Metodos de identificacion del sexo en antropologia forense - club ciencias forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta semana les proponemos un resumen del artículo “A review of sex estimation techniques during examination of skeletal remains in forensic anthropology casework”, de los autores Kewal Krishan, Preetika M. Chatterjee, Sandeep Kaur y Neha Baryah, de la Panjab University, Tanuj Panchan, del Kasturba Medical College, y RK Singh, del J.N.M. Medical College, sobre los distintos métodos de análisis del sexo de un cuerpo utilizados en antropología forense.

La antropología forense afronta la identificación de restos humanos en contextos legales, siendo la aplicación de esta ciencia al contexto legal. La necesidad de identificación encuentra su origen en la presencia de desastres naturales o artificiales, donde los cuerpos de las víctimas son altamente descompuestos, desmembrados o mutilados más allá de todo reconocimiento posible.

La identificación en la antropología forense se divide a su vez en un procedimiento de dos pasos, que incluye el análisis global y el análisis de los rasgos puntuales. Es en el análisis global donde se identifican rasgos como la edad, el sexo, la estatura y otras muchas variables que servirán como clave importante para la identificación forense.

La estimación de sexo es quizá el paso integral más importante para establecer un perfil biológico durante el escrutinio de los restos oseos del individuo. Una estimación precisa del sexo es vital para la estimación de la edad, genealogía o estatura del individuo, debido a que un distinto sexo modifica los patrones de edad y crecimiento bajo los cuáles se realiza el estudio morfológico. Existen, sin embargo, multitud de métodos que han sido originados en los últimos años para poder determinar el sexo del individuo, que a su vez pueden dividirse (de forma general) en dos grandes grupos (morfológicos y métricos) y en otros grupos menores. También existe un tercer gran grupo, la metodología molecular, pero esta práctica (aunque con un mayor grado de confiabilidad) suelen ser complicados, invasivos y muy caros (tanto en tiempo como en recursos).

En esta investigación, los autores clasificaron los distintos métodos de estimación del sexo en antropología forense, para posteriormente analizarlos y determinar cuáles de ellos resultan más útiles.

  • Métodos morfológicos: esta metodología se apoya en el análisis visual de los rasgos sexuales dismórficos, dando resultados rápidos y válidos. Ciertos rasgos determinantes del sexo, por ejemplo, solo pueden ser analizados morfológicamente. Sin embargo, estos rasgos se encuentran altamente influidos por el nivel de subjetividad, siendo más fiables cuanto más intactos se encuentran los huesos.
  • Métodos métricos: se basan en las diferencias de la dimensión de los cuerpos de hombres y mujeres, utilizando diferentes métodos estadísticos que pueden ser utilizados para determinar el sexo de los individuos. Los resultados numéricos obtenidos son fáciles de analizar e interpretar, pero su fiabilidad depende de la precisión del método estadístico utilizado.
  • Métodos que utilizan radiografías digitales: los investigadores han observado que la osteología forense produce resultados tan precisos como otros estudios osteométricos, llegando incluso a tener una precisión todavía mayor al utilizar métodos virtuales o radiografías digitales. Pueden ser especialmente útiles en casos de semi-descomposición.
  • Métodos que utilizan tomografía computerizada o resonancia magnética: se trata de métodos no invasivos que proporcionan resultados muy precisos. Pese a que se trata de métodos más caros de utilizar, aportan resultados altamente concluyentes en la determinación del sexo de los individuos.
  • Métodos geométricos-morfométricos: es un método relativamente nuevo consistente en la cuantificación morfológica de las estructuras rígidas con relieves que suelen ser ignorados por métodos tradicionales. Permiten un análisis morfológico más detallado, evitando la pérdida de datos. Su mayor problema, sin embargo, es que implica una gran cantidad de tiempo para su utilización, así como un número de marcadores limitado.
  • Método de diagnosis probabilística sexual: es un método métrico basado en bases de datos de distintas poblaciones de referencia, que analiza las diferencias en los huesos de la cadera.
  • Métodos moleculares: una preservación pobre o la pérdida de elementos esqueléticos provocan que en ocasiones los métodos de diagnóstico morfológicos o morfométricos no sean aplicables. En estas situaciones, los investigadores acuden a los métodos moleculares, analizando así el ADN de los individuos en los casos en los que el esqueleto se encuentra muy degradado.

Por último, ¿qué opinan los autores sobre las distintas metodologías de análisis del sexo de los restos? En realidad, todos coinciden en que la precisión de los métodos depende de la preservación y estado del cuerpo analizado. Los métodos morfológicos son más simples se hacer pero más complejos de juzgar, dado que hay que tener en cuenta elementos como la nutrición, ocupación, genealogía u orígenes geográficos. Por su parte, aunque los métodos métricos tradicionales aportan datos más objetivos, provocan discrepancias entre los observadores si los marcadores no están bien definidos.

En la actualidad, para defender los resultados hallados en un análisis, un antropólogo forense hará uso preferentemente de una combinación de ambos métodos: morfológicos y métricos. El resto de métodos tienden a ser más caros de realizar, no tienen en cuenta la varianza entre poblaciones, etc. Especialmente interesante, sin embargo, es el método de análisis de los huesos de la cadera de los individuos. Finalmente, los métodos moleculares, aunque altamente sofisticados, suelen ser caros, muy invasivos y complejos de realizar, aunque pueden son utilizados en casos en los cuáles los otros métodos son imposibles de utilizar.

Psicopatía, sadismo y maltrato animal - Behavior and law

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Among a German Sample of Forensic Patients, Previous Animal Abuse Mediates Between Psychopathy and Sadistic Actions”, de los autores Alexandra Stupperich, de la Police Academy of Lower Saxony, y Micha Strack, del Georg-Elias-Mueller-Institute of Psychology, que busca relacionar un historial previo de abusos a animales con la presencia de actitudes sádicas posteriores.

Hace mucho tiempo que se presta atención a las motivaciones personales de aquellos que cometen agresiones interpersonales severas. Sin embargo, no se ha prestado tanta atención a los contribuidores observables a estas formas de agresión. En este sentido, recientes estudios han puesto de relevancia un elevado número de vías ambientales a través de las cuales un individuo puede desarrollar una tendencia a realizar conductas sádicas durante sus crímenes. Aunque hay un gran número de factores de riesgo (por ejemplo, falta de culpabilidad, de empatías, etc.), hay uno que ha llamado particularmente la atención, y que aparece a edades jóvenes: el abuso y maltrato de animales.

Pero, ¿Qué son las conductas sádicas? se trata de conductas caracterizadas por la presencia de un patrón de crueldad, agresividad, manipulación y conducta despreciativa hacia otros. Pero además, si observamos más en profundidad las investigaciones y analizamos las posibles relaciones entre comportamientos, encontramos que ambas conductas (el maltrato animal y las conductas sádicas) pueden encontrarse relacionadas con otro desorden de la personalidad: la psicopatía. Con esta tríada de conceptos, las autoras de esta investigación realizan dos preguntas:

1. ¿Pueden los abusadores de animales ser identificados como un perfil concreto dentro de la psicopatía?

2. ¿Media la conducta de agresión a los animales entre la psicopatía y la violencia sádica interpersonal?

Si la respuesta a ambas cuestiones es sí, los psicópatas que abusen de animales deberán ser distintos de aquellos que no lo son en las escalas de la “Psychopathy Checklist”, y las mismas escalas deberán permitir predecir las conductas sádicas. Pues bien: para poner a prueba estas hipótesis, se recurrió a una muestra de 60 hombres alemanes durante su estancia en hospitales forenses de alta seguridad en Alemania. Los crímenes de los mismos variaron entre el asesinato (11), violación (7), abuso a menores (5), crímenes de lesiones (26) robos (6) y otros (5). Para evaluar la psicopatía se utilizó el PCL-SV, una escala de 12 ítems basada en la PCL-R. La existencia de conductas de maltrato hacia animales y de otras conductas sádicas se analizó a través del estudio de archivos y de entrevistas con los presos.

Entre los 60 pacientes, se encontró que 10 habían abusado de animales. De entre los mismos, seis confesaron haber llevado a cabo acciones sádicas en sus crímenes. Aunque esta muestra era pequeña, se encontró que la asociación entre abuso animal y actuaciones sádicas era significativa. A su vez, se encontró (poniendo a prueba la primera hipótesis) que los abusadores puntuaban significativamente más alto en conducta antisocial en la adolescencia, superficialidad, falta de remordimientos, falta de empatía y grandiosidad. Es decir, se encontraron diferencias significativas en los factores afectivos e interpersonales, aunque no en los de estilo de vida.

Con el fin de demostrar la segunda hipótesis, se estudió la relación entre las tres variables. Así, se encontró que el abuso animal aparece como necesario para realizar acciones sádicas (recordemos la particularidad de la muestra). Por otro lado, se comprobó que si el abuso animal permite predecir las conductas sádicas en los crímenes, y que la puntuación en la escala de psicopatía permitía predecir la realización de conductas sádicas y la presencia de abuso animal. Por tanto, y en base a los cálculos estadísticos realizados, se encontró que en la muestra estudiada, la mediación entre la psicopatía y la conducta sádica a través del abuso animal era completo, demostrándose así una posible conexión entre crueldad con los animales y desarrollo psicopático, y la relación existente entre la crueldad con los animales y el uso de conductas sádicas a nivel criminal.

Personalidad, mentira y engaño - Club de las ciencias forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Personalidad, mentira y engaño”, de los autores José Luis González Álvarez, de la Sección de Análisis de Comportamiento Delictivo de la Guardia Civil española, e Iván Besteiro Yusti, de la Universidad Autónoma de Madrid, que analiza la bibliografía existente sobre la relación entre personalidad y mentira.

Aunque por separado existen gran cantidad de investigaciones sobre la personalidad y sobre la mentira o engaño, existen muy pocos estudios sobre la relación que puede existir entre ambos conceptos. De existir tal relación, conocerla podría ayudar en la detección de mentiras en multitud de campos: el clínico, la selección de personal, o incluso el trabajo policial y forense. Este artículo se centró precisamente en analizar la poca bibliografía existente sobre la relación entre los dos conceptos (personalidad y engaño), con el fin de determinar si se han arrojado conclusiones sobre la misma, o por el contrario los datos son contradictorios o insuficientes.

Para ello, este trabajo partió de la utilización de la teoría de la personalidad dividida en rasgos de Eysenck, donde se definen tres dimensiones temperamentales fundamentales: extraversión (sociabilidad), neuroticismo (estabilidad emocional) y psicoticismo (dureza afectiva). Esta teoría fue seleccionada, en detrimento de otras, por su sencillez y su utilidad en contextos como el criminológico y forense.

La utilidad de la detección del engaño, por su parte, resulta de gran importancia partiendo del hecho de que las personas recurren al engaño con frecuencia y en entornos (y con intereses) muy diversos. Evitar que unas personas se aprovechen de otras a través de estas acciones se trata, sin duda, de una meta ambiciosa en el contexto criminológico. Durante años, diversos estudios han analizado elementos conductuales que pudieran permitir identificar cuándo un individuo está mintiendo (movimientos faciales, lenguaje corporal, tipo de discurso, etc.). Sin embargo, cinco décadas de investigación ha demostrado que la capacidad de las personas para detectar el engaño mediante observación es limitada (alcanzando entorno al 54% de aciertos). ¿Puede un constructo como la personalidad influir en los falsos positivos y falsos negativos?

Podríamos pensar que esta afirmación es correcta asumiendo, por ejemplo, que un introvertido tiene una “sobre-activación” cortical crónica que les hace estar en un estado de alerta permanente, tendiendo a mostrarse menos relajados, y por tanto siendo más “sospechoso” de estar mintiendo. De ahí deriva la importancia de estudiar la personalidad del sujeto para comprender si los indicadores comportamentales son útiles o no (y si están dentro de la normalidad del sujeto o no). Si analizamos otro ejemplo, las personas introvertidas neuróticas tienen dificultades para fijar la mirada, tocar al interlocutor o invadir su espacio personal, por lo que puede interpretarse como señales de falsedad. Por otro lado, personas con alto psicoticismo y bajo neuroticismo presentan dificultades para mostrar sensaciones de temor o ansiedad, lo que podría desembocar en un falso negativo.

Pese a su evidente interés, apenas existe respaldo científico que se haya ocupado de este tema en detalle. En dos estudios de DePaulo, se encontró que no se deben tener en cuenta solo las diferencias individuales, sino también los motivos de la mentira (por ejemplo, los hombres cuentan menos mentiras sobre sí mismos a mujeres que a hombres, pensando que se sentirían peor si supiesen la verdad). Por otro lado, Isenberg recuerda que las personalidades “desviadas” (maquiavélicas/manipuladores y los psicópatas) engañan mucho mejor, encontrando que las personas con amabilidad alta (relacionada con el psicoticismo de Eysenck) parecen mentir peor. Vrij et al intentaron determinar el perfil del buen mentiroso, definiéndolo como “una persona manipuladora, que por engañar a menudo confía en sus mentiras, y por tanto no precisa de muchos recursos cognitivos”, lo cuál estaría relacionado con el psicoticismo de la teoría de Eysenck. A su vez, sería un buen actor, una persona extravertida, que favorece la primera impresión que transmite, y que sería muy probablemente atractiva. Fornaciari y Poesio encontraron a su vez que podían encontrarse relaciones entre personalidad y engaño analizando las expresiones utilizadas en los distintos textos. Por otra parte, a nivel de estudios neurocientíficos, también se ha encontrado que existen individuos con más propensión a mentir (los que encajarían con un alto psicoticismo en la teoría de Eysenck). Pero si añadimos todavía más complejidad al análisis de la mentira, dividiéndola en subtipos (mentira altruista, de evitación, de aceptación y de ganancia), encontramos que los estudios lanzan resultados contradictorios, por lo que se llegaría a la conclusión de que todavía se conoce muy poco sobre las relaciones más complejas entre el engaño y la personalidad, y convendría seguir investigando.

En conclusión, detectar el engaño es importante en diferentes contextos, pero también es importante recordar que la forma de ser (los rasgos de personalidad) puede influir en la capacidad para engañar, existiendo rasgos personales que pueden permitirnos interpretar nuestros juicios en torno a la veracidad o falsedad de los testimonios.

Terrorismo en las redes sociales - Club ciencias forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “New Terrorism and New Media”, del autor Gabriel Weimann, de la Haifa University (Israel), que analiza el uso de los nuevos medios de comunicación por parte del “nuevo terrorismo” del siglo XXI.

Hoy, aproximadamente el 90% de la actividad terrorista en Internet se lleva a cabo utilizando como herramientas las redes sociales. Estos foros actúan como cortafuegos virtuales para ayudar a mantener la identidad de los terroristas oculta, y permitiendo a su vez que terceras personas acudan a ellos para obtener información. A su vez, las redes permiten la extensión de propaganda, pero también retransmitir el miedo, efectos de la guerra, tutoriales para sus células en occidente, etc.

Al Qaeda, Estado Islámico y otras organizaciones terroristas han movido su presencia online a páginas como YouTube, Twitter, Facebook o Instagram, además de otras redes sociales, durante los últimos años. Este fenómeno, denominado “Yihad Electrónica”, ha provocado incluso que los diversos grupos tengan divisiones enteras encargadas de trabajar a través de Internet (y de hecho, la mayor parte de las captaciones comienzan a través de estas redes). Es debido a la aparición de esta nueva realidad del terrorismo por lo que esta investigación se centró en recopilar información sobre la presencia de estos grupos en las distintas redes.

A continuación, podremos ver un pequeño resumen de las características de cada red, y de la presencia de los terroristas en las mismas.

Facebook.

La principal utilidad que representa Facebook para los yihadistas, dado que se trata de la red social más utilizada a nivel mundial, es la rapidez con la cual pueden transmitir mensajes a un gran número de personas. A su vez, los terroristas utilizan esta plataforma con distintos fines:

  • Para organizar operaciones y compartir información táctica.
  • Compartir enlaces (es decir, actuar como “puerta de entrada”) a otras webs de contenidos extremistas.
  • Reconocer objetivos (por ejemplo, para la captación).

Twitter.

Esta red ha surgido recientemente como el servicio favorito de los terroristas en Internet, incluso más popular que las webs personales o Facebook, para diseminar propagando o permitir comunicaciones internas. Las funciones de esta red les permiten:

  • Comunicarse con sus simpatizantes, compartiendo propaganda a un gran número de individuos.
  • Comentar sus acciones en directo (por ejemplo, en el ataque de Septiembre de 2013 por parte del grupo Al-Shabaab), o reivindicar los atentados tras su comisión.
  • Diseminar enlaces a otras páginas y plataformas.
  • Para compartir información interna urgente.

YouTube.

Nuevamente, se trata de una red que permite una comunicación muy rápida entre la comunidad yihadista, ya sea a través de comentarios o de mensajes privados en los distintos vídeos. Por supuesto, su función principal es la propaganda (como alternativa a la televisión tradicional), aunque destacan la aparición de tutoriales sobre armamento y tácticas militares.

También se han llegado a lanzar plataformas similares a YouTube, aunque ninguna ha alcanzado gran éxito. Además, han tenido constantes enfrentamientos con los proveedores de servicios dado que ninguno de ellos quería dar soporte a sus páginas alternativas, lo cual ha provocado que en su mayoría mantengan el uso de YouTube.

Pese a las políticas de YouTube sobre el contenido que incite a la violencia, ciertas investigaciones demostraron que muchos de los vídeos tardan demasiado en ser borrados, por lo cual sigue siendo una plataforma de utilidad para las redes terroristas.

Instagram y Flickr.

La popularidad que desde 2013 han ganado estas redes sociales han provocado que los grupos terroristas centren su atención también en ellas, nuevamente como medio para compartir propaganda en forma de fotos o vídeos. Estas redes les permiten (aunque en menor medida que las otras):

  • Mantener contacto entre distintos terroristas.
  • Subir imágenes de sus crímenes (por ejemplo, de asesinatos y ejecuciones). Se ha dado casos en el que además han subido vídeos disparando a rehenes o personas capturadas a estas redes.

 

 

El primer caso de estudio de lentillas en ciencias forenses - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Forensic Analysis of a Contact Lens in a Murder Case”, del autor Charles S. Zwerling, de la Goldsboro Eye Clinic. En este artículo se analiza el primer caso en el cuál el estudio de unas lentes de contacto llevó a un criminal ante la justicia.

 

En el contexto de los análisis forenses, cada caso es totalmente diferente al anterior. Es por ello que las ciencias forenses se encuentran en constante evolución, añadiendo nuevos métodos para analizar las evidencias que un crimen deja tras de sí. El caso que esta investigación resume es, sin lugar a duda, un ejemplo de cómo un pequeño detalle sentó las bases de un nuevo método de análisis forense.

El 26 de Abril de 2005, entre las 8 y las 9 de la noche, Janet Abaroa se estaba preparando para ir a la cama, según el testimonio de su marido, Raven Abaroa. Según esta declaración, el señor Abaroa abandonó entonces el domicilio para acudir a un partido de futbol cercano. Cuando volvió, sobre las 10:45 de la noche, encontró el cadáver ensangrentado de su mujer embarazada y llamó al 911. La causa de la muerte que se determinó fueron dos puñaladas en el torso. Los padres de la víctima decidieron enterrarla en un terreno familiar, en el Brown’s Mill Cementery. El marido rápidamente se convirtió en sospechoso del caso. Sin embargo, el mismo se convirtió en un “cold case” debido a la falta de evidencias físicas conectándole con el crimen.

No obstante, años después, tras chequear el inventario del caso, un nuevo detective encontró que las lentillas de la víctima no estaban en su estuche. Los miembros de la familia le habían dicho a la policía que ella se quitaba las lentillas justo antes de dormir. Sin embargo, Raven Abaroa contó que su mujer se había quitado las lentillas ya antes de marcharse él, y que llevaba sus gafas justo antes de dejar la casa. Debido a esta discrepancia, se requirió una exhumación por la oficina del fiscal del distrito, para determinar si las lentillas estaban todavía en los ojos de Janet.

Es aquí donde se encuentra la particularidad de este caso, dado que no existía una metodología determinada para proceder en estos casos. Los forenses tuvieron que, en primer lugar, idear un protocolo de extracción de los restos de las lentillas de los ojos de la víctima, a la vez que planificaban las prueba a realizar para saber si estos restos correspondían realmente a lentillas, y no eran elementos extraños o propios de la descomposición. Por último, tuvieron que contactar con la empresa creadora de lentillas, solicitándoles un ejemplar de las mismas con los cuáles poder hacer pruebas para comprobar si la degradación de las mismas se correspondía con las de la víctima.

Tras realizar múltiples pruebas, se encontró que, efectivamente, Janet Abaroa había sido enterrada con sus lentillas puestas, lo cual demostraba una incongruencia en la declaración de su marido. Este, aunque no se declaró como culpable, aceptó que las pruebas chocaban contra su declaración, y que en este caso sí que existían pruebas de que él había mentido. Finalmente, fue juzgado y declarado culpable de homicidio.

¿Por qué representa un hito importante esta investigación? En primer lugar, porque demuestra la importancia de la constante actualización de las ciencias forenses para hacer frente a la peculiaridad de cada caso. En segundo lugar, porque fue el primer caso en el cuál el análisis de unas lentillas pudo ser útil para determinar la culpabilidad de un individuo. Por último, porque a raíz de este caso se creó el primer protocolo de examinación de lentillas de contacto, sentando así el precedente para continuar realizando análisis forenses en esta línea.

Funcionan las campañas de prevencion de violencia contra mujeres - Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Evolution of victimization, tolerance and detection of intimate partner violence among young Spanish women”, de los autores Luís Rodríguez-Franco, M. Ángeles Antuña-Bellerín y Javier López-Cepero, de la Universidad de Sevilla, María Inmaculada López-Núñez, de la Universidad Complutense de Madrid, Susana G. Paíno-Quesada, de la Universidad de Huelva, Carolina Bringas-Molleda, de la Universidad de Extremadura, y Francisco Javier Rodríguez- Díaz, de la Universidad de Oviedo. Esta investigación ahonda en el problema de la violencia hacia las mujeres, evaluando hasta qué punto el paso del tiempo y los esfuerzos institucionales han logrado concienciar a las mismas sobre este tipo de agresiones.

La violencia en las parejas es un fenómeno bien documentado en las décadas más recientes. Diversas investigaciones indican que la violencia que ocurre en las primeras relaciones de pareja ha pasado de representar un porcentaje marginal a sufrir un considerable crecimiento en los últimos tiempos. En España, el interés por este tipo de violencia se ha visto representado en la creación de diversos cambios legislativos, así como en la creación de iniciativas de investigación sobre el tema.

Una de las acciones preventivas primarias consiste en educar a las nuevas generaciones en la igualdad de hombres y mujeres. El interés en cambiar estas actitudes (y los roles de género) se debe a la relación encontrada entre estas creencias y la tolerancia de la violencia hacia las mujeres, entre otros elementos. Estos programas preventivos, sin embargo, rara vez ven evaluada su efectividad. De hecho, ciertos estudios han llegado a indicar que la proporción de mujeres adultas víctimas de abusos que no se perciben como tal es mayor que el de aquellas que sí consideran víctimas de abuso, por lo que todavía queda mucho trabajo por realizar a nivel de prevención.

Es precisamente en este contexto que esta investigación plantea sus objetivos: por un lado, comparar los niveles de victimización de dos grupos de mujeres pertenecientes a dos generaciones distintas (con el fin de evaluar si hay cambios a lo largo del tiempo). Por otro lado, comparar la consistencia entre la experiencia de victimización y el uso de autoetiquetas como abuso, miedo o sentirse atrapado (con el fin de ver si las mujeres jóvenes son capaces de detectar agresiones).

Los resultados de la investigación mostraron diversas tendencias. En primer lugar, que aquella generación más joven (evaluadas entre 2011 y 2013) puntuaba en todos los tipos de victimización relativamente más alto que la generación más adulta (evaluada entre 2003 y 2005), salvo en abuso de género y castigo emocional. Sabiendo esto, se realizó un contraste para saber hasta qué punto cada grupo toleraba (o soportaba las molestias) de todos los tipos de agresión. Lo que se encontró fue que las mujeres más jóvenes mostraban una mayor tolerancia a todas las conductas agresivas. En lo que respecta a las etiquetas, tan solo se encontró que un cuarto de la muestra decía sentirse atrapada en la relación y/o haber tenido miedo, pero no hablaban de maltrato.

Tomados en conjunto, estos resultados indicaron que, en contra de los datos obtenidos en el Instituto de la Mujer (2006, 2012), no hay una tendencia descendente de la victimización, sino que hay una menor tendencia a mostrar molestias por este tipo de conductas. Por tanto, no se demuestra una mejora esperable tras la implementación de las campañas de prevención llevadas a cabo en España. Finalmente, los resultados también indican que las mujeres, a pesar de identificar en sus relaciones signos de abuso (como el miedo o el sentirse atrapadas), en muchas ocasiones no se consideran maltratadas, lo cual representa también un fracaso en lo que a políticas de prevención y concienciación se refiere. Todo esto sugiere que, como citábamos al principio, es necesario replantear las estrategias preventivas y reformular aquellas políticas destinadas a disminuir la violencia contra la mujer.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Perfil del incendiario forestal español: aplicación del perfilamiento criminal inductivo”, de los autores Andrés Sotoca y José Luís González, de la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (España), y Santiago Fernández, Dominique Kessel, Olga Montesinos y Miguel Ángel Ruíz, de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre el desarrollo del perfil de los incendiarios españoles a través de la técnica conocida como perfilamiento inductivo.

La técnica del perfilado criminal consiste en la inferencia de características identificativas (conductuales, criminológicas, socio-demográficas y de personalidad) de un delincuente a través del análisis de las evidencias obtenidas en la escena del delito que ha cometido. Lejos de la concepción ficticia extendida por los largometrajes cinematográficos y series de televisión, se han tratado de desarrollar procedimientos rigurosos y científicos que sean verdaderamente útiles en las investigaciones criminales reales. En el nuevo marco teórico actual, se propone abordar los análisis a través de la creación de tipologías (perfilamiento inductivo), de modo que estudiando las características de numerosos hechos criminales esclarecidos y de las personas que los hayan perpetrado se pueda ver si existen tipos de personas que cometen con más probabilidad determinados tipos de hechos.

Es precisamente a través de estos presupuestos bajo los que esta investigación se plantea utilizar la técnica estadística de escalamiento multidimensional para poder analizar y generar tipologías (o perfiles) del comportamiento de incendiarios en España. Para ello, se seleccionó una muestra compuesta por 138 incendios cometidos durante el año 2011, en los que se pudo identificar al autor (304 individuos), completando un cuestionario social sobre el mismo para la investigación.

En primer lugar, se analizaron las variables relacionadas con el acto para comprobar si era posible establecer empíricamente distintos tipos de incendio. Así, los distintos perfiles de incendio fueron clasificados según su punto de inicio, el uso de la zona afectada y el tipo de superficie cercana al punto de inicio del incendio, siendo en total 5 tipos distinto: agrícola, ganadero, forestal, forestal en camino/carretera y agrícola/cinegético.

En segundo lugar se analizaron las variables de las personas para ver qué características de los autores se asociaban con frecuencia a cada uno de los tipos de incendios. Para ello, se cruzaron los datos característicos de cada tipología de incendio con los datos de los individuos que los provocaban, aprovechando además (y dado que existían distintas investigaciones previas) para utilizar la muestra de la presente investigación como medio para validar los datos. Finalmente, se obtuvieron  las siguientes tipologías:

  1. Agrícola: suelen producirse por imprudencias punibles, cometidas durante la mañana. El fuego suele iniciarse en un camino o área cercana al área agrícola, que es la que termina ardiendo. El autor que suele dedicarse al sector agrícola permanece en el lugar de los hechos, normalmente está jubilado y suele tener más de 60 años. En caso de estar trabajando suele dedicarse al cultivo, aunque en ocasiones puede trabajar como hostelero o comerciante. Sus ingresos son inferiores a 600 euros mensuales. No hay historial llamativo en la infancia ni antecedentes. Probablemente vive con su pareja y tiene muchos amigos. Normalmente no ha recibido tratamiento psicológico (aunque puede tener otros problemas de salud). Suele ser el propietario de los terrenos, o los conoce de manera cercana. Suele asumir la responsabilidad del fuego pero no del incendio, dado que no tenía voluntad real de provocarlo.
  2. Ganadera: suele producirse por imprudencias punibles, aunque no debe descartarse la venganza. Suele iniciarse en matorrales o zonas urbanas, afectando a la zona de uso ganadero o interfase forestal-urbana. El sujeto acude en turismo, siendo posible encontrar vestigios de esto. Suele ser joven (menos de 34 años), y suele estar empleado en la industria. Normalmente vive en una ciudad y no tiene relación con los propietarios. Puede tener antecedentes penales.
  3. Forestal: no suele haber una motivación aparente, siendo frecuentes los trastornos. Suelen prender más de un foco, y el punto de inicio suele ser un camino cerca de la masa forestal que terminará ardiendo. No se suelen encontrar vestigios. Suelen ser autores jóvenes (menos de 34 años), con trabajos esporádicos y en ocasiones relacionados con el sector forestal. El trabajo no es cualificado y suelen faltar al mismo regularmente, siendo su rendimiento muy bajo. Suelen ser analfabetos, con suspensos frecuentes si han estado escolarizados. Su infancia y crianza han sido difíciles, con problemas en la familia, en la que podría haber habido algún trauma. Suelen vivir con los padres en el momento del incendio, teniendo pocos amigos. El siniestro puede cometerlo bajo el efecto de sustancias (principalmente alcohol). Su trabajo suele estar en un radio máximo de 10 km del incendio. No suele conocer al propietario y ante la detención suele mostrarse asustado y nervioso. Finalmente asumirá la responsabilidad. Suele prender el fuego con mechero, y no habría que descartar que provocase incendios en serie.
  4. Forestal desde pista: suele no tener motivo aparente, o ser fruto de un trastorno. El incendio se suele iniciar de noche cerca de una pista o en el interior de una masa vegetal próxima a una masa forestal. La edad del autor suele estar comprendida entre los 46 y los 60 años, siendo soltero y desempleado (o con trabajos en los que no se adapte bien). Puede dedicarse a la pesca. Suele tener estudios primarios, aunque los acabase con dificultad. Su crianza fue normal, y suele vivir con sus padres en un pueblo. Suele tener pocos amigos, disfrutando la soledad. No suele haber recibido tratamiento psicológico. El incendio suele producirse en la misma localidad de su domicilio y/o lugar de trabajo. Puede conocer al propietario del terreno, y tener antecedentes penales. El método de ignición puede ser un artefacto casero.
  5. Agrícola/cinegético. La motivación suele ser obtener algún beneficio. Suele llevarse a cabo en verano y en días laborables. Suele prender un solo foco, no permaneciendo el autor mucho tiempo en la escena. El fuego se inicia muchas veces en casas cercanas a dehesas, matorrales o pastizales, dedicados al aprovechamiento agrícola o cinegético. La edad del autor suele comprenderse entre los 34 y los 46 años, siendo desempleado o trabajando en la construcción. Puede ser analfabeto o tener mal rendimiento académico. Suele vivir con personas que no son ni su pareja ni su familia. Puede abusar de sustancias. Suele conocer al propietario de los terrenos. Suele adoptar una postura arrogante, sin asumir la responsabilidad, durante el arresto. Se desplaza a pie hasta el lugar del incendio. Puede no tener antecedentes pero sí haber cometido diversos incendios en serie.

Lobos solitarios - el perfil de un terrorista independiente (III). Club de las Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Bombing Alone: Tracing the Motivations and Antecedent Behaviors of Lone-Actor Terrorists”, de los autores Paul Gill, de la University college of London, John Horgan, de la University of Massachusetts, y Paige Deckert, de la Pennsylvania State University, que analiza las motivaciones, el perfil y las conductas de los conocidos como terroristas solitarios o “lobos” solitarios. Este artículo se divide en tres partes, de las cuáles en esta tercera y última parte estudiaremos las diferencias a nivel conductual entre los diversos subtipos de lobo solitario.

  • Comparación por ideología: las tres ideologías más comunes entre los terroristas solitarios estudiados fueron las de extrema derecha, las relacionadas con temas aislados (derechos animales, antiabortistas, etc.), y las relacionadas con la ideología de Al-Qaeda.

Relacionados con al-Qaeda: los individuos con esta ideología eran de media 10 años más jóvenes que los de los otros dos grupos. También resultaron tener más nivel académico que los otros grupos (muchos de ellos tenían experiencia o una carrera en la universidad). A su vez, habían cometido menos actos delictivos pasados, y apenas tenían experiencia en prisión. Dada su ideología, no es de extrañar que la mayoría fueran conversos, así como que justificasen sus actos a través de la religión o de sus líderes.

En su mayoría, todos aprendían a través de internet sus métodos. Adquirían su ideología mientras vivían lejos de su hogar, y mantenían contactos con el grupo terrorista base. Era menos común que vivieran en Estados Unidos, respecto a otros grupos. En pocas ocasiones sus actos tenían éxito, y rara vez se unían a grupos o movimientos sociales.

Relacionados con extrema derecha: comparado con los otros grupos, tenían menos experiencia a nivel académico. A su vez, trabajaban mucho menos, rara vez eran conversos religiosos y no estaban viviendo lejos de su hogar al adquirir su ideología extremista. En muchas ocasiones estaban empleados en la construcción al llevar a cabo sus actos terroristas, mientras vivían en ciudades pequeñas. También era común que se unieran a grupos sociales antes de la acción terrorista. Obtenían con mayor frecuencia el material por sí mismos para sus ataques. Además, rara vez demostraban a la gente de su alrededor su ideología, o buscaban legitimización en figuras de autoridad.

Relacionados con temáticas aisladas: comparativamente con otros grupos, tenían una mayor tendencia a ser parte de una relación (muchas de sus parejas se relacionaban con el activismo político), tener hijos, vivir en Estados Unidos o haber estado en prisión previamente. Más de la mitad tenían un historial de enfermedades mentales. No solían aprender a través de internet, y siempre trataban de avisar antes de cometer un acto, aunque apenas avisaban a otros durante la planificación del mismo.

En el resto de variables, apenas hubo diferencias entre los grupos.

  • Comparación por conexión a una red: para esta investigación resultó interesante comparar la conexión de los lobos solitarios y una red mayor de activistas. Comparado con los terroristas que actuaban en pareja, y aquellos con dirección y control sobre sí mismos, los individuos sin conexiones tenían mayor experiencia militar, convicciones criminales, vivían en Estados Unidos, y tenían ideología de extrema derecha o relacionada con temáticas aisladas. A su vez, se encontraban socialmente más aislados, y tenían normalmente un historial de enfermedades mentales. Por otro lado, comparado con otros grupos, apenas aprendían a través de las redes virtuales, no solían incrementar su religiosidad antes del evento, no se unían a grupos sociales de presión, no intentaban reclutar a otros individuos,  y no tenían conocidos y familiares en el mundo del crimen.Como es de esperar, a su vez, tenían menos contacto con redes mayores o ayudantes para llevar a cabo sus actos. Por último, sus actos resultaban significativamente más exitosos que los de otros grupos.

    Las parejas aisladas apenas mostraron diferencias con otros grupos. Los elementos reseñables fueron que muchos tenían un doctorado, tenían a intentar reclutar a otros individuos, y recibieron menos entrenamiento práctico.

  • Comparación por éxitos o fracasos: aquellos terroristas que tuvieron éxito en sus ataques apenas mantenían relaciones con redes de contactos, y apenas trataban de reclutar a otros individuos. Apenas aprendían a través de las redes sociales, no tenían manuales de fabricación de bombas y apenas consumían propaganda relacionadas con otros lobos solitarios o grupos. Sin embargo, la mayoría tenía experiencia universitaria, se encontraban socialmente aislados, tenían un historial de enfermedad mental o habían sido rechazados de grupos o movimientos mayores.
Club de Ciencias Forenses