Young woman in handcuffs sitting at table

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Ciencias Forenses, en esta ocasión les proponemos un resumen del artículo “Estudio de la influencia de variables en la memoria de testigos españoles y americanos”, de la autora María Aparcero Suero, en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (España) y la University of Virginia’s College at Wise (USA), sobre la influencia diferencial de diversas variables cognitivas en la declaración de testigos  de eventos criminales.

Un testimonio en un juicio puede ser utilizado como indicio para condenar a criminales sospechosos. Pese a que esto es traducción directa de la importancia que un tribunal otorga a estas declaraciones de los testigos, al tratarse de una emisión como cualquier otra de individuos aislados que viven o asisten a un acto delictivo, este se encuentra sujeto a la memoria del mismo. Numerosos estudios han analizado cómo determinadas variables afectan a la memoria, al proceso de recuperación de la información y, finalmente, a la declaración definitiva del testigo. La evidencia desde la psicología muestra, en realidad, que la memoria no es una copia exacta del suceso visionado, sino que se ve influida por diversas variables cognitivas. Esto, por tanto, provoca que aunque un testigo no tenga intención de mentir, finalmente puede emitir un relato inexacto, irreal o maleable.

Los resultados de las diversas investigaciones que demuestran estos efectos, sin embargo, han sido generalizados a la población española sin tener en cuenta el impacto que las diversas variables pueden tener sobre los individuos, siendo realizados la mayoría de los estudios en Norteamérica. Ante esta carencia de estudios aplicados a una población concreta, esta investigación surge con el objetivo de analizar si el recuerdo de un acontecimiento delictivo se ve afectado por diversas variables en la población española. Así, las variables de influencia puestas a prueba en el estudio serán la activación psicofisiológica del sujeto (arousal), el tiempo transcurrido entre la visualización del hecho y la emisión del testimonio (demora), la forma en la que se realizan las preguntas y los factores culturales.

En el estudio, se dividió a los distintos participantes (parte de ellos españoles, y parte de ellos norteamericanos) en 4 condiciones experimentales distintas, que representaban las posibles combinaciones entre las variables arousal y demora. Se solicitó a los participantes que prestasen atención a un video con un suceso delictivo, y según su condición experimental, se les presentaba además un vídeo que suscitaba arousal. Según el tiempo asignado al grupo que perteneciesen, se les pasaba un cuestionario que demandaba recordar el vídeo del suceso delictivo. Algunas de las preguntas del cuestionario sugerían afirmaciones que no eran correctas (por ejemplo: “¿qué atracador obliga al celador a que se arrodille”? cuando, en realidad, permanece en pie durante todo el vídeo”).

Una vez concluído el experimento y recopilados los datos, el análisis de los mismos arrojó diversos resultados. En primer lugar, se encontró que aquellos individuos sometidos a demora corta recordaban significativamente mejor, tanto en la muestra estadounidense con la española. En segundo lugar, también se comprobó que ambos grupos acertaban significativamente más aquellas preguntas que no sugerían la respuesta frente a las que sí lo hacían, lo cual muestra que estas últimas empeoraban el recuerdo. Por último, en la prueba del arousal, se demostró que no había diferencias entre aquellos que visualizaron escenas que elevaran el arousal y aquellos que no las vieron.

Por último, los españoles mostraron significativamente un mayor número de aciertos en la prueba de recuerdo que los estadounidenses. A su vez, también obtuvieron resultados significativamente mejores al ser sometidos a demora larga y ante preguntas que sugerían la respuesta. Esto, tal y como hipotetiza la autora, pudo ser debido a que ciertos factores culturales podrían influir en el recuerdo de estos actos, como puede ser que la cultura española sea más colectivista (lo cual provoca que el individuo esté más atento a su alrededor), la familiaridad de los estadounidenses con los sucesos criminales (lo cual les lleva a no prestar tanta atención a la situación) o a que el sistema educativo estadounidense hace más hincapié en el reconocimiento que en la memorización desde la infancia.