Distorsion y mentira en el campo de la medicina. Club Ciencias Forenses

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Distorsión clínica y simulación en la incapacidad temporal: un estudio preliminar”, de los autores Antonio Domínguez Muñoz, Ana Gómez Álvarez y José Luis de la Fuente Madero, del Instituto Nacional de la Seguridad Social, Rafael López Pérez y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, y Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, que analiza la frecuencia y el perfil de la simulación para mantener bajas clínicas en la evaluación médica por parte de los pacientes.

¿De qué modo  podría plantearse la mentira en el ámbito clínico? ¿Puede darse, durante la relación médico paciente, la existencia de eventos de fraude por parte de los estos últimos? Y en caso afirmativo, ¿Sería posible detectarlos, o encontrar patrones explicativos de los mismos? Como veremos en la investigación de hoy, el ámbito médico (y concretamente, el de la medicina evaluadora y pericial) no está exento de encontrarse libre de este tipo de conductas. Y más concretamente, conoceremos un ejemplo muy concreto: el de la simulación en los casos de evaluación de incapacidad temporal.

La incapacidad temporal (IT) es una prestación dedicada a los trabajadores dados de baja por problemas médicos o psicológicos. El mantenimiento y la revisión de esta incapacidad, sin embargo, da lugar con frecuencia a conflictos entre estos trabajadores y los médicos. Es por ello que resulta importante el control sobre esta prestación, que supone demostrar la validez de la limitación funcional padecida por el trabajador, mediante el adecuado y responsable control de los medios diagnósticos y terapéuticos, así como el tiempo necesario para la recuperación.

En la consulta de valoración médica de discapacidad se percibe a diario la presencia de distorsión. Muchas veces la misma se basa en magnificación o exageración de los síntomas, así como en tratar de adquirir la incapacidad por evidentes incentivos externos materiales (conseguir o generar la prestación económica). Esta simulación (o malingering) representa no solo una mentira al médico, sino también un fraude al sistema de la seguridad social.

Esta investigación tiene por finalidad abordar, a través de un estudio descriptivo, la existencia del fenómeno de “malingering” en la valoración médica de la incapacidad de 100 individuos analizados por el mismo médico evaluador (es decir, con criterios similares).

Dentro de la muestra, se encontró una clara mayoría de trabajadores manuales del campo, construcción, industria o talleres (trabajadores de “cuello azul”), frente a una minoría de trabajadores “de oficina” (o de “cuello blanco”). Además, se encontró diversidad de motivos para la baja médica (casos relacionados con cirugía simple, casos relacionados con cirugía con secuelas, casos médicos que afectaban a una sola especialidad y casos que afectaran a diversas especialidades médicas). De todos los casos analizados, tan solo en un 7% se encontró ausencia de distorsión. En el 25% hubo distorsiones ligeras, en el 41% moderadas, y en el 27% distorsiones graves. En estos últimos se encontraron además claras inconsistencias entre lo referido subjetivamente y los datos clínicos objetivos. Dentro de las maniobras de distorsión, la más frecuente fue la exageración al intentar realizar la exploración física del trabajador.

Ante la presencia de distorsión, se encontró que en los casos con mayor distorsión había un aumento de los días de baja (90.66 días) frente a aquellos con distorsión moderada (89.34 días), ligera (85.92) o ausencia de distorsión (81.85 días). Se encontró, por tanto, un aumento gradual de días en presencia de un aumento de la distorsión o simulación. También se halló que los trabajadores de cuello blanco presentaban mayores distorsiones moderadas, mientras que aquellos relacionados con el Régimen Especial Agrario (trabajadores del campo) presentaban la mayor cantidad de distorsiones. Los que menos distorsión presentaron fueron los individuos desempleados, con un 22% de distorsión.

Esta investigación halló, en conclusión, la presencia del fenómeno de la distorsión en el contexto de las exploraciones médicas para recibir altas y bajas por incapacidad. Encontrar la existencia de distorsión, tal y como arrojaron los resultados, mostró a su vez la utilidad de aplicar en medicina evaluadora un protocolo sistemático para analizar apropiadamente cada caso y poder detectar así el fraude o malingering. La utilización convergente de múltiples métodos, fuentes y estrategias podría permitir, en un futuro próximo, analizar cada caso de manera global y aislar los casos de simulación que se encontrasen en este ámbito.