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Necrofilia en homicidas sexuales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Patterns of Necrophilic Behaviors in Sexual Homicide: A Criminological Perspective” de Chopin, J. y Beauregard, E. (2020), en el cual se investigan la necrofilia y los patrones de comportamientos necrofílicos en casos de homicidio sexual.

La necrofilia se define como la gratificación sexual que se obtiene al tener relaciones sexuales con cadáveres. Este comportamiento está clasificado por el DSM V, describiéndose como una “excitación sexual intensa y recurrente que involucra cadáveres”.

La mayoría de los necrófilos no mantienen relaciones sexuales con los muertos, contentándose con fantasear con actos sexuales post-mortem. Si deciden actuar, los individuos necrófilos utilizan diferentes contextos para encontrar cuerpos de personas que ya están muertas. En algunos casos, el homicidio puede preceder al acto necrofílico. Algunos estudios han considerado a los homicidas sexuales necrofílicos como un tipo específico de delincuente.

Sin embargo, pocos estudios han examinado casos de homicidio sexual, incluyendo actos necrofílicos, basándose la mayoría de estos en informes de casos. Aunque dichos estudios brindan una visión única de las características de los homicidas sexuales necrofílicos, son difíciles de generalizar, pudiendo representar los casos más extremos o inusuales.

En cuanto a las características demográficas de estos homicidas, son siempre hombres y en su mayoría solteros, aunque a menudo viven con alguien. Otros autores encontraron que la edad promedio era de 26 años, siendo la mayoría trabajadores o desempleados. Asimismo, casi todos tenían detenciones previas. En cuanto a su estilo de vida sexual, se ha identificado que los asesinos pseudonecrofílicos (es decir, con atracción transitoria por los cadáveres) tienen más probabilidades de ser heterosexuales en comparación con los asesinos necrofílicos genuinos, mientras que otros estudios encontraron que algunos de ellos pueden sufrir disfunciones sexuales.

Las tipologías teóricas y clínicas a menudo consideran las conductas necrofílicas presentes en el homicidio sexual como una categoría en sí misma. El estudio de los autores investiga las características del delincuente, la víctima y el crimen de los homicidios sexuales donde se perpetraron actos necrofílicos para determinar si la motivación principal para matar está asociada con la obtención de cadáveres o si los actos sexuales post-mortem fueron conductas desviadas secundarias.

La muestra utilizada en este estudio se extrajo de la base de datos internacional de homicidios sexuales. Esta incluye homicidios sexuales resueltos y no resueltos ocurridos entre 1948 y 2018 en Francia y Canadá. Para responder a esta pregunta de investigación, se utilizó una muestra de 109 casos resueltos, donde se identificaron actos sexuales post mortem.

Las características del delincuente, comportamientos sexuales y no sexuales están asociados con esta parafilia. A diferencia de ciertas clasificaciones, las clasificaciones empíricas se identifican a partir de un número adecuado de observaciones, lo que aumenta la generalización de los hallazgos. El mejor modelo sugirió que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas pueden dividirse en cuatro grupos: oportunistas, experimentales, preferenciales y sádicos.

Los oportunistas constituyen el grupo más importante del modelo. Estos son en su mayoría solteros, consumieron alcohol antes del delito y es más probable que tengan condenas penales previas. Estas características son congruentes con estudios previos sobre individuos para los cuales los actos necrofílicos no son la motivación principal del delito.

Curiosamente, los delitos perpetrados por este tipo se caracterizaron por dos aspectos principales: la presencia de robo y la baja diversidad de actos sexuales ante-mortem. Por un lado, la toma de objetos pertenecientes a la víctima puede suceder después de la agresión sexual y el homicidio. Por otro, quitarle objetos a la víctima puede ser la motivación principal, mientras que los actos sexuales y el homicidio suceden como una ocurrencia tardía, siendo esto más probable.

Los experimentales suelen estar en una relación, consumieron alcohol o drogas antes del delito y agredieron solo a mujeres víctimas. Se observaron dos tendencias principales. En primer lugar, estos delincuentes cometieron una importante diversidad de actos sexuales ante-mortem. En segundo lugar, los hallazgos indicaron que estos delincuentes no participaron en actos sádicos ante-mortem y post-mortem. Con base en la diversidad de actos sexuales ante-mortem perpetrados, puede suponerse que estaban motivados principalmente para tener relaciones sexuales con una víctima viva.

Los preferenciales son en su mayoría solteros, presentan disfunciones sexuales y tienen un estilo de vida más solitario. Esto sugiere que presentan dificultades relacionales y no logran establecer relaciones normales (sociales, sexuales…). Se observan dos posibles patrones de “verdadera necrofilia”.

En algunos casos, estos agresores intentaron tener interacciones sexuales ante-mortem pero, ante el fracaso de completar con éxito el crimen, optaron por matar a su víctima para tener una pareja que no se resistiese o le rechazara. Asimismo, la principal motivación puede ser obtener un cadáver con fines sexuales. En estos casos, la muerte de la víctima está motivada por el impulso necrofílico. En tales situaciones, es más probable que las actividades sexuales post mortem se combinen con la mutilación corporal y el desmembramiento.

Finalmente, los sádicos tienen un perfil relativamente común y están bien socializados (sin un estilo de vida solitario). Estas personas poseían una colección sexual (es decir, películas, imágenes mostrando comportamientos sexuales desviados…) que alimentaba sus fantasías sexuales desviadas. La necrofilia en un proceso sexual sádico puede tener diferentes propósitos. Los actos necrofílicos pueden considerarse como una forma definitiva de degradación y humillación.

Asimismo, en algunos casos se perpetraron actos necrofílicos porque los comportamientos ante-mortem y el asesinato no fueron suficientemente satisfactorios para el delincuente. Para los agresores sádicos, los actos sexuales post-mortem se consideran actos secundarios de un proceso centrado en la humillación, tortura y muerte de las víctimas.

Por tanto, los hallazgos proporcionan evidencia empírica de que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas constituyen una población heterogénea de delincuentes. Consecuentemente, los investigadores criminales deben ser conscientes de que la presencia de actos sexuales post-mortem no se refiere a una sola categoría de homicidas sexuales. Es importante observar otros comportamientos en la escena del crimen para determinar la hipótesis de trabajo y priorización de sospechosos. Los profesionales también deben adaptar el tratamiento de estos individuos en función de la motivación de los actos necrofílicos.

Así, la investigación futura, entre otras cuestiones, debe probar la validez de esta clasificación con datos de otros países. También se necesita más investigación empírica para analizar los factores de riesgo psicológicos y del desarrollo de los diferentes tipos de homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas.

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Secuencias conductuales para detectar el fraude. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Fraud detection via behavioral sequence embedding” de Liu, G.; Guo, J.; Zuo, Y.; Wu, J. y Guo, R. (2020), en el cual se analizan los patrones conductuales secuenciales que permiten detectar el fraude.

El fraude se puede considerar como un tipo de comportamiento anómalo con beneficios ilegales. Para ocultar estos propósitos ilegales, los estafadores pueden pretender actuar como usuarios normales. Por tanto, la detección de conductas fraudulentas sigue siendo una tarea desafiante.

Sin embargo, algunos comportamientos fraudulentos se manifiestan en períodos de tiempo consecutivos, ya que la mayoría de los estafadores no tendrían éxito a través de un único contacto con la víctima potencial. En otras palabras, cuando los comportamientos consecutivos se ordenan en una secuencia conductual, podrían observarse patrones de conducta potencialmente más anómalos indicativos de fraude, estafa…

A excepción de los atributos independientes para describir un comportamiento en las secuencias, la estructura de interacción formada en estas secuencias ¾es decir, con quién interactúan los usuarios, etc¾ también puede ayudar a sondear la normalidad de sus comportamientos. De hecho, el comportamiento fraudulento generalmente involucra a dos partes. A saber, las fuentes y los objetivos. Las que lanzan los comportamientos fraudulentos serían fuentes y las víctimas potenciales de estos actos fraudulentos los objetivos.

Las interacciones entre las fuentes que realizan el fraude y los objetivos afectados pueden formar una red dinámica bipartita. Así, los patrones de interacción pueden manifestarse naturalmente en la estructura de la red. En realidad, varios estafadores pueden formar un grupo para llevar a cabo fraudes simultáneamente, atacando consecutivamente a un grupo focal de usuarios en un corto período de tiempo.

En escenarios de fraude, un grupo de estafadores puede desempeñar diferentes roles y trabajar juntos. Por lo tanto, se considera que la estructura de interacción juega un papel importante en la distinción entre comportamientos fraudulentos y normales y que, de hecho, se origina en las secuencias de comportamiento.

Para abordar estos desafíos en la detección de fraudes, los autores propusieron modelar las secuencias de comportamiento en lugar de detectar el fraude a partir de momentos instantáneos, concretos o aislados de comportamiento. Así, los autores realizaron un análisis exploratorio en un conjunto de datos de telecomunicaciones real, con el fin de descubrir los patrones de comportamiento de los estafadores en comparación con los de los usuarios normales.

El modelo propuesto por los autores fue una nueva red neuronal recurrente. Esta se denominó modelo de memoria histórica de largo y corto plazo, basado en la atención histórica y mejorada por la red neuronal (NHA-LSTM en inglés). Su objetivo es conocer las representaciones secuenciales de conducta para la detección de fraudes.

De acuerdo con el análisis, se apreció que los estafadores pueden diferir de los usuarios normales en términos tanto deregularidad secuencial como de modo de interacción. Consecuentemente, los autores propusieron codificar comportamientos secuenciales combinando las secuencias conductuales atribuidas con la estructura de interaccióndinámica. Posteriormente, es posible emplear las representaciones conductuales aprendidas para la predicción y clasificación de secuencias, con el fin de detectar los comportamientos fraudulentos.

Específicamente, cada individuo tiene una secuencia conductual atribuida; por ello, era interesante introducir la secuencia en memoria a corto plazo. Teniendo en cuenta la influencia de los diferentes intervalos de tiempo en la distinción de patrones de comportamiento, podemos aumentar la unidad recurrente básica con los intervalos.

Además, el desarrollo de un módulo de atención autohistórica permitiría detectar ocurrencias repetidas en las interacciones para capturar patrones temporales de rutina particulares. Así, aquellos que divergen de los patrones de rutina tienen el potencial de ser identificados como fraudes, o defraudadores. Estas nociones producen, finalmente, el modelo NHA-LSTM.

De acuerdo con el objetivo de la detección de fraudes a partir de secuencias conductuales, el modelo propuesto por los autores se centra en dos tareas. Esto es, predecir el siguiente objetivo del fraude, realizado a través de la llamada en el contexto de telecomunicaciones propuesto, y clasificar las secuencias conductuales en base a determinadas etiquetas.

Así, los autores implementaron los experimentos basados ​​en ambos enfoques. Con respecto a los métodos de referencia, los autores compararon su método con varios métodos de aprendizaje de secuencias, incluida la memoria a corto plazo y sus variantes.

Los resultados mostraron lo siguiente. El modelo basado en la predicción de los objetivos de la llamada se aplicó en el conjunto de prueba para obtener la “pérdida promedio”. Esta es: los errores promedio en la predicción de los objetivos de llamada de cada individuo. Se considera que las personas que llaman con grandes errores de predicción se desvían de los patrones secuenciales regulares. Por tanto, es más probable que se identifiquen como usuarios fraudulentos.

Entre los otros métodos de referencia, la memoria a corto plazo en fases funciona mejor que otros, lo que garantiza que la información de periodicidad temporal sea realmente útil para modelar los patrones conductuales. Esto también sugiere que es necesario y efectivo integrar la dinámica del comportamiento y el modelado del contexto, lo que mejora el desempeño del modelo NHA-LSTM. Sin embargo, sin un diseño específico para dependencias a largo plazo, dicho modelo funciona peor que el tradicional de memoria a largo plazo.

Así, los usuarios normales se diferencian enormemente de los estafadores en términos de patrones de comportamiento, lo que motiva a diseñar el módulo de atención en el modelo. Para diferentes usuarios, las características cíclicas específicas de los comportamientos también son variadas. No obstante, no se detectó ninguna regularidad interpretable destacada por parte de los defraudadores, lo que ilustra que el comportamiento del defraudador tiene cierta aleatoriedad. En consecuencia, encontramos dificultades para construir características de similitud o periodicidad al considerar los comportamientos históricos.

Dados los módulos de atención autohistórica e interactivo, basado en la atención y la memoria a largo y corto plazo, el modelo logra un mejor rendimiento en la predicción de objetivos y la clasificación de estafadores. Esto contribuye a la detección de fraudes basada en las secuencias observadas.

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La predicción de antecedentes penales en violadores desconocidos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Assisting the Investigation of Stranger Rapes: Predicting the Criminal Record of U.K. Stranger Rapists From Their Crime Scene Behaviors” de Almond, L.; McManus, M.; Bal, A.; O’Brien, F.; Rainbow, L. y Webb, M. (2018), en el que se investiga la predicción de antecedentes penales de agresores sexuales desconocidos mediante el análisis de las escenas del crimen en casos de violación en Reino Unido.

Los métodos de investigación policial utilizados actualmente en el Reino Unido para delitos graves sin resolver han combinado la investigación y el uso de investigadores conductuales, quienes brindan apoyo y asesoramiento en la investigación de dichos casos.

Las estadísticas publicadas por el Ministerio de Justicia en 2013 mostraban que alrededor de 97.000 personas son violadas cada año en el Reino Unido, siendo el 87% mujeres. Asimismo, el 10% de las agresiones sexuales contra una mujer las cometió un extraño. Los casos de violación por extraños o agresores desconocidos pueden ser particularmente difíciles de resolver. A menudo se carece de evidencia física, y a veces solo el relato proporcionado por la víctima está disponible para los investigadores.

El marco central de la elaboración de perfiles criminales es que las acciones en la escena del crimen se utilizan para hacer inferencias sobre las características un delincuente desconocido. La gran mayoría de los agresores sexuales tiene antecedentes penales; investigaciones previas sugieren que alrededor del 84% de los violadores desconocidos tienen condenas previas. Estos infractores, por tanto, ya están registrados en el sistema. Así, la elaboración de perfiles sobre antecedentes penales tiene el potencial de ser una poderosa herramienta de investigación. Para la práctica forense, los psicólogos han examinado la relación entre los comportamientos en la escena del crimen y los antecedentes penales del delincuente.

Sin embargo, existe poca investigación internacional sobre las relaciones entre los comportamientos en la escena del crimen y los delitos cometidos por los delincuentes reincidentes. Entre estos estudios, Lea, Hunt y Shaw intentaron explorar las asociaciones entre la conducta criminal y los antecedentes penales. Con una muestra de 106 violadores desconocidos del Reino Unido, encontraron que los delincuentes que robaron a la víctima tenían más probabilidades de tener condenas previas por robo, respaldando hallazgos de investigaciones anteriores. También se observó que los delincuentes que tomaron precauciones usando disfraces tenían más probabilidades de tener antecedentes penales.

En contraposición, no se encontró una asociación significativa entre los comportamientos delictivos violentos y las condenas previas violentas. En consecuencia, los estudios anteriores indican que existe alguna evidencia de que los comportamientos delictivos pueden ser útiles para predecir los antecedentes penales de violadores desconocidos, lo que posteriormente puede ayudar con la posible priorización e identificación. Por esta razón, los autores llevaron a cabo su propio estudio para comprobar la validez del potencial de esta teoría.

La muestra de datos consistió en 474 violadores desconocidos condenados contra una víctima femenina. En este estudio, la violación por un desconocido se definió como una violación en la que el autor y la víctima no se conocían entre sí. El comportamiento en la escena del crimen constaba de 22 variables en total. Estas variables pueden clasificarse ampliamente como: ocultación de identidad, comportamiento delictivo, precauciones de salida tomadas, acercamiento, ubicación, vestimenta y escena. Los antecedentes o preconvicciones consistieron en 9 variables: antecedentes penales, robo, daños penales, drogas, robo, delito sexual puntual, delito sexual, hurto y violencia.

Los resultados revelaron varios hallazgos significativos. Por un lado, los comportamientos instrumentales, que mostraban experiencia criminal, eran indicativos de antecedentes penales de tipo más instrumental (ej. Delitos contra la propiedad). Solo se observaron unos pocos factores asociados con preconvicciones violentas y no con preconvicciones sexuales. La “referencia a la policía” y la “entrada forzada” se asociaron significativamente con antecedentes de robo y hurto. No obstante, también se consideró que la referencia a la policía estaba asociada con daños criminales y drogas.

Por su parte, la entrada forzada estaba relacionada con robos y antecedentes penales en general. Las condenas anteriores vinculadas a la entrada forzada indican una tendencia hacia los tipos de delitos adquisitivos. Investigaciones anteriores encontraron que la entrada forzada es un comportamiento predictivo en la escena del crimen en todos estos tipos de delitos.

Robar a la víctima se asoció significativamente con tres antecedentes de condenas penales: robo, hurto y delitos adquisitivos para los violadores desconocidos que muestran esta conducta en la escena. Investigaciones anteriores no han explorado la relación entre el daño criminal y las conductas delictivas en violadores desconocidos. El hecho de que una condena previa por daño criminal incluyera la mayoría de las conductas delictivas es alentador y sugiere que la investigación futura debería considerar explorar más a fondo esta variable de condena. No se encontró ningún comportamiento asociado con las preconvicciones por delitos sexuales.

Así, muchos de los hallazgos revelados son nuevos y no se capturaron ni midieron previamente. Esto se ha atribuido al hecho de que las conductas delictivas entre la población de delincuentes sexuales estén cambiando. Este cambio puede facilitarse por el crecimiento de Internet y el aumento general de la actividad online para las actividades del día a día y las delictivas. Por ejemplo, en los últimos años se ha observado un aumento en el fenómeno de las citas online iniciaba en determinados casos violaciones de desconocidos, dando lugar a un nuevo tipo de delincuente sexual.

El análisis de dichas citas ha revelado marcadas diferencias en comparación con otros violadores desconocidos. Por ejemplo, en el caso de las citas online, los agresores tienen menos probabilidades de tener condenas penales (49%) en comparación con otros violadores desconocidos (84%). Así, la investigación futura debería explorar más a fondo este nuevo tipo de delincuente sexual, para conocer mejor la práctica investigativa de sus conductas y dinámicas.

Además, el hallazgo de que algunas conductas predijeron las convicciones previas de un violador desconocido tiene varias implicaciones importantes. Entre estas, ayudar a priorizar los antecedentes potenciales que investigar del agresor es una gran ventaja para las investigaciones de delitos sexuales. Además de mejorar las tasas de detección y detención de agresores sexuales, podría llevar a un empleo más eficiente de los recursos de investigación.

Los hallazgos actuales también son útiles para la investigación conductual, ya que esta depende de la información estadística para respaldar cualquier afirmación conductual realizada.

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La validez de los perfiles criminales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Analysing criminal profiling validity: Underlying problems and future directions” de Ribeiro, R. A. B. y Soeiro, C. B. B. M. (2021), en el que se analiza la validez de los estudios sobre la perfilación criminal.

La elaboración de perfiles criminales o delictivos es una técnica de análisis del comportamiento utilizada para ayudar a identificar determinadas características de un agresor, como patrones conductuales y de personalidad, mediante el análisis de la escena del crimen, el modus operandi y la victimología. Otro método consiste en analizar las características comunes a los delincuentes más violentos. No obstante, se han realizado relativamente pocos estudios que evalúen su validez.

La mayoría de los estudios realizados sobre esta técnica se han realizado sobre delitos sexuales, homicidios e incendiosprovocados, ya que son los ámbitos en los que se han utilizado con más frecuencia. En contraposición, existe cierta controversia en cuanto al uso de perfiles criminales para delitos, por ejemplo, de hurto, teóricamente más simples y comunes. Algunos apoyan su uso, mientras que otros lo refutan, dada la dificultad para identificar características de comportamiento comunes utilizadas en la elaboración de perfiles.

Al elaborar dichos perfiles, es importante tener en cuenta la existencia de dos enfoques diferentes. El enfoque idiográficoconsidera los rasgos específicos de los delincuentes para determinar las características distintivas. Se enfoca en información fáctica basada en el razonamiento deductivo combinado con un método basado en la evidencia forense. Con este enfoque, se desarrolla un perfil criminal analizando un caso (o casos) particular, cometido por un solo delincuente.

En contraste, el enfoque nomotético examina las características comúnmente inferidas de grupos de delincuentes. Este enfoque estudia lo abstracto, subrayando el razonamiento inductivo y un proceso estadístico, comparativo y/o correlacional. Parte de la premisa de que, si ciertos delitos son similares pero cometidos por diferentes delincuentes, entonces estos delincuentes pueden compartir rasgos de personalidad comunes. En este enfoque se pueden identificar dos métodos principales diferentes de elaboración de perfiles criminales: el método clínico frente a los métodos estadísticos.

Estos son solo algunos de los métodos de perfilación criminal existentes. Teniendo en cuenta las cuestiones de validezrelativas a la elaboración de perfiles delictivos, los autores realizaron una revisión sistemática. Dicha revisión sistemática examinó artículos publicados entre 1995 y mayo de 2020 sobre la validez de perfiles criminales de múltiples bases de datos. Finalmente, se seleccionaron un total de 8 artículos.

En general, los estudios se distribuyen en Australia (3), América (3) y Asia (2). Cinco estudios utilizaban métodos cuantitativos y cualitativos; los tres restantes utilizaban métodos retrospectivos. En cuanto a participantes y muestras: dos estudios se basan en información recopilada por agentes de policía, dos por estudiantes universitarios y un estudio realizado por profesionales forenses de salud mental. Los tres estudios restantes, que empleaban métodos retrospectivos, versaban sobre casos de homicidio. En cuanto a los tipos de validez explorados, cinco artículos se centran en la validez aparente, tres en la predictiva y uno analiza la validez de constructo.

En general, los resultados muestran que la elaboración de perfiles delictivos aún requiere más investigación sobre su validez. No obstante, se identificaron algunos problemas, con respecto a los que los autores sugieren una guía para abordarlos. Un hallazgo interesante es la confusión entre precisión y validez, lo que lleva a algunos autores a considerar estos dos conceptos diferentes como idénticos. Mientras que la precisión mide la exactitud de un instrumento (ausencia de errores), la validez evalúa el objetivo subyacente del instrumento (midiendo si, de hecho, evalúa lo que pretende).

No obstante, cabe señalar que ambos son fundamentales para que la elaboración de perfiles delictivos se convierta en una herramienta sólida de investigación científica. Teniendo esto en cuenta, es importante que los estudios futuros sobre psicometría de perfiles delictivos aclaren con precisión qué se está evaluando (validez, precisión, etc.) y que recurran a definiciones consensuadas y empíricas.

La validez predictiva es el segundo tipo de validez más discutido en los estudios de perfiles criminales. Esto es de gran importancia, ya que la validez predictiva evalúa si la elaboración de perfiles criminales tiene éxito en la predicción de las características de los futuros delincuentes. Algunos autores evaluaron la elaboración de perfiles delictivos para casos de homicidio utilizando métodos estadísticos (modelos de regresión multivariante). Sus estudios indican que, aunque existe validez predictiva, podría mejorarse teniendo en cuenta variables de la escena del crimen. Aun así, estos estudios fueron innovadores y probaron estadísticamente la validez de la elaboración de perfiles criminales para los infractores de homicidio japoneses.

Con respecto a la evaluación de los modelos de perfiles criminales, se ha encontrado que el modelo de Keppel y Walter para asesinatos y/o asesinos sexuales tiene problemas estructurales empíricos y, como tal, no es posible validarlo. Este intento de validación es, sin embargo, importante ya que utiliza un enfoque estadístico (escala de proximidad) para validar la elaboración de perfiles criminales por asesinatos sexuales.

Cuanto más se acerque la elaboración de perfiles criminales a la validación estadística, mayor será la posibilidad de que sea reconocida como una herramienta empírica que contribuya a las investigaciones penales.

Aunque puede que no sea posible probar todos los tipos de validez de los perfiles criminales, pueden esbozarse algunas sugerencias. Así, sería prudente desarrollar categorías para evaluar las características de las variables de la elaboración de perfiles, que luego deberían someterse a pruebas mediante determinados procedimientos estadísticos.

Para mejorar la validez de la elaboración de perfiles criminales, los autores proponen también la elaboración de una lista de verificación con variables basadas en teorías y modelos adaptados a tipos específicos de delitos violentos (por ejemplo, homicidio, delitos sexuales e incendios provocados).

Esto debería facilitar la evaluación de diferentes tipos de validez y contribuir a una metodología más rigurosa de elaboración. Por tanto, se sugiere un modelo integrador que incluya varios procedimientos estadísticos comparativos y confirmatorios, junto con un enfoque inductivo basado en modelos psicológicos y teóricos.

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La impresión 3D en el ámbito forense. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “An Overview of 3D Printing in Forensic Science: The Tangible Third-Dimension” de Carew, R. M. y Errickson, D. (2020), en el cual se estudia la utilidad potencial de las impresiones 3D en el ámbito forense.

A pesar del desarrollo de la impresión 3D, hay muy pocos ejemplos de su aplicación en escenarios forenses en la literatura publicada. Sí se ha observado su aplicación en otros ámbitos como, por ejemplo, la medicina. En las ciencias forenses, gran parte del modelado 3D que se ha realizado está en formato virtual. Inicialmente, esto se debió a la inaccesibilidad de la tecnología de impresión 3D. Sin embargo, en general, es evidente que la creación de réplicas 3D en el ámbito forense puede ser beneficiosa.

La impresión 3D utiliza capas sucesivas de un material para construir un objeto en tres dimensiones. También se puede conocer como fabricación aditiva, debido al proceso de adición de materiales o creación rápida de prototipos. Hay varias fases para pasar de un modelo digital a una réplica impresa, que incluyen: adquisición y procesamiento de imágenes, creación de modelos 3D y traducción de los datos del modelo al lenguaje de la impresora 3D.

Así, las aplicaciones potenciales de las reconstrucciones impresas en 3D en la ciencia forense son numerosas. Las réplicas podrían utilizarse en todo el proceso de la ciencia forense: en las escenas del crimen, recopilación de inteligencia, análisis e interpretación de materiales, en las investigaciones policiales y en la presentación de pruebas en los tribunales. Además, las réplicas en 3D podrían ser beneficiosas para la enseñanza de las ciencias forenses y la divulgación pública. Para que la impresión 3D se utilice en la ciencia forense, particularmente en los tribunales de justicia, la disciplina necesita una base de evidencia reconocible que respalde su confiabilidad y aplicabilidad.

Los diferentes métodos de impresión 3D se estandarizaron en siete grupos. La selección del método dependerá del uso deseado y del aspecto visual de la réplica, las propiedades del material requeridas y las limitaciones de la impresora. El modelado de deposición fundida es generalmente una técnica popular, debido a su asequibilidad y la simplicidad del método. Por el contrario, el material jetting es un método muy preciso, pero también el más caro.

Así, encontramos diversas aplicaciones forenses en potencia de la impresión 3D en este ámbito. La documentación de las escenas del crimen mediante un escáner láser terrestre no es un concepto nuevo. Sin embargo, la literatura sobre la impresión de estos modelos es limitada. La creación rápida de prototipos puede ayudar a crear un modelo reducido de una escena, que podría ilustrar información compleja. Estos podrían aplicarse tanto a escenas interiores como exteriores. Por ejemplo, Liscio, en 2013, imprimió en 3D un accidente de coche que ayudó a visualizar su posición final en relación con otros objetos.

La reconstrucción de las trayectorias de las balas también ha progresado. Pueden generarse utilizando una variedad de técnicas de imágenes digitales (como el escaneo láser) como parte de una reconstrucción virtual de la escena del crimen. Las trayectorias dentro de un cuerpo humano, tanto vivo como fallecido, también se pueden modelar para mostrar lesiones, o comprender una secuencia de eventos.

Ahora bien, no hay evidencia de que esto se extienda a la impresión 3D. Sin embargo, es perfectamente factible que la trayectoria de una bala pueda imprimirse como una fuente alternativa de visualización. Además, esto no se limita a las trayectorias de las balas, y se puede aplicar un flujo de trabajo similar en el análisis de patrones de manchas de sangre para demostrar su distribución; sin embargo, esta noción aún no se ha explorado.

Como evidencia de rastreo, el uso de la impresión 3D se ha centrado en hacer coincidir las marcas de trazas o herramientas con las lesiones. Un ejemplo de esta aplicación se encuentra en el uso de marcas en huesos mediante la impresión 3D. Asimismo, esta tecnología podría aplicarse a la documentación in situ de marcas de trazas en objetos procedentes de una entrada forzada a una casa o una caja fuerte. Esto podría preservar las estrías antes de que se hayan aplicado los medios de yeso.

Por otro lado, se ha discutido el concepto de impresión 3D de una huella dactilar a mayor escala. Sin embargo, se cree que imprimir una huella dactilar latente (de una superficie) sería, posiblemente, más difícil que hacerlo con una huella natural, obtenida directamente de la yema de los dedos. La recuperación óptica del calzado se ha discutido en profundidad.

Esto también ha incorporado la documentación de alta resolución de las impresiones de los neumáticos. Así, se ha demostrado que la impresión 3D permite ilustrar características que no se pueden ver en un caso tradicional. Para la interpretación, esto es importante ya que las pequeñas características se visualizarán mejor. A su vez, el modelo impreso en 3D podría ampliarse para demostrar estas características en un juicio.

Asimismo, el uso de la impresión 3D en arqueología forense es extremadamente novedoso, pero tiene el potencial de complementar las prácticas arqueológicas forenses. Supone una herramienta útil para demostrar visualmente características que, desde entonces, han sido destruidas o eliminadas mediante excavaciones. Del mismo modo, las impresiones 3D son útiles para documentar los cambios internos y externos de los tejidos blandos y los huesos. La impresión 3D anatómica no solo supone una ayuda para la enseñanza y formación. Existen numerosos beneficios para el uso de la impresión 3D en la medicina forense; sin embargo, existen implicaciones éticas que también deben tenerse en cuenta.

Por su parte, la antropología forense es una de las pocas áreas de la ciencia forense (fuera de la medicina) donde la aplicación de la impresión 3D está comenzando a explorarse por completo. Cuando esta se combina con imágenes volumétricas, las estructuras óseas internas que normalmente no serían visibles pueden imprimirse para su análisis. Del mismo modo, también podría ser útil realizar análisis en impresiones 3D si los elementos del esqueleto no son inmediatamente accesibles, como cuando el tejido todavía está presente.

Además, referente a la impresión 3D de restos humanos, existe la posibilidad de crear un modelo impreso “multicapa”, el cual podría tener capas o piezas removibles para ayudar a demostrar los procesos tafonómicos. Dichas réplicas serían beneficiosas para la enseñanza, la divulgación pública o las demostraciones en los tribunales.

Más recientemente, la impresión 3D está comenzando a aplicarse en odontología forense. Una gran ventaja es que las réplicas de huesos y dientes humanos se pueden imprimir en 3D con métodos sencillos. Dentro de la odontología forense, podría aplicarse para el análisis de marcas de mordidas, reconstrucciones faciales, estimaciones de edad o para la identificación de personas. La impresión 3D ha sido un desarrollo útil en las reconstrucciones faciales forenses con cráneos impresos en 3D, utilizados en lugar de los métodos tradicionales basados en arcilla o yeso. Finalmente, la ingeniería forense y la reconstrucción de accidentes pueden involucrar tipos de muestra como edificios, estructuras grandes y vehículos.

En consecuencia, la incorporación de la impresión 3D en el ámbito forense presenta múltiples ventajas, como la interacción física, la visualización de objetos y escenas transitorias, su demostración o recreación en los tribunales, o una mayor comprensión del objeto o áreas de estudio. Por otro lado, existen cuestiones como la posibilidad de que las pruebas se vuelvan inadmisibles. La discusión sobre la precisión y representación es, por tanto, necesaria. Con el creciente potencial de la impresión 3D y su aplicación en las ciencias forenses, deberán crearse pautas de buenas prácticas que, a su vez, incrementen el uso futuro de esta técnica.

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Comportamiento financiero y literatura financiera. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Financial literacy and fraud detection” de Engels, C.; Kumar, K. y Philip, D. (2019), en el que se analiza si tener conocimientos sobre la literatura financiera sirve a las personas para detectar fraudes.

Dado que los sistemas automatizados de detección de fraudes no siempre los reconocen, los bancos hacen hincapié en que sus clientes detecten y denuncien fraudes en sus cuentas.

Esto hace plantearse, ¿cuánta importancia tienen la educación financiera, la capacidad de procesar información económica y tomar decisiones financieras informadas para la detección de fraudes?

El conocimiento financiero puede proporcionar las habilidades para distinguir mejor la información genuina de la fraudulenta, hacer que alguien esté más atento al riesgo de fraude, reducir su ignorancia al respecto y permitirles cultivar una mayor efectividad en la detección de fraudes. Por tanto, un comportamiento financiero prudente puede reducir la exposición de un individuo a ser blanco de fraude.

Existe una creciente evidencia de que existe una fuerte relación entre la educación financiera y los resultadoseconómicos. Por ejemplo, se observa que las personas con conocimientos financieros son más conscientes de los productos y servicios financieros, se involucran mejor en las actividades de gestión financiera cotidiana. Así, el conocimiento financiero puede proporcionar las habilidades necesarias para mejorar la atención de las personas a las prácticas fraudulentas, aumentar sus capacidades de detección y capacitarlas para disuadir el fraude.

Con el fin de ahondar en esta cuestión, para analizar la relación entre la educación financiera y la detección de fraudes, los autores utilizaron la información de 5.698 encuestados estadounidenses de la Encuesta Nacional de Bienestar Financiero (NFWBS en inglés), realizada en 2016, diseñada para ser representante de la población adulta de EE.UU. Además de la información socioeconómica y demográfica, la encuesta preguntaba si han experimentado fraude en el pasado. La encuesta también captura la educación financiera de los encuestados, el uso de productos financieros y la información sobre el comportamiento financiero.

Los resultados de la estimación muestran que el conocimiento financiero juega un papel importante en la detección del fraude. Este hallazgo se mantiene incluso después de controlar el nivel de uso de productos financieros por parte del individuo. Aunque faltan datos, los resultados apoyan la conjetura de que un mayor uso de productos financieros alternativos expone a las personas a más incidentes de fraude.

Entre los atributos demográficos, observamos que la educación y los ingresos juegan un papel importante en la detección del fraude. Teniendo en cuenta el estado civil de los encuestados, los solteros detectan relativamente menos fraude financiero, en comparación con las personas casadas. Con respecto a las ubicaciones geográficas de los encuestados, ninguna tenía un impacto significativo en la capacidad de detectar el fraude financiero, lo que sugiere que no son importantes en la era digital.

Asimismo, los resultados indican que las personas con el comportamiento financiero más alto autoinformado detectan el fraude solo cuando su conocimiento financiero también es alto. Por otra parte, los resultados sugieren que, en general, la gestión eficiente del dinero a través de un buen comportamiento financiero es inadecuada para detectar el fraude. El fraude al consumidor es complejo y sus incidencias son inesperadas. Por lo tanto, es necesario un cierto grado de sofisticación financiera a través del conocimiento financiero para detectar dicho fraude cuando ocurre.

Así, los hallazgos descritos establecen una fuerte asociación entre el conocimiento financiero y la detección de fraudes. Las personas con tales conocimientos tienen las habilidades para detectar mejor el fraude cuando ocurre. Sin embargo, los individuos con niveles más bajos (más altos) de bienestar subjetivo generalmente estarán menos (más) atentos a sus necesidades generales de bienestar y tendrán menos (más) capacidad cognitiva para detectar el fraude.

Esto es: el bajo bienestar subjetivo debilita la relación positiva entre el conocimiento financiero y las propensiones a detectar el fraude. En contraposición, con niveles más altos de bienestar subjetivo observamos que el conocimiento financiero emerge como un determinante significativo de la capacidad del individuo para detectar el fraude. Curiosamente, sin embargo, también observamos que en estos niveles puede romperse la relación entre el conocimiento financiero y la detección del fraude.

En este caso, las personas parecen demasiado positivas y optimistas para realizar una detección eficaz del fraude. Así, cuando se trata de detectar fraudes, vale la pena no ser demasiado optimista. Consecuentemente, el bienestar subjetivode un individuo juega un importante papel moderador en la relación entre el conocimiento financiero y la detección del fraude.

En cualquier caso, los resultados indican que cuanto más informado financieramente es un individuo, mayor es la detección del fraude. Esto corrobora la conjetura de que, con conocimiento financiero, las personas se vuelven más hábiles para detectar fraudes cuando ocurren. El conocimiento financiero proporciona la sofisticación financiera necesaria para detectar el fraude.

Asimismo, cabe señalar que, por conductas de administración del dinero, nos referimos a establecer y perseguir metas financieras; establecer y consultar un presupuesto; si las facturas se pagan a tiempo y se revisan en busca de errores, etc. Pero, como se ha expuesto, los resultados sugieren que la gestión eficiente de las finanzas no se correlaciona directamente con una mayor eficacia para detectar comportamientos fraudulentos.

De hecho, es el conocimiento financiero en sí el que proporciona el grado de sofisticación necesario para poder detectar el fraude.

El efecto positivo del conocimiento financiero en la detección del fraude sigue siendo un factor de gran influencia, incluso tras tener en cuenta los niveles de uso de las personas en productos y servicios financieros tradicionales y alternativos.

Además, tampoco debe olvidarse que, como recalcábamos, el bienestar subjetivo juega un papel moderador importante en la relación entre el conocimiento financiero y la detección del fraude. Los niveles más bajos de bienestar subjetivo pueden reducir la atención a los casos de fraude debido a una mayor carga cognitiva y, por lo tanto, atenuar dicha relación entre conocimiento financiero y detección del fraude.

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Ciberacoso, ¿dónde está el límite? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Confusing Stalking for Romance: Examining the Labeling and Acceptability of Men’s (Cyber)Stalking of Women” de Becker, A.; Ford, J. V. y Valshtein, T. J. (2020), en el que se estudia el ciberacoso de mujeres.

¿Dónde trazamos la línea divisoria entre romance normativo y violencia sexual?

Aunque esta pregunta se ha explorado para la violación y el acoso sexual, otras formas de violencia sexual no han sido tan estudiadas. Este sigue siendo el caso del acoso, el cual no se estudia tanto en sus manifestaciones offline como las cibernéticas.

Aunque las definiciones varían dentro de la literatura y legislación, los académicos suelen definir el acoso como una serie de acciones dirigidas a una persona específica. Estas incluyen avistamientos visuales repetidos o proximidad física; comunicación no consensual; amenazas verbales, escritas o implícitas; o una combinación de ellas. El acoso online es el que se lleva a cabo principalmente mediante el uso de tecnología, como las redes sociales, teléfonos, mensajería y rastreo por GPS. El acoso a menudo incluye tácticas tanto online como offline. Aunque no todo acoso es de naturaleza romántica o sexual, la mayoría sí lo es.

Investigaciones recientes sugieren que los aumentos del uso de las redes sociales e Internet pueden estar creando nuevos lugares para el acoso online. Así, las tácticas de acoso online han impulsado la prevalencia del acoso en los últimos años. A pesar del trauma psicológico que todo acoso conlleva, el acoso online generalmente no se considera un problema serio. Similar a la cultura de la violación, la cultura del acoso es aquella en la que las conductas de acoso son aceptadas y perpetuadas a través de creencias culturales y estructuras sociales en torno al género y la sexualidad.

Entonces ¿debería entenderse y analizarse el acoso como un fenómeno propio?

Según diversos estudios, las creencias sexistas impactan en las percepciones del acoso y otras formas de violencia sexual. Estas creencias a menudo se refuerzan a través de guiones sexuales, definidos como los esquemas generalizados a través de los cuales se aprende y se comprende la sexualidad. Actúan como hojas de ruta para etiquetar y dar significado a los comportamientos sexuales, así como para identificar la violencia sexual.

El papel del género también es importante, ya que puede afectar al respaldo de creencias heteronormativas y sexistas. Las investigaciones muestran que las personas, en general, y las mujeres, en particular, expresan un mayor miedo a los extraños, la noche y estar al aire libre, a pesar de que la mayor parte de la violencia es perpetrada por parejas íntimas en espacios íntimos. Este miedo, o miedo percibido en lugar del peligro real en ocasiones, se manifiesta en las estrategias que utilizan las mujeres para evaluar y minimizar continuamente el riesgo de peligro.

El estudio de los autores examina cómo el género de los participantes, las creencias de género y el contexto particulardel acoso dan forma a las percepciones del acoso online en las redes sociales. Además, también faltan investigaciones sobre el papel de la relación entre el acosador y el objetivo.

Así, se contó con 727 participantes (380 mujeres y 347 hombres) de entre 18 y 72 años estadounidenses. La mayoría de nuestra muestra se identificó como heterosexual; Además, la mayoría vivía en entornos suburbanos, seguidos de entornos urbanos y rurales. Primero se les pidió a los participantes que leyeran y respondieran a una de las cuatro viñetas ficticias asignadas al azar que representan un escenario entre Paul (un hombre) y Kim (una mujer). Después de leer la viñeta asignada, se les pidió que dijeran si la situación leída se calificaba como acoso, así como el grado en que consideraban aceptables estos comportamientos. Las viñetas describían cuatro contextos de acoso: por un extraño, una cita única, un compañero de trabajo y un ex novio.

Todas las viñetas se complementaron con “capturas de pantalla” de mensajes de Facebook. En estas viñetas, el acosador, Paul, se está acercando activamente a Kim de varias formas: mensajes repetidos en Facebook, comentando fotos y encontrando las cuentas de redes sociales de Kim. Después de que esta bloquee a Paul para que no pueda contactarla o ver sus perfiles, él comienza a llamar a su casa y enviar flores a su oficina. Los términos “violencia sexual”, “sexismo” o “heteronormatividad” no aparecieron en la descripción de la encuesta, y la palabra “acoso” apareció después de leer el escenario.

Los resultados muestran que, en comparación con los hombres, es más probable que las mujeres identifiquen correctamente el ciberacoso y consideren que es menos aceptable socialmente. El género tiene una influencia significativa en la identificación y etiquetado de conductas de acoso online. Además, aunque la mayoría de los encuestados etiquetan los comportamientos de Paul en las viñetas como “acoso”, existen persistentes diferencias de género en su aceptabilidad.

Así, los participantes calificaron el acoso del ex novio como más aceptable, en comparación con el de un extraño. También sugieren que la minimización y normalización del acoso online puede estar impulsada no solo por el género en sí, sino por una jerarquía culturalmente aceptada de narrativas de acoso y creencias de género actitudinales. Destaca, así, la importancia del sexismo hostil en la configuración de las percepciones del acoso. Ser hombre se relacionó con creencias sexistas hostiles más altas, lo que a su vez se asoció con una menor probabilidad de identificación del acoso y una mayor aceptabilidad.

En cualquier caso, el 72,6% de los hombres y el 82,1% de las mujeres consideraban que estos comportamientos de acoso no eran nada aceptables. Esto deja aproximadamente al 20% de las mujeres y al 30% de los hombres que creen que el ciberacoso es aceptable en algún nivel.

Que las mujeres, de media, experimenten más acoso y violencia sexual en sus vidas que los hombres podría explicar que sean más propensas a identificar comportamientos de acecho. Las personas eran mucho menos propensas a reconocer el acoso entre compañeros de trabajo y las citas de una noche. Esta falta de reconocimiento del acoso fue la más pronunciada para los ex novios / parejas. Cuando ocurre con un extraño es más probable que se identifique correctamente la situación como acoso. Además, este se consideraba menos aceptable cuando lo realizaba un extraño en vez de un ex novio.

Los hallazgos indican que las actitudes sexistas y los dobles raseros sexuales influyen en las percepciones del ciberacoso. Estas actitudes difuminan el límite entre la búsqueda romántica online ordinaria y el ciberacoso. Las investigaciones sugieren que vivimos en una “cultura del acoso“, donde este se normaliza, minimiza y/o romantiza a través de instituciones culturales.

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Utilidad de la antropología forense en casos de maltrato animal. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “A multidisciplinary investigation of chronic animal abuse: Collaboration between veterinary forensics and forensic anthropology” de Smith-Blackmore, M. y Bethard, J. D. (2020), en el cual se estudian los beneficios de la colaboración entre la veterinaria y la antropología forense en casos de maltrato animal.

En la medicina forense veterinaria, la lesión no accidental de un animal se refiere al trauma que surge del abuso físico de este.

La definición legal de maltrato animal varía entre jurisdicciones, pero una comúnmente aceptada es: aquel comportamiento socialmente inaceptable que causa dolor, sufrimiento o angustia innecesarios y/o la muerte de un animal.

El maltrato animal puede causar angustia psicológica a las personas y se sabe que está asociado con otros delitos, violentos y no violentos. En cualquier caso, los veterinarios forenses pueden trabajar con antropólogos forenses para lograr una mejor comprensión, más detallada, del patrón de lesiones de un animal. Por ejemplo, uno de los posibles beneficios podría ser comprender mejor la cronología —cuánto ha durado el abuso evidenciado en el tiempo— y otros hechos asociados con los delitos de abuso o maltrato animal.

Ahora bien, en aquellos casos en los que la causa de la lesión sea ambigua, es necesario realizar más pruebas para respaldar un diagnóstico de lesiones no accidentales. Reconociendo esta necesidad, ya se han publicado investigaciones previas que proporcionan un marco de diagnóstico en tales casos.

Entre otros, los hallazgos radiográficos revelaron cinco características que, al menos, deberían aumentar las sospechas y respaldar un diagnóstico de lesiones no accidentales: la presencia de múltiples fracturas; fracturas que ocurren en más de una región del cuerpo (miembro anterior, miembro posterior y axial); fracturas transversales; fracturas que se presentan en una etapa posterior de curación (presentación tardía); y múltiples fracturas en diferentes etapas de curación.

En otra de estas investigaciones previas sobre la materia, se encontró que las lesiones asociadas a lesiones no accidentales fueron fracturas de cráneo, dientes, vértebras y costillas, hemorragia escleral, daño en garras y evidencia de fracturas más antiguas. Por lo tanto, al reconocer e incorporar los hallazgos modelados de la literatura, los veterinarios forenses pueden diferenciar con seguridad las lesiones accidentales de los casos de lesiones no accidentales.

Así, el objetivo de la investigación de los autores radica en ilustrar la aplicación práctica de estos estudios previos mediante un estudio de caso.

En septiembre de 2013, se encontró un perro aparentemente herido de gravedad en la calle y significativamente bajo de peso. Se evaluó que el perro era una hembra pitbull joven, con politraumatismo y un pronóstico reservado para volver a caminar o moverse. Tras eutanasiarla ante dicho pronóstico, el veterinario examinador informó a las autoridades de sus sospechas de que se tratasen de lesiones no accidentales.

En el examen externo postmortem se observó que: el cuerpo pesaba 8,2 kg; un perro sano de su raza y estructura debería pesar normalmente unos 18 kg. A nivel óseo, se encontraron múltiples fracturas de cráneo y lesiones en varios estados de cicatrización, fracturas por aplastamiento de las apófisis espinosas dorsales, lesiones de piernas, de hombros y fracturas de costillas. Este patrón de lesiones era incompatible con las causadas por golpes contra automóviles o peleas con otros perros.

Las lesiones se encontraban en varios estados de curación, lo que indica que ocurrieron en distintas ocasiones.

El veterinario que realizó el examen postmortem solicitó la asistencia de un antropólogo forense para ayudar a determinar la duración y secuencia de las lesiones. El examen antropológico siguió las prácticas habituales de eliminación de tejidos blandos. Después de que se extrajeran los tejidos blandos manualmente, se examinaron todas las superficies óseas en busca de evidencia de lesiones esqueléticas diagnósticas de lesiones antemortem. Se detectaron las siguientes lesiones antemortem:

animal Utilidad de la antropología forense en casos de maltrato animal. Club de Ciencias Forenses

El análisis macroscópico de los tejidos esqueléticos confirmó los hallazgos del veterinario de múltiples lesiones antemortem ubicadas en todo el cuerpo del perro. Las tasas de curación se clasificaron generalmente en las etapas de inducción y callos blandos. Sin embargo, el antropólogo forense tuvo cuidado de no asignar un intervalo cronológico a estas observaciones. Para terminar de confirmar el diagnóstico, se localizó al último dueño del animal y se tomaron muestras y fotografías del último lugar donde vivió el perro antes de que se encontrase en la calle. Así, se probó la culpabilidad del último dueño, posteriormente condenado por maltrato y crueldad animal.

El análisis de casos sospechosos de abuso puede resultar un desafío para los patólogos forenses y radiógrafos que no tienen experiencia en el examen directo de huesos. En tales casos, las lesiones esqueléticas radiográficamente invisibles que documentan un historial de trauma a menudo pueden ser identificadas por un antropólogo forense que cuenta con la experiencia osteológica adecuada.

Por ende, a medida que continúan desarrollándose tanto la veterinaria forense como la antropología forense, un área emergente de superposición y oportunidad de desarrollo entre ambas son los estudios adicionales de trauma veterinario basados en el esqueleto.

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Temperatura: la importancia de su reconstrucción para la investigación criminal. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Stay cool or get hot? An applied primer for using temperature in forensic entomological case work” de Lutz, L. y Amendt, J. (2020), en el que se analizan los métodos más precisos para reconstruir la temperatura en escenas del crimen, según distintos intervalos postmortem y desde la perspectiva de la entomología forense.

La temperatura es un elemento clave para las ciencias forenses, en disciplinas como la patología o antropología. Es de especial importancia para determinar el intervalo postmortem.

Por lo tanto, no es sorprendente que la temperatura también juegue un papel muy importante en la entomología forense. La temperatura afecta a la actividad, oviposición y la sucesión de insectos en un cadáver. Especialmente, afecta al crecimiento de los insectos que se alimentan de un cuerpo en descomposición. La estimación del crecimiento y la edad de las etapas inmaduras de los insectos carroñeros se logra utilizando, por ejemplo, la suma térmica. La edad resultante es la base para determinar el intervalo postmortem mínimo.

Además de la identificación correcta de las especies, saber la temperatura a la que estuvieron expuestos los insectos durante el crecimiento es el paso más importante para estimar dicho intervalo.

Hay muchas pautas y estándares publicados sobre cómo usar, modelar o reconstruir la temperatura en las investigaciones forenses. En todos se proponen mediciones de temperatura “diarias”, “horarias” o “múltiples” in situ después de haber encontrado el cuerpo. Sin embargo, a pesar de su importancia, la reconstrucción de la temperatura sigue siendo objeto de controversia y punto débil de la entomología forense.

Durante las últimas dos décadas, varios autores se han centrado en mejorar la recopilación de la temperatura de la escena del crimen y el impacto de distintos factores en la precisión de su estimación. Algunos de estos factores son la meteorología, microclimas en el área de la escena, presencia de luminosidad o sombras… etc. No obstante, todavía no parece haber un enfoque uniforme para estimar la temperatura.

Así las cosas, los autores estudiaron 51 informes de casos de los últimos 25 años, identificando 5 categorías de cómo se estimó o calculó la temperatura.

En la mayoría de los informes de casos, en el 72% solo se utilizaron datos de la estación meteorológica más cercana sin vinculación con la temperatura en la escena del crimen. El 27% informes no consideran los datos de la estación meteorológica en absoluto, pero utilizan mediciones propias tomadas en la escena del crimen después del descubrimiento del cadáver, que a veces eran deficientes con solo una medición justo después del momento del descubrimiento.

Con base en esa encuesta se puede decir que la reconstrucción de temperatura rara vez se realiza en el trabajo de casos entomológicos forenses, al menos en los casos publicados. En particular, los modelos estadísticos más complejos (como los modelos aditivos generalizados) siguen siendo únicos.

Así, en el estudio propio de los autores el objetivo era promover las mediciones de temperatura en el sitio del descubrimiento y la comparación con los datos oficiales de las estaciones meteorológicas cercanas y analizar si los modelos aditivos generalizados o la regresión lineal son más adecuados para reconstruir la temperatura en la escena de un crimen. En este contexto, se comprobaron la influencia de diferentes variables.

En total, se establecieron 3 sitios hipotéticos de descubrimiento de los cuerpos en una antigua zona militar a 20 km al este de Münster, Alemania. En el primer escenario el cuerpo estuvo expuesto a la luz solar durante todo el día con vegetación, al aire libre. En el segundo, el cuerpo estaba cubierto por ramas al aire libre. En el tercero, el cadáver estaba rodeado por grandes árboles que proporcionaban sombra la mayor parte del día.

La temperatura en cada sitio se registró cada hora desde el 24 de julio hasta el 13 de agosto de 2017. Además, se descargaron las mediciones de temperatura por hora de la estación meteorológica más cercana. La temperatura se registró con un sensor.

Para cada uno de estos escenarios, la recolección de temperatura en el sitio se realizó durante uno (24 h), tres (72 h), cinco (120 h), siete (168 h) y diez (240 h) días tras el descubrimiento del hipotético cadáver. Luego, los datos de temperatura se correlacionaron con los datos de la estación meteorológica para el tiempo correspondiente, lo que resultó en cinco períodos de correlación para cada intervalo postmortem. Esto se hizo para los tres sitios de descubrimiento de cuerpos.

Se compararon los datos de temperatura in situ y los datos correspondientes de la estación meteorológica para cada uno de los períodos de correlación. Estas comparaciones permitieron la producción de modelos. Los modelos se desarrollaron mediante regresión lineal y modelos aditivos generalizados. En total, se desarrollaron 45 modelos utilizando regresión lineal y 45 utilizando modelos aditivos generalizados.

Los resultados mostraron que el uso de los modelos aditivos generalizados puede proporcionar reconstrucciones de temperatura en la escena del crimen más precisas que la regresión lineal o la información de estaciones meteorológicas. En el 95,6% de todos los modelos, la temperatura reconstruida con estos modelos fue más cercana a los datos reales en el sitio que en los otros modelos.

La inclusión de la variable “hora del día” en los modelos ayudó a incrementar enormemente la precisión. Esto se debe a que así se cubrían posibles efectos causados por oscilaciones entre la temperatura en la escena del crimen y la estación meteorológica. Sin embargo, los resultados revelaron que la recopilación de datos en el lugar debe realizarse cada hora durante al menos 3 días para obtener una reconstrucción precisa de la temperatura en la escena del crimen.

Además, el microclima específico en la escena (sombra, sol, etc.), puede influir en la precisión de la reconstrucción de la temperatura. Un modelo de temperatura (modelos aditivos generalizados, regresión lineal) proporciona mejores resultados si la diferencia entre los datos in situ utilizados no se desvía demasiado de la temperatura que se va a reconstruir. Esto a menudo puede lograrse, si es posible, realizando las mediciones cerca del día del descubrimiento, no con un retraso de varios días o semanas.

En cualquier caso, es imprescindible diferenciar entre escenarios al aire libre y sitios cerrados. Esto se debe a que las oscilaciones de temperatura y la influencia de otros agentes, como la meteorología, son muy distintas entre ambos. Si se encuentra un cuerpo en interiores, los requisitos para una reconstrucción de temperatura cambian.

Consecuentemente, la reconstrucción de la temperatura con modelos aditivos generalizados es muy útil porque pueden considerarse muchos parámetros de la escena del crimen (humedad relativa, velocidad del viento, precipitación…) para que la reconstrucción de la temperatura sea lo más precisa posible.

Finalmente, para alcanzar una mayor eficacia, las grabaciones de datos deberían realizarse cada hora durante un mínimo de 3 días hasta 10 días, siendo recomendable recrear las condiciones de la escena. Si la temperatura no se reconstruye (o no se puede reconstruir) por diversas razones, una comparación y discusión de los datos in situ con los de una estación meteorológica es lo mínimo que deben hacer los expertos forenses.

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El perfil del delincuente sexual coreano. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Profiling Korean sex crimes: Offender characteristics and crime scene actions” de Kim, S.; Almond, L. y Eyre, M. (2019), en el que se analiza el perfil criminal del delincuente sexual coreano.

El perfil criminal, o análisis de conducta, suele ser empleado especialmente en casos de delitos violentos. Por ello los delitos sexuales no son una excepción. Contrariamente, son, junto a los homicidios, los crímenes más frecuentes y apropiados en los que utilizar la perfilación.

Sin embargo, las clasificaciones de los agresores sexuales han experimentado diversas críticas y cambios con el paso del tiempo. Específicamente, diversos estudios intentaron mejorar la comprensión de las características del delincuente al diferenciar los comportamientos delictivos.

Los perfiles de agresores sexuales existentes han sido realizados mayoritariamente en países occidentales, como EE.UU, Reino Unido o Canadá. Por ello, deberían realizarse estudios para asegurar que los enfoques de elaboración de perfiles pueden generalizarse a delitos sexuales cometidos en otras naciones. Esto es, no se trata solo de aumentar nuestro conocimiento sobre la conducta criminal. El objetivo también es comprobar si las teorías basadas en contextos occidentales se aplican a contextos no occidentales. O si, por el contrario, existen diferencias culturales, etc.

Debido a estos motivos, la elaboración del perfil criminal del agresor sexual coreano resulta interesante y necesario.

En Corea del Sur, el número de delitos sexuales es muy superior al de otros delitos violentos. En 2018, se registraron 23.478 mientras que, en comparación, se observaron 309 homicidios y 821 robos. Así las cosas, algunos investigadores destacados realizaron estudios significativos para establecer modelos coreanos de comportamiento delictivo. Estos también tienen utilidad para la elaboración de perfiles criminales.

Así, varios estudios mostraron recientemente resultados notables al comparar comportamientos delictivos coreanos y occidentales. Concretamente, se descubrió que había similitudes y diferencias entre los delincuentes de homicidiocoreanos, finlandeses y suecos en los comportamientos de mutilación en los cuerpos de las víctimas. Encontramos otro ejemplo en un estudio comparativo entre homicidas sexuales coreanos y canadienses (aquí podéis leer más sobre homicidas sexuales).

Por tanto, se han realizado algunos estudios sobre comportamientos y características delictivas en Corea del Sur. No obstante, todavía hay poca investigación para probar si los perfiles occidentales de delincuentes sexuales están validados. Con el fin de identificar diferencias, de haberlas, los delitos sexuales entre Occidente y Corea del Sur, el conocimiento se puede utilizar como base científica para mostrar la necesidad de desarrollar un modelo temático adecuado de los delitos sexuales coreanos.

Con este fin, los autores examinaron un total de 50 casos de crímenes sexuales representativos acontecidos entre 2006 y 2009. La edad de las víctimas iba desde los 6 hasta los 50 años. La de los agresores, todos hombres, desde los 16 hasta los 56 años. En el 72% de los casos, los agresores eran extraños, y en el 28% conocidos de las víctimas. Los archivos del caso generalmente contenían los perfiles de los delincuentes, métodos delictivos, información de la escena del crimen y declaraciones de los delincuentes y las víctimas.

Bien, se establecieron 27 variables sobre características de los agresores, escenas del crimen y el delito en sí. Esto es, cómo fueron perpetrados. Posteriormente, se compararon las variables identificadas en los agresores sexuales coreanos con los occidentales (concretamente de Gran Bretaña). Cada caso se clasificó en base a tres temas, o temas híbridos, según la puntuación de frecuencia de la ocurrencia de variables.

Los resultados fueron los siguientes. El 84% de los casos fueron asignados a un tema concreto y el 14% como híbridos. De los primeros, el 44% se clasificó dentro del tema de participación y hostilidad, el 20% se clasificó como tema de control y el 20% se clasificó como robo. En el primer tema, casi el 60% de los agresores conocían a las víctimas, mientras que en los otros dos era entre el 20% y el 10%.

Se encontró que los dos países eran diferentes en la frecuencia del comportamiento delictivo. Particularmente, en acciones en la escena del crimen entre delincuentes coreanos y británicos. El agresor sexual coreano suele cometer penetración vaginal, fuerza a la víctima a participar y también abusa verbalmente de ella. El británico, si bien también realiza la penetración vaginal, no comparte el resto de las características típicas. Se caracteriza más por ataques sorpresa a las víctimas.

Por otro lado, se detectaron ocho variables de acción en la escena del crimen, contextualizadas en la hostilidad o participación, idénticas al modelo británico. Sin embargo, cinco variables sobre el participación u hostilidad se indicaron en el contexto coreano por parte del agresor. Concretamente: violencia única, rasgar la ropa, identificar a la víctima, degradar a la víctima e insinuar conocer a la víctima. Además, los comportamientos de sexo oral se observaron con mayor frecuencia en la participación y hostilidad.

Asimismo, los agresores sexuales coreanos tienen más probabilidades de tratar a la víctima como un objeto sexual, al tiempo que también desean tener relaciones sociales con las víctimas. La explicación de esto puede ser debido a la cultura sexual coreana, sobretodo el extendidísimo uso de la pornografía. Los delincuentes pueden relacionar comportamientos hostiles con la adquisición de relaciones debido al modelo que se muestra en la pornografía. Por lo tanto, pueden transferir esta conexión a sus actos sexuales.

Estas diferencias sugieren que la investigación transcultural es necesaria. Además, los antecedentes previos de robo y delito sexual, conocer a la víctima y usar vehículos diferían dentro de los comportamientos dominantes entre un país y otro.

La investigación de estas diferencias y del significado implícito tras ellas aumentará nuestro conocimiento sobre los delitos sexuales según distintos países. Por ello, los resultados apoyan la idea de que las asociaciones entre las características del delincuente y las acciones en la escena del crimen se pueden utilizar como una técnica de investigación y perfilación.

Si quieres saber más sobre perfilación criminal y el ámbito de las Ciencias Forenses no te pierdas nuestro Máster de Criminal Profiling o nuestro Experto Universitario en Investigación Criminológica, programa 100% online y certificado por la Universidad a Distancia de Madrid, con becas especiales para lectores del Club Forenses.

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