Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Shifting the focus variables to substantive domains when modeling homicide case outcomes” de Hawk y Dabney; en él nos hablan de la utilización de los dominios en la predicción de los resultados de la investigación de homicidios.

En el año 2016 en EE.UU. la tasa de resolución de homicidios era muy baja, un 59%, marcando un mínimo histórico. Se estima que 7.000 asesinatos se quedan sin resolver cada año. Lo que limita la perspectiva de mejora del índice de resolución de casos es la falta de comprensión de los factores que predicen si un caso se resolverá o no. Este estudio propone un modelo conceptual holístico y práctico para averiguarlo.

Se han detectado varios problemas, el acceso a los datos produce importantes problemas para la medición de procedimientos de investigación policial. Esto a su vez produce que al no trabajar con datos fiables las teorías que se realizan sobre la resolución de homicidios pueden no ser precisas. Otro problema es que los diferentes tipos de investigaciones sobre este tema no son extrapolables de un lugar a otro por diversas circunstancias. Todo ello genera que los resultados de las investigaciones científicas llevadas a cabo sobre la investigación de homicidios den unos resultados incongruentes e incluso contradictorios entre ellos.

Para ampliar y mejorar la investigación este estudio sistematiza las medidas de cinco dominios de investigación y analiza la importancia de cada posible modelo conceptual de agrupación para la posterior resolución. Estos cinco dominios son: sujetos involucrados, circunstancias del incidente, dinámica del caso, características ecológicas y factores del investigador.

Las medidas de los sujetos involucrados hacen referencia a las diferencias personales en víctima y autor y la forma en que su manifestación en el episodio violento puede generar pistas. Las circunstancias del incidente incluyen combinaciones en condiciones relacionales, temporales y físicas que pueden hacer cambiar la forma en que las personas interactúan, como puede ser la relación existente entre víctima y autor, el motivo, el tipo de arma o el día y la hora en la que se produce el crimen. La dinámica del caso hace referencia a los factores que la policía encuentra una vez se dan cuenta del asesinato, como pueden ser los tipos de evidencia que descubren, la ubicación de la escena del crimen o la presencia de policía en esa zona. Las características ecológicas, dentro de este dominio se incluye la cultura, la demografía de los residentes, la eficacia colectiva, las percepciones de la policía y la tasa de delincuencia. Dentro de las variables del investigador se considera la carga de trabajo, el esfuerzo, la experiencia y la técnica que usa.

Para comprobar esto se realizó un estudio en un área metropolitana de EE.UU. de casi medio millón de habitantes. En la década anterior (2000 – 2009) experimentó altos niveles de delincuencia, con 100 homicidios por año. En el momento en que se realizó el estudio la unidad del departamento de homicidios era la encargada de investigar todos los asesinatos reportados, las muertes bajo custodia, los secuestros, los tiroteos relacionados con la policía, los casos antiguos sin resolver y las muertes sospechosas. Para ello contaban con entre 15 y 20 investigadores, supervisados por entre cinco y siete sargentos, un teniente, un capitán y un comandante. Se permitió el acceso total a toda la documentación de todos los casos de homicidios acaecidos entre 2009 y 2011.

Los investigadores recopilaron datos de 252 archivos de homicidio en una plantilla estandarizada, posteriormente buscaron en la base de datos incidentes ocurridos en la misma localización del homicidio. También, se añadieron los antecedentes penales de todas las personas mencionadas en el caso. Además, se añadió información del censo. Posteriormente, se entrevistó al investigador principal de cada caso para que aportara detalles adicionales que se hubieran mencionado en los informes.

Se tuvo como variable dependiente la resolución del caso, considerándose como tales todos aquellos que hubiera finalizado con una detención. La tasa de resolución en esos años estaba en un 69%, siendo ligeramente superior a la media nacional de esa época (65- 67%). Como variables independientes se consideraron 16. En lo relacionado al dominio de sujetos involucrados se consideró el género de la víctima y del sospechoso, la edad de la víctima y el historial criminal del sospechoso. En lo relativo a las circunstancias del incidente se analizó la relación existente entre víctima y victimario, el motivo del crimen y la hora de comisión del mismo. En lo relacionado con la dinámica del caso se extrajeron datos de la presencia de testimonios, de armas y de evidencias tecnológicas y biológicas. También se analizó la frecuencia de la policía en el área y si el crimen había sido interior o exterior. En lo referente a las características ecológicas se analizó la población, el tanto por ciento de extranjeros y el de personas con un nivel educativo inferior a la educación secundaria. Por último, en lo relativo al investigador se recopiló información sobre el número de casos abiertos cada año, el número de casos que tiene asignados, la utilidad de los apoyos y de las revisiones de casos por parte de la unidad.

Los resultados obtenidos muestran que los casos donde la víctima tenía menos de 24 años tenían 3,5 veces más de posibilidades de ser resueltos que cuando la víctima era mayor. Esto puede ser así, porque se les da mayor prioridad a los casos donde la víctima era joven o porque las personas más pequeñas cuentan con la supervisión de los adultos y, por tanto, es más fácil obtener datos. Cuando el sospechoso tiene antecedentes penales hay 1,09 más de posibilidades de resolución. No se encontró una relación entre el sexo de víctima y autor y el índice de resolución de casos. Cuando había una relación entre víctima y autor las posibilidades de resolución aumentan un 6,89. Si el crimen estaba motivado por algún asunto relacionado con el submundo criminal las posibilidades de resolución se reducían un 0,38. Esto es así porque las personas involucradas daban información falsa a la policía o directamente no cooperaban con ella. En lo relativo a las evidencias aumentaban la resolución del caso 2,72 veces. De igual manera la mayor presencia de la policía en la zona hacía que las posibilidades creciesen 2,4. La localización interior del crimen aumenta en un 2,51. Cada vez que se aumentaba en una unidad la población se reducía por 0,99 las posibilidades de resolución, esto es así porque al haber más gente el delincuente se vuelve más anónimo y, por tanto, se dificulta su identificación. Sorprendentemente aumentaban en un 1,11 cuando había mayor presencia de extranjeros, se piensa que es así porque colaboraran más con la policía por el miedo a la deportación o alguna otra falta administrativa. Sin embargo, no se observó relación con el nivel educativo. Por cada caso abierto que tiene el investigador se reduce en 2,5 las posibilidades de resolución. Por el contrario, las revisiones del caso aumentan en un 1,80.

Se puede concluir que los casos que tendrían más posibilidades de resolverse serían aquellos que hubieran pasado en un escenario interior, donde la víctima es menor de 24 años, tiene relación personal con el autor. El victimario tenía antecedentes penales, pero no guardaba relación directa con el submundo criminal. Ocurría en una población pequeña con gran presencia policial y alto número de inmigrantes. La escena del crimen presentaba un gran número de evidencias. El investigador principal tenía pocos o ningún otro caso abierto y en su equipo se hacían revisiones periódicas del caso.