Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “Gabapentin – related Deaths: Patterns of Abuse and Postmortem levels” de Thrap, Hobron y Wright; en él nos hablan sobre los patrones que siguen las muertes relacionadas con la Gabapentina.

La Gabapentina (ácido 1- (aminometil)ciclohexanoacético) es un análogo a GABA, es un medicamento para tratar el control de las convulsiones y la posterapéutica, también es útil para el dolor crónico y la neuropatía periférica general. Su uso fue aprobado por la FDA en 1993. En los últimos años se uso ha aumentado, entre 2011 y 2015 en EE.UU. se pasó de los 33 millones de recetas a los 57 millones. Como efectos secundarios de su uso terapéutico destacan mareos, somnolencia, fatiga, ataxia y edema periférico. Hay pocos casos en la literatura preexistente sobre sobredosis fatales, en la mayoría la concentración en sangre era superior a 37 mg. En la mayoría de los casos el paciente sobrevivió con los cuidados de apoyo, y presentaron coma, hipotensión, depresión respiratoria, somnolencia y dificultad para hablar.

La sobredosis de opioides recetados ha sido la causa de muerte en 471 casos en Virginia. El número de muertes por Gabapentina ha aumentado en los últimos años, así como su abuso en el entorno clínico. En el año 2017 la Junta de Medicina incluyó la Gabapentina en su lista de medicamentos regulados para monitorear su prescripción.

El presente estudio es una revisión retrospectiva de los casos de muerte por Gabapentina para poder tener una mayor comprensión de sus efectos terapéuticos al igual que potencialmente tóxicos o letales. Se incluyeron 104 casos ocurridos entre 2014 y 2017 en el distrito Occidental de Virginia. La limitación temporal es que antes de ese año la prueba para la Gabapentina solo se podía realizar en laboratorios externos y era relativamente extraño que se pidiese. Las pruebas toxicológicas que se hacen en la actualidad relacionadas con drogas incluyen opiáceos (oxicodona, oximorfona, hidromorfona, hidrocodona, morfina y buprenorfina), cocaína / benzoilecgonina, metanfetamina/MDMA, anfetamina /fentermina, benzodiazepinas, barbitúricos, fenciclidina, carisoprodol/meprobamato, tramadol, fentanilo, metadona, zolpidem, difenhidramina /ciclobenzaprina, dextrometorfano y amitriptilina /nortriptilina; así como un test de alcoholemia.

Para cada caso se revisó edad, sexo, historial médico, concentraciones en sangre y en humor vítreo de Gabapentina, y de cualquier otra sustancia detectada. Además, un patólogo determinó si la Gabapentina tenía relación con la causa de la muerte o no. También, se examinaron 53 casos en los que el conductor de un accidente no letal dio positivo a la Gabapentina.  Se tomaron como muestra, en el caso de los cadáveres dos viales de sangre con preferencia de los vasos femorales o de los vasos ilíacos, subclavios o del corazón, también se recogió un vial de orina si estaba presente, así como un vial del humor vítreo. En el caso de las personas vivas se les recogió dos viales de sangre del brazo. Todas las muestras se conservaron a 4ºC hasta su análisis. Las muestras fueron analizadas en un cromatógrafo de líquidos conectado a un espectrómetro de masas.

Se realizaron tres análisis: el primero de ellos era para determinar las concentraciones en sangre de Gabapentina entre las muertes y así poder distinguir entre aquellas donde el fármaco causó la muerte, donde contribuyó y en las que no tuvo un papel relevante. También se examinó las muestras de los conductores. El segundo análisis se encargó de determinar la cantidad en sangre en todos los muertos y comprobar las diferencias dependiendo del tipo de muerte (accidental, natural o suicidio). El último análisis se hizo para establecer la relación de la concentración en sangre con la concentración en el humor vítreo.

De los 104 casos mortales donde estaba implicada la Gabapentina, 65 fueron mujeres y 39 hombres. De ellos 72 casos estaban relacionados con la droga, 12 eran suicidios, 19 muertes naturales y 1 homicidio. En 49 de los casos la Gabapentina fue causa directa de la muerte y en otros 11 casos contribuyó su toxicidad a la muerte. En 51 casos fue accidental la muerte, solo 9 casos se utilizó como objeto de suicidarse. En 44 casos no tuvo un papel determinante, 21 fueron intoxicaciones por medicamentos. De los 53 casos de accidentes, solo 47 de ellos se tenía notas sobre el sexo y la edad de los infractores, siendo 27 hombres y 20 mujeres con una edad media de 45 años. En 48 casos se detectó otras drogas adicionales, siendo la más común (26 casos) las benzodiazepinas.

En relación con los niveles que se detectaron como causante directo de la muerte se sitúa la concentración entre 1,1 y 59,2 mg/L, estando la media en 24,8 mg/L. Para el grupo que no se consideró relevante para la muerte los niveles estaban entre 1,0 y 23,0 mg/L, siendo la media de 10,6 mg/L. En el grupo de conductores los niveles eran de 1,5 a 31,0 mg/L, estando la media en 11,0 mg/L.

El análisis 2 destacó unos niveles de Gabapentina mayores (22,0) en los casos de accidentes que en los casos de muerte natural (9,9), aunque los suicidios fueron los que los presentaron más altos, alcanzando los 27,8.  En 38 de 49 casos donde la Gabapentina fue la causa de la muerte se detectó también la presencia de al menos un opioide más. En 9 de los 11 casos donde estuvo relacionada pero no fue la causa directa también se detectaron otras drogas. En las muertes naturales sin relación con la Gabapentina solo estuvo presente otras drogas en 9 de 19 casos. En los casos de los conductores en 17 de 49 casos se encontró también rastros de oxicodona, en 10 de 49 de hidrocodona y en 7 de ellos de buprenorfina. También se encontraron trazas de antidepresivos en todas las categorías.

En relación al tercer análisis se determinó que había diferencias de valores, siendo los niveles de Gabapentina en el humor vítreo menores que en sangre, oscilando entre el 21,4% más alto en sangre al 76,2% menor en el humor vítreo. Esto nos dice que el humor vítreo es una prueba que se puede realizar cuando en el contexto forense no haya sangre disponible pero que los resultados saldrán con una concentración menor.

Este estudio deja claro que la Gabapentina debería incluirse dentro de las pruebas habituales de tóxicos en las muertes y no esperar a una petición expresa del investigador del caso ya que en los últimos años ha aumentado sus prescripciones.