Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el artículo “Gender-Specific Differences in Depressive Behavior Among Forensic Psychiatric Patients” de Streb, J.; Ruppel, E.; Möller-Leimhühler, A.; Büsselmann, M.; Franke, I. y Dudeck, M. (2021), en el que los autores realizan un estudio con personas en tratamiento psiquiátrico forense para saber qué diferencias existen entre cómo los hombres sufren depresión y cómo la sufren las mujeres. 

Los trastornos depresivos son los más comunes en la sociedad moderna occidental. Los estudios muestran que las mujeres tienden a sufrirlos más que los hombres, pero paradójicamente, el riesgo de suicidio es más alto en ellos.

Asumiendo que un gran número de suicidios son consecuencia de trastornos depresivos o, como mínimo, trastornos mentales en general, parece lógico pensar que son menos tratados y diagnosticados en hombres

Esto es algo que algunos expertos han explorado previamente, intentando identificar las razones por las que las tasas de diagnóstico y tratamiento de trastornos depresivos son más bajas en hombres. Por ejemplo, los hombres utilizan con mucha menos frecuencia los servicios médicos y las medidas preventivas de salud. Este comportamiento es aún más pronunciado en hombres con trastornos mentales. 

Además, esta actitud de los hombres hacia la búsqueda de ayuda profesional depende de su conformidad con las normas sociales masculinas. El modelo a seguir masculino implica ser competente y tener éxito. Sin embargo, los trastornos mentales, especialmente la depresión, suelen ir acompañados de sentimientos de impotencia y pérdida de control. Estos sentimientos contrastan con las expectativas puestas en los hombres debido al rol de género masculino y pueden llevarles a percibir la depresión como un fracaso como hombres. 

Para contrarrestar esta percepción y proteger su identidad masculina, los hombres a menudo niegan y se distancian de la depresión, tratando de ocultarla. Consecuentemente, no muestran síntomas prototípicos de depresión. 

Muchas veces confían en la automedicación o en el uso de alcohol y drogas. Este aumento del consumo de alcohol y sustancias se refleja, por un lado, en la alta comorbilidad entre los trastornos de depresión y la dependencia alcohólica, y por otro lado, por el hallazgo de que los hombres con depresión consumen mucho más alcohol que las mujeres con depresión. 

Los hombres no sólo usarían el alcohol y las drogas como vía de escape de la depresión, sino que también recurrirían a otros comportamientos adictivos. Por ejemplo, pueden mostrar un compromiso excesivo con su vida profesional, lo que se conoce como ser adicto al trabajo

En numerosos estudios, los hombres también reportan agresividad y arrebatos de ira durante un episodio depresivo. Este tipo de comportamiento es una forma aceptada de resolución de conflictos para los hombres y se ve como una forma práctica de recuperar el control para superar sentimientos negativos. 

Todas estas estrategias enumeradas anteriormente generalmente solo ayudan a corto plazo y, durante un periodo de tiempo más prolongado, conducen a un agravamiento de los síntomas depresivos y una intensificación del estrés.

Los estudios muestran, en resumen, que en los hombres, los síntomas prototípicos de la depresión suelen estar enmascarados por conductas externalizantes, como las ya mencionadas. Sin embargo, estos síntomas no están incluidos en los criterios de diagnóstico de la depresión de los manuales generales, lo que dificulta el diagnóstico de la depresión en hombres. 

Los síntomas que se enumeran en estos documentos son los convencionales, divididos en somáticos, afectivos y cognitivos. En particular, el dominio sobre el conocimiento de la dimensión afectiva suele predominar en mujeres por su educación social. Sin embargo, los hombres, por el mismo motivo, no son igual de capaces de identificar la estructura de su dimensión afectiva y por tanto, a menudo no alcanzan el umbral de la depresión clínica y quedan fuera de la red de diagnósticos. 

En 2020 se creó una escala de depresión sensible al género que combinaba los síntomas externalizantes (como el aumento de la irritabilidad, la agresividad o el consumo de alcohol y drogas) con el resto de factores. De esta forma, los síntomas externalizantes sí se podrán utilizar como indicadores, como pistas, para diagnosticar trastornos depresivos en hombres. 

Para explorar los síntomas internos y externos de la depresión en hombres y mujeres, y probar la hipótesis de que los comportamientos de externalización se relacionan con los hombres y no con las mujeres, los autores reunieron a 182 pacientes que recibían tratamiento en un hospital psiquiátrico forense, y les realizaron una serie de entrevistas y tests psicológicos con validez científica. La gran mayoría de estas personas eran hombres (161), con una minoría de mujeres (21), todos mayores de edad.

Nuestros resultados confirmaron investigaciones previas que mostraban que las estrategias de afrontamiento disfuncionales en hombres deprimidos, se caracterizan por agresividad, consumo de alcohol y conductas de riesgo. 

En contraste con los pacientes masculinos, las pacientes femeninas que exhibían comportamientos externos no parecían tener síntomas depresivos típicos. Por lo tanto, se sugiere que en las pacientes psiquiátricas forenses femeninas, la agresividad, el abuso de alcohol y el comportamiento de riesgo antes del ingreso al hospital, podrían estar relacionados con otros factores, como algunos criminógenas o sociales, pero no con la depresión.

Los autores suponen que los hombres podrían sentirse avergonzados de informar de síntomas afectivos a otras personas porque no quieren parecer débiles o indefensos. En cambio, exhibir comportamientos socialmente considerados masculinos (beber alcohol, ser agresivos) se ajusta más a la norma. 

Sin embargo, las conductas de externalización no siempre son señal de un trastorno depresivo. También pueden ser consecuencia de un trastorno de uso de sustancias y otros más complejos. 

La detección precoz de los síntomas depresivos externos, podría contribuir a establecer un pronóstico preciso y prevenir los intentos de suicidio de los hombres en este contexto. Dado el mayor riesgo de conducta suicida en pacientes psiquiátricos forenses masculinos, es una prioridad establecer medidas preventivas. 

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