Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Development and Validation of a Brief Measure of Violent Thoughts: The Violent Ideations Scale (VIS)” de Murray, Eisner y Ribeaud; en él se estudia la creación de una escala que permite medir psicométricamente las ideas violentas que son un potente predictor de la violencia.

El tener ideas de violencia puede ser un indicador de riesgo de violencia, por ello se decidió crear una escala que midiera la presencia de estas ideas. Primeramente, para desarrollar las escalas, dos expertos crearon un conjunto inicial de ítems a partir de las teorías de la estructura de la violencia y sus factores comunes. La definición de violencia no es uniforme en la literatura preexistente, en algunos casos se considera los pensamientos de daño físicamente a otros, mientras que otros estudios consideran no solamente el daño físico a la persona sino también la agresión verbal o la destrucción de la propiedad. En lo que sí están de acuerdo es en que la violencia imaginada se sienta como real. Por tanto, para este estudio se decidió incluir una definición amplia donde tuviera cabida tanto el daño físico, como no físico pasado por la violencia sexual o el daño a uno mismo.

Posteriormente, del grupo de ítems se seleccionó un subgrupo que fue el que se administró a los participantes, elegidos en base a su claridad, contenido, validez nominal y con el objetivo de abarcar todas las áreas antes descritas.

Se pidió a los participantes que informaran de la frecuencia de los ítems durante el último mes. Se utilizó una escala tipo Likert de cinco puntos que iba del “nunca” al “muy a menudo”.

La prueba se realizó sobre una muestra de 1.276 jóvenes suizos de 17 años de edad (629 chicas y 647 chicos). Eran el resultado de un muestreo estratificado aleatorio de 56 escuelas en Zúrich, teniendo en cuenta la ubicación y tamaño de la escuela.

Se usó un análisis de la Características del Operador Receptor (ROC) para evaluar si el VIS podía servir para la identificación de personas violentas. Estas personas fueron definidas como aquellos que han portado armas, han extorsionado, robado o asaltado de acuerdo al autoinforme en los últimos doce meses. Este análisis se utiliza para descubrir el poder discriminatorio general de una escala o para definir el punto de corte óptimo en las clasificaciones de grupos que se realicen en base a esa escala. También se analizó la sensibilidad y la especificidad, la primera de ella se refiere a la proporción de individuos que están correctamente asignados a la clase violenta (verdaderos positivos). Mientras que a especificidad se refiere a la proporción de individuos catalogados en la clase no violenta (verdaderos negativos). El resultado puede variar del cinco (clasificación al azar) al uno (clasificación perfecta).

Los elementos analizados fueron: suicidio, homicidio, venganza violenta, lesión grave, golpear sin razón, matar insultando, humillar, desnudarse, matar, acoso, violencia sexual, responder agresivamente, golpear al ser provocado, infligir dolor, golpear por estar enfadado.  La mayor parte de las respuestas fueron “nunca”, menos una pequeña porción de “muy a menudo”.

Las soluciones factoriales sugirieron que tanto la ideación de agresión sexual como la ideación suicida podrían distinguirse de las ideas que implica agresión. Por tanto, se excluirá los análisis de las ideas suicidas o de la agresión sexuales. Sin embargo, no se encontró ningún indicio de que deberían separarse las ideas de agresión no física de las de agresión física.

Los elementos de carga más altos se refieren a infligir lesiones, mientras que los elementos de carga más bajos se refieren a la intimidación. Los ítems referidos al homicidio tienen cargas intermedias. El modelo se ajustó utilizando la estimación MC en Mplus 7.0, mostrando un ajuste razonable.

El VIS también se asoció significativamente con todas las construcciones incluidas. Las asociaciones más fuertes fueron con otras cogniciones relacionadas con la agresión y con el comportamiento agresivo en sí. Fue menos fuertemente relacionado con la victimización. En lo relativo al comportamiento agresivo, se relacionó aproximadamente igual con la agresión proactiva y la agresión reactiva.

Los resultados muestran los factores más altos en relación a la violencia física no letal, como infligir dolor o lesiones graves. Por el contrario, las ideas de violencia sexual como la violación o el desnudarse parecen no guardar relación con las ideas de violentas, teniendo que considerarse un fenómeno aparte, aunque los resultados en este punto son ambiguos. Las razones son: en primer lugar, se informó muy pocas veces de ideas relacionados con la violencia sexual y en segundo lugar las pruebas estadísticas de la dimensión no fueron unánimes. Por ello, las estructuras de la ofensa sexual no se consideran jerárquica, con influencias tanto generales como específicas, lo que conlleva ambigüedad sobre su inclusión con el resto de ideaciones violentas. Se recomienda un estudio más profundo con un mayor número de ítems relacionados con el tema ya que en esta versión del VIS sólo hay dos ítems.

En relación a las diferencias entre sexos, se obtuvieron algunas, los ítems 3 (venganza violenta), 5 (golpear sin razón) y el 7 (humillar) destacaron especialmente. Las diferencias eran pequeñas en términos prácticos y no introducirían sesos. La mayor diferencia fue presentada en la venganza violenta (ítems 3), siendo mayor en hombres que en mujeres, esto se relacionaría con lo que los estereotipos relacionan con la masculinidad.

La invarianza de sexos es importante ya que las diferencias de los comportamientos violentos es un problema importante: los hombres superan ampliamente a las mujeres como perpetradores de violencia. Mientras que los hombres son responsables del 80% de los homicidios apenas hay diferencias con las mujeres en las puntuaciones del estudio VIS.  Estas diferencias de sexo pueden ayudar a iluminar los mecanismos casuales en la violencia y ayudar en la prevención.

La distribución de la puntuación de la suma derivada del VIS estuvo sesgada hacia niveles bajos de ideación con el 40% de los encuestados que no reportaron ninguna. Esto puede indicar la existencia de una subpoblación de individuos que no tienen nunca o muy escasamente ideas de violencia. Aunque, también esta la posibilidad de que la escala no contará con ítems suficientemente “leves” para poder captar estas ideas menos violentas. Por lo cual, se recomienda realizar otras investigaciones que incluyan más ítems que los doce actuales y pueda comprobar si se trata de una carencia en las pruebas originales o que existe una parte de la población que no tiene ideas violentas. Estos ítem pueden estar relacionados con la afectación pasiva a unas personas, como el abuso verbal o psicológica. Además, habría que tener en cuenta la posibilidad de que el tiempo de la investigación (un mes) hubiese sido escaso y que un análisis más extenso en el tiempo pueda tener más incidencias.

Se realizó un análisis ROC para buscar el punto de corte que diferenciará entre aquellos que se involucraban en la violencia y aquellos que no. Este punto se estableció en el 15.5, que fue el que presentó mayor equilibrio entre sensibilidad y especificidad.

A pesar de tener una buena capacidad de discriminación, entre los que ejercen violencia y los que no la Escala de Ideas de Violencia no puede ser la única fuente para tomar decisiones de alto nivel. La recomendación es usarla como una herramienta más que brinde información sobre la estimación del riesgo en el uso de la violencia.