Esquizofrenia

La esquizofrenia como patología forense. Club de las Ciencias Forenses.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club de las Ciencias Forenses, nos complace presentarles el artículo elaborado por Anthony Walsh de la Universidad Estatal de Boise (EE.UU.) y por Ilhong Yun de la Universidad Chosun (Corea del Sur) que se ocupa del controvertido trastorno de la esquizofrenia.

Recientemente William Johnson (2011) destacó el carácter preocupante de las enfermedades mentales en general, y de la esquizofrenia en particular, por la relativa falta de atención que estos enfermos tenían en su interacción con los sistemas de justicia. Así, advirtió que las cárceles en Estados Unidos, hoy en día, se han convertido en hospitales psiquiátricos de sustitución. Este hecho pone de manifiesto la importancia de conocer y comprender el comportamiento de los esquizofrénicos y su interacción con la justicia. Fisher (2006) consideró además fundamental la comprensión de esta enfermedad debido a que es la que más a menudo está en asociación con el comportamiento criminal.

Así, la esquizofrenia es uno de los trastornos psiquiátricos más extendido, siendo de carácter progresivo y pasando, por lo tanto, inadvertido hasta que los síntomas se manifiestan de forma evidente. Algunos pacientes pueden mejorar con la edad, y sus síntomas aparecer de manera episódica. Afecta a hombres y mujeres por igual, teniendo una edad de inicio más temprana en los hombres (adolescencia) que en las mujeres (20 a 30 años). Cuanto antes aparezca la enfermedad, más graves pueden llegar a ser las deficiencias generadas. La esquizofrenia se manifiesta en una gran cantidad de subtipos, según los síntomas, siendo el paranoide (hostil y desconfiado), el más propenso a la agresión física. Así las cosas, hay que dejar constancia de que aunque no existe una cura para esta enfermedad, los síntomas son manejables, pudiendo llevarse una vida productiva bajo un tratamiento adecuado.

Los síntomas de la esquizofrenia son tanto positivos como negativos. Los positivos incluyen delirios (creencias sin base en la realidad), trastornos del pensamiento (usar palabras sin sentido), alucinaciones (oír, ver y oler cosas que no están allí) y trastornos del movimiento (movimientos lentos y gestos repetitivos). Los síntomas negativos incluyen la anhedonia (incapacidad para experimentar emociones placenteras), alogia (pobreza del lenguaje) abulia y apatía (falta de energía e interés), aislamiento social y problemas cognitivos de atención. La severidad de estos síntomas varía ampliamente entre los individuos, razón por la que la esquizofrenia se considera un trastorno del espectro, en lugar de una enfermedad concreta que uno o bien tiene o no tiene (Garrett, 2009).

La genética juega un papel muy importante en el desarrollo de la esquizofrenia, mostrándose, según múltiples estudios, una heredabilidad promedio del 80% (Keshaven y colaboradores, 2011). Existen tasas de concordancia para la esquizofrenia en gemelos monocigóticos con independencia de que se hayan criado juntos o separados, lo que sugiere que las influencias ambientales ocurren antes del nacimiento o durante el periodo perinatal.

Se han estudiado modelos de neurodesarrollo relacionados con la esquizofrenia a través de la genética, la epigenética, la inmunología y los dos periodos especialmente críticos para el desarrollo cerebral, el prenatal/perinatal y la adolescencia. Además, una amplia variedad de agentes infecciosos se han relacionado con la esquizofrenia, centrándose, por lo tanto, una gran cantidad de investigación en torno a la respuesta inmune (Meyer y Feldon, 2009). Cuando el sistema inmunitario detecta una sustancia extraña en el cuerpo del anfitrión, éste moviliza una gran cantidad de células especializadas para lanzar un ataque contra ella. Estas células liberan una clase de proteínas llamadas citoquinas, que llevan señales de célula a célula sobre la ubicación del antígeno (el cuerpo extraño), y alteran el funcionamiento de la célula para iniciar la respuesta inmune. Así, las citoquinas liberadas por el sistema inmune de la madre embarazada (y/o la placenta o el sistema inmunitario fetal) en respuesta a una infección, pueden ser las responsables de la interacción entre la infección de la madre durante el embarazo, la alteración del desarrollo neuronal y las enfermedades mentales (Depino, 2006).

Por lo que respecta a la relación entre la esquizofrenia y el comportamiento criminal, según Elbogen y Johnson ( 2009 ), después de décadas de negar la existencia de una relación entre la enfermedad mental y la delincuencia , la comunidad psiquiátrica ha revertido su posición, a pesar de que todavía hay cierta reticencia a afirmar el vínculo entre el crimen y la esquizofrenia, por miedo a estigmatizar aún más a un grupo ya muy estigmatizado , pero la evidencia (incremento de las tasas de detención de esquizofrénicos) no puede ser desestimada o ignorada. Un estudio sueco concluyó que las personas con psicosis tienen hasta cuatro veces más probabilidades de tener antecedentes penales que los miembros de una población general (Tuninger y colaboradores, 2001). No obstante, hay que dejar claro que la violencia impulsada por la psicosis sigue siendo una parte muy pequeña del problema de la violencia en la sociedad (Taylor, 2008).

En otro orden, el abuso de sustancias en personas con esquizofrenia, se estima en un 50% frente al 15% de la población general (Musser y colaboradores, 2013), derivado de un intento de automedicación, erróneo, que a su vez pone a las personas con esquizofrenia en riesgo de realizar mayor número de comportamientos violentos. Taylor (2008) afirma que las personas con esquizofrenia también son las de mayor riesgo de ser victimizadas.

Con todo, es de gran importancia que tanto los criminólogos miembros del Equipo de Intervención en Crisis (CIT) en Estados unidos, como el Equipo Móvil de Crisis (MCT) de Canadá, así como todos los profesionales que realicen intervención de urgencia con enfermos mentales, tengan conocimiento y entrenamiento en relación a la psicopatología del comportamiento delictivo. Igualmente es fundamental que conozcan esta área de estudio los agentes de la libertad condicional.

La medicación es fundamental para la estabilización del enfermo de esquizofrenia. Actúa estabilizando las funciones biológicas mediante la reducción o eliminación de los pensamientos engañosos y la reducción de la ansiedad. Las terapias cognitivo conductuales, las terapias de intervención familiar y de habilidades sociales, son las consideradas de mayor utilidad para la normalización de estos pacientes.

Club de las Ciencias Forenses.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar