Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Words matter life: The effect of language on suicide behavior” de Lien, D. y Zhang, S. (2020), en el cual se analiza la importancia del lenguaje y su relación con la conducta suicida.

A pesar de la importancia del suicidio y el incremento de muertes por esta causa en los últimos años, todavía sabemos poco sobre el suicidio a nivel individual.

Los investigadores en psicología y medicina consideran el suicidio como la consecuencia más grave de los trastornos psiquiátricos. En contraposición, la mayoría de teorías económicas enmarcan el comportamiento suicida como una decisión racional, sin actuar puramente por impulso.

Así, algunos autores han relacionado la conducta suicida con las condiciones económicas. De acuerdo con el planteamiento económico, cuando la utilidad esperada de seguir viviendo es inferior a cero, la gente se suicidará. Esta teoría sugiere que las personas con ingresos más bajos tienen una mayor propensión a suicidarse. Empíricamente, diversos estudios demuestran la validez de esta teoría.

Los factores demográficos también son los principales determinantes del suicidio. Las pruebas muestran que la tasa de suicidio es más alta para los hombres y las personas mayores.

Recientemente, estudios han demostrado la correlación entre el marcador gramatical de eventos futuros en el lenguaje y una serie de comportamientos económicos orientados al futuro de quien escribe. La explicación subyacente es que las estructuras lingüísticas pueden afectar directamente a la cognición y el comportamiento de los hablantes. Siendo más concretos, hablar o escribir en tiempo futuro influye en la orientación a largo plazo del hablante.

Por otro lado, el suicidio también está muy ligado a la cultura, en tanto que cada una de estas tiene diferentes explicaciones de la vida y la muerte. La legitimidad del suicidio se ve afectada en gran medida, e incluso decidida, por la cultura. Además, esta influye en la motivación del suicidio, en términos de darle un cierto significado. Desde la perspectiva física, los métodos de suicidio y el tratamiento de los problemas de salud mental son diversos en las culturas, lo que afecta el número real de muertes por suicidio en relación con los intentos de suicidio.

Así, podemos plantearnos: ¿los marcadores de futuro tienen un impacto en otras elecciones intertemporales de los hablantes según la expectativa del futuro, como el suicidio?

Asimismo, si las características lingüísticas pueden servir como marcadores culturales, ¿pueden ayudar a entender la diversidad de conductas suicidas entre naciones y culturas?

El marcador de futuro tiene un impacto en la cognición y el comportamiento de las personas. Así, hablar del futuro a más largo plazo y con más firmeza, conducirá a tasas de suicidio más bajas en comparación con personas idénticas pero que hablan de un futuro débil.

Para dar respuesta a las preguntas planteadas, los autores llevaron a cabo su propio estudio. Los datos sobre suicidios se obtuvieron de la base de datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud. Además de datos económicos y demográficos de cada país, los autores tuvieron en cuenta factores climatológicos / ambientales.

A nivel individual, la fuente de datos empleada fue la World Value Survey, una encuesta utilizada en los estudios de idiomas y comportamientos. Esta se utilizó para medir el lenguaje y los marcadores de futuro. Por último, en tanto que es muy complicado utilizar datos de suicidios reales por diversas razones, para el estudio se escogieron alternativas. Estas fueron las actitudes hacia el suicidio y la eutanasia, empleándose como variables dependientes.

Para evitar la ambigüedad del efecto del lenguaje, en la muestra se contó a la población no inmigrante del país. En total se trabajó con una muestra de 183.993 personas de 89 países.

Así pues, los resultados muestran que, teniendo en cuenta la lengua materna del país, los países que hablan un idioma con referencias débiles al futuro tienen tasas de suicidio más altas. Como era de esperar, los hallazgos sobre las variables económicas y demográficas de los países son consistentes con estudios previos: una mayor tasa de inflación y de divorcios inducirán a más suicidios.

Individualmente, los individuos que hablan un idioma con marcadores específicos de futuro piensan que el suicidio es un comportamiento menos justificable. En contraposición, los individuos que hablan un idioma con referencias de tiempo futuro débiles tienden a justificar más el suicidio.

Asimismo, parece que la creencia de un individuo coincide con sus acciones en el contexto del suicidio. Esto es, quienes aluden que el suicidio es injustificable tienen menos probabilidades de cometer suicidio. Por otro lado, las personas mayores, hombres y con alto nivel educativo y de ingresos tienden a mostrar una mayor aceptación del suicidio.

Las personas que hablan un lenguaje con referencias de futuro fuertes consideran el suicidio como un comportamiento más injustificable que las que (aún siendo idénticas en demografía, que nacieron y crecieron en el mismo país) hablan sin distinguir entre el presente y el futuro en gramática.

Resumidamente, el marcador explícito de un evento futuro puede ampliar (o reducir) la distancia entre el presente y el futuro. Ampliar la distancia aislará y descartará los sentimientos sobre el futuro. En el contexto del suicidio, utilizar una forma específica al hablar del futuro puede debilitar el dolor y la infelicidad que se producirán en el futuro. En consecuencia, hay más probabilidades de tener un menor número de pensamientos suicidas.

El otro impulsor de este efecto es la diversidad cultural. La cultura puede afianzar o, contrariamente, debilitar las conductas y pensamientos de aceptación del suicidio. En cualquier caso, se trata de un fenómeno complejo y multifactorial que requiere de más investigación.

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