Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Tattoos and tattoo inks: Forensic considerations” de Miranda, M. D. (2019), en el cual se analizan la utilidad, aplicación e importancia forense de los tatuajes y la tinta con la que se realizan.

Los tatuajes han suscitado el interés de múltiples disciplinas a lo largo del tiempo. Históricamente, se ha realizado un esfuerzo para comprender el tatuaje y su función al proporcionar información sobre las conductas y motivaciones psiquiátricas, sexuales o delictivas. Así, los tatuajes han tenido un papel importante en definir las identidades individuales, grupales y culturales. Además, sus características físicas, como el diseño general, la ubicación y el número, pueden indicar el rango y jerarquía dentro de un grupo determinado (por ejemplo: criminal), entre otras cuestiones.

Este simbolismo también se encuentra en el sistema penal, en las cárceles, indicando diversas características sobre el interno en cuestión. Los tatuajes pueden indicar los antecedentes penales, el tiempo en prisión o el estatus social dentro y fuera de prisión. En este sentido, las fuerzas del orden pueden usar ocasionalmente los tatuajes para identificar a criminales o miembros de bandas. Sin embargo, no solo los delincuentes pueden ser identificados así.

No es raro que los tatuajes ornamentales sirvan para identificar preliminarmente cuerpos que, de otro modo, no serían identificables. De hecho, algunos soldados llegan a tatuarse su nombre, grupo sanguíneo u otros datos que permitan identificarlos si fallecieran. A medida que los tatuajes se vuelven más frecuentes, se utilizan cada vez más en investigaciones y enjuiciamientos. Los avances digitales, software biométrico y redes sociales han permitido aún más el almacenamiento, difusión y recuperación de información. Esto permite mejorar las investigaciones que tienen tatuajes como rastros críticos.

Entonces, ¿en qué consiste tatuar? ¿Qué componentes puede tener la tinta?

El tatuaje es el proceso de perforar la piel e introducir pigmentos en el tejido, mediante una aguja. La tinta se compone de líquido y pigmento, sirviendo el primero para transferir el pigmento a la piel. Los pigmentos utilizados en los tatuajes a lo largo de la historia se pueden clasificar en tres categorías principales. Estas son: negros a base de carbón; de color naturales (minerales, vegetales y animales); y de colores sintéticos (orgánicos / inorgánicos). Actualmente, es probable que las tintas comerciales modernas para tatuajes estén compuestas por pigmentos orgánicos y/o minerales.

El tatuaje en sí es el diseño indeleble que permanece en la piel. La piel humana se puede dividir en dos capas principales: dermis y epidermis. El tatuaje se encontraría en la capa dermal. Asimismo, pueden distinguirse dos tipos de tatuajes ornamentales.

Los aficionados, cuando estos se realizan por gente no profesional y, habitualmente, en lugares clandestinos usando tinta “casera”. Por ejemplo, la tinta hecha a partir de pinturas o tinta de escribir. A menudo son carentes de detalles artísticos y, en general, monocromáticos. También suelen tener una distribución desigual del color y variar en la profundidad dentro de las capas de piel.

En contraposición, los tatuajes profesionales se realizan usando productos comerciales; es decir, las máquinas y tinta apropiadas de alta calidad. Los diseños pueden ser prediseñados o personalizados, e incluso pueden dibujarse a mano alzada directamente sobre la piel, sin plantilla. Finalmente, también encontramos los tatuajes médicos, cosméticos y traumáticos/accidentales.

Así las cosas, los estudios científicos de tatuajes en la medicina legal, la ciencia policial y la investigación criminal se han centrado en responder preguntas de identidad, tanto para vivos como para fallecidos. Esto incluye a impostores, criminales y víctimas de delitos. En este sentido, la antropometría fue una de las primeras metodologías que hicieron uso del tatuaje, entre otras características físicas, para la identificación de personas.

Por tanto, la caracterización sistemática de los tatuajes debe basarse en características físicas generales y detalladas. Esto abarca el diseño, color, tamaño y ubicación en el cuerpo, así como las ubicaciones relativas a otros tatuajes. Pero, como ya hemos establecido, las identificaciones basadas en tatuajes no se limitan al difunto. También pueden ser útiles en casos de identidad errónea y fraude; personas desaparecidas o secuestradas; búsqueda de delincuentes; o investigación de muertes no criminales, como desastres naturales.

Sin embargo, se necesitan más investigaciones sobre la cognición visual, la interpretación e informes del observador y los efectos de estos en las investigaciones e identificaciones. Específicamente, sobre cómo los investigadores interpretan los diseños de tatuajes y divulgan tal información al público. Cómo los medios de comunicación la interpretan y difunden también es importante. Esto se debe a que en este proceso pueden producirse sesgos por parte del público que recibe la información.

La interpretación de tatuajes también se ha utilizado en contextos forenses, cuando tienen relación con los datos/hechos de un crimen. Por ello, es útil que los investigadores estén familiarizados con el equipo para tatuar y posibles lesiones que pueden causarse con él. El tatuaje y el equipo se pueden utilizar para cometer delitos adicionales. Como tal, pueden ser útiles para establecer pruebas del acto.

Más recientemente, se han estudiado las tintas para tatuajes en un esfuerzo por comprender su composición química. Desde una perspectiva forense, en las regiones donde un tatuaje está borrado o sin terminar, determinar las composiciones de los pigmentos y ubicaciones relativas dentro de la piel puede ayudar a reconstruir el tatuaje.

Dicha información en restos humanos no identificados puede proporcionar pistas de investigación que faciliten la identificación. Así pues, los pigmentos aislados en el tejido y su ubicación puede proporcionar más información. Esta es referente a la edad del tatuaje e intentos de eliminación o encubrimiento, lo cual puede respaldar la identificación.

Por ello, las tintas para tatuajes deberían desempeñar un papel cada vez más importante en las ciencias forenses. Concretamente, identificando la composición química in situ y dentro del tejido humano. Asimismo, debería profundizarse en la interpretación de tatuajes, efectos del sesgo cognitivo e impacto de estos factores en las investigaciones.

En conclusión, los tatuajes y las tintas para tatuajes tienen una utilidad importante en las investigaciones forenses. Esta se refleja en su su potencial de identificación y para ser utilizados como evidencia relevante y confiable.

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