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Piscología del testimonio

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Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “The Concept of Lie and its Identification in Criminal Proceedings” de Antonov, I. O.; Burganova, G. V. y Nasyrova, Y. M. (2021), en el cual los investigadores exponen una visión general de la mentira y su concepto y cómo se explora este asunto en el entorno forense.

Esta semana hablaremos de la mentira, encontrándonos con un artículo muy relacionado también con nuestro Club del Lenguaje No Verbal.

Sabemos que el trabajo de las agencias de investigación y las fuerzas policiales va dirigido a la oportuna y rápida detección del delito. Para ello será importante no sólo la identificación de estos actos delictivos, sino también conocer a los culpables y evitar que eludan las consecuencias penales derivadas de su comportamiento.

Una forma de eludir éstas, es presentando un testimonio falso durante el interrogatorio y también en enfrentamientos cara a cara.

Esto sucede de forma común y, obviamente, dificulta enormemente el proceso forense, desde la recolección de pruebas hasta la propia identificación del culpable.

Debido a la importancia de reconocer este tipo de declaraciones no verídicas y los efectos para las personas en función de asumir consecuencias penales o no, los autores hacen una revisión del concepto de mentira y cómo se investiga en el ámbito forense.

Con respecto a la definición de la mentira, los autores comentan que una de ellas podría ser: “una declaración consciente e incorrecta que sirve para conseguir ciertos objetivos a través del engaño”.

Además, según varios autores, existirían tres características que definirían una mentira. La primera de ellas sería la consciencia, ya que una persona sabe que su declaración es falsa; la segunda, la intención de engañar a otra persona debe existir; la tercera, la persona persigue ciertos objetivos y pretende alcanzarlos comunicando información falsa.

Debemos decir, que, en el entorno forense, estos objetivos suelen ser beneficiarse de o evitar las consecuencias penales.

Los autores comentan que, según muchos estudiosos de la materia, se podría distinguir entre mentiras activas y mentiras pasivas. Pondremos un ejemplo del entorno criminal.

Una mentira activa sería proporcionar información falsa a quien nos interroga, sabiendo que, efectivamente, son datos no verídicos.

La mentira pasiva, sería simplemente ocultar información a la persona interrogada.

Al ser un fenómeno tan complejo y donde intervienen tantos factores, es necesario un gran esfuerzo por parte de las autoridades de investigación para discernir en las declaraciones forenses quién parece estar diciendo la verdad y quién parece estar mintiendo.

Posteriormente, los autores pasan a mencionar algunas de las técnicas que se utilizan para este fin.

Por ejemplo, la grabación de vídeo permite exponer a la persona que está siendo interrogada, de forma que se registra el contenido de la acción de la investigación, su dinámica, y demostrar así que no ha existido ningún tipo de violencia o coacción contra las personas interrogadas.

El uso de vídeos es muy útil para que cada acción enfocada en detectar falsos testimonios quede registrada, entre otras cosas, para poder analizar todo el encuentro las veces que sea necesario.

La grabación de audio también sería algo muy recomendado por varios motivos. En primer lugar, se puede inferir el estado emocional de la persona interrogada a través de estudiar su entonación, volumen y otros factores prosódicos. Y, además, se puede utilizar para comparar y buscar contradicciones en el caso de que el testimonio cambie en el futuro.

La observación también se utiliza en el proceso de detección de testimonios falsos y es fundamental. Permite inferir las emociones y el estado psicológico de las personas a través de la comunicación tanto verbal como no verbal. Es un método que se utiliza en la comunidad científica de forma muy habitual.

Estos métodos han mostrado su efectividad en el sentido de que una persona experimenta ciertos cambios psicofisiológicos al reportar información falsa al pasar por un estado de tensión emocional.

Esta es una idea con la que numerosos autores han trabajado: teniendo en cuenta que al mentir se produce un esfuerzo cognitivo cuyas consecuencias son observables.

Vale la pena decir que la investigación de la mentira desde una perspectiva empírica en el entorno forense es algo a lo que cada vez más autores destinan sus esfuerzos.

Prestan atención a elementos prosódicos, gestos, expresiones faciales, movimientos corporales…

Además, un adecuado diagnóstico y predicción sobre el estado psicológico de la persona, su temperamento y su carácter, permite asumir la línea en la que irá la conducta de la persona interrogada en una situación particular, como puede ser el propio interrogatorio.

El reconocimiento y superación de la mentira en el testimonio sigue siendo una de las principales tareas de un investigador a la hora de estudiar un caso criminal.

De hecho, cada vez se les presta más atención a las aportaciones con respaldo científico de autores importantes sobre esta materia.

Sin embargo, los autores comentan que aún queda un camino muy largo por recorrer y deben seguir invirtiéndose recursos para descubrir más acerca de las técnicas de detección de mentiras y cómo se pueden aplicar al ámbito forense y criminal.

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