, Objetivo de selección de los violadores: el papel de los factores ambientales y contextuales. Club de las Ciencias Forenses.

Elección de víctimas por los violadores: la influencia del entorno. Club de las Ciencias Forenses.

En esta ocasión, estimados seguidores del Club de las Ciencias Forenses, les brindamos el artículo elaborado por Patricia Silva y María Francisca Rebochoa de la a Universidad Fernando Pessoa de Oporto (Portugal), que analiza la influencia del entorno en la elección de sus víctimas por los violadores. En efecto, la investigación sobre los delincuentes sexuales ha subrayado sistemáticamente el papel de los factores personales, dejando de lado los aspectos ambientales y situacionales. La perspectiva medioambiental pone el centro de atención en el crimen, del que el autor es sólo un elemento. El análisis se inicia con la localización de los delitos, con miras a la clasificación de patrones basados en dónde, cuándo y cómo ocurren los crímenes. En los últimos años se ha producido un aumento de la investigación sobre el modus operandi de los violadores en cuanto a la toma de decisiones geográfica y selección de sus objetivos. Este artículo tiene como propósito proporcionar una revisión exhaustiva de lo escrito hasta ahora en el campo de la selección de los objetivos por parte de los violadores y su comportamiento de caza desde el punto de vista ambiental.

A lo largo de los años, la corriente principal de la investigación sobre el crimen se ha centrado en la motivación, el deseo o la compulsión de cometer un crimen. Dos perspectivas surgieron al respecto: mientras que algunos investigadores consideran la motivación criminal como algo inherente, el producto de alguna causa interna, otros lo ven como la consecuencia de diversas fuerzas externas a la persona, incluidas las presiones del entorno social y económico. El crimen es un evento complejo que ocurre cuando convergen cuatro elementos: una ley, un delincuente, un blanco y un lugar. Éstos conforman las dimensiones de la delincuencia y concurren junto a otras características sociales, económicas, políticas, biológicas y físicas. La criminología ambiental, por ejemplo, se podría definir como el estudio de la cuarta dimensión de la delincuencia.

Varios enfoques teóricos se han identificado en el campo de la criminología ambiental, la teoría de la rutina de actividad, la teoría de la elección racional y la de los patrones, entre otros. Todos ellos afirman que el comportamiento individual es producto de la interacción de una persona con su entorno físico y esta configuración proporciona diversos niveles de oportunidad para el crimen. En cuanto a la teoría de la actividad de rutina la hipótesis plantea la convergencia de tres elementos: un probable infractor, un objetivo adecuado y la ausencia de alguien que pueda evitar el crimen. La idoneidad de actuar se caracteriza por el valor o atractivo de la meta, calculada a partir de la perspectiva racional subjetiva del delincuente; la inercia de la meta, que incluye todos los aspectos físicos que pueden facilitar o inhibir el transporte de la meta (peso, movilidad o resistencia), la visibilidad del objetivo, su accesibilidad y la posibilidad de huida. Por otra parte, a pesar de que la motivación detrás de algunos crímenes expresivos puede ser patológica, su planificación y ejecución pueden, sin embargo, ser muy racionales. Por ejemplo, los delincuentes sexuales muestran un alto grado de racionalidad en la comisión de sus crímenes.

Se ha identificado un modelo descriptivo específico para el proceso de búsqueda de los delincuentes sexuales en serie, desde la perspectiva de la elección racional, que consta de nueve fases: actividades de rutina de los delincuentes y de las víctimas, elección de campo de caza, selección de la víctima, método de enfoque, elección del lugar de ataque, método para llevar a las víctimas a sitios en los que delinquir, elección del lugar del crimen, método para cometer el delito y elección del lugar de abandono de la víctima.

La mayoría de los delincuentes se dirigen a una víctima específica. El factor más importante relacionado con la selección de la víctima es la ubicación y la disponibilidad de la misma, seguido por su apariencia física en general, la vulnerabilidad, la edad, la personalidad y la conducta. Después de elegir una víctima, el delincuente utiliza diferentes métodos de aproximación. El más utilizado es la falsa identidad, seguida de la violencia física y las amenazas. También, el efecto sorpresa, la seducción/persuasión y el ofrecimiento de dinero, regalos o juegos. El proceso de la comisión de un delito concluye con el abandono de la víctima. La mayoría de los delincuentes, después de haber completado el asalto, dejaron a sus víctimas en la escena del crimen. La toma de decisiones en torno al proceso de caza varía en función de la estrategia del delincuente, el tipo de víctima y su posible reacción, el contexto situacional del delito y el medio ambiente/entorno. La toma de decisiones en la selección de objetivos se relaciona, por lo tanto, con factores ambientales.

Existen tres clases de delincuentes sexuales: manipuladores, oportunistas y coercitivos. Los abusadores de niños son más propensos a ser del primer tipo. Su comportamiento implica una cuidadosa premeditación y un proceso de selección no aleatorio de la víctima. Estos delincuentes no se dirigen a los extraños, sino que seleccionan víctimas conocidas. Sus estilos de caza preferidos son el cazador y el controlador y su método de ataque típico es el emboscador. El tipo oportunista muestra poca preocupación a la hora de premeditar el crimen y seleccionar a la víctima. Parece que la oportunidad juega un papel decisivo en la selección de objetivos. La elección del método de ataque y enfoque es probable que se asocie con las características de la ubicación del encuentro, así como con las propias características de la víctima, la edad y la constitución física, entre otros factores ambientales y de situación. Los violadores son más propensos a ser delincuentes coercitivos, no premeditan sus delitos ni seleccionan a sus víctimas y, por lo general, se dirigen a los extraños. Su estilo habitual es el de cazador, pero también puede utilizar el de cazador furtivo. Estos delincuentes suelen ser acosadores, aunque también pueden optar por un ataque rapaz. Los criminales violentos son depredadores que buscan víctimas humanas de maneras similares a las que los carnívoros cazan sus presas. Y al igual que la fauna salvaje, emplean diversos estilos de caza en sus esfuerzos por buscar y encontrar víctimas de sus ataques. Subyacente al proceso de la caza del delincuente humano existe un proceso de toma de decisiones complejo compuesto por varias etapas, cada una de las cuales exige una serie de evaluaciones y elecciones. Todo este proceso está influenciado no sólo por las características y actividades individuales del delincuente, sino también por las características y actividades de la víctima, por el entorno y por las señales situacionales. El análisis de la cacería criminal tiene en cuenta todos estos factores, así como sus interacciones.

Los estudios realizados demuestran un proceso de selección de objetivos racionales subyacente en los delincuentes sexuales e ilustran la complejidad de cada etapa de toma de decisiones. Patrones claros, que pueden ser identificados y analizados, permiten una mejor comprensión de los eventos criminales para desarrollar estrategias de prevención más eficaces. Estos patrones, así como la relación encontrada entre ellos y las variables de su modus operandi, pueden ser útiles para investigación criminal, aunque no exclusivamente, en la elaboración de los perfiles de los delincuentes. Sin embargo, se necesitan más estudios en esta área, a fin de aumentar la eficacia de las estrategias de investigación, las medidas de prevención y los programas de intervención.

Club de las Ciencias Forenses

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar