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Categoría: Investigación policial (página 1 de 9)

El modelado de referencia como alternativa para la autentificación de documentos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Even big data is not enough: need for a novel reference modelling for forensic document authentication” de Garain, U. y Halder, B. (2019), en el que se expone un marco de modelado de referencia novedoso para la autentificación de documentos forenses, debido a la ineficacia del big data en algunos casos.

La documentoscopia es la rama de las ciencias forenses cuyo objetivo primordial es analizar diversos tipos de documentos en base a una variedad de métodos y procesos científicos.

Para autentificar (o verificar) un documento, los expertos seguramente necesiten muestras genuinas de los documentos correspondientes. Las muestras de referencia ayudan a los expertos a tener una idea sobre los aspectos distintivos que deben comprobarse en el documento en cuestión. Los expertos comprueban si las características de referencia se conservan naturalmente en la muestra, están falsificadas o están ausentes.

Con este fin, surgieron métodos forenses digitales y computarizados que aportaran objetividad, así como cierto rigor científico. Dichos métodos son combinados con el juicio y la decisión final del experto, por lo que es un proceso semiautomático. Con la disponibilidad de tantos datos, los investigadores han intentado desarrollar métodos basados en el aprendizaje automático para aplicaciones forenses.

Ahora bien, dentro de cada rama forense -la documentoscopia en este caso-, existen diferentes tipos de problemas o cuestiones. Por ejemplo: verificación de escritura y firmas, autentificación de elementos de seguridad en documentos como billetes bancarios… Estos se consideran como un problema de clasificación dada la disponibilidad de suficientes muestras específicas de cada clase. No obstante, esto no siempre puede entenderse así.

En el caso de la documentoscopia, es posible que tengamos muestras (algunas o muchas) para el documento de referencia. Sin embargo, puede que no tengamos ninguna (o muy pocas muestras) para documentos falsificados. Consecuentemente, si algún algoritmo de aprendizaje automático se entrena con estos datos disponibles para documentos genuinos y falsos, sufriría un problema de desequilibrio de datos.

Para solventar esta situación, el problema debería verse como uno de modelado de referencia. Este último debe entenderse como una forma de representar las partes componentes de cualquier idea, con una ontología específica. Esta consiste en un conjunto interconectado de conceptos claramente definidos y producidos por expertos.

Con este fin, los autores proponen un modelado basado en la distancia Mahalanobis. Esta medida de distancia es muy sensible a los cambios entre variables en los datos. Es, por tanto, muy útil para determinar la similitud de un conjunto de valores conocido con el de un conjunto desconocido. Así, se construye una escala de medición multivariable utilizando la distancia de Mahalanobis.

En el modelado de referencia, el espacio de Mahalanobis se obtiene utilizando las muestras de referencia (normales). Las variables o características se obtienen de los expertos forenses. Para los documentos de seguridad, estas variables corresponderían a las características de seguridad integradas en dichos documentos. Una vez que se construye el espacio de Mahalanobis, se puede utilizar para discriminar entre muestras de referencia (genuinas o normales) y falsificadas (falsas o anormales).

Una de las técnicas más utilizadas contra la falsificación de documentos impresos de seguridad es la microimpresión. Se trata de pequeños textos o líneas que son imperceptibles a simple vista. El texto a menudo se oculta en un área imperceptible del documento. Las líneas aparecen como patrón predominante en todo el documento; entre estas pueden existir patrones regulares o irregulares.

La falsificación de documentos de seguridad basados en microimpresiones puede ocurrir de varias formas. Hay dos atributos importantes con respecto a la autentificación de documentos de seguridad basados en líneas de microimpresión. Estos son el diseño de ilustraciones y el color (o tinta). Cabe indicar que la impresora y el papel también forman parte de los atributos de seguridad de dichos documentos.

Así las cosas, con el fin de evaluar el modelado de referencia, los autores escogieron en su investigación 100 cheques bancarios como muestras de referencia de los documentos de seguridad. Así, distinguieron el grupo 1 (con las muestras reales) y el grupo 2 (con muestras falsificadas) con otros 100 cheques. En total, se utilizaron 7 atributos o características para medir la distancia de Mahalanobis y distinguir entre muestras reales y falsificadas. Originalmente, se incluyeron 10 atributos, pero se quitaron 3 de ellos al dar un valor negativo en los resultados del modelado, no siendo adecuados para distinguir entre ambos grupos.

Asimismo, los resultados de la investigación sugirieron que, si el número de muestras disponibles es suficiente tanto para los documentos reales como -sobretodo- falsificados, el enfoque basado en redes neuronales superará al modelado de referencia. Este requisito del número suficiente de muestras falsificadas hace que muchos algoritmos de aprendizaje automático, como la red neuronal, no sean muy adecuados para la autentificación forense.

En las situaciones en las que no se cumple dicho requisito, el modelado de referencia utilizando la distancia de Mahalanobis podría proporcionar un marco viable alternativo. Por otro lado, se diseñó una tarea de autentificación basada en el conjunto de datos de ICPR 2018. Este último aborda dos tareas: detectar documentos falsificados y detectar esas falsificaciones. Aunque la detección de documentos falsificados es buena, se necesita más investigación para localizar las falsificaciones con mayor precisión.

La tarea diseñada por los autores tenía como objetivo la autentificación de características, si son falsas o genuinas. Concretamente, consideraron dos: las características de color y a nivel físico (por ejemplo, la rugosidad del borde). En general, los resultados mostraron que la tarea de autentificación y la distancia de Mahalanobis superaban a la red neuronal. El desempeño de esta última mejora con el mayor número de datos disponibles tanto para documentos reales como falsificados.

En el futuro, la investigación debería centrarse en el desarrollo de enfoques nuevos para el modelado de referencia. El desafío también radica en aplicar los avances recientes en algoritmos de aprendizaje profundo. Sin embargo, al aplicar cualquier técnica semejante, debemos tener cuidado con que los expertos forenses trabajen con características explicables. Otra dirección puede ser hacer predicciones sobre muestras falsificadas a partir de muestras de referencia.

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Víctimas de fraude en Cataluña: factores de denuncia. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Fraud reporting in Catalonia in the Internet era: Determinants and motives” de Kemp, S. (2020), en el que se estudian diversos determinantes o características de las víctimas de fraude, tanto online como no virtual, y los motivos para denunciar o no estos delitos. 

El aumento de oportunidades delictivas en el ciberespacio relacionadas con la transnacionalidad, el anonimato y las bajas barreras tecnológicas de entrada representan un claro impedimento para la vigilancia del fraude

En las fuerzas públicas se ha detectado, a su vez, una falta de preparación para lidiar con el fraude online. Sin embargo, uno de los grandes retos de la prevención y vigilancia del fraude es relativamente viejo: las bajas denuncias. 

La denuncia de delitos y, por tanto, las estadísticas fiables son importantes por muchas razones (investigaciones policiales, elaboración de buenas políticas públicas y de prevención…). Varias fuentes internacionales muestran los altos costes financieros del fraude para la sociedad actual, llegando a alcanzar estos los billones de euros.  

En lo que respecta a la víctima, esta puede llegar a sufrir impactos emocionales, psicológicos e incluso físicos como consecuencia del fraude. A estos hay que añadir también los costes económicos y el tiempo. Así pues, dadas las consecuencias del fraude y su gran prevalencia entre los delitos cibernéticos, es necesario entender los factores asociados a su denuncia

Continuando con el trabajo de van de Weijer, Leukfeldt y Bernasco sobre los determinantes de la denuncia del ciberdelito (el cual publicamos hace unos días y podéis leer aquí), entre otros autores, Kemp profundiza en esta temática. Esto es, qué factores hacen que una víctima denuncie o no el fraude, comparando el online con el offline.  

Así las cosas, el índice de denuncia en este tipo de delitos suele ser muy bajo. Por ejemplo, menos del 30% de la población holandesa del estudio de van de Weijer denunció delitos de fraude. Este porcentaje era significativamente más bajo que el de los delitos tradicionales, con excepción del vandalismo. Se trata de una tendencia que se repite en muchos otros países, como Inglaterra y Gales (15%). 

Sin embargo, no se ha profundizado en las diferencias entre las diferentes modalidades de fraude y su denuncia. Las escasas denuncias se han explicado por diversas hipótesis. Las víctimas pueden llegar a no ser conscientes de su victimización, no ver suficientes beneficios al denunciar o no saber a quién acudir (o acudir a otras agencias distintas a la policía). 

En la investigación del autor la muestra procede de las dos últimas ediciones (2015 y 2017) de la Encuesta de Seguridad Pública de Cataluña. Esta se realiza cada dos años. En 2015, 530 individuos reportaron haber sido víctimas de fraude, mientras que en 2017 fueron 659. Finalmente, la muestra consistió en 1177 víctimas de fraude o estafa.

La encuesta contiene preguntas sobre las siguientes características demográficas: género, edad, lugar de nacimiento, educación, situación profesional, situación económica, discapacidad. Además, se pidió su opinión sobre la seguridad en su ámbito local y sobre la policía catalana y local. Se les preguntó a los encuestados sobre los factores relacionados con el delito de fraude, incluido si denunciaron o no. Asimismo, se tuvo en cuenta si consideraban que lo que les había ocurrido era un delito de fraude. 

Así pues, los resultados reflejaron lo siguiente. Por un lado, los fraudes cometidos en persona o por teléfono eran menos denunciados que los cometidos por internet. Sin embargo, las probabilidades de denunciar eran mucho mayores en cualquier caso si la víctima consideraba el fraude un crimen. De igual forma, el impacto financiero se asoció con la predisposición a denunciar. Por otro lado, los impactos psicológicos no aportaron valor predictivo sobre la denuncia, al igual que el resto de variables de opinión y demográficas.

Consecuentemente, el modus operandi (fraude online u offline) fue la variable con más efecto o poder predictivo de la denuncia, seguida del impacto económico. Las denuncias de fraude online pueden verse influenciadas por considerarlo (o no) un delito, el impacto financiero, la molestia y la edad. En general, estas variables se asocian con más denuncias. En cuanto al fraude offline, las variables relevantes para denunciar serían: considerarlo delito, el impacto económico y el impacto psicológico.

Por tanto, la siguiente cuestión que debemos plantearnos es ¿qué hace que las víctimas consideren el fraude un delito o crimen?

Una vez más, encontramos que el modus operandi es el principal factor que influye en tal consideración. Es más frecuente que se considere como delito cometer fraude por Internet que cometerlo en persona o por teléfono. La molestia y el impacto psicológico también mostraron una fuerte asociación estadística positiva, aunque con un efecto más reducido.

Una posible explicación para esto es que puede ser más fácil proporcionar evidencia de victimización online. Alternativamente, las víctimas de fraude online podrían considerar que han sido defraudadas, mientras que las de fraude offline creer que se han dejado defraudar. Esto es, es más probable que se culpen a sí mismos por su victimización y, por ello, se abstengan de denunciar. 

Con respecto a por qué las víctimas no denunciaron, encontramos que la inconveniencia y duración del proceso, junto a la insignificancia de las pérdidas y la creencia de que la policía no podría hacer mucho, eran las justificaciones más comunes. Estas motivaciones están ligadas a los impactos psicológicos, por lo que se debe evitar culpar o estigmatizar a las víctimas. 

Del mismo modo, podría ser beneficioso contar con un sistema centralizado de denuncia. Finalmente, no parece haber un perfil demográfico general del denunciante de fraude, aunque ciertos factores (ej. edad) están asociados con ciertas razones para no denunciar. Futuras investigaciones podrían ahondar en esta percepción de culpa. Asimismo, deberían considerarse estrategias que redujeran los costes asociados a la denuncia e incrementaran los beneficios (impactos económicos, psicológicos…).

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Entomología forense y ADN. ¿Cómo identificar especímenes? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “DNA Barcoding in Forensic Entomology – Establishing a DNA Reference Library of Potentially Forensic Relevant Arthropod Species” de Chimeno, C.; Morinière, J.; Podhorna, J.; Hardulak, L.; Hausmann, A.; Reckel, F.; Grunwald, J. E.; Penning, R. y Haszprunar, G. (2018), sobre entomología forense y ADN, en el cual se explica el sistema de secuenciación de ADN para crear bancos o bibliotecas genéticas y su aplicación a las especies entomológicas de utilidad forense.

Una de las tareas más importantes de la ciencia forense es determinar el intervalo postmortem de un individuo (cuándo murió). Esta labor se dificulta pasadas 72 horas, cuando el cuerpo se encuentra en estados de descomposición más avanzados. Sin embargo, existe una disciplina necesaria en dichas circunstancias: la entomología forense.

Debido a que se supone que la colonización por artrópodos de una fuente de carroña coincide bastante con el comienzo de la muerte, un entomólogo forense puede estimar ese intervalo, siempre que se haya podido producir la colonización. Esta estimación puede lograrse mediante el estudio de las muestras de artrópodos procedentes del cuerpo en descomposición.

Así, para hacer un buen estudio el primer paso recae en hacer una identificación correcta y exacta de las especies. Sin embargo, esto puede resultar todo un reto si los entomólogos sólo cuentan con restos parciales de los artrópodos como la exuvia (exoesqueleto), extremidades o biomasa no identificada.

Incluso los especímenes intactos representan una gran carga cuando se desea aplicar métodos morfológicos, ya que los huevos, los estadios larvarios tempranos y, a veces, incluso los posteriores de muchas especies diferentes comparten características similares. Esto hace que sea casi imposible en ciertos grupos, incluso para especialistas, distinguir entre ellos basándose solo en la morfología. Para dar solución a estas situaciones, lo que muchas veces se hace es criar los especímenes hasta que alcanzan una fase en la que sus características ya son distinguibles.

Por tanto, ¿qué alternativas existen para solventar estas dificultades?

La aplicación de la biología molecular en la entomología forense ha ganado importancia, pues ofrece innumerables nuevas posibilidades en el análisis de artrópodos. Las secuenciaciones de ADN emplean una secuencia genética corta como un único identificador para diferenciar entre especies. De hecho, pueden aplicarse a pequeñas cantidades de biomasa de artrópodos desconocidos.

No obstante, la calidad de los resultados de este método depende de la base de datos de referencia usada para la comparación de secuencias. El establecimiento de una base de datos de secuenciación de ADN de referencia de alta calidad es, por lo tanto, un requisito previo importante cuando se desea garantizar resultados precisos.

Así pues, en el marco de la campaña Secuenciación Vital Internacional, desde 2009 se ha construido una biblioteca de referencia de secuenciación de ADN de aproximadamente 20.000 especies animales representadas por más de 250.000 especímenes. Esta biblioteca de referencia de secuenciación de ADN permite un estándar muy alto de identificación precisa de especies, siendo la más completa para artrópodos, incluidos coleópteros, himenópteros, lepidópteros…

Así las cosas, los autores del artículo querían demostrar la aplicación de dicha biblioteca utilizándola como columna vertebral de un análisis de secuenciación de alto rendimiento (SAR) administrado a muestras a granel o especímenes de artrópodos obtenidos de cadáveres humanos.

Para ello, investigaron un total de 1392 especies de artrópodos, estando el 96% de ellos conservados en etanol. Estos se originaron en diferentes localidades (de República Checa principalmente) y experimentos previos, recolectados desde 2008 a 2015. Los especímenes provenían de cerdos, pájaros y ratas, estando la mayoría de ellos en fases avanzadas.

Estos especímenes se utilizaron para el establecimiento de una biblioteca de referencia forense. Las muestras a granel no estaban destinadas a la construcción de la biblioteca de referencia. Su análisis simplemente sirvió como ejemplo de aplicación de la tecnología de metasecuenciación.

Se seleccionaron de una a tres muestras de cada morfoespecie designada para transferirlas a 96 microplacas. Se extrajo una pequeña muestra de tejido muscular de especímenes grandes. El espécimen completo se utilizó para individuos pequeños, como ácaros, larvas pequeñas y huevos. La extracción consecutiva de ADN genómico se realizó con protocolos de secuenciación estándar.

Las secuencias recibidas se ensamblaron, respectivamente, se editaron y se alinearon entre sí para realizar más correcciones. Al actualizar las secuencias de códigos de ADN editadas y los archivos de rastreo en la base de datos, se adquirieron los números de índice de códigos de secuenciación de las especies. Así pues, a las secuencias se les asigna un identificador global único.

Todos los metadatos, incluidos los nombres de las especies, las imágenes, las referencias, así como las regiones y los países de origen, se proporcionaron para cada espécimen.

En resumen, de todas las especies procesadas (1392), 678 generaron secuencias de códigos. Se definieron un total de 502 secuencias como códigos exitosos para su uso en la biblioteca forense. De estos, se dio cobertura para 88 especies de artrópodos diferentes que pertenecen a 28 familias, de 7 órdenes distintos. El éxito de la secuenciación fue mayor para las muestras recién recolectadas de 2014 y 2015.

Por otro lado, 44 especímenes fueron identificados a nivel de familia o género solamente. La mayoría de especies identificadas eran del orden de los dípteros, entre los que los califóridos presentaban más abundancia y biodiversidad. El segundo orden más abundante fue el de los coleópteros. El resto de especies, aunque presentes en la biblioteca, estaban representados por un menor número de especímenes.

Asimismo, de esos 502 especímenes se pudo asignar un número único de identificación global a 436. A todos los coleópteros se les pudo clasificar exitosamente, pero solo al 87% de los dípteros se les asignó su número.

Para concluir, con una biblioteca de referencia sólida a mano, la aplicación de SAR es innovadora. Esto es debido a que permite el análisis de cientos y miles de individuos, así como la generación de grandes conjuntos de datos que luego pueden evaluarse a voluntad. En futuras aplicaciones, podrá trabajarse con este método en proyectos a gran escala.

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Comunicación y aislamiento: el silo de la justicia. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Dismantling the justice silos: Flowcharting the role and expertise of forensic science, forensic medicine and allied health in adult sexual assault investigations” de Kelty, S. F.; Julian, R.; Bruenisholz, E. y Wilson-Wilde, L. (2018), en el cual se analizan los riesgos que, en casos de delitos sexuales, conlleva la falta de comunicación y el aislamiento de los distintos profesionales de las ciencias forenses intervinientes en la investigación (lo que se denomina efecto silo de la justicia).

Con la creciente dependencia en la prestación de servicios forenses multidisciplinares y multiagenciales, el riesgo de que exista una falta de comunicación también incrementa. Y, este riesgo, puede verse materializado en última instancia en resultados injustos, sobretodo en crímenes graves como los delitos sexuales. Esto se debe a que, cuando más grave o complejo es un delito, más posibilidades existen de contar con personal multidisciplinar en la investigación.

La ausencia de una comunicación significativa y regular entre la ciencia forense, la medicina, el derecho y la policía se calificó como el “efecto silo de la justicia“. Este se refiere al aislamiento o falta de comunicación entre estas ramas y sus profesionales que trabajan en el mismo caso o similares, en especial cuando se trata de delitos sexuales. Como consecuencia, esto puede resultar en sentencias injustas y erróneas.

Así pues, para tratar de detectar e incidir en puntos críticos al respecto, el estudio contó con 121 participantes, profesionales de la medicina forense, las ciencias forenses, la Ley y las fuerzas del orden.

Como resultado, se extrajo un diagrama de flujo en el que se observa el proceso de investigación de delitos sexuales con víctimas adultas, desde la alegación de estos al uso de la evidencia forense en el enjuiciamiento. En el diagrama se subraya cuáles son los puntos críticos en las decisiones que tienen mayor impacto en el caso, con el fin de ofrecer orientación a los profesionales involucrados.

Así pues, típicamente el primer punto crítico en el proceso sería la respuesta de los primeros intervinientes (policía, hospitales, clínicas especializadas en violaciones, servicios de apoyo a las víctimas). En este punto, los factores de riesgo se corresponden, principalmente, con el riesgo de perder o no recopilar evidencia forense con potencial de valor. El origen de este riesgo se fundamenta en la falta de conocimiento forense o conciencia al respecto de su eficiencia y otras cuestiones. La filosofía o las políticas de las organizaciones combinadas con el nivel de conciencia forense pueden tener un impacto positivo o negativo en la recogida efectiva de evidencia.

El segundo punto crítico radica en la toma de decisiones de los investigadores policiales: si estos deciden llamar a expertos forenses y, de ser así, quiénes. Esto es, se trata sobretodo de elegir correctamente al experto forense con amplios conocimientos en la materia (por ejemplo, un médico forense experto en delitos sexuales). Del mismo modo, es importante que estos expertos no se salgan de los límites de su conocimiento y eviten la contaminación involuntaria de la evidencia, por ejemplo, mediante prácticas desfasadas.

El tercer punto crítico se trata de la presentación oportuna de la evidencia del delito sexual para su análisis, seguida del intercambio efectivo de la información correspondiente. Pues bien, el primer factor de riesgo se fundamenta en la importancia del tiempo, ya que con el paso de este aumentan las posibilidades de perder, eliminar o contaminar la evidencia. El segundo factor se corresponde con el limitado catálogo de análisis forenses practicados habitualmente (ADN, huellas…), en adición a las decisiones de triaje (la clasificación del caso y su importancia), las cuales en casos de delitos sexuales suelen hacerse individualmente en lugar de a través de reuniones de equipo o en base a una mayor comunicación con otros profesionales involucrados, ya sean estos de la misma organización u otras distintas (efecto silo).

Por último, el cuarto punto crítico se corresponde con el análisis de los informes forenses, siendo el factor principal de riesgo la legibilidad de los informes: cómo de fácil o clara resulta su lectura y comprensión para los demás intervinientes del proceso que no son médicos o profesionales forenses, como abogados o policías.

Con respecto a los canales de comunicación y retroalimentación de las prácticas forenses en casos de delitos sexuales en adultos, se identificaron tres. El primero de ellos se refiere a la calidad de la evidencia recogida; para formalizar este canal, los investigadores podrían añadir su contacto profesional, como un correo electrónico, para que otros investigadores puedan comunicarse con ellos, plantearles dudas… etc. De hecho, los primeros podrían incluso añadir a su informe distintas observaciones y sugerencias de mejora para retroalimentar a los otros profesionales.

De manera similar, el segundo canal se refiere a la retroalimentación por parte de policías, abogados, etc, con los investigadores forenses sobre la legibilidad y calidad de sus informes. Idealmente, este debería producirse por el mismo medio en que se recibió la comunicación, por ejemplo, un email. Por último, han de tenerse en cuenta los grupos de trabajo como medio para el aprendizaje, revisión e intercambio de buenas y malas prácticas y para dar visibilidad a la utilidad de las prácticas y conocimientos de cada rama profesional, sin necesidad de tratar ningún caso específico en dichas reuniones. Su esencia es la colaboración, y, para su implementación y éxito, necesitan del apoyo organizacional y el reconocimiento de su valor.

Así pues, a pesar de los beneficios de estos grupos, las explicaciones al por qué muchas agencias no practican tales reuniones, o no habitualmente, son los cambios en los jefes y el personal del grupo, no entender o creer en los beneficios que conllevan y la reducción del número de personal o del tiempo disponible para acudir a las reuniones. Sin embargo, cada vez hay más conciencia de dichos beneficios en las políticas multidisciplinares, multiagenciales y de compañerismo.

Como recomendaciones para mejorar las investigaciones futuras de casos de delitos sexuales en adultos, encontramos: por un lado, evaluar la viabilidad de un defensor de las víctimas y determinar en qué agencia u organización estaría mejor ubicado para apoyar a la víctima desde el inicio del proceso a la preparación del juicio, pues existe una carencia de esta figura. Asimismo, se recomienda entrenar a profesionales policiales, médicos…, en la importancia del ADN en casos sin sospechosos y con agresores conocidos de la víctima, así como en la importancia de otros tipos de evidencia en casos de delitos sexuales.

Por otro lado, la integración y formalización de los bucles de retroalimentación y los canales de comunicación en todo el proceso de forma holística. Finalmente, se recomienda asegurar las reuniones de los grupos de trabajo, ya sea en un ambiente semi-formal o informal, para fomentar el conocimiento recíproco que, en última instancia, derive en la colaboración exitosa entre profesionales multidisciplinares y agencias.

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Cómo la botánica forense puede distinguir una escena del crimen real de una falsificada. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “The Role of Forensic Botany in Solving a Case: Scientific Evidence on the Falsification of a Crime Scene” de Aquila, I.; Gratteri, S.; Sacco, M. A. y Ricci, P. (2017), en el cual se estudia cómo la botánica forense puede contribuir a la investigación criminal identificando si una escena del crimen ha sido falsificada o no.

A pesar de la falta de estudios publicados al respecto, la botánica forense es una disciplina que se usa con frecuencia en el análisis de escenas del crimen con contribuciones múltiples en el campo jurídico y, recientemente, aplicándose al tráfico de drogas, especialmente el tráfico de cannabis.

¿Su principal utilidad? Radica en identificar especies de plantas que ayuden a determinar el origen geográfico de la muestra y aporten conexiones entre la escena del crimen, los sospechosos y probar las coartadas, entre otras aplicaciones como, por ejemplo, determinar la forma de la muerte y el momento del año en el que un entierro se ha producido mediante las muestras recogidas en la ropa o el cuerpo de la víctima. De hecho, con frecuencia los elementos botánicos nos ofrecen información acerca de cómo aconteció el incidente o delito; esto es, sobre el mecanismo del hecho y su dinámica.

Los elementos botánicos pueden llegar a través de una contaminación externa a la escena del delito, o tratarse de evidencias forenses propiamente dichas. En este último caso, la evidencia botánica requiere que se le de importancia a las pistas que aporta y se analice debidamente, contextualizándose con el resto de evidencias encontradas en la escena del crimen y con las circunstancias del caso.

Así pues, se nos presenta el siguiente caso: un hombre de unos 28 años y nacionalidad rumana llegó al hospital en condiciones críticas debido a lesiones provocadas por energía eléctrica, además de presentar lesiones traumáticas en la cabeza, falleciendo allí unas horas después. Su mujer testifica que la corriente eléctrica lo golpeó mientras reparaba una lámpara de araña en el apartamento de él, cayendo al suelo.

¿Qué ocurrió realmente?

Los investigadores analizaron separadamente el apartamento indicado y, posteriormente, una segunda escena a la que la evidencia les condujo.

Si bien en el apartamento se encontró la lámpara con los cables cortados y la escalera mencionadas por la esposa de la víctima, las manchas de sangre halladas en el suelo eran irregulares, con forma de salpicadura, lo que indicó para los investigadores que se trataba de una falsificación de la escena. Además, la potencia eléctrica que causó las lesiones principales no era compatible con un bajo voltaje, siendo pues la potencia eléctrica de la lámpara insuficiente para causar las lesiones de la víctima.

La evaluación botánica de las diversas muestras de plantas se realizó mediante identificación macroscópica de las especies, clasificándolas mediante taxonomía, y comparando las plantas halladas en la víctima y su ropa con las recogidas en las escenas. Así, la planta encontrada en la víctima se caracterizaba por tener frutos espinosos y pertenecer a hábitats rurales, áridos y sin cultivar, localizándose la mayoría de estas plantas de la especie de la muestra en colinas.

Con estos dos datos clave (las características de las lesiones y la evidencia botánica procedente de las plantas recogidas), el análisis de la procedencia de estos elementos botánicos coincidió con una señal de corte de energía local en un cruce informado por una compañía de electricidad, lo que condujo a un área geográfica específica (la 2ª escena mencionada, la escena real).

Tras este hallazgo, se pudo reconstruir lo que verdaderamente había pasado: la víctima había tratado de robar el cableado eléctrico cuando se electrocutó accidentalmente —lo que explicaría la gravedad de las lesiones y quemaduras de la víctima—, cayendo en consecuencia desde una altura considerable.

La precipitación de la víctima al suelo provocó que los elementos botánicos se adhirieran a su cuerpo, especialmente la cabeza y el pelo, y la ropa, permitiendo distinguir entre la escena verdadera (la descrita) y la simulada del suceso (el apartamento).

Consecuentemente, la botánica forense en el caso estudiado resultó ser crucial para alcanzar su esclarecimiento. En particular, la investigación botánica es empleada para identificar la escena del crimen, incluyendo si esta es el escenario primario o secundario del incidente o delito, y para ayudar a aclarar la modalidad de la muerte. Sin embargo, la falta de conocimiento por parte de los investigadores sobre la utilidad y la importancia de la botánica forense hace que su uso, a pesar de ser frecuente, no esté tan extendido.

La recolección, identificación, clasificación, preservación y catalogación de cada especie encontrada en la escena son esenciales para la investigación. Al fin y al cabo, las investigaciones multidisciplinares representan la atención central de las ciencias forenses.

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Vínculos entre el maltrato infantil y las tipologías de asesinos en serie. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “A behaviour sequence analysis of serial killers’ lives: from childhood abuse to methods of murder” de Marono A. J., Reid S., Yaksic E. y Keatley D. A. (2020), en el cual se analizan posibles vínculos entre sufrir abuso infantil y cometer crímenes en serie con la ayuda del Análisis Secuencial de la Conducta.

Un homicidio se define como la acción/conducta de matar a una persona. Es un término que incluye subcategorías tales como: crimen, homicidio múltiple y homicidio involuntario. En el segundo grupo encontramos a los asesinos en serie. El FBI define a los asesinatos en serie como el asesinar a dos o más personas en eventos separados. Es un acto intencional, premeditado y no es un crimen impulsivo o en respuesta a una amenaza percibida.

No hay que confundir a los asesinos seriales con los asesinos en masa ni con los asesinos frenéticos. Los asesinos en masa matan a 4 o más personas durante un solo evento, sin intervalos temporales distintivos entre un asesinato y otro. Los crímenes de un asesino frenético ocurren en dos o más lugares distintos, de manera consecutiva y sin periodos de enfriamiento emocional entre los crímenes.

Los avances en tecnología, así como la creación de amplias bases de datos han permitido el desarrollo de modelos predictivos, por ejemplo, para predecir quién es probable que cometa asesinatos en serie. También se pretende interpretar los patrones de conducta con el fin de predecir reincidencias.

Independientemente del tipo de predicción, para desarrollar tales modelos es necesario entender la cadena de eventos que preceden a los asesinatos. Una forma de hacerlo es clasificando las conductas relacionadas con los crímenes, agrupándolas, por ejemplo, según la forma de aproximarse a las víctimas.

Las primeras clasificaciones eran muy simples: conductas/crímenes organizados y desorganizados. Dada su simplicidad, las tipologías se han desarrollado ampliamente. En cualquier caso, el refinamiento de las tipologías no asegura la existencia de asesinos en serie (u otros tipos) prototípicos.

El profiling es una técnica retrospectiva. Aunque sea muy útil, no está exenta de posibles errores. Y, para poder perfilar de manera más adecuada, se ha sugerido que es importante incluir datos de los historiales de los criminales y/o factores de personalidad. En el historial personal lo que se destaca de gran importancia son los eventos más traumáticos, especialmente aquellos relacionados con la violencia.  El maltrato infantil sería uno de ellos.

La OMS define el maltrato infantil como los abusos y la desatención de menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

Muchas investigaciones han sugerido que el perfil de un asesino en serie incluye a menudo haber sufrido maltrato infantil. La relación entre ese daño en la etapa infantil y las conductas criminales se explicarían, por ejemplo, por haber desarrollado habituación y tolerancia al dolor (según el tipo de maltrato recibido).

El maltrato infantil también se ha asociado con problemas de procesamiento cognitivo. Por ejemplo, sesgos de atribución hostiles, accesibilidad de respuestas agresivas, evaluaciones positivas de la agresividad, etc.

En algunos estudios se han mostrado relaciones entre abuso infantil y crímenes basado en gratificación sexual. El 50% de los asesinos en serie analizados han informado haber sufrido de abuso psicológico. Un 36% ha sufrido de maltrato físico en la infancia y un 26% de abuso sexual.

Conocer estas relaciones es de gran utilidad. No obstante, se desconocen las vías secuenciales entre el maltrato infantil y las diferentes tipologías de asesinos en serie. Para ello, los autores proponen aplicar el Análisis Secuencial de la Conducta (ASC).

El ASC es un método cuyo objetivo es entender las relaciones dinámicas entre las progresiones conductuales y las interacciones sociales que tienen lugar a lo largo del tiempo. Con ello se investigan las vinculaciones entre cadenas de comportamiento y eventos. Determina cuánto es de probable (en comparación con el nivel de azar) que un evento sea consecuente a otro antecedente. Por ejemplo, el sujeto X ha sufrido un abuso A; ¿cuánto es de probable que se dé el comportamiento B, C o D?

En este estudio, se analizan dos eventos, aunque el análisis permite la vinculación de tantos eventos/comportamientos como se considere adecuado. El primer evento es el tipo de maltrato infantil sufrido. El segundo evento hace referencia a los crímenes y se tienen en cuenta los tipos de asesinos en serie, así como con el comportamiento en la escena del crimen (características del modus operandi).

Los autores del estudio se enfocan en tres tipos de abuso: físico, psicológico y sexual. La tipología de asesinos en serie que se utiliza es la basada en motivaciones: lujuria, ira, poder y ganancias económicas.

En cuanto a conducta que se dan en el escenario del crimen, se analiza cómo se asesinó a la víctima y qué se hizo posteriormente con el cuerpo. La muestra de análisis se compone de 233 asesinos en serie que han sido víctimas de maltrato infantil. Los crímenes de estos sujetos han ocurrido entre 1850 y 2014.

A modo general, los resultados del estudio muestran que diferentes tipos de maltrato afectan a diferentes tipologías de asesinos y comportamiento criminales.

Haber sufrido de maltrato físico aumenta las probabilidades de mostrar una conducta homicida exagerada. Es decir, de hacer mucho más daño a la víctima del necesario para quitarle la vida. En cualquier caso, los asesinos en serie que más conductas violentas muestran (p. ej. tortura, mutilación, etc.) son aquellos que han sufrido de abusos sexuales y/o maltrato psicológico.

Entre los asesinos en serie que han sufrido de abusos sexuales se observó una tendencia de llevar a cabo el crimen con rapidez. Aunque no se pueda determinar el porqué, una hipótesis es que aquellos que han sufrido de abuso sexual sienten ira y culpabilidad, lo que les hace arremeter y matar con rapidez.

Un crimen con rapidez se ha observado en todos los casos en los que la motivación se basa en el poder. Y en este subgrupo, al igual que entre aquellos que han sufrido abusos sexuales, no se dan conductas homicidas exageradas. Tampoco se observan torturas o mutilaciones a las víctimas.

 La motivación de poder implica obtener placer a través de la sensación de tener control sobre las víctimas. Pero más allá del placer, según evidencias previas, estos asesinos en serie ven el matar como una necesidad. De ahí la rapidez y la falta conductas homicidas que inflijan dolor innecesario.

Aquellos asesinos en serie clasificados como siguiendo unas motivaciones de lujuria (que suelen ser violadores) a menudo han llevado a cabo actividades sexuales postmortem y toturas. La existencia de estas conductas se observa como independiente al tipo de abuso que hayan sufrido en la infancia.

Las explicaciones en este caso se centran en la presencia de parafilias anormales o sadismo sexual. En cualquier caso, parece que la presencia de abuso sexual en sus historiales, sea asilado o junto a otros tipos de maltrato, guarda relación con la presencia de mutilaciones y/o torturas a las víctimas.

De manera opuesta a muchas investigaciones previas, en este estudio no se observan patrones consistentes para la forma de asesinar a las víctimas y la disposición del cuerpo a posteriori, en función de la tipología. Ya existen autores que sugieren que, aunque se puedan clasificar a los asesinos en serie, las tipologías no son mutuamente excluyentes. Haría falta prestar más atención a qué factores influyen a métodos criminales específicos y menos en sus motivaciones individuales.

Cabe destacar que el análisis de los autores tiene el objetivo de mostrar la utilidad del ASC.  Utilizar tan solo dos momentos temporales puede que no sea suficiente para sacar grandes conclusiones, por lo que se necesitan más estudios.

 Asimismo, con este estudio pretenden subrayar la posible importancia de eventos de violencia o de gravedad similar que han ocurrido tempranamente en la vida de los asesinos en serie. El maltrato infantil tiene graves impactos en la vida de las personas, a corto y largo plazo.

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Los perfiles de agresores sexuales y homicidas de personas de la tercera edad. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “The unusual victim: understanding the specific crime processes and motivations for elderly sexual homicide” de Chopin J. y Beauregard E. (2019), en el cual se analizan los aspectos diferenciales de los homicidios sexuales con víctimas de la tercera edad, en comparación con los homicidios sexuales que afectan a víctimas jóvenes y adultas.

A pesar de ser un crimen horrible, la investigación de la violencia sexual cuyas víctimas son personas de tercera edad es muy limitada. Las agresiones sexuales y crímenes contra las personas de tercera edad son relativamente raras en comparación con aquellas que afectan a otros grupos de edad.

Aun así, las agresiones sexuales y crímenes con víctimas de tercera edad (VTE) conforman un grupo diferenciado de casos con víctimas adultas y jóvenes (VAJ). Por ello, se deben analizar sus características por separado y, así, poder crear perfiles criminales más precisos.

Investigaciones previas en agresiones sexuales a VTE vs. VAJ

En las agresiones sexuales que afectan a VTE hay mayor violencia física. Esta se observa en las estrategias de aproximación a la víctima y en la agresión per se. Suele haber más golpes violentos y consecuencias más graves a nivel físico.

La mayoría de las agresiones ocurren en el domicilio de la víctima. Esto es congruente con la evidencia de que el domicilio de una víctima suele ser uno de los escenarios más comunes de violación. Las motivaciones del perpetrador en este tipo de agresiones se clasifican en tres dimensiones: basadas en ira, sexuales y oportunistas. Los autores añaden una cuarta posible, que sería la experimental.

Cuanto se trata de ira, esta es una ira típicamente misógina, con humillación sexual y fantasías sádicas. El agresor suele mostrar un alto grado de expresión de la ira y comportamientos antisociales en etapas juvenil y adulta. La aproximación a la víctima suele ser de tipo súbito y agreden a la víctima sin que haya necesariamente penetración.

Cuando se trata de motivaciones sexuales lo que se busca es la gratificación sexual. Estos agresores suelen consumir y poseer mucho material pornográfico y suelen presentar conductas sexuales desviadas.  La ira suele estar ausente, con bajos niveles de violencia física y altos niveles de penetración sexual. Asimismo, después de la agresión, suelen dejar libre a la víctima deliberadamente.

Los agresores sexuales oportunistas de VTE aprovechan situaciones de vulnerabilidad de la víctima. Por ejemplo, cuando no hay nadie que les pueda proteger. Este tipo de agresiones pueden darse a menudo en un contexto de robo. No suele haber penetración sexual, sino besos o caricias sexuales. El escenario suele darse en zonas públicas o exteriores.

También podría existir una cuarta dimensión de la motivación: experimental. Estos agresores sexuales buscarían deliberadamente una experiencia sexual con una víctima vulnerable elegida. Serían agresores de tipo hibrido, cuya experiencia con VTE no estaría muy bien definida.

Investigación actual sobre los homicidios sexuales con VTE

Los autores del estudio analizan diferencias entre 513 casos de homicidios sexuales que implican víctimas entre 16 y 45 años y 56 casos que implican víctimas de 65 años o más. Se excluyen las edades entre 45 y 65 años debido a características que se solapan y, por ello, dificultades para clasificar de manera precisa adultos y personas de tercera edad. Asimismo, los casos con víctimas de menores de 16 años se excluyen debido a que conforman un cluster normalmente bien diferenciado.

Los casos provienen de una base de datos oficial, con casos de Francia y Canadá y abarcan el periodo desde 1984 hasta 2018. Para que un homicidio sea considerado de naturaleza sexual debe tener al menos una de varias características. Por ejemplo, la exposición de partes sexuales del cuerpo de la víctima y/o evidencias de actividad sexual o sustitutos de ella.

Por un lado, se observa que los homicidios sexuales a VTE conforman un grupo diferenciado de los casos con VAJ, al igual que lo observado en las agresiones sexuales.  En la mayoría de los casos el escenario del crimen es el domicilio de la víctima, donde también ocurre la aproximación a ella.

La mayor probabilidad de que los crímenes ocurran en el domicilio se explicarían por las rutinas de las VTE. Suelen desarrollarse en el domicilio, además de las situaciones comunes de soledad, jubilación o enfermedad que provoca la permanencia en casa.

Algo parecido ocurriría en el caso de las víctimas menores, cuyas actividades también se desarrollan mayoritariamente en el hogar. Otra similitud con los casos que implican menores es la mayor cantidad de criminales que son conocidos de la víctima.

Al igual que en las agresiones, los homicidios sexuales a VTE son mucho más violentos que los homicidios sexuales de VAJ. Esto puede deberse a que la mayoría de estos criminales suelen actuar con motivaciones de ira y sadismo, ambas asociadas a altos niveles de violencia.

En cuanto a conductas sexuales per se, no hay muchas diferencias en las conductas normalizadas (p. ej. penetración vaginal). En cambio, si se detecta un alto número de conductas extrañas, como la penetración con objetos o actividad sexual postmortem. La primera se puede considerar como una conducta de tortura o sustituto de actividad sexual debido a disfunción sexual. La segunda es una conducta parafílica, pero también puede darse como resultado de una disfunción sexual.

Aparte de estas diferencias generales, los autores desarrollan una clasificación para los criminales sexuales de VTE según sus motivaciones y mediante el análisis del modus operandi, similar a la descrita para las agresiones sexuales. Se trataría de motivaciones sexuales, de robo, sádicas y experimentales.

Los criminales motivados sexualmente atacan a mujeres y especialmente cuando están durmiendo. En todos los casos se da penetración vaginal y suele haber mucha diversidad de actos sexuales cometidos comparado con otros tipos de agresores. Entre ellas, se da la penetración con objetos extraños en una tercera parte de los casos.

Suelen utilizar métodos ilegales para entrar en el domicilio. Matan a la víctima especialmente porque suelen ser conocidos, pero rara vez llevan a cabo conductas para destruir pruebas. También roban cosas de valor de la víctima, pero impulsivamente más que llevarse souvenirs.

Los motivados por el robo también atacan principalmente a mujeres, en sus domicilios y mientras están durmiendo o llevando a cabo alguna actividad doméstica. Lo más diferencial de estos criminales es que lo principal es el robo, mientras que la agresión sexual y el homicidio son subsecuentes y basadas en la oportunidad. Las agresiones sexuales suelen ser relativas a masturbación y similar. En la agresión y el homicidio se suelen notar aspectos que indican la falta de premeditación.

Los criminales sádicos atacan exclusivamente a mujeres en sitios exteriores y especialmente cuando las víctimas hacen deporte. Suelen ser desconocidos para las víctimas. No buscan actividades sexuales comunes ni suele haber gran diversificación de estas. En cambio, cometen actos sexuales de dominancia, tortura psicológica y/o física, humillación y/o mutilación. Lo que les motiva, por tanto, es el sufrimiento de la víctima y no la naturaleza sexual de sus conductas. Suelen utilizar armas para matar a la víctima y suelen destruir pruebas.

Por último, los criminales experimentales atacan tanto a hombres como a mujeres de la tercera edad, generalmente en sus domicilios. En la mayoría de los casos los criminales son conocidos de las víctimas y es así como se aprovechan para entrar en sus casas. No suelen implicarse en agresiones sexuales típicas.

En cambio, suele haber presencia de actos extraños como la penetración con objetos y actividades sexuales postmortem. En estos casos es donde la hipótesis de disfunción sexual encaja más, así como las fantasías sexuales desviadas. Suelen planear el ataque, reflejándose esto en la ausencia de golpes y muchos de los crímenes se cometen con un arma.

Como conclusión, observamos que analizar los casos de agresión y homicidio con víctimas de la tercera edad como un grupo separado es crucial, dado que se pueden encontrar diferencias destacables con respecto a los casos con VAJ (aunque se requiere mucha más investigación). Estas diferencias serían cruciales cuando se evalúa el riesgo de reincidencia, se desarrollan perfiles criminales e incluso cuando se trata de evaluación y tratamiento.

Aunque este tipo de casos sean menos frecuentes, es importante estudiarlos porque debido al incremento de la población de la tercera edad, dicha frecuencia puede aumentar.

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Características de los agresores sexuales juveniles. Club de Ciencias Forenses

Amigos el Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Differences in psychosexual development among child, peer and mixed juvenile sex offenders” de Lillard C. M., Cooper-Lehki C., Fremouw W. J. y DiSciullo V. A. (2019), en el cual se repasan las diferencias más destacables entre los tipos de agresores sexuales juveniles.

Las agresiones sexuales son crímenes graves con consecuencias graves. Se definen como el comportamiento que incluye cualquier interacción sexual con una persona de cualquier edad, en contra de la voluntad de la víctima, sin su consentimiento, con agresividad, manipulación, explotación o amenazas.

Durante mucho tiempo, la investigación en esta área se ha enfocado en hombre adultos que cometen agresiones sexuales. Recientemente, se han incluido en el estudio los agresores sexuales juveniles. Estos suelen ser adolescentes, con edad menor a los 18 años en el momento que cometieron la agresión.

Se estima que la mitad de los abusos sexuales a menores y el 20% de las agresiones sexuales son cometidas por agresores sexuales juveniles. Inicialmente se ha planteado que los agresores sexuales adultos y juveniles representan una sola población. No obstante, investigaciones recientes refutan esta creencia. Se ha observado que la mayoría de los agresores sexuales juveniles (ASJ) no vuelen a cometer delitos sexuales. Las tasas de reincidencia varían entre el 5 y el 15 %.

Por ejemplo, en un estudio se analizó una muestra de más de 20.000 sujetos que fueron arrestados por un delito cuando tenían entre 12 y 23 años.  Se observó que, de los sujetos con un solo arresto, el 3 % había vuelto a cometer una agresión en etapa adulta. El 12,3 % de los que habían sido arrestados por múltiples agresiones sexuales lo han vuelto a hacer en etapa adulta. El 95,5 % de los agresores sexuales adultos nunca habían sido arrestados por una agresión sexual en etapa juvenil.

Estos datos sugieren que solo una pequeña proporción de los ASJ reinciden en la etapa adulta. Asimismo, los ASJ que sí reinciden de adultos suelen ser los que han cometido múltiples agresiones sexuales cuando eran menores. Con todo ello, se destaca la importancia de separar los ASJ que han cometido múltiples agresiones sexuales de lo que se han cometido una sola agresión sexual.

Los ASJ conforman un grupo heterogéneo. No obstante, existen diversas tipologías. Una de ellas se construye en función del tipo de víctima y habría dos tipos de ASJ. ASJ con víctimas en etapa infantil o ASJ infantiles y ASJ con víctimas iguales (peer, edades parecidas con los ASJ, amigos, etc.) o ASJ de iguales. A partir de esta clasificación, se han hecho diversas comparaciones que vamos a resumir a continuación.

Características de las víctimas. Los ASJ infantiles suele cometer varias agresiones a la misma víctima. En cambio, los ASJ de iguales suelen tener mayor número de víctimas. Ambos tipos suelen atacar a conocidos. No obstante, los ASJ infantiles tienden a atacar más a familiares. Los ASJ que atacan a hermanos/as suelen mostrar una mayor tasa de abuso físico y sexual y cometer crímenes más graves. También es más probable que estos hayan sido diagnosticados con algún trastorno de la conducta.

En cuanto al género de las víctimas, los ASJ de iguales suelen atacar exclusivamente a mujeres. En cambio, los ASJ infantiles no suelen optar por un género u otro exclusivamente, aunque la mayor proporción se compone de victimas masculinas.

Características del agresor. En términos de edad no suele haber diferencias entre ASJ infantiles y de iguales, aunque hay algunos estudios que destacan que los segundos suelen ser mayores que los primeros. La raza se encuentra como no diferencial. No obstante, al igual que en el tema de la edad, algunos estudios encuentran que los ASJ infantiles suelen ser caucásicos y los ASJ de iguales afro-americanos.

En términos psicológicos, los ASJ infantiles suelen experimentar más ansiedad y tener más trastornos relativos al uso de drogas. También suelen tener una autoestima más baja, un rendimiento psicosocial más pobre y mayor probabilidad de sufrir de bullying.

Los ASJ de iguales muestran conductas más agresivas y más externalizantes. Suelen tener un estatus socioeconómico más bajo, una supervisión parental mínima y un historial criminal familiar más largo. También exhiben más conductas de delincuencia, sexo consentido, más amigos de la misma edad y mayor número de victimas desconocidas.

Características de la agresión. Los ASJ de iguales suelen atacar más en sitios públicos. Los ASJ infantiles, en cambio, suelen atacar a sus víctimas en contextos de residencia o casas de acogida. Los dos tipos de ASJ no difieren en cuanto al tipo de arma o las drogas que utilizan durante la agresión.

Desarrollo psicosexual de los agresores sexuales juveniles. Existen pocos datos al respeto. Las diferencias más destacables serían, por ejemplo, que los ASJ de iguales, así como los mixtos (víctimas menores, pero de cualquier edad) suelen informar de más experiencias sexuales consentidas y mayor uso de pornografía que los ASJ infantiles. Los ASJ mixtos también suelen tener más fantasías atípicas. En pruebas falométricas no se observaron diferencias.

Estudio. Como existen tan pocos datos sobre el desarrollo psicosexual de los ASJ, los autores estudian estas diferencias en 74 jóvenes internados en reformatorios, que han cometido alguna agresión sexual. Dos criterios de inclusión en la muestra lo suponen la disponibilidad de una evaluación psicológica y de un perfil obtenido con el Multiphasic Sex Inventory-II (MSI-II).

Congruentemente con resultados de estudios anteriores, los ASJ de iguales de esta muestra han llevado a cabo agresiones con mayor violencia y gravedad. También suelen tener en su historial criminal más condenas por delitos no violentos. En términos específicos de psicosexualidad, las únicas diferencias encontradas se refieren a los ASJ de iguales. Estos parecen tener mayores problemas de disfunción sexual y eréctil que los ASJ infantiles.

Cabe destacar que una subescala de MSI-II relativa a acoso infantil (escala Child Molestation) consigue diferenciar con alta precisión los ASJ infantiles de otros tipos. Es decir, es capaz de predecir el grupo al que pertenece un ASJ, así como el tipo de historial.

Utilizando una clasificación de 3 grupos, ASJ infantiles, de iguales y mixtos, se observan diferencias en cuanto a características de la víctima, agresión, agresor y tratamiento previo relativo a las agresiones. Los ASJ infantiles y de iguales suelen tener víctimas femeninas.

En cambio, los mixtos presentan una mayor heterogeneidad en género de la víctima. En cuanto a relación con la víctima, los datos son similares a lo antes mencionado, sumando que los ASJ mixtos suelen atacar tanto a víctimas conocidas y/o familiares, como desconocidas. Generalmente, los ASJ mixtos presentan patrones amplios, heterogéneos y sin discriminación por género, edad y otras. También estos suelen cometer su primera agresión a edades mucho más tempranas que los ASJ infantiles.

Los ASJ infantiles no suelen tener en su historial algún tipo de tratamiento relativo a las conductas de agresión sexual. Aproximadamente la mitad de los ASJ de iguales y la mayoría de los mixtos sí han recibido tal tratamiento. Entre los ASJ mixtos es común la existencia de varios tratamientos, sin completar y sin adherencia. Los fallos en los tratamientos suelen ser factores de riesgos muy importantes en cuanto a reincidencia y también informan de mayor peligrosidad.

En los estudios que analizaron agresores sexuales adultos mixtos se ha sugerido que estos suelen ser más peligrosos y tienen mayor probabilidad de reincidencia, así como la necesidad de tratamientos más intensivos. También hay posturas que no coinciden con lo anteriormente mencionado y, en cualquier caso, se necesitan más estudios similares con la población de ASJ.

 

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Nanotecnología forense: identificación de huellas dactilares latentes. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Role of nanomaterials for forensic investigations and latent fingerprinting – a review” de Prasad V., Lukose S., Agarwal P. y Prasad L. (2020), en el cual se revisa el importante papel que actualmente tiene la nanotecnología en la detección de huellas dactilares latentes.

La nanotecnología es el campo científico que estudia materiales a escala nanométrica. Esta área también puede ser definida como la síntesis de materia a nivel atómico, con tamaño entre 1 y 100 nanómetros (nm).

La utilidad de la nanociencia y la nanotecnología se conoce desde el siglo IV. El oro fue utilizado por primera vez como nanopartícula por los romanos en las copas de Licurgo, aplicándose como agente de recubrimiento. Actualmente, la nanotecnología se puede aplicar ampliamente en diferentes campos como electrónica, desarrollo y análisis de drogas y construcción.

Adicionalmente a su vital importancia en muchos otros campos, también tiene un impacto significativo en las ciencias forenses. En este caso hablamos de nano-forensics, la última innovación en este campo. La evolución de los nano-sensores y nano-dispositivos permite identificar evidencias anónimas. Los instrumentos utilizados previamente en otros campos para estudiar nanomateriales también consiguen dar respuestas en las ciencias forenses. Uno de ellos es el microscopio de fuerza atómica (AFM).

La aplicación de nanotecnología en las ciencias forenses ya cubre varias áreas. En documentoscopia, con la ayuda del AFM, se ha conseguido analizar el cruce de tintas analizando ciertas superficies de documentos. En el análisis de manchas secas de sangre se ha conseguido determinar la edad de estas. Se utilizó el AFM también en este caso, analizando la elasticidad de los eritrocitos.

La Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) es un método utilizado para producir varias copias de un fragmento de ADN. Estudios recientes han mostrado que las nanopartículas de oro tienen la habilidad de incrementar la eficiencia de la PCR. Cuando se añaden de 0,7 a 13 nm de partículas de oro, el tiempo de la PCR se reduce.

En el análisis de huellas dactilares se ha observado que el uso de nanopartículas tienen un gran potencial para mejorar este proceso. Se trabaja en el desarrollo de nuevas técnicas conocidas como nano-huellas (dactilares). Cualquier avance en este campo será muy valioso dado que las huellas son evidencias de una identidad humana. Por tanto, en investigaciones de escenarios de crimen serían de mucha utilidad, especialmente para detectar las huellas dactilares latentes.

Las huellas dactilares latentes son aquellas invisibles al ojo humano. Se trasfieren a las superficies a través de secreciones corporales y contaminantes encontrados en los dedos. Son las más difíciles de identificar a diferencia de las huellas patentes y las plásticas. Las patentes se observan a simple vista. Se plasman en las superficies a través de sustancias como sangre, pintura o grasa. Las huellas plásticas son aquellas generadas por la presión de los dedos en objetos blandos, como jabón, cera o pegamento.

Las huellas dactilares contienen secreciones corporales y agentes contaminantes del medio en el que se encuentran. Las secreciones provienen de 3 tipos de glándulas: ecrinas, apocrinas y sebáceas. La elección de la técnica para detectar huellas latentes depende tanto del contenido de la huella, así como de la naturaleza de la superficie. Por eso, existen varios métodos con diferentes nanopartículas que vamos a describir a continuación.

Nanopartículas de plata. La plata metálica tiene afinidad con componentes orgánicos que residen en las huellas. Este tipo de nanopartículas se han utilizado como reactivo desde 1970 para visualizar huellas latentes en superficies porosas de papel. El método utilizado tiene la habilidad de mostrar huellas en superficies expuestas a luz solar intensa durante varias horas. La desventaja es alto coste en tiempo y dinero, poca estabilidad y un procesamiento destructivo que contamina los documentos.

Nanopartículas de oro. Juegan un papel importante en la visualización de huellas latentes por su naturaleza inerte, alta selectividad y sensibilidad. También tienen atributos que permiten almacenar las huellas por un largo periodo de tiempo. El método utilizado es el de deposición multimetal (MMD).

Confieren mayor intensidad y claridad en las huellas encontradas comparado con métodos que utilizan nanopartículas de plata. Su desventaja es su no utilidad en huellas encontradas en paredes y suelos. Básicamente, no sirve para ningún objeto/superficie demasiado grande como para sumergirlo en una bañera de laboratorio.

Nanopartículas de óxido de zinc. Tienen propiedades que permiten la transición de huellas latentes a patentes a temperatura ambiente. También presenta una propiedad adhesiva que facilita la interacción con residuos lipídicos y proteínicos de las huellas a temperatura ambiente. Permiten determinar la antigüedad de las huellas en superficies no porosas. En cambio, no son muy efectivas para las huellas encontradas en superficies porosas.

Nanopartículas de sílice. Su uso es un método novedoso que mejora la detección de huellas latentes por su facilidad de síntesis. También tienen la habilidad de recubrir tintes, lo que previenen la foto-descomposición. Sirve para huellas plasmadas en superficies no porosas. Se ha observado un mecanismo electrostático entre estas nanopartículas y residuos de huellas similar al que se da en MMD.

Nanopartículas de óxido de aluminio. Con este tipo de partículas se desarrollaron nano-polvos no tóxicos y eco-friendly. Esos nano-polvos se sintetizas con: nano-partículas de óxido de aluminio, recubiertas de eosina amarilla y un extracto hidrofóbico vegetal. El extracto repele moléculas de agua y permite que los polvos se adhieran a los componentes oleicos de huellas latentes.  Estas nanopartículas permiten visualizar huellas en superficies porosas y no porosas. Además, sirven para identificar huellas muy difuminadas o descoloridas.

Hay muchos más métodos y nano-partículas que se han desarrollado, pero muchos de ellos son bastante más complejos para resumir. Incluso existen métodos de imagen con espectroscopio que permiten detectar metabolitos de cocaína en huellas latentes. De todas las nanopartículas, las de oro parecen tener una capacidad más amplia. Por sí solas o junto a diferentes reactivos permiten la identificación de huellas latentes en diferentes situaciones. Ya sabía Hodgins, el rey del laboratorio de la serie Bones, que el oro le permitirá resolver el caso.

Como conclusión, la nanotecnología parece de gran utilidad en las ciencias forenses. Gracias a todos los avances científicos, la identificación de huellas, así como otros procesos del contexto forense, será cada vez más preciso y, probablemente, más fácil y rápido.

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Métodos en el cyberprofiling y el papel del factor humano. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Profiling human roles in cybercrime” de Georgiev V. (2019), en el cual se analizan los métodos deductivo e inductivo y su utilidad en la perfilación cibercriminal, así como las características necesarias de un buen perfilador en el campo.

El mayor uso de tecnologías de la información a nivel de negocios, gobiernos y consumidores viene asociado a consecuencias inevitables. Por un lado, encontramos ventajas, como facilidad y rapidez de las operaciones, sean de la naturaleza que sean, e incluso ventajas competitivas para las empresas.

Por otro lado, encontramos amenazas a la seguridad, explotadas por un grupo de individuos cuyas acciones se clasifican como cibercrimen. En tiempos de bulos constantes, cabe destacar que detrás de ellos también hay muchas actividades cibercriminales como ciberfraudes o spoofing.

En el cibercrimen, a pesar del contexto digital y del papel de la tecnología, el factor humano sigue siendo lo más decisivo. En una actividad de cibercrimen, encontramos a los criminales y a sus víctimas. Pero entre unos y otros, están y deben estarlo los representantes de la ley, que vigilan e investigan, así como investigadores científicos.

La técnica de profiling también tiene utilidad en el cibercrimen. La perfilación criminal es tanto una ciencia como un arte de desarrollar descripciones de las características de los implicados. Puede ser definida como la evaluación psicológica generada a partir de la identidad de un criminal cuya actividad es conocida. Ese perfil incluye una serie de características consideradas típicas del comportamiento del perpetrador de un tipo de crimen especifico.

El perfil criminal puede ser utilizado, entre otras, para reducir el circulo de personas sospechosas de un delito. Asimismo, también puede utilizarse en sentido inverso. Es decir, para evaluar la probabilidad de que un sospechoso particular sea el perpetrador de un delito particular. Aunque la perfilación no sea una evidencia per se, es un buen punto de partida para enfocarse en sospechosos potenciales, así como en conseguir la recogida de evidencias de un crimen.

La perfilación criminal ofrece una idea de las características de los cibercriminales basándose en varios aspectos. Utiliza observaciones de criminales específicos. Tiene en cuenta información de testigos y víctimas del cibercrimen. También utiliza conocimientos de psicología general y criminal. Y, por último, tiene en cuenta los vínculos entre patrones comportamentales de diferentes tipos de cibercrimen.

En la práctica, se utiliza tanto un método inductivo como deductivo. El primero va de lo particular a lo general. De características específicas hacia a la construcción de un perfil o imagen general. empieza con la monitorización y recogida de información en base a la cual se implementa o se desarrolla un modelo, aplicado posteriormente en la práctica.

Se basa en datos estadísticos y benchmarking cuando genera un perfil. La información proviene de investigaciones formales, observaciones comportamentales de criminales conocidos, estudios clínicos, entrevistas con criminales e información disponible en bases de datos. Se obtienen y se tienen en cuenta características encontradas como comunes a un número estadísticamente significativo de criminales.

El método deductivo funciona en el sentido inverso. Empieza con perfiles y supuestos generales de los cuales se extraen características específicas. Se basa en información general y conclusiones específicas sobre características de cibercriminales, en experiencia, conocimiento e intuiciones de aquel que desarrolla el perfil.

A diferencia del método anterior, el éxito de la perfilación depende de la habilidad del perfilador en ponerse en los zapatos del criminal. Requiere pensar de una manera similar para entender sus motivos y predecir sus acciones futuras. Este método nos puede sonar más, dado que es el que más vemos en series y películas criminales.

Al igual que en otros tipos de crimen, hay una serie de mitos o creencias erróneas sobre los cibercriminales. ¿A quién no le viene a la mente un chico joven y genio, con sudadera y/o con pocas habilidades sociales  cuando se habla de un hacker?

En estereotipos que afectan a los cibercriminales encontramos varios. Alto IQ, habilidades informáticas extraordinarias, el género masculino y la edad adolescente. Incluso hay una asociación con la no violencia, porque no actúan en el mundo real, sino en el mundo virtual.

A diferencia del uso de los estereotipos, la perfilación criminal es mucho más compleja. Hay diferencias importantes en el grado de simplificación y estandarización de la imagen o perfil construido. Un perfil criminal se basa en datos recogidos y reales. Un estereotipo implica aplicar conocimiento de hechos específicos y conocidos en la interpretación de otras situaciones o individuos específicos.

Como ya hemos mencionado en otros artículos, la perfilación requiere formación y la experiencia en el campo también influye. Aunque los estereotipos no siempre sean erróneos, en el profiling generan limitaciones a la hora de descubrir todas las opciones posibles. A continuación, vamos a describir qué debe saber un buen investigador de cibercrimen.

Necesita de una combinación de habilidades específicas y generales. Debe ser capaz de monitorizar el contexto y el comportamiento de las personas. Debe captar el menor detalle y el menor cambio en una situación. Esto se resumen en una máxima: mirar no significa necesariamente ver.

También se necesita de una buena memoria, para combinar múltiples pistas y memorizar eventos, fechas, nombres, lugares, etc. Habilidades organizativas que permiten estructura la información de una manera lógica. Así, los patrones comportamentales existentes y sus relaciones se hacen visibles. Objetividad para protegerse de las propias creencias y emociones que interfieren en el análisis de evidencias.

Conocimientos jurídicos, en psicología, victimología, tecnología, así como habilidades de trabajo con documentos para recogida y transferencia de información eficaces. La habilidad de pensar con modelos inherentes a los cibercriminales. Una imaginación constructiva, controlada, creativa y teniendo en cuenta todas las posibilidades cuando se estudian hechos y se formulan conclusiones.

Y como no, curiosidad, paciencia, aguante y deseo de aprender y acumular conocimientos profundos. Aunque se trabaje solo con un tipo de crimen, hacen falta conocimientos más amplios de la perfilación y el mundo del crimen en general.

También hay habilidades más especializadas para el cibercrimen. Serían de esta naturaleza los conocimientos de tecnología informática y sistemas de seguridad, aunque sean básicos. También es importante conocer la cultura de los cibercriminales, p. ej. de los hackers. Es más fácil rastrear y destapar a un hacker cuando se sigue su modelo de pensar, ética, etc.

Volviendo a los métodos de análisis en la perfilación cibercriminal, el autor ha llevado a cabo un análisis comparativo. Para la perfilación cibercriminal el método más apropiado parece ser el deductivo. Esto es así porque hay dificultades para entrar en contacto directo con los cibercriminales. Todo ello, a su vez, dificulta la recogida de información primaria sobre características específicas de diferentes cibercriminales.

Por tanto, hay poco acceso a los especifico para ir hacia lo general, tal como ocurre en el método inductivo. El método deductivo permite determinar una serie de características cibercriminales y crear una imagen genérica.

Para hacer un perfil del rol de la víctima del cibercrimen, ambos métodos son de utilidad. Es posible entrar en contacto directo con las víctimas. Por tanto, con su ayuda se pueden identificar y agrupar sus características específicas. Al mismo tiempo, es posible crear y utilizar un perfil genérico de las víctimas de un tipo específico de cibercrimen. En la detección del cibercrimen y en las investigaciones oficiales también se pueden utilizar ambos métodos, similarmente al caso anterior.

En conclusión, el progiling supone una herramienta de investigación clave en el cibercrimen. El principal reto queda en la acumulación de información relevante y experiencia práctica para asegurar el desarrollo de perfiles adecuados. No obstante, no hay duda alguna que el factor humano en cada pequeña parte de la perfilación cibercriminal (y criminal) es clave e imprescindible.

Si te interesa la perfilación criminal, podrás conocer más detalles sobre ello en las IV Jornadas De Perfilación Criminal, dónde se reúnen varios expertos internacionales. ¡No te lo pierdas!

Además de las IV Jornadas De Perfilación Criminal, puedes aprender más en nuestro Máster en Criminal Profiling  y nuestro Experto Universitario en Investigación Criminológica,  con becas especiales para los lectores del Club Ciencias Forenses.

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