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Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

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Criminología Biosocial y prevención de la delincuencia. Club Ciencias Forenses.

Estimados suscriptores y seguidores del Club de las Ciencias Forenses, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Criminología Biosocial y prevención del crimen moderno”, de los autores Michael Rocque de la Universidad de Maine y de la Universidad del Noreste (EE.UU.), Brandon C. Welsh de la Universidad del Noreste (EE.UU.) y Adrian Raine de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), acerca de la aplicación de la biología a la prevención del crimen.

En los últimos años, se ha centrado el interés en la prevención del delito. Este artículo, trata de demostrar que la nueva prevención biológica del crimen es muy diferente de los enfoques biológicos del pasado. Lejos de abogar por medidas eugenésicas poco éticas, este trabajo se centra en la mejora del entorno para promover un desarrollo biológico sano en la infancia. Por lo tanto, en cierto sentido, este trabajo de prevención del delito es integrador en el reconocimiento de la importancia del entorno como del organismo. El interés académico por el estudio de la prevención ambiental del delito ha crecido en los últimos años. Los programas para niños que buscan mejorar el desarrollo comenzaron a recopilar datos sobre la delincuencia y la conducta antisocial, ayudando a demostrar el potencial de la prevención temprana del delito. Un enfoque de prevención básico aboga por determinar qué facilita el comportamiento criminal y aborda esos factores antes de que se produzca el delito. En este caso, los médicos no se basan en la identificación de las víctimas de una enfermedad como su único medio para tratar la enfermedad; sino que comparten su conocimiento acerca de los factores de riesgo que pueden llegar a producir ciertas enfermedades y orientan a las personas en riesgo con el fin de evitar la enfermedad antes de que se manifieste. La prevención del desarrollo se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir el desarrollo del potencial criminal de los individuos, especialmente los factores de riesgo de victimización y de protección descubiertos en los estudios sobre desarrollo humano. La prevención comunitaria se refiere a las intervenciones diseñadas para modificar las condiciones sociales y las instituciones que influyen en la delincuencia en zonas residenciales. La prevención situacional se refiere a las intervenciones diseñadas para prevenir la ocurrencia de delitos mediante la reducción de oportunidades y el aumento del riesgo y la dificultad de delinquir. La prevención judicial penal se refiere a las estrategias de rehabilitación, de incapacitación y de disuasión tradicionales aplicadas por las fuerzas del orden y los organismos del sistema judicial penal. La prevención del desarrollo es la nueva forma de prevención del delito. Es asimismo la más relevante para la prevención del delito desde una perspectiva biológica y, posiblemente, el enfoque que puede dar lugar a dilemas neuroéticos.

El trabajo de Raine y sus colegas ha demostrado cómo la tecnología (por ejemplo, imágenes de resonancia magnética funcional) puede ilustrar la relación entre los déficits de funcionamiento del cerebro y el comportamiento criminal/antisocial. Uno de los correlatos más fuertes de la conducta criminal tardía son los déficits neuropsicológicos o cognitivos en la infancia. Lo más probable es que existan varias causas para el deterioro de las funciones cognitivas dentro de las cuales se incluyen las predisposiciones genéticas, biológicas, psicológicas y sociales. Mientras que los criminólogos a menudo consideran la impulsividad y la emocionalidad negativa como rasgos de la personalidad, la investigación ha indicado que tienen base biológica. Algunos teóricos sostienen que la impulsividad es más importante que cualquier otro rasgo en el desarrollo de la delincuencia. El temperamento negativo también puede asociarse con una mala conducta dadas las respuestas sociales que “provoca”. La investigación ha demostrado que la agresión temprana o el diagnóstico de trastornos conductuales en niños son predictores significativos de un comportamiento antisocial o criminal posterior. Mientras que el comportamiento agresivo en los niños se puede considerar como una conducta antisocial, la investigación ha demostrado que está relacionado con la violencia y el delito en la posterior edad adulta. La investigación también ha señalado que la salud física y mental (o enfermedad) se relaciona con la conducta delictiva y antisocial. Sin embargo, cabe mencionar que la relación entre la enfermedad mental y la delincuencia es compleja, y la evidencia muestra que no todas las enfermedades mentales están asociadas con un aumento del riesgo de manifestar un comportamiento criminal. La mala salud se ha asociado con una conducta criminal posterior, debido a una mala alimentación de la madre y del niño.

La mayoría de los enfoques modernos que incorporan la biología a la prevención del delito reconocen que factores tales como los genes o la personalidad interaccionan con el medio ambiente y la mejor forma de abordarlos es alterando este último. Los Biocriminólogos e investigadores de diversas disciplinas están empezando a hacer recomendaciones para la prevención de la delincuencia compatibles con los enfoques sociológicos tradicionales. Los estudiosos que defienden la integración de la biología en la criminología argumentan que la conducta antisocial se puede evitar mediante la aplicación de programas específicos, y no tienen que implicar “intervenciones estatales represivas”. Además, algunos trabajos experimentales muestran cómo tratar los factores biológicos que pueden conducir a una reducción del comportamiento antisocial. Se ha evidenciado que los programas de salud y nutrición para mujeres embarazadas y sus hijos pueden influir en una posterior conducta antisocial. Estos programas, que por lo general se concentran en la mejora de las habilidades de crianza, han sido revisados por numerosos académicos y en general muestran un impacto positivo en el desarrollo del niño. Desafortunadamente, muchas evaluaciones de programas de prevención del desarrollo no incluyen medidas de conducta antisocial, crimen, o delincuencia. Algunos programas que tratan de alterar el desarrollo de los factores de riesgo biológicos de comportamiento antisocial se han llevado a cabo en un contexto escolar. Los programas preescolares enriquecidos están diseñados para proporcionar “a los niños económicamente desfavorecidos una estimulación cognitiva y experiencias enriquecedoras que sus padres no pueden aportarles en casa”. Sus principales objetivos son la mejora de las habilidades cognitivas, la preparación para la escuela, y el desarrollo social y emocional. Existen asimismo una serie de programas de prevención del delito en las escuelas desarrollados para jóvenes con factores de riesgo biológicos identificados. Existe cierta evidencia que señala que los programas pueden ayudar a la prevención de ciertas enfermedades mentales graves o trastornos. En la medida en que ciertos tipos de enfermedades mentales son un factor de riesgo para la delincuencia, prevenir la enfermedad debería reducir el comportamiento criminal posterior. La evidencia más reciente hasta la fecha sugiere que la relación entre la salud y el delito radica en que la delincuencia habitual conlleva un deterioro de la salud. Sin embargo, parece que poco se sabe sobre la relación entre salud y delincuencia en la infancia. Debido al creciente número de investigaciones que han demostrado la existencia de una relación entre el déficit cognitivo, el funcionamiento del cerebro y la delincuencia, tal vez no sea sorprendente que estudios recientes hayan demostrado que la nutrición puede ayudar a prevenir la conducta antisocial. Parece que la nutrición puede tener incluso un efecto significativo en el comportamiento. De esta manera, las investigaciones experimentales han demostrado que los suplementos nutricionales pueden afectar significativamente al comportamiento, incluyendo la delincuencia. Lo que plantea otro importante vínculo entre la biología y el comportamiento que aún no ha sido estudiado por la criminología convencional o la prevención del delito.

La actual bibliografía sobre prevención del delito se caracteriza por diversos enfoques, desde estrategias comunitarias y de espacio construido, a estrategias de desarrollo infantil. Con respecto a las causas biológicas de la delincuencia, una estrategia relevante de prevención del delito es la estrategia del desarrollo. Este enfoque reconoce la interacción entre el individuo y el entorno. El enfoque del desarrollo tiende a centrarse en la identificación de factores de riesgo en niños o familias y trata de mejorar las condiciones ambientales con el fin de facilitar el desarrollo saludable del niño. Existe una gran cantidad de literatura acerca de cómo un entorno desfavorable en la infancia tiene un efecto negativo en el desarrollo cognitivo. En el futuro, es razonable suponer que surgirán más programas o estrategias centrados en los factores de riesgo biológicos. Es importante destacar que, estos enfoques no buscan alterar la biología del individuo de forma radical, sino más bien mejorar su funcionamiento en el mundo social. En cuanto a la prevención del desarrollo de la delincuencia, las investigaciones señalan que cuanto antes sea la intervención, mejor. Por lo tanto, la intervención temprana es fundamental para el tratamiento de algunas causas biológicas de la delincuencia. Con respecto al sistema judicial penal, es probable que prevalezca un enfoque más limitado, pero no cabe esperar que los programas que se dirigen a las “necesidades criminógenas” aborden factores biológicos/genéticos en el futuro. Será igualmente importante para los investigadores asegurar que con el nuevo conocimiento sobre el papel del organismo en el comportamiento criminal, los enfoques de prevención no participen en conductas poco éticas. Tal vez el mayor peligro asociado al estudio de la prevención del delito desde una perspectiva biológica es el “mal uso” por los líderes políticos o los medios de comunicación de dicha información. Sin embargo, tal y como se ha demostrado en este artículo, se puede utilizar un enfoque biológico de una manera eficaz y no discriminatoria para prevenir la delincuencia. El actual enfoque de prevención de la bio-delincuencia reconoce la importancia del medio ambiente y de la intervención temprana. Estas estrategias tratan de mejorar la vida en lugar de eliminar a los individuos de la sociedad. En este sentido, la prevención de la bio-delincuencia es una evolución positiva que merece más atención por parte de la comunidad criminológica.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Traducción y edición: Leticia Moreno

1 Comentario

  1. Arturo Vicente Aponte Núñez

    21 junio, 2015 at 9:14 pm

    Muy interesante. Espero recibir más artículos, ensayos o trabajos de investigación al respecto. Una propuesta importante que sirve verdaderamente para la prevención del delito.

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