Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Handwriting in children with Attention Deficient Hyperactive Disorder: role of graphology” de Cohen R., Cohen-Kroitoru B., Halevy A., Aharoni S., Aizenberg I. y Shuper A. (2019), en el cual se analiza la utilidad de la grafología como herramienta auxiliar para el diagnóstico de TDAH.

En la niñez, cuando nos iniciamos en el proceso de escritura, se pueden dar diferentes dificultades. El proceso de escritura es complejo y requiere de la integración de diferentes componentes. Se necesita atención, planificación motora, habilidades motrices finas y percepción visomotora.

Cuando se trata de niños/as afectados por el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o con síntomas relacionados, los problemas de escritura son muy comunes. Además, tales problemas se han asociado frecuentemente a bajo rendimiento académico y baja autoestima.

Los educadores de niños/as con TDAH informan de la presencia de digrafía. La escritura de ambos sexos suele ser inmadura (con respecto a lo normativo según su edad), confusa e ilegible. Estos problemas podrían reflejar habilidades motoras e integración visomotora pobres, ambas correlacionadas con baja legibilidad de la escritura.

También se han registrado con valores bajos la fuerza, la sincronización de músculos agonistas y antagonistas y la presión del bolígrafo (u otra herramienta de escritura a mano) en niños/as con TDAH. Como tratamiento farmacológico, parece que el uso de metilfenidato mejora, entre otras cosas, los procesos implicados en la escritura.

La escritura a mano es una actividad que puede informar sobre diferentes aspectos de la persona. No solo habilidades, competencias, rendimiento adecuado o inadecuado según edad, sino también características de personalidad. La grafología es una disciplina muy antigua, desarrollada en China. Su objetivo es analizar la personalidad y el comportamiento de los individuos a través de las características físicas y de los patrones de su escritura.

Las escalas de evaluación de la escritura se han empezado a desarrollar en 1942. La existencia de estas hizo posible la identificación de características de escritura relevantes en diferentes idiomas y determinar cómo interaccionan.

Las conclusiones extraídas se resumen en que el análisis de una sola característica de escritura no es suficiente. Es la combinación de rasgos de escritura la que permite que los expertos en grafología extraigan interpretaciones completas y claras.

Desde la mitad del siglo XX, la grafología ha sido utilizada ampliamente. Se ha aplicado en selección de recursos humanos. Se utiliza para determinar si la firma de un autor es auténtica, lo que hoy conocemos como documentoscopia. Asimismo, sirve para analizar el estado del autor de un texto, por ejemplo, ansioso o en estado de ebriedad.

La grafología también tiene utilidad en los tribunales y en investigaciones criminales. Y, por último, es una herramienta reconocida en psiquiatría para el análisis de intentos de suicidio y en casos de trastorno depresivo mayor.

Los autores de este estudio investigan si la grafología puede servir como una herramienta objetiva auxiliar para el análisis de características y patrones de escritura de niños/as con TDAH. Plantea que las/os niñas/os con TDAH podrían diferenciarse de los no afectados en tipos y número de aspectos anómalos presentes en su escritura.

En el estudio participan 22 menores, con edades entre 13 y 18 años, diagnosticados con TDAH. Se asegura que todos los incluidos en el estudio hayan sido diagnosticados de forma objetiva. Es decir, que se haya atendido a múltiples fuentes de información (progenitores, escuela) y se hayan utilizado herramientas objetivas (p. ej. DSM). Por otro lado, participan 27 menores sanos como grupo control. El idioma de análisis es el hebreo, tratándose de un estudio llevado a cabo en Israel.

Se recogen muestra de escritura a mano de todos los participantes. Estos recibieron una hoja en blanco y se les solicitó la escritura de una historia de 10-12 líneas de longitud. El tiempo disponible para ello fue de aproximadamente 20 minutos. El análisis grafológico fue llevado a cabo por un grafólogo forense. Este no tuvo información alguna sobre el historial clínico de los participantes.

El grafólogo preestableció un perfil de escritura para las personas con TDAH compuesto por 15 características. Para cada muestra de escritura analizada el experto asignó un punto a cada característica presente. A puntuaciones iguales o mayores a 9 (máximo 15) se considera presencia de TDAH. A continuación, las 15 características. El texto del paréntesis hace referencia a la anomalía que debería encontrarse cuando hay TDAH.

Diseño de texto (extendido), márgenes (ninguno o solo uno), dirección de línea (nunca ascendente), espacio entre líneas, palabras y letras (anómalo), letras no convencionales (muchas), inclinación de la escritura a mano (nunca a la derecha o ascendente), desviación de la escritura a mano (presente), tamaño de letra (anómala, 3–4 cm), ancho de letra (solo ancho o solo estrecho), continuidad o flujo de escritura (ausente), forma de escritura (nunca continua o como si fuera un hilo), velocidad de escritura (nunca lenta) y fuerza del grafismo (pobre).

Los resultados de dicho análisis son prometedores. El análisis grafológico mostró una sensibilidad de la detección del TDAH de 75%. Asimismo, mostró una especificidad de 76,2%. Se han observado menos diferencias entre sujetos con y sin TDAH que las planteadas en investigaciones previas.

Como resultados más específicos se encuentran varios. Se observan diferencias, especialmente a nivel intra-género. Ninguno de los niños con TDAH mostró una velocidad de escritura lenta. En cambio, en el grupo control, se registró mucha más variabilidad en este sentido.

Las niñas con TDAH no mostraron diferencias significativas con respecto a las niñas sin TDAH en la mayoría de las características. Donde sí hubo diferencias con respecto a las niñas del grupo control fue en la dirección de escritura. Las niñas con TDAH de esta muestra nunca presentaron una dirección de escritura ascendente, tal como se esperaba según el perfil.

Las menores diferencias entre niñas con y sin TDAH es congruente con investigaciones previas. Se conoce que las mujeres/niñas suelen presentar menos síntomas que los hombres/niños, tanto hiperactivos/impulsivos, así como relativos a la inatención.

La conclusión principal de este estudio es que la grafología puede contribuir a la toma de decisiones sobre el diagnóstico de TDAH. Se debería utilizar en equipos multidisciplinares y puede ayudar en los casos complejos. Los problemas de escritura en TDAH probablemente tengan poco que ver con la escritura per se y mucho que ver con el control motor. Y parece que la grafología representa una herramienta auxiliar prometedora para el análisis diagnóstico de TDAH.

 

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