Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Latent Fingermark Aging Patters: Ridge Width as one indicator of degradation” de De Alcaraz – Fossoul, Barrot, Zapico, McGarr, Carreras-Marin, Tasker y Gené; en él nos hablan del análisis de la anchura de las crestas para determinar la antigüedad de una huella.

Estudios anteriores evaluaron la posibilidad de utilizar algunas de las características de las huellas para poder determinar el envejecimiento de estas. Estos estudios ya detectaron que es posible que el ancho de las crestas se estrechase con el paso del tiempo. En el presente estudio se pretende determinar las diferencias visuales que ocurren en los anchos de las crestas durante el proceso de envejecimiento de las huellas, para ello se estudiarán los cambios que se producen conforme va pasando el tiempo después de usar polvo de TiO2 para visualizar la huella y, también, se analizarán los patrones de envejecimiento en condiciones de laboratorio en interiores.

Para realizar el estudio se obtuvieron 310 impresiones individuales que fueron envejecidas, reveladas y fotografiadas. Las huellas se podían clasificar en base a dos tipos de secreciones: por un lado, estaban las sudorosas que eran ricas en ecrinos y, por el otro, otras más grasientas ricas en sebáceos. Fueron depositadas sobre diferentes materiales no porosos como fueron el vidrio y el poliestireno plástico y fueron expuestas a tres condiciones de luz natural diferente; unas tuvieron luz directa, otras en sombra y otras en oscuridad durante seis meses. Fueron visualizadas con dióxido de titanio en once momentos temporales diferentes: el día cero, a los siete días, a los 14, a los 21, a los 28, a los 49, a los 70, a los 91, a los 112, a los 140 y a los 170 días. Antes de analizar el ancho de las crestas se hizo un estudio de viabilidad donde fueron clasificadas y descargadas en función de si estaban borradas o muy degradadas para poder tener la calidad suficiente para su análisis.

De cada huella se analizó un área de 1 cm2 en el centro de esta, con una resolución de 3.000 píxeles. Las huellas fueron estudiadas por tres observadores diferentes. Los factores ambientales tales como temperatura, humedad relativa, exposición a la luz diurna e intensidad de la luz natural en interiores fueron registrados durante el estudio. La medición de la anchura de las crestas se realizó con una regla de un programa de tratamiento de imágenes y lo que se analizó fue el ancho promedio de la cresta.

En cuanto a los resultados se obtuvo una disminución del ancho de la cresta con el paso del tiempo de más a menos en sustrato de plástico – secreción de ecrinas – condición de oscuridad- condición de luz directa y por último el sustrato de cristal. La secreción sebácea y la condición de estar en sombra no mostraron una disminución del ancho de la cresta con el paso del tiempo. Esto nos indica que aquellas huellas que tengan estos factores serán más resistentes a la degradación. A continuación, se analiza en detalle la influencia de cada uno de los factores ambientales:

En relación a la exposición a la luz natural se puede decir que no fue tan relevante como cabría esperar ya que su papel fue secundario. La mayor reducción de la cresta se dio en las marcas ricas en ecrinas en sustrato de plástico y expuestas a la luz natural, aunque esto no está del todo claro y puede depender de otros factores. Las huellas sebáceas depositadas en vidrio no se vieron alteradas bajo ningún tipo de luz.

Con lo que respecto al tipo de sustrato se reveló que las marcas depositadas en sustrato de plástico eran más sensibles y se degradaban en mayor medida que aquellas que estaban en un sustrato de cristal. Esto ocurría independientemente de las condiciones de luz o del tipo de secreción. Esto confirma el rol secundario que jugaría la luz.

En lo que respecta al tipo de secreción se ha comprobado que las ricas en ecrinas se degradan más que las sebáceas. Estas últimas eran muy resistentes a la degradación con el paso del tiempo.

Algunas aplicaciones prácticas que se pueden sacar son:

  • En relación con la luz las marcas ecrinas en sustrato de cristal se debe tener precaución porque pueden presentar iguales niveles de degradación aquellas viejas que estén en interior como las nuevas en la sombra, solo cuando son expuestas a la luz natural se podrán ver diferencias visuales. Las marcas sebáceas en sustrato de cristal presentaran una gran dificultad para poder diferenciar marcas antiguas y recientes simplemente con un examen visual. Si lo que se utiliza es un sustrato plástico hay que tener en cuenta que cuando son marcas ecrinas, así como en las sebáceas, puede distinguirse entre huellas recientes o antiguas a través de la comparación visual.
  • En relación al sustrato las marcas ecrinas depositadas en cristal no experimentarían una degradación visible, por tanto, no serviría para diferenciar huellas recientes de huellas antiguas, salvo cuando estén expuestas a la luz natural directa. Mientras que, si son depositadas en plástico sí que sufrirían degradación, independientemente de la luz y sería posible compararlas. Las marcas sebáceas si son depositadas en una superficie de cristal como sería una ventana no presentarían diferencias en el grado de degradación entre huellas recientes y antiguas. Sin embargo, si son depositadas en una superficie de plástico como la caja de un CD, independientemente de las condiciones de luz, se podrá diferenciar visualmente ambos tipos de huellas.
  • Respecto al tipo de secreción se considera que sus ventajas en la práctica real son insignificantes ya que solo cuando hay una exposición a la luz natural directa las huellas ricas en ecrinas parece que tienen una reducción de la anchura de las crestas.

En resumen, todas las marcas depositadas en un sustrato de plástico fueron más sensibles a la degradación que aquellas depositadas en vidrio. Esto indica que el tipo de sustrato será un factor determinante para ver la degradación del ancho de las crestas. También, parece que, aunque su papel no sea tan decisivo, las marcas más ricas en ecrinas se degradaban más que aquellas sebáceas. Por último, aunque la exposición a la luz parecía un factor clave resultó ser casi insignificante.