Uno de los mayores desafíos que enfrentan los profesionales de los centros penitenciarios es motivar a los delincuentes a participar en el tratamiento correspondiente, y posiblemente uno de los grupos más difíciles de convencer para cumplir con los regímenes penitenciarios son los jóvenes en prisión de entre 15 y 17 años. Si bien se ha investigado el interés en la motivación por el tratamiento de los delincuentes adultos, se ha prestado poca atención a la motivación en los menores encarcelados. Por ello, a continuación presentamos el resumen del artículo “Motivating young people in prison to improve behaviour” de Susan Jearney y Joselyn Lizal, en donde explican la adaptación de la herramienta existente de mejora motivacional para adultos: el Inventario de Inquietudes y Aspiración Personal para Delincuentes (PACI-O), para usar con una población joven y explorar el efecto motivacional del PACI-O- YPV (versión para jóvenes) en jóvenes.

Antes de continuar el resumen del presente artículo es necesario recordar a los lectores de España que las Instituciones Penitenciarias ofrecen tratamientos individualizados a los presos en función no solo del delito cometido sino de la personalidad y necesidades del delincuente, por lo que la información recogida en este artículo relativo al programa PACI-O se recoge como una fuente alternativa de información relativa a este programa (como muchos otros que existen en diferentes países), con independencia de los programas de tratamiento utilizados en España o en otros lugares.

Los jóvenes cometen una cantidad significativa de crímenes, y la alta prevalencia de conductas delincuentes en la adolescencia está bien documentada. De hecho, la curva del delito por edad en la que el comportamiento delictivo aumenta rápidamente en la adolescencia temprana es uno de los temas más conocidos en la criminología.

Las estadísticas del Ministerio del Interior sugieren que la edad media para delinquir ocurre entre las edades de 16 y 17 años en hombres jóvenes. Una intervención exitosa en esta etapa podría evitar carreras criminales de por vida y por lo tanto hace que la participación terapéutica temprana con esta población sea esencial. Sin embargo, uno de los mayores desafíos es la falta de motivación de los delincuentes para participar en actividades penitenciarias en general y programas de tratamiento en particular. La importancia de mantener la motivación durante cualquier intervención para los delincuentes es crítica, ya que la finalización del programa está asociada con una menor reincidencia. Por el contrario, la falta de cumplimiento del tratamiento se ha asociado con una mayor reincidencia, lo que coloca a algunos delincuentes en mayor riesgo de reincidencia que los controles no tratados.

Por todo esto es fundamental comprender, evaluar y mejorar la motivación utilizando una perspectiva de objetivos. Las personas naturalmente se esfuerzan por alcanzar objetivos que son intrínsecamente gratificantes, promueven el bienestar y construyen un sentido de propósito en sus vidas.  Si bien hay que tener en cuenta los factores de riesgo dinámicos como una base fundamental para los programas de tratamiento, es importante incorporar procesos diseñados para proporcionar a las personas habilidades relevantes que les ayuden a alcanzar sus objetivos y “bienes humanos primarios”. La construcción de los Bienes Humanos Primarios se describe como las cosas, estados de ánimo, características personales, actividades o experiencias buscadas por sí mismas y que probablemente aumenten el bienestar psicológico si se logran. Además, los “bienes secundarios” podrían describirse como el medio a través del cual los individuos obtienen o se esfuerzan por obtener sus bienes humanos primarios, como el trabajo o las relaciones.

El Programa PACI-O se basa precisamente en el acercamiento a esos bienes humanos primarios y esos objetivos del sujeto, es decir, busca potenciar la motivación del preso. Además de una medida de motivación, el PACI-O ha revelado el potencial como un procedimiento motivacional en sí mismo, ya que la motivación puede mejorarse a medida que el proceso de entrevista utiliza objetivos individualistas en lugar de objetivos preconcebidos; los delincuentes han respondido positivamente al PACI-O, ya que afirman que les ha ayudado a descomponer lo que parecían ser problemas insuperables en objetivos manejables más pequeños, ayudándoles a sentirse más capaces de cambiar. Hasta hace poco, el PACI-O y sus predecesores solo se habían probado con delincuentes adultos. Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue examinar si el PACI-O ayudaría a motivar a jóvenes condenados a mejorar el comportamiento institucional y mejorar el bienestar general. Por lo tanto, la hipótesis es que los jóvenes que participen en la entrevista PACI-O mostrarán un comportamiento mejorado evidenciado a través del esquema de recompensas y sanciones y un mejor bienestar, medido por una satisfacción con la escala de vida.

Para comprobarlo, los autores contaron con 18 participantes, todos hombres jóvenes tanto sentenciados como en prisión preventiva en una Unidad de Personas Jóvenes en el Reino Unido, todas con edades comprendidas entre 16 y 17 años. Se excluyó a los jóvenes menores de 16 años, ya que por ley no podían proporcionar un consentimiento informado independiente. Nueve participantes fueron asignados a cada una de las dos condiciones, experimental y control. Con el fin de obtener una muestra representativa de las normas de comportamiento, los participantes fueron reclutados en todo el rango de regímenes penitenciarios. El régimen del régimen penitenciario interno funciona en el formato de estado de régimen de oro, plata o bronce (recordamos de nuevo que no estamos hablando de centros penitenciarios españoles, cuyo régimen es diferente). A cada joven se le asigna un estatus plateado al ingresar a la unidad y, mediante un comportamiento bueno o malo, puede subir o bajar de la escala recibiendo o perdiendo beneficios, que incluyen tiempo de asociación, dinero o acceso al gimnasio. Tres participantes en el básico (bronce), tres en el estándar (plata) y tres en el régimen mejorado (oro) fueron seleccionados para cada condición, haciendo seis en total para cada estado de régimen (3 control y 3 experimental en cada grupo).

El PACI-O es una entrevista semiestructurada realizada en forma individualizada. Requiere que los encuestados consideren las aspiraciones y los objetivos en diferentes áreas de vida. Tiene ocho índices de calificación, dos preguntas categóricas y una sección sobre los obstáculos para el logro de los objetivos. Aunque el PACIO se ha desarrollado como una evaluación de la motivación para el compromiso y el cambio de comportamiento, Campbell y otros han sugerido que puede tener utilidad como una breve intervención motivacional. Algunas de las razones para esto son las siguientes:

Facilita la consideración de los costos-beneficios de la reincidencia contra los objetivos de la vida; ayuda al encuestado a considerar los obstáculos al logro de los objetivos; y proporciona un enfoque individualizado para la evaluación. Todos los asuntos que argumentan son consideraciones importantes desde una perspectiva terapéutica.

Además del PACI-O, existe otra herramienta capaz de evaluar y trabajar con la motivación del sujeto. La “escala de satisfacción con la vida” (conocido como “SWLS”) es una escala de cinco elementos diseñada para evaluar la satisfacción con la vida como un todo. El SWLS es una escala ampliamente utilizada para la medición del bienestar subjetivo y tiene una gran cantidad de evidencia que demuestra su fiabilidad y validez. Además de demostrar una buena estabilidad temporal, el SWLS ha mostrado suficiente sensibilidad como para ser una medida valiosa adecuada para detectar cambios en la satisfacción con la vida durante el curso de la intervención clínica.

Contando por tanto con PACI-O y SWLS ¿cómo se pudo evaluar la modificación de comportamiento y motivación de los jóvenes? Lo explicamos detalladamente en el siguiente artículo.