Los accidentes automovilisticos como metodo de suicidio: una vision global

Los accidentes automovilísticos como método de suicidio. Club de las Ciencias Forenses.

El tema que abordamos hoy, queridos seguidores del Club de las Ciencias Forenses, es de gran importancia para la sociedad actual, ya que abre vías de investigación que permiten conocer mejor las causas de los accidentes de tráfico lo que redundará en una reducción de los mismos. Esta investigación ha sido llevada a cabo por Mario Amore de la Universidad de Parma (Italia), Maurizio Pompili, Gianluca Serafini, Marco Innamorati, Franco Montebovi, Mario Palermo, Sandra Campi, Henry Stefani, Gloria Giordano, Ludovica Telesforo, y Paolo Girardi, todos de la Universidad Sapienza de Roma (Italia).
La literatura de investigación proporciona numerosas evidencias sobre la posible relación entre los conductores implicados en accidentes de un solo coche y un intento de suicidio. Algunos expertos han destacado el papel de las motivaciones inconscientes suicidas en algunos de estos accidentes. Este artículo revisa la literatura relevante sobre este tema y arroja luz sobre los factores que podrían desempeñar un papel central en la reducción del número de muertes por accidente de tráfico.

Se estima que en el 2% de los accidentes de tráfico existen comportamientos suicidas, aunque la asociación directa entre el accidente en sí y los impulsos inconscientes autodestructivos sea todavía difícil de determinar. Algunos de los comportamientos que culminan en un accidente parecen ser el resultado de una actividad mental inconsciente, incluida la percepción del bienestar subjetivo y los rasgos neuróticos de la persona. En general, los accidentes de un solo vehículo con un único ocupante rara vez son certificados como suicidio por los médicos forenses. Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que el 8% de los conductores fallecidos y el 6% de los conductores heridos habían experimentado algún grado de tendencia suicida en los dos años anteriores a su accidente. Mientras que el 5,9% de todas las muertes de conductores podría ser clasificado como suicidio, la cifra dada en las estadísticas oficiales durante los últimos años sólo ha sido del 2,7%.

En un reciente estudio se ha establecido una relación del 60% entre el suicidio y los accidentes en los pacientes con trastorno bipolar. También se identificaron como síntomas más frecuentemente asociados a los accidentes, manía inicial, posterior y concurrente, manía o hipomanía y posiblemente también abuso de alcohol. Resulta elocuente que el comportamiento de alto riesgo está vinculado a la conducta auto-destructiva indirecta. A menudo, las primeras experiencias vitales traumáticas, como el abuso físico en la infancia, se pueden identificar en aquellas personas que manifiestan conductas de riesgo y comportamiento autodestructivo.

La teoría de que ciertos accidentes automovilísticos fatales pudieron ser suicidios fue apoyada por Selzer y Payne, quienes encontraron que los pacientes suicidas habían estado involucrados en el doble de accidentes de tráfico que los pacientes no suicidas (se encontró también esta diferencia entre los pacientes alcohólicos y los que no lo eran). Hernetkoski y Keskinen investigaron los accidentes de tráfico en Finlandia y observaron que tanto el número de suicidios como los conductores negligentes habían aumentado de manera significativa durante el período 1974-1992. Por su parte, Grossman encontró que muchas hospitalizaciones por lesiones y una notable proporción de accidentes en adultos jóvenes podrían representar en gran parte intentos de suicidio no reconocidos. Asimismo, en un estudio en el norte de Noruega, realizado por Bjornstig, en el que se produjeron 293 muertes por accidentes de tráfico, el 4% de ellos fueron considerados como posibles suicidios. Por su parte, en una encuesta a gran escala, Murray y De Leo encontraron que el 14,8% de las personas que reconocieron la planificación de un suicidio habían pensado en causarlo provocando un accidente automovilístico. La dependencia, el egocentrismo, la falta de reflexividad, el mal control de la hostilidad, rasgos depresivos, estrés, baja tolerancia a la tensión, impulsividad, beligerancia, negatividad y egocentrismo son algunas de las características que se han encontrado frecuentemente entre los conductores implicados en varios accidentes.

Una autopsia psicológica ayudaría a aclarar una muerte equívoca, entrevistando a personas que conocieron al individuo fallecido (cónyuge, hijos mayores de edad, vecinos, empleados y médicos), así como el análisis de la historia clínica de la persona fallecida. Se plantean por lo menos tres preguntas ante las que la autopsia psicológica puede aportar respuestas: ¿por qué las personas lo cometen?, ¿cómo la persona ha muerto? y ¿cuál es el modo más probable de la muerte? Murphy indicó que las autopsias completas deberían realizarse de forma rutinaria en percances de un solo vehículo con un solo ocupante fallecido, para que tanto la causa como la forma de la muerte pudieran documentarse del modo más claro posible. También, los médicos de los servicios de urgencias tendrían que cotejar la presencia de ideas suicidas u otros factores de riesgo para el suicidio (depresión o deseos de muerte en el pasado reciente) con miembros de la familia, dentro de la evaluación de los conductores que tuvieron un accidente de tráfico en el que el mecanismo del accidente fue difícil de explicar.

Los impulsos autodestructivos inconscientes y los accidentes de tráfico no pueden ser vinculados directamente a día de hoy. Se ha comprobado que los individuos con mayor riesgo de suicidio toman con frecuencia drogas psicotrópicas (antidepresivos y benzodiacepinas), factor asociado a un mayor riesgo de tener un accidente de tráfico como conductor y que hay que tener en cuenta en futuros estudios. No existe una técnica concreta que sea utilizada para evaluar los resultados de las distintas estrategias preventivas. Sí se ha visto que los conductores que habían tenido ideas suicidas en los doce meses anteriores a su estudio y no estaban recibiendo medicación de manera regular tenían un mayor riesgo de tener un accidente. Sin embargo, no se encontró ninguna asociación significativa entre la encuesta de pensamientos suicidas y el riesgo de accidente con lesión entre los conductores que recibían tratamiento antidepresivo regular.

La evidencia que sugiere la existencia de una asociación entre los accidentes de tráfico individuales y el suicidio no es firme todavía, pero este tema es digno de investigación futura y podría conducir a una mejor comprensión de las causas de los accidentes de tráfico y las propuestas para reducir su incidencia.

Club de las Ciencias Forenses

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar