Modelo de diátesis-estrés aplicado al fenómeno del bullying.

Bullying. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Entendiendo la Psicología del Bullying: hacia un modelo de diátesis-estrés socio-ecológico”, de las autoras Susan M. Swearer de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EE.UU.) y Shelley Hymel de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre el fenómeno del Bullying.

El bullying es una forma única pero compleja de agresividad interpersonal, que toma muchas formas, tiene distintas funciones y se manifiesta en diferentes tipos de relaciones. La Teoría Ecológica Social define el desarrollo humano como una interacción bidireccional entre los individuos y los múltiples ámbitos en los que operan: en el hogar, el barrio, la escuela, la comunidad y la sociedad. Por lo tanto, la conducta de bullying no es sólo el resultado de características individuales, sino que está influida por las relaciones con compañeros, familia, maestros, vecinos, y por las influencias sociales (medios de comunicación, tecnología). Los jóvenes pueden ser testigos de bullying (espectadores), sufrirlo (víctimas), y cometerlo (acosadores) dependiendo de la situación y/o el momento. Se ha podido demostrar que las víctimas habituales muestran niveles elevados de depresión, trastorno de hiperactividad con déficit de atención, y ansiedad, mientras que los acosadores habituales poseen mayores niveles de ansiedad, y los que pasan de victimas a acosadores manifiestan más ansiedad, depresión y somatización. En este artículo, se defiende una perspectiva socio-ecológica del bullying y se propone la aplicación de un modelo de diátesis-estrés que puede mejorar la comprensión de la dinámica del bullying entre niños y jóvenes.

En cuanto a los factores individuales, el bullying se ha asociado con rasgos de crueldad-insensibilidad, tendencias psicopáticas, fomento de rasgos masculinos, problemas de conducta, rasgos de personalidad antisocial, susceptibilidad a la presión de grupo, ansiedad y depresión. Ser victima de bullying se relaciona con una mala salud física y mala adaptación escolar, infelicidad, inseguridad, absentismo escolar, pobre desempeño y, en algunos casos, abandono escolar. La victimización también se relaciona con una serie de dificultades de internalización y externalización, entre ellas la soledad y el abandono, la ansiedad y la evitación social, la depresión y la ideación suicida, así como la hiperactividad, la delincuencia y la agresividad. Las víctimas suelen ser asimismo menos populares, menos aceptadas, y más rechazadas por sus compañeros. Lamentablemente, la naturaleza causal de estas relaciones no está clara. Una serie de características familiares se relacionan con la comisión del bullying, incluyendo la implicación de familiares en pandillas, pobre supervisión de los padres, entorno familiar desfavorable, conflicto entre los padres, violencia doméstica, pobre comunicación con los padres, falta de apoyo emocional de los padres, padres autoritarios, disciplina inapropiada, y abuso de los padres. Aunque estos resultados son consistentes con la idea de que un modelo agresivo y una pobre supervisión de los padres contribuyen al bullying, la causalidad no ha sido establecida y el impacto de la familia tras controlar las influencias hereditarias aún no está claro. Los jóvenes pasan gran parte del día interaccionando con sus compañeros en las escuelas, barrios, comunidades, y a través de los medios sociales, y las conductas de bullying casi siempre ocurren entre compañeros. El bullying y la victimización suelen surgir en aulas caracterizadas por normas entre compañeros que apoyan el bullying, y por el gran conflicto entre compañeros. La relación con compañeros agresivos también se asocia con una mayor comisión de bullying, como la victimización de compañeros, y las relaciones negativas. Una vez más, sin embargo, la relación causal sigue siendo difícil de determinar. Una de las influencias de pares más ampliamente investigada acerca del acoso escolar es la de los testigos. Sin embargo, a menudo estos responden de una forma que incita el acoso más que lo desalienta. Por tanto, muchos se centran en los testigos como recurso fundamental para las acciones anti-bullying, destacando el apoyo de los compañeros como elemento clave. Por desgracia, con la edad, los testigos se vuelven cada vez más pasivos en sus respuestas y menos propensos a defender a las víctimas. Se ha estudiado más el bullying en el contexto escolar, y el impacto del ambiente positivo o negativo de la escuela en la frecuencia del acoso y la victimización. La relación entre el ambiente escolar y el bullying/victimización puede ser bidireccional, sin embargo, un ambiente escolar negativo contribuye al acoso y viceversa. Más allá de la familia, los compañeros y las escuelas, está la influencia de la comunidad y la sociedad en general, con mayores indices de bullying asociados a barrios desfavorecidos o peligrosos, pertenencia a una pandilla y pobreza. Las investigaciones han vinculado igualmente la comisión del bullying con la exposición a la televisión y a los videojuegos violentos. Tal y como plantean estos hallazgos, el acoso y la victimización no ocurren por separado. Sino que, el bullying se produce por complejas interacciones entre individuos y contextos, tanto de manera próxima (familia, compañeros, ambiente escolar) como distante (influencias sociales, culturales). En consecuencia, es necesario enfocar varios sistemas con el fin de que los programas de prevención e intervención del bullying sean eficaces.

Para entender cómo el acoso/victimización producen resultados tan diversos, se ha considerado un modelo de diátesis-estrés, destacando el enfoque socio-ecológico. Este modelo propone que la psicopatología se produce como resultado de la combinación de vulnerabilidades (diatésis) cognitivas personales o biológicas y ciertos estresores ambientales. Un ejemplo bastante claro de la posible aplicabilidad del modelo de diátesis-estrés a los resultados asociados con el estrés de la victimización entre compañeros considera el impacto de la vulnerabilidad biológica. De acuerdo con el modelo, recientes investigaciones sobre los factores biológicos que subyacen a la depresión han documentado el papel moderador que desempeña el gen transportador de la serotonina, 5-HTTLPR, en la relación estrés-depresión. Ampliando el modelo de diatésis-estrés de depresión hacia la comprensión de la victimización entre compañeros en la infancia, los investigadores han demostrado que los niños víctimizados con el alelo muy corto son más propensos a la depresión que los que tienen el alelo muy largo. Concretamente, se ha descubierto que una disposición genética hacia la agresividad pone a los estudiantes en mayor riesgo de maltrato en las aulas donde las normas rechazan las conductas agresivas, pero parecen funcionar como factor de protección, reduciendo la probabilidad de victimización, cuando se trata de aulas con normas que favorecen la agresividad. Por lo tanto, el modelo de diátesis-estrés, en combinación con un marco socio-ecológico, facilita la comprensión de la victimización entre iguales, pero ¿Qué pasa con la perpetración del bullying? El modelo de diátesis-estrés tiene en cuenta la interacción de las vulnerabilidades individuales, los estresores vitales y la agresividad. Existen al menos dos líneas de investigación que demuestran la utilidad de la aplicación de los modelos de diátesis-estrés para la comprensión del bullying: una tiene en cuenta la posible vulnerabilidad biológica (tendencia hereditaria a la psicopatía) y la otra la vulnerabilidad cognitiva (capacidad de desconexión moral). Con respecto a la primera, se ha demostrado que la perpetración del bullying esta relacionada con rasgos de crueldad-insensibilidad y la voluntad de manipular a los demás para el beneficio propio. Así pues, un modelo de diátesis-estrés, considerado dentro de un marco socio-ecológico, puede servir como una heurística útil para la comprensión de la implicación en el acoso escolar y puede proporcionar un mayor entendimiento de los resultados de las investigaciones sobre el fenómeno del bullying.

De acuerdo con los modelos de diátesis-estrés, el desarrollo de problemas psicológicos se produce por la interacción de las vulnerabilidades biológicas y cognitivas y las experiencias vitales estresantes. La implicación en el bullying es un acontecimiento vital estresante, influenciado por múltiples factores sociales estresantes. Sin embargo, la presencia de factores sociales estresantes no explica completamente la manifestación de problemas psicológicos como la depresión, la ansiedad y la agresividad. La diátesis cognitiva es una lente distorsionada a través de la cual los individuos interpretan los sucesos vitales. Las creencias sobre el yo, el mundo y el futuro se fijan con las experiencias tempranas, a pesar de que las estructuras cognitivas estables empiezan a consolidarse alrededor de los 9 años de edad. Un autoconcepto negativo resulta ser un elemento crucial en la predicción del bullying, como acosador y como víctima. El modelo socio-ecológico tiene en cuenta las interconexiones en el mundo del niño, y el modelo de diátesis-estrés permite una comprensión de la complejidad de los factores de estrés y de riesgo/protección que influyen en el acoso. Sin embargo, el modelo integrado propuesto es principalmente aplicable en los casos en los que el bullying acarrea importantes problemas psicológicos y de salud mental. En futuras investigaciones sería necesario probar la aplicabilidad de este modelo integrado, y que esto ayude a estimular este tipo de investigación y mejorar los esfuerzos para comprender y abordar la complejidad del fenómeno del bullying entre los jóvenes.