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Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Patterns of Necrophilic Behaviors in Sexual Homicide: A Criminological Perspective” de Chopin, J. y Beauregard, E. (2020), en el cual se investigan la necrofilia y los patrones de comportamientos necrofílicos en casos de homicidio sexual.

La necrofilia se define como la gratificación sexual que se obtiene al tener relaciones sexuales con cadáveres. Este comportamiento está clasificado por el DSM V, describiéndose como una “excitación sexual intensa y recurrente que involucra cadáveres”.

La mayoría de los necrófilos no mantienen relaciones sexuales con los muertos, contentándose con fantasear con actos sexuales post-mortem. Si deciden actuar, los individuos necrófilos utilizan diferentes contextos para encontrar cuerpos de personas que ya están muertas. En algunos casos, el homicidio puede preceder al acto necrofílico. Algunos estudios han considerado a los homicidas sexuales necrofílicos como un tipo específico de delincuente.

Sin embargo, pocos estudios han examinado casos de homicidio sexual, incluyendo actos necrofílicos, basándose la mayoría de estos en informes de casos. Aunque dichos estudios brindan una visión única de las características de los homicidas sexuales necrofílicos, son difíciles de generalizar, pudiendo representar los casos más extremos o inusuales.

En cuanto a las características demográficas de estos homicidas, son siempre hombres y en su mayoría solteros, aunque a menudo viven con alguien. Otros autores encontraron que la edad promedio era de 26 años, siendo la mayoría trabajadores o desempleados. Asimismo, casi todos tenían detenciones previas. En cuanto a su estilo de vida sexual, se ha identificado que los asesinos pseudonecrofílicos (es decir, con atracción transitoria por los cadáveres) tienen más probabilidades de ser heterosexuales en comparación con los asesinos necrofílicos genuinos, mientras que otros estudios encontraron que algunos de ellos pueden sufrir disfunciones sexuales.

Las tipologías teóricas y clínicas a menudo consideran las conductas necrofílicas presentes en el homicidio sexual como una categoría en sí misma. El estudio de los autores investiga las características del delincuente, la víctima y el crimen de los homicidios sexuales donde se perpetraron actos necrofílicos para determinar si la motivación principal para matar está asociada con la obtención de cadáveres o si los actos sexuales post-mortem fueron conductas desviadas secundarias.

La muestra utilizada en este estudio se extrajo de la base de datos internacional de homicidios sexuales. Esta incluye homicidios sexuales resueltos y no resueltos ocurridos entre 1948 y 2018 en Francia y Canadá. Para responder a esta pregunta de investigación, se utilizó una muestra de 109 casos resueltos, donde se identificaron actos sexuales post mortem.

Las características del delincuente, comportamientos sexuales y no sexuales están asociados con esta parafilia. A diferencia de ciertas clasificaciones, las clasificaciones empíricas se identifican a partir de un número adecuado de observaciones, lo que aumenta la generalización de los hallazgos. El mejor modelo sugirió que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas pueden dividirse en cuatro grupos: oportunistas, experimentales, preferenciales y sádicos.

Los oportunistas constituyen el grupo más importante del modelo. Estos son en su mayoría solteros, consumieron alcohol antes del delito y es más probable que tengan condenas penales previas. Estas características son congruentes con estudios previos sobre individuos para los cuales los actos necrofílicos no son la motivación principal del delito.

Curiosamente, los delitos perpetrados por este tipo se caracterizaron por dos aspectos principales: la presencia de robo y la baja diversidad de actos sexuales ante-mortem. Por un lado, la toma de objetos pertenecientes a la víctima puede suceder después de la agresión sexual y el homicidio. Por otro, quitarle objetos a la víctima puede ser la motivación principal, mientras que los actos sexuales y el homicidio suceden como una ocurrencia tardía, siendo esto más probable.

Los experimentales suelen estar en una relación, consumieron alcohol o drogas antes del delito y agredieron solo a mujeres víctimas. Se observaron dos tendencias principales. En primer lugar, estos delincuentes cometieron una importante diversidad de actos sexuales ante-mortem. En segundo lugar, los hallazgos indicaron que estos delincuentes no participaron en actos sádicos ante-mortem y post-mortem. Con base en la diversidad de actos sexuales ante-mortem perpetrados, puede suponerse que estaban motivados principalmente para tener relaciones sexuales con una víctima viva.

Los preferenciales son en su mayoría solteros, presentan disfunciones sexuales y tienen un estilo de vida más solitario. Esto sugiere que presentan dificultades relacionales y no logran establecer relaciones normales (sociales, sexuales…). Se observan dos posibles patrones de “verdadera necrofilia”.

En algunos casos, estos agresores intentaron tener interacciones sexuales ante-mortem pero, ante el fracaso de completar con éxito el crimen, optaron por matar a su víctima para tener una pareja que no se resistiese o le rechazara. Asimismo, la principal motivación puede ser obtener un cadáver con fines sexuales. En estos casos, la muerte de la víctima está motivada por el impulso necrofílico. En tales situaciones, es más probable que las actividades sexuales post mortem se combinen con la mutilación corporal y el desmembramiento.

Finalmente, los sádicos tienen un perfil relativamente común y están bien socializados (sin un estilo de vida solitario). Estas personas poseían una colección sexual (es decir, películas, imágenes mostrando comportamientos sexuales desviados…) que alimentaba sus fantasías sexuales desviadas. La necrofilia en un proceso sexual sádico puede tener diferentes propósitos. Los actos necrofílicos pueden considerarse como una forma definitiva de degradación y humillación.

Asimismo, en algunos casos se perpetraron actos necrofílicos porque los comportamientos ante-mortem y el asesinato no fueron suficientemente satisfactorios para el delincuente. Para los agresores sádicos, los actos sexuales post-mortem se consideran actos secundarios de un proceso centrado en la humillación, tortura y muerte de las víctimas.

Por tanto, los hallazgos proporcionan evidencia empírica de que los homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas constituyen una población heterogénea de delincuentes. Consecuentemente, los investigadores criminales deben ser conscientes de que la presencia de actos sexuales post-mortem no se refiere a una sola categoría de homicidas sexuales. Es importante observar otros comportamientos en la escena del crimen para determinar la hipótesis de trabajo y priorización de sospechosos. Los profesionales también deben adaptar el tratamiento de estos individuos en función de la motivación de los actos necrofílicos.

Así, la investigación futura, entre otras cuestiones, debe probar la validez de esta clasificación con datos de otros países. También se necesita más investigación empírica para analizar los factores de riesgo psicológicos y del desarrollo de los diferentes tipos de homicidas sexuales involucrados en conductas necrofílicas.

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Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Are Prisoners More Psychopathic than Non- forensic Populations? Profiling Psychopathic Traits among Prisoners, Community Adults, University Students, and Adolescents” de Boduszek, D.; Debowska, A.; Sherretts, N.; Willmott, D.; Boulton, M.; Kielkiewicz, K.; Popiolek, K. y Hyland, P. (2019), en…

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