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Criminologia forense

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Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Unlocking the potential of forensic traces: Analytical approaches to generate investigative leads”, de Varela-Morillas, A.; Suhling, K. y Frascione, N. (2022), en el que los autores realizan una revisión de literatura previa sobre métodos de investigación forense y criminalística, para explorar los nuevos horizontes que aparecen con la idea de mejorar la metodología y la técnica.

El objetivo del análisis forense es recopilar información de los rastros encontrados en la escena del crimen a través de un examen objetivo. Es un proceso que proporciona información de apoyo para la investigación criminal, e incluso en muchas ocasiones, información decisiva. 

Actualmente, hay muchas líneas de investigación que intentan acelerar (e incluso algunas lo están haciendo ya de forma efectiva) la forma en que se recopila y conecta la información que se obtiene del análisis de biomateriales. También es importante mencionar que la tecnología que se utiliza para ello, cada vez es más portátil, por lo que permite el análisis rápido, in situ, de las muestras. 

Sin embargo, investigaciones recientes en el campo del análisis forense han demostrado que esto sólo representa una fracción de toda la información que podría recopilarse, potencialmente, a partir de esos datos. 

Impulsados por esta necesidad, los expertos decidieron investigar qué más puede obtenerse de los rastros biológicos forenses y cómo conseguirlo, mirando más allá de los enfoques analíticos comunes, como el examen físico y microscópico.

En particular, los datos que pueden ayudar a reconstruir la cadena de eventos, dilucidar la dinámica de la escena del crimen y descubrir más sobre la naturaleza real del rastro y la identidad del donante, es decir, del individuo que dejó un rastro concreto. 

El propósito de la revisión que realizan los expertos y que se puede observar completa en el artículo original, es evaluar cómo la investigación ha abordado la adquisición de información de algunos de los tipos más comunes de rastros biológicos que se encuentran en las escenas del crimen: fluidos corporales, marcas de dedos, cabello… 

Los autores especifican que se presta especial atención a las técnicas analíticas que se puedan utilizar en escenarios en los que no se puede hacer un análisis tradicional, donde tanto el entorno como las muestras permiten la no destructividad. 

Mencionan varios tipos de muestras, pero vamos a centrarnos en los fluidos biológicos para explorar la idea principal del artículo.

En la etapa inicial de una investigación de la escena de un crimen, a veces se encuentran manchas de posibles fluidos corporales. Una técnica muy conocida para esta tarea es el uso de fuentes de luz alternativa para mejorar la visión de manchas latentes. 

Una vez que la mancha se encuentra, hay que determinar su naturaleza. La idea es discriminar entre una mancha de fluido corporal, como sangre, de una sustancia visualmente parecida, como vino; lo cual es información muy valiosa en escenarios de presuntos delitos violentos

Además, hay casos donde se requiere una mayor discriminación, como determinar si una mancha de sangre es periférica o menstrual, que también puede tener un papel muy relevante en casos de presuntas agresiones sexuales. 

La mayoría de los métodos estándar emplean reactivos que, cuando se exponen a un fluido corporal, producen una salida de señal característica, por ejemplo, un cambio de color, que indica el tipo de fluido corporal presente. Aunque son útiles, pueden dar falsos positivos.  Además, puede darse el caso de que se disponga de una cantidad limitada de colorante.

Debido a las limitaciones que muestran las técnicas actuales, se han dedicado esfuerzos al desarrollo de métodos más robustos para identificar este tipo de fluidos. 

Un estudio demostró la posibilidad de extraer ARN de muestras que se habían almacenado durante largos períodos de tiempo. Esta información podría ser de gran valor en la investigación criminal, especialmente en casos de presunta agresión sexual, donde aún no está clara la verdadera naturaleza del delito. 

Las prácticas habituales en el examen de huellas biológicas, mechones de cabello, huellas dactilares levantadas…, durante las últimas décadas, implicaban principalmente el examen visual de la huella para identificar características físicas únicas o reacciones químicas que indicaban una determinada composición. Estos métodos han demostrado no ser todo lo fiables que se desearía, ya que a veces pueden caer en la subjetividad y en la inespecificidad, ya que pueden cruzarse con otras sustancias. 

Un campo que ha demostrado ser valioso para solventar este tipo de problemas, es la genética forense. A través del estudio del ADN, ha sido posible recopilar muchos datos a partir de huellas biológicas diminutas. 

Los autores proponen, a lo largo del artículo original, algunos métodos novedosos que ya se han explorado con anterioridad y reflexionan sobre la necesidad de más investigación en el campo forense, para diseñar métodos que se ajusten a los cambios que se viven en el crimen según avanza la sociedad. 

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