Amigos del Club de Ciencias Forenses, esta semana presentamos el resumen del estudio “The patterns of homicide offence characteristics and their associations with offender psychopathology” de Abreu, Dickson, Barker, Flynn, Ibrahim y Shaw; en él nos hablan de la posible relación entre la psicopatología del autor con patrones concretos en los homicidios.

El objetivo de perfilar es poder inferir características del delicuente basándose en los detalles de la escena del crimen y de la víctima. Hay tres enfoques: el primero de ellos, el de investigación criminal se basa en la experiencia que tenga la persona a cargo de realizar el perfil. Otro de los métodos es el estadístico científico que se basa en el análisis multivariado de la información de la escena para inferir características de los delincuentes y de los procesos psicológicos. Y por último, está el del profesional clínico. Estos enfoques ayudan tanto a priorizar sospechosos como a la vinculación del crimen y a la evaluación del riesgo de los delincuentes en entornos clínicos.

En el estudio actual se van a usar datos de la escena del crimen como características propias del delito que se han identificado previamente como útiles para predecir información sobre el delincuente.

Los estudios previos demostraron que los homicidas con enfermedad mental tienen menos posibilidades de que la víctima sea un extraño, suelen tener más edad y un historial más problemático. También se descubrió que este tipo de agresores tiene características propias. Los esquizofrénicos y las personas que sufren psicosis utilizan más los instrumentos afilados. Generalmente las personas con esquizofrenia tenían más posibilidades de apuñalar a un miembro de su familia. Las personas con trastornos afectivos utilizaban más el método de estrangulación/asfixia.

En la literatura existente hasta ahora hay tres limitaciones principales a la hora de analizar los homicidios y su relación con la psicopatología. La primera de ellas es que suelen utilizar muestras pequeñas y no tienen en cuenta la enfermedad mental de los delincuentes. En segundo lugar, lo que sí que tienen en cuenta la enfermedad mental se centran en relacionar al agresor con el crimen y no tienen en consideración el contexto dinámico del homicidio. Por último, los datos suelen ser extraídos de informes policiales donde puede ser que no consten todos los datos relacionados con la enfermedad mental.

Los objetivos del presente estudio son dos: el primero es ver si la estructura de las características del hecho puede ser interpretada de una manera útil para la investigación de homicidios. El segundo es identificar patrones y enfermedades psiquiátricas en los agresores antes de cometer el hecho. En este sentido, basándose en la literatura preexistente se hace la hipótesis de que las personas con esquizofrenia están asociados a homicidios domésticos contra parientes sanguíneos cometidos con un instrumento afilado, en el caso del trastorno bipolar será cometido por estrangulación/asfixia contra un miembro de la familia o su pareja. En relación a la depresión, será el homicidio del hijo por medio de ahogamiento/asfixia.

Para comprobar estas hipótesis se analizó una muestra de 759 agresores en Inglaterra y Gales que habían tenido contacto con los servicios de salud mental 12 meses antes de la agresión y que el tribunal había pedido una evaluación. Algunas características de la muestra era que 685 son hombres mientras que 123 son mujeres. En el 97% de los casos hubo una sola víctima, en el 2% de los casos hubo dos víctimas y en 1% hubo tres o más. En relación a las víctimas, un 59% eran hombres y un 41% mujeres con una edad media de 42 años.

Se seleccionaron cuatro características en relación al homicidio que fueron señaladas como útiles para predecir la información del agresor: edad de la víctima, género de la víctima, principal circunstancia de la agresión y método del homicidio.

Se descubrieron tres patrones principalmente:

  1. Patrón de homicidio masculino con conflicto: en este caso la víctima eran hombres jóvenes de entre 15 a 24 años de edad que murieron a causa de patadas o golpes y el motivo fue una pelea o discusión.
  2. Patrón de homicidio femenino íntimo: la víctima era una mujer mayor de 55 años. La causa de la muerte era la estrangulación y el motivo una disputa doméstica o un acto irracional.
  3. Patrón de homicidio infantil: en este caso la víctima era un niño desde recién nacido hasta los 14 años, la causa de la muerte era ahogamiento o asfixia y el motivo principal era el maltrato infantil.

En relación a los trastornos psiquiátricos se estableció que la “dependencia al alcohol”, la “dependencia a la droga” y los “trastornos de personalidad” estaban más relacionado con el primer patrón comentado. El diagnóstico de “esquizofrenia u otros trastornos delirantes” guardaba más relación con el segundo patrón. Por último, el diagnóstico de “enfermedad depresiva” y “trastorno bipolar” guardaban más relación con el tercer patrón. El diagnóstico psiquiátrico “otro/desconocido” no se pudo relacionar con ningún patrón concreto, esto es probable que se deba a que dentro de esta denominación hay siete patologías diferentes y por tanto sea demasiado inespecífica como para producir una relación.

El análisis multivariado ha demostrado por primera vez que las características de los homicidios se pueden separar en patrones que puede ser útiles al evaluar la escena del crimen, asociando cada patrón a un posible diagnóstico de trastorno psiquiátrico.

Si se ponen en relación los resultados con estudios anteriores se puede ver que el primer patrón identificado concuerda con los estudios que dicen que las peleas y discusiones son precursores del homicidio en personas con trastorno de personalidad o dependencia al alcohol. Al igual que estudios previos demostraron la relación entre trastorno de personalidad y el uso de patadas y golpes como método de agresión en el homicidio, y que las personas con este trastorno tienen más opciones de matar a un conocido.

En relación a la esquizofrenia, los estudios anteriores decían que estaba relacionada con el uso de instrumentos afilados. En el presente estudio no se pudo establecer dicha relación, ya que se relacionó con la estrangulación según el segundo patrón. Lo que sí que se puedo relacionar con estudios previos es que en la estrangulación hasta el 75% de las víctimas eran mujeres, lo que concuerda con los datos obtenidos.

En lo que respecta al tercer patrón es coincidente en lo relativo a la depresión, ya que estudios anteriores concluían que los niños tienen alto riesgo de ser víctimas de un autor deprimido. Lo que no coincidió con lo anterior es lo referente al trastorno bipolar que estaría más relacionado con el homicidio difuso. Una posible explicación para esto es que los homicidios cometidos por personas que sufren dicho trastorno se dan más durante la fase de depresión que durante la maníaca y por eso hay más coincidencias en el tipo de homicidio con el trastorno depresivo.

Si bien es cierto que las personas con enfermedades mentales no suelen cometer muchos homicidios, estos patrones que se han conseguido realizar pueden ser de utilidad a los investigadores.