Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Beliefs about Forensic Science: beliefs about error rate and human judgment” de Ribeiro, Targen y McKimmie; en él analizan las creencias que las personas tienen sobre la precisión de las pruebas forenses, así como el testimonio de los peritos durante el juicio.

La intención de este estudio es identificar las creencias y percepciones que las personas tienen sobre la ciencia forense y las evidencias. Concretamente se investigará sobre las tasas de error y el grado de juicio humano involucrado en ella, centrándose en cada técnica y etapa (recopilación, almacenamiento, prueba, análisis, informe y presentación de evidencias). Para ello se les pidió a los participantes que piensen y describen las ciencias forenses, que proporcionen una estimación del nivel de participación humana, que juzguen cómo de probable es que ocurra un error en cada etapa del proceso y que califiquen la precisión y el nivel de participación humana para 16 técnicas forenses diferentes.

Como hipótesis de partida se manejaban que la estimación de error para cada etapa sería baja (menos del 5%) y que el juicio humano involucrado en cada fase también sería bajo (valor medio de cuatro). También se espera que los espectadores de programas sobre crímenes tengan una correlación negativa con las estimaciones de error. Se cree que las estimaciones de precisión para cada técnica serían altas (más del 90%) y que las predicciones de juicio humano serían bajas en cada técnica. Se hipotetiza que los espectadores de programas de crímenes presentarían correlaciones positivas con las estimaciones de precisión de la técnica y correlaciones negativas con las estimaciones de juicio humano. Por último, se espera que los participantes no coinciden las tasas bajas previas que proporcionan sobre la probabilidad de que ocurra un error en cada etapa del proceso de ciencia forense. Es decir, el error acumulativo para toda la etapa del proceso de la ciencia forense es probable que sume más de 100.

Se utilizó una muestra de 101 australianos (52 mujeres y 45 hombres) con edades comprendidas entre los 20 y los 70 años con una edad media de 55 años. El 83,2% habían completado la educación obligatoria y el 15,8% había hecho de jurado previamente.

El estudio se realizaba electrónicamente desde su casa, se daban las siguientes instrucciones: “Durante este estudio, se le pedirá que imagine que se ha cometido un delito y que se ha dejado evidencia forense en la escena del crimen. Imagínese que la policía ha acusado a un sospechoso del delito y habrá un juicio penal ante un jurado. Queremos que piense en todo el proceso que involucra pruebas forenses, desde la primera vez que se asiste a una escena del crimen hasta cuando la evidencia se analiza hasta el momento en que se puesta ante el tribunal ante el jurado. Sea tan específico y detallado con sus respuestas con la sea posible”. Se les preguntaba por cada etapa del proceso, con pregunta del tipo: “¿Cómo se recopilan pruebas forenses de una escena del crimen? ¿Cómo se almacenan las evidencias forenses? ¿Cómo se analizan las evidencias? ¿Cómo se analizan e interpretan los resultados de las pruebas forenses? ¿Cómo se reportan las evidencias forenses? ¿Cómo se presenta la evidencia forense al jurado?” Las estimaciones de tasas de error se evaluaban con la pregunta ¿cómo de probable es que ocurra un error durante este proceso? A la que tenían que responder con un tanto por cierto. Las estimaciones del juicio humano se medían con la pregunta “¿en qué medida este proceso evalúa el juicio humano?” Las respuestas iban desde 1 (nada) al 7 (completamente). Las 16 técnicas analizadas fueron: análisis antropológico, análisis de patrones de manchas de sangre, ADN, documentoscopia, análisis facial, huellas dactilares, análisis de incendios y explosivos, análisis de marcas de arma y herramientas, análisis de material geológico, análisis de residuos de disparo, análisis de imágenes, análisis de materiales, análisis de toxicología, análisis de voz, análisis de vida silvestre y odontología forense. Se le hacía la pregunta “¿cuáles son sus impresiones generales sobre la exactitud de los diferentes tipos de pruebas forenses que se enumeran?” Tenían que evaluarlo con un tanto por cierto. También se realizó la pregunta de “¿en qué medida cada uno de los siguientes tipos de evidencia forense involucra el juicio humano?” En cada una de las técnicas se calificaba del 1 al 7.

Más tarde se les hizo dos preguntas sobre sus hábitos televisivos. Primero se preguntó cuántas horas a la semana pasaban viendo las siguientes series: CSI (incluyendo sus franquicias: Miami, Nueva York y Cyber), Ley y Orden (incluye: Acción Criminal, Unidad de Víctimas Especiales, Juicio por Jurado y LA), Mentes Criminales, Bones, NAVY: Investigación Criminal y otras series criminales. También se les preguntó cuantas horas a la semana veían algún programa de televisión u online.

El número promedio de horas fue de 16,78 horas, el rango de los programas criminales varió desde 0,74 en Bones a 1,46 en otros programas relacionados con los crímenes.

Los resultados contradijeron algunas de las hipótesis iniciales. Contrariamente a lo que se había pensado se obtuvieron tasas más altas en estimaciones de error variando desde un 39,27% en la etapa de prueba a un 44,55% en la de análisis. Las estimaciones de error son bastante más altas de lo que se habría esperado debido al efecto CSI por el cual las personas tienen una alta fe en la precisión y fiabilidad de las ciencias forenses. También fueron más altas las estimaciones de juicio humano que fueron desde el 4,94 en la etapa de prueba al 5,55 en la de recopilación y presentación, siendo, por tanto, superior a la hipotetizada antes del estudio. Se encontrarán correlaciones positivas entre las estimaciones de error y la del juicio humano en todas las etapas, lo que significa que mientras más creyera el participante que estaba involucrado el juicio humano, mayor era la probabilidad de que ocurriera un error.

Los resultados mostraron que no había correlaciones significativas entre los hábitos de visualización de series de crímenes y las estimaciones de error. Se descubrió que los hábitos de ver series solo se correlacionaban negativamente de manera significativa con la etapa de almacenamiento y la de prueba. Lo que contradicen la H2 y la teoría del efecto CSI.

En lo relacionado a la precisión y fiabilidad de las técnicas forenses, en general son bastante buenas. Varían de unas a otras, siendo de las más bajas el análisis de documentos que obtendría un 65,18% y la más alta sería el ADN con un 89,95%. Estos resultados contradicen la H3.

En relación a la influencia del juicio humano en cada proceso sólo se obtuvieron los resultados esperados para el análisis de ADN. Los demás estuvieron por encima de los cuatro puntos esperados, llegando a 5,72 en el caso de análisis de documentos. En lo relativo a las correlaciones de exactitud y juicio humano para cada prueba, solo cinco de las 16 (sangre, ADN, documentos, dactiloscopia e imagen) se correlacionaban de manera negativa, por lo tanto, para otras pruebas los participantes que creían que era más procesos, también creía que había menos juicio humano involucrado.

En lo relativo a la H4, no hubo una correlación significativa entre los hábitos de televisión y la precisión de las pruebas. Además, se encontró tres correlaciones positivas significativas entre la visualización del crimen y el juicio humano (ADN, dactiloscopia y toxicología) que no siguen la dirección esperada. Por tanto, estos resultados contradicen la hipótesis planteada.

La última hipótesis hace referencia a que la tasa de error general de todas las etapas superará el 100, aunque la tasa de cada técnica fuese baja. Curiosamente ya desde la segunda fase (almacenamiento) rondaba el 80% superando el 100% en la tercera (prueba), la tasa total fue del 248,56%. En contraste, la tasa de error por técnicas fuera del 10,05% del ADN al 34,82% del análisis de documentos. Estos resultados apoyan la hipótesis y demuestran que los participantes ignoraron completamente sus estimaciones previas sobre las tasas de error en cada etapa del proceso cuando se les pidió que hicieran juicios sobre la precisión de las técnicas específicas.

Como se ha visto los resultados fueron sorprendentes, ya que los participantes creían que había una probabilidad sustancial de error en cada fase del proceso forense. Una explicación a esto puede ser el sistema novedoso de preguntar por cada etapa en vez de por el conjunto lo que le hizo reflexionar más en profundidad. También pudo influirles que las respuestas se tuvieran que dar a través de una barra oscilante que veían predeterminada en el 50% y ya se ha demostrado que los anclajes condicionan. Igual de sorprendentes fueron las estimaciones tan altas relativas a la influencia de juicio humano en cada etapa, ya que generalmente esta ciencia está más relacionada con la tecnología que con la intervención humana.

Aunque se correlacionó positivamente las estimaciones de error con la de juicio humano (cuanto más creía que esta involucrado el juicio humano, creía que había más error) no se ha podido establecer una correlación consistente entre ambos fenómenos.

A pesar de que tampoco se obtuvieron los resultados, por encima del 90%, que se esperaba en la precisión de la prueba. Todos los participantes creyeron que todas las pruebas eran significativamente mejores que la casualidad. La más precisa fue el ADN (89,95%) aunque sigue siendo un resultado bastante menor del esperado.

Este estudio muestra muy poco apoyo al efecto CSI, el cual asume que aquellos que ven series relacionadas con crímenes tendrán diferentes creencias y percepciones sobre las ciencias forenses que aquellos que no los ven. Sin embargo, en este estudio no se encontrarán correlaciones entre la visualización de series y las estimaciones de error para ninguna etapa del proceso forense ni para ninguna de las técnicas.

Es importante tener en cuenta que, aunque los hábitos de consumo de series criminales no estaban relacionados con sus estimaciones de precisión, este estudio demuestra que las personas no tienen una comprensión sólida de la precisión de las técnicas forenses, siendo algunas exageradas y otras subestimadas. Esto demuestra que los jurados pueden llegar a un juicio con creencias preexistentes potencialmente inexactas sobre la ciencia forense que puede afectar a su evaluación de los informes y pruebas, así como al veredicto del mismo.