Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Assessing the reliability of a clothing-based forensic identification” de Nightingale, S. J. y Faird, H. (2020), en el que se investiga la validez de la identificación forense por medio del análisis de tejidos de la ropa, concretamente los “jeans” o pantalones vaqueros y sus patrones textiles.

En 2006, un comité de expertos evaluó el estado de la ciencia forense, haciendo recomendaciones para mejorar el desarrollo y uso de técnicas forenses. El informe que emitieron argumentó que los forenses ofrecían, con demasiada frecuencia, pruebas basadas en técnicas forenses que habían demostrado ser inválidas o poco fiables. Asimismo, también alegaron que muchos examinadores forenses exageraban su testimonio, inflando la fiabilidad de sus métodos y conclusiones.

Por tanto, es evidente que se requiere de más investigación para examinar la fiabilidad de la evaluación humana de la evidencia forense. Un marco útil para este examen es la jerarquía de desempeño experto, que identifica ocho niveles de desempeño que deben probarse para cada tipo de técnica forense.

Una de las técnicas forenses que podemos encontrar es el análisis e identificación de tejidos. Por ejemplo, un examinador del FBI analizó las imágenes de un robo y testificó que las similitudes en las marcas de desgaste a lo largo de las costuras de los pantalones jeans, vaqueros, usados ​​por el perpetrador coincidían con las de unos encontrados en posesión del acusado. Esta identificación de mezclilla también se utilizó en 1997 para identificar a los sospechosos de una serie de delitos violentos en Washington. Este análisis llevó a la conclusión de que uno de los pares encontrados en casa de un sospechoso, los cuales coincidían con los usados por uno de los atacantes.

Esta identificación se describió en un documento técnico en el que el autor, examinador del FBI, describió un análisis de patrón fotográfico para identificar los vaqueros de mezclilla a partir de características —supuestamente— distintas a lo largo de las costuras que resultan del proceso de fabricación y el desgaste posterior. No obstante, no hubo resultados o juicios concluyentes. Hasta donde sabemos, en las dos décadas intermedias, no se ha informado previamente de un análisis exhaustivo de la confiabilidad o reproducibilidad de esta técnica forense.

Dada la importancia del análisis original de los vaqueros de mezclilla como técnica forense aceptada por los tribunales, y como precedente para la introducción de otras técnicas fotográficas de coincidencia de patrones, es fundamental que comprendamos mejor esta técnica.

Así, los autores llevaron a cabo su propia investigación para analizar la fiabilidad de la técnica. Para ello recolectaron imágenes de 211 pares de vaqueros y extrajeron un patrón de desgaste a lo largo de las costuras verticales izquierda y derecha, e interiores y exteriores. Asimismo, describieron el carácter distintivo de estos patrones entre diferentes vaqueros de mezclilla, así como la reproducibilidad de estos patrones dentro de múltiples imágenes del mismo par de vaqueros. Estas dos medidas se combinan para proporcionar las tasas de falsas coincidencias esperadas (que coinciden incorrectamente con dos costuras distintas) según el patrón de desgaste de las costuras.

La distinción es la distribución de las diferencias mínimas basadas en píxeles entre diferentes pares de vaqueros o jeans “denim” para las costuras interiores y externas de la longitud variable. Así, estas distribuciones se colapsan en las costuras izquierda y derecha, ya que las seminas individuales y las desviaciones estándar de las costuras izquierda y derecha son casi indistinguibles.

Con respecto a la independencia, si las diferencias entre las costuras son independientes, entonces sería posible combinar múltiples análisis de costura para mejorar la precisión general. Para determinar si las diferencias de cualquiera de los pares de costuras (izquierda/derecha e interna/externa) son independientes, los autores midieron la correlación entre las diferencias de pares de todos los pares de costuras. Además, la reducción del patrón de costura original a crestas y valles discretas no altera las características del material. De hecho, la señal completa no contiene información más identificable que las crestas y los valles.

En consecuencia, los autores demostraron que el patrón de desgaste en las costuras de los vaqueros de mezclilla no es tan distintivo como se ha argumentado previamente. Contrariamente, alegan que es muy variable debido a la no rigidez inherente del material de mezclilla. Incluso en las condiciones de imagen casi ideales del análisis, en un entorno controlado y uniforme, y empleando imágenes bien iluminadas, de alta resolución y calidad, se apreció una combinación de la falta de distinción entre los vaqueros y la falta de consistencia dentro de estos.

En conclusión, los resultados parecen sugerir que la identificación basada en vaqueros hechos de textil de mezclilla debe usarse con extrema precaución, si es que se usa.

Además, es razonable esperar que la confiabilidad de esta técnica pueda degradarse al trabajar con imágenes del mundo real. Esto es, con poca luz, baja resolución, distorsión de la perspectiva, distorsiones del material… condiciones que surgen naturalmente cuando se usan vaqueros, a diferencia de aplanar el tejido sobre una superficie rígida, como fue el caso de la investigación.

No obstante, puede darse el caso de que la confiabilidad de esta técnica mejore con información adicional, como la marca y el tamaño del vaquero, junto con otras marcas identificativas como roturas y rasgaduras, así como otras prendas de vestir. Sin embargo, sin una evaluación a gran escala, es imposible determinar si este es el caso.

Un componente fundamental de la unidad de análisis fotográfico del FBI es la identificación de personas a partir de imágenes de vigilancia. Cuando no es posible realizar un reconocimiento facial estándar, los analistas examinan otras características potencialmente identificativas, como la ropa y otras marcas distintivas. Ahora bien, dados los resultados sobre la falta de carácter distintivo del patrón en los vaqueros de mezclilla, es natural considerar si otras técnicas de identificación forense sufren el mismo problema de precisión y reproducibilidad.

Se han utilizado marcas supuestamente distintas en ropa, manos y rostros para identificar a las personas a partir de las imágenes de vigilancia. Pero los errores en estas identificaciones son costosos.

Por ello, los autores abogan por que todos y cada uno de los análisis de patrones fotográficos forenses se sometan un análisis riguroso. Incluso recomiendan que estos estudios sean realizados por grupos independientes, en vez de por las instituciones descritas.

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