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Categoría: Piscología del testimonio (página 1 de 3)

Intermediarios en la entrevista policial a testigos con síntomas disociativos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos “Investigative interviewing, dissociative identity disorder and the role of the Registered Intermediary” de O´Mahoney B. M., Milen B. y Smith K. (2018), en el cual se analiza el papel de los intermediarios en las entrevistas policiales con testigos que sufren del Trastorno Disociativo de Personalidad.

En algunos países, como Inglaterra, se da la posibilidad de utilizar intermediarios en las entrevistas policiales con testigos que sean menores de 18 años o que tengan un trastorno mental, problemas de aprendizaje, discapacidad o trastorno físico. Estos intermediarios son profesionales registrados, generalmente de las áreas de psicología, enfermería o logopedia.

La razón de la inclusión de los intermediarios en las entrevistas policiales es la falta general de habilidades de comunicación de los profesionales de la justicia para entrevistar adecuadamente a personas vulnerables y, por tanto, obtener información precisa.

Obviamente, esa falta de habilidades no se debe a una actuación profesional de poca calidad, ni a falta de interés en aprender a atender a estas personas como es debido. Lo que ocurre es que se carece de guías, ayudas y/o de formación específica para ello, al igual que habíamos mencionado en otros artículos sobre la entrevista con personas con discapacidad intelectual.

El rol del intermediario registrado se ha analizado especialmente en contextos de entrevista con testigos adultos y con problemas de aprendizaje o con menores. En cambio, no hay datos suficientes sobre la entrevista con intermediarios a testigos que presentan problemas de salud mental. Un testigo puede tener algún trastorno mental ya antes de la entrevista, pero también puede desarrollar algún tipo de disociación como resultado del estrés que le provoca el caso en el que está implicado (eventos traumáticos).

La disociación se describe como el producto de afrontar sin éxito conflictos emocionales o estresores internos y externos. Este enfrentamiento provoca una ruptura en la integración normal de las funciones mentales como consciencia, memoria, percepción del yo y del entorno y conducta motora y/o sensorial. Como trastorno o síntoma de disociación pueden darse: amnesia disociativa, despersonalización, desrealización, un trastorno de identidad disociativo (TID) u otros menos frecuentes.

En la entrevista, un testigo puede presentar síntomas de disociación al rememorar eventos traumáticos sin que el entrevistador sea consciente de ello. Además, en el caso del TID, detectar variables como número de alter egos, consciencia y relación entre ellos, cuál es el implicado en el caso u otras es difícil incluso para un profesional preparado. La complejidad, la naturaleza contradictoria de las declaraciones de los sujetos con TID y los múltiples mitos alrededor de este trastorno generan muchas sospechas sobre la veracidad de sus declaraciones. Por las mismas razones, estos sujetos suelen ser considerados testigos no fidedignos.

A falta de un manual o guía para entrevistar adecuadamente a testigos con síntomas o trastornos disociativos, el entrevistador puede contar con la ayuda de un intermediario registrado. No obstante, para esta problemática mental no hay investigaciones y, por tanto, en este estudio se plantean tres dudas principales. ¿Con qué frecuencia se dan testigos con TID? ¿Hay requisitos de conocimiento para los intermediarios implicados en estos casos? ¿Y qué aconsejan los intermediarios?

El estudio se desarrolla en dos fases. En la primera fase se solicita a la Agencia Nacional del Crimen de Reino Unido el número de casos con testigos que presentan TID y en los cuales han participado un intermediario (de 2013 a 2016). De 251 casos con testigos con trastornos de personalidad, se detectan 20 casos de TID o donde este podría haber sido un factor presente.

Dos de los autores de este estudio trabajan en su vida real como intermediarios registrados. Por lo que, en la segunda fase, desarrollan un cuestionario basado en sus experiencias profesionales y en las conversaciones con oficiales de policía que han solicitado la ayuda de un intermediario en las entrevistas de testigos con TID.

Las preguntas se dirigen a intermediarios y en el estudio se consigue la participación de solo 4 profesionales de: trabajo social, logopedia, enfermería y psicología. Se pretende obtener información como: el número de casos atendido con testigos con TID, metodología, dificultades encontradas, consejos ofrecidos a los entrevistadores para facilitar la comunicación con el testigo, la formación recibida y cuál creen que sería necesaria para atender estos casos.

Los intermediarios participantes informaron haber recibido muy poca formación específica para tratar con casos de TID. Las actuaciones de estos intermediarios fueron muy variables lo que indica la falta de guía para estos casos. Por ejemplo, uno de los intermediarios se enfocó en la identidad principal, llamada host y en detectar cuando aparecía otro alter ego para hacer volver al host. Un intermediario tuvo que pedir consejo al encargado del equipo de intermediarios sobre la actuación adecuada y otro solicitó consejo tanto al equipo como a superiores de la policía.

Destacaron la dificultad de comunicación incluso en casos en los que no existe TID y la necesidad de tener en cuenta la presencia de múltiples casos de comorbilidad entre TID y ansiedad, depresión y otros. En respuesta a si creen necesario que sean los profesionales de salud mental los que atienden estos casos, los intermediarios respondieron tanto con un como con un no necesariamente. La cuestión más relevante es que habrá ciertas limitaciones en la comunicación con el testigo con TID en cualquiera de los casos.

En cuanto a los casos analizados en este estudio, se destaca haber encontrado referencia a un trastorno de personalidad dividida. Teniendo en cuenta que hablamos de profesionales, es curioso encontrar este término cuando no existe oficialmente un problema de salud mental con este nombre. Además, muchas veces se utiliza este término para designar incorrectamente a los casos de esquizofrenia. Se desconoce la prevalencia de casos de entrevistas policiales con testigos con TID o síntomas relacionados, al igual que la cantidad de casos no registrados. Las guías de actuación para estos casos también son ausentes.

Por lo tanto, hay puntos de carencia a destacar tanto para las actuaciones de los intermediarios como para los entrevistadores oficiales. A la vulnerabilidad ya dada por ser testigos de algo que puede modificar la vida de los implicados, se suma la vulnerabilidad dada por presentar síntomas disociativos y por recibir una atención inadecuada desde el sistema judicial. Hay un vacío en la investigación sobre cómo el sistema judicial atiende estos casos.

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Casos de maltrato de menores con discapacidad intelectual: las mejores prácticas de entrevista. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Best practices for interviewing children with intellectual disabilties in maltreatment cases” de Wyman J. D., Lavoie J. y Talwar V. (2018), en el cual se describen las mejores prácticas en materia de entrevista con niños y niñas con discapacidad intelectual en casos de maltrato.

Como ya hemos mencionado en un artículo anterior, infancia y discapacidad intelectual (DI) es una combinación que implica un alto riesgo de ser víctima de maltrato. Para complicarlo aun más, las limitaciones comunicativas y de memoria de trabajo de este tipo de discapacidad puede provocar una percepción de no credibilidad en aquellos que entrevistan a las víctimas de maltrato con DI. A su vez, esas limitaciones dificultan la obtención de testimonios precisos y detallados, clave para investigar, comprobar y procesar alegaciones de manera efectiva.

A diferencia de las entrevistas clínicas que trabajan con un enfoque terapéutico, las entrevistas forenses reúnen información sobre el evento y evidencias que puedan corroborar el testimonio de la víctima. Estas son mucho más estructuradas, formales y se basan en un enfoque de investigación de hechos objetivos. También se recogen otras evidencias: pruebas físicas, informes de otros testigos, informes profesionales, etc. El problema es que, en muchos casos, el testimonio de la víctima es la única evidencia disponible. Además, se ha observado que las víctimas con DI suelen ser reacias o incapaces de revelar el maltrato que reciben, sea por un desarrollo limitado, traumas severos o apego con los autores del maltrato.

La DI implica un retraso en el desarrollo cognitivo y en el funcionamiento adaptativo. Puede afectar a la comunicación, al razonamiento abstracto, a la capacidad de aprendizaje y muchas otras funciones cognitivas. Lo que está claro es que hay mucha variabilidad en la expresión de la DI en la población afectada. Cada niño y niña presenta un patrón único de retrasos en el desarrollo cognitivo y según cada patrón hay un cierto impacto en cómo se responde a los formatos estándar de la entrevista forense.

Por ejemplo, la predominancia de problemas en el lenguaje hace difícil describir verbalmente un evento, algo que se requiere en los métodos de entrevista más utilizados (p. ej.  Entrevista Cognitiva, Protocolos NICHD). La misma dificultad se daría cuando se evalúa la veracidad del testimonio en base a la cantidad de detalles específicos, consistentes y precisos, como ocurre en Statement Validity Assesment (SVA; Vrij, 2000). Si la memoria episódica y el procesamiento de la información son los más afectados, los/as niños/as tienen dificultad para recordar detalles específicos cuando solo se les entrevista una vez (típico cuando se entrevista después de mucho tiempo desde el evento denunciado). Por lo tanto, si el objetivo es atender cada caso de maltrato a menores con DI con la profesionalidad, validez y fiabilidad debidas, se debe adaptar la metodología utilizada en cada caso.

Previo a la entrevista, se recomienda consultar con los profesionales que trabajan con la víctima. Pueden ser psicólogos, trabajadores sociales, educadores, etc. Se debe hacer un esfuerzo para entender la gravedad de la DI de la víctima y para definir cuáles son y cómo pueden afectar los déficits a la capacidad de testificar.

Se recomiendan pocas modificaciones y más adaptaciones de las estrategias de entrevista y la planificación es clave. Poco de las primeras porque modificar implica alterar de manera sustancial el proceso de la entrevista. Eso puede dar lugar al uso de estrategias poco fiables, no comprobadas o espontáneas y que pueden afectar a los resultados del caso.  Mejor hacer adaptaciones porque son pequeños ajustes a las prácticas de entrevista basadas en evidencia para acomodarlas al desarrollo único de la víctima.

El escenario de la entrevista puede incluir pequeños detalles que faciliten la entrevista. Se pueden ajustar los estímulos ambientales para evitar la sobreestimulación sensorial de la víctima. Se pueden traer objetos familiares, poner algo de música o jugar algo antes de la entrevista, todo ello encaminado a disminuir la ansiedad y el estrés de la víctima. No obstante, se deben eliminar todos los distractores cuando la entrevista empiece.

Las estrategias de prueba preconstituida también son útiles en poblaciones vulnerables. Un ejemplo sería grabar la entrevista y no basarse solo en las notas del entrevistador. Una grabación también puede evitar la necesidad de repetir la entrevista. Se recomienda que el entrevistador siempre sea el mismo, que se respeten las rutinas de la víctima y monitorizar constantemente su estado psicológico (p. ej. si hay fatiga, estrés, distracción, etc.). Por último, cada vez más se incluye un intermediario entre el testigo y el entrevistador. Suele ser un profesional de la salud o de la educación, que ayuda en la adecuación de la entrevista a las necesidades de la víctima.

En el artículo se destacan algunas ideas que sirven de guía para la adaptación de las entrevistas con menores con DI. La entrevista debería empezar con la construcción de relaciones con la víctima, esencial para sobrepasar la reluctancia de revelar aspectos tan sensibles a un desconocido. Empezar con preguntas abiertas, dirigidas a intereses personales y experiencias positivas de la víctima puede generar familiaridad, reducir la ansiedad y evitar percepciones de autoridad sobre el entrevistador.

Que la víctima empiece a contar lo ocurrido como respuesta a preguntas abiertas y de recuerdo libre hace que los testimonios sean más largos, más ricos en detalles y menos sugestionables que responder a preguntas cerradas. En estos casos, aunque pueda darse una falta de detalles periféricos debito a déficits de memoria y lenguaje, se ha observado que la precisión de las narrativas son a menudo las normativas en términos de edad.

A pesar de las grandes limitaciones de las preguntas cerradas, no se puede negar su utilidad cuando se construyen sobre lo que la víctima ha revelado previamente. Se pueden usar para confirmar detalles que responden a las seis W (qué, quién, cuándo, dónde, por qué, cómo; seis W o cinco W y una H del inglés what, who, when, where, why, how) y, así, obtener información más precisa. También son útiles cuando la víctima presenta déficits lingüísticos y no pueden describir verbalmente un evento.

Existen algunas evidencias sobre la utilidad de la Entrevista Cognitiva (EC) en personas con discapacidad. El uso de de las técnicas mnemónicas, como la restauración mental de contextos o cambio de perspectiva puede dar lugar a testimonios más detallados y consistentes. No obstante, se debe tener en cuenta que algunas de las técnicas de la EC no se pueden utilizar con menores con DI debido a su complejidad.  En algunos estudios se modificaron, pero se desconoce la eficacia de dichas modificaciones.

Se destaca el uso de la técnica de andamiaje, que en este caso supone partir las instrucciones y preguntas en trozos más pequeños. Por ejemplo, en lugar de una sola pregunta abierta y amplia, pueden utilizarse preguntas que guían en el recuerdo del evento. Pueden ser preguntas de orientación al detalle (p. ej. ¿y cómo era la casa por fuera?)  o indicaciones abiertas (p. ej. ¿y qué pasó después?).

En aquellos menores con DI y déficits en el lenguaje se recomienda que los entrevistadores combinen estrategias de comunicación verbal y no verbal. Las estrategias no verbales son muy útiles porque permiten obtener información a pesar de limitaciones en la comunicación verbal. Escribir, el uso de lenguaje de signos o dibujar pueden ofrecer información valiosa.

Por último, las entrevistas múltiples (repetidas) mostraron ser útiles para obtener cada vez más información sobre una situación de maltrato. Este incremento gradual en la cantidad de información se ha observado también en menores con DI. Repetir una entrevista supone dar más oportunidades para revelar información y elaborarla en base a testimonios anteriores. Estas observaciones son representativas de las entrevistas llevadas a cabo poco tiempo después del evento en cuestión.

Obviamente, el uso de entrevistas múltiples no está exento de riesgos y dificultades. Pueden darse mayores inconsistencias o cambios e inclusiones de información que proviene de otras personas con las que a víctima se relaciona entre entrevistas. Para evitar estos riesgos, se recomienda que, en las entrevistas posteriores, se pida información solo sobre cuestiones no tocadas ni reveladas en la entrevista inicial.

Los profesionales que entrevistan niños/as con DI informan no estar preparados suficientemente para ello. A pesar de todo el progreso en las técnicas de entrevista, la mayoría se han probado con personas con un desarrollo normativo. La necesidad de atender las diferencias y dificultades de las entrevistas con personas desarrolladas no normativamente sigue estando sobre la mesa.

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¿Estamos preparados para evaluar la veracidad de testimonios de personas con discapacidad intelectual? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Criteria-bases Content Analysis in true and simulated victims with intelectual disability” de Manzanero A.L., Scott M.T., Vallet R., Aróztegui J. y Bull R. (2019), en el cual se examina la capacidad natural de las personas para discriminar entre declaraciones verdaderas y falsas de personas con discapacidad intelectual, así como las características diferenciales de estas declaraciones, utilizando la técnica CBCA.

Las personas con discapacidad intelectual (DI) suelen ser víctimas de varios delitos y suelen estar implicadas en procedimientos legales/policiales más a menudo que el resto de la población. Un gran número de estos procedimientos no llegan a juicio. La razón podría ser la falta de adaptación del sistema policial y judicial a las características de estas personas. También afectan los mitos que encontramos en la población sobre una supuesta capacidad limitada de las personas con DI a la hora de testificar con precisión. En muchos casos, las declaraciones de personas con DI han sido consideradas menos creíbles y, a la vez, existe el mito de que a estas personas se les cree más fácilmente. ¿Algún punto a su favor?

En algunos estudios, se ha mostrado que las personas con DI pueden tener el mismo rendimiento que otras sin DI en contextos forenses. Esta similitud puede deberse a que la memoria autobiográfica de las personas con DI es bastante estable a lo largo del tiempo. Además, se propone que dar declaraciones falsas supone el uso de más recursos cognitivos que decir la verdad. Es un proceso complejo, por lo que las personas con DI tendrían cierta dificultad para generar una historia falsa.

Existen pocos estudios que analicen las características diferenciales de las declaraciones verdaderas y falsas de testigos con DI. En otras poblaciones, como los menores, se ha propuesto el uso de algunos procedimientos útiles `para evaluar la credibilidad del testimonio. Un procedimiento es el Sistema de Análisis de Validez de las Declaraciones (Statement Validity Assesment, SVA), que se utiliza especialmente con menores víctimas de abusos sexuales. El componente central de SVA es el Análisis de Contenido Basado en Criterios (Criteria-based Content Analysis, CBCA). Esta técnica parte de la idea de que las declaraciones sobre eventos reales son cualitativamente diferentes de aquellas que no se basan en una experiencia real.

Los objetivos de este estudio son tres. Primero, probar el uso de CBCA en el análisis de declaraciones falsas y simuladas de testigos con DI. Segundo, comprobar la capacidad natural o intuitiva de las personas para discriminar entre estos dos tipos de declaraciones. Y, por último, también se busca comprobar esa capacidad natural a través de un análisis de macrodatos, para mejorar la calidad de la clasificación.

Antes del estudio, dos psicólogos forenses tomaron declaraciones a 29 personas con DI. Trece de estas eran testigos reales de un incendio del autobús en el cual iban de excursión. Los 16 restantes conocían el evento, pero no habían estado presentes en dicha excursión. Por lo tanto, tenían que contar lo que pasó en base a lo que habían escuchado sobre el caso, generando una falsa declaración y haciendo creer a los evaluadores que habían estado presentes en el incendio.

En el estudio participan 33 estudiantes españoles como evaluadores. Estos no tienen experiencia alguna en el análisis de credibilidad de los testimonios, ni conocimientos específicos sobre la DI. Los participantes miran 29 videos, de los cuales 16 contienen declaraciones verdaderas y 13 declaraciones falsas. Después de visualizar cada video, tienen que considerar si el testimonio que acaban de escuchar es falso o verdadero.

Aparte de los sujetos sin experiencia, dos evaluadores profesionales entrenados en el uso de la técnica CBCA analizan las transcripciones de los videos. El CBCA contiene 19 criterios, cuya presencia indica la veracidad del testimonio. En el estudio se utilizan 17 porque los dos restantes no son relevantes para el caso.

De todos los criterios del CBCA, solo uno fue determinante de la verdad: cantidad de detalles. La falta de discriminación entre las declaraciones falsas y las verdaderas de los demás criterios del CBCA puede deberse a una gran variabilidad de la muestra o a los déficits en el desarrollo del lenguaje y de la articulación que implica la DI. En cualquier caso, los evaluadores profesionales clasificaron correctamente un 81% de las declaraciones.

El análisis de los testimonios que llevaron a cabo los sujetos no profesionales dio lugar a una discriminación correcta de declaraciones verdaderas y falsas por encima de lo que se podría conseguir por azar (50%). Un 62% de los testimonios fueron clasificados correctamente. Si se consideran por separado, falsos y verdaderos, se detectaron correctamente 65% de los testimonios falsos y 59% de las verdaderos.

Clasificar correctamente a un 62% de los testimonios implica un rendimiento superior al azar de un 12%. Este nivel de acierto no es suficiente en el contexto forense y esa es la razón por la que se necesitan herramientas como el CBCA. Además, los cuerpos policiales (y otros) consiguen un porcentaje similar de aciertos cuando analizan las declaraciones de personas con un desarrollo normativo.

También se comprobó si el cociente intelectual (IQ) marca alguna diferencia en cómo se evalúan los testimonios. Los resultados indicaron que la clasificación que hicieron los evaluadores no profesionales es independiente del IQ de los participantes. El mismo resultado se observó en estudios previos.

Buscando relaciones entre los criterios de CBCA y las evaluaciones de los participantes no profesionales, se encuentra que cuatro de los criterios del CBCA median en la valoración de la veracidad de los testimonios. Es decir, para decidir si un testimonio es verdadero, los sujetos que evalúan de manera intuitiva tienen en cuenta la estructura de la producción/narración, la cantidad de detalles, las complicaciones inesperadas de la historia y los detalles característicos.

Como se observa, la cantidad de detalles aparece como criterio relevante tanto para evaluadores profesionales como para no profesionales. Un resultado curioso, ya que las personas con DI suelen dar pocos detalles en una narración, incluso si esta es veraz. ¿Qué ocurriría si las declaraciones veraces de personas con DI se compararían con las de la población general? En el análisis de los testimonios de las personas con DI, especialmente de aquellas que presentan un vocabulario reducido y déficits de las memorias semántica y autobiográfica, se correría un alto riesgo. Esto implicaría que se podría juzgar erróneamente la credibilidad de estas personas y, por tanto, podría ocurrir una revictimización.

Por lo tanto, en el análisis de veracidad de los testimonios, no solo es necesario el uso de herramientas diseñadas para tal fin, sino también una adecuación de estas a la diversidad poblacional. En el caso de personas con DI, se hace especialmente relevante, dado que, y como ya se ha mencionado, son a menudo víctimas de diversos delitos.

¿Usar la línea base para diagnosticar estados internos? Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Using baseline to diagnose internal state? Listen closely” de Leins; en él nos hablan de cómo se estable la línea base por parte de los entrevistadores en relación al comportamiento de los entrevistados.

El uso de la línea base puede ser un proceso válido para identificar los estados internos de los entrevistados si estos estados se corresponden de manera confiable con la conducta perceptible y los entrevistadores la perciben de manera fiable.

Este estudio tuvo dos fases, en la primera de ellas se desarrollan vídeos de estímulo para una observación posterior. Se entrevistaron a hombres adultos utilizando un estudio de protocolo. Los vídeos fueron desarrollados para provocar cambios en los estados internos. La segunda fase consistía en que los entrevistadores visionaran los videos e informaran sobre sus percepciones e interpretaran el comportamiento de los sujetos.

Como se ha dicho en la primera fase se pretendía grabar los vídeos que servirían para la segunda parte del experimento. Para ello se quería manipular los estados internos de las personas que estaban siendo entrevistadas y grabar los cambios de comportamiento que se produjeran y posteriormente solicitar que identificaran e interpretaran esos cambios de comportamiento. Para producir los cambios en el estado interno se creó un protocolo de entrevista que incluía temas que pueden provocar diferentes cogniciones y emociones. Para ello se realizó una encuesta en la que se preguntaba sobre como se sentiría contestando a preguntas relacionadas con su historial laboral, el estado de su relación, sus antecedentes penales, su educación, su afiliación política, su historial médico, su estado financiero, su consumo de drogas o alcohol o su opinión sobre temas políticos o sociales. Se comprobó que las preguntas sobre el estado financiero, sus antecedentes penales o sobre su consumo de drogas o alcohol presentaban mayor reticencia para responder que aquellas sobre su empleo, su educación o su opinión política. Gracias a esta clasificación se creó un protocolo de entrevista que incluía preguntas sobre temas generales e inocuos y otras sobre temas íntimo y más comprometidos.

Se reclutó a siete hombres de diferentes comunidades y culturas con edades entre los 20 y los 35 años del área metropolitana de Washington. Se les dijo que participarían en un experimento para mejorar las técnicas de entrevista.

Los entrevistados rellenaban primero un cuestionario previo a la entrevista. Después comenzaba la entrevista llevada a cabo por un agente especial retirado que tenía experiencia en entrevistas para autorizaciones del gobierno. Se empezaba con temas generales no amenazadores como la educación y su historial laboral. Para, a continuación, pasar a temas que fueran más amenazadores y produjeran cambios internos, como su historial médico, su salud mental o el uso de drogas o alcohol. La entrevista dura entre 45 – 60 minutos y fueron grabadas desde una vista frontal y otra de perfil. Al concluir la entrevista se revisaba el vídeo con cada entrevistado para que informara sobre sus sentimientos y emociones en cada momento.

Al final, para la siguiente fase, se utilizaron cuatro vídeos de 25 minutos de duración, de los cuales los ocho primeros minutos eran sobre temas inocuos, para a continuación pasar a los más incómodos. El promedio fue de once cambios del estado emocional y siete del estado cognitivo según los entrevistados.

En la segunda fase los vídeos fueron visionados por 18 entrevistadores profesionales con una edad media de 44 años siendo el 94% hombres y el 75% caucásicos, con trabajos en el ejército o en las fuerzas de seguridad federales. Todos ellos habían recibido capacitaciones sobre entrevista, habían realizado más de 50 a lo largo de su trayectoria profesional y contaban con más de cinco años de experiencia. Se les presentaban los vídeos grabados en un ordenador y se decidió aplicar la técnica de pensamiento en voz alta, grabándose todo lo que iban diciendo mientras visionaban las entrevistas. Posteriormente rellenaban un cuestionario sobre datos demográficos y la postvista. Se les dijo que debían ver los vídeos e informar de todo lo que percibieran que les ayudara a establecer y evaluar la línea base. Al final del vídeo debían calificar de fácil o difícil el establecer la línea base de cada entrevistado en una escala de Likert de cinco puntos. Cada entrevistador visionó dos vídeos. Las sesiones tenían una duración media de entre 75 y 90 minutos.

Se transcribió todo lo que dijeron sobre lo que habían usado para descubrir los estados internos y cuales habían sido estos. Las señales fueron codificadas en verbales, no verbales y otras. Después se calculó la tasa de aciertos y errores para cada vídeo. Las categorías de diagnóstico interno incluyen: emoción, cognición, veracidad y estrategia.

En todos los vídeos los participantes informaron de un total de 528 señales, las de tipo no verbal fueron las más identificadas. En general, los casos de señales reportados coincidían con el 27% de los estados internos destacados que identificaron los entrevistados. Se encontraron más aciertos durante el periodo de preguntas más incómodas que durante el de temas generales. Las señales verbales se revelaron como el tipo que más aciertos producía para descubrir el estado interno.

En cuanto a los estados internos encontrados que coincidían con la realidad, el 45% eran emocionales, el 33% eran cognitivos, el 14% eran relacionados con la veracidad y el 31% con los de estrategias.

Los entrevistadores informaron de varias pautas para establecer la línea base. Era de esperar que el tipo de señal más usada sea el comportamiento no verbal ya que es muy habitual que en los programas formativos para la realización de entrevista se hable de la importancia de fijarse en movimientos corporales, gestos, contacto visual, expresiones faciales, etc. A pesar de ello en este estudio se encontró que casi el 70% de las señales verbales identificadas como informativas parecían serlo realmente. Por tanto, también se encontró que los entrevistadores podían estar mejor preparados para prestar atención a lo que les dice los entrevistados de lo que se esperaba. La tasa de aciertos para los estados internos fue baja, un 27%, lo que sugiere que el uso de estados internos para establecer la línea base puede llevar a error, lo que implicaría no sólo perder oportunidades para establecer un buen rapport con el entrevistado sino también el que las entrevistas sean ineficaces.

La aplicación de procesos de referencia para diagnosticar los estados emocionales fue fructífera. Muchos diagnósticos eran relevantes y coincidían con los estados informados. La mayoría versaba sobre la comodidad frente a los temas a tratar. Muchos hicieron diagnósticos resaltando que la incomodidad no la veían como resultado de la culpa o de un sentimiento negativo sino de que hay temas que pueden ser difíciles de tratar según la cultura del sujeto. El uso de líneas base puede ser una adición práctica a los métodos para determinar cuándo profundizar en un tema y cuándo dejarlo.

Es cierto que en este estudio los estados cognitivos fueron menos detectados que los emocionales y habría que investigar en un futuro por esta línea ya que el estado cognitivo puede ayudar a la detección de mentiras.

Enfoque cognitivo para la detección de mentiras. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “A cognitive approach to lie Detection: A meta-analysis” de Vrij, Fisher y Blank; en él hacen un metaanálisis sobre el enfoque cognitivo para la detención de mentiras. Se centra en tres técnicas: imponer una carga cognitiva, alentar a los entrevistadores a decir más y hacer preguntas inesperadas.

El enfoque cognitivo para la detección de las mentiras parte de la observación de que mentir es más agotador mentalmente que decir la verdad. Para llevar a cabo este análisis se tuvieron en cuenta los estudios que se centraban en detectar la mentira a través de la observación del comportamiento de alguien o escuchando el discurso de una persona cuando no hay de fondo otra información relevante.

Esta teoría se centra en que se pueden magnificar las diferencias en las señales (no)verbales indicativas de la carga cognitiva mostradas por las personas sinceras y los mentirosos a través de intervenciones sobre los principios cognitivos que hacen que la tarea de mentir sea aun más exigente cognitivamente. Las estrategias que pueden ayudar a la detección de mentiras serían. Imponer una carga cognitiva, alentar a los entrevistados a proporcionar más información y hacer preguntas inesperadas.

Imponer una carga cognitiva hace alusión a hacer que las entrevistas sean más difíciles mentalmente. Al mentir se gastan más recursos cognitivos, al aumentar la dificultad mental se reducen los recursos, si se sigue aumentando puede llegar el momento en que no sean capaces de hacer frente a las solicitudes que se les hagan y por tanto no poder mentir. Algunas de las tácticas que se usarían serían: contar sus historias en orden inverso, mantener el contacto visual con el entrevistador, hacer dos tareas simultáneamente (coger algo y hablar) o si hay varias personas contar su historia por turnos según vaya decidiendo el entrevistador.

Pedir más información, por un lado, sirve para contrastar detalles o encontrar nuevas pistas, y, por otro lado, a los mentirosos les podría resultar complicado añadir más detalles que a los sinceros. Además, los detalles que añaden pueden ser de menor calidad o ser menos creíbles. Hay cuatro estrategias que funcionan para forzar el añadir más detalles: el uso de otro investigador adicional, el dar una respuesta modelo (que tenga muchos detalles), el uso de dibujos y la aplicación de la entrevista cognitiva.

La última técnica mencionada, el hacer preguntas inesperadas, se basa en que los mentirosos se preparan previamente las respuestas en base a las preguntas que creen que les harán, ya que eso hace que mentir tenga una menor carga cognitiva. El hacer una pregunta inesperada les obligará a crear una respuesta en ese mismo momento y ahí presentarán mayores niveles de carga cognitiva mientras que los sinceros tendrán los mismos niveles para las respuestas esperadas como para las inesperadas.

Para comprobar su efectividad se calculó el tamaño del efecto reflejando la diferencia en las tareas de precisión obtenidas con los enfoques estándar y de detección cognitiva de la mentira. Y luego se integraron siguiendo la metodología metaanalítica estándar. Se realizaron los cálculos separando la precisión de detección de la verdad y de la mentira para posteriormente sacar también la precisión total. Se utilizaron de medición los odd ratio y la d de Cohen.

Para incluirse en el metaanálisis los estudios debían cumplir los siguientes criterios de inclusión: emplear alguna forma de manipulación de detección cognitiva de la mentira e informar de alguna medida de exactitud de detección de mentira. En total se obtuvieron 14 estudios experimentales que reunían esas condiciones.

Como resultados se encontró que el enfoque de detección de mentiras cognitivas era superior al enfoque estándar para las tres medidas de precisión de detección. Para la verdad fue de 67% frente al 57%, para la mentira fue de 67% frente al 47% y para el combinado fue de 71% frente al 56%. Este porcentaje de detección estándar del 56% se encuentra muy próximo a la tasa del 54% que se encuentra típicamente en la investigación del engaño (Bond y DePaulo, 2006), sin embargo, el enfoque cognitivo es bastante superior con un 71%.

Se analizó también si los juicios sobre la precisión eran realizados por humano o por algoritmos, y la efectividad de las técnicas cognitivas mencionadas anteriormente. Los resultados basados en los odd ratios y en la d de Cohen mostraron que la manera de tomar decisiones (humanos o algoritmos) no importaba mucho para la precisión final. Para la precisión de la verdad funcionaba mejor el enfoque cognitivo cuando está basado en criterios objetivos y mostró una escasa ventaja sobre el enfoque estándar para los observadores humanos. Lo contrario ocurría con la detección de la mentira, el enfoque cognitivo funcionaba mejor cuando los jueces eran humanos. Esto puede ser debido a que las personas presentamos un sesgo de verdad, tendemos a pensar que la persona objetivo está diciendo la verdad y por ello, para los humanos hay un mayor margen de mejora para aumentar la precisión de la mentira.

En lo que respecta a las técnicas empleadas no tuvieron un efecto moderador significativo en la precisión total. Para la detección de la verdad la técnica más efectiva fue alentar a los entrevistados a decir más, seguido de las preguntas inesperadas y, por último, imponer una carga cognitiva. Por el contrario, para la detección de la mentira la más eficaz fue imponer una carga, seguida de hacer preguntas inesperadas y, por último, alentar a decir más.

Estos resultados coinciden con la justificación teórica. Alentar a los entrevistados a decir más animaría particularmente a los que cuenta la verdad a hablar más. Debido a ello se obtienen mejores resultados con esa técnica cognitiva que con la estándar en la detección de la verdad. Además, se señaló que los mentirosos tendrían mayores problemas al hacer frente a una carga cognitiva, como se ha demostrado, lo que significa que también las técnicas cognitivas tienen mejores resultados que la técnica estándar para la detección de la mentira.

En resumen, los hallazgos metaanalíticos confirmaron la superioridad del enfoque de detección cognitiva de la mentira. Condujo a una mejor precisión de detección total (71% vs 56%), una mejor detección de la verdad (67% vs 57%) y de la mentira (67% vs 47%) que el enfoque estándar. Los humanos se beneficiarán más de la detección cognitiva de mentiras. Además, se demostró que cada técnica tiene una ventaja diferente, siendo más eficaz la carga cognitiva para detectar mentiras y el alentar a hablar para detectar la verdad.

En cuanto a la aplicación de estas técnicas se recomienda que sean basadas en un contexto de entrevista de recuperación ininterrumpida y no en el típico acusatorio de la policía, basado en el falso mito de que el sospechoso no quiere hablar. Además, se ha demostrado que el enfoque de recuperación ininterrumpida aumenta significativamente la probabilidad de una confesión verdadera y disminuye la probabilidad de confesiones falsas con respecto a la técnica acusatoria.

Auqnue es verdad que la técnica cognitiva mejora la detección, sus índices no superan el 70%, lo que hace que todavía tenga un gran margen de mejoría y que no sea útil en su aplicación en el uso clínico o para la detección masiva en los controles fronterizos, ya que en esos casos su tasa de error tendría que ser mucho más baja. Pero este es un problema que ninguna herramienta de evaluación actual ha conseguido resolver.

Técnica y actitud del entrevistador y confesiones falsas. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The combined effects of questioning technique and interviewer manner on false confessions” de Paton, Bain, Gozna, Gilchrist, Heim, Gardner, Cairns, McGranaghan y Fischer; en él que se realiza un examen empírico sobre como afecta de forma combinada tanto la técnica de interrogación como la actitud en la que la realiza en entrevistador sobre las confesiones falsas.

Primeramente, se realizó un estudio piloto donde se pretendía comprobar cuál era la influencia de las diferentes actitudes que mantenía el entrevistador. Para ello se utilizó una muestra de 104 estudiantes universitarios que se sometieron a una entrevista severa o amistosa y clasificaron el comportamiento de los entrevistadores con una escala de Likert de cinco puntos para evaluar el grado en que los entrevistadores mostraban 18 actitudes: nervioso, severo, amigable, comprensivo, asertivo, confiado, organizado, profesional, firme, respetuoso, positivo, formal, cálido, severo, organizado, efectivo, autoritario, competente y negativo. También se utilizó otra escala de Likert, en este caso, de once puntos para evaluar el grado en que los participantes experimentaron presión para confesar.

Para poder llevar a cabo las entrevistas cuatro estudiantes universitarios varones fueron entrenados por el investigador principal para realizar los interrogatorios después de una denuncia falsa de robo. Realizaron las entrevistas siguiendo un guion preparado.

Después se realizó el estudio principal, los participantes creían que era un experimento sobre los rasgos de personalidad y su relación con el desempeño en las tareas. Para poder llevarlo a cabo se utilizó una muestra de 120 miembros (53 hombres y 67 mujeres) de edades comprendidas entre los 16 y los 62 años, con una edad media de 28 años. Cada uno de los participantes era evaluado individualmente y tenían que contestar los dos cuestionarios del estudio piloto. Al acabar recibirían un cheque de regalo de diez libras. Los cheques estaban en la mesa que tenían enfrente. En un determinado momento del experimento el miembro del equipo que estaba con ellos abandonaba la sala dejando solos a los participantes. Al volver aseguraba que faltaba uno de los cheques y acusaba del “robo” a los participantes.

Pasados unos dos minutos entraba uno de los entrevistadores. Se presentaba como miembro del equipo de investigación e informaba al participante de que tenía que llevar a cabo unas preguntas sobre el asunto del cheque. Estas entrevistas se daban bajo dos condiciones, amistosa o severa. En la condición amistosa el entrevistador para establecer una buena relación y parecer cálido y amistoso se presentaba usando su nombre, mantenía contacto visual, sonreía y adoptaba una postura relajada. En la condición severa para parecer formal y abrupto usaba su nombre completo, no sonreía y adoptaba una postura severa y autoritaria. A continuación, en ambas condiciones, se le pedía al participante que contaran con sus propias palabras el suceso mientras tomaban notas. Después de esta fase de recuerdo libre el entrevistador realizaba una serie de preguntas prestablecidas en el guion, donde también tomaban nota de la respuesta. Además, de las dos condiciones había cuatro variantes de preguntas en cada una: minimización, preguntas repetitivas, preguntas guiadas y preguntas no guiadas. En la primera de ella se hacían afirmaciones del tipo “no te preocupes” o “estoy seguro de que no se dio cuenta de que esto era un tema importante”. En la segunda, se preguntaba hasta seis veces si había cogido el vale. En la tercera era del estilo “los cheques estaban claramente visibles en la mesa, por lo que hubiera sido fácil coger uno ¿no?”. En la última, se utilizó una aproximación propia del método PEACE.

Después de la fase de preguntas se hizo un resumen de todo lo que le habían contado y se les preguntaba si quería añadir algo más. Más tarde, tendían que firmar su declaración y un documento “aceptando la responsabilidad por el vale faltante”. Aquellos que no lo firmaron a la primera se les insistió dos veces más. Al acabar el interrogador abandonaba la sala y volvía el investigador que les informaba sobre las intenciones reales del experimento y se las pedía que completaran las dos escalas antes mencionadas.

Al realizar un análisis multivariado se encontró diferencias significativas en las calificaciones entre las condiciones del entrevistador severo y el amigable en cuatro de los 18 componentes analizados. Lo más severos fueron juzgados como más duros y severos. Los amistosos destacaron en simpatía y comprensión.

Ninguno de los participantes confesó falsamente durante la etapa del interrogatorio de la entrevista. Cada confesión falsa se obtuvo cuando se le pidió que firmará la confesión. En total se consiguieron 37 declaraciones falsas: 14 de ellas fueron a través de preguntas no dirigidas (9 amistosas y 5 severas), diez fueron con la minimización (7 amistosas y 3 severas), 9 fueron con preguntas guiadas (5 severas y 4 amistosas) y 4 con preguntas repetitivas (2 amistosas y 2 severas). Hay que destacar que el modelo repetitivo fue estadísticamente significativo, ya que con cada aumento unitario del mismo se asociaba con una disminución de la probabilidad de conseguir una confesión falsa.

La interacción entre la actitud del entrevistador y la técnica no fue significativa en relación a la presión para confesar. Aquellos que confesaron calificaron el interrogatorio con un grado de presión más alto que aquellos que no confesaron.

Este estudio es una primera aproximación a los efectos de combinar la actitud del entrevistador más la técnica usada. Casi un tercio de los participantes firmaron la confesión falsa y la mayoría confesaron inmediatamente cuando se les presentó la declaración. Lo hicieron a pesar de la falta de evidencia incriminatoria, en ausencia de presión externa y a pesar de no ser conscientes de las consecuencias de confesar.

En relación a las técnicas, contrariamente a lo que se esperaba, la condición de preguntas no guiadas fue la que obtuvo un mayor número de confesiones falsas. Esta técnica a pesar de no ser coercitiva puede ser manipuladora psicológicamente. Si los participantes se sintieron cómodos y creyeron que habían establecido confianza con el entrevistador, aumentaría la vulnerabilidad para cumplir con la solicitud de firmar la confesión falsa. Por el contrario, el cuestionamiento repetitivo fue el que menos confesiones falsas provocó. La inferencia de culpabilidad transmitida al preguntar repetidamente a los participantes si habían cogido un cheque pudo haber provocado una oposición, alentando a la negación contra el mismo. Si los participantes se sintieron ofendidos en vez de intimidados pudo ser lo que hizo que no confesasen. Por tanto, puede ser que las preguntas repetitivas tengan un efecto antagónico y reduzca el riesgo de confesiones falsas.

El que las actitudes del investigador no tuvieran un efecto significativo en las confesiones falsas pudo deberse a las manipulaciones experimentales. La naturaleza potencialmente estresante del experimento pudo hacer que los participantes tuvieran una percepción más negativa del entrevistador amigable y, además, varios de los comportamientos del cuestionario eran parecidos y difíciles de diferenciar.

También hay que destacar que en este experimento los entrevistadores severos obtuvieron menos confesiones falsas de lo que se esperaba. Esto puede explicarse porque al exponerse a alguien percibido como hostil y grosero provocaba sentimientos de molestia y de falta de respeto lo que redujo la posibilidad de cooperación y aumentó la resistencia a la confesión.

Curiosamente la actitud amistosa más la técnica de las preguntas no guiadas fue la que obtuvo puntuaciones más altas en cuanto a presión por confesar. Esto puede deberse a que la actitud informal y comprensiva del entrevistador combinada con la ausencia de preguntas coercitivas creaba una forma sutil de manipulación psicológica que provocó que los participantes experimentaran una alta presión por confesar y firmar así la declaración falsa.

Se recomienda, por tanto, una investigación futura más exhaustiva sobre los factores que hacen que se produzca una confesión falsa.

Relación entre rapport e información obtenida en las entrevistas con sospechosos. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “No rapport, no comment: The relationship between rapport and communication during investigative interviews with suspects” de Collins y Carthy; en él estudian la relación entre el vínculo con el sospechoso y la información relevante que aporta para la investigación.

El rapport o la relación que se crea durante una entrevista es de vital importancia para que la misma se desarrolle de una manera óptima. A pesar de que ha sido seleccionado como uno de los elementos más importantes a la hora de llevar a cabo una entrevista hasta la fecha hay poca investigación empírica que lo relacione con la información extraída.

Lo primero que hay que hacer es medir la relación, para ello hay que identificar una gama de componentes de comunicación adecuados y ver si están presentes y si influyen en la cantidad que se obtiene de información relevante.

En el contexto de la investigación el fin de la entrevista es conseguir el mayor número de datos verídicos relacionados con la misma y se intentan obtener de personas que no siempre pueden querer proporcionarlos, por tanto, el rapport no sería tanto tener una relación cálida y cercana con la otra persona como en la entrevista terapéutica sino conseguir llegar a un “acuerdo operacional” donde el entrevistador y la fuente tienen una relación productiva basada en la cooperación y el respeto.

El rapport ha sido estudiado comparando diferentes estilos de entrevista. El estilo humanitario produjo un recuerdo superior, más información central y periférica que el enfoque dominante. Otro estudio evaluó el rapport establecido con testigos oculares adultos utilizando la entrevista cognitiva. Las técnicas que se incluían eran el uso de conversaciones breves, la divulgación de información personal y el empleo de estímulos. No se pudo establecer una relación directa con el rapport y un aumento de la información revelada, aunque parece que los participantes recordaron información menos inexacta y fueron más resistentes a la información errónea posterior al hecho.

En el presente estudio se utilizaron entrevistas con agresores sexuales, donde el rapport es de mayor importancia por varias razones. Normalmente este tipo de agresores minimizan y distorsionan la naturaleza y la severidad de sus crímenes. Si la víctima es un niño se origina una gran respuesta por parte de la sociedad y conlleva un gran estigma social. Además, los investigadores tienen actitudes más negativas hacía estos agresores y esto tiene un impacto en la calidad de la entrevista. Esto generalmente lleva a que dichos sujetos sean menos cooperativos y aporten menos información.

Se basó en el modelo de comportamiento de comunicación de Tickle- Degnen y Rosenthal (1990) para seleccionar varios componentes de la comunicación verbal que encajan en los tres componentes que señalaron los autores como influyentes a la hora de mantener un buen rapport: positividad, atención mutua y coordinación.  La atención mutua está presente cuando los participantes están enfocados e interesados entre sí. La positividad es cuando la naturaleza amigable de la interacción proporciona resultados efectivos y prácticos a los participantes. La coordinación ocurre cuando los participantes cooperan entre sí.

Además, se examinó la relación entre el rapport y el aporte de información relevante para la investigación. Se buscaba ver qué componentes son más frecuentes y su relación con la información, al igual que comprobar cómo varía dependiendo del momento de la entrevista en el que se presente.

Se analizaron 82 transcripciones de entrevistas con sospechosos. Los criterios de inclusión fueron que todos los sospechosos tenían que estar investigados por posesión y distribución de pornografía infantil y los investigadores tenían que estar en posesión del PIP (Programa de Investigación de Profesionalización del Reino Unido) nivel 2, y todos tenían que ser casos cerrados. Los investigadores fueron 20 (tres mujeres y 17 hombres). Las entrevistas tuvieron lugar entre 2008 y 2011, como requisito los abogados de los investigados tenían que estar presentes. La duración de las mismas fue de entre 15 a 141 minutos siendo la media de 45 minutos.

La hipótesis es que a mejor rapport mayor cantidad de información relevante sería revelada. Los hallazgos que se obtuvieron apoyan esta hipótesis.

Se obtuvieron diferencias de frecuencia, siendo la atención la que más veces se presentó, seguida de la coordinación y por último la positividad. Esto se puede explicar debido a que uno de los puntos donde más insiste el modelo de entrevista PEACE, que es el utilizado por los investigadores, es en la importancia de la escucha activa. También puede explicarse porque en este tipo de crímenes los investigadores se ven muy presionado por obtener buenas pruebas y los acusados prestan especial atención debido a que la entrevista marcará su futuro, como hombres libres o culpables.

En cuanto a la coordinación es importante resaltar que el tomarse un tiempo en explicar como se va a desarrollar la entrevista, que se familiaricen con el entorno donde se realiza y demás aspectos favorecen la comunicación con el entrevistado y aumenta el número de información que aportan.

La positividad fue el componente menos usado. Se correlacionó de forma marginal y negativa con la información, soló cuando se presentaba al final de la entrevista, ya que tanto al comienzo como hacia la mitad no se encontró ningún tipo de relación. Esto puede ser explicado porque este tipo de entrevista no sea un tipo donde pueda plantearse en buenas condiciones la positividad como podría hacerse en las entrevistas terapéuticas. Sería mejor basarla en una consideración neutral con una interacción respetuosa como señala el modelo PEACE.

En cuanto al momento temporal casi todos los comportamientos relacionados con el rapport se daban al inicio de la entrevista, lo que concuerda con las instrucciones que se dan en el modelo PEACE. Sin embargo, aunque casi todos los esfuerzos se hacían en la fase inicial, la información que se aportaba en esta fase por parte del entrevistado era escasa ya que, en ese momento, generalmente, están escuchando las normas y se muestran todavía a la defensiva, por ello es importante mantener el buen rapport durante toda la entrevista. La atención se mantuvo en los mismos niveles durante toda la entrevista, mientras que la coordinación tiene un mayor peso al principio de la misma para disminuir y mantenerse estable a lo largo de la fase media y final. Sin embargo, solo se correlacionó con un mayor número de información en la fase media y final. Esto puede deberse a que es el elemento que más tiempo tarda en establecerse.

Por todo ello, se recomienda que se haga un esfuerzo en mantener un buen rapport durante toda la entrevista si se quiere obtener una mayor cantidad de información de calidad.

Comparativa de técnicas de entrevista en relación a la mejora de la memoria y la detección del engaño. Club de Ciencias Forenses

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “A comparision of different investigative interviewing techniques in generating differential recall enhancement and detecting deception” de De Rosa, Hiscock-Anisman, Blythe, Bogaard, Hally y Colwell; en él hacen una comparativa entre diferentes técnicas de entrevista de investigación y su relación con un mayor número de recuerdos y la detección del engaño.

Detectar el engaño es complicado para cualquier persona, incluso para los profesionales de la ley. Es cierto que hay ciertas técnicas que facilitan la obtención de recuerdos honestos. El concepto de mejora de la recuperación diferencial (DRE) explica el rendimiento de estas técnicas, contra más DRE mayores diferencias presentan las declaraciones honestas y engañosas y mejor detección del engaño.  El estudio de la DRE comenzó cuando se descubrió las diferentes demandas cognitivas e interpersonales de los encuestados engañosos y honestos, por ejemplo, una persona que quiera mentir deberá dar los suficientes detalles, pero tendrá que tener cuidado en no dar datos contradictorios o decir de más.

Normalmente los mentirosos se preparan un “guion” para que les sea más fácil la tarea, de esta manera son capaces de responder la necesidad de dar la suficiente información al entrevistador, pero sin caer en contradicciones o revelar más de lo que quiere. Generalmente las personas honestas no llevan preparado este guion y no están preocupados por caer en pequeñas contradicciones o desviarse del tema principal. También destaca que los mentirosos al basarse en un guion cuentan siempre la misma historia mientras que las narraciones de las personas honestas incluyen cambios, ya que sea basan en sus recuerdos y no en un guion prestablecido.

El entrevistador primeramente deberá dejar una fase de recuerdo libre donde cada uno haga una narrativa libre. Después, aplicará una serie de técnicas que harán más fácil distinguir entre las declaraciones honestas y las engañosas como son la restauración mental del contexto, el recuerdo desde otra perspectiva y la memoria de orden inverso.  Después de la aplicación de estas técnicas se puede pasar a una fase de preguntas con opciones cerradas.

Hay varios tipos de entrevista de investigación que utilizan estas técnicas como son la entrevista por pasos que comprende la construcción de relaciones, la transferencia de control y la obtención de un relato libre, y luego otras tareas de recuperación. La entrevista cognitiva que es similar a la anterior, pero utiliza técnicas de recuperación de recuerdo libre en vez de otras más guiadas como la entrevista por pasos. La entrevista de realidad es similar a la entrevista cognitiva, pero incluye preguntas de elección forzada. Estas preguntas sirven de claves de recuerdo adicional y hace que sea más difícil al mentiroso usar su guion prestablecido.

Se supone que la entrevista por pasos generará menos diferencias entre ambos tipos de declaración que la cognitiva, y ésta a su vez generará menos que la entrevista de realidad. También la entrevista de realidad será más precisión en la detección del engaño que la cognitiva, y la entrevista por pasos tendrá una menor precisión de detección del engaño que la cognitiva.

Para realizar el estudio se utilizó una muestra de 180 participantes masculinos encarcelados, siendo un 56,7% caucásicos, un 25,6% afroamericanos, un 14,4% hispanos, un 1,6% asiáticos y un 1,7% de otra raza. Se escogieron presos porque ellos ya habían vivido una entrevista interrogativa y porque el fin general era aplicarlo a las entrevistas de la policía.

Los participantes fueron testigos de un robo y luego se les asignó un rol, los que recibieron el de honestos se le pidió que dieran en las entrevistas la información más honesta que pudieran y lo más completa para que pudieran declarar culpable al ladrón. Por el contrario, aquellos que tuvieron el rol engañoso se le dijo que imaginara que conocían al ladrón y que por tanto tenían que hacer lo posible para que no fuera declarado culpable. Los participantes tenían cinco minutos para prepararse la entrevista. Hubo nueve entrevistadores capacitados, que entrevistaron a cada recluso haciéndoles una entrevista por pasos, una entrevista cognitiva y una entrevista de realidad.

Para que las entrevistas tengan un DRE alto debe aumentar la cantidad de información veraz única aportada y disminuir la información falsa. Las declaraciones honestas crecen con la suma espontanea de detalles a lo largo de toda la entrevista, cosa que no ocurre con las declaraciones falaces. Es importante crear situaciones en las que los testigos, así como los sospechosos que son inocentes se sientan cómodos y tengan oportunidad de contar su versión del hecho.

En el estudio se les dio libertad a la hora de mentir, casi todos optaron por señalar a un falso culpable lo que les permitía ser sinceros en la mayor parte de los detalles del hecho y solo fabricar o distorsionar los detalles del autor. Estos participantes dieron menor número de detalles a la hora de usar las técnicas de restauración mental del contexto, el recuerdo desde otra perspectiva y la memoria de orden inverso. Por tanto, el engaño fue más simple y tuvieron especial cuidado en contar siempre la historia que habían diseñado, así como no caer en contradicciones.

Para que una entrevista de investigación sea útil debe obtener la mayor información real posible, maximizar las diferencias entre respuestas veraces y falaces y estas diferencias deben de ser fáciles de observar. Para maximizar el recuerdo y protegerlo de posibles contaminaciones se utilizan técnicas como la transferencia de control al entrevistado, hacer énfasis en la relación, el uso del relato libre y la utilización de estrategias como restauración mental del contexto, el recuerdo desde otra perspectiva y la memoria de orden inverso.  Evaluar el número de detalles único es una buena estrategia para detectar el engaño y es fácil de entrenar ya que con una capacitación de entre cuatro a ocho horas fue suficiente para clasificar con mayor éxito la veracidad o falsedad de las afirmaciones, ya que en los relatos honestos hay de media 50 nuevos detalles añadidos nuevos. Se puede decir que si el número de detalles agregados después del relato libre es superior a aquel proporcionado en el mismo se considera creíble la declaración y viceversa.

Los tres tipos de entrevista se compararon para obtener información, obtener DRE y detectar engaños. La entrevista de realidad tuvo un mejor desempeño que las otros en las tres áreas. Esto es importante porque las técnicas y los criterios de evaluación tienen una base teórica, las técnicas de entrevista no son difíciles de aprender para los profesionales, al igual que los criterios de contenido, no se requieren herramientas especiales para su aplicación y, además, pueden ser usadas tanto en interacciones cara a cara como en telefónicas o por internet.

 

Diferencias entre entrevista estándar y cognitiva. Club de Ciencias Forenses.

Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Train-the-trainer” de Molinaro, Fisher y Mosser; en él de un programa de entrenamiento para formar a los agentes de policía en la técnica de la entrevista cognitiva.

El trato con fuentes humanas es indispensable en cualquier función de seguridad, pero no siempre se sabe como conseguir la máxima información y de la máxima calidad. Los investigadores se han dedicado en los últimos años ha aplicar los principios de cognición y comunicación para mejorar las prácticas de las entrevistas. Uno de esos métodos es la entrevista cognitiva que ha demostrado que tiene un mayor éxito en tanto la calidad como la cantidad de la información que se consigue con su aplicación.

A pesar de que se ha demostrado a través de diversos estudios científicos su eficacia, las fuerzas del orden no siempre utilizan este método. En EE.UU. ya en el año 1999 el Departamento de Justicia lanzó unas directrices sobre la mejora en los métodos de entrevista a testigos, a pesar del tiempo transcurrido un estudio elaborado en 2015 descubrió que, aunque los investigadores consideraban que estos métodos eran eficaces solo el 14,6% de los mismos habían recibido capacitación en esas técnicas. El conocimiento de su existencia no es suficiente para poder llevarlas a cabo, sino que se necesita una formación específica en las mismas.

En las academias de policía de EE.UU. se dedican en el mejor de los casos dos horas de formación exclusivamente en entrevista a testigos. Los detectives más adelante reciben más formación de la mano de sus compañeros, pero está no siempre está basada en la ciencia. Actualmente hay académicos especializados en entrevista cognitiva que se dedican a formar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, pero su número es insuficiente para poder llevar a cabo una formación a nivel general de todos los miembros de la policía. Además, esta practica puede no ser la más correcta, ya que los académicos tienen éxito formando a los estudiantes, pero no siempre a los policías.

La finalidad de este estudio es comparar la calidad de las entrevistas a testigos realizadas por los capacitados por instructores que utilizan procedimientos de capacitación policial estándar y por los capacitados por instructores para utilizar la entrevista cognitiva. La literatura existente dice que la utilización de la entrevista cognitiva produce más información y hay menor riesgo de realizar preguntas sugestivas, debido al mayor uso de las preguntas abiertas. Por todo ello, la hipótesis es que las personas entrenadas en entrevista cognitiva conseguirían una mayor información, además, realizarían menos preguntas, más preguntas abiertas y menos preguntas sugerentes.

Para el experimento se reclutaron cuatro capacitadores provenientes del FBI y de un departamento de policía de gran envergadura. Todos eran hombres con edades comprendidas entre los 44 y los 58 años. Todos ellos tenían experiencia como detectives (22 años de media) y como capacitadores (14 años). Se contó con 25 entrevistadores extraídos de los estudiantes de psicología de una universidad pública. El 59% eran mujeres y las edades estaban comprendidas entre los 19 y los 26 años. En cuanto a la raza un 55% eran latinos, un 27% afroamericanos, un 14% caucásicos y un 5% de otras etnias. Los testigos fueron un grupo de 50 estudiantes, siendo un 73% mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 47 años. Los participantes recibían 10 dólares o créditos de investigación para sus clases. En lo relativo a la etnia un 50% eran latinos, un 32% afroamericanos, un 14% caucásicos y un 5% de otras etnias.

Todas las entrevistas se llevaron a cabo en salas pequeñas y sencillas que contenían dos sillas y un escritorio o mesa. El entrevistador y el testigo estaban sentados frente a frente. Las entrevistas fueron grabadas en audio.

Los vídeos que se utilizaron para que los vieran los testigos eran dos escenas de películas de Hollywood con más de dos décadas de antigüedad. En una había dos ladrones armados que asaltaban una cafetería y robaban a los clientes. El otro era un rabo a un banco por parte de tres individuos armados. Ambos fragmentos duraban cinco minutos.

El procedimiento fue el siguiente, primero se formó a los capacitadores en la técnica de la entrevista cognitiva en cuatro sesiones de unas 3 o 4 horas cada una. El primer día iba sobre los antecedentes teóricos de la entrevista cognitiva y las dinámicas sociales que se forman en la misma. El segundo día versaba sobre los componentes cognitivos basados en la memoria. El tercer día se habló de los elementos comunicativos de la técnica. El último día se centró en cómo se debe capacitar a las personas en el uso de esta técnica. También se realizaron diferentes juegos de roles para ver la aplicación de la técnica y que errores se podía cometer. Además, tenían como deberes realizar entrevistas cognitivas a amigos y familiares que posteriormente era analizadas en las sesiones.

Los capacitadores que formarían en entrevista estándar tuvieron una sesión de formación. En la cual podían preguntar sobre el estudio, sobre los estudiantes a los que formarían y podían familiarizarse con la sala donde se llevaría a cabo la formación. Las instrucciones era que dieran la formación como lo hacían en la vida real. El instructor proveniente de la policía pidió una sesión de dos horas de duración y el del FBI quería dos sesiones de dos horas de duración cada una de ellas.

Los entrevistadores recibieron su formación en grupos de seis. Los que se formarían en entrevista cognitiva tuvieron tres sesiones, la primera de ellas fue para las dinámicas sociales, la segunda se dedicó a la cognición y la última a la comunicación. Los entrevistadores realizaron diversos juegos de roles y tenían como deberes practicar con amigos y conocidos. Los que recibieron el entrenamiento estándar se dividieron entre los que la recibieron por parte de la policía que en una sesión de dos horas habló de factores que pueden influir en una entrevista, la detección del engaño y factores demográficos relevantes en una entrevista. Los que tuvieron al capacitador del FBI tuvieron dos sesiones de dos horas, donde el primer día se trataron las técnicas para realizar buenas entrevistas y el segundo se realizó un ejercicio de escucha activa y se aplicaron las técnicas aprendidas el día anterior.

Por último, los entrevistadores hablaban con los testigos. Ninguna de las entrevistas superó los 50 minutos de duración siendo el tiempo medio de 22.53 minutos. Cada entrevistador realizó dos entrevistas.

Se concluyó que los estudiantes entrenados en entrevista cognitiva se adhirieron a los elementos de la misma, hicieron pocas preguntas y alentaron a hablar a los entrevistados, hicieron mayor número de preguntas abiertas e hicieron menos preguntas sugestivas, teniendo, por tanto, una información más precisa. Se puede concluir que los entrevistadores que utilizaron la entrevista cognitiva obtuvieron más información de más calidad que los que llevaron a cabo las entrevistas estándares. Estos resultados pueden ser debidos a que las personas que se formaron en entrevista cognitiva tuvieron elementos más específicos del protocolo de la entrevista, se recibió una explicación extensa de cada uno de ellos, incluyó ejercicios de roles y tuvieron que realizar deberes que después eran analizados mientras que nada de eso ocurrió en los que recibieron la formación en entrevista estándar. A pesar de que en el entrenamiento estándar también se les instruía a realizar preguntas abiertas, evitar las sugerentes y realizar bocetos estos elementos no fueron integrados por los alumnos. Esto puede deberse a que la teoría decía eso, pero se contradecía con lo que podían ver en los ejemplos que les pusieron. Se cree por tanto que no solo hay que dar formación sobre qué pasos se deben dar sino también los porqués de cada uno de ellos y complementarlos con ejemplos y ejercicios prácticos coherentes con lo explicado.

Aunque pueda parecer que sería más fácil entrenar a policías profesionales que cuentan con experiencia previa en entrevistas, esto no tiene porque ser así, ya que a lo largo de sus carreras pueden haber adquirido hábitos que sean perjudiciales para el aprendizaje de las nuevas técnicas como la entrevista cognitiva.

El experimento, por tanto, demuestra que la capacitación por parte de capacitadores experimentados puede conducir a entrevistas más efectivas y subraya la importancia de transmitir la ciencia de la mejora de la memoria a las operaciones tanto de inteligencia como policiales.

La influencia del entrevistador en la precisión de las respuestas de los niños. Club de Ciencias Forenses

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Effects of interviewer behavior on accuracy of children’s responses” de Jessica Sparling, David Wilder, Megan Boyle y Jennifer Kondash,  en donde explican como influye el comportamiento del entrevistador en la precisión de las respuestas de los niños.

La evaluación de la precisión de los informes de los niños se ha convertido en un tema importante de estudio. Algunas investigaciones sobre entrevistas con niños se han centrado en cómo la conducta del entrevistador influye en la declaración de los niños. Diferentes investigadores sugirieron que las entrevistas impropias tienen el potencial de evocar información falsa de los niños y describieron cuatro amplias categorías de técnicas inadecuadas de entrevista: preguntas sugestivas (por ejemplo, preguntando “¿La tocó de forma íntima?” cuando un niño ha reconocido ser tocado pero no ha mencionado ningún toque inapropiado), influencia (por ej., decirle al niño lo que ha dicho o ha visto sobre un tema), refuerzo y castigo (es decir, la entrega de declaraciones de aprobación y desaprobación dependientes de un informe del niño), y la eliminación de la experiencia directa (por ejemplo, invitar a un niño a especular sobre lo que pudo haber ocurrido).

Se examinaron los efectos de las preguntas sugestivas, la información de vacilación, las declaraciones de aprobación y desaprobación, y la solicitud (es decir, la presentación de una pregunta después de una respuesta inicial) sobre la precisión de los niños en las entrevistas. Los niños estuvieron expuestos a las cinco técnicas anteriores o solo a preguntas sugestivas durante las entrevistas sobre la visita. Los niños expuestos a las cinco técnicas de entrevista tenían más probabilidades de responder preguntas de forma incorrecta; sin embargo, no fue posible determinar cuál de las cinco técnicas tuvo el mayor efecto en la respuesta de los niños. En un estudio de seguimiento, se examinaron los efectos de las declaraciones aprobadas, la información de la actitud agresiva y el cuestionamiento sugestivo sobre la precisión de los niños. Los niños respondieron incorrectamente con mayor frecuencia cuando el entrevistador entregó declaraciones aprobadas supeditadas a que el niño proporcionara información inexacta.

Para el experimento participaron tres niños: Matthew (4 años), Owen (5 años) y Abby (8 años). Todos los niños tenían habilidades lingüísticas apropiadas para su edad, no tenían discapacidades o diagnósticos psiquiátricos, y estaban en clases de educación general en sus escuelas. Todas las sesiones se llevaron a cabo en una universidad en una sala que contenía un ordenador (para mirar videos) y una mesa y dos sillas. Los videos se obtuvieron de varios recursos en línea y consistieron en clips de dibujos animados para niños (por ejemplo, Scooby Doo) de 3 a 5 minutos de duración. Hasta 20 preguntas y respuestas correctas correspondientes basadas en eventos en cada video fueron preparadas por adelantado. Los videos fueron asignados aleatoriamente a las diversas condiciones de los estudios; es decir, cada video tenía la misma probabilidad de ser utilizado en cada condición de cada estudio. Para garantizar que la exposición repetida a un video no afectara la respuesta, los participantes vieron cada video solo una vez.

La variable dependiente fue la precisión de las respuestas de los participantes a las preguntas del entrevistador. Los participantes fueron entrevistados en sesiones que tuvieron lugar durante varios días. Las respuestas precisas se definieron como respuestas “sí” o “no” a una pregunta que requería la respuesta correspondiente. Las respuestas inexactas se definieron como una respuesta “sí” o “no” a una pregunta para la cual la respuesta opuesta sería apropiada. Si un participante respondió “No sé” a una pregunta, esa pregunta y respuesta se excluyeron del análisis (se excluyeron de una a dos preguntas por sesión). En el Experimento 1, el refuerzo se definió diciendo “bueno” y sonriendo. El castigo se definió diciendo “eso no está bien” y frunciendo el ceño. Una respuesta neutral se definió como un asentimiento rápido y decir “bien” sin inflexión vocal. Las preguntas generales, que se usaron en ambos experimentos, se definieron como preguntas afirmativas o negativas que contenían información sobre eventos en los videos (por ejemplo, preguntando si Scooby Doo se había caído). En el Experimento 2, las preguntas sugestivas se definieron como preguntas afirmativas o negativas que contenían información sobre eventos que no ocurrieron en los videos (por ejemplo, preguntando “¿No cayó Scooby?” Cuando no lo hizo). La información de co-testigo se definió como una pregunta precedida por la frase “Alguien me dijo que…”.

Al comienzo del Experimento 1, se les dijo a los participantes que miraran de cerca todos los videos porque les harían algunas preguntas. Para cada sesión, a los participantes se les mostró el video (descrito anteriormente) y posteriormente fueron entrevistados por el experimentador. Las entrevistas fueron precedidas por la dirección “Voy a hacerle algunas preguntas. Responda ‘sí’ o ‘no’ y hágalo lo mejor que pueda”. Se implementaron cuatro condiciones diferentes: control, refuerzo para respuestas imprecisas, castigo por respuestas precisas y refuerzo más castigo. El entrevistador, que era la misma persona en ambos experimentos, llevaba una camisa de diferente color para cada condición para ayudar a los participantes a discriminar entre las condiciones.

Se hicieron preguntas generales durante todas las condiciones, con un total de 12 preguntas por sesión para Matthew y Abby (debido a limitaciones de tiempo) y 20 preguntas por sesión para Owen. En la condición de control, se entregó refuerzo para cada respuesta, independientemente de la precisión de la respuesta. Por lo tanto, uno esperaría ver niveles más bajos (pero no inexistentes) de respuestas inexactas en esta condición que en las otras condiciones. En el refuerzo para las condiciones de respuesta imprecisas, todas las respuestas precisas fueron seguidas por una respuesta neutral y las respuestas inexactas fueron seguidas por el refuerzo, como se definió anteriormente. En el castigo por la condición de respuesta precisa, todas las respuestas precisas fueron seguidas por el castigo, como se definió anteriormente; las respuestas inexactas fueron seguidas por una respuesta neutral, como se definió anteriormente. En el refuerzo más las condiciones de castigo, el refuerzo se entregó dependiendo de respuestas inexactas y el castigo se aplicó a respuestas precisas.

En cuanto a los resultados del Experimento 1 los niveles más altos de inexactitud ocurrieron durante el refuerzo y las condiciones de castigo para todos los participantes. Además, la condición de control produjo niveles relativamente bajos de inexactitud para todos los participantes. Matthew respondió incorrectamente a una media de 33% (rango, 8% a 50%) de las preguntas en la condición de refuerzo y castigo y una media de 8% (rango, 0% a 17%) de las preguntas en la condición de control. Owen respondió incorrectamente a una media del 53% (rango, 37% a 65%) de las preguntas en el refuerzo más las condiciones de castigo, y una media del 20% (rango, 10% a 39%) de las preguntas en la condición de control. Abby respondió inexactamente a una media de 58% (rango, 25% a 92%) de las preguntas en la condición de refuerzo más castigo y una media de 17% (rango, 8% a 25%) de las preguntas en la condición de control.

Estos resultados sugieren que ambos antecedentes (es decir, la estructura de las preguntas) y las consecuencias (es decir, el refuerzo y el castigo) pueden influir en la precisión de la respuesta de los niños a las preguntas de un entrevistador. Además, la respuesta diferencial observada entre los participantes sugiere que algunos niños pueden ser más o menos sensibles a técnicas específicas de entrevistador. Esto es importante porque la mayoría de los estudios previos sobre este tema no se han llevado a cabo de una manera que permita dicho análisis. Finalmente, en estudios previos, ni el cuestionamiento sugestivo ni el suministro de información sobre la agresividad aumentaron sustancialmente la imprecisión. En contraste, los resultados del presente estudio sugieren que estas dos técnicas pueden aumentar la imprecisión en algunos niños. Las diferencias metodológicas entre el estudio actual y la investigación previa pueden explicar este hallazgo.

De todos modos, los niños en este estudio tenían edades comprendidas entre 4 y 8 años. Es probable que existan algunas diferencias de desarrollo en las habilidades del lenguaje en este rango de edad que puedan afectar la precisión. De hecho, las directrices de la entrevista forense reflejan esto; las recomendaciones para los niños más pequeños requieren preguntas más específicas que para los niños mayores. La investigación futura debe investigar las diferencias adicionales relacionadas con la edad en la sensibilidad a las técnicas del entrevistador.

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