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Necrofilia en homicidas sexuales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Patterns of Necrophilic Behaviors in Sexual Homicide: A Criminological Perspective” de Chopin, J. y Beauregard, E. (2020), en el cual se investigan la necrofilia y los patrones de comportamientos necrofílicos en casos de homicidio sexual.

La necrofilia se define como la gratificación sexual que se obtiene al tener relaciones sexuales con cadáveres. Este comportamiento está clasificado por el DSM V, describiéndose como una “excitación sexual intensa y recurrente que involucra cadáveres”.

La mayoría de los necrófilos no mantienen relaciones sexuales con los muertos, contentándose con fantasear con actos sexuales post-mortem. Si deciden actuar, los individuos necrófilos utilizan diferentes contextos para encontrar cuerpos de personas que ya están muertas. En algunos casos, el homicidio puede preceder al acto necrofílico. Algunos estudios han considerado a los homicidas sexuales necrofílicos como un tipo específico de delincuente.

Sin embargo, pocos estudios han examinado casos de homicidio sexual, incluyendo actos necrofílicos, basándose la mayoría de estos en informes de casos. Aunque dichos estudios brindan una visión única de las características de los homicidas sexuales necrofílicos, son difíciles de generalizar, pudiendo representar los casos más extremos o inusuales.

En cuanto a las características demográficas de estos homicidas, son siempre hombres y en su mayoría solteros, aunque a menudo viven con alguien. Otros autores encontraron que la edad promedio era de 26 años, siendo la mayoría trabajadores o desempleados. Asimismo, casi todos tenían detenciones previas. En cuanto a su estilo de vida sexual, se ha identificado que los asesinos pseudonecrofílicos (es decir, con atracción transitoria por los cadáveres) tienen más probabilidades de ser heterosexuales en comparación con los asesinos necrofílicos genuinos, mientras que otros estudios encontraron que algunos de ellos pueden sufrir disfunciones sexuales.

Las tipologías teóricas y clínicas a menudo consideran las conductas necrofílicas presentes en el homicidio sexual como una categoría en sí misma. El estudio de los autores investiga las características del delincuente, la víctima y el crimen de los homicidios sexuales donde se perpetraron actos necrofílicos para determinar si la motivación principal para matar está asociada con la obtención de cadáveres o si los actos sexuales post-mortem fueron conductas desviadas secundarias.

La muestra utilizada en este estudio se extrajo de la base de datos internacional de homicidios sexuales. Esta incluye homicidios sexuales resueltos y no resueltos ocurridos entre 1948 y 2018 en Francia y Canadá. Para responder a esta pregunta de investigación, se utilizó una muestra de 109 casos resueltos, donde se identificaron actos sexuales post mortem.

Las características del delincuente, comportamientos sexuales y no sexuales están asociados con esta parafilia. A diferencia de ciertas clasificaciones, las clasificaciones empíricas se identifican a partir de un número adecuado de observaciones, lo que aumenta la generalización de los hallazgos. El mejor modelo sugirió que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas pueden dividirse en cuatro grupos: oportunistas, experimentales, preferenciales y sádicos.

Los oportunistas constituyen el grupo más importante del modelo. Estos son en su mayoría solteros, consumieron alcohol antes del delito y es más probable que tengan condenas penales previas. Estas características son congruentes con estudios previos sobre individuos para los cuales los actos necrofílicos no son la motivación principal del delito.

Curiosamente, los delitos perpetrados por este tipo se caracterizaron por dos aspectos principales: la presencia de robo y la baja diversidad de actos sexuales ante-mortem. Por un lado, la toma de objetos pertenecientes a la víctima puede suceder después de la agresión sexual y el homicidio. Por otro, quitarle objetos a la víctima puede ser la motivación principal, mientras que los actos sexuales y el homicidio suceden como una ocurrencia tardía, siendo esto más probable.

Los experimentales suelen estar en una relación, consumieron alcohol o drogas antes del delito y agredieron solo a mujeres víctimas. Se observaron dos tendencias principales. En primer lugar, estos delincuentes cometieron una importante diversidad de actos sexuales ante-mortem. En segundo lugar, los hallazgos indicaron que estos delincuentes no participaron en actos sádicos ante-mortem y post-mortem. Con base en la diversidad de actos sexuales ante-mortem perpetrados, puede suponerse que estaban motivados principalmente para tener relaciones sexuales con una víctima viva.

Los preferenciales son en su mayoría solteros, presentan disfunciones sexuales y tienen un estilo de vida más solitario. Esto sugiere que presentan dificultades relacionales y no logran establecer relaciones normales (sociales, sexuales…). Se observan dos posibles patrones de “verdadera necrofilia”.

En algunos casos, estos agresores intentaron tener interacciones sexuales ante-mortem pero, ante el fracaso de completar con éxito el crimen, optaron por matar a su víctima para tener una pareja que no se resistiese o le rechazara. Asimismo, la principal motivación puede ser obtener un cadáver con fines sexuales. En estos casos, la muerte de la víctima está motivada por el impulso necrofílico. En tales situaciones, es más probable que las actividades sexuales post mortem se combinen con la mutilación corporal y el desmembramiento.

Finalmente, los sádicos tienen un perfil relativamente común y están bien socializados (sin un estilo de vida solitario). Estas personas poseían una colección sexual (es decir, películas, imágenes mostrando comportamientos sexuales desviados…) que alimentaba sus fantasías sexuales desviadas. La necrofilia en un proceso sexual sádico puede tener diferentes propósitos. Los actos necrofílicos pueden considerarse como una forma definitiva de degradación y humillación.

Asimismo, en algunos casos se perpetraron actos necrofílicos porque los comportamientos ante-mortem y el asesinato no fueron suficientemente satisfactorios para el delincuente. Para los agresores sádicos, los actos sexuales post-mortem se consideran actos secundarios de un proceso centrado en la humillación, tortura y muerte de las víctimas.

Por tanto, los hallazgos proporcionan evidencia empírica de que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas constituyen una población heterogénea de delincuentes. Consecuentemente, los investigadores criminales deben ser conscientes de que la presencia de actos sexuales post-mortem no se refiere a una sola categoría de homicidas sexuales. Es importante observar otros comportamientos en la escena del crimen para determinar la hipótesis de trabajo y priorización de sospechosos. Los profesionales también deben adaptar el tratamiento de estos individuos en función de la motivación de los actos necrofílicos.

Así, la investigación futura, entre otras cuestiones, debe probar la validez de esta clasificación con datos de otros países. También se necesita más investigación empírica para analizar los factores de riesgo psicológicos y del desarrollo de los diferentes tipos de homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas.

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La predicción de antecedentes penales en violadores desconocidos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Assisting the Investigation of Stranger Rapes: Predicting the Criminal Record of U.K. Stranger Rapists From Their Crime Scene Behaviors” de Almond, L.; McManus, M.; Bal, A.; O’Brien, F.; Rainbow, L. y Webb, M. (2018), en el que se investiga la predicción de antecedentes penales de agresores sexuales desconocidos mediante el análisis de las escenas del crimen en casos de violación en Reino Unido.

Los métodos de investigación policial utilizados actualmente en el Reino Unido para delitos graves sin resolver han combinado la investigación y el uso de investigadores conductuales, quienes brindan apoyo y asesoramiento en la investigación de dichos casos.

Las estadísticas publicadas por el Ministerio de Justicia en 2013 mostraban que alrededor de 97.000 personas son violadas cada año en el Reino Unido, siendo el 87% mujeres. Asimismo, el 10% de las agresiones sexuales contra una mujer las cometió un extraño. Los casos de violación por extraños o agresores desconocidos pueden ser particularmente difíciles de resolver. A menudo se carece de evidencia física, y a veces solo el relato proporcionado por la víctima está disponible para los investigadores.

El marco central de la elaboración de perfiles criminales es que las acciones en la escena del crimen se utilizan para hacer inferencias sobre las características un delincuente desconocido. La gran mayoría de los agresores sexuales tiene antecedentes penales; investigaciones previas sugieren que alrededor del 84% de los violadores desconocidos tienen condenas previas. Estos infractores, por tanto, ya están registrados en el sistema. Así, la elaboración de perfiles sobre antecedentes penales tiene el potencial de ser una poderosa herramienta de investigación. Para la práctica forense, los psicólogos han examinado la relación entre los comportamientos en la escena del crimen y los antecedentes penales del delincuente.

Sin embargo, existe poca investigación internacional sobre las relaciones entre los comportamientos en la escena del crimen y los delitos cometidos por los delincuentes reincidentes. Entre estos estudios, Lea, Hunt y Shaw intentaron explorar las asociaciones entre la conducta criminal y los antecedentes penales. Con una muestra de 106 violadores desconocidos del Reino Unido, encontraron que los delincuentes que robaron a la víctima tenían más probabilidades de tener condenas previas por robo, respaldando hallazgos de investigaciones anteriores. También se observó que los delincuentes que tomaron precauciones usando disfraces tenían más probabilidades de tener antecedentes penales.

En contraposición, no se encontró una asociación significativa entre los comportamientos delictivos violentos y las condenas previas violentas. En consecuencia, los estudios anteriores indican que existe alguna evidencia de que los comportamientos delictivos pueden ser útiles para predecir los antecedentes penales de violadores desconocidos, lo que posteriormente puede ayudar con la posible priorización e identificación. Por esta razón, los autores llevaron a cabo su propio estudio para comprobar la validez del potencial de esta teoría.

La muestra de datos consistió en 474 violadores desconocidos condenados contra una víctima femenina. En este estudio, la violación por un desconocido se definió como una violación en la que el autor y la víctima no se conocían entre sí. El comportamiento en la escena del crimen constaba de 22 variables en total. Estas variables pueden clasificarse ampliamente como: ocultación de identidad, comportamiento delictivo, precauciones de salida tomadas, acercamiento, ubicación, vestimenta y escena. Los antecedentes o preconvicciones consistieron en 9 variables: antecedentes penales, robo, daños penales, drogas, robo, delito sexual puntual, delito sexual, hurto y violencia.

Los resultados revelaron varios hallazgos significativos. Por un lado, los comportamientos instrumentales, que mostraban experiencia criminal, eran indicativos de antecedentes penales de tipo más instrumental (ej. Delitos contra la propiedad). Solo se observaron unos pocos factores asociados con preconvicciones violentas y no con preconvicciones sexuales. La “referencia a la policía” y la “entrada forzada” se asociaron significativamente con antecedentes de robo y hurto. No obstante, también se consideró que la referencia a la policía estaba asociada con daños criminales y drogas.

Por su parte, la entrada forzada estaba relacionada con robos y antecedentes penales en general. Las condenas anteriores vinculadas a la entrada forzada indican una tendencia hacia los tipos de delitos adquisitivos. Investigaciones anteriores encontraron que la entrada forzada es un comportamiento predictivo en la escena del crimen en todos estos tipos de delitos.

Robar a la víctima se asoció significativamente con tres antecedentes de condenas penales: robo, hurto y delitos adquisitivos para los violadores desconocidos que muestran esta conducta en la escena. Investigaciones anteriores no han explorado la relación entre el daño criminal y las conductas delictivas en violadores desconocidos. El hecho de que una condena previa por daño criminal incluyera la mayoría de las conductas delictivas es alentador y sugiere que la investigación futura debería considerar explorar más a fondo esta variable de condena. No se encontró ningún comportamiento asociado con las preconvicciones por delitos sexuales.

Así, muchos de los hallazgos revelados son nuevos y no se capturaron ni midieron previamente. Esto se ha atribuido al hecho de que las conductas delictivas entre la población de delincuentes sexuales estén cambiando. Este cambio puede facilitarse por el crecimiento de Internet y el aumento general de la actividad online para las actividades del día a día y las delictivas. Por ejemplo, en los últimos años se ha observado un aumento en el fenómeno de las citas online iniciaba en determinados casos violaciones de desconocidos, dando lugar a un nuevo tipo de delincuente sexual.

El análisis de dichas citas ha revelado marcadas diferencias en comparación con otros violadores desconocidos. Por ejemplo, en el caso de las citas online, los agresores tienen menos probabilidades de tener condenas penales (49%) en comparación con otros violadores desconocidos (84%). Así, la investigación futura debería explorar más a fondo este nuevo tipo de delincuente sexual, para conocer mejor la práctica investigativa de sus conductas y dinámicas.

Además, el hallazgo de que algunas conductas predijeron las convicciones previas de un violador desconocido tiene varias implicaciones importantes. Entre estas, ayudar a priorizar los antecedentes potenciales que investigar del agresor es una gran ventaja para las investigaciones de delitos sexuales. Además de mejorar las tasas de detección y detención de agresores sexuales, podría llevar a un empleo más eficiente de los recursos de investigación.

Los hallazgos actuales también son útiles para la investigación conductual, ya que esta depende de la información estadística para respaldar cualquier afirmación conductual realizada.

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La validez de los perfiles criminales. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Analysing criminal profiling validity: Underlying problems and future directions” de Ribeiro, R. A. B. y Soeiro, C. B. B. M. (2021), en el que se analiza la validez de los estudios sobre la perfilación criminal.

La elaboración de perfiles criminales o delictivos es una técnica de análisis del comportamiento utilizada para ayudar a identificar determinadas características de un agresor, como patrones conductuales y de personalidad, mediante el análisis de la escena del crimen, el modus operandi y la victimología. Otro método consiste en analizar las características comunes a los delincuentes más violentos. No obstante, se han realizado relativamente pocos estudios que evalúen su validez.

La mayoría de los estudios realizados sobre esta técnica se han realizado sobre delitos sexuales, homicidios e incendiosprovocados, ya que son los ámbitos en los que se han utilizado con más frecuencia. En contraposición, existe cierta controversia en cuanto al uso de perfiles criminales para delitos, por ejemplo, de hurto, teóricamente más simples y comunes. Algunos apoyan su uso, mientras que otros lo refutan, dada la dificultad para identificar características de comportamiento comunes utilizadas en la elaboración de perfiles.

Al elaborar dichos perfiles, es importante tener en cuenta la existencia de dos enfoques diferentes. El enfoque idiográficoconsidera los rasgos específicos de los delincuentes para determinar las características distintivas. Se enfoca en información fáctica basada en el razonamiento deductivo combinado con un método basado en la evidencia forense. Con este enfoque, se desarrolla un perfil criminal analizando un caso (o casos) particular, cometido por un solo delincuente.

En contraste, el enfoque nomotético examina las características comúnmente inferidas de grupos de delincuentes. Este enfoque estudia lo abstracto, subrayando el razonamiento inductivo y un proceso estadístico, comparativo y/o correlacional. Parte de la premisa de que, si ciertos delitos son similares pero cometidos por diferentes delincuentes, entonces estos delincuentes pueden compartir rasgos de personalidad comunes. En este enfoque se pueden identificar dos métodos principales diferentes de elaboración de perfiles criminales: el método clínico frente a los métodos estadísticos.

Estos son solo algunos de los métodos de perfilación criminal existentes. Teniendo en cuenta las cuestiones de validezrelativas a la elaboración de perfiles delictivos, los autores realizaron una revisión sistemática. Dicha revisión sistemática examinó artículos publicados entre 1995 y mayo de 2020 sobre la validez de perfiles criminales de múltiples bases de datos. Finalmente, se seleccionaron un total de 8 artículos.

En general, los estudios se distribuyen en Australia (3), América (3) y Asia (2). Cinco estudios utilizaban métodos cuantitativos y cualitativos; los tres restantes utilizaban métodos retrospectivos. En cuanto a participantes y muestras: dos estudios se basan en información recopilada por agentes de policía, dos por estudiantes universitarios y un estudio realizado por profesionales forenses de salud mental. Los tres estudios restantes, que empleaban métodos retrospectivos, versaban sobre casos de homicidio. En cuanto a los tipos de validez explorados, cinco artículos se centran en la validez aparente, tres en la predictiva y uno analiza la validez de constructo.

En general, los resultados muestran que la elaboración de perfiles delictivos aún requiere más investigación sobre su validez. No obstante, se identificaron algunos problemas, con respecto a los que los autores sugieren una guía para abordarlos. Un hallazgo interesante es la confusión entre precisión y validez, lo que lleva a algunos autores a considerar estos dos conceptos diferentes como idénticos. Mientras que la precisión mide la exactitud de un instrumento (ausencia de errores), la validez evalúa el objetivo subyacente del instrumento (midiendo si, de hecho, evalúa lo que pretende).

No obstante, cabe señalar que ambos son fundamentales para que la elaboración de perfiles delictivos se convierta en una herramienta sólida de investigación científica. Teniendo esto en cuenta, es importante que los estudios futuros sobre psicometría de perfiles delictivos aclaren con precisión qué se está evaluando (validez, precisión, etc.) y que recurran a definiciones consensuadas y empíricas.

La validez predictiva es el segundo tipo de validez más discutido en los estudios de perfiles criminales. Esto es de gran importancia, ya que la validez predictiva evalúa si la elaboración de perfiles criminales tiene éxito en la predicción de las características de los futuros delincuentes. Algunos autores evaluaron la elaboración de perfiles delictivos para casos de homicidio utilizando métodos estadísticos (modelos de regresión multivariante). Sus estudios indican que, aunque existe validez predictiva, podría mejorarse teniendo en cuenta variables de la escena del crimen. Aun así, estos estudios fueron innovadores y probaron estadísticamente la validez de la elaboración de perfiles criminales para los infractores de homicidio japoneses.

Con respecto a la evaluación de los modelos de perfiles criminales, se ha encontrado que el modelo de Keppel y Walter para asesinatos y/o asesinos sexuales tiene problemas estructurales empíricos y, como tal, no es posible validarlo. Este intento de validación es, sin embargo, importante ya que utiliza un enfoque estadístico (escala de proximidad) para validar la elaboración de perfiles criminales por asesinatos sexuales.

Cuanto más se acerque la elaboración de perfiles criminales a la validación estadística, mayor será la posibilidad de que sea reconocida como una herramienta empírica que contribuya a las investigaciones penales.

Aunque puede que no sea posible probar todos los tipos de validez de los perfiles criminales, pueden esbozarse algunas sugerencias. Así, sería prudente desarrollar categorías para evaluar las características de las variables de la elaboración de perfiles, que luego deberían someterse a pruebas mediante determinados procedimientos estadísticos.

Para mejorar la validez de la elaboración de perfiles criminales, los autores proponen también la elaboración de una lista de verificación con variables basadas en teorías y modelos adaptados a tipos específicos de delitos violentos (por ejemplo, homicidio, delitos sexuales e incendios provocados).

Esto debería facilitar la evaluación de diferentes tipos de validez y contribuir a una metodología más rigurosa de elaboración. Por tanto, se sugiere un modelo integrador que incluya varios procedimientos estadísticos comparativos y confirmatorios, junto con un enfoque inductivo basado en modelos psicológicos y teóricos.

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Muerte por insulina, ¿el crimen perfecto? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Is insulin intoxication still the perfect crime? Analysis and interpretation of postmortem insulin: review and perspectives in forensic toxicology” de Bottinelli, C.; Cartiser, N.; Bévalot, F.; Fanton, L. y Guitton, J. (2020), en el que se analiza la insulina en muestras biológicas y la interpretación de sus concentraciones en la situación de las investigaciones de muerte relacionadas con insulina.

La insulina es una hormona anabólica esencial para la homeostasis de la glucosa. La desregulación de su secreción o de la respuesta celular a esta hormona pueden provocar diabetes. El tratamiento de los pacientes diabéticos tiene como objetivo prevenir la hiperglucemia y sus complicaciones a corto y largo plazo. La terapia con insulina es necesaria para la supervivencia en la diabetes tipo 1 y en muchas de tipo 2, después de unos años.

Más allá de los accidentes terapéuticos, la terapia con insulina puede ser mal utilizada, como en el dopaje o con fines suicidas o delictivos. Indudablemente, se subestima la tasa de administración de insulina exógena como causa de muerte.

De hecho, el uso de la insulina en la muerte es difícil de detectar, y aún más difícil de probar en un tribunal. La intoxicación por insulina sigue siendo difícil de reconocer debido a los síntomas inespecíficos del inicio de la hipoglucemia, el retraso en la ocurrencia de la muerte, la falta de hallazgos anatómicos en la autopsia y las dificultades para encontrar marcas de agujas. Entonces, ¿sigue siendo la intoxicación por insulina el crimen perfecto?

La insulina humana es una hormona involucrada en el metabolismo de carbohidratos, lípidos y proteínas. En las células hepáticas y musculares, la insulina humana estimula el almacenamiento de glucosa (azúcar) e inhibe su degradación. Sin estimulación, la insulina humana se secreta a un ritmo bajo, lo que se conoce como secreción basal o constitutiva.

Después de la distribución a los tejidos sensibles y la acción a través de receptores de insulina específicos, la insulina humana se elimina rápidamente, respondiendo así a los cambios en el nivel de glucosa en sangre. La insulina humana secretada por una persona sana tiene una vida media de, aproximadamente, 5 minutos. Todas las células que presentan receptores específicos de insulina pueden degradar la insulina humana. Aunque el hígado y los riñones son los principales lugares de depuración de la insulina, otros tejidos, como el muscular, desempeñan también un papel importante.

La terapia con insulina se prescribe a pacientes diabéticos como reemplazo de la deficiencia parcial o total de la secreción de insulina humana o la resistencia a la insulina. La inyección subcutánea sigue siendo la más común. El lugar de la inyección debe cambiarse con regularidad, ya que sino podría terminar por retrasarse la absorción. El principal mecanismo de intoxicación por insulina es la hipoglucemia, que conduce a hallazgos neurológicos. Los síntomas se dividen en dos categorías. Los síntomas principales están relacionados con la hiperactividad parasimpática: sudoración, temblores, taquicardia, ansiedad y hambre.

La neuroglucopenia induce manifestaciones neurológicas como confusión, mareos, dolor de cabeza, visión nublada, pérdida de la motricidad fina y alteración del habla, convulsiones y pérdida del conocimiento. Estos síntomas pueden estar asociados con cambios de comportamiento, como irritabilidad, ira irracional y agresividad.  Finalmente, se desarrolla encefalopatía, con coma hipertónico, caracterizada por una dilatación pupilar y baja reactividad, palidez y respiración profunda. Si la hipoglucemia persiste, puede producirse la muerte o secuelas neurológicas. El inicio tardío del tratamiento es un factor importante que influye en el resultado. Se han descrito algunas formas atípicas de intoxicación por insulina: agravamiento de una condición psiquiátrica, edema pulmonar e infarto de miocardio.

La intoxicación por sobredosis de insulina puede ser accidental, por un error en la dosis o tipo de insulina. Pero puede ser también intencional; esto es, suicida o criminal. En sujetos vivos, la sobredosis se diagnostica fácilmente por hipoglucemia asociada con una concentración inadecuada de insulina en sangre. En una situación post mórtem, estas demostraciones se complican por la relativa falta de fiabilidad del ensayo de glucemia, incurriendo en una serie de dificultades.

Así, los autores del artículo, tras una revisión literaria, proponen un diagrama lógico de dos pasos para la evaluación post mortem de la sobredosis de insulina.

El primer paso analítico destaca la importancia de conocer la técnica de ensayo. El inmunoanálisis es el método más utilizado. Pero, aparte de la insulina humana fisiológica y su precursor, la proinsulina, otras moléculas y, particularmente, los análogos de la insulina, pueden interferir en esta técnica. Por tanto, el inmunoanálisis mide una concentración de insulina correspondiente a todas las moléculas que reaccionan con los anticuerpos del kit.

Dependiendo de la selectividad de los anticuerpos, el resultado puede referirse a insulina humana libre o análogos, productos de degradación y metabolitos, o moléculas similares. Así, para la interpretación es indispensable un buen conocimiento de la reactividad cruzada de un kit específico. Una diferencia en los hallazgos entre un kit específico de insulina humana y uno que interactúa con análogos puede sugerir la presencia de uno o más análogos, aunque sin determinar el tipo o la proporción.

El segundo paso del diagrama lógico se refiere a la interpretación de los resultados de la insulina en sangre. El riesgo de descartar falsamente una sobredosis radica en la determinación post mortem de una concentración considerada fisiológica o terapéutica, o en la no detección de insulina a pesar de la sobredosis.

Es decir, producirse una subestimación. También debe tenerse en cuenta la posibilidad de degradación de la insulina e, incluso, sus análogos. Por tanto, es importante tener en cuenta la posible degradación in corpore durante el intervalo entre la muerte y la toma de muestras. También la degradación in vitro debida a hemólisis de la muestra, o a las malas condiciones de almacenamiento.

Cuando la muerte ocurre después de una intervención médica por intoxicación, puede ser útil analizar muestras anteriores a la muerte, menos afectadas por la degradación y el metabolismo. Otra posible fuente de error es una patología o tratamiento médico que aumenta el nivel de insulina humana en sangre. La evidencia de la investigación y la buena comunicación entre los diversos actores clave (investigadores, médicos forenses y toxicólogos) son clave.

Establecer la sobredosis como causa de muerte parece requerir ir más allá de los simples hallazgos del análisis, teniendo en cuenta las circunstancias de la muerte, los datos de la autopsia, el estado diabético de la víctima y la sensibilidad a la insulina y glucémica en el momento de la muerte. Determinar la muerte debida o relacionada con la sobredosis de insulina sigue siendo un desafío. No obstante, los avances en las técnicas están haciendo que el “crimen perfecto” sea cada vez más difícil de cometer mediante el uso de la insulina.

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La información contextual en Toxicología Forense. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “The effect of contextual information on decision-making in forensic toxicology” de Hammett, H. J. y Dror, I. E. (2020), en el que se describe la importancia de la información contextual a la hora de tomar decisiones en el ámbito de la toxicología forense.

La toxicología forense consiste en el análisis de fluidos biológicos en busca de drogas, alcohol o venenos. El fin consiste en evaluar el papel de estas sustancias en casos de actuación humana, muertes súbitas y casos penales.

Aunque a menudo se percibe como “objetiva”, muchos aspectos de la toxicología forense implican la interpretación y toma de decisiones subjetivas que dependen del examinador forense. Por tanto, es importante comprender el papel de los factores humanos cognitivos en la configuración de las decisiones en esta disciplina. El sesgo cognitivo puede surgir de diferentes fuentes. Algunas de estas fuentes pueden estar relacionadas con el caso en cuestión, como materiales de referencia o información irrelevante del caso. Otras no tienen nada que ver con el caso en cuestión, sino más bien con el examinador.

Tres aspectos clave de un caso de toxicología pueden verse afectados por el sesgo cognitivo: la selección de las pruebas o estrategia del caso; la identificación de una sustancia durante la detección de drogas; y la interpretación de los resultados de las pruebas.

Por ejemplo, la selección de pruebas puede verse influenciada por el sesgo de frecuencia esperada. Si el toxicólogo basa incorrectamente sus decisiones en experiencias pasadas y suposiciones sobre las personas involucradas en el caso, entonces el tratamiento del caso está sesgado. Durante la detección de drogas, las comparaciones pueden verse afectadas si, por ejemplo, el analista recibe información contextual sobre el caso. La interpretación en toxicología forense a menudo es subjetiva; se basa en el toxicólogo individual específico que realiza el trabajo, su propio conocimiento y experiencia personal. Esto puede crear expectativas que conduzcan a sesgos de confirmación o visión de túnel.

Sin embargo, a excepción de los autores, ningún estudio ha examinado empíricamente los posibles sesgos en la toma de decisiones de toxicología forense. El inmunoensayo se utiliza en toxicología forense para examinar rápidamente muestras biológicas en busca de grupos o “familias” de fármacos. Los resultados no proporcionan evidencia inequívoca de la presencia de un fármaco. Así, cualquier hallazgo positivo debe ser confirmado por otra técnica más sofisticada. Esto se debe a que se sabe que los inmunoensayos pueden presentar falsos positivos.

Los inmunoensayos son pruebas simples de cambio de color. En el penúltimo paso de la prueba se observa la intensidad del color producido por la muestra y se convierte a un valor numérico. Al igual que muchas pruebas en toxicología forense, el cribado de inmunoensayos se realiza en lotes. Esto es, se analizan varios casos juntos, a veces con repeticiones de muestras de cada caso, así como muestras de control positivas y negativas. También es común que el analista que realiza el inmunoensayo sea diferente al toxicólogo que informa e interpreta el caso.

Por tanto, al igual que con otras disciplinas forenses, los métodos utilizados en toxicología forense pueden producir datos ambiguos. Para los toxicólogos que deciden sobre las pruebas, puede haber un marco existente dentro de la organización que pueda guiar la elección de los análisis. Esto es más común en los laboratorios acreditados. En otros laboratorios no existe un conjunto estándar de pruebas de detección y las decisiones se toman ad hoc, caso por caso. En este escenario, la elección de las pruebas es subjetiva y, en consecuencia, puede verse afectada por el sesgo de frecuencia esperado.

Teniendo estos datos en cuenta, los autores investigaron en su estudio el efecto de la información contextual en el análisis de los datos producidos durante una prueba de inmunoensayo, concretamente para opiáceos. El estudio se centró en la elección de pruebas de drogas para cinco casos post-mortem. Los participantes fueron 58 estudiantes de tercer año de Ciencias y Química Forense. Recibieron capacitación para analizar datos de inmunoensayos y determinar la estrategia del caso antes de completar las tareas. Estos completaron la tarea de inmunoensayo (experimento 1); de estos, 53 participantes completaron la tarea de estrategia de caso (experimento 2).

Los resultados muestran que los participantes eligieron diferentes formas de abordar el siguiente paso de la prueba a partir de los mismos datos cuando contaban con diferente información contextual irrelevante.

En el experimento 1, la presencia de información del caso provocó una disminución en la precisión al analizar los datos brutos de los inmunoensayos. Esto fue incluso cuando el contexto reforzó la decisión matemáticamente correcta. Esto podría deberse a la carga cognitiva general de la tarea. Así, el acceso a la información del caso afecta a la toma de decisiones.

Aunque la respuesta matemáticamente correcta es clara, se sabe que el inmunoensayo produce tanto falsos positivos como falsos negativos. Dado esto, una estrategia científica válida podría ser repetir o confirmar todos los casos límite. No obstante, esto solo debería hacerse si es un procedimiento pre-documentado en el laboratorio, no si depende de que los resultados sean los ‘esperados’ o no.

Sin embargo, lo que es más probable que ocurra es que el analista derive el caso a un toxicólogo experimentado. Este leería las circunstancias del caso para tomar la “mejor” decisión. En este curso de acción encontramos tres problemas.

El primero es que analizar los datos de los inmunoensayos es una decisión científica, la cual debe tomarse sobre la base de criterios científicos. La exposición a la información del caso compromete esta independencia científica. La información contextual se utiliza para “llenar los vacíos” de pruebas difíciles. El segundo problema son las consecuencias de una confirmación innecesaria; esto puede hacer perder tiempo y recursos, generando costes innecesarios. En el peor de los casos, podría destruir una muestra limitada, dando un resultado incorrecto. El tercer problema son las consecuencias de que, al no producirse la confirmación, no se detecte una sustancia que está presente.

En el experimento 2, se demostró que la información demográfica (edad y origen étnico) afecta a la elección de las pruebas realizadas para los casos post-mortem, aún cuando las circunstancias entre casos son idénticas. En el estudio, las diferencias en la elección de las pruebas por parte de los participantes se basaron en sus experiencias personalespasadas, suposiciones o percepciones sobre el uso de drogas entre ciertos grupos de edad y/o etnias.

En consecuencia, no se aboga por limitar el acceso a la información contextual. En su lugar, buscar un enfoque coherente y documentado para elegir las pruebas reduciría los sesgos en estas decisiones. Los límites de edad se utilizan comúnmente en los laboratorios de toxicología forense cuando se toman decisiones sobre las pruebas, para minimizar la carga de trabajo. No obstante, es importante que estos se basen en pruebas científicas fiables y actualizadas sobre el uso de drogas en determinadas poblaciones, no en las experiencias pasadas o percepciones del toxicólogo.

Por lo tanto, los autores proponen que, cuando sea posible, los laboratorios de toxicología forense utilicen un marco coherente para elegir las pruebas, así como que las variaciones o decisiones de cada caso se documenten y justifiquen debidamente.

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La impresión 3D en el ámbito forense. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “An Overview of 3D Printing in Forensic Science: The Tangible Third-Dimension” de Carew, R. M. y Errickson, D. (2020), en el cual se estudia la utilidad potencial de las impresiones 3D en el ámbito forense.

A pesar del desarrollo de la impresión 3D, hay muy pocos ejemplos de su aplicación en escenarios forenses en la literatura publicada. Sí se ha observado su aplicación en otros ámbitos como, por ejemplo, la medicina. En las ciencias forenses, gran parte del modelado 3D que se ha realizado está en formato virtual. Inicialmente, esto se debió a la inaccesibilidad de la tecnología de impresión 3D. Sin embargo, en general, es evidente que la creación de réplicas 3D en el ámbito forense puede ser beneficiosa.

La impresión 3D utiliza capas sucesivas de un material para construir un objeto en tres dimensiones. También se puede conocer como fabricación aditiva, debido al proceso de adición de materiales o creación rápida de prototipos. Hay varias fases para pasar de un modelo digital a una réplica impresa, que incluyen: adquisición y procesamiento de imágenes, creación de modelos 3D y traducción de los datos del modelo al lenguaje de la impresora 3D.

Así, las aplicaciones potenciales de las reconstrucciones impresas en 3D en la ciencia forense son numerosas. Las réplicas podrían utilizarse en todo el proceso de la ciencia forense: en las escenas del crimen, recopilación de inteligencia, análisis e interpretación de materiales, en las investigaciones policiales y en la presentación de pruebas en los tribunales. Además, las réplicas en 3D podrían ser beneficiosas para la enseñanza de las ciencias forenses y la divulgación pública. Para que la impresión 3D se utilice en la ciencia forense, particularmente en los tribunales de justicia, la disciplina necesita una base de evidencia reconocible que respalde su confiabilidad y aplicabilidad.

Los diferentes métodos de impresión 3D se estandarizaron en siete grupos. La selección del método dependerá del uso deseado y del aspecto visual de la réplica, las propiedades del material requeridas y las limitaciones de la impresora. El modelado de deposición fundida es generalmente una técnica popular, debido a su asequibilidad y la simplicidad del método. Por el contrario, el material jetting es un método muy preciso, pero también el más caro.

Así, encontramos diversas aplicaciones forenses en potencia de la impresión 3D en este ámbito. La documentación de las escenas del crimen mediante un escáner láser terrestre no es un concepto nuevo. Sin embargo, la literatura sobre la impresión de estos modelos es limitada. La creación rápida de prototipos puede ayudar a crear un modelo reducido de una escena, que podría ilustrar información compleja. Estos podrían aplicarse tanto a escenas interiores como exteriores. Por ejemplo, Liscio, en 2013, imprimió en 3D un accidente de coche que ayudó a visualizar su posición final en relación con otros objetos.

La reconstrucción de las trayectorias de las balas también ha progresado. Pueden generarse utilizando una variedad de técnicas de imágenes digitales (como el escaneo láser) como parte de una reconstrucción virtual de la escena del crimen. Las trayectorias dentro de un cuerpo humano, tanto vivo como fallecido, también se pueden modelar para mostrar lesiones, o comprender una secuencia de eventos.

Ahora bien, no hay evidencia de que esto se extienda a la impresión 3D. Sin embargo, es perfectamente factible que la trayectoria de una bala pueda imprimirse como una fuente alternativa de visualización. Además, esto no se limita a las trayectorias de las balas, y se puede aplicar un flujo de trabajo similar en el análisis de patrones de manchas de sangre para demostrar su distribución; sin embargo, esta noción aún no se ha explorado.

Como evidencia de rastreo, el uso de la impresión 3D se ha centrado en hacer coincidir las marcas de trazas o herramientas con las lesiones. Un ejemplo de esta aplicación se encuentra en el uso de marcas en huesos mediante la impresión 3D. Asimismo, esta tecnología podría aplicarse a la documentación in situ de marcas de trazas en objetos procedentes de una entrada forzada a una casa o una caja fuerte. Esto podría preservar las estrías antes de que se hayan aplicado los medios de yeso.

Por otro lado, se ha discutido el concepto de impresión 3D de una huella dactilar a mayor escala. Sin embargo, se cree que imprimir una huella dactilar latente (de una superficie) sería, posiblemente, más difícil que hacerlo con una huella natural, obtenida directamente de la yema de los dedos. La recuperación óptica del calzado se ha discutido en profundidad.

Esto también ha incorporado la documentación de alta resolución de las impresiones de los neumáticos. Así, se ha demostrado que la impresión 3D permite ilustrar características que no se pueden ver en un caso tradicional. Para la interpretación, esto es importante ya que las pequeñas características se visualizarán mejor. A su vez, el modelo impreso en 3D podría ampliarse para demostrar estas características en un juicio.

Asimismo, el uso de la impresión 3D en arqueología forense es extremadamente novedoso, pero tiene el potencial de complementar las prácticas arqueológicas forenses. Supone una herramienta útil para demostrar visualmente características que, desde entonces, han sido destruidas o eliminadas mediante excavaciones. Del mismo modo, las impresiones 3D son útiles para documentar los cambios internos y externos de los tejidos blandos y los huesos. La impresión 3D anatómica no solo supone una ayuda para la enseñanza y formación. Existen numerosos beneficios para el uso de la impresión 3D en la medicina forense; sin embargo, existen implicaciones éticas que también deben tenerse en cuenta.

Por su parte, la antropología forense es una de las pocas áreas de la ciencia forense (fuera de la medicina) donde la aplicación de la impresión 3D está comenzando a explorarse por completo. Cuando esta se combina con imágenes volumétricas, las estructuras óseas internas que normalmente no serían visibles pueden imprimirse para su análisis. Del mismo modo, también podría ser útil realizar análisis en impresiones 3D si los elementos del esqueleto no son inmediatamente accesibles, como cuando el tejido todavía está presente.

Además, referente a la impresión 3D de restos humanos, existe la posibilidad de crear un modelo impreso “multicapa”, el cual podría tener capas o piezas removibles para ayudar a demostrar los procesos tafonómicos. Dichas réplicas serían beneficiosas para la enseñanza, la divulgación pública o las demostraciones en los tribunales.

Más recientemente, la impresión 3D está comenzando a aplicarse en odontología forense. Una gran ventaja es que las réplicas de huesos y dientes humanos se pueden imprimir en 3D con métodos sencillos. Dentro de la odontología forense, podría aplicarse para el análisis de marcas de mordidas, reconstrucciones faciales, estimaciones de edad o para la identificación de personas. La impresión 3D ha sido un desarrollo útil en las reconstrucciones faciales forenses con cráneos impresos en 3D, utilizados en lugar de los métodos tradicionales basados en arcilla o yeso. Finalmente, la ingeniería forense y la reconstrucción de accidentes pueden involucrar tipos de muestra como edificios, estructuras grandes y vehículos.

En consecuencia, la incorporación de la impresión 3D en el ámbito forense presenta múltiples ventajas, como la interacción física, la visualización de objetos y escenas transitorias, su demostración o recreación en los tribunales, o una mayor comprensión del objeto o áreas de estudio. Por otro lado, existen cuestiones como la posibilidad de que las pruebas se vuelvan inadmisibles. La discusión sobre la precisión y representación es, por tanto, necesaria. Con el creciente potencial de la impresión 3D y su aplicación en las ciencias forenses, deberán crearse pautas de buenas prácticas que, a su vez, incrementen el uso futuro de esta técnica.

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Identificación textil: el caso de los patrones en jeans. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Assessing the reliability of a clothing-based forensic identification” de Nightingale, S. J. y Faird, H. (2020), en el que se investiga la validez de la identificación forense por medio del análisis de tejidos de la ropa, concretamente los “jeans” o pantalones vaqueros y sus patrones textiles.

En 2006, un comité de expertos evaluó el estado de la ciencia forense, haciendo recomendaciones para mejorar el desarrollo y uso de técnicas forenses. El informe que emitieron argumentó que los forenses ofrecían, con demasiada frecuencia, pruebas basadas en técnicas forenses que habían demostrado ser inválidas o poco fiables. Asimismo, también alegaron que muchos examinadores forenses exageraban su testimonio, inflando la fiabilidad de sus métodos y conclusiones.

Por tanto, es evidente que se requiere de más investigación para examinar la fiabilidad de la evaluación humana de la evidencia forense. Un marco útil para este examen es la jerarquía de desempeño experto, que identifica ocho niveles de desempeño que deben probarse para cada tipo de técnica forense.

Una de las técnicas forenses que podemos encontrar es el análisis e identificación de tejidos. Por ejemplo, un examinador del FBI analizó las imágenes de un robo y testificó que las similitudes en las marcas de desgaste a lo largo de las costuras de los pantalones jeans, vaqueros, usados ​​por el perpetrador coincidían con las de unos encontrados en posesión del acusado. Esta identificación de mezclilla también se utilizó en 1997 para identificar a los sospechosos de una serie de delitos violentos en Washington. Este análisis llevó a la conclusión de que uno de los pares encontrados en casa de un sospechoso, los cuales coincidían con los usados por uno de los atacantes.

Esta identificación se describió en un documento técnico en el que el autor, examinador del FBI, describió un análisis de patrón fotográfico para identificar los vaqueros de mezclilla a partir de características —supuestamente— distintas a lo largo de las costuras que resultan del proceso de fabricación y el desgaste posterior. No obstante, no hubo resultados o juicios concluyentes. Hasta donde sabemos, en las dos décadas intermedias, no se ha informado previamente de un análisis exhaustivo de la confiabilidad o reproducibilidad de esta técnica forense.

Dada la importancia del análisis original de los vaqueros de mezclilla como técnica forense aceptada por los tribunales, y como precedente para la introducción de otras técnicas fotográficas de coincidencia de patrones, es fundamental que comprendamos mejor esta técnica.

Así, los autores llevaron a cabo su propia investigación para analizar la fiabilidad de la técnica. Para ello recolectaron imágenes de 211 pares de vaqueros y extrajeron un patrón de desgaste a lo largo de las costuras verticales izquierda y derecha, e interiores y exteriores. Asimismo, describieron el carácter distintivo de estos patrones entre diferentes vaqueros de mezclilla, así como la reproducibilidad de estos patrones dentro de múltiples imágenes del mismo par de vaqueros. Estas dos medidas se combinan para proporcionar las tasas de falsas coincidencias esperadas (que coinciden incorrectamente con dos costuras distintas) según el patrón de desgaste de las costuras.

La distinción es la distribución de las diferencias mínimas basadas en píxeles entre diferentes pares de vaqueros o jeans “denim” para las costuras interiores y externas de la longitud variable. Así, estas distribuciones se colapsan en las costuras izquierda y derecha, ya que las seminas individuales y las desviaciones estándar de las costuras izquierda y derecha son casi indistinguibles.

Con respecto a la independencia, si las diferencias entre las costuras son independientes, entonces sería posible combinar múltiples análisis de costura para mejorar la precisión general. Para determinar si las diferencias de cualquiera de los pares de costuras (izquierda/derecha e interna/externa) son independientes, los autores midieron la correlación entre las diferencias de pares de todos los pares de costuras. Además, la reducción del patrón de costura original a crestas y valles discretas no altera las características del material. De hecho, la señal completa no contiene información más identificable que las crestas y los valles.

En consecuencia, los autores demostraron que el patrón de desgaste en las costuras de los vaqueros de mezclilla no es tan distintivo como se ha argumentado previamente. Contrariamente, alegan que es muy variable debido a la no rigidez inherente del material de mezclilla. Incluso en las condiciones de imagen casi ideales del análisis, en un entorno controlado y uniforme, y empleando imágenes bien iluminadas, de alta resolución y calidad, se apreció una combinación de la falta de distinción entre los vaqueros y la falta de consistencia dentro de estos.

En conclusión, los resultados parecen sugerir que la identificación basada en vaqueros hechos de textil de mezclilla debe usarse con extrema precaución, si es que se usa.

Además, es razonable esperar que la confiabilidad de esta técnica pueda degradarse al trabajar con imágenes del mundo real. Esto es, con poca luz, baja resolución, distorsión de la perspectiva, distorsiones del material… condiciones que surgen naturalmente cuando se usan vaqueros, a diferencia de aplanar el tejido sobre una superficie rígida, como fue el caso de la investigación.

No obstante, puede darse el caso de que la confiabilidad de esta técnica mejore con información adicional, como la marca y el tamaño del vaquero, junto con otras marcas identificativas como roturas y rasgaduras, así como otras prendas de vestir. Sin embargo, sin una evaluación a gran escala, es imposible determinar si este es el caso.

Un componente fundamental de la unidad de análisis fotográfico del FBI es la identificación de personas a partir de imágenes de vigilancia. Cuando no es posible realizar un reconocimiento facial estándar, los analistas examinan otras características potencialmente identificativas, como la ropa y otras marcas distintivas. Ahora bien, dados los resultados sobre la falta de carácter distintivo del patrón en los vaqueros de mezclilla, es natural considerar si otras técnicas de identificación forense sufren el mismo problema de precisión y reproducibilidad.

Se han utilizado marcas supuestamente distintas en ropa, manos y rostros para identificar a las personas a partir de las imágenes de vigilancia. Pero los errores en estas identificaciones son costosos.

Por ello, los autores abogan por que todos y cada uno de los análisis de patrones fotográficos forenses se sometan un análisis riguroso. Incluso recomiendan que estos estudios sean realizados por grupos independientes, en vez de por las instituciones descritas.

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Geomorfología: su utilidad para detectar entierros clandestinos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Testing Application of Geographical Information Systems, Forensic Geomorphology and Electrical Resistivity Tomography to Investigate Clandestine Grave Sites in Colombia, South America” de Martin, C.; Wisniewski, K. D.; Drake, J.; Baena, A.; Guatame, A. y Pringle, J. K. (2020), en el cual se exponen los beneficios de emplear la geomorfología forense y la geofisica para identificar lugares de entierro clandestinos.

En muchos países de América del sur, hay un número significativo de personas tanto desaparecidas como víctimas de desapariciones forzadas.

Particularmente en Colombia, en los últimos 15 años, las autoridades encontraron 14 personas desaparecidas que fueron identificadas positivamente, todas enterradas en pequeñas fosas comunes. Sin embargo, dada la falta de comunicación entre las organizaciones gubernamentales y las técnicas de búsqueda deficientes ha significado que la localización y recuperación exitosa de personas desaparecidas en estas áreas sigue siendo baja. Los equipos de búsqueda han utilizado, cada vez más, métodos geocientíficos para detectar y localizar materiales clandestinos enterrados de interés forense.

Las búsquedas de entierros clandestinos a menudo comienzan con métodos a gran escala, como sensores remotos, fotografía aérea y ultravioleta, imágenes térmicas u observaciones visuales de cambios en la vegetación a nivel del suelo. También es posible observar cambios en la geomorfología de la superficie, tipo de suelo, estudios de excavación y sondeo de áreas anómalas, entre otros, antes de remover la capa superficial del suelo y finalmente realizar excavaciones controladas y recuperación de restos.

El radar de penetración terrestre es el método geofísico más común para la búsqueda forense, aunque se ha planteado que la mejor práctica radica en un enfoque por fases de múltiples métodos. Los métodos de búsqueda difieren en todo el mundo. No todos los países utilizan un enfoque muy metódico y estandarizado. Las búsquedas colombianas a menudo se basan en el testimonio de testigos para identificar áreas de interés, seguidas del despliegue de pequeños equipos de búsqueda para evaluar visualmente, investigar y cavar pozos de prueba. A veces se utilizan métodos geofísicos, pero se han publicado pocos estudios en Colombia al respecto.

Los sistemas de información geográfica se pueden utilizar para vincular datos geoespaciales (ubicación) y otros (topografía, cobertura vegetal, uso de la tierra y redes de transporte) con otra información descriptiva. Entre esta, encontramos la contaminación acústica, la conservación animal y el registro de delitos. Esta tecnología ya está ayudando a predecir delitos futuros mediante la inteligencia. También ha tenido éxito para determinar la ubicación de entierros clandestinos.

Dichos sistemas se han aplicado en casos forenses para rastrear y analizar datos sobre delitos que pueden revelar patrones, incluida la reincidencia. Por ejemplo, utilizando Sistemas de Información Geográfica fue posible establecer la relación espacial entre la ubicación de los secuestros, las zonas de intersección entre las rutas de transporte público y las áreas territoriales de pandillas y sitios de depósito de cadáveres.

Así, los autores llevaron a cabo su propio estudio en la materia. El modelado espacial y estadístico predictivo (MESP) utiliza el software de modelado de máxima entropía, una técnica de aprendizaje automático. En el estudio se utilizó para predecir las ubicaciones probables de las personas desaparecidas.

Para ello, se emplearon los siguientes pasos. Primero, se utilizó la base de datos colombiana existente para centralizar, compilar y triangular información relevante sobre personas desaparecidas, actividades y/o ubicaciones delictivas y paramilitares conocidas y búsquedas anteriores e información de exhumación. Asimismo, se realizó una actividad paralela para recopilar información de la familia de la víctima (principalmente el lugar de la desaparición si se conoce, testimonios de testigos y las actividades sociales del individuo).

Estos dos pasos se utilizaron luego para procesar, clasificar, analizar y visualizar dos ubicaciones previstas para la investigación del terreno en la misma provincia colombiana.

La primera ubicación se corresponde con el área de Chameza, identificándose un posible sitio de entierro. El sitio se encontraba a una altitud de 2018 m sobre el nivel del mar, con terreno boscoso, escarpado y estrecho. A pesar de no encontrarse fotografías históricas del sitio, la ubicación aislada y la vegetación madura bien establecida sugirieron pocos cambios con respecto a cuando se pensaba que había ocurrido el entierro, hace 14 años.

Como segunda ubicación se identificó un posible sitio de entierro cerca de Teguita Alta. Esta área estaba ubicada alrededor de una escuela ahora en desuso, que fue un campamento paramilitar durante los 80 y 90. Los testimonios de los supervivientes y las familias de las víctimas, que habían estado detenidos allí, ayudaron a identificar el área de estudio para investigaciones más detalladas.

Los resultados fueron los siguientes. Aunque se realizaron experimentos previos sobre tumbas simuladas, este fue el primer estudio de caso publicado que utilizó métodos de geociencia forense (modelado espacial, geomorfología forense y geofísica cercana a la superficie) para intentar localizar fosas clandestinas en Colombia.

Dado el terreno montañoso y boscoso de Chameza, las encuestas y subsiguientes investigaciones no tuvieron éxito, aunque eso no es inusual en tales casos. La segunda área de estudio presentó resultados exitosos, ya que se identificó una depresión topográfica superficial. Así, se recopilaron datos geofísicos que identificaron una anomalía de resistividad. Esta se investigó y se encontró que era un pozo de entierro, aunque contenía animales bovinos. Muchas tumbas clandestinas descubiertas se encuentran cerca o dentro de estructuras construidas y, por lo tanto, vale la pena priorizar su investigación.

Las depresiones del suelo se vuelven más pronunciadas cuando las cavidades del tórax de los cadáveres subyacentes colapsan, con las correspondientes depresiones en la superficie del suelo. Por ello, las depresiones de la superficie son importantes durante las inspecciones visuales. Los estudios geofísicos simulados y de cementerio han demostrado que las tumbas más antiguas son cada vez más difíciles de localizar por métodos geofísicos cercanos a la superficie. En ambos lugares del estudio, la edad de las tumbas sospechosas (14 años) significó que habría una respuesta geofísica reducida, en comparación con las tumbas relativamente recientes.

Así, utilizando datos de entrada relevantes, el uso de estos métodos puede ser fundamental para reducir las áreas de búsqueda potenciales. Para búsquedas de sitios específicos, la geomorfología forense también puede identificar rápidamente áreas sospechosas para una investigación posterior, geofísica en este caso.

A este respecto, los futuros estudios podrían investigar otros sitios en Colombia y otros países de América Latina, profundizando en esta estrategia de detección de lugares de entierro, la cual solo puede mejorar a medida que se recopile y utilice más información para definir mejor los métodos de búsqueda detallados y efectivos.

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El cruce de líneas en documentos falsificados. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Model precision in partial least squares with discriminant analysis: A case study in document forgery through crossing lines” de Valderrama, L.; Março, P. H. y Valderrama, P. (2020), en el que se estudia la detección de falsificación de documentos mediante el cruce de líneas.

La falsificación de documentos es un tema de gran relevancia policial. Dichos fraudes pueden ocurrir por el mal uso de documentos en blanco o por la adulteración de un documento oficial.

Ahora bien, el análisis de documentos para detectar fraudes puede emplear metodologías destructivas o no destructivas. Con metodologías destructivas, una pequeña parte del documento debe eliminarse antes del análisis. En el análisis no destructivo se emplea la combinación de técnicas instrumentales y herramientas quimiométricas para la evaluación de tintas de pluma. Entre estas técnicas, la identificación de documentos falsificados mediante el cruce de líneas de tintas se investigó de varias formas.

También es posible trazar la evolución de este tipo de investigación. La década del 2000 fue importante por el empleo de espectroscopias vibracionales y otras, como la microscopía de fuerza atómica y la microscopía óptica, para la caracterización superficial de las líneas de tinta que se cruzan.

Actualmente, la imagen hiperespectral parece ser la técnica más utilizada en la evaluación del cruce de líneas.

No obstante, las metodologías desarrolladas mediante el uso de imágenes hiperespectrales no mostraron un éxito del 100%. Esto indica que todavía existe la necesidad de metodologías eficientes para resolver los problemas relacionados con la falsificación de documentos. Además, la introducción de las técnicas digitales en el estudio de documentos ha animado a los examinadores forenses de documentos a trabajar con mayor exactitud y precisión.

Así, los autores condujeron su propia investigación para examinar la eficacia de la técnica del cruce de líneas, o líneas cruzadas. Se generaron muestras para el análisis de líneas cruzadas en documentos en dos situaciones: documentos que se imprimieron y luego se firmaron (modo correcto — Situación 1) y documentos que se firmaron y luego se imprimieron (documentos fraudulentos — Situación 2). Después de una semana, las hojas que se habían impreso recibieron una cruz de trazas de las mismas muestras de pluma. Se imprimieron las hojas con las huellas de los diferentes bolígrafos de distintas marcas o modelos para realizar la firma. Por lo tanto, se obtuvo una línea cruzada de la impresión a través de las distintas impresoras utilizadas.

Las muestras descritas se utilizaron para producir un total de 60 muestras, empleando una impresora de inyección de tinta, y otras 60 muestras utilizando una impresora láser. El siguiente paso consistió en tomar una fotografía desde un iPhone sin flash, bajo una cinta de luz LED. La distancia desde la cámara a la hoja de papel era de unos 30 cm y el teléfono inteligente se sostenía de forma manual.

Estas imágenes se importaron al software Matlab R2007b y las regiones de líneas de cruce se utilizaron para obtener las matrices empleadas en el desarrollo de los modelos mínimos cuadrados parciales, con análisis discriminante (en inglés PLS-DA). Los modelos PLS-DA se desarrollaron para cuatro tipos de bolígrafos azules (bolígrafo, rollerball, gel y punta de fieltro) para discriminar la tinta específica de cada bolígrafo utilizando la impresora de inyección de tinta. La impresora láser se utilizó para probar la robustez de los modelos PLS-DA.

La distinción entre las dos situaciones consideradas en este estudio puede ser muy difícil de hacer sólo visualmente. Por esta razón, se utilizaron los PLS-DA para desarrollar modelos de clasificación supervisados. Para ello, cada línea de cruce representa una muestra.

Los resultados de los modelos PLS-DA mostraron que el método desarrollado presenta un gran potencial para la identificación de las secuencias de las líneas de cruce con respecto a los fraudes de documentos. Esto se debe a que suponen un análisis rápido y no destructivo sin preparación de la muestra.

La solidez, evaluada mediante el cambio de marca de impresora, modelo y modo de aplicación de tinta, mostró influencias significativas con los modelos de bolígrafo, rollerball y rotuladores. Sin embargo, esta influencia no se verificó para los bolígrafos de gel. Una posible explicación es que el bolígrafo de gel no se ve afectado por el modo de aplicación de la tinta de la impresora.

Por otro lado, para los otros tipos de bolígrafos, el modo de aplicación de tinta de la impresora influye en la predicción, disminuyendo la distinción entre las dos situaciones. Además, las diferencias en el tipo de punta, las características físicas de la tinta y sus composiciones químicas pueden influir en los resultados de la predicción. Asimismo, el modelo PLS-DA para el bolígrafo de gel se validó mostrando resultados comparables para los tres niveles, considerando la reproducibilidad con un iPhone 7.

La precisión en el nivel de reproducibilidad con iPhone presentó el menor valor. Sin embargo, la imagen obtenida de los documentos pudo ser predicha por el modelo, sin verse afectada por el modelo de iPhone y la resolución de la cámara. Las imágenes digitales junto con el modelo PLS-DA pueden considerarse robustas y precisas para el tipo de bolígrafo de gel.

Así, la metodología propuesta también se considera un aporte relevante al análisis forense de los documentos, proporcionando una evaluación simple, rápida, no destructiva y eficiente para dirigir la secuencia de cruces de líneas.

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La extracción de ADN en semillas de plantas. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Evaluation of plant seed DNA and botanical evidence for potential forensic applications” de Lee, C.; Huang, Y.; Hsu, I. C. y Lee, H. C. (2019), en el cual se investiga el potencial de extraer y tipificar ADN de semillas para individualizar aún más las muestras botánicas en investigaciones forenses.

Tal y como ya sabemos, se pueden encontrar varios tipos de evidencia botánica en la escena del crimen, como en la ropa, el calzado o armas. Así, una de las posibles técnicas de identificación de esta evidencia es mediante el ADN. Si somos capaces de extraer ADN de semillas no digeridas u otros materiales vegetales, podrían proporcionar pruebas valiosas durante las investigaciones penales.

Como resultado de la reproducción sexual en las plantas, se forman semillas con su propia genética única. La semilla incluye tres regiones: el embrión, la fuente de nutrición y la cubierta de la semilla.

El embrión es la planta esporofita joven que se convertirá en la planta adulta completa. Alrededor del embrión se encuentra la fuente de nutrición para alimentar al embrión antes de que este establezca un sistema de raíces y hojas para apoyar su propio crecimiento. Finalmente, alrededor de toda la semilla hay una capa denominada cubierta de la semilla. Cuando las condiciones de crecimiento son favorables (es decir, existe suficiente agua y luz), la cubierta de la semilla puede desencadenar la germinación o el brote de la semilla.

Actualmente, solo unos pocos resultados publicados ilustran cómo estos materiales vegetales pueden usarse con fines forenses. La mayoría de estos se basan en observaciones microscópicas que son útiles si es fácil identificar las semillas por morfología. Para explorar más el uso de evidencia vegetal en investigaciones forenses, las semillas solo pueden identificarse mediante métodos de ADN.

La catalogación de la diversidad genética en cualquier especie se puede lograr utilizando diferentes sistemas de marcadores morfológicos o de ADN.

En cualquier elección de un sistema de marcadores de ADN, es fundamental seleccionar marcadores que lo suficientemente variables en una población para distinguir entre individuos, incluso si son parientes cercanos. Esto ocurre con las semillas que pueden compartir un alto porcentaje de ADN común. En la mayoría de las aplicaciones forenses, se examinan las semillas u otras evidencias para determinar de qué tipo de especies de plantas pueden haberse originado. En última instancia, esto nos permitiría establecer un vínculo entre las personas y las ubicaciones geográficas.

La comida ingerida puede ser una evidencia forense importante obtenida durante la investigación de la escena del crimen o la autopsia médico-legal. Muchos materiales que contienen semillas pasan a través del sistema digestivo humano y aún son reconocibles, por lo que pueden ser valiosos para proporcionar pistas de investigación.

Por ejemplo, en un homicidio reciente, se encontraron muchas semillas de pasto adheridas a una manta envuelta alrededor de un cuerpo que, luego, podía correlacionarse mediante análisis microscópico a nivel de especie con semillas similares asociadas con los zapatos de un sospechoso. Para ampliar aún más el uso potencial de semillas como evidencia, es posible la tipificación del ADN.

En la escena del crimen, un investigador puede encontrar varios tipos de evidencia de tomate, como salsas, tomates enlatados, frescos o semillas en armas o en la ropa debido a vómitos, defecación o en el contenido del estómago autopsiado. Por esta razón, se utilizaron semillas de tomate como sistema modelo en el estudio de los autores, ya que el tomate es un alimento común en muchas cocinas de todo el mundo.

En la investigación se emplearon 12 marcas diferentes de productos de tomate. Había 5 tipos de tomates enlatados y se utilizaron 7 tipos de salsas de tomate para espaguetis. 9 de los 12 productos de tomate comerciales contenían semillas. Los productos de tomate caseros se prepararon cocinando tomate fresco con tres métodos para diferentes períodos de tiempo. Las semillas de tomate se recolectaron después de cada uno de los tratamientos de cocción y en los intervalos de tiempo especificados. Después de recolectar todas las semillas, tanto cocinadas como no, estas fueron separadas, limpiadas y, a continuación, se realizaron extracciones de ADN. El tomate fresco, no digerido, se utilizó como control positivo en el estudio.

Los resultados muestran que se podría extraer una cantidad suficiente y de buena calidad de ADN de un embrión de semilla fresco o de una cubierta de semilla. Sin embargo, no se pudo extraer ADN de una semilla completa de tomate enlatado. Se observó, además, que después del tratamiento a alta temperatura, el ADN de la mayoría de las semillas de tomate se destruyó.

El examen microscópico resultó útil para seleccionar rápidamente las semillas para identificar los rasgos característicos de la superficie de una semilla para distinguir mejor entre muestras de tomate fresco y cocido. La semilla fresca tenía un aspecto suave mientras que la cocida tenía pelos epidérmicos evidentes. Este descubrimiento podría usarse para seleccionar semillas valiosas rápidamente, de las que pueda extraerse ADN, en casos forenses.

No obstante, el uso de evidencia botánica forense de la escena del crimen para la tipificación del ADN aún se encuentra en etapas de desarrollo para muestras difíciles, como las provenientes del estómago y excrementos.

En el caso de los autores, se extrajo y analizó el ADN de semillas de tomate de productos comerciales como salsa para espaguetis, salsa de tomate y tomate enlatado. Los resultados mostraron que ninguno de los protocolos de extracción de ADN produjo rendimientos satisfactorios en cuanto a cantidad y calidad de ADN cuando se utilizaron semillas de tomate comerciales como materia prima. Consecuentemente, parece sugerirse que el rendimiento de ADN está directamente relacionado con la temperatura y/o presión de cómo se procesaron los productos de tomate.

Finalmente, se desarrolló un procedimiento novedoso para combinar el análisis microscópico de la morfología de la semilla y la determinación del ADN de la semilla.

Si bien la identificación microscópica de una semilla de planta a nivel de especie puede ser suficiente para analizar algunos casos forenses, muchos otros tipos de semillas requerirán identificación de ADN. Esto podría deberse a que no son morfológicamente distinguibles como semillas intactas, o porque la fragmentación ha limitado sus características identificables más externas.

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