Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Examining modus operandi in stranger child abduction: A comparison of attempted and completed cases” de Collie y Shalev; en él nos hablan de las diferencias que presentan los modus operandi en los secuestros deniños intentados y los completados por desconocidos.

Los secuestros de niños por parte de desconocidos son bastante escasos, en el año 2013 en U.K. se reportaron 247 casos. De estos casos el 75% de ellos se quedó sólo en el intento. Pero cada caso presenta un grave riesgo para la víctima. El objetivo del presente estudio es, por un lado, realizar un estudio sobre el Modus Operandi (MO) y comparar las diferencias que presentan los casos que se quedaron en un intento y aquellos que fueron completados.

En el presente estudio desconocido es “aquel que no ha tenido contacto o familiaridad previa con la víctima”. Niño es “cualquier persona menor de 18 años”.  Secuestro es “el acto destinado a sacar a un niño del control de su tutor legal”. Intento de secuestro es “cuando un extraño parece haber tomado algunas medidas activas hacia el secuestro de un niño, peor o bien fueron interrumpidos, abortaron sus esfuerzos, o se produjo alguna otra circunstancia que impidió que el niño desapareciera”. Se considerará completado cuando “el niño fue trasladado o detenido por cualquier duración y por cualquier distancia”.

El MO se ha definido como “todas las conductas que son necesarias para que un delincuente en particular cometa un delito”. El MO se todo aquello que el delincuente realiza a lo largo del delito, no es solamente aquellas acciones que realiza al inicio de la ofensiva. Generalmente los estudios que se han llevado a cabo sobre el secuestro de niños sólo han tenido en cuenta a la hora de estudiar el MO el método de enfoque inicial del agresor, lo cual es problemático y puede dejar datos de interés sin analizar.

En lo relativo al secuestro de niños hay diferencias entre los perpetrados por conocidos o por los propios padres a los llevados a cabo por desconocidos. Una de las mayores diferencias es la ubicación elegida, generalmente aquellos cometidos por desconocidos se llevan a cabo al aire libre mientras que los cometidos por familiares o conocidos se llevan a cabo en privado.

En relación al MO de los secuestros los términos que más se repiten son el de “señuelo” y el de “ataque relámpago”. El primero de ello describe “un enfoque general utilizado por el delincuente en el que se utilizó alguna táctica o presencia para convencer a la víctima de que la acompañara”, siendo característico de este enfoque la ausencia de agresión manifiesta. Se identificaron tres temas claves relacionados con el señuelo: la autoridad de los adultos frente a los niños; la empatía ya que se enseña a los niños a ser amables y ayudar a los demás; y, por último, las apelaciones a la familiaridad. El tipo “ataque relámpago” es aquel en “donde aparece el delincuente y ataca a la víctima de forma repentina”. En este tipo de ataque no hay una interacción previa entre la víctima y el victimario. Lo que se pretende es abrumar a la víctima con la violencia repentina, está asociado a la rapidez y al uso de armas por parte del agresor, así como a la amenaza de violencia física. Aunque pueden parecer dos tácticas contrapuestas en algunos casos son complementarios y aparece el uso de las dos por parte de un secuestrador.

El método usado en este estudio fue el análisis de 78 casos ocurridos en Reino Unido a través de las transcripciones judiciales y los artículos periodísticos que hablaban de los mismos. También se intentó usar los registros policiales, pero los datos requeridos no constaban en la base de datos de la policía. En total se manejaron 187 fuentes de información.

Las conclusiones del mismo nos dicen que se puede separar. los MO según el método comentado o también por “agresiva” o “manipuladora”. Independientemente del nombre que se le asigne, se puede decir que las estrategias ofensivas se dividen bastante bien en enfoques muy agresivos y agresivos. Estos conceptos nuevos, al igual que los clásicos, no consiguieron captar la dinamicidad del proceso y por tanto se sugiere que las investigaciones futuras hagan inciso en ello.

En cuanto a la revisión de las prácticas llevadas a cabo por los secuestradores se demostró que utilizan o cebos muy simples, tener un incentivo, o una oferta o una solicitud de asistencia con alguna lesión. Sin embargo, se demostró que el ofrecimiento de dulces era poco usado.  También había presencia de estrategias relacionadas con la adulación.

Además, se pudo confirmar que un gran número de casos están motivados sexualmente, correlacionándose fuertemente la agresión sexual con los casos de secuestros completados. Esto indica que un variable común a los secuestros de niños por parte de desconocidos es el ataque sexual. Si esto se relaciona con los resultados que aportan una gran tendencia al control, se puede decir que este tipo de acciones están caracterizadas por un fuerte dominio sobre la víctima. Estas conclusiones pueden indicar una vía nueva de investigación en el terreno del perfil psicológico.

En las diferencias entre los casos intentados y aquellos completados destaca especialmente que en los casos completados se usó una mayor agresividad para conseguir el control de la víctima. También consiguieron más éxito los agresores que combinaron dos o más tácticas diferentes. Por tanto, aquellos que consiguieron un control mayor sobre la víctima desde el primer momento son los que consiguieron realizar con un mayor éxito el crimen.

Esto debe tener un impacto en las políticas de seguridad para los niños. Generalmente estas políticas están orientadas a educarles en como defenderse de los agresores que utilizan señuelos y como se ha visto los resultados más “exitosos” los tienen aquellos más violentos por tanto sería un factor que se tendría que tener en cuenta a lo hora de diseñar dichas políticas.