, Programas de tratamiento eficaces para los adolescentes violentos: retos programáticos y características prometedoras. Club de las Ciencias Forenses.

Violencia en la adolescencia. Club de las Ciencias Forenses.

Estimados seguidores del Club de las Ciencias Forenses, hoy nos toca abordar un tema extremadamente preocupante para nuestra sociedad, como es la búsqueda de programas  adecuados para paliar la violencia de ciertos adolescentes. Este artículo se lo debemos a Michael F. Caldwell  integrante  del Centro Mendota de Tratamiento Juvenil en Madison (EE.UU.) y a Gregory Van Rybroek de la Universidad de Wisconsin en Madison (EE.UU). Efectivamente, la búsqueda de programas de tratamiento eficaces para adolescentes infractores violentos ha producido a lo largo del tiempo más preguntas que respuestas y solo un puñado de ellos ha demostrado ser eficaz. Este documento analiza las similitudes de los cuatro programas que han demostrado ser eficaces en la reducción de la reincidencia en adolescentes infractores. Todos conforman un enfoque integral, utilizando un sistema de tratamiento multidimensional para trabajar con los jóvenes y sus familias, y comparten filosofía, marco teórico y estructura. Estas características comunes proporcionan una práctica plantilla para facilitar el avance de la programación futura y la investigación.

La búsqueda de un tratamiento claramente eficaz y generalizable que pueda reducir la delincuencia grave y persistente en los delincuentes juveniles ha sido el santo grial de la investigación sobre justicia de menores durante muchos años. La evidencia de una intervención eficaz con adolescentes infractores violentos es muy limitada (Tate, Reppucci y Mulvey, 1995). Como resultado, se genera un sentimiento constante de que el tratamiento de los menores violentos, un esfuerzo que a priori parece poco atractivo y desagradable, supone un área de escaso desarrollo.

Por lo general, los menores que han participado en actos de violencia están bajo la supervisión de un tribunal o de un departamento social. Una amplia gama de factores influye en el impacto y en los resultados de los tratamientos. Los individuos más perturbadores o agresivos, por ejemplo, se retiran con frecuencia del tratamiento o son más propensos a abandonarlo. Además, la mayoría de las investigaciones sobre la eficacia del tratamiento en adolescentes violentos se basa en estudios cuasi-experimentales o de observación, a menudo comparando individuos que completan o concluyen el tratamiento de aquellos que no lo hacen.

Algunos de los escasos enfoques de tratamiento que han demostrado ser eficaces en la reducción de la violencia criminal grave en adolescentes son la terapia familiar funcional, mediante la modificación de patrones desadaptativos a través de una terapia individualizada; la terapia multisistémica, basada en la orientación familiar y en la relación con la escuela, la comunidad, los miembros de la familia y otros actores del entorno del joven; el tratamiento multidimensional de cuidado de crianza, en el que mientras el joven permanece en hogares de acogida la familia biológica lleva a cabo tratamientos paralelos dirigidos a que se produzca una reunificación posterior de una familia ya sana; y la terapia en un centro especial de tratamiento, a través de la cual el adolescente queda apartado de la comunidad bajo custodia segura en un centro penitenciario correccional. Este último programa (MJTC) se basa en una versión de la Teoría de Aprendizaje Social (Bandura, 1977) y en la Teoría de Sistemas (Von Bertalanffy, 1969) y funciona de una manera similar a una unidad de psiquiatría para adolescentes.

Cada uno de los enfoques descritos trabaja con jóvenes que tienen problemas de conducta, aunque cada uno se desarrolla en un entorno diferente.  Ninguno de ellos es la panacea y la aplicación de cada uno, sin duda, presenta sus propias dificultades. La cooperación de los participantes, el apoyo del personal administrativo y de gestión, una adecuada dotación de profesionales cualificados y la financiación son los problemas más comunes que surgen y se plantean. Cada tratamiento requiere de la coordinación de los servicios sociales existentes y/o de los sistemas de justicia juveniles vigentes. Además de las similitudes filosóficas y teóricas, cada uno de estos enfoques emplea componentes similares para prestar los servicios, asegurar la integridad del tratamiento y poder evaluar los procesos y los resultados de los mismos, definiendo los problemas objetivos en términos claros. Se incluye, además, una amplia variedad de servicios o intervenciones potenciales altamente flexibles e individualizados en función de las necesidades de los jóvenes y de sus familias. Los servicios se adaptan a las circunstancias, a los aspectos emocionales y al comportamiento de todos los implicados en el proceso. Cada una de estas intervenciones incorpora componentes que permitan controlar continuamente el progreso del joven delincuente y de su familia y cada programa emplea los estudios de los resultados de una manera particular para comprender mejor las formas en que dicho programa es eficaz y para determinar si se están consiguiendo los resultados previstos. Está concienzudamente estudiada la forma de intervenir, qué servicios son apropiados y cómo se prestan los mismos. Todo se basa en una cuidadosa selección, formación, seguimiento y supervisión de la prestación de dichos servicios.Además, el personal profesional debe estar altamente formado ​​en la filosofía y los principios rectores del programa y llevar a cabo una correcta supervisión del mismo.

Las características comunes de los programas descritos aquí proporcionan una idea de la dirección futura más prometedora para los proyectos de tratamiento para adolescentes violentos. Si bien estos enfoques han producido algunos avances, no se han producido resultados fructíferos en aquellos adolescentes más agresivos. Es razonable especular que el tratamiento efectivo es un tratamiento integral, con lo que no es de extrañar que los programas que han demostrado mayor eficacia en esta población son los sistemas multidimensionales. En la práctica, cada uno de los enfoques que se describen aquí se basa en una evaluación constante de los resultados deseados. Esto incluye datos sobre el progreso de casos específicos, pero también sobre los resultados de estudios relacionados con la eficacia general del programa. Cada programa utiliza también una supervisión intensiva por parte de profesionales altamente capacitados para garantizar el cumplimiento del modelo de tratamiento. El estudio de las características clave de un sistema de tratamiento integral, y en particular cómo los implicados interactúan para producir un cambio en los planes de tratamiento individualizados, es una tarea de enormes proporciones.Sin embargo, si se pueden desarrollar métodos para recoger la complejidad de estos sistemas, puede ser posible diseñar futuros enfoques de tratamiento. Las múltiples características de dichos enfoques podrían combinarse y adaptarse a un entorno y población a tratar en particular.

Esta revisión indica que los sistemas de tratamiento que han demostrado eficacia en el tratamiento de adolescentes agresivos comparten una serie de características filosóficas, estructurales y prácticas comunes. Sin embargo, también presentan diferencias significativas. Es posible que las características comunes aparentes de estos programas no sean la clave de su eficacia; cada uno puede mostrarse eficaz para diferentes razones. Aun y todo, estas características comunes ofrecen el terreno más fértil para el cultivo de futuros programas que puedan dar sus mejores frutos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de las Ciencias Forenses

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar