Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Forensic entomology application in China: Four case reports” de Wang, M.; Chu, J.; Wang, Y.; Li, F.; Liao, M.; Shi, H.; Zhang, Y.; Hu, G. y Wang, J. (2019), en el cual se ilustra mediante cuatro casos prácticos cómo la información entomológica permite estimar el intervalo postmortem.

No es ningún secreto que determinar el momento de la muerte es de gran importancia para las investigaciones criminales.

Este momento se determina mediante diversas condiciones posteriores a la muerte, como el livor mortis o el rigor mortis. Sin embargo, muchos de estos métodos solo son aplicables hasta pasadas 48-72 horas de la muerte (2-3 días). Pasado este tiempo, muchas técnicas asociadas a la medicina forense se vuelven inexactas, o incluso no se pueden aplicar.

Por ello, se han desarrollado nuevos métodos que estimen el intervalo postmortem para mejorar la precisión de tal estimación. Entre ellos, la entomología forense es una importante rama de las ciencias forenses. Utilizando las especies de artrópodos, los datos de sucesión pueden reflejar cuánto tiempo el cuerpo ha estado expuesto. Los datos de desarrollo pueden utilizarse para estimar el periodo de tiempo en el que el cuerpo fue colonizado.

Así, el periodo de actividad de los insectos se refiere al tiempo desde que los artrópodos colonizan el cuerpo hasta que los restos son encontrados. Este periodo no siempre se corresponde con el intervalo postmortem. Recientemente, se ha refinado estableciendo un intervalo mínimo postmortem. Este representa el tiempo desde la colonización hasta el hallazgo de los insectos inmaduros más antiguos en el cadáver.

Los informes de casos son bastante valiosos ya que la entomología forense está constantemente evolucionando y expandiendo su aplicación. Los múltiples estudios al respecto demuestran que la entomología forense es aplicable a investigaciones criminales de diversas partes del mundo.

En este sentido, China tiene una amplia experiencia haciendo uso de la entomología. Por ello, los autores analizaron 4 casos prácticos detectados en el sur de China, zona con clima subtropical monzónico.

Bien, el primer caso ocurrió en 2015. El cuerpo de un hombre apareció junto a un estanque, en un área suburbana; estaba tendido sobre su lado izquierdo. La parte superior del cuerpo estaba desnuda, y en general no presentaba grandes rasgos de putrefacción. Las temperaturas corregidas medias fueron de 26 ° C durante la semana anterior.

Así pues, los investigadores de la escena del crimen recolectaron alrededor de 30 gusanos de la cabeza como evidencia entomológica. Las especies que se identificaron en dicha muestra, con 26º de temperatura, necesitan entre 43 y 68 horas para desarrollarse. Por ello, se estimó que el intervalo mínimo postmortem debían ser 68 horas. No obstante, el patólogo difirió. En base a la falta de signos de putrefacción y la temperatura, estimó que el intervalo postmortem debía ser de unas 48 horas.

¿Quién llevaba razón entonces?

La respuesta es: ambos. La investigación descubrió que el hombre había deambulado por la zona con una herida abierta en la cabeza. Al parecer, se desmayó donde lo encontraron tras no recibir atención médica. Es entonces cuando los insectos comenzaron a colonizar la herida y cuerpo, cuando el hombre todavía estaba vivo pero comatoso. Finalmente, murió horas después. Por ello las estimaciones de los intervalos no concordaban entre sí, supervalorando dicho intervalo la evidencia entomológica. Sin embargo, no es habitual que los primeros insectos colonizadores aparezcan en el cuerpo antes de la muerte. En cualquier caso, esta situación ilustra la importancia de la colaboración entre profesionales.

El segundo caso tuvo lugar en 2017. El cuerpo de un hombre adulto se encontró en una habitación sin puerta ni ventanas pero que lo resguardaba de la lluvia. Bajo las sábanas, el cuerpo estaba desnudo y la mayoría de los tejidos blandos momificados. La causa de la muerte fue una lesión cerebral, y la temperatura media del mes de 26.ºC. Como evidencia entomológica, se identificaron pupas vacías, larvas e individuos adultos de distintas especies de dípteros y coleópteros.

En conjunto, tras analizar todas las muestras y teniendo en cuenta la temperatura, condiciones del cadáver… etc., se estimó que el intervalo postmortem era de entre 23 y 24 días. Posteriormente, con la resolución del caso se supo que el intervalo real era de 25 días, muy cercano al estimado. Los escarabajos son especialmente útiles en casos forenses en los que los dípteros ya han abandonado el cuerpo y solo se pueden encontrar escarabajos. Estudiar el patrón de sucesión de las especies, si tiene estados específicos, puede ser de gran ayuda para estimar el intervalo postmortem de cuerpos en avanzado estado de descomposición.

El tercer caso aconteció en 2011. Se encontró el cuerpo de una mujer en el baño de una vivienda, en avanzado estado de descomposición. La muerte se produjo por una ingesta excesiva de alcohol y medicamentos. Había relativamente pocasmoscas y gusanos adultos en el sitio; la puerta se encontraba cerrada pero las ventanas abiertas. Las larvas de mosca se distribuyeron principalmente en cabeza y cara. En este caso, el intervalo estimado por la evidencia entomológica no coincidía con el resto de evidencia. Esto puede explicarse principalmente por la alteración que muchas sustancias químicas pueden causar en los insectos, incluido su desarrollo.

Finalmente, en el cuarto caso (2011), se encontraron restos de una mujer asesinada en la ladera de una colina, cerca de la salida de una carretera. Casi toda la ropa estaba quemada, pero a los órganos internos y al cerebro no les afectó tanto el fuego. La temperatura media fue de 15.3ºC, y gran parte del cuerpo tenía colonias de hongos blancos.

Así, se identificaron tres especies de moscas, siendo el estado previo a la pupa el más avanzado de las muestras. En base a esta evidencia entomológica, se determinó que el intervalo mínimo postmortem era de 25.5 días. La confesión del asesino situó el intervalo postmortem en 26 días. En este caso, la estimación entomológica fue un éxito.

Resulta interesante subrayar que este caso se produjo en invierno, cuando se cree que la actividad de los insectos se reduce. Sin embargo, otras investigaciones sugieren que es la luz solar, y no la temperatura, la que determina dicha actividad y aparición de los artrópodos en los cuerpos. Por otra parte, aunque la quema puede destruir algunos sitios potenciales de oviposición, también puede conducir a más sitios de oviposición debido a la aparición de grietas.

Así pues, la entomología forense es una ciencia de gran utilidad. Pero requiere de mucha precisión y tener otros diversos factores en cuenta para hacer estimaciones correctas. Y en China, donde esta ciencia está menos desarrollada, su demanda para aplicarla en investigaciones criminales cada vez es mayor.

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